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miércoles, 7 de abril de 2021

La clase política es tóxica


Uno apenas sigue la actualidad política, pero a poco que visite Twitter, todos los conflictos existentes emergen con una saña y odio difícil de soportar. La política divide y enfrenta a los ciudadanos, que parecen a punto de degollarse unos a otros, nadie escucha a nadie y lo único que se percibe es desprecio y resentimiento frente a opciones distintas a las que se ridiculiza y reduce a la caricatura más siniestra. Nadie utiliza la sutileza o el arte de escuchar al discrepante. Unas ideologías se enfrentan a otras por los principios aunque se ve claro que nadie tiene claro cuáles son esos principios porque las palabras más aparentemente sagradas son inmediatamente devaluadas. Así pasa con democracia, igualdad, solidaridad, libertad, conceptos que se aplican solo y si benefician a mi causa y se niegan a los demás que por definición son indignos, culpables, enemigos de la democracia, de la igualdad, de la solidaridad, de la libertad. Así la libertad de expresión se defiende siempre en nombre de la mía pero no de la de los demás que son fascistas o comunistas, estos son los dos bloques en que demagógicamente se ha dividido a la sociedad, obviando todos los matices intermedios que son aplastados por la lucha épica entre la justicia y el lado oscuro, sea lo que uno interprete. 

 

¿Y todo esto de dónde ha salido? Pienso que de la política, de esos personajes inútiles que son los políticos, clase inane y tóxica que juega a enfrentar diabólicamente a la sociedad extremando los conflictos y haciéndolos insuperables y violentos. Los políticos son gente que vive muy bien,  pagados por nosotros, y que se dedican a inyectar veneno en la gente que antes también vivía muy bien, sin resentimientos ni odios, pero esto era insoportable. La clase política aspira a que los ciudadanos se odien, no a que resuelvan sus conflictos y a tender puentes y a plantear soluciones. La clase política juega a que las cosas empeoren, como fundamento, para que las contradicciones entonces sean irresistibles y las cosas se decanten hacia su lado. Cuanto peor, mejor, así la gente, el pueblo, se dará cuenta de cosas que ahora en la medianía no ve. Así la gente optará por la clase dirigente que los llevará a un paraíso político en el que habrá que excluir a la otra mitad que deberá ser aplastada porque el país no da para la convivencia pacífica de dos mitades antagónicas. La política es así el sistema del enfrentamiento, del odio, de la revancha, del zasca, del rencor, de la división basada en unos principios supuestamente democráticos en los que nadie de esa clase política cree. Los principios son para adaptarlos, para inclinarlos a nuestro favor, y el adversario-enemigo nos alimenta y nosotros lo alimentamos a él. La división radical entre bloques extremos ampara el negro y el blanco, media parte será arrasada sea cual sea el resultado. 

 

La política nos lleva a la ineficacia, a la antítesis, a la confrontación, al odio hasta que una parte vence y bloquea a la otra y entonces puede culminar su sistema o aprobar una ley de Educación, esto es innegociable, una opción, si se precia, ha de tener su propia ley de Educación aunque dure cinco años. 

 

La política tendría que ser superada, pero nos encontramos con un sistema en que los políticos utilizan todas las trampas dialécticas para ser imprescindibles. Pero habrá un día, pienso, en que la inteligencia humana desplazará a la política y la hará una cosa del pasado como lo fue la esclavitud o la viruela… 

 

Ahora los políticos pasan por ser necesarios, pero yo los desprecio. 

sábado, 3 de abril de 2021

Fuego de campamento

Viendo por segunda vez en tres días Nomadland he tenido ocasión de revivir escenas muy poderosas de la misma. Quiero traer una de ellas que generó en mí vivas emociones que me llevaron a mi infancia, adolescencia y juventud. Es un fuego de campamento de los nómadas que se juntan  cada cierto tiempo en el desierto de Arizona. Hay un grupo nutrido de camperos que se sientan en círculo en torno a un gran fuego que los tiene a todos hechizados por su magia. Y el líder, de larga barba blanca, les habla de lo que significa estar allí aquella noche. Y, a modo de la madalena de Proust, aquella fogata me llevó a noches acampado en el Pirineo con compañeros y amigos donde montábamos un hogar con piedras e íbamos a buscar leña en los alrededores. Tras la cena, nos juntábamos allí todos alrededor del fuego y siempre había alguno que tocaba la armónica o la guitarra y cantábamos con alegría impregnados del ambiente ígneo que nos cautivaba y conectaba con algunas áreas misteriosas de la psique de raíz mística. Recuerdo estas noches con íntima nostalgia. Desde hace muchísimos años está prohibida la acampada libre y mucho menos hacer fuego por más precauciones que se tomen al respecto. Yo no supe nunca que aquellos fuegos de campamento produjeran ningún incendio ya que éramos responsables y amábamos el bosque profundamente.

Mis hijas no sabrán nunca lo que es la acampada libre ni un fuego de campamento y tampoco lo sabrán los adolescentes actuales que se perderán algo cuya fuerza dramática es de una dimensión tal que lo hace inolvidable en la memoria de quien vivió aquello. El pasado es el que es, pero pienso que si bien hemos ganado en artefactos maravillosos que nos ocupan buena parte del día, hemos perdido otras cosas de valor incalculable. Y sé que ya no volverán a ser posibles nunca más. Tal vez en Estados Unidos o en otros países sea una posibilidad tomando muchas precauciones que entiendo por supuesto. Ayer viendo la película que no me molestaría ver por tercera vez, sentí una íntima zozobra al ver aquel fuego que sé que nunca ya más veré en mi vida, ni mis hijas. Una pena.

miércoles, 31 de marzo de 2021

Lo dejo para mañana


Lo dejo para mañana… Pensar en los campos de refugiados en que se hacinan cientos de miles de personas sin mañana viable, pensar en la isla de plástico del Pacífico, pensar en las increíbles posibilidades de la genómica para diseñar seres humanos perfectos sin neurosis, sin cáncer, sin síndromes y sin esquizofrenia –aunque perderíamos a muchos genios en el camino-, pensar en que la Inteligencia Artificial está modificando nuestro mundo y los seres humanos cada vez son más prescindibles, pensar en el poder de la tecnología para cambiarnos profundamente, pensar en que ideas que tienen acaso cinco o siete años han cambiado nuestro mundo cuando antes eran necesarios siglos para modificar percepciones y creencias arraigadas, pensar que los seres humanos tienen que adaptarse a nuevos horizontes que cambiarán en poco tiempo, pensar en que los seres humanos cada vez carecemos más de raíces y que estas son un obstáculo para progresar, pensar en que el pasado carece de valor y que solo existe el presente como criterio total y absoluto –los sabios son los que se adaptan y fluyen sin el poso de la sabiduría del pasado que hoy solo sirve para memes de Instagram, Twitter, Facebook y Tik Tok,  publicados sin cesar y sin tiempo para ponderar-, pensar que estamos en Marte y que lo estamos viendo en directo previendo que en décadas tal vez algunos se trasladen allí y serán los primeros marcianos, pensar en que la vida humana se ha extendido y los cuarentones hoy son adolescentes, y los sesentañeros son los nuevos cuarenta, pensar en que todo se mezcla en un ansia absoluta de novedad, en que el futurismo es la ideología triunfante en el planeta, pensar en que el comunismo new look vuelve y que el fascismo adopta nuevos vestuarios, pensar en que los nacionalismos vuelven a emerger, pensar en que la retórica se hace cada vez más estrecha, pensar en que Nomadland es la película más hermosa que he visto hace tiempo y es una película de perdedores, de viejos, de idealistas alejados de este mundo de mierda que estamos viviendo en que está proscrita la nostalgia de otro mundo más lento y humano y con raíces. Me dan ganas, como a Fern, de coger una autocaravana y lanzarme a las carreteras para ver atardeceres y el mar en invierno… y la sintonía humana de los viejos, cargados de historia en vez de memes como es casi todo que se manifiesta aun con la mejor intención... 

 

lunes, 29 de marzo de 2021

Escribir con libertad no es fácil


Si mi preguntaran cuál es el más potente carburante de la vida, no sabría qué decir, me pasaría horas dudando, me miraría en el espejo interrogando qué me ha hecho vivir, qué me ha hecho superar tantos desafíos, tantas incertezas, tantas angustias, tantas búsquedas en vano. Me miraría en el espejo, ese espacio vacío donde se refugia nuestra imagen tantas veces odiada, y me diría al oído, sin que nadie me oyera que mi motor primero no es el amor, no es la amistad, no es la luminosidad, no es el dulzor del primer beso ya olvidado… Sin poder evitarlo me vienen imágenes oscuras, crueles, delirantes, demoníacas… Mi vida se ha forjado en la crueldad que nutrió mi vida de niño y de adolescente, y allí está ya está todo prefijado. Uno es el niño que fue, uno es el adolescente que se enfrentó a las cosas… Cuando tantas voces hablan de amor y luz, cuando tantas voces sugieren entrecruzamiento y ternura, uno no puedo olvidar quién es ni de dónde viene. La luz ha sido una asignatura aprendida de mayor, en los libros y en la vida que me ha invadido y he aprendido a ser bueno, a imitar buenos sentimientos, a comportarme como un hombre sosegado y lleno de afición a la humanidad… pero los que realmente me entusiasman son los que ocupan otro lado en este concierto de mares, flores y pájaros infinitos. La vida es para mí tenebrosa. Me abruman los optimistas, me seducen los filósofos radicalmente siniestros. Toda reivindicación de la vida pasa en mi fuero interno por el filo de un buen cuchillo… Siento profundamente la ternura de lo doloroso… Como Alejandra Pizarnik reivindico la belleza de la tristeza, el baile de los malditos, los poetas suicidas –añado yo-. Esto no impide que a veces sienta momentos de profunda felicidad. Solo los terapeutas y los coachings, esa profesión tan ridícula como estúpida, hablan de reencontrarse con lo estimulante, con lo positivo, con la sonrisa…. Me siento tan a gusto en la penumbra, en el río oscuro que nos lleva, en la desazón profunda del vivir, que desdeño las riberas luminosas adonde nos llevaría una barca inane de satisfacción. En fin, este es un post sombrío porque la sombra me gusta, y el que navegue por las aguas calmadas de este blog sabe que en el fondo quien late es un descreído, un creyente en los milagros de ceniza, un cínico desarbolado, un hombre que no publicará jamás un libro porque el sufrimiento en estado puro es estimulante y no merece ser impreso. La zozobra de vivir es hermosa, hasta el cáncer puede ser algo que nos excite y estimule nuestra curiosidad. Sí, siento una profunda curiosidad hacia la vida. Este es el potente carburante que la nutre. 

viernes, 26 de marzo de 2021

Las ciudades del interior


Hace un par de días atravesando la sierra de Collserola con un amigo y tras varias horas de caminata, llegué a una ciudad a la falda de la sierra que me pareció la población más singular del mundo, un ejemplo de interés internacional para estudiosos sociológicos de todos los ámbitos, una ciudad en que todos los ciudadanos son progresistas avanzados. Solo había que ver los muros, los balcones, las fachadas, todos cubiertos con pancartas antifascistas, símbolos independentistas, pintadas anarquistas y comunistas, eslóganes feministas, citas anticolonialistas sobre la colonización de América que no fue un descubrimiento sino una invasión, ataques al heteropatriarcado, proclamas contra el Rey al que se amenazaba de muerte por rey y por Borbón, se afirmaba que no tienen rey pese al nombre de la ciudad, emblemas con la hoz y el martillo, manifiestos de todo tipo contra el sistema y en defensa de la terra y del poble… Me pareció una maravilla este pueblo o ciudad, como quieran. Había un monumento dedicado a su ciudadana más ilustre, una famosa actriz anterior a la guerra que representó teatro español, especialmente de Lorca, y que se fue del pueblo perfecto para no volver jamás pues murió en un país sudamericano, en el exilio. Realmente es admirable encontrar un pueblo que parece ser producto de un laboratorio de ideas del MIT. Vi la composición del ayuntamiento y, efectivamente, todos los ciudadanos votaban candidaturas progresistas, mayoría independentista, incluso con muchos votos a un partido radical como la CUP, y un alcalde socialista, en minoría, el más votado. Me asombra un pueblo con tal unanimidad de ideas avanzadas. Tiene que ser un prodigio político y sus ciudadanos originales, creativos, críticos, imaginativos, solidarios, generosos, amables, pero nada de esto se transparentaba en el ambiente de esta población salvo estar las paredes cubiertas abrumadoramente de consignas. De hecho, una amiga me explica que en su instituto, hay muchos compañeros de aquí y que son todos independentistas pero cuya única originalidad en clase es leer el libro de texto en un instituto plano y aburrido sin ningún matiz creativo, cualidad que se teme como el gato el agua hirviendo. 

 

¿Es posible ser un progre perfecto y a la vez un ciudadano plano y aburrido, un ciudadano gris y sin ideas que vayan más allá de las consignas políticas radicalísimas? Uno esperaría en un pueblo como este un estallido de imaginación en algún sentido, pero no es así. Es un pueblo común, sin nada especial, con ciudadanos que se muestran en muchos sentidos sin relieve y sin actitudes creativas. Creo distinguir cuando me encuentro en una ciudad imaginativa, una ciudad artística y que estalla en iniciativas e intuición, pero me he acostumbrado en el panorama catalán a vivir en ciudades de las comarcas ultraprogres, marcadas por el nacionalismo, que son a la vez tremendamente planas, clasistas y soberanamente aburridas. Esta mezcla me fascina, uno intuye que se ha de ser algo reaccionario para tener ideas provocativas, diferentes e imaginativas. Es como si el mayo francés se hubiera agotado y sus vástagos siguieran siendo maoístas, anarquistas y nacionalistas pero sus encefalogramas se hubieran quedado totalmente en una línea próxima a la planitud, anulada ya por completo la imaginación. 

martes, 23 de marzo de 2021

La neoeugenesia, realidad de nuestro tiempo


Sigo leyendo totalmente absorbido el libro El gen: una historia personal de Siddhartha Mukherjee. A pesar de sus conceptos genéticos y científicos, en su mayor parte se puede leer por un lego en la materia. El día anterior hablé de la mejora en estos tiempos respecto a los del siglo pasado en el tema de la eugenesia comparando las ideas de la higiene racial con el cuidado que se tiene hoy día con los niños que padecen algún síndrome o disminución psíquica o física. Mi conclusión era que habíamos progresado esencialmente en ello y que la eugenesia había pasado a la historia. Cual no ha sido mi sorpresa al darme cuenta de que ello no es así en absoluto. La eugenesia, recordemos, es un proyecto de filosofía social que pretende mejorar los rasgos hereditarios humanos mediante diversas formas de intervención manipulada y métodos selectivos humanos. A comienzos del siglo XX, esto se formulaba con el propósito de mejorar la calidad genética de la población y fomentar ciertos criterios raciales como la altura, el color de la piel, de los ojos, el cabello, la inteligencia, su fuerza y resistencia física, de modo que se potenciarían rasgos considerados superiores. Para ello, se promocionaban uniones raciales que generaran niños sanos y fuertes con unas características físicas supremacistas o se terminaron llevando a cabo esterilizaciones legales de personas aquejadas de taras físicas o psíquicas. Así, en Estados Unidos se dividían a estas personas en idiotas, tarados e imbéciles para referirse a la debilidad mental. Y todo esto llegó a la Alemania nazi que esterilizó violenta y abiertamente  a cientos de miles de personas deficientes según sus criterios raciales. Luego se pasó a la eliminación física y se llegó al Holocausto. 

 

Todo esto me parecía horrible y creía que habíamos superado totalmente estos estados en nuestro tiempo. Pensaba que la eugenesia era un concepto antiguo. Leyendo el libro poco a poco me he dado cuenta de que desde que se pudieron hacer análisis genéticos prenatales aplicando las nuevas técnicas de detección de anomalías en los cromosomas y la aprobación desde los años setenta de las leyes de aborto en Estados Unidos, de hecho, se está realizando sistemáticamente; es la llamada “neoeugenesia”, apoyada democráticamente por los movimientos progresistas en base a la felicidad de los seres humanos alejándose del pasado nazi de selección racial. Fue apoyada la neoeugenesia incluso por genetistas tan preclaros como Francis Crick y James Watson, dos de los descubridores de la doble hélice del ADN. Se entiende que la selección natural del siglo pasado era “cruel, torpe e ineficiente”. La neoeugenesia se basa en la salud, la inteligencia y la felicidad. Y se mantendría adherida a los valores de rigor científico y la elección. Así, las pruebas prenatales son escogidas por los padres o madres con total libertad, así como el aborto selectivo. El síndrome de Down o el enanismo son casos muy significativos. Su reducción en nuestra era ha sido drástica. Otras enfermedades poligénicas como la esquizofrenia o el autismo que tiene un claro componente genético y dependen de varios cromosomas son más difíciles de detectar. No es fácil encontrar los genes causantes de muchas enfermedades en el genoma, pero probablemente se avanzará en ello. Esta es la neoeugenesia negativa. Pero hay otra que podríamos llamar positiva que es la de creación de bancos de esperma en que especialmente las mujeres pueden elegir rasgos característicos de los donantes. Incluso se creó en Estados Unidos un banco con semen donado por genios o premios Nobel aunque no tuvo mucho éxito. Sí sé que en los países nórdicos donde existen muchas familias monoparentales, las mujeres pueden solicitar kits de autoinseminación a empresas de Dinamarca que en 24 horas son enviados a toda Europa para su utilización, y de este modo las mujeres pueden elegir las características físicas e intelectuales de los donantes. En España no se puede elegir al donante pero estas empresas ofrecen un perfil hasta el último detalle. Ello no es una garantía plena, pero sí un condicionamiento importante. No se ha llegado por razones éticas a que los padres puedan elegir todavía dichas características mediante un cribado genético, pero el tema está abierto. Ciertamente, sería un avance que los hijos que se tuvieran fueran inmunes a ciertos tipos de cáncer o al alzhéimer u otras enfermedades genéticas. ¿Quién no elegiría esto para sus hijos? En esto se está en camino, aunque no he avanzado lo suficiente en el libro para llegar a los últimos tiempos en el terreno de la genética. 

 

Probablemente el descubrimiento de los genes haya sido el avance científico más importante en el siglo XX, su descubrimiento y modificación, y estamos solo en el comienzo. Muchísimos medicamentos desde los años setenta del siglo pasado se basan en tratamiento de genes que son modificados y manipulados para conseguir medicinas revolucionarias. Otra cosa es que estos laboratorios genéticos puedan trabajar con genes de virus que, modificados y manipulados, puedan escaparse de los laboratorios. Ese es un peligro real y ciertamente muy peligroso. 

domingo, 21 de marzo de 2021

Campeones

Hoy se celebra el día Mundial del síndrome de Down lo que me lleva a publicar esta entrada acompañada de una foto reciente de la Fundación Once sobre personas son algún tipo de disminución psíquica, algunos de ellos protagonizaron la película Campeones de Javier Fesser y nos sorprendieron por su riqueza humana y sus formidables capacidades. Hoy somos más conscientes de la realidad y fuerza sorprendentes de personas que antes se los consideraba como marginales o abiertamente deficientes.

Leo estos días un libro recomendado por Agnieszka, de Sidharta Mukherjee que se titula El gen, una historia personal. En él se hace un apasionante recorrido por el territorio de la genética y las teorías de cómo se transmite la vida y los caracteres en la unión de hombre y mujer. Para no irnos demasiado lejos, este post mencionará como hito estelar las figuras de dos gigantes en esta historia, Charles Darwin que ideó la teoría de la evolución de las especies a partir de un tronco común derivándose como las ramas de un árbol, y la de las variaciones así como la idea de la selección natural de los mejor adaptados, pero se quedó encallado en la formulación de cómo funcionaba la herencia, cómo se heredaban los caracteres en una unión sexual. Este era un mecanismo totalmente desconocido hasta que otro clérigo también iba a dinamitar el edificio de las creencias y dogmas cristianos, este fue Gregor Johann Mendel, un oscuro monje que se dedicó a mezclar variaciones de plantas de guisantes en un invernadero de su convento de Brno sin que las decisivas consecuencias de las leyes de la herencia que formuló fueran conocidas hasta mucho después de su muerte, pues su publicación permaneció totalmente ignorada. Fue un texto que fundamentó la biología moderna que pasó desapercibido en un tiempo en que el tema de la herencia pasó a ocupar un papel decisivo en las sociedades occidentales pues Francis Galton publicó un libro provocativo, Inquiries into Human Faculty and Its Development. En él presentaba un plan estratégico para la mejora de la raza humana. La idea de Galton era sencilla, imitar los mecanismos de la selección natural para apoyar la supervivencia de los caracteres tenidos por superiores en un tiempo esencialmente racista y supremacista en que se tenía un ideal de la raza en la blanca y dentro de esta, a determinados individuos con rasgos considerados superiores por altura, color de la piel, de los ojos, inteligencia…En su idea se podría perfeccionar la raza humana con los mecanismos darwinianos y sin conocerse las conclusiones de Mendel sobre la herencia. Debían sobrevivir los más aptos, los más fuertes, los más inteligentes, y así dio forma a una supuesta ciencia llamada eugenesia y se enfrentó, entre 1901 y 1905, a su adversario más formidable, William Bateson, el genetista de Cambridge que era el mayor adalid de la teoría de Mendel.

Y el resultado, para abreviar, fue que en occidente se creó una corriente poderosísima llamada eugenesia que llevó a esterilizar a personas consideradas deficientes psíquicos o físicos, enfermos mentales, con taras de alguna clase, alcohólicos… muchas veces víctimas de una pobreza devastadora que los llevaba a una vida de supervivencia y que caían en abismos estremecedores. Muchos prohombres de aquel tiempo, tanto en Estados Unidos como Europa,  apoyaron las teorías eugenésicas positivas favoreciendo los cruces entre los mejores e impidiendo las uniones contra dicha selección o abiertamente negativas esterilizando a los considerados inferiores. Esto culminó en las teorías racistas del Tercer Reich que llevó a cabo una selección racial en nombre de la pureza de la raza que hizo que decenas de miles de personas fueran esterilizadas o abiertamente sacrificadas en una suerte de eutanasia maligna en la que entraban todos los considerados inferiores como homosexuales,  gitanos, deficientes psíquicos o físicos, enfermos mentales… El darwinismo en sus mecanismos de selección de la higiene racial se llevó a cabo finalmente con millones de personas consideradas un cáncer para la sociedad como eran los judíos… y miles de experimentos diabólicos tomando a los seres humanos como cobayas para confirmar sus teorías racistas y que tuvieron en el Dr. Mengele su mayor asesino en masa en nombre de una supuesta ciencia de la raza.

La mayor aportación del Tercer Reich, según Sidharta Mukherjee, fue la desacreditación total de la eugenesia ante el horror mundial por sus realizaciones perversas y criminales. Nadie hablaría ya de higiene racial desde aquello, aunque en algunos países europeos y en Australia se siguieron realizando esterilizaciones de indígenas o indigentes. Hoy ya nadie defiende aquello y podemos ver hermosos carteles con personas que en aquel tiempo habrían sido claramente víctimas de la higiene racial por la mejora de la raza blanca.

Tengo que reconocer que en este sentido y otros, nuestro mundo ha mejorado sustancialmente.

sábado, 13 de marzo de 2021

La conflictiva relación entre genética e inteligencia

 

La universidad de Harvard en Estados Unidos recibe cada año más de cuarenta mil solicitudes de ingreso, pero solo el 4.6% son admitidos en sus aulas. Para ello realiza unas pruebas complejas de inteligencia y perfil psicológico cuyos criterios se mantenían en secreto por el sesgo que suponen. Efectivamente, la universidad perjudica a unos grupos raciales en lugar de otros por la llamada discriminación positiva. Se evidenció que su sesgo perjudicaba seriamente a alumnos de origen asiático y judíos askenazies en favor de alumnos afroamericanos o blancos. Si no se realizara este sesgo, la mayoría de los estudiantes de Harvard serían asiáticos y askenazíes y apenas habría de color.  

¿Hay razas más inteligentes que otras? La relación entre CI (coeficiente de inteligencia) y genética es uno de los tema malditos y más envenenados de la psicología y la antropología y actualmente, nadie se atreve con él.

Un hito en este sentido fue el libro The Bell Curve (1994) de los investigadores Charles Murray y Richard J. Herrstein. Este libro, no traducido al español, fue el detonante de una explosión casi nuclear en un campo en el que nadie con sentido común quiere adentrarse: la relación entre genética e inteligencia. La mayoría de críticas que recibieron fueron demoledoras y se quiso echar tierra sobre el asunto. Uno de los epítetos más contundentes que recibió este estudio fue el de “Nazismo académico”, y que era un vehículo de propaganda nazi bajo una pátina de respetabilidad académica, un nuevo Mein Kampf de Hitler de estos tiempos.

Las conclusiones de The Bell Curve sugieren que los resultados de los tests de inteligencia varían entre unos grupos y otros, es decir, que las puntuaciones de algunos son más bajas que las de otros. Los asiáticos y judíos serían los más destacados y por debajo, los blancos y en el nivel descendente, los latinos y los afroamericanos.

Otras conclusiones del estudio son:

1)    La capacidad intelectual predice en buena parte el comportamiento social, de modo que un nivel de inteligencia menor puede favorecer la conflictividad social y la delincuencia.

 

2)    El CI es un mejor predictor de los resultados de los individuos que el estatus socieconómico de los padres.

 

3)    El CI nacional (de Estados Unidos) está decreciendo porque las personas o parejas con un CI alto se reproducen menos que las de CI bajo.

 

4)   Rechazan la educación “niveladora” por debajo y defienden el cuidado, protección y fomento de la inteligencia. Son partidarios de la igualdad de oportunidades en lugar de la igualdad de resultados.

 

5)    Trazan un panorama pesimista del futuro de Estados Unidos. Predicen que la élite cognitiva se aislará del resto de la sociedad, mientras que la calidad de vida se deteriorará para aquellos en la parte inferior de la escala cognitiva.

 

6)    Denominaron “efecto Flynn” al aumento del cociente intelectual de 2 o 3 puntos por década. Últimos estudios parecen anunciar que esto desde 2008 en adelante no es así y que el CI está disminuyendo en nuestras sociedades.

 

7)    Los autores recomendaron la eliminación de las políticas de bienestar que, según ellos, alientan a las mujeres pobres a tener hijos.

 

Las críticas a The Bell Curve fueron desde intelectuales a sencillamente echar basura sobre los autores tildándoles de racistas, y, efectivamente, Charles Murray, el superviviente, fue convertido en un apestado intelectual denostado como nazi y racista.

Su estudio de la naturaleza de la inteligencia en relación a los hechos y la genética fue muy peligroso porque estos son demasiado incómodos como para que floten en la atmósfera intelectual. Solo observarlos es ya moralmente sospechoso por los  problemas éticos y morales tan complejos que implican.

Las últimas tendencias al respecto rechazan el sistema de medición de la inteligencia mediante el estudio del CI pues produce un sesgo que favorece a unos en detrimento de otros, y solo mide la inteligencia abstracta. Y últimamente, se ha hablado de la teoría de las inteligencias múltiples, que rechazan totalmente la idea de que exista solo un modo de medir la inteligencia.

Las ideas de Murray y Richard J. Herrstein son tan incómodas y peligrosas que han sido marginadas totalmente por las consecuencias a que pueden dar lugar.

miércoles, 10 de marzo de 2021

¿Qué significa ser mujer?


Ayer o anteayer la líder feminista Cristina Almeida reivindicando su aspiración a que las mujeres mandasen en lugar de los hombres, dijo que en tal caso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso, sería capaz de ser “más mujer”. Yo me quedé boquiabierto porque no sabía que se podía ser más mujer o menos mujer, pensaba que se era mujer o que no se era. Pero, indagando me di cuenta de que las teorías de algunas direcciones de las ciencias sociales han abolido la noción de sexo masculino y femenino y lo han sustituido por “género” para después, tras sesudas disquisiciones, llegar a la conclusión de que el género no existe, que es un constructo social, tal como la raza. De tal modo, hay personas que nacen con pene o con vagina pero eso no significa que sean hombres o mujeres porque son una tabula rasa que se va construyendo. Una persona llega a ser mujer por decisión propia no por la biología. Y es mujer si acepta unos presupuestos ideológicos del feminismo que aspira a la toma del poder mundial en detrimento de los hombres. Es la idea de que el futuro es mujer, o el logotipo de un puño con el símbolo feminista. Si se es de derechas no se es mujer completa, se tiene vagina pero eso no significa que se sea mujer integralmente porque la mujer se hace. Y ser feminista es abrazar una ideología que no solo busca la igualdad y la no discriminación sino la supremacía de las mujeres feministas respecto a los hombres. Mujeres con conciencia de ser mujeres. Por eso, la filosofía trans en que hay hombres que “deciden” ser mujeres y es su decisión la que cuenta, no la biología porque esta es superada por la cultura. Así hay trans que atacan virulentamente a mujeres que solo son mujeres por la biología y no por sus convicciones político-ideológicas. 

 

Uno se plantearía que Angela Merkel por ejemplo sería un caso de mujer exitosa que debería ser un icono para las feministas porque ha liderado brillantemente su país durante dieciocho años y se ha retirado con una aprobación general de haber sido una gran dirigente. Su despedida fue avalada por seis minutos de aplausos y también con muestras de afecto en las calles. Pero Ángela Merkel no es una mujer en el pleno sentido de la palabra según el feminismo porque no milita en él, no ha hecho profesión de fe feminista. Es una “abeja reina”, una mujer biológica que ha triunfado en el mundo de los hombres, tal como lo fue también en su tiempo Margaret Thatcher o Benazir Bhuto en Pakistán pero eso no basta. Sobre las “abejas reina” o mujeres que tienen éxito sin profesión de fe feminista hay un abrumador escepticismo si no desdén. 

 

Cuando veo el símbolo feminista del puño comunista con el logo feminista, me produce un íntimo desasosiego porque es eso lo que están construyendo aunque a las almas ingenuas y simples solo les hablan de igualdad y no discriminación, y miles de mujeres son progresivamente modeladas para convertirse en peones de una lucha supremacista que concederá a las mujeres todos los derechos y los hombres serán supeditados como un género inferior en su planteamiento de lucha política. Este planteamiento viene de las ciencias sociales y la llamada interseccionalidad que propugna que sean los que han padecido discriminación por su género –que no existe-, raza –que tampoco existe-, cultura, su orientación sexual los protagonistas revolucionarios. Es decir, este bloque que busca la hegemonía -un concepto marxista de Gramsci- son las mujeres maltratadas por una sociedad de hombres, los inmigrantes explotados, los homosexuales y lesbianas, los bisexuales, los que no se sienten de acuerdo a su biología, los trans, los/las queer, los negros… La dicotomía entre explotados –los trabajadores- y los explotadores –los capitalistas, la iglesia, el ejército, el poder- ha sido transmutada en otra contradicción diferente teniendo en cuenta que muchas veces son los trabajadores los que son más machistas, homófobos o transfobos. Lo increíble es que buena parte de la izquierda está abandonando a los trabajadores que se sienten más arropados por VOX, el Frente Nacional Francés o el mismo Trump que tuvo más de setenta millones de votos… 

 

Esta es la nueva revolución pendiente. 

 

Para el/la que quiera saber más de la cuestión le recomiendo la lectura de El día del ajuste de Chuck Palahniuk con el fondo de una revolución en USA donde se crean tres estados, uno para negros (Negrotopía, uno para gays (Gaysia) y otro para blancos (Caucasia), llevando al límite las contradicciones neomarxistas en la sociedad americana. Otro libro sumamente interesante es La masa enfurecida: cómo las políticas identitarias llevaron al mundo a la locura de Douglas Murray. Otro libro basado en el mundo estrictamente científico frente a las alucinaciones de las ciencias sociales sobre la cuestión de las diferencias sexuales es el siempre interesante La tabula rasa de Steven Pinker de comienzos de los años dos mil. 

domingo, 7 de marzo de 2021

La policía del pensamiento


Acabo de tener un pequeño rifirrafe con mis dos hijas durante la cena, nada grave pero que da una idea de por dónde van las cosas. Ambas son feministas convencidas con lecturas muy dirigidas sobre el tema y un modo de razonar que a un hombre solo en casa con suegra, mujer, y dos hijas feministas le deja poco espacio salvo el de mi intimidad y mi blog. Y mis lecturas. Mis hijas son como la mayoría de los jóvenes de hoy día, no son diferentes, es por eso que reflexiono sobre ello. El motivo del problema ha sido un comentario mío sobre la gala de los Goya que, según he leído, ha sido de las mejores por su menor duración y buen punto de los animadores. No la vi. Sí que he visto la película Las niñas que ha recibido los más importantes goyas. Una de mis hijas conecta inesperadamente que el éxito de la gala de los goya se puede haber debido a una conversación que cazaron de fondo entre unos trabajadores en el parking. Yo no tenía ni idea pero parece que ha sido viral y algunos de los lectores probablemente la conoce. Era una conversación entre dos currantes hablando de mujeres y su aspecto físico, que si una está buena, que si otras parecen esqueletos o berberechos… A mí me ha parecido hilarante y realmente representativa de comentarios machistas, pero era una conversación privada entre dos personas que fueron grabadas sin su consentimiento y que se ha difundido para ridiculizarlos y aplastarlos en la víspera de una fecha que parece que es más importante que las religiosas. 

 

Era una conversación privada. Pero me temo que vivimos en tal estado de sitio que se entiende que se puede difundir todo que se grabe sin conocimiento de los que intervienen, sea una charla ocasional o una publicación privada de whatsapp que se difunde igualmente en los medios de comunicación. Esto es lo que me preocupa, que ya la intimidad sea tenida en tan poco que se juzga que todo lo que sale por la boca de uno tiene consecuencias irreversibles si hay una grabadora o un vídeo que lo registre. Por un lado, se quiere proteger la intimidad de los menores, pero los padres se hinchan de publicar fotos de sus bebés en todas las fases de su crecimiento. Se admite que conversaciones o mensajes privados sean multidifundidos lo que consigue que personas sean objeto de odio, de ira o de asco por centenares de miles de receptores que los juzgan sin lugar a ninguna remisión. 

 

¿Qué será lo próximo? ¿Unos sensores por medio de microchips que detecten los pensamientos inapropiados que serán igualmente publicados por las redes sociales?

 

A mi hija le he argumentado que eran comentarios ciertamente machistas pero que estoy seguro de que muchas mujeres cuando hablan de los hombres lo hacen con mayor desparpajo aún y con mayores dosis corrosivas sobre la masculinidad. Se ha levantado ofendida y me ha dicho que qué comentario más desafortunado. Es posible que vosotras no lo hagáis pero las mujeres, o algunas mujeres, no son santas, y hablan desahogadamente sobre la masculinidad con mayor capacidad agresiva que la charla insustancial de estos dos hombres que hoy son objeto viral de decenas de miles de reproducciones ridiculizándolos. 

 

Temo esta sociedad en que no se puede decir nada sospechoso en ningún sentido como hombres, como no nacionalistas, como sospechosos de homofobia - ¿No se pueden elegir libremente las fobias? -, como sospechosos de algo. Hoy en un blog he dejado un comentario con alguna soltura y después de verlo publicado me ha venido a la mente que podría ser lapidado y machacado porque uno cada vez tiene que tener más cuidado de que no le oigan, que no lo graben, que no llegue su comentario a algún sitio peligroso de la policía del pensamiento. Se ha dicho que 1984 de Orwell es la distopía más adecuada para intepretar nuestro mundo actual. Pues en ella tiene un lugar destacado la policía del pensamiento y ya todos hemos interiorizado un policía que nos controla totalmente. Pienso que ha penetrado incluso en los sueños. ¿Cómo conciliar el mensaje libertario de los años sesenta en que se pedía que se liberara el inconsciente y los impulsos reprimidos en el sexo y la imaginación con este mundo policíaco y represivo que ahora estamos viviendo? En mi perspectiva de vida creo que esta es la época más represiva de todas las que he conocido. La Transición sería ahora en su desahogo libertario de impulsos reprimidos totalmente condenada. Recuerdo cosas de aquellos años, que ahora se juzgan como cobardes, infinitamente más libres que el tiempo actual en que uno ha de respirar hondo cada vez que tiene que hablar o escribir porque hay un policía interior y muchos exteriores. 

miércoles, 3 de marzo de 2021

El secreto para vivir con la persona amada es...

 


Esta imagen ha aparecido en un perfil de Instagram que se denomina Literlandweb. Normalmente publica citas literarias que leo con interés variable, pero esta cuando la vi, pensé que daba en la diana totalmente. Y yo añadiría además no intentar saber demasiado de ella, que pueda seguir manteniendo sus secretos...

lunes, 1 de marzo de 2021

La ansiedad en los centros educativos


Hace mucho tiempo que no escribo sobre educación, concretamente desde que dejé de ser profesor en activo. No obstante, sigo con interés la vida académica de un instituto del Baix Llobregat a través de un vínculo familiar. No dejo de estar conectado con el mundo de la educación aunque sea indirectamente. 

 

Unas alumnas de bachillerato han planteado hacer un Treball de Recerca -Trabajo de investigación- sobre la ansiedad en los institutos. Ha sido un tema que me ha motivado porque he visto la evolución de los alumnos y los centros educativos a lo largo de varias décadas. Hace treinta años no era un asunto que tuviera ninguna relevancia. La mayoría de conceptos educativos no eran operativos en un contexto prerreforma educativa. Los profesores eran especialistas en determinadas materias e impartían clases sobre ellas. Todo esto cambió radicalmente y hoy día se puede decir que la menor función que tiene un profesor es su especialidad. Ahora el profesor en un instituto es un acompañante que se adapta a las características de cada uno de sus alumnos, que es consciente de sus problemas y dificultades, de sus características familiares y personales. Es una especie de coaching de seguimiento personal, no un especialista en la materia. Y una de las realidades más claras es que el nivel de ansiedad es cada vez mayor entre los adolescentes. Intuyo que el trabajo de estas alumnas puede ser muy interesante si logran encauzarlo bien. Los adolescentes -ahora se los llama “niños”- son cada vez más frágiles y vulnerables. Muchos acuden sistemáticamente a gabinetes psicológicos derivados a veces por el propio instituto. Y no son raros los alumnos que son medicados por sus problemas. No resisten un nivel de exigencia académica. Los exámenes y los trabajos les generan ansiedad que no pueden soportar y necesitan ayuda profesional. 

 

Los psicopedagogos de los centros tienen una abultada agenda con todo tipo de problemas y a veces tienen que acompañar a alumnos o alumnas que cambian de género por decisión personal. Pasan de ser Albert a ser Ada o al revés. Los profesionales asisten con frecuencia a problemas de anorexia que pueden llegar a ser muy graves. Los problemas sociales son múltiples en entornos de familias desestructuradas y con problemas económicos, más en una situación con la que ha generado la Covid en que muchos trabajadores se han quedado sin trabajo. La ansiedad y la depresión no son raras entre ellos, unidos, por supuesto, a los problemas disruptivos que tienen como eje a alumnos desafiantes y provocadores ante los que no hay ningún recurso de defensa por parte del centro. Un alumno puede desmontar todas las clases y no se puede hacer nada al respecto. Se redactarán informes interminables pero los recursos para enfrentarse a la indisciplina son claramente inhábiles, más si los padres protegen a sus vástagos y dicen que son objeto de persecución en el centro por parte de los profesores. 

 

Otro problema añadido es la doble identidad que se posee, la física y la virtual. Los adolescentes son muy vulnerables por su presencia en las redes sociales, las más famosas y otras menos conocidas donde pueden ser objeto de ataques y acoso que producen fuertes estados de ansiedad y miedo. Los conflictos entre iguales son de extrema crueldad. No solo tienen miedo a ir al centro algunos sino que viven atemorizados por las redes sociales. Allí dependen emocionalmente de su éxito en ellas, de los likes que reciben o no. La identidad virtual cada vez es más potente y es tan real o más que la física. 

 

La conclusión de esta entrada es que nunca la realidad adolescente ha sido tan frágil y vulnerable. Nunca han estado tan a la orden del día los problemas de ansiedad y autoestima. Y como complemento, la realidad de algunos profesores empieza a ser igualmente problemática ante el aumento de carga profesional que abruma por no tener nada que ver con lo que estudió en la universidad y sí de hacerse cargo de un componente psicológico y comportamental a lo que no es fácil darle salida. 

 

La pregunta del millón es que con el estado de la juventud actual y el conjunto de la sociedad cada vez más dependiente de antidepresivos y ansiolíticos, ¿cómo podemos enfrentarnos a los desafíos del presente y del futuro? Somos una sociedad esencialmente lábil. Cuando los inmigrantes arriesgan su vida para llegar a Europa, sea chuzando el mar o de cualquier otro modo, se encuentran a sociedades incapaces de afrontar las adversidades, miedosas, medicalizadas, y a la vez  muy débiles. Casi se puede decir que nuestro mundo es extremadamente quebradizo. La humanidad era mucho más fuerte psicológicamente antes. No quedaba otro remedio. Nuestros adolescentes son la punta del iceberg de sociedades que viven abrumadas por los miedos. 

sábado, 27 de febrero de 2021

El cumpleaños de Rubén

Salgo a tomarme algo a Els arcs, un bar popular de Calafell.  Dos cervezas mientras leo un capítulo de El segundo asesino.  El bar abre de 13.00 a 16.30 y tiene que dar menús a los pocos clientes que vienen, dos grupos y un hombre solitario –italiano que pide solo un plato de albóndigas-. Mientras estoy leyendo, llegan unos conocidos a los que dediqué una entrada hace dos años. El padre -pelo blanco, cincuenta y tantos años- de un joven deficiente que ríe o aúlla, que solloza o alza su rostro en un padecimiento terrible si él es consciente. Miro sus manos y sus dedos extraviados como garfios dislocados. Estas dos figuras vienen con unos amigos, lindando los cuarenta, con moño él y ella, morena. Llevan un perrito al que dan de comer en una bandeja amarilla. El muchacho deficiente da alaridos con sus dientes amarillentos a la vista todo el rato como una risa maléfica. El camarero los atiende. El padre cuida con cariño a su hijo de veintitantos años, le da de comer pasta con tomate como se da a los niños pequeños, el mismo gesto con que yo lo hacía a mis hijas para que les entrara la comida en la boca y no se saliera. El amigo los fotografía o es el mismo padre con su hijo el que se hace selfis. Parece que es el cumpleaños de Rubén, el hijo, pero él no es consciente. Admiro a este hombre ante su adversidad. Los que tenemos todo a favor nos quejamos de pequeñas cosas, pero esta persona con su hijo se ha ganado una buena reencarnación tras el bardo, pienso. Me hallo totalmente imbécil ante el ejemplo de este hombre. Es, junto a su madre, a la que describí hace algún tiempo, los seres más sublimes –el adjetivo sublime implica el horror- que he visto hace mucho tiempo. Los que llevamos una existencia convencional no sospechamos los límites de la misma.

jueves, 25 de febrero de 2021

La superioridad moral a examen


He dudado mucho antes de ponerme a escribir esta entrada que sin duda no gustará a algunos. Parece que uno cuando tiene un blog tiene que dirigirse a un grupo social concreto para identificarse con su cosmovisión. Es complicado decir cosas que alteren ese pacto. En mi reciente experiencia he sentido el rechazo plasmado de personas que sienten hostilidad hacia reflexiones caracterizadas por la libertad de pensar y de expresión, como si estas fueran patrimonio de solo algunos. La razón moral es solamente progresista porque los progresistas luchan contra la injusticia y la desigualdad. Me atemoriza este razonamiento porque el hecho de que algunos se arroguen la superioridad moral es muy peligroso. Mucho. La historia del siglo XX ofrece muchos ejemplos de partidos y tendencias políticas que se han arrogado la superioridad moral en nombre del progresismo que han sido inicuos asesinos sin ningún tipo de constricción porque la historia estaba de su lado. ¿Qué importa asesinar a seis millones de campesinos, matándolos de hambre horrorosa si tenemos la razón histórica de nuestro lado? Pienso en el Holomodor en Ucrania pero podríamos hablar de cientos de casos, el que quiera entender que entienda. Ayer la prensa publicaba una noticia extraordinariamente preocupante. El escritor israelí Amos Oz, icono de la cultura progresista de aquel país y novelista admirado en todo el mundo, muerto en 2018, ha sido denunciado por su hija, tres años después de su muerte, como un hombre que fue para ella un maltratador y torturador físico y psicológico cuando era niña. Su testimonio es desgarrador y no lo veo explicable si no es cierto lo que cuenta. Amos Oz, a pesar de su discurso a favor de la convivencia entre judíos y palestinos, fue un hijo de puta con su hija. Hoy se hila muy fino al respecto, especialmente si la víctima es mujer. Mi primera reacción fue de rechazo a la denuncia de su hija. Luego me pregunté si se puede ser un hijo de puta progresista. Se ha escrito mucho sobre los hijos de puta en el bando contrario, pero está menos estudiado –y asimilado- la realidad de ellos dentro del progresismo, de los que se identifican con la razón moral y de la historia. 

 

Albert Camus se enfrentó a Sartre y a otros estalinistas cuando estos defendían el sistema soviético y fue tachado de reaccionario y fascista. De igual modo, el principal escritor político del siglo XX, Georges Orwell, fue condenado en vida por la vertiente estalinista, y nuestros estalinistas como Manuel Vázquez Montalban y Eduardo Haro Teglén condenaron esa obra fundamental sobre parte de nuestra historia que es Homenaje a Cataluña que animo a leer a los que no la conozcan. 

 

Arrogarse la razón moral como hizo ETA en su momento en defensa del pueblo vasco y en nombre de la izquierda es algo que se pasa de puntillas en nuestra historiografía en que se condena a Tejero que no cometió ningún crimen físico mientras ETA asesinaba a casi cien personas al año. No se trata de exonerar a aquel teniente coronel que entró en el Congreso pero sí darnos cuenta de que ETA y el GRAPO intentaban provocar precisamente un golpe de estado para lograr la insurrección armada del pueblo vasco y español. Cuanto peor, mejor, parece ser una estrategia de cierta visión de la izquierda. Y ETA luchaba para crear contradicciones en el aparato represivo que justificara una insurrección del pueblo aunque eso supusiera asesinar a cientos de personas –porque eran personas aunque a los sospechosos que cayeron en manos de ETA siempre se les consideró culpables de alguna manera porque algo habrían hecho-. 

 

Arrogarse la razón moral e histórica es muy peligroso y supone una versión sesgada de la historia que justifica cualquier cosa que se haga desde algo que vaya a favor de la historia. 

 

No digo que ser conservador sea signo de inocencia. Tampoco es eso. En nuestro país los hemos visto propensos al latrocinio –como a los del PSOE, por otra parte- y al crimen en muchas latitudes incluida la nuestra en la guerra civil y tras ella.  Solo quiero expresar que cuando alguien se identifique con la razón moral tenga en cuenta lo terrible que es, pero cada vez es más frecuente que líderes de izquierda miren despectivamente el mundo desde su atalaya superior que les permite juzgar todo según parámetros en los que inequívocamente están en lo verdadero. Cuando hay personas que elogian la duda y a la vez elogian la razón moral de la izquierda sin lugar a dudas, empiezo a ver su impostura, su claudicación ante la duda que proclaman como eje de su cosmovisión. Parece increíble que los partidarios de la duda no la apliquen a lo que con tanta convicción defienden. 

 

¿Y yo qué soy? Un disidente que a muchos no gusta porque para gustar hay que halagar ciertos convencimientos y principios inequívocos, pero para mí principios inequívocos y razón son dos cosas diferentes. Siento que personas cercanas a mí sientan mi discordancia y mi desazón ante cualquier ideología que se pretenda la verdadera  y única porque tiene la razón moral de su parte. 

martes, 23 de febrero de 2021

La mirada de la Mona Lisa

La Mona Lisa es una de las pinturas más reproducidas de la historia y se han escrito cientos de interpretaciones sobre ella, sobre todo de su mirada. Es difícil no caer en el hechizo de ella cuando uno fija un buen rato la contemplación en esa expresión ambigua. Hoy he encontrado otra interpretación que se me ha hecho evidente cuando la he mirado de nuevo. 

 

Kane S. Smith en una conferencia sobre Belleza y moralidad en la universidad de Londres en 1913 llamó a la Mona Lisa de Leonardo una de las pinturas más activamente malvadas jamás pintadas. Representa la encarnación de la maldad del pintor expuesta del modo más atractivo que se pudiera idear.

 

Si uno la mira el tiempo suficiente para adentrarse en su atmósfera, se siente uno poseído por su maligna influencia. Concluía que tiene una atmósfera de maldad indefinible. 

 

La he mirado durante buen rato, centrándome en esos ojos que no miran directamente al espectador y esa expresión de la boca… y me he quedado fascinado. 

 

¿Qué opina el visitante ocasional de este blog poliédrico?

lunes, 22 de febrero de 2021

No pegarás a tus padres...


Hoy he viajado en AVE de Barcelona a Zaragoza y he vuelto en el mismo día. Me he ido fijando en los grandes carteles del metro que reclamaban mi atención. Todos eran mensajes instructivos para formarme ética y socialmente. Los carteles políticos de la última campaña ya no están presentes. Los anuncios apelan a mi solidaridad con los mayores y su soledad, con los enfermos de ciertas dolencias, con las víctimas de abusos sexuales y micromachismos, con los miembros de esa asociación omnipresente de LGTBi e incluso se me insta a denunciar cualquier rasgo de homofobia y se me da un teléfono para hacerlo; se me insta a mantener la distancia social, a guardar silencio en los trenes, a no comer ni beber, a lavarme las manos con frecuencia, a rechazar cualquier signo de racismo y xenofobia, a ser solidario con otros países africanos y las ONGs que trabajan allí, a apoyar la difusión de las vacunas… 

 

Está claro que solo tiene uno que pasar por el metro para recibir un curso de pedagogía social para modelarme como buen ciudadano. Son mensajes para promover cambios o la concienciación solidaria en diversos campos todos muy estimables, no lo voy a negar, pero pienso que es algo propio de este tiempo. Si miro al pasado no recuerdo esta proliferación de mensajes de contenido social para influirme positivamente y modelar un ciudadano solidario, justo, igualitario, antirracista, no homófobo. Uno pasea por los pasillos del metro y le es impartido un verdadero libro de urbanidad adaptado a los nuevos tiempos. Esto tiene una clara intencionalidad política y son promovidos por instituciones administrativas o sociales que compran espacio público para influirnos. 

 

No digo que esté mal, pero observo que esta buenísima intención de los responsables de campañas que están generalmente en manos de partidos que ocupan el poder en las distintas administraciones pertenecen a un elenco de formaciones políticas que en su praxis diaria practican el canibalismo, las cuchilladas, el insulto, el desprecio, las trampas, la violencia promovida directa o indirectamente, la insolidaridad, la corrupción, el engaño y la mentira, y sobre todo, los malos modos que terminan muchas veces en la grosería. Solo hay que ver debates en las distintas cámaras de nuestro país donde domina todo menos la armonía y la solidaridad y la supeditación a los intereses comunes que deberían estar por encima de la lucha de clanes y partidos. 

 

Durante el periodo escolar pretendemos imbuir a los alumnos de valores como el respeto, la negociación, los buenos modos, la igualdad, la solidaridad frente a los impulsos primarios que surgen de ellos que son en muchos sentidos contrario a lo que por precepto legal les enseñamos no sé si con mucho o poco convencimiento, porque luego en la realidad que observamos entre los padres de la patria o de los políticos que pugnan como fieras por el poder, no hay nada de eso. Y ahora solo falta Hasél como icono social, símbolo de respeto y pacifismo. 

 

Pienso que en ese modelado social del ciudadano medio en torno a una serie de valores responde a patrones que se reflejan en la publicidad, en los medios informativos, en las series, en las redes sociales –aunque estas suelen ser muchas veces vehículo de odios y salvajismo que revela el estado interior de sectores de la población-, en las publicaciones institucionales, en la escuela…

 

Es como un doble mundo, el de los deseos de un mundo acorde con los patrones armónicos de época y una realidad profunda política y social que no corresponden en absoluto con lo que se difunde masivamente. En esa doble realidad vivimos. Cada tiempo intenta modelar a los ciudadanos en torno a ciertos valores, pero creo que en el pasado era la familia la que era transmisora de la mayor parte de los mismos. Ahora son los carteles y la propaganda institucional. Entretanto miramos alucinados el mensaje violento de las calles de Barcelona, la suciedad creciente de la ciudad, la pasividad de los partidos ante lo que está pasando si no es que se promueve, las larguísimas colas de los que no tienen que comer y van a instituciones caritativas por un plato de comida. Por otra parte, el violento ambiente del congreso de los diputados, las declaraciones llenas de desprecio e insultos, el navajeo, la mala educación, la violencia soterrada o evidente con que vivimos... Pero quieren buenos ciudadanos... 

 

Para terminar, leía hoy en la prensa de Zaragoza que han aumentado considerablemente los casos de malos tratos de los hijos hacia los padres. Las razones, sería largo de explicar aquí. Tal vez pronto veamos en las marquesinas algo relativo a no pegar a los padres… 

sábado, 20 de febrero de 2021

El hombre mediocre (o la mujer)


La inmensa mayor parte de la sociedad es mediocre; este concepto se refiere al individuo medio, una especie de promedio social, que no destaca por abajo ni por arriba. No es un criminal o un bandido pero tampoco es un genio. Yo no soy ni un vándalo destructor ni un genio, así que entro perfectamente en la consideración de mediocre que no es despectiva, solo es un diagnóstico del estado medio de los individuos. Las personas mediocres, casi todos, son fácilmente previsibles. La publicidad se dirige a ellos porque son los consumidores, los partidos políticos apelan al ciudadano medio, los medios de comunicación los tienen esencialmente en cuenta, las redes sociales están conformadas por masas mediocres donde expresan las ideas copiadas de otros sitios –porque los mediocres no tienen ideas propias- y las aliñan con sucesivos estados de ánimo que son excitados por líderes que conocen bien la psicología de la mediocridad. No es tan difícil conducir a  las masas. La psicología ha diagnosticado bien sus características, sus pulsiones, sus miedos, los motivos que las llevan al conformismo o a la ira o, esencialmente al consumismo de bienes y productos de todo tipo, desde ropa, tecnología, series, coches, viajes, comida y restaurantes fashion… No somos tan complicados, caramba. Y ello condicionado por una tecnología de la Inteligencia Artificial que nos conoce perfectamente porque nosotros continuamente estamos dando datos que nos identifican en todos los sentidos. Somos transparentes y nuestras motivaciones son programables y dirigibles con toda seguridad. 

 

Sin embargo, una de las genialidades de la psicología de las masas es que sabe que tiene que hacer creer a cada individuo que es único, que es singular, que es capaz de tomar decisiones por sí mismo, que sus estados de ánimo son radicalmente originales, que sus pulsiones de ira, rabia, odio o de adhesión son ideadas por él mismo, convencerlo de que es el creador de su propia vida y que toma las decisiones por sí mismo, que cuando elige algo representa algo así como al héroe existencialista de las tragedias de Sartre pero sin consecuencias que era la segunda parte de la libertad. El individuo masa es el elegido y se siente diferente, aunque vaya en una manifestación vestido exactamente como cientos de miles de personas únicas como él, que gritan lo mismo que él, que exhiben miles de banderas todas idénticas o que compran como él los mismos productos. Todos somos especiales, cada uno lo siente profundamente en su vida y somos los protagonistas de ella.

 

La primera pulsión que nos es inducida es el deseo de placer. Nos atrae todo lo que nos procura placer, sean likes, comidas, productos, halagos, emociones gratificantes y satisfactorias. Nuestro ego crece con el placer y ese globo hinchado del ego es fácilmente manipulable. Nos puede llevar a vibrar con un grupo de música, con una serie, con una ideología, con la comida, con emociones arriba y abajo, de enardecimiento o de odio. Nada hay más manipulable que el odio. Hitler era un fenomenal conocedor de las masas a las que consideraba esencialmente estúpidas y a las que había que mentir continuamente y de manera masiva. Una mentira repetida miles y miles de veces cala profundamente en la psicología de las masas que no quieren complejidad –eso nunca-, se adhieren a lo sencillo a lo esquemático, a las tautologías y evidencias. La dicotomía de blanco y negro es la mejor para condicionarlas. Mal enfrentado al bien. Y, claro el hombre masa elige ser el bien, los creadores de ideologías lo saben y simplifican los mensajes a modo de eslóganes y consignas, y que nadie se ría de esta esquematización porque funciona por burda que sea. 

 

Así las masas están compuestas de hombres/mujeres mediocres que se creen especiales y que sienten que eligen singularmente su destino, y alguien en otro lugar se ríe agarrándose la barriga por esta convicción tan sabiamente inducida en el hombre masa.