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miércoles, 5 de mayo de 2021
lunes, 3 de mayo de 2021
sábado, 1 de mayo de 2021
martes, 27 de abril de 2021
El arte de la mentira política
Uno ve imágenes de la deforestación de las selvas tropicales y se siente conmocionado e impotente. Recibo información de distintas ONG’s ambientalistas y humanas que refieren la destrucción de los pueblos primitivos de todo el mundo en hábitats cada vez más precarios. Firmo algún manifiesto pero me hallo inhábil para controlar la marcha del mundo. Pienso que los seres humanos viven en sistemas democráticos pero que no pueden controlar nada lo que pasa en sus sociedades. Todo lo que sucede es externo a mi capacidad de decisión desde que yo recuerdo mi historia. Es totalmente incierto que nosotros tomemos decisiones acerca de nuestro mundo y nuestras sociedades que cambian y se transforman al margen de nosotros, a veces para bien y muchas veces para mal. Mi voto político es tan intrascendente que me asombra que la gente vaya a votar. No hay debates sobre nuestro presente o nuestro futuro, las decisiones se toman al margen de nuestras voluntades que son anecdóticas. Ahora en Madrid hay mucha algarabía sobre principios políticos maximalistas, todo es un espectáculo cuidadosamente dramatizado con resonantes efectos y eslóganes pero todo es una cortina de humo que no resuelve nada de lo sustancial. Los votantes son seres a los que se engaña para que tomen decisiones sobre A o B o C pero que no son necesarios para nada sino para conformar números que dan lugar a estrategias sobre las que los votantes nada tendrán que decir. Todo es demagogia a la izquierda y a la derecha, todo es manipulación a un lado y a otro. Discursos efectistas, puestas en escena nadie sabe muy bien si dirigidas por realizadores cinematográficos, palabras grandes para movilizar a un electorado que es el rehén propiciatorio al que se quiere concitar y reclamar para luego darle el adiós definitivo hasta las próximas elecciones.
Me siento totalmente estafado porque quieran hacerme creer que yo decido algo durante la décima de segundo en que introduzco mi papeleta en la urna. Quieren hacerme creer que soy importante para ese acto trivial que será luego reconvertido en discursos todos de victoria, haya pasado lo que haya pasado. Todo el juego está cantado. Todos los jugadores son tahúres aventajados en la mentira y el engaño.
Todo es un cortinaje de espejismos. Yo no soy nada demoscópicamente y me siento abandonado, engañado, burlado… El mecanismo político es feroz y embustero.
A veces voto en blanco, a veces me abstengo, a veces voto al mal menor pero con la conciencia de que todo es inútil… La política es un trampantojo que pretende ser una realidad eficaz pero es mentira. Nadie debate nada, nadie escucha a nadie, nadie me pregunta nada, solo soy un prisionero al que cada cierto tiempo se le impele trágicamente a depositar una papeleta que no significa nada ni decide nada.
Que les den.
domingo, 25 de abril de 2021
El misterio de la identidad
Ciertamente, creo con Walt Whitman que la Metafísica es el arte de desconcertarse a uno mismo. Y me explico: los seres humanos en conjunto y en particular me resultan extraños y paradójicos. Cuanto más los contemplo, cuanto más los leo, cuanto más los escucho, más conocidos me resultan, pero a la vez que se me acercan en un sentido, se me alejan en otros. Pienso que es imposible llegar a comprender a nadie por completo. Podemos llegar a acceder a algunas claves interpretativas, pero en cuanto nos seguimos acercando a esa persona, más se aleja de nosotros convirtiéndose en un misterio por transparente que pueda parecer. Los seres humanos nos resultamos opacos unos a otros en cuanto a las lógicas que nos mueven y dan sentido. No hay nada más lejano que otro ser a nuestra conciencia. Los novelistas, dramaturgos y poetas, y los artistas en general, exploran el misterio de la otredad intentando sumergirse en ella desde perspectivas subjetivas. Es la historia del arte, y en especial de la literatura como intento de rastreo y configuración de lo que nos hace ser algo esencialmente enigmático. He sido desde que recuerdo, lector voraz. Así desde que empecé a leer a mis cuatro años y algo no he dejado de leer y me siento desbordado por la extrañeza del Otro que se manifiesta en cada una de las novelas que leo. Por más que intente comprender a los personajes literarios, más se me escapan. Por más que intente acceder al hacedor de su narrativa, el autor, más se me desliza como arena entre mis dedos. Yo mismo, el eje de mi vida, soy para mí algo inaccesible por más que intente llegar al fondo de mí mismo. Ante esto hay muchas personas que lo dan por descontado y no intentan comprender más allá de lo visible, de lo accesible, de lo aparentemente real, de lo dado y sostienen que no hay que intentar penetrar en el territorio de lo confuso, de lo metafísico… Vamos, que no hay que buscar cinco pies al gato, que la vida es hermosa sin intentar comprenderla y que todo intento de darle un sentido es un proyecto condenado al fracaso, que la vida y los demás hay que vivirlos sin procurar desentrañarlos… Son estos seres de acción que no se contemplan a sí mismos y que no hacen por transgredir el fenómeno de la otredad.
Volviendo a la cita de Walt Whitman, sobre el arte de desconcertarse a sí mismo como ejercicio metafísico… he de decir que me gusta ser siempre diferente a mí mismo, carecer de unas claves mecánicas y reiterativas sobre el sentido de la propia identidad, llegando incluso a sorprenderme a mí mismo como me gusta que me sorprendan los demás subvirtiendo su propia lógica constitutiva.
Mis hijas se ríen conmigo y me parodian diciendo que un día pregunté a un camarero chino si tenían flan Mandarín a lo que el amable empleado me dijo que sí, que, efectivamente, lo tenían. Yo le repuse seriamente, “pues tráigame un helado”. Esto a mí no me sorprendió pero a ellas sí que les hizo mucha gracia y me lo recuerdan con frecuencia. Pudieron pasar muchas cosas en ese cambio de deseo, unas escasas décimas de segundo pueden suponer una transformación del anhelo de flan, es posible que simplemente expresándolo yo me hubiera dado cuenta de que en realidad no me apetecía. Son mecanismos ultrarrápidos del cerebro cuyo sentido desconozco.
Para mí, pues, los seres humanos son como esta anécdota. Cuando he creído comprenderlos, cambian su petición y solicitan algo totalmente diferente dejándome sorprendido. No se puede reducir a nadie a una fórmula por más que muchos intenten hacerlo para lograr ser coherentes en su identidad… cuando la identidad es como intentar atrapar agua entre los dedos. Quizás ni siquiera hay dedos ni agua… Evohé.
jueves, 22 de abril de 2021
lunes, 19 de abril de 2021
Un perfecto imbécil en la penumbra de los unicornios

viernes, 16 de abril de 2021
martes, 13 de abril de 2021
Un día da para muchas cosas
Cada día es un misterio. No creo en la mediocridad de los destinos humanos. Pienso que en cada uno de nosotros hay elementos que hacen que nuestros días sean especiales. Sea en situaciones, en lecturas, en pensamientos, en sentimientos, en contradicciones… No pienso que haya una vida de planicies mediocres. Si uno cualquiera fuera capaz de reflejar el discurrir de un día en un relato, probablemente habría escrito algo próximo al Ulises de James Joyce que recrea una vida común y corriente en el Dublín de 1904, un día de junio de dicho año. Toda vida es significativa por trivial que pueda parecer. Hay unas vidas más llamativas que otras, que parecen haber realizado con más profundidad la idea de destino, pero es un trampantojo. Una vida es una vida y cada día está lleno de densidad primigenia aunque resida en las profundidades y no ofrezca especiales señas de identidad.
En mi día de hoy, me he levantado y he sido consciente, a través de un correo de ACNUR, de la terrible crisis de los refugiados no solo por conflictos bélicos sino por causas del cambio climático –motivo de befa y mofa para algunos- que hace que decenas de millones de personas hayan de emigrar por causa de sequías, inundaciones, huracanes y quedarse sin nada. Hay más de cien millones de personas en el mundo que son considerados refugiados en condiciones extremas… Nosotros estamos acostumbrados a la política de la queja recurrente, al pesimismo constitucional de nuestra psique que observa el mundo desde una situación de privilegio. Me doy cuenta. Nos deprimimos por unas cosas que si las tuvieran otros, serían inmensamente felices.
Durante el desayuno viene un gorrioncillo cerca de nosotros. Le arrojo unas miguitas de pan que él se apresura a recoger con el pico y llevárselas. Es un detalle milagroso porque cada vez hay menos gorriones en el mundo. Los insecticidas y herbicidas cambian radicalmente la cadena trófica y hace que estos pajarillos sean cada vez más escasos. Igual que las mariposas, más raras que nunca. Nuestro bienestar inconsciente promueve el cambio de los ciclos ecológicos.
Nos acostumbramos a sentir víctimas, es un papel que nos atrae y está crecientemente extendido. Uno no es nada si no es víctima de algo, aunque sea de un gobierno, o de una situación. El victimismo es como una infección que se extiende junto con el pesimismo indolente. El pesimismo de los viejos es especialmente significativo. Los que creen que el mundo no seguirá para los jóvenes que, paradójicamente, no son pesimistas.
Termino la lectura de un relato muy bien trazado, Atravesé las Bardenas de Eduardo Gil Bera. El título hace referencia a una jota aragonesa y recrea una historia de los años cincuenta cuando las autoridades propiciaron que presos trabajaran en la construcción de pueblos de colonización en las Bardenas Reales entre Aragón y Navarra. Me gusta. Eduardo Gil Bera escribe muy bien, y cuando acabo la narración me dan ganas de volverla a empezar. Un libro es bueno si sientes esa tentación. En realidad, podríamos leer indefinidamente un mismo libro. Hay gente que lee setecientos libros al año, pero imagino a uno que leyera setecientas veces el mismo libro. ¿Quién sería más profundo?
Ayer acabé un libro apasionante sobre el cáncer de Sidhartta Mukherjee, El cáncer, el emperador de todos los males. Me di cuenta de la terrible belleza del cáncer y la profesión médica de oncólogo. Es la enfermedad que mejor revela nuestra naturaleza humana, la más imprevisible, la más misteriosa, la más cruel...
Me tomo un vino turbio con la persona amada… Hablo con mis hijas, me tomo un café a media tarde, hablo con un amigo para hacer una caminata el jueves…
Me doy cuenta de nuestra inconsistencia, de nuestro heraclitiano pasar por la vida, mezcla de permanencia y transitoriedad, pienso en una duda sistemática no ejercida a través de mantras políticos y existenciales, de soflamas jacobinas… Quien duda, lo hace a fondo, y a veces cree en el Dios de Spinoza…
Un día da para muchas cosas.
sábado, 10 de abril de 2021
miércoles, 7 de abril de 2021
La clase política es tóxica
Uno apenas sigue la actualidad política, pero a poco que visite Twitter, todos los conflictos existentes emergen con una saña y odio difícil de soportar. La política divide y enfrenta a los ciudadanos, que parecen a punto de degollarse unos a otros, nadie escucha a nadie y lo único que se percibe es desprecio y resentimiento frente a opciones distintas a las que se ridiculiza y reduce a la caricatura más siniestra. Nadie utiliza la sutileza o el arte de escuchar al discrepante. Unas ideologías se enfrentan a otras por los principios aunque se ve claro que nadie tiene claro cuáles son esos principios porque las palabras más aparentemente sagradas son inmediatamente devaluadas. Así pasa con democracia, igualdad, solidaridad, libertad, conceptos que se aplican solo y si benefician a mi causa y se niegan a los demás que por definición son indignos, culpables, enemigos de la democracia, de la igualdad, de la solidaridad, de la libertad. Así la libertad de expresión se defiende siempre en nombre de la mía pero no de la de los demás que son fascistas o comunistas, estos son los dos bloques en que demagógicamente se ha dividido a la sociedad, obviando todos los matices intermedios que son aplastados por la lucha épica entre la justicia y el lado oscuro, sea lo que uno interprete.
¿Y todo esto de dónde ha salido? Pienso que de la política, de esos personajes inútiles que son los políticos, clase inane y tóxica que juega a enfrentar diabólicamente a la sociedad extremando los conflictos y haciéndolos insuperables y violentos. Los políticos son gente que vive muy bien, pagados por nosotros, y que se dedican a inyectar veneno en la gente que antes también vivía muy bien, sin resentimientos ni odios, pero esto era insoportable. La clase política aspira a que los ciudadanos se odien, no a que resuelvan sus conflictos y a tender puentes y a plantear soluciones. La clase política juega a que las cosas empeoren, como fundamento, para que las contradicciones entonces sean irresistibles y las cosas se decanten hacia su lado. Cuanto peor, mejor, así la gente, el pueblo, se dará cuenta de cosas que ahora en la medianía no ve. Así la gente optará por la clase dirigente que los llevará a un paraíso político en el que habrá que excluir a la otra mitad que deberá ser aplastada porque el país no da para la convivencia pacífica de dos mitades antagónicas. La política es así el sistema del enfrentamiento, del odio, de la revancha, del zasca, del rencor, de la división basada en unos principios supuestamente democráticos en los que nadie de esa clase política cree. Los principios son para adaptarlos, para inclinarlos a nuestro favor, y el adversario-enemigo nos alimenta y nosotros lo alimentamos a él. La división radical entre bloques extremos ampara el negro y el blanco, media parte será arrasada sea cual sea el resultado.
La política nos lleva a la ineficacia, a la antítesis, a la confrontación, al odio hasta que una parte vence y bloquea a la otra y entonces puede culminar su sistema o aprobar una ley de Educación, esto es innegociable, una opción, si se precia, ha de tener su propia ley de Educación aunque dure cinco años.
La política tendría que ser superada, pero nos encontramos con un sistema en que los políticos utilizan todas las trampas dialécticas para ser imprescindibles. Pero habrá un día, pienso, en que la inteligencia humana desplazará a la política y la hará una cosa del pasado como lo fue la esclavitud o la viruela…
Ahora los políticos pasan por ser necesarios, pero yo los desprecio.
sábado, 3 de abril de 2021
Fuego de campamento
Viendo por segunda vez en
tres días Nomadland he tenido ocasión
de revivir escenas muy poderosas de la misma. Quiero traer una de ellas que
generó en mí vivas emociones que me llevaron a mi infancia, adolescencia y juventud.
Es un fuego de campamento de los nómadas que se juntan cada cierto tiempo en
el desierto de Arizona. Hay un grupo nutrido de camperos que se sientan en
círculo en torno a un gran fuego que los tiene a todos hechizados por su magia.
Y el líder, de larga barba blanca, les habla de lo que significa estar allí
aquella noche. Y, a modo de la madalena de Proust, aquella fogata me llevó a
noches acampado en el Pirineo con compañeros y amigos donde montábamos un hogar
con piedras e íbamos a buscar leña en los alrededores. Tras la cena, nos
juntábamos allí todos alrededor del fuego y siempre había alguno que tocaba la
armónica o la guitarra y cantábamos con alegría impregnados del ambiente ígneo que
nos cautivaba y conectaba con algunas áreas misteriosas de la psique de raíz
mística. Recuerdo estas noches con íntima nostalgia. Desde hace muchísimos años
está prohibida la acampada libre y mucho menos hacer fuego por más precauciones
que se tomen al respecto. Yo no supe nunca que aquellos fuegos de campamento
produjeran ningún incendio ya que éramos responsables y amábamos el bosque
profundamente.
Mis hijas no sabrán nunca
lo que es la acampada libre ni un fuego de campamento y tampoco lo sabrán los
adolescentes actuales que se perderán algo cuya fuerza dramática es de una
dimensión tal que lo hace inolvidable en la memoria de quien vivió aquello. El
pasado es el que es, pero pienso que si bien hemos ganado en artefactos
maravillosos que nos ocupan buena parte del día, hemos perdido otras cosas de
valor incalculable. Y sé que ya no volverán a ser posibles nunca más. Tal vez
en Estados Unidos o en otros países sea una posibilidad tomando muchas
precauciones que entiendo por supuesto. Ayer viendo la película que no me
molestaría ver por tercera vez, sentí una íntima zozobra al ver aquel fuego que
sé que nunca ya más veré en mi vida, ni mis hijas. Una pena.
miércoles, 31 de marzo de 2021
Lo dejo para mañana
Lo dejo para mañana… Pensar en los campos de refugiados en que se hacinan cientos de miles de personas sin mañana viable, pensar en la isla de plástico del Pacífico, pensar en las increíbles posibilidades de la genómica para diseñar seres humanos perfectos sin neurosis, sin cáncer, sin síndromes y sin esquizofrenia –aunque perderíamos a muchos genios en el camino-, pensar en que la Inteligencia Artificial está modificando nuestro mundo y los seres humanos cada vez son más prescindibles, pensar en el poder de la tecnología para cambiarnos profundamente, pensar en que ideas que tienen acaso cinco o siete años han cambiado nuestro mundo cuando antes eran necesarios siglos para modificar percepciones y creencias arraigadas, pensar que los seres humanos tienen que adaptarse a nuevos horizontes que cambiarán en poco tiempo, pensar en que los seres humanos cada vez carecemos más de raíces y que estas son un obstáculo para progresar, pensar en que el pasado carece de valor y que solo existe el presente como criterio total y absoluto –los sabios son los que se adaptan y fluyen sin el poso de la sabiduría del pasado que hoy solo sirve para memes de Instagram, Twitter, Facebook y Tik Tok, publicados sin cesar y sin tiempo para ponderar-, pensar que estamos en Marte y que lo estamos viendo en directo previendo que en décadas tal vez algunos se trasladen allí y serán los primeros marcianos, pensar en que la vida humana se ha extendido y los cuarentones hoy son adolescentes, y los sesentañeros son los nuevos cuarenta, pensar en que todo se mezcla en un ansia absoluta de novedad, en que el futurismo es la ideología triunfante en el planeta, pensar en que el comunismo new look vuelve y que el fascismo adopta nuevos vestuarios, pensar en que los nacionalismos vuelven a emerger, pensar en que la retórica se hace cada vez más estrecha, pensar en que Nomadland es la película más hermosa que he visto hace tiempo y es una película de perdedores, de viejos, de idealistas alejados de este mundo de mierda que estamos viviendo en que está proscrita la nostalgia de otro mundo más lento y humano y con raíces. Me dan ganas, como a Fern, de coger una autocaravana y lanzarme a las carreteras para ver atardeceres y el mar en invierno… y la sintonía humana de los viejos, cargados de historia en vez de memes como es casi todo que se manifiesta aun con la mejor intención...
lunes, 29 de marzo de 2021
Escribir con libertad no es fácil
Si mi preguntaran cuál es el más potente carburante de la vida, no sabría qué decir, me pasaría horas dudando, me miraría en el espejo interrogando qué me ha hecho vivir, qué me ha hecho superar tantos desafíos, tantas incertezas, tantas angustias, tantas búsquedas en vano. Me miraría en el espejo, ese espacio vacío donde se refugia nuestra imagen tantas veces odiada, y me diría al oído, sin que nadie me oyera que mi motor primero no es el amor, no es la amistad, no es la luminosidad, no es el dulzor del primer beso ya olvidado… Sin poder evitarlo me vienen imágenes oscuras, crueles, delirantes, demoníacas… Mi vida se ha forjado en la crueldad que nutrió mi vida de niño y de adolescente, y allí está ya está todo prefijado. Uno es el niño que fue, uno es el adolescente que se enfrentó a las cosas… Cuando tantas voces hablan de amor y luz, cuando tantas voces sugieren entrecruzamiento y ternura, uno no puedo olvidar quién es ni de dónde viene. La luz ha sido una asignatura aprendida de mayor, en los libros y en la vida que me ha invadido y he aprendido a ser bueno, a imitar buenos sentimientos, a comportarme como un hombre sosegado y lleno de afición a la humanidad… pero los que realmente me entusiasman son los que ocupan otro lado en este concierto de mares, flores y pájaros infinitos. La vida es para mí tenebrosa. Me abruman los optimistas, me seducen los filósofos radicalmente siniestros. Toda reivindicación de la vida pasa en mi fuero interno por el filo de un buen cuchillo… Siento profundamente la ternura de lo doloroso… Como Alejandra Pizarnik reivindico la belleza de la tristeza, el baile de los malditos, los poetas suicidas –añado yo-. Esto no impide que a veces sienta momentos de profunda felicidad. Solo los terapeutas y los coachings, esa profesión tan ridícula como estúpida, hablan de reencontrarse con lo estimulante, con lo positivo, con la sonrisa…. Me siento tan a gusto en la penumbra, en el río oscuro que nos lleva, en la desazón profunda del vivir, que desdeño las riberas luminosas adonde nos llevaría una barca inane de satisfacción. En fin, este es un post sombrío porque la sombra me gusta, y el que navegue por las aguas calmadas de este blog sabe que en el fondo quien late es un descreído, un creyente en los milagros de ceniza, un cínico desarbolado, un hombre que no publicará jamás un libro porque el sufrimiento en estado puro es estimulante y no merece ser impreso. La zozobra de vivir es hermosa, hasta el cáncer puede ser algo que nos excite y estimule nuestra curiosidad. Sí, siento una profunda curiosidad hacia la vida. Este es el potente carburante que la nutre.
sábado, 27 de marzo de 2021
viernes, 26 de marzo de 2021
Las ciudades del interior
Hace un par de días atravesando la sierra de Collserola con un amigo y tras varias horas de caminata, llegué a una ciudad a la falda de la sierra que me pareció la población más singular del mundo, un ejemplo de interés internacional para estudiosos sociológicos de todos los ámbitos, una ciudad en que todos los ciudadanos son progresistas avanzados. Solo había que ver los muros, los balcones, las fachadas, todos cubiertos con pancartas antifascistas, símbolos independentistas, pintadas anarquistas y comunistas, eslóganes feministas, citas anticolonialistas sobre la colonización de América que no fue un descubrimiento sino una invasión, ataques al heteropatriarcado, proclamas contra el Rey al que se amenazaba de muerte por rey y por Borbón, se afirmaba que no tienen rey pese al nombre de la ciudad, emblemas con la hoz y el martillo, manifiestos de todo tipo contra el sistema y en defensa de la terra y del poble… Me pareció una maravilla este pueblo o ciudad, como quieran. Había un monumento dedicado a su ciudadana más ilustre, una famosa actriz anterior a la guerra que representó teatro español, especialmente de Lorca, y que se fue del pueblo perfecto para no volver jamás pues murió en un país sudamericano, en el exilio. Realmente es admirable encontrar un pueblo que parece ser producto de un laboratorio de ideas del MIT. Vi la composición del ayuntamiento y, efectivamente, todos los ciudadanos votaban candidaturas progresistas, mayoría independentista, incluso con muchos votos a un partido radical como la CUP, y un alcalde socialista, en minoría, el más votado. Me asombra un pueblo con tal unanimidad de ideas avanzadas. Tiene que ser un prodigio político y sus ciudadanos originales, creativos, críticos, imaginativos, solidarios, generosos, amables, pero nada de esto se transparentaba en el ambiente de esta población salvo estar las paredes cubiertas abrumadoramente de consignas. De hecho, una amiga me explica que en su instituto, hay muchos compañeros de aquí y que son todos independentistas pero cuya única originalidad en clase es leer el libro de texto en un instituto plano y aburrido sin ningún matiz creativo, cualidad que se teme como el gato el agua hirviendo.
¿Es posible ser un progre perfecto y a la vez un ciudadano plano y aburrido, un ciudadano gris y sin ideas que vayan más allá de las consignas políticas radicalísimas? Uno esperaría en un pueblo como este un estallido de imaginación en algún sentido, pero no es así. Es un pueblo común, sin nada especial, con ciudadanos que se muestran en muchos sentidos sin relieve y sin actitudes creativas. Creo distinguir cuando me encuentro en una ciudad imaginativa, una ciudad artística y que estalla en iniciativas e intuición, pero me he acostumbrado en el panorama catalán a vivir en ciudades de las comarcas ultraprogres, marcadas por el nacionalismo, que son a la vez tremendamente planas, clasistas y soberanamente aburridas. Esta mezcla me fascina, uno intuye que se ha de ser algo reaccionario para tener ideas provocativas, diferentes e imaginativas. Es como si el mayo francés se hubiera agotado y sus vástagos siguieran siendo maoístas, anarquistas y nacionalistas pero sus encefalogramas se hubieran quedado totalmente en una línea próxima a la planitud, anulada ya por completo la imaginación.
martes, 23 de marzo de 2021
La neoeugenesia, realidad de nuestro tiempo
Sigo leyendo totalmente absorbido el libro El gen: una historia personal de Siddhartha Mukherjee. A pesar de sus conceptos genéticos y científicos, en su mayor parte se puede leer por un lego en la materia. El día anterior hablé de la mejora en estos tiempos respecto a los del siglo pasado en el tema de la eugenesia comparando las ideas de la higiene racial con el cuidado que se tiene hoy día con los niños que padecen algún síndrome o disminución psíquica o física. Mi conclusión era que habíamos progresado esencialmente en ello y que la eugenesia había pasado a la historia. Cual no ha sido mi sorpresa al darme cuenta de que ello no es así en absoluto. La eugenesia, recordemos, es un proyecto de filosofía social que pretende mejorar los rasgos hereditarios humanos mediante diversas formas de intervención manipulada y métodos selectivos humanos. A comienzos del siglo XX, esto se formulaba con el propósito de mejorar la calidad genética de la población y fomentar ciertos criterios raciales como la altura, el color de la piel, de los ojos, el cabello, la inteligencia, su fuerza y resistencia física, de modo que se potenciarían rasgos considerados superiores. Para ello, se promocionaban uniones raciales que generaran niños sanos y fuertes con unas características físicas supremacistas o se terminaron llevando a cabo esterilizaciones legales de personas aquejadas de taras físicas o psíquicas. Así, en Estados Unidos se dividían a estas personas en idiotas, tarados e imbéciles para referirse a la debilidad mental. Y todo esto llegó a la Alemania nazi que esterilizó violenta y abiertamente a cientos de miles de personas deficientes según sus criterios raciales. Luego se pasó a la eliminación física y se llegó al Holocausto.
Todo esto me parecía horrible y creía que habíamos superado totalmente estos estados en nuestro tiempo. Pensaba que la eugenesia era un concepto antiguo. Leyendo el libro poco a poco me he dado cuenta de que desde que se pudieron hacer análisis genéticos prenatales aplicando las nuevas técnicas de detección de anomalías en los cromosomas y la aprobación desde los años setenta de las leyes de aborto en Estados Unidos, de hecho, se está realizando sistemáticamente; es la llamada “neoeugenesia”, apoyada democráticamente por los movimientos progresistas en base a la felicidad de los seres humanos alejándose del pasado nazi de selección racial. Fue apoyada la neoeugenesia incluso por genetistas tan preclaros como Francis Crick y James Watson, dos de los descubridores de la doble hélice del ADN. Se entiende que la selección natural del siglo pasado era “cruel, torpe e ineficiente”. La neoeugenesia se basa en la salud, la inteligencia y la felicidad. Y se mantendría adherida a los valores de rigor científico y la elección. Así, las pruebas prenatales son escogidas por los padres o madres con total libertad, así como el aborto selectivo. El síndrome de Down o el enanismo son casos muy significativos. Su reducción en nuestra era ha sido drástica. Otras enfermedades poligénicas como la esquizofrenia o el autismo que tiene un claro componente genético y dependen de varios cromosomas son más difíciles de detectar. No es fácil encontrar los genes causantes de muchas enfermedades en el genoma, pero probablemente se avanzará en ello. Esta es la neoeugenesia negativa. Pero hay otra que podríamos llamar positiva que es la de creación de bancos de esperma en que especialmente las mujeres pueden elegir rasgos característicos de los donantes. Incluso se creó en Estados Unidos un banco con semen donado por genios o premios Nobel aunque no tuvo mucho éxito. Sí sé que en los países nórdicos donde existen muchas familias monoparentales, las mujeres pueden solicitar kits de autoinseminación a empresas de Dinamarca que en 24 horas son enviados a toda Europa para su utilización, y de este modo las mujeres pueden elegir las características físicas e intelectuales de los donantes. En España no se puede elegir al donante pero estas empresas ofrecen un perfil hasta el último detalle. Ello no es una garantía plena, pero sí un condicionamiento importante. No se ha llegado por razones éticas a que los padres puedan elegir todavía dichas características mediante un cribado genético, pero el tema está abierto. Ciertamente, sería un avance que los hijos que se tuvieran fueran inmunes a ciertos tipos de cáncer o al alzhéimer u otras enfermedades genéticas. ¿Quién no elegiría esto para sus hijos? En esto se está en camino, aunque no he avanzado lo suficiente en el libro para llegar a los últimos tiempos en el terreno de la genética.
Probablemente el descubrimiento de los genes haya sido el avance científico más importante en el siglo XX, su descubrimiento y modificación, y estamos solo en el comienzo. Muchísimos medicamentos desde los años setenta del siglo pasado se basan en tratamiento de genes que son modificados y manipulados para conseguir medicinas revolucionarias. Otra cosa es que estos laboratorios genéticos puedan trabajar con genes de virus que, modificados y manipulados, puedan escaparse de los laboratorios. Ese es un peligro real y ciertamente muy peligroso.
domingo, 21 de marzo de 2021
Campeones
Hoy se celebra el día
Mundial del síndrome de Down lo que me lleva a publicar esta entrada acompañada
de una foto reciente de la Fundación Once sobre personas son algún tipo de
disminución psíquica, algunos de ellos protagonizaron la película Campeones de Javier Fesser y nos
sorprendieron por su riqueza humana y sus formidables capacidades. Hoy somos
más conscientes de la realidad y fuerza sorprendentes de personas que antes se
los consideraba como marginales o abiertamente deficientes.
Leo estos días un libro
recomendado por Agnieszka, de Sidharta Mukherjee que se titula El gen, una historia personal. En él se
hace un apasionante recorrido por el territorio de la genética y las teorías de
cómo se transmite la vida y los caracteres en la unión de hombre y mujer. Para
no irnos demasiado lejos, este post mencionará como hito estelar las figuras de
dos gigantes en esta historia, Charles Darwin que ideó la teoría de la
evolución de las especies a partir de un tronco común derivándose como las
ramas de un árbol, y la de las variaciones así como la idea de la selección
natural de los mejor adaptados, pero se quedó encallado en la formulación de
cómo funcionaba la herencia, cómo se heredaban los caracteres en una unión
sexual. Este era un mecanismo totalmente desconocido hasta que otro clérigo
también iba a dinamitar el edificio de las creencias y dogmas cristianos, este
fue Gregor Johann Mendel, un oscuro monje que se dedicó a mezclar variaciones
de plantas de guisantes en un invernadero de su convento de Brno sin que las
decisivas consecuencias de las leyes de la herencia que formuló fueran
conocidas hasta mucho después de su muerte, pues su publicación permaneció
totalmente ignorada. Fue un texto que fundamentó la biología moderna que pasó
desapercibido en un tiempo en que el tema de la herencia pasó a ocupar un papel
decisivo en las sociedades occidentales pues Francis
Galton publicó un libro provocativo, Inquiries into Human Faculty and Its
Development. En él presentaba un plan estratégico para la mejora de la raza
humana. La idea de Galton era sencilla, imitar los mecanismos de la selección
natural para apoyar la supervivencia de los caracteres tenidos por superiores
en un tiempo esencialmente racista y supremacista en que se tenía un ideal de
la raza en la blanca y dentro de esta, a determinados individuos con rasgos
considerados superiores por altura, color de la piel, de los ojos,
inteligencia…En su idea se podría perfeccionar la raza humana con los
mecanismos darwinianos y sin conocerse las conclusiones de Mendel sobre la
herencia. Debían sobrevivir los más aptos, los más fuertes, los más
inteligentes, y así dio forma a una supuesta ciencia llamada eugenesia y se enfrentó, entre 1901 y
1905, a su adversario más formidable, William Bateson, el genetista de
Cambridge que era el mayor adalid de la teoría de Mendel.
Y el resultado, para
abreviar, fue que en occidente se creó una corriente poderosísima llamada eugenesia que llevó a esterilizar a
personas consideradas deficientes psíquicos o físicos, enfermos mentales, con
taras de alguna clase, alcohólicos… muchas veces víctimas de una pobreza
devastadora que los llevaba a una vida de supervivencia y que caían en abismos
estremecedores. Muchos prohombres de aquel tiempo, tanto en Estados Unidos como
Europa, apoyaron las teorías eugenésicas
positivas favoreciendo los cruces entre los mejores e impidiendo las uniones
contra dicha selección o abiertamente negativas esterilizando a los
considerados inferiores. Esto culminó en las teorías racistas del Tercer Reich
que llevó a cabo una selección racial en nombre de la pureza de la raza que
hizo que decenas de miles de personas fueran esterilizadas o abiertamente
sacrificadas en una suerte de eutanasia maligna en la que entraban todos los
considerados inferiores como homosexuales,
gitanos, deficientes psíquicos o físicos, enfermos mentales… El
darwinismo en sus mecanismos de selección de la higiene racial se llevó a cabo finalmente con millones de personas
consideradas un cáncer para la sociedad como eran los judíos… y miles de
experimentos diabólicos tomando a los seres humanos como cobayas para confirmar
sus teorías racistas y que tuvieron en el Dr. Mengele su mayor asesino en
masa en nombre de una supuesta ciencia de la raza.
La mayor aportación del
Tercer Reich, según Sidharta Mukherjee, fue la desacreditación total de la
eugenesia ante el horror mundial por sus realizaciones perversas y criminales.
Nadie hablaría ya de higiene racial
desde aquello, aunque en algunos países europeos y en Australia se siguieron
realizando esterilizaciones de indígenas o indigentes. Hoy ya nadie defiende
aquello y podemos ver hermosos carteles con personas que en aquel tiempo
habrían sido claramente víctimas de la higiene racial por la mejora de la raza
blanca.
Tengo que reconocer que en
este sentido y otros, nuestro mundo ha mejorado sustancialmente.
viernes, 19 de marzo de 2021
Elogio de la simplicidad...
sábado, 13 de marzo de 2021
La conflictiva relación entre genética e inteligencia
La universidad de Harvard
en Estados Unidos recibe cada año más de cuarenta mil solicitudes de ingreso,
pero solo el 4.6% son admitidos en sus aulas. Para ello realiza unas pruebas
complejas de inteligencia y perfil psicológico cuyos criterios se mantenían en
secreto por el sesgo que suponen. Efectivamente, la universidad perjudica a
unos grupos raciales en lugar de otros por la llamada discriminación positiva. Se evidenció que su sesgo perjudicaba
seriamente a alumnos de origen asiático y judíos askenazies en favor de alumnos
afroamericanos o blancos. Si no se realizara este sesgo, la mayoría de los
estudiantes de Harvard serían asiáticos y askenazíes y apenas habría de color.
¿Hay razas más
inteligentes que otras? La relación entre CI (coeficiente de inteligencia) y
genética es uno de los tema malditos y más envenenados de la psicología y la
antropología y actualmente, nadie se atreve con él.
Un hito en este sentido
fue el libro The Bell Curve (1994) de
los investigadores Charles Murray y Richard J. Herrstein. Este libro, no
traducido al español, fue el detonante de una explosión casi nuclear en un
campo en el que nadie con sentido común quiere adentrarse: la relación entre
genética e inteligencia. La mayoría de críticas que recibieron fueron
demoledoras y se quiso echar tierra sobre el asunto. Uno de los epítetos más
contundentes que recibió este estudio fue el de “Nazismo académico”, y que era
un vehículo de propaganda nazi bajo una pátina de respetabilidad académica, un
nuevo Mein Kampf de Hitler de estos tiempos.
Las conclusiones de The Bell Curve sugieren que los
resultados de los tests de inteligencia varían entre unos grupos y otros, es
decir, que las puntuaciones de algunos son más bajas que las de otros. Los
asiáticos y judíos serían los más destacados y por debajo, los blancos y en el
nivel descendente, los latinos y los afroamericanos.
Otras conclusiones del
estudio son:
1) La
capacidad intelectual predice en buena parte el comportamiento social, de modo
que un nivel de inteligencia menor puede favorecer la conflictividad social y
la delincuencia.
2) El
CI es un mejor predictor de los resultados de los individuos que el estatus
socieconómico de los padres.
3) El
CI nacional (de Estados Unidos) está decreciendo porque las personas o parejas
con un CI alto se reproducen menos que las de CI bajo.
4) Rechazan
la educación “niveladora” por debajo y defienden el cuidado, protección y
fomento de la inteligencia. Son partidarios de la igualdad de oportunidades en
lugar de la igualdad de resultados.
5) Trazan
un panorama pesimista del futuro de Estados Unidos. Predicen que la élite
cognitiva se aislará del resto de la sociedad, mientras que la calidad de vida
se deteriorará para aquellos en la parte inferior de la escala cognitiva.
6) Denominaron
“efecto Flynn” al aumento del cociente intelectual de 2 o 3 puntos por década. Últimos estudios parecen anunciar que esto desde 2008 en adelante no es así y que el CI
está disminuyendo en nuestras sociedades.
7) Los
autores recomendaron la eliminación de las políticas de bienestar que, según
ellos, alientan a las mujeres pobres a tener hijos.
Las críticas a The Bell Curve fueron desde
intelectuales a sencillamente echar basura sobre los autores tildándoles de
racistas, y, efectivamente, Charles Murray, el superviviente, fue convertido en
un apestado intelectual denostado como nazi y racista.
Su estudio de la
naturaleza de la inteligencia en relación a los hechos y la genética fue muy
peligroso porque estos son demasiado incómodos como para que floten en la
atmósfera intelectual. Solo observarlos es ya moralmente sospechoso por
los problemas éticos y morales tan
complejos que implican.
Las últimas tendencias al
respecto rechazan el sistema de medición de la inteligencia mediante el estudio
del CI pues produce un sesgo que favorece a unos en detrimento de otros, y solo
mide la inteligencia abstracta. Y últimamente, se ha hablado de la teoría de las inteligencias múltiples,
que rechazan totalmente la idea de que exista solo un modo de medir la
inteligencia.
Las ideas de Murray y Richard
J. Herrstein son tan incómodas y peligrosas que han sido marginadas totalmente
por las consecuencias a que pueden dar lugar.












