Páginas vistas desde Diciembre de 2005

viernes, 14 de octubre de 2011

El pensamiento divergente


He visto en varias ocasiones el vídeo de Ken Robinson sobre la necesidad del cambio de paradigma educativo en la sociedad del siglo XXI. En él se cuestiona el modo de organización de la escuela, organización-cuartel, propia del siglo XIX en la que se segmenta a los alumnos no en función de su pensamiento creativo, sino en función de su edad, de la materia, del nivel de la clase... Propone, sin especificar, un nuevo modelo educativo, que atienda más a la creatividad y a la realidad del mundo interactivo en que vivimos y en el que disgregamos nuestra atención en multitud de estímulos que nos tientan por todos los lados.

Quizás el concepto que más me ha atraído ha sido el de pensamiento divergente. Es aquel tipo de pensamiento que es capaz de descubrir múltiples respuestas a un mismo problema, planteadas desde ángulos diferentes. Según Robinson, el pensamiento divergente no coincide con la creatividad, pero es un componente esencial de ella. Propone el siguiente ejercicio: se da un clip de metal a los chicos y se les pide que digan todo aquello que podría ser hecho a partir de dicho clip (formas, funciones, mecanismos...) Este clip sugiere multitud de ideas cuando se está en el jardín de infancia. Incluso se puede plantear que sea de otro tamaño y otras texturas o materiales. Sin embargo, este mismo test sobre el clip (realmente genial para un espíritu creativo) decae dramáticamente cuando los niños están en la edad de tercero o cuarto de la ESO.

¿Qué ha pasado? En medio ha estado el proceso educativo que sin lugar a dudas va laminando cualquier atisbo imaginativo que pudiera haber. A la edad de dieciséis años, los chavales son en conjunto impotentes mentales, y cuando llegan a bachillerato la mayoría son gregarios, perezosos, incapaces de elaborar una mínima idea propia, e inhábiles para tener un pensamiento personal.

No sé cuál es la razón, pero esto es así. El sistema educativo prima la rutina, la docilidad, la repetición, la falta de núcleo, la dispersión, la planitud... Nada de aprendizaje significativo.

Mis alumnos de tercero de ESO cuando son enfrentados a otro tipo de paradigma educativo, se sienten desconcertados. Sólo les pido -a la vez que un trabajo serio, constante y riguroso- atención y capacidad para elaborar ideas propias. La clase es un laboratorio de ideas en la que se puede exponer cualquier cuestión argumentada. Me atraen los alumnos caracterizados por el pensamiento divergente, los que plantean las cuestiones de otra manera distinta a la convencional, los que se salen de los moldes acomodaticios, sean o no escolares. Mi desafío es atraerlos hacia el método y hacia la práctica de la reflexión propia. Para ello, no debe haber verdades inconmovibles en ningún caso, y toda idea puede ser sometida a debate, criba y discusión.

En la última clase estuvimos hablando sobre el déficit ecológico y la huella ecológica, temas sobre los que tienen que hacer una WebQuest como preparación a su visita al Caixa Forum para ver una película titulada Recetas para el desastre que aborda una familia cuyo padre quiere reducir al mínimo la huella del carbono (del petróleo) en su consumo. Mis alumnos se asombraron cuando conocieron el concepto de huella ecológica y también de saber que cuando estamos encendiendo un televisor estamos contaminando, emitiendo CO2 a la atmósfera, y se lo hice ver. Entonces alguien característico del pensamiento divergente planteó que la pizarra digital y los ordenadores de la clase también contaminaban. Tuve que admitir que así era. ¿Por qué se han introducido, pues? -me preguntaron-. No supe que contestar, pues se alzó una sorda reivindicación del libro de texto tradicional en varios alumnos, que afirmaban que con él aprendían más que con los ordenadores y los libros y pizarras digitales. Una alumna ecuatoriana llegó a afirmar que la tiza era mejor que la tecnología.

No continuamos la discusión porque sonó el timbre, pero observo que la tecnología en breve tiempo ha hastiado a los adolescentes que la ven como una fuente de distracción continua. Yo me obstino en que vean el otro lado, que la consideren también una fuente eficaz de aprendizaje, pero me temo que se ha incorporado ya a la rutina que domina la escuela.

No me molesta en absoluto que me cuestionen, que cuestionen mis ideas... Lo que yo pretendo ofrecerles es elementos de pensamiento crítico y, en connivencia con éste, está el desafío constante al pensamiento organizado y establecido.

Hay personas que saben descubrir centenares de posibilidades a un simple clip... esta es la política imperante en clase. Sin modelos cerrados, abiertos al pensamiento divergente para que vuelvan a aprender a pensar como actividad placentera e interesante. Sintiendo de nuevo el placer de cuando eran más chicos. 

Vídeo de Ken Robinson

36 comentarios:

  1. Sin el agobio de una programación impuesta , sin el agobio del profesor paralelo en el departamento, sin el agobio del libro-libreta, sin el agobio de un jefe de estudios clásico, sin el agobio de undirector poco dado a experimentos, sin el agobio de unos padres despistados ante semejante programación...Tienes mucha suerte Joselu, o te respetan mucho,¿ o no saben loque haces ja ja! :)

    ResponderEliminar
  2. Pues no sé la respuesta, Josep, porque saberlo, lo saben. Este blog es conocido y sería harto inocente pensar que no lo leyera alguien en cuestión. Quizás elijo cursos depauperados, no los más estimulantes, abandono el bachillerato, cuna de la mayor estulticia de la historia. Acojo aparentes vías muertas y experimento con gozo con muchachos de los que no se espera demasiado. Quizás sea esa la cuestión. Y en el fondo, no tengo ya nada que perder.

    ResponderEliminar
  3. Esta reflexión que nos traes es muy interesante. Tengo dos hijos adolescentes y te puedo decir que a esa edad ya no los engañan. Se dan perfecta cuenta del maestro que cree en ellos y los respeta y de quién no, del que aburre al personal y de quien sé esfuerza en dinamizar las clases.
    Me da una gran pena cuando dicen que se aburren, y la tecnología sin sentido, aburre más que el libro.
    Los maestros debemos saber escuchar con esa oreja verde de la escuela. Nos iría a todos mucho mejor.
    Felicidades por escuchar a tus chicos.

    ResponderEliminar
  4. El sistema educativo es castrador y en vez de fomentar la creatividad y la capacidad crítica de sus individuos, lo que hace es debilitarlos y convertirlos en dóciles consumidores.

    ResponderEliminar
  5. Surcos, a veces el diálogo con ellos no es fácil. Son demasiado vehementes e indisciplinados en sus pulsiones, no están formados en el hábito de pensar y se mueven -como sus padres y muchos adultos- en el territorio exclusivo de los sentimientos y las creencias, que son importantes… pero el pensamiento debe aprender a no estar supeditado sólo a lo subjetivo. Y sí, me gusta escucharlos. Cada clase la encuentro como un reto en que el mayor fruto es el surgimiento de alguna idea, el compartir algún sentimiento. Eso es lo que, a mi juicio, hace a una clase interesante. No sé lo que pensarán ellos, desde luego. Un cordial saludo.

    ResponderEliminar
  6. FMOP, me hubiera gustado que hubieras fundamentado más esta ácida afirmación que no sé bien como matizar. Así tan rotunda me resulta demasiado radical porque me pregunto si podemos ser ciudadanos que no sean "consumidores". ¿Cómo sería el ciudadano que no estuviera marcado por el consumo? ¿Cómo Carmela? Te recomiendo este vídeo: LA HUELLA DE CARMELA ¿Es esto a lo que te refieres cuando sugieres como el ideal un ciudadano no caracterizado por el consumo? ¿Podemos ser no consumidores en un mundo global?

    ResponderEliminar
  7. Me pregunto si la "socialización" que se aprende en las escuelas no es realmente aprender a someterse a la aprobación general. Una vez sometidos, una respuesta distinta irrita, tal vez porque su posibilidad conmueve las bases sobre las que descansa la tramoya de cartón piedra en que nos hemos convertido.
    Si el que necesita aprobación se convierte en profesor, el único remedio que queda es disimular hasta el momento de terminar la carrera, porque lo más que puede conseguirse es "aprobar" sin someterse a la "aprobación", jajaja.
    Con lo único que no estoy de acuerdo es con que sea divergente plantear "los ordenadores también contaminan"; a mí me parece, por el contrario, que es la convergencia llevada a su consecuencia lógica. A mi juicio, lo que tiene sentido es intentar hacer ver a los demás los intereses económicos que haya detrás de la culpabilización del individuo que siente remordimientos por encender una cerilla. No hace mucho se intentó prohibir que existieran envases retornables y el por qué puede ser una base de discusión.
    Me parece recordar que al respirar contaminamos la atmósfera. Propongo una tasa en función de la capacidad pulmonar. Financiaría a los fumadores.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Animal de fondo, consideré divergente la idea de plantear que los ordenadores también contaminan porque se enfrenta al modo de concebir la nueva escuela en que se han implantado las pizarras digitales y los ordenadores personales y no encontramos el modo de integrarlos de modo no rutinario. El hecho de que se opongan me parece en sí mismo un atisbo de pensamiento. Lo peor que puede haber en la escuela es la apatía, la indiferencia. Prefiero ideas potencialmente equivocadas pero que pretenden vehicular algún pensamiento que la ausencia de ellas y la realidad de un aula dispersa y vacía. Si hay que lidiar con la idea de la contaminación que suponen los ordenadores, lidiaremos, puesto que la alternativa (los libros de texto, las fotocopias… ) también suponen una huella ecológica no desdeñable.

    No sabía que hubiera una tendencia que propugnara la no existencia de envases retornables. Lo que sé es que en algunos países como Holanda, los envases se cobran y su importe se devuelve cuando se retorna el recipiente vacío, algo así como hacíamos hace tiempo con los cascos. ¿Recuerdas? No me parece mal sistema.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Joselu, no seguí a fondo la polémica porque ya tengo mi opinión formada, pero hace pocos meses el gobierno dictó una disposición en la que no se prohíbe que se cobre por los envases y se devuelva el importe a su retorno. Las empresas de reciclaje se opusieron frontalmente alegando que eso imposibilitaría su excelente labor en pro del planeta.
    Mi abuelo guardaba resmas del periódico al que estaba suscrito y las ataba con una cuerda a la espera de que llegara el trapero, que pesaba el papel y abonaba unos céntimos a cambio. Yo mismo he pagado los envases y los he cobrado a su retorno. Pienso que alguien descubrió que si nos concienciaba le haríamos el trabajo gratis. Tengo comprobado que esta idea despierta la irritación de la que antes hablaba.
    Conozco algunos casos de vertidos terribles, cuantiosísimos, que no se hacen notar hasta que la empresa propietaria pone pies en polvorosa. Y se denuncia entonces para que el problema lo resolvamos todos. Cada uno de estos casos supone contaminaciones y enriquecimiento superiores en mucho a lo que puedan producir unos cuantos millones de ciudadanos no concienciados. Así que no estoy de acuerdo con que nos hagan sentir culpables de nimiedades. Sé que esta idea también despierta irritación.
    Admiro tus planteamientos y tu conducta en la escuela y fuera de ella y yo también valoro esa respuesta del alumno. Pero pienso que lo esencial es conseguir que puedan pensar y exponer también, dentro de la concordia de la clase, ideas de las que irritan, excluidas por principio, sin dejarse irritar ellos mismos por la respuesta social a todo esto; es decir, siendo inmunes a las emociones que sean reacciones al pensamiento abstracto. Creo que eso es lo que les permitirá pensar.

    ResponderEliminar
  10. qué difícil es salirse de los caminos trillados en la educación, pero qué necesario

    ResponderEliminar
  11. ¡Como me atrae lo del pensamiento divergente! creo que lleva creatividad en sí mismo.
    Asimismo comparto tu inquietud en el sentido de que los alumnos, van perdiendo ese pensamiento según van creciendo por culpa del sistema educativo.

    Nunca me había planteado este tema. Yo he llegado sin saber lo que era al pensamiento divergente a través de la experiencia de la vida, pero hubiera sido muy bueno haberlo sabido aplicar desde mi infancia y adolescencia.Un abrazo Lola

    ResponderEliminar
  12. Tu respuesta rezuma desencanto y cierta frustración con el sistema y con el oficio.
    Supongo que a nuestra edad y después de varios decenios en la enseñanza, no nos queda otra vía dado lo mal que se hace todo en Cataluña y en el resto de España.

    Una pena abandonar el bachillerato pero...lo comprendo. La coerción de las pruebas selectivas a la universidad se carga cualquier creatividad posible.


    Me pregunto si todavía funcionan en algunos institutos, los cursos A, B y C. ¿te estarías ocupando de un curso C?

    Porque si así fuera tendría aún más mérito tu esfuerzo por reconducir a tanto "predestinado".

    Saludos, entusiasta.

    ResponderEliminar
  13. Lola, te animo a que veas el vídeo de Ken Robinson que va enlazado al final del post, así como otras intervenciones del mismo teórico de la creatividad. Pienso que el pensamiento sólo es tal en la medida de que es divergente, sólo si se aparta de los modelos, de las creencias, de las fes, de las convicciones... Sólo un estilo de pensamiento que ponga todo en duda, incluso a uno mismo como sujeto pensante, es el único que me parece digno de ser llamado así.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  14. Algo que me apena como educador es la escasa autocrítica que se da entre los docentes y el espíritu derrotista que se respira por doquier. Y puestos a buscar culpables siempre se acaba aterrizando en el sistema educativo, en la falta de recursos materiales, en la programación, en la falta de libertad para experimentar dentro de aula, en la inmigración....Y que conste que no lo digo por ti ni muchísimo menos, Joselu.

    Reproduzco un fragmento de una entrada que publiqué hace tiempo y que creo que viene a cuento con el tema que planteas.

    La (des)educación de NOAM CHOMSKY es una colección de artículos en torno al papel que los sistemas educativos tienen en relación a la formación social y política de los ciudadanos. Critica duramente el actual sistema de enseñanza. Básicamente se refiere al sistema educativo norteamericano y dice que frente a la idea de que en las escuelas se enseñan los valores democráticos, lo que realmente existe es un modelo colonial de enseñanza diseñado primordialmente para formar profesores cuya dimensión intelectual quede devaluada y sea sustituida por un complejo de procedimientos y técnicas; un modelo que impide el pensamiento crítico e independiente, que no permite razonar sobre lo que se oculta tras las explicaciones y que, por ello mismo, fija estas explicaciones como las únicas posibles.

    "...el sistema educativo en los Estados Unidos no fomenta el pensamiento crítico e independiente; antes al contrario, nuestras llamadas escuelas democráticas se basan en un enfoque instrumental y acumulativo, que normalmente impide el desarrollo de la clase de razonamiento con la cual se pueda leer el mundo críticamente y comprender los motivos y relaciones que subyacen a los hechos" (Prólogo)

    Raras veces los profesores piden a los alumnos que analicen las estructuras políticas y sociales que informan sus vidas. Raramente se insta a los estudiantes a que descubran la verdad por sí mismos. Lógicamente, este libro ha generado otro, publicado por el mismo en 2005, que lleva por título: La educación. La mejor herramienta para formar personas libres y con criterio. Habrá que consultarlo.
    "Como intelectuales genuinos, en suma, los maestros tienen que hacer suyo un lenguaje crítico que denuncie la hipocresía, la injusticia social y las situaciones de misesria" (p.21)

    En consonancia con su ideología, un tanto libertaria, crítica y muy analítica, el lingüista nos introduce algunas reflexiones muy plásticas sobre la articulación pedagógica de los valores democráticos que, habitualmente no están presentes en los currículos escolares. (Vendría a referirse a lo que aquí se conoce como Educación para la ciudadanía y que tanta polvareda ha desatado en algunos círculos que podrán presumir de muchas cosas, pero no de actitudes democráticas). En este libro, Chomsky nos proporciona excelentes herramientas para desmontar este tipo de enseñanza pensada para la domesticación de los ciudadanos: si los educadores rechazan el adiestramiento tecnocrático que les desintelectualiza para convertirse en intelectuales auténticos que denuncien la hipocresía, las injusticias sociales y la miseria humana, conseguirán que los estudiantes asuman el reto de ensanchar los horizontes de la democracia y de la ciudadanía y, junto a ellos, trabajarán para construir un mundo menos discriminatorio, más democrático, menos deshumanizado y más justo.

    "El aprendizaje verdadero, en efecto, tiene que ver con descrubrir la verdad, no con la imposición de una verdad oficial" (p.29)

    ResponderEliminar
  15. Josep, sí estoy con los grupos C y D, tal como los entiendes. Son los más estimulantes intelectualmente. Tras treinta años de bachillerato y adoptada la reforma educativa puedo decir que éste se ha convertido en la realidad que yo conozco (puede que haya otras diferentes) en el mayor depósito de adocenamiento, de apatía, de falta de inquietudes... Y desde luego la preparación para la selectividad es una de las mayores fuentes de vulgaridad de este nivel. Durante muchos años de mi andanza como profesor de BUP, ignoraba la cuestión de que esos muchachos tuvieran que ir a selectividad. Me era totalmente ajeno. Intentábamos pensar seriamente y entrar en el mundo literario, lo que era mi profesión. Lo paradójico es que esos muchachos obtenían buenos resultados porque la selectividad valoraba otras cuestiones diferentes a las de ahora. Había una prueba de madurez en que debían resumir una conferencia. Esto desapareció porque se consideraba muy subjetivos. Las pruebas de selectividad teniendo en cuenta que nuestros alumnos provienen de la ESO, el fracaso educativo mayor que ha existido, sólo buscan la objetividad, lo que las hace equiparables al examen de conducir en que uno había de aparcar en condiciones conocidas, en circunstancias predefinidas. Puro aburrimiento. El conocimiento tiene algo de desafío, mucho de desafío. Y las pruebas de selectividad arrumban el sistema hacia la mediocridad lo que acentúa la crisis de pensamiento ya existente en ese vulgar bachillerato que ahora se tiene como paradigma.

    Pero no estoy quemado. Pienso que en los curos C y D hay mucho de elemento difícil de situar pero que ofrece ángulos muy interesantes . Yo desde luego lo elijo.

    Gracias por tu presencia.

    ResponderEliminar
  16. Estoy de acuerdo con muchas de las ideas de Ken Robinson y con la estimulación del pensamiento divergente, algo que sin duda desarrollas en tus clases tan motivadoras. Sin embargo, me resisto a pensar que es la escuela la causa de la muerte de la creatividad. Me parece que esa tesis deja de lado influencias más perniciosas como el uso incontrolado o desmesurado de la televisión o internet, algo que convierte a los niños/adolescentes en consumidores pasivos. Está claro que la escuela, en su papel institucional, implica uniformidad y mucha dependencia del modelo social imperante. Sin embargo, dudo que por sí misma constituya un peligro para la formación del espíritu creativo.

    ResponderEliminar
  17. He olvidado decir que me parece bien cualquier propuesta de innovación porque el desfase entre lo que se hace y lo que se necesita actualmente y la búsqueda de culpables más que de soluciones no conduce a nada...

    ResponderEliminar
  18. El planteamiento que formula Chomski me parece relevante. La escuela no forma en el espíritu crítico y libre. Es más bien un sistema de control mental que forma individuos que no aprenden a pensar por sí mismos. El problema que nos plantearíamos es definir lo que es "pensar por uno mismo". Lo que es una cuestión harto difícil de interpretar. Para mí pensar por uno mismo es cuestionarse fundamentalmente a uno mismo como fuente de conocimiento y de saber. Cuando uno piensa que sabe se muestra como el mayor ignorante. La idea de que "dudo luego existo" derivación del aforismo cartesiano, toma carta de naturaleza. Este es el espíritu en que deberíamos formar a nuestros alumnos, pienso yo.

    Yo observo que las clases son un un espacio que tiende a la rutina. Lo he experimentado dramáticamente en las mías, sintiendo la llegada del timbre como una liberación. Estaba aburrido yo y estaban aburridos ellos. Esto me hacía sentir muy mal.

    En una clase debe existir la energía, debería existir la tensión creativa, un espacio para la creación colectiva. Pienso que aprender puede ser un juego, puede ser algo excitante, puede ser un desafío.

    Pero para enseñar a pensar, uno ha de aprender a pensar primero.

    En todo caso, no tengo ninguna certeza. Sólo reflexiono en voz alta. Este es el valor de este blog en que no hay verdades oficiales, aunque ello no signifique que no nos arriesguemos a lanzar las cometas en el aire.

    Gracias por tu aportación chomskiana. Hubo un tiempo en que en alguna escuela me llamaban así los alumnos: Chomski.

    ResponderEliminar
  19. Antonio, es cierto que responsabilizar a la escuela como única responsable del deterioro cognitivo de nuestros alumnos es injusto, cuando sabemos que los mass media ocupan un lugar fundamental en su formación (o deformación). Es por ello que dedico un lugar relevante a la denuncia de estos medios. Te dejo un enlace de un test que tienen que resolver este fin de semana: MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS. En el mismo se hace hincapié en este control y manipulación mediática que se orienta a hacernos pasivos, acomodaticios y consumidores.

    La televisión e internet contribuyen en buena manera al resultado que vemos en las aulas. Las series y canales que suelen ver son devastadores canales de entretenimiento vacío. No sé qué se puede hacer al respecto. Lo veo en mi propia casa.

    Dicho esto, nos podemos centrar en la escuela como difusora de un estilo de enseñar rutinario. Y lo digo en primera persona. Yo he llegado a enfermar por practicar este modelo. O sea que lo tengo también cerca. El profesor ha de hacer accesibles una serie de conocimientos, ha de mantener un cierto orden, ha de reclamar cierto trabajo, ha de fomentar el respeto compartido… pero también ha de fomentar un espíritu libre e independiente en una fórmula cuya composición se me escapa con seguridad y no puedo exportarla. No es fácil difundir un espíritu libre si el que lo difunde no lo es. No somos máquinas, somos lo que somos. Entiendo que la escuela ha de difundir conocimientos sin duda, pero en mayor medida algo que lleva a que pongamos ese término con mayúscula: Conocimiento. Y esto es mucho más complejo. No sé si me explico. Detesto hablar de actitudes, competencias, valores… Prefiero orillar esa jerga oficial. Profesor en la Secundaria pretende mantenerse siempre en la periferia de la oficialidad y de los valores expresados en programaciones que nadie lee.

    Pienso que la escuela puede hacer mucho. El problema es saber cómo.

    Al menos lo intentaremos.

    ResponderEliminar
  20. Cada vez valoro y admiro más a los individuos con capacidad de desarrollar pensamientos divergentes, da igual el ámbito al que se refieran.

    Sinceramente, me empieza a aburrir sobre manera tanto los resignados derrotistas, como los críticos cáusticos que permanentemente señalan con el dedo a presuntos culpables de sus/los males y salvo reproches, quejas y pataleos no aportan nada de nada. La mayoría no gasta energía alguna en modificar la realidad que repudian y les asquea y los que gastan energía, sólo lo hacen en buscar a quien culpar de sus/los males, en lugar de buscar solución a sus/los problemas.

    En educación, como en cualquier ámbito de la vida, se puede optar por seguir con más de lo mismo o explorar nuevas opciones, nuevas posibilidades y caminos, tú lo haces y eso me encanta de tu manera de abordar la enseñanza.

    Sólo los que parten de un pensamiento divergente, buscando alternativas, posibilidades creativas y diferentes, encuentran la solución a los problemas que les van surgiendo y los superan, pero claro, hay que ser muy valiente o estar muy loco :-)

    Un pensamiento divergente, creo que está más cerca del pensamiento creativo, que del lógico-racional. Su mejor herramienta, la imaginación.

    Desde la imaginación se desarrollan estrategias no ortodoxas, se aprende a mirar las cosas desde diferentes ángulos, con la mente abierta a todo aquellos que nos pueda ayudar. Lo que nos bloquea casi siempre es lo obvio que impide la posibilidad de encontrar soluciones. Bien... pasemos de lo obvio y probemos a bucear, a cambiar, a buscar opciones diferentes, a lo mejor entre ellas encontramos la mejor opción. Siempre es arriesgado desde luego, porque lo nuevo, lo diferente, siempre asusta, desconcierta e incluso genera desconfianza, pero si somos capaces de superar todo esto y nos arriesgamos, quizá podamos solucionar el problema.

    Una vez me encontré ante la disyuntiva entre seguir el camino lineal trazado “no sé por quien” a la hora de abordar los problemas de aprendizaje de mi hijo o apartarme de ese camino lineal y explorar otras opciones. Opté por esta vía, probé opciones diferentes, algunas tan extrañas que a mi misma me aterrorizaron y generaron mil dudas, pero me arriesgué. Única condición, que fuera inocuo para su organismo. A partir de aquí, lo probé casi todo, gafas con vidrios de dos colores, reedución auditiva, ejercicios de optometría, reflexoterapia, musicoterapia...etc... etc... algunas no estaban avaladas científicamente y me dio exactamente igual, con que produjeran sensación de alivio, me valía y finalmente logramos superar el problema.

    Podía haberme quedado buscando culpables del problema, resignarme a vivir con un problema, pero preferí buscar soluciones ( en plural, porque los problemas complejos no tienen un única solución, tienen varias, que hay que ir encajando) pues bien, al final se solucionó.

    Creo sinceramente que siempre hay solución para todo, la educación no es una excepción, sólo hay que tener ganas y paciencia para buscarlas, suerte para encontrarlas, constancia para ponerlas en práctica y... sí... como en mi caso, estar un poco loca:-)

    Cuando quieras te hago la pancarta...

    ¡¡EL PENSAMIENTO DIVERGENTE AL PODER!! jajaja



    Un beso JOSELU

    ResponderEliminar
  21. Mis alumnos, Joselu, se sorprenden cuando les hago exponer oralmente en clase, o agruparnos en talleres, o hacer expresión corporal... Cualquier gesto de creatividad dentro del aula les parece inaudito. Les hemos acostumbrado a responder al tintineo pavloviano del examen, el temario, la explicación sermoneadora, la prueba objetiva, el tanto por ciento,...

    La propuesta de Robinson es estimulante, pero incluso tomada en pequeñas dosis ya es transgresora en nuestro modelo educativo. Sin embargo, nos hace pensar si la pedagogía que creemos decente es o no una forma desquiciante de enseñar a desaprender.

    Gracias por recordármelo.

    ResponderEliminar
  22. Buenas, Joselu, no sé si has leído de Ken Robinson El elemento. Es un libro en que vuelve a todas esas ideas y lo hace de forma apasionante. Si no lo has hecho, creo que es un libro que realmente te encantaría, en cuyas páginas defiende un modo de enseñanza diferente al imperante y mucho más personalizado. Bueno, es mucho más interesante leerlo a él que a mí, así que espero que lo hayas leído o lo leas pronto. Un gran abrazo, Joselu.

    ResponderEliminar
  23. María, toda la organización escolar es "convergente" (y hago un juego de palabras fácilmente perceptible). La educación es convergente, pero siempre he buscado el ángulo divergente. Lo que pasó es que empezó la ESO y advertí (como todos) que las carencias básicas eran tales, que la apelación a la imaginación era un lujo que además no era entendido por los destinatarios. Cuando se desconocen las reglas básicas de ortografía, las conjugaciones verbales, cuando se es incapaz de articular una idea con sentido, cuando no hay un mínimo conocimiento morfológico, etc… ¿es posible una participación de la imaginación en el proceso de enseñanza? Esa es la realidad, María. Si uno se dedica a llenar (intentar) esas lagunas oceánicas, el aprendizaje es árido y necesariamente convergente. Sólo es atractivo para el que tiene unas bases mínimamente establecidas. ¿Qué hacer? La llegada de la tecnología a los centros de enseñanza nos abre caminos nuevos y diferentes perspectivas para abordar la tarea. No es fácil. Es el camino de en medio el que estoy experimentando: la lengua como uso práctico. Que hablen, que debatan, que escriban, que piensen, que lean, que se interesen por asuntos relevantes… y ya luego intentaremos introducir elementos de réflexión gramatical o ortográfica. No obstante, el problema es muy grande y en complicado decidir. Sí, por el pensamiento divergente, es bueno, pero están tan estragados por los estereotipos… Cuando los veo razonar en clase, pienso que es buena idea adentrarse en esta senda, pero no las tengo todas conmigo, María.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  24. Ramón, vivimos un tiempo dominado por la atención parcial discontinua. Nuestros alumnos tienen muy escasa capacidad de concentración en un eje, y están acostumbrados a zapear, a ir saltando de un lado a otro, al estilo de internet. No es fácil fijar la atención. Es por eso que la clase debe ser un espacio en que logre el profesor hacer interesante el objeto de conocimiento, que la clase pase sintiendo los alumnos que es un tiempo aprovechado y en el que han aprendido cosas importantes. Esto nos lleva quizás a la concepción del aprendizaje como entretenimiento que algunos denuestan. Es un peligro, pero sé que en entornos socialmente deprimidos (como el que estoy yo), si el acceso a la cultura no se hace de un modo gráfico, atrayente, dinámico, motivador… está condenado al fracaso. No sé si alcanzamos los resultados mínimos. Es complicado de saber, pero tengo la impresión de que lo que dices tiene bastante sentido y que la enseñanza debe ser todo menos rutinaria, debería siempre sorprender. ¿Resultado? Incierto. No tengo la clave del éxito. Pero lo cierto es que sin pensamiento divergente no hay saltos conceptuales en el conocimiento. Aunque también es cierto que sin pensamiento convergente, tampoco se puede ahondar en los procesos. Como enseña el budismo, lo bueno es la vía de en medio. Por esa intentaremos caminar. Gracias por tu aportación.

    ResponderEliminar
  25. H., hace tiempo que no sabía de ti. Me ha alegrado tu referencia del libro de Robinson. No lo conocía. Intentaré conseguirlo para seguir profundizando en esta apasionante tarea de enseñar aprendiendo cada día. Y lo digo con orgullo, tras una década perdida, desorientado en meandros y rápidos que me han hecho casi hundirme. Me alegro de que estés por aquí. Un cordial saludo.

    ResponderEliminar
  26. Sostenía Wilde que "Una idea que no sea peligrosa es completamente indigna de ser llamada idea." Viniendo tal pensamiento de un conservador, rebelde malgré lui, es interesante constatar lo que hay de innovador y de confabulación entetanimiental en el proceso del pensamiento divergente. Perls siempre decía que "el error es una manera diferente de hacer las cosas", lo que lo priva del concepto negativo con que solemos considerarlo. José Bergamín, otro consrvador rebelde, decía que "al que se le mete una idea en la cabeza se vuelve loco. Las ideas no deben meterse en la cabeza, sino salir de ella. Salir corriendo, fugitivas. La cabeza no es una madriguera", lo cual rfepresentaría ese esfuerzo demoledor y constante de intentar embutirle ideas al alumno. a veces incluso cuando aún no le hemos dado las herramientas necesarias para poder asimilarlas e incorporarlas a su formación. La tendencia inmanente a la simplificación que tenemos, en términos generales, los docentes puede equivocarnos y hacernos ver en el atractivo pensamiento divergente una puerta abierta al caos. Si de lo que se trata es de recuperar la ingenuidad de la felicidad de los descubrimientos -¡ay de quienes la hallan perdido!-, no olvidemos, entonces, que el caos siempre ha precedido a la creación.
    A mis alumnos siempre les choca que me declare enemigo íntimo de los exámenes y que me parezcan la coartada de la pereza, el desinterés y el conformismo. Ahora bien, cuando les digo que en clase "todo cuenta",¡"hasta la manera de respirar!", exagero, entonces se acobardan y echan de menos el redil...

    ResponderEliminar
  27. Me encanta esto que dices JUAN..."el caos siempre ha precedido a la creación"... totalmente de acuerdo y eso es lo que se nos está olvidando a todos.

    Creo que te equivocas en una cosa JOSELU, tú y todos los que de pronto parece que os descorazonáis al ver de donde se parte, de donde partís con los alumnos...queriendo llegar a no sé que sitio...

    Uno de los dramas que veo en cómo funciona el sistema de enseñanza en este país... es que se da por hecho cosas, a partir de las que hay que seguir...debiera ser así, pero puesto que la realidad es otra muy distinta ¿por qué no asumir el caos y empezar por pararse donde sea, para retomar la situación?

    La gente no sabe escribir, ni redactar, ni comprender en 3º de la ESO... ¿por qué nadie se para y les enseña? ¿porque hay que seguir construyendo sobre bases de barro? ¿por el programa? pues ¡¡ vaya xD!! No me digas tú si eso tiene sentido... robotizados e idiotizados todos, lo siento...

    Mejor pararse, que seguir arrastrándose como las culebras, eso es lo que pienso y además he comprobado que funciona.


    Por cierto ¿os ha entrado a todos un virus de saludos? jajaja pues vaya ...a ver si se os pasa pronto ;-) ... lo siento, yo en clase siempre fui muy preguntona, hasta que no comprendía algo no paraba... aun sigo igual:-)



    Así que esta vez os dejo a ti y a JUAN, dos besos... divergentes o convergente como más os gusten ;-)




    Feliz domingo.

    ResponderEliminar
  28. Me temo que el pensamiento divergente ya no me llega.., ¿Habrá vencido la sociedad que sólo quiere gregarios y dóciles?.
    Hace uno mes volví a las aulas, temas Europeos, profesores magnificos, altos conocimientos, con alguna tecnología, pero la misma figura, 4 horas de exposición, magnificos, pero todo el personal que estabamos allí sentados, escuchando..., sin apartar apenas nada, asentado todo como válido, bueno para serte sincera, era normativa, poca imaginación..., pero estamos en momentos de cambio precisamente de esa institución, y no aportabamos nada mas que el soporifero tedio de la tarde, sin tener conciencia de los momentos tan importantes para la Unión Europea, pues chico... el pensamiento divergente esta muerto, por lo menos en mis compañeros y la que te escribe.

    ResponderEliminar
  29. Normalmente te leo y reflexiono sobre ello. Me suele pasar que me acabo perdiendo entre mis pensamientos, las pocas respuestas y la sensación de que hay demasiadas cosas que no funcionan y es algo complicado resumir todas mis idas y venidas en un comentario. Aún seguía pensando sobre África cuando escuchaba en el telediario que producimos el doble de alimentos que necesitamos. Y así vamos…
    Hace falta un cambio de paradigma educativo está claro, pero también económico, político y social…
    Actualmente en vez de dar rienda suelta a la imaginación, la creatividad o desarrollar las capacidades de los alumnos, la escuela les pone límites.
    He pensado muchas veces sobre mi desarrollo en el instituto y en el de algunos de mis compañeros, éramos un grupo bastante bueno y coincidimos en que no nos resultó un gran esfuerzo terminar la ESO o el bachillerato con notables resultados. Podríamos haber dado mucho más de nosotros, habernos desarrollado en muchos más aspectos, pero había que seguir el plan de estudios, adaptarse al nivel general, etc…
    Hice el bachillerato tecnológico y éramos entre 4 y 6 personas (dependiendo del día) en clase, disfruté mucho, pero más de una vez le pedimos al profesor aplicar los conocimientos en algo tangible. Hacer un proyecto, construir algo… pero había que hacer la selectividad así que no fue posible.
    Creo que conocemos de sobra las deficiencias del sistema educativo que son seguramente consecuencia de deficiencias a nivel más global. Lo que es más complicado es saber cómo se arregla todo este desastre.

    ResponderEliminar
  30. Mari Carmen, llevo más de treinta años dando clase. Mi mayor desafío era dar clase de COU y saltarme el programa dedicándonos a la investigación en serio. Hablo de literatura española. Recuerdo de aquel sistema la sensación de que era posible la creación si uno estaba dispuesto a desarrollarla como profesor. Ahora me temo que en este bachillerato de dos años (error terrible) se ha de intentar remedia el desastre de la ESO y todo está condicionado por un examen estúpido que es el de selectividad. Es imposible la experimentación. Tú sabes que hay dos horas semanales de lengua castellana. En ellas hay que meterlo todo: sintaxis, lecturas, antologías, gramática textual… Un disparate, pero estamos condicionados por el examen que nos conduce a la inanidad. Además está en segundo el treball de recerca que tú aprovechaste. No es lo normal. Cada vez se degrada más esta práctica que termina siendo un ejercicio consentido de copia y pega. El bachillerato tal como está establecido es anticientífico. Sólo está concebido para pasar un examen (no de madurez como era antes) sino para contestar como un orate a las filigranas que se le han ocurrido al asalariado de turno.

    He dejado de dar bachillerato, y espero no volver nunca.

    Recuerdo el bachillerato y el COU como cursos abiertos a la investigación, a la experimentación. Y los alumnos que tuve no los olvidarán jamás.

    Gracias por estar ahí.

    ResponderEliminar
  31. Ex compi, yo tengo un problema muy serio. Si me sumerjo en el pensamiento convergente, enfermo gravemente y me lleva años volver a sacar la cabeza para darme cuenta de que lo único que me divierte, que me da sentido, que me parece relevante es lo periférico, lo asimétrico, lo imperfecto, lo casual, lo divergente… Es para mí una cuestión de supervivencia. Cada uno sabe dónde está. Yo personalmente pienso que hacen falta muchos convergentes para que pueda haber algún divergente. Sería insoportable que todos quisieran serlo. Es como hacer la creatividad obligatoria, o del anarquismo un crédito de alternativa a la religión. Sólo los gregarios, los previsibles, los lógicos son capaces de preparar el terreno a la aventura que siempre surgirá como excepción. Nunca la divergencia puede ser la norma. Sería una contradicción ad sensum.

    Haz lo que puedas. Y te dejen.

    ResponderEliminar
  32. Juan Poz, es un honor tener su prosa brillando aquí. Y ¿qué le puedo decir que ya no sepa?

    ResponderEliminar
  33. Pues poco puedo aportar al debate, la verdad. Yo soy cuadriculada pero a tope :s o lo era, ahora ya no lo sé. En este sentido, la perfecta estudiante borrega.

    Cuando estudiaba en el insituto, lo era, en la uni... psé, quizás ya no tanto. En el instituto: ¿Quieres un 10? Pues toma, un 10 y ni me complico la vida. En la universidad: ¿me interesa? Un 10, ¿no me interesa? Un 5. Llegué a ser la mujer 7,5 al fin, porque de hecho esa es mi nota media en la carrera. Así es que pienso que empecé a diverger cuando me dejaron suelta por ahí, jajajaja Lo pongo en cursiva porque no sé si termino de entender del todo bien el concepto, pero bueno. Lo que sí sé, es que ahora me gusta más investigar por mi cuenta las cosas, que el hecho de que alguien me las cuente. O en realidad, no tanto así, porque también me gusta un montón escuchar a quien sabe, pero cuestionándolo todo al tiempo. Hasta el aburrimiento. Y luego aprender por mi cuenta, otra vez, para ver si es que estoy de acuerdo o no con lo que me han contado :D Es infinitamente más divertido. De hecho, lo contrario es un torro impresionante. Además, no puedo estar de acuerdo si sólo sé de la versión de una persona. Porque es su visión, es su versión, es su punto de vista, son sus ideas, no las mías, no mi visión, no mi versión, no lo que yo sé, lo que yo he aprendido. Y a lo mejor lo comparto, o no. Pero hasta que no investigas y te enteras por ti, tampoco puedes formarte una opinión propia sobre las cosas, y en definitiva, aprender sobre ellas y de ellas, ¿no? Es lo que a mí me parece. Pero vamos, que yo voy en plan yo me lo guiso, yo me lo como, porque de todo esto es la impresión que tengo, y lo que sé, poco, nada, y menos.

    Así que aquí sigo, aprendiedo para seguir aprendiendo, a mi bola, eso sí :s Pasando de corsés -salvo por exigencias del guión cuando no queda otra, claro-. Y no sé si es bueno o malo, pero por mi parte es lo que hay, y por esa misma, lo que a mí me gusta.

    Besos, Joselu.

    ResponderEliminar
  34. No recuerdo si fue en Redes o en la noche temática que tocaron ese aspecto de la inteligencia y tanto en esa ocasión como al leerte he recordado la anecdota de los programadores. En las grandes empresas de programación buscan programadores con formación en humanidades, parece ser que tienen más imaginación. Tal vez una formación, en los primeros años, más libre, menos reglada diese mejores frutos. No sé si tu que los espoleas te ves en esas tesituras ¿Cómo no se verán los profesores menos involucrados que tu? Cambiar los paradigmas no debe resultar fácil, pero habrá de hacerse... lo que espero es que nunca lleguemos a la obsesión de Corea y similares.

    ResponderEliminar
  35. V., no me cabe duda de que eres un elemento (convergente o divergente) lo suficientemente original como para tener tu propia marca, y da igual cual sea su denominación.

    Malo, me gustaría pensar que los humanista tuvieran más imaginación. No sé. No lo tengo claro. He visto personas de ciencias mucho más imaginativos que los de letras. Estaría bien que fuera así, pero me temo que no es tan fácil.

    Cambiar los paradigmas no es fácil pero es divertido.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  36. Hola Joselu, un placer tu blog.
    A mi parecer, Ken Robinson toca la punta de un iceberg...y ante toda esta avalancha de opiniones, a mi cabeza acuden multitud de interrogantes.. Es acaso lo académico castrante del pensamiento libre per se, o definimos que un ser de pensamiento libre es capaz de manifestarse a pesar de los pesares... como así lo ha demostrado de vez en vez la historia de la humanidad? Lo que sí es cierto es que no estamos facilitando el asunto de volvernos más listos, y como siempre, sí que facilitamos otra vez un auténtico proceso de selección natural que nos lleva a este nuevo ciclo histórico. Tal vez sea nuestro sino como seres vivientes. Entiendo yo, por propia experiencia, que las mentes limpias de tanta contaminación académico-sociocultural son mas capaces de captar ciertos matices que ya son negados a ciertos niveles por así decirlo, de saturación mental. Pero esto no es determinante, porque incluso caeríamos de nuevo en ese arquetipo evidenciado por Robinson, la fábrica. Irnos acaso al Amazonas a formar grupos de pensamiento divergente? La historia está llena de cerebros brillantes con sospechas confirmadas de TDAH, mentes donde ha cabido incluso lo castrante. Cual ha sido el mecanismo que usaron para lograr dicernir?

    Sería más interesante una educación individualizada? .hablamos de educación libre? libre de que? La palabra educación per se indica lo contrario.
    Y a través de qué mecanismos podríamos orientarnos para "adivinar" por así decir, cada individualidad y hacerla florecer? Sería como volver a la vieja idea del maestro, del guía?
    Solo hablo de educación, cuando en realidad esa educación es un apéndice más de una formación humana que va mas allá.
    Me encantaría moverme en esta dirección, investigar, aportar algo antes de que finalice mi ciclo. Estoy abierta a conocer personas que como tú, llevan a hechos concretos y prácticas su abierta filosofía.
    Un abrazo.
    Vivian

    ResponderEliminar

Es un tópico expresar que el valor de un blog reside más en los comentarios que recibe y en el debate a que da lugar, que en la entrada publicada que no es más que un punto de partida para dialogar e intercambiar puntos de vista, a veces radicalmente distintos.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Share It