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miércoles, 5 de mayo de 2021

No somos nada

10 comentarios :

  1. Pero es que el otro tipo, generalmente tiene poco trato con el otro tipo...

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    1. Así es, en cuanto tenemos algo de trato el otro tipo deja de ser el otro tipo y se convierte en alguien...

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  2. No sabemos con rotundidad quienes somos, iniciar esa búsqueda de uno mismo es una tarea que nos ocupa toda la vida. Podemos ser vulgares por fuera, pero interiormente cada uno de nosotros es un enigma.

    Abrazo, Joselu.

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    1. La frase es algo enigmática pero surge de un contexto en que escribe David Rieff, el hijo de Susan Sontag, en el trance de muerte de su madre que siempre se había sentido una persona especial al haber salido de un contexto muy pobre en Arizona y, debido a su pasión intelectual, había tenido que ir escalando lugares en Estados Unidos. A los cuarenta y cinco años supero un cáncer gravísimo en fase cuatro sin posibilidades haciéndose una operación gravemente mutiladora y sometiéndose a quimios y radios tóxicas y devastadoras. Se consideraba una superviviente y por supuesto alguien "especial". Supero una metástasis gravísima del cáncer uterino veinte años después, pero a los setenta y un años se enfrentó a una leucemia sin posibilidad de tratamiento, irremisible, sin solución alguna. No quería aceptar su muerte porque se sentía alguien especial, en ningún momento quiso aceptarla lo que supuso para ella un enorme dolor y otro tremendo para su hijo David que se sintió después de su muerte culpable por no haberle dicho la verdad. David reflexiona sobre ese sentimiento de sentirse especial propio de los artistas y se da cuenta de que un tipo cualquiera que veamos, por especial que se sienta no es más que otro tipo, del mismo modo que él nos contempla a nosotros. No somos especiales, Susan Sontag tuvo un momento de lucidez poco antes de morir y lo dijo "voy a morir" y quizás entonces se dio cuenta de que no era especial, no era más que una mujer más. Pero ella tenía tal pasión intelectual que no podía concebir su vida sino indefinidamente para realizar mil y un proyectos que siempre tenía en su cabeza. He leído a su hijo y ahora estoy leyéndola a ella. Un fuerte abrazo, Paco.

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  3. Tanto escuchar que el otro es yo que terminas por pensar que nunca has sido tú.

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    1. La frase es tremendamente ambigua y da lugar a diversas interpretaciones, bienvenida la tuya.

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  4. Es verdad que no nos conocemos del todo, aunque solemos presumir de conocer a los demás ... incluso les juzgamos. Yo mismo cometo estos errores con frecuencia ... a veces me doy cuenta y intento rectificar.

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    1. No hace más de un año en una comida familiar me encontré con una pareja que llevaban lazos amarillos e insignias esteladas. Yo me dije, ay dios, y ellos debieron pensar lo mismo de mí porque supongo que a cada uno de nosotros se le percibe el plumero en seguida -desafortunadamente nos interpretamos, antes no era así-. Acabó la comida y nos quedamos ellos y yo -la peor expectativa posible para ellos y para mí-. No nos quedó otro remedio que empezar a hablar. Ellos en catalán y yo en castellano. Ellos me debían juzgar y yo los juzgaba a ellos. Sin embargo, empezamos a hablar sobre tecnología y en especial sobre la Inteligencia Artificial -tema que me apasiona- y estuvimos charlando durante hora y media con enorme interés. De vez en cuando soltaban alguna consigna sobre los presos pero yo no les hacía caso -nadie es perfecto-. Fue un encuentro muy nutritivo para las dos perspectivas y al final con afecto nos dimos la mano. Supongo que ellos pensaban que yo era un tarugo y yo lo pensaba de ellos. Supongo que es esto.

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