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miércoles, 7 de abril de 2021

La clase política es tóxica


Uno apenas sigue la actualidad política, pero a poco que visite Twitter, todos los conflictos existentes emergen con una saña y odio difícil de soportar. La política divide y enfrenta a los ciudadanos, que parecen a punto de degollarse unos a otros, nadie escucha a nadie y lo único que se percibe es desprecio y resentimiento frente a opciones distintas a las que se ridiculiza y reduce a la caricatura más siniestra. Nadie utiliza la sutileza o el arte de escuchar al discrepante. Unas ideologías se enfrentan a otras por los principios aunque se ve claro que nadie tiene claro cuáles son esos principios porque las palabras más aparentemente sagradas son inmediatamente devaluadas. Así pasa con democracia, igualdad, solidaridad, libertad, conceptos que se aplican solo y si benefician a mi causa y se niegan a los demás que por definición son indignos, culpables, enemigos de la democracia, de la igualdad, de la solidaridad, de la libertad. Así la libertad de expresión se defiende siempre en nombre de la mía pero no de la de los demás que son fascistas o comunistas, estos son los dos bloques en que demagógicamente se ha dividido a la sociedad, obviando todos los matices intermedios que son aplastados por la lucha épica entre la justicia y el lado oscuro, sea lo que uno interprete. 

 

¿Y todo esto de dónde ha salido? Pienso que de la política, de esos personajes inútiles que son los políticos, clase inane y tóxica que juega a enfrentar diabólicamente a la sociedad extremando los conflictos y haciéndolos insuperables y violentos. Los políticos son gente que vive muy bien,  pagados por nosotros, y que se dedican a inyectar veneno en la gente que antes también vivía muy bien, sin resentimientos ni odios, pero esto era insoportable. La clase política aspira a que los ciudadanos se odien, no a que resuelvan sus conflictos y a tender puentes y a plantear soluciones. La clase política juega a que las cosas empeoren, como fundamento, para que las contradicciones entonces sean irresistibles y las cosas se decanten hacia su lado. Cuanto peor, mejor, así la gente, el pueblo, se dará cuenta de cosas que ahora en la medianía no ve. Así la gente optará por la clase dirigente que los llevará a un paraíso político en el que habrá que excluir a la otra mitad que deberá ser aplastada porque el país no da para la convivencia pacífica de dos mitades antagónicas. La política es así el sistema del enfrentamiento, del odio, de la revancha, del zasca, del rencor, de la división basada en unos principios supuestamente democráticos en los que nadie de esa clase política cree. Los principios son para adaptarlos, para inclinarlos a nuestro favor, y el adversario-enemigo nos alimenta y nosotros lo alimentamos a él. La división radical entre bloques extremos ampara el negro y el blanco, media parte será arrasada sea cual sea el resultado. 

 

La política nos lleva a la ineficacia, a la antítesis, a la confrontación, al odio hasta que una parte vence y bloquea a la otra y entonces puede culminar su sistema o aprobar una ley de Educación, esto es innegociable, una opción, si se precia, ha de tener su propia ley de Educación aunque dure cinco años. 

 

La política tendría que ser superada, pero nos encontramos con un sistema en que los políticos utilizan todas las trampas dialécticas para ser imprescindibles. Pero habrá un día, pienso, en que la inteligencia humana desplazará a la política y la hará una cosa del pasado como lo fue la esclavitud o la viruela… 

 

Ahora los políticos pasan por ser necesarios, pero yo los desprecio. 

21 comentarios :

  1. No es toxica, es letal.

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    1. Tal vez, en mi tóxica me inspiraba en los cócteles contra el cáncer de la historia de la lucha contra esta enfermedad. O mataban de una forma o mataba el cáncer.

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  2. No habrá nadie que te lleve la contraria, pero claro, se aducirá que sin políticos esto sería la anarquía, y ahí reside el problema.

    No se si valdrían las listas abiertas, hasta lo dudo, lo que si valdría es que el que presentase al cargo tendría que ser con fecha de caducidad.

    La política se ha convertido en una forma cómoda de vivir, máxime en un país como este que tiene 17 gobiernos diferentes, más uno central, más Ceuta y Melilla, que son 20 gobiernos con gabelas y acomodos.

    Hoy leía que sólo la Generalitat al 2020 tenía 362 Entes Públicos, entre administraciones, Organismos, Entidades, Agencias, Consorcios, Fundaciones, Instituciones y Sociedades; eso las oficiales, puesto que oficiosas también las hay, y bien remuneradas, como son las Embajadas Catalanas, llamadas delegaciones y que nos cuestan 900 millones anuales.

    ¿Quién piensa en hacer una cosa para trenta años, cómo lo haría un estadista, si lo que se desea es cobrar un sueldo Nescafé y con cuatro años que uno se apunte al carro ya tiene el vitalicio asegurado?

    Y ese es el problema. El problema de estos indeseables es el sueldo Nescafé. Si cuando acabaran la legislatura de no más de cinco años no se les pudiera volver a votar, y si ello llevara implícito que su sueldo sería el de jubilado con un máximo de 1.800 euros, ten por seguro que la historia tal como la vemos ahora cambiaría de guión.

    Un abrazo

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    1. Sí, es un agudo problema la posibilidad de vivir sin políticos. Pienso en un sistema tecnificado con inteligencia artificial, tal vez más fiable que la humana, ajena a los conflictos viciados y solamente objetiva ante los problemas. El difícil planteamiento sería programarla y diseñarla. Hay una novela de Arthur Clarke titulada El fin de la infancia en que vienen extraterrestres a dirigir la realidad de la tierra para dirigirla con sabiduría y sensatez. Son los Superseñores. Y la Tierra empieza a configurarse sin los conflictos irresolubles entre civilizaciones, culturas, pueblos, razas... No es cosa de este momento pero sin duda la democracia tal como la entendemos como lucha de partidos tiene que ser superada basándonos en otros principios. Yo delego mi inútil voto personal cada vez que participo en unas elecciones que no sirven para nada. De tal modo lo delegaría en unas instancias superiores, tecnocráticas, que nos dirigieran con habilidad y sin lugar a disquisiciones políticas. Pienso que eso llegará aunque sea dentro de cincuenta o setenta años. La política como la entendemos es depredadora y tóxica. Un abrazo, Miquel.

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    2. Uno de los mayores problemas es la religión, JOSELU. Lo digo como teólogo. Mira si es nefasta, que entre seres de un mismo pensamiento doctrinario se repelen. No hables a un dominico de un franciscano; ni a un jesuita le nombres un cartujo. Las órdenes de los calzados abominan de los descalzos y así entre todas las demás.

      Estamos condenados a desaparecer, JOSELU. Cometemos los mismos errores una y otra vez, y llegamos con nuestros medios a la autodestrucción.

      Esta vez será la Naturaleza la que haga la obra final.
      Un abrazo

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    3. Algo que me sorprende del pensamiento religioso hindú es la tolerancia absoluta hacia las diferencias religiosas, hacia las sectas diferentes. La India ha tenido -y tiene- cosas muy detestables -como la división en castas- pero en cuanto a libertad de creencias es de una apertura increíble. En su pasado no hubo guerras de religión entre las diversas tendencias. Hago una salvedad ahora con el Islam, fruto de la división violenta del subcontinente indio tras la independencia del Reino Unido. Hay tendencias muy radicales de un hinduismo supremacista algo que no está en consonancia con su pasado tolerante. Europa y el pensamiento occidental es dualista, o conmigo o contra mí, las guerras religiosas entre los creyentes en un mismo dios que han jalonado nuestra historia. No sé si desapareceremos víctimas de nuestro éxito o de nuestro fracaso, ambas cosas son posibles. Parece que te apuntas a la tesis de Gaia, la mente planetaria que nos barrerá cuando seamos ya inviables como especie depredadora. Un abrazo.

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    4. Me apunto a la tesis, si.
      El Islam es más de lo mismo. El odio a muerte que se profesan entre los seguidores de su sobrino Alí (chiismo) y los cuatro califas consejeros (sunnismo), hacen una religión irrespirable.
      Eso sin contar las corrientes diversas, a cual más ortodoxa y paradigmática: wahabismo, salafismo, yihadismo, huitas, hachemitas, daeshitas, ismaelitas, alhauitas, drusos, hizbulaitas...

      Un abrazo
      salut

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  3. La política permite resolver la vida a la gente, pues es la consecución del poder y con el administrar los bienes públicos o sea de todos. Otra cosa son los políticos y su lucha para conseguir ese poder, lo único que les interesa y hacen lo que sea por obtenerlo. En ello malgastan su tiempo y nuestro dinero.

    Saludos.

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    1. Sí, la política es un arte noble, igual que la democracia o la idea de libertad. El problema es que hay profesionales de la política que se ganan la vida creando enfrentamientos radicales para justificar su existencia y calientan la cabeza de la gente que termina odiándose. Política sí, políticos no, pero esto es insostenible, claro, porque los políticos son la encarnación de la política. Saludos.

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  4. -Mirando la foto del encabezamiento, ya te producen como escozor mirarlos.Salvo de momento Gabilondo pero porqué está anestesiado...

    -Personalmente pienso: que si para tener un cargo en la vida que te permita vivir de tu trabajo: tienes que pasar por una serie de antesalas:oposiciones, meses de pácticas, ir escalando en el escalafón, etc etc etc.

    Porqué, cuando esta manada porque ya pasan a ser muchos y se les puede definir así:manada; de caraduras , cínicos, con unas edades muy similares.Son la mayoría de la época EGB, pagada con dinero del contribuyente y con estas insulas baratarias todos.Pretenciosos, vanidosos y lo más triste mal preparados.

    Se les tendría que someter a un examen, de aptitud, actitud y madurez y seguro que ni uno /a lo pasan...

    Esto es un oficio de libre eleccíon, por llamarlo de alguna manera y para muestra lo tenemos con estos que se pueden cambian de partido, como yo de zapatos...

    Venga: que les obliguen a pasar por unos requisitos y si pasan esas pruebas a ver cuantos nos quedan seguro que la cuarta parte y nos lo ahorramos en impuestos destinados a sus sueldos que ellos mismos se otorgan y siempre a la alza...

    Sanidad, Educación y sueldos dignos para la población y el que necesite más vanidades que se lo procure.

    Inmunidadcero quien: lo haga que lo pague, como todo hijo de vecino.

    La verdad que son cansinos y producen vergÜenza ajena.

    UN ABRAZO

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    1. Lo increíble es que quien ejerce la política tiene prácticamente inmunidad e impunidad por la lógica del sistema, no hay consecuencias de sus actos o sus decisiones pese a lo que pese. Los políticos de la república llevaron a la división profunda de los españoles propiciando su confrontación total en una guerra devastadora cuando los españoles antes no se odiaban. Fueron los políticos o antipolíticos anarquistas, los socialistas, los de derechas, los falangistas, los comunistas, etc, quienen inflamaron a los españoles llevándoles a un proceso de ignición irreversible. Ahora es lo mismo, aunque espero sin esa guerra civil que sucedió. Juegan a lo mismo, a la radicalidad, no a tender puentes. Son amateurs, aprendices de brujo sin memoria histórica -salvo esquematismos de buenos y malos-, sin conocimiento de la dialéctica de la historia. Juegan, Bertha, juegan a un juego de guerra no dándose cuenta de que sus juegos escinden profundamente a los ciudadanos, pero se inflaman con sus discursos bélicos y ardorosos. Son, como dices, adulescentes -adolescentes crecidos- que no cuentan con el ejercicio de la responsabilidad y siguen jugando como si se tratara de un juego divertido mientras nos dividen y hacen que nos odiemos. El conflicto irreversible es lo que más les excita. Claro que producen vergüenza pero ellos tienen la sartén por el mango. Tiene que inventarse un sistema que vaya más allá de la democracia clásica dividida en partidos enemigos irreconciliables. Un abrazo, Bertha.

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    1. Tu opinión desde México es muy relevante como país hispánico que hereda un temperamento y una cultura en parte humanista y en parte intolerante y corrupta.

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  6. Hola, Joselu.

    Empiezo por tu final:

    “Ahora los políticos pasan por ser necesarios (…)”

    Yo creo que más bien al contrario, son los “políticos” quienes tienen una necesidad desesperada de nosotros, el ciudadano de a pie, de nuestro voto, para mantener su status quo. Otra cosa es que nos trasladen el mensaje inverso y lo asumamos sin más.

    Igualmente nos toca hacer autocrítica, los políticos son producto de la sociedad en la que viven, son reflejo de la sociedad que los rodea. Ayer leía una reflexión del filósofo José Luis L. Aranguren (vecino de mi localidad, ya fallecido), en la que señalaba:

    “La sociedad conforma la mentalidad de sus miembros”.

    Aplíquese esto, en mayor o menor medida, a nuestros políticos.
    Sí acudimos a las estadísticas, gran parte de la sociedad desprecia la Literatura, la Filosofía, el Humanismo, la reflexión, el diálogo sereno, estamos idiotizados por las redes sociales, que se han convertido en una suerte de Coliseo Romano, a despellejarse todos contra todos, y los nuevos políticos se dirigen a la ciudadanía a golpe de clic en twitter, instagram ,etc. La política se ha reducido a mero espectáculo visual, y los políticos esperan impacientes a ver si las masas elevan el pulgar o lo bajan pidiendo sangre. Todo es mero pantallazo.

    Es difícil aspirar a una clase política culta, cuando la sociedad española (hablo en general, por supuesto) es de escasa cultura. También somos una sociedad dada al trapicheo y la picaresca, poco honestos en diversos episodios de la cotidianidad, por tanto es difícil aspirar a tener una clase política ejemplar en honestidad.

    Esto lo digo en términos generales, obviamente hay políticos honestos, pero estos siempre parecen arrinconados por todas las huestes corruptas.
    Lo de quien hizo la ley hizo la trampa es muy de aquí, del carácter patrio, si podemos tangar al de al lado, lo hacemos, se lleva mucho es de “oye, si puedes págame en negro…”. Y eso no es de ahora, eso es de hace muchos, muchos años, antes de la crisis del 2008, mucho antes ya teníamos esa mentalidad.

    Sí hacemos autocrítica, no está del todo desencaminado ese dicho de“ tenemos a los políticos que nos merecemos. Siempre contando con honrosas excepciones, reitero.

    Eso sí, entiendo perfectamente tu hartazgo y el sentido de tus palabras. Un abrazo.

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    1. He visto recientemente la serie danesa de Netflix Borgen sobre la política de ese pequeño país que no llega a seis millones de habitantes y sentí verdadera envidia. Puede que esté edulcorada aunque no se eluden luchas políticas a veces no muy limpias y conflictos entre los medios de comunicación y el poder, pero hay una perspectiva de interés superior que me encanta. Yo no soy progresista pero creo que hubiera votado por Birgitte Nyuborg por su honestidad y valentía. Esta es mi nostalgia, la supeditación de la política a un interés más amplio.

      Tenemos los políticos que nos merecemos: ignorantes, maniobreros, tacticistas, egocéntricos, tramposos, incapaces de ver a cinco o dos años vista, incapaces de utilizar el diálogo como mecanismo de entendimiento y búsqueda de maximalismos incompatibles. Las elecciones de Madrid son un ejemplo de ello. Fascismo o democracia. Comunismo o libertad. Solo falta una nueva guerra, tentación inherente para izquierdas y derechas.

      Pienso que los países hispanos todos tienen un déficit democrático, solo hay que considerar América Latina y la vida política allí, son herederos nuestros. Tan diferente de los países anglosajones, pragmáticos y con una cultura democrática que no lleva a maximalismos -aunque el último episodio con Trump fue llamativo, pero Trump ha pasado sea como espejismo o como llamada de atención-.

      Fui machacado en una red social, Instagram, cuando cuestioné que los españoles estimaran la cultura. Me calificaron de todo. De postureo, de prepotente, de imbécil. No se permite la sutileza, la letra pequeña, la introspección... Todo lleva desde la política a la convivencia a la confrontación. No sé si será cosa de nuestro carácter. Te aseguro que preferiría ser danés. Tu argumento es en diagonal. Los políticos son así porque nosotros somos así. Eso es lo realmente preocupante. Un abrazo.

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  7. A la gente le importa mucho más que su equipo de fútbol no baje a segunda, o que vuelvan las corridas de toros a su localidad que, por ejemplo, la Filosofía se elimine del sistema educativo, eso es irrelevante en sus vidas, se dirán.

    En definitiva… ¿quién carajo es ese Don Quijote?

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    1. He sido profesor treinta y siete años y he podido observar las inquietudes de los profesores. Puedo asegurar que entre muchos méritos reales, la cultura no es la mayor de sus preocupaciones. De hecho, la cultura no forma parte de sus inquietudes ni siquiera en departamentos de lenguas y literatura. No hay nada menos cultivado que un instituto de secundaria si nos atenemos a sus profesores todos con carreras universitarias. Con eso está dicho todo. He conocido a pocos interesados en la cultura sea humanista o científica, sea literaria o filosófica. Todo se limita al juego a corto plazo, ello no quita que muchos profesores sean magníficos organizadores, docentes o pragmáticos miembros de equipos de dirección. El drama es que para ser profesor no es necesario tener interés por la cultura, es todo más práctico y de día a día. Lo entiendo en cierto sentido. ¿Y leer El Quijote? Pocos profesores lo han hecho o se lo guardan muy en silencio. ¿La filosofía, la Literatura? Interesa a una exigua minoría. Lo que importa es la confrontación a cañonazos, eso sí que excita.

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  8. No puedo estar más de acuerdo contigo. Creo que Voltaire decía de la política que era el medio por el cual gente sin principios dominaba a gente sin memoria. (o algo parecido). Yo diría que sin memoria y sin ganas. El ciudadano delega gustosamente su participación en la res pública mediante unos papelitos cada x tiempo y luego se desentiende, solo critica (a los contrarios a sus ideas, que en el fondo son sus intereses más inmediatos). Se puede participar activamente en politica mediante, por ejemplo nuestra forma de consumir, pero eso va "cuesta arriba" y no apetece privarse de nada teniendo en cuenta que las ingentes cantidades en publicidad nos prometen la solución a nuestras frustraciones y la felicidad inmediata si hacemos o compramos lo que nos recomiendan sin preocuparnos del impacto económico, social o ambiental que tiene nuestro comportamiento. (¡lo que nos faltaba, con la que está cayendo!).
    Comentando con unos conocidos sobre el emérito campechano y sus aspectos borbónicos (rapiña, exceso, fiscalidad creativa... en fin lo de siempre de esta familia) se indignaba conmigo porque "¡para eso era rey!" Con estos planteamientos del pueblo soberano, no es de extrañar que tengamos los políticos que tenemos, cuando tienen a estos personajes como ejemplo a seguir.
    Pero sigo pensando que todos estos monigotes, en realidad son eso monigotes,marionetas manejados por unos poderes, que gane quien gane en las elecciones "bobocráticas" ellos, sin necesidad de presentarse siempre acaban manejando el poder y no precisamente en beneficio de los que nos peleamos por este teatro de marionetas.
    Desde la impotencia, un abrazo fuerte

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    1. Lo real de todo esto es, ciertamente, la impotencia. Alguien ha escrito que tenemos la clase política que nos merecemos, la que en buena parte representa nuestros vicios y forma de entender el mundo. Los nórdicos tienen una relación diferente con el poder, y tienen monarquías como en Noruega, Suecia y Dinamarca, pero los reyes deben ser ejemplos de ciudadanía responsable... algo que a todas luces no fue JCI en un país en que percibió que todos sisaban todo lo que podían, ¿por qué no él? Hasta el más conspicuo catalanista de todos, el Honorable, hacía de las suyas y su familia es claramente la honorata societá de timadores, corruptos y defraudadores. Y el líder de los descamisados y los peinados, Iglesias, rápidamente emigró de Vallecas a una casa de lujo y llevará a sus hijos a colegios privados... Uno procura, desde la impotencia, llevar una vida acorde con unos principios pero el entramado en que nos movemos es demasiado fuerte. Hablo -me escribo- con una amiga italiana y tiene la misma percepción sobre su país. La mediterraneidad es algo más que una excusa. Pienso que nos hubiera ido mejor si hubiéramos sido un país colonizado por lo británicos y protestante. Nuestros vicios son demasiado fuertes, se imbrican en esa catolicidad tramposa. Mi amiga italiana y yo coincidimos en que no nos gustan nuestros respectivos países, aunque en España, es cierto, que abunda la gente buena y sencilla, pero en cuanto los candidatos cogen un cargo político, no lo sueltan ya ni locos... En cuanto a nuestro consumo responsable, tienes toda la razón pero los hábitos consumidores de la gente no quieren ir cuesta arriba como bien razonan. Nadie quiere pagar el doble o triple por algo socialmente recomendable. También desde la impotencia, recibe un abrazo fuerte.

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  9. A mí me parece que los políticos, por puro populismo, se han querido asemejar a los votantes en todo y han copiado lo peor de nosotros, dejándonos huérfanos de unos modelos de comportamiento y acción supeditados al bien común que deberían aspirar a conseguir. Con todo, y a pesar de que nos representan los peores, la tarea política bien entendida me parece indispensable para ese procomún del que hablaba. De momento, y dado lo que tenemos, creo que con funcionarios bien preparados nos sobraría para que el país funcionara más que adecuadamente.

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    1. La idea de que la sociedad la dirigieran funcionarios me es grata y sugerente aunque no deja de ofrecer problemas importantes. Cuando la Cataluña secesionista quiso romper la legalidad, el estado la intervino con el 155 y la dirigieron funcionarios, algo que el común de los ciudadanos no notó para nada, salvo en que durante unos meses pareció amainar la crispación políticas, así que algo bueno tuvo aunque no se intervino la madre de todos los males, la malhadada TV3. Los políticos quieren añadir emoción, pasión, sesgo, visceralidad a las decisiones políticas y las cargan de dramatismo para atraer a los votantes a los que no hay que aburrir. Hay que darles carnaza ideológica y promover escisiones entre opciones políticas. Esto es problemático. Pongamos por ejemplo la "aburrida" Suiza donde muchas decisiones son tomadas por referéndum sin mayores dramatismos y sin divisiones profundas en la sociedad. Uno piensa una cosa y otro piensa otra, no pasa nada. Podemos seguir comiendo fondue juntos. Habría que desdramatizar la política, restarle sesgos, dejar hablar a los técnicos y que las decisiones no fueran hurtadas a la ciudadanía que escogería sin tensiones añadidas. El problema surge cuando no está claro el tablero de juego y uno quiere jugar al parchís en un tablero de las damas, o al dominó con piezas de backgamon. Si no está claro el tablero de juego, y los españoles somos especialistas en querer cambiar de tablero cada cincuenta años, nada pierde su carácter melodramático. Y, en tal caso, mejor que nos gobiernen funcionarios aun quitándole emoción, pero seguro que se gana en eficacia. Cataluña y Madrid necesitan un paso por la función pública, por el funcionariado. Seguro que sanidad, educación e investigación saldrían ganando.

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