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sábado, 7 de marzo de 2026

Yo, el Maestro Ascendido: Confesiones de un Falso Hipnotizado
Análisis Narrativo

Yo, el Maestro Ascendido:
Confesiones de un narrador en el diván

Fui a buscar vidas pasadas guiado por Brian Weiss, pero terminé montando un taller de escritura creativa a costa de mi hipnoterapeuta.

1. El Origen del Engaño

Esta historia comienza con un libro: Muchas vidas, muchos maestros del psiquiatra Brian Weiss. Tras devorar la historia de su paciente Catherine, quien bajo hipnosis regresiva no solo viajaba milenios atrás, sino que canalizaba las voces de "grandes maestros", sentí una envidia inmensa. Yo también quería tener maestros ancestrales susurrando sabiduría milenaria a través de mis cuerdas vocales. Quería ser un campesino medieval, un guerrero o un monje.

Con esa sed de misterio, concerté una cita con Ximena, una hipnoterapeuta recomendada. Iba preparado para soltar el control, para que mi consciente se apagara como un viejo televisor de tubo y dejara paso a los misterios del cosmos. Pero, como suele ocurrir con las grandes expectativas, la realidad tenía otros planes.

Radiografía de mi "Trance"

Un análisis comparativo entre lo que esperaba experimentar y lo que realmente mi cerebro estaba haciendo en la camilla.

2. El Taller de Creación Literaria

Me tumbé. Ximena empezó con su letanía rítmica, pidiéndome que relajara los dedos de los pies, luego las pantorrillas, y así sucesivamente hasta la coronilla. Yo esperaba el apagón. Esperaba despertar dos horas después habiendo hablado en arameo antiguo. En lugar de eso, me encontré en un estado de vigilia absoluta, un aburrimiento relajado, pero con una claridad mental apabullante.

Al ver que el cosmos no me enviaba ningún guion, decidí escribirlo yo. Cuando Ximena me pidió que visualizara un momento clave, mi cerebro, en lugar de invocar a un ancestro, se arremangó y dijo: "¿Quieres una historia? Te voy a dar una historia". Y así, me dediqué a tejer, por puro placer estético, relatos biográficos.

"Inventé una escena angustiosa. Le relaté cómo me encontraba atrapado en un bosque denso y oscuro, rodeado de espinos que rasgaban mi ropa. Le di textura, le di clima. Y luego, el golpe de efecto narrativo: revelé que ese bosque representaba el décimo aniversario de la muerte de mi madre. Introducción, nudo, clímax y desenlace. Puro Aristóteles en sesión de martes por la tarde."
"Cuando exploramos mi vida amorosa adulta, me di cuenta de que el drama estaba cansando a la audiencia (Ximena). Así que introduje giros cómicos. Relaté fracasos sentimentales con la sincronía cómica de un monólogo de stand-up, disfrazado de susurro hipnótico. La escuché reír. En ese momento, supe que la había atrapado. Yo era el autor, el director y el actor principal."
🧠

3. Un Inconsciente de Vacaciones

He leído que la hipnosis no anula el consciente, de acuerdo. Pero lo mío no era un trabajo en equipo entre mis dos mentes. Mi inconsciente estaba en las Bahamas tomando un daiquiri. Todo lo que salió de mi boca fue un esfuerzo hiperconsciente, calculado y editado en tiempo real.

¿Por qué lo hice? Por la simple presión social del consultorio. Uno no paga una sesión de hipnosis regresiva para quedarse callado o decir "no veo nada". El silencio es incómodo. Así que mi ego creador tomó el volante.

El Traductor de Trance

"Siento una opresión en el pecho... es como si las ramas del pasado no me dejaran avanzar hacia la luz..."

"A ver, si meto la metáfora de la rama ahora, ato el nudo argumental de la muerte de mamá y me queda un final redondo. Brillante."

4. Jaque Mate a Ximena: La Vulnerabilidad

Aquí radica la ironía más grande de mis sesiones. Supuestamente, el paciente en trance es el sujeto vulnerable, expuesto, con las defensas bajas frente al profesional médico. Sin embargo, sentí todo lo contrario.

Sentí a Ximena profundamente vulnerable. Su método, su profesión, dependían enteramente de que yo creyera en la ilusión. Al no estar en trance, pero fingir los resultados perfectos de uno, yo pasé a tener todo el poder. Quise jugar con ella. Le daba exactamente las respuestas que su marco teórico necesitaba para validarse a sí misma. Cada suspiro mío, cada relato bien estructurado, era un caramelo para su ego profesional.

¿Cómo juzgar esta situación? Fui un mentiroso, sí, pero un mentiroso compasivo y creativo. Construí un puente de ficción para que ella pudiera caminar sobre él y sentirse una profesional exitosa. Nos usamos mutuamente: ella me usó para validar su práctica, y yo la usé a ella como la audiencia cautiva perfecta para mis ejercicios literarios autobiográficos.

Al final, quizá el verdadero descubrimiento no fue sobre mis vidas pasadas, sino sobre la naturaleza de la realidad clínica: a veces, el diván no es más que un escenario, y la terapia, un pacto secreto donde ambos fingen que la ficción de uno es la sanación del otro. No hubo grandes maestros hablando a través de mí, solo un adulto divirtiéndose al contarle cuentos a una terapeuta crédula. Y francamente, me lo pasé genial.

✦ Un análisis interactivo sobre la creación literaria, el ego y la vulnerabilidad terapéutica ✦

miércoles, 25 de febrero de 2026

Nuevo blog

Si quedara algún visitante a Profesor en la secundaria decir que estoy en un nuevo blog que se titula Cisne en llamas y su url es https://olahjl1956.blogspot.com/,

Llevo ya un par de años pero no había dejado constancia aquí. 

Joselu

lunes, 22 de septiembre de 2025

La Inteligencia Artificial en la Secundaria

Una herramienta de doble filo para el alumnado. Explora su impacto, ventajas y desafíos.

Panorama Actual del Uso de IA

La IA se ha integrado rápidamente en la vida académica de los estudiantes de secundaria. Se utiliza para una variedad de tareas, desde la simple búsqueda de información hasta la creación de contenido complejo. Esta sección ofrece una visión general de cómo y con qué frecuencia los alumnos recurren a estas herramientas, estableciendo el contexto para entender sus beneficios y riesgos.

Principales Usos de la IA por Estudiantes

75% de alumnos usa IA regularmente para tareas.
4h de estudio ahorradas por semana (promedio).
60% considera que mejora su comprensión de temas complejos.

Ventajas Clave de la IA en el Aprendizaje

Cuando se utiliza de forma ética y responsable, la inteligencia artificial puede ser un poderoso aliado para los estudiantes. Ofrece oportunidades para personalizar el aprendizaje, acceder a un vasto universo de conocimiento y desarrollar habilidades cruciales para el futuro. Haz clic en cada tarjeta para explorar los beneficios en detalle.

Inconvenientes y Riesgos Potenciales

El uso no supervisado o inadecuado de la IA presenta serios desafíos. Estos van desde la pérdida de habilidades fundamentales y la deshonestidad académica hasta problemas de equidad y privacidad. Es vital comprender estos riesgos para poder mitigarlos. Haz clic en cada tarjeta para conocer más.

Análisis Comparativo: Impacto de Ventajas vs. Inconvenientes

Para obtener una perspectiva completa, es útil visualizar el "peso" o impacto relativo de las ventajas frente a los inconvenientes. El siguiente gráfico compara diferentes facetas del uso de la IA, asignando una puntuación de impacto del 1 al 10. Esto nos ayuda a identificar las áreas de mayor beneficio y los riesgos más significativos que debemos abordar.

Recomendaciones para un Uso Responsable

El objetivo no es prohibir la IA, sino aprender a convivir con ella de manera productiva y ética. Esto requiere un esfuerzo conjunto de estudiantes y educadores para establecer pautas claras y fomentar un uso que potencie el aprendizaje en lugar de sustituirlo. A continuación se presentan algunas recomendaciones clave para ambos grupos.

Para Estudiantes 🧑‍🎓

  • Usar como asistente, no como autor: Utiliza la IA para generar ideas, resumir textos o explicar conceptos, pero redacta siempre con tus propias palabras.
  • Verificar la información: La IA puede cometer errores. Contrasta siempre los datos importantes con fuentes fiables.
  • Citar las fuentes: Si usas ideas o texto de una IA, aprende a citarla adecuadamente según las normas de tu centro educativo.
  • Desarrollar el pensamiento crítico: No aceptes la primera respuesta. Cuestiona, analiza y profundiza en los temas por tu cuenta.
  • Proteger la privacidad: No compartas información personal o sensible en los chats de IA.

Para Educadores 👩‍🏫

  • Educación sobre IA: Integrar en el currículo la alfabetización en IA, enseñando qué es, cómo funciona y sus implicaciones éticas.
  • Adaptar las evaluaciones: Diseñar tareas que requieran pensamiento crítico, creatividad y aplicación personal, que no puedan ser resueltas con un simple 'copiar y pegar'.
  • Establecer políticas claras: Crear una guía de uso de la IA para la clase y el centro, definiendo qué está permitido y qué se considera plagio.
  • Fomentar el diálogo abierto: Hablar con los alumnos sobre cómo usan la IA y guiarles hacia un uso constructivo.
  • Usar la IA como herramienta docente: Explorar herramientas de IA para personalizar el aprendizaje, crear materiales o automatizar tareas administrativas.

domingo, 22 de enero de 2023

El yoga de los sueños

A través de mis hijas me llegaron varios libros estas navidades. Uno de ellos es “Dormir, Soñar y Morir” que es una exploración de la conciencia con el Dalai Lama. La lectura de este libro, dentro de la filosofía budista, me ha llevado a un concepto que desconocía totalmente que es “el yoga de los sueños”, y buscando información complementaria he llegado a otro libro que estoy leyendo fascinado y que se titula precisamente “El yoga de los sueños” de Tenzin Wangyai Rínpoche, monje budista cuya familia huyó del Tíbet cuando la ocupación china. Está en internet en pdf y se puede descargar libremente aquí.

 

¿Es posible trabajar con los sueños para hacer nuestra vida más plena, más serena, más libre, más flexible? Según Wangyai Rínpoche, es totalmente posible mediante un adiestramiento y un aprendizaje de una serie de técnicas que permiten interactuar con los sueños. No olvidemos que pasamos un tercio de nuestra vida soñando y viviendo experiencias agradables o terribles si son pesadillas 

 

El yoga del sueño desarrolla la capacidad que todos tenemos para soñar con lucidez. Un sueño lúcido, en este contexto, es aquel en el cual el soñante se da cuenta de que está soñando mientras sueña. Este no es un hecho infrecuente. Me reconozco en algunos sueños, incluso pesadillas, sabiendo que estoy en el interior de un sueño y que no me puede pasar nada. El ser consciente de que se está dentro de un sueño puede ocurrir sin proponérselo. El soñar con lucidez es un aspecto importante a lo largo del desarrollo del camino de este yoga. 

 

Si desarrollamos esta capacidad, podremos modificar nuestros sueños voluntariamente aunque esto no sea algo que suceda fácilmente porque la lógica del sueño se impone sobre la intención consciente del soñante en muchas ocasiones. 

 

¿Por qué estimular esta capacidad? Porque en los sueños podemos desafiar y superar las limitaciones de la mente; al hacerlo, desarrollamos la flexibilidad mental, lo que es de gran importancia. ¿Y por qué es importante la flexibilidad mental? Respondo desde mi punto de vista: al hacernos mayores aumenta nuestra rigidez mental, creamos esquemas cada vez menos flexibles y nos hacemos duros, lo que nos condiciona a perspectivas que oscurecen la sabiduría y limitan la experiencia. La flexibilidad nos permite ver las cosas de una nueva manera y responder a ellas en forma positiva, en lugar de ser llevados ciegamente por las reacciones habituales. 

 

Uno de los puntos de partida de esta práctica es la toma de conciencia de que la realidad de las horas de vigilia -cuando estamos despiertos- constituyen igualmente una experiencia onírica. La idea de Calderón de la Barca en su obra La vida es sueño, se manifiesta en toda su potencia e intensidad. Recuerdo hechos fundamentales de mi vida que ocurrieron en mi niñez o en mi juventud o en cualquier otro momento, en un contexto determinado, y, por más importantes que fueran entonces, ahora los veo revestidos de un aura de irrealidad, de onirismo. Existieron, ciertamente, pero ahora los veo como un sueño. Con el yoga de los sueños se trata de conectar la experiencia diaria considerada con la textura de un sueño con la de la noche que sería otra vertiente del sueño que es la vida. Paradójicamente, si sentimos que todo lo que nos ocurre es un sueño, la experiencia gana en ligereza y libertad. No tiene esa carga gravosa y pesada que ocurre cuando nos tomamos demasiado en serio la vida. Ello no quiere decir que si pensamos que si nos tiramos de un piso alto, solo es un sueño, porque si nos tiramos, nos mataremos, o que no reaccionemos con energía ante lo que nos pasa. Una cosa no quita la otra.

 

Para esta visión, todo lo que aparece en nuestra conciencia es solo el reflejo de nuestra propia mente. Nuestra mente crea la realidad, nuestros sentimientos, nuestros condicionamientos y nuestros apegos. Si logramos ser conscientes de los sentimientos de impermanencia y el cambio incesante de la realidad como un juego de luces que pasa sin que nos aferremos a nada, nuestra vida puede hacerse ligera y feliz como un sueño. Así nuestra mente se hace ágil y flexible, lo que podemos aplicar a toda nuestra vida. 

 

Personalmente, llevo poco tiempo intentando experimentar, mediante ejercicios diferentes, sobre la dinámica de los sueños. Con frecuencia, son lúcidos y soy consciente de que estoy soñando. Anoche visualicé unas imágenes antes de dormir y me produjeron un estado de felicidad y serenidad maravillosas. Es como cuando me ponen la anestesia para una colonoscopia. El anestesista me sugirió que pensara algo hermoso y que me hiciera feliz. Me imaginé en una playa solitaria de Tailandia, desnudo, bajo el sol del trópico, con mis pies metidos en el agua y yaciendo sobre la arena desnudo. Este es uno de los recuerdos más luminosos de mi vida cuya textura en aquel momento fue real pero que la evoco como un sueño. Tal vez fue un sueño. Visualizo antes del sueño unas imágenes muy potentes, y entro en un estado de ensoñación que me hacen sentir una dicha difícil de explicar.

 

Esta última noche mis sueños no fueron lúcidos o por lo menos yo no los recuerdo, se me han desvanecido totalmente, aunque fueron muy potentes, o, por lo menos, esa es la experiencia que he tenido cuando he ido al baño de madrugada. 

 

Jugar con los sueños es divertido, da una nueva perspectiva muy interesante. 

jueves, 19 de enero de 2023

Yo soy ESO

Suelo leer varias horas cada día, sea literatura, prensa, revistas, blogs, comentarios, críticas, etc. Ha sido algo progresivo el darme cuenta de que todo texto más que referirse a la naturaleza del mundo o de la realidad -que en parte sí- lo que hace es hablar del autor de este. Todos, cuando escribimos, nos describimos, nos presentamos, nos evidenciamos, nos manifestamos por más que lo que pretendamos aparentemente es analizar o comentar un aspecto de la realidad sea el que sea. El autor de un texto tiene necesariamente una cierta concepción de sí mismo -unas creencias, convicciones, ideas, conceptos, ideología- y la proyecta inequívocamente sobre lo que escribe. Es la idea que tiene de sí mismo la que se transparenta en su creación por más objetivo que pretenda ser en su análisis o comentario. Así, la gente, todos, hablan de sí mismos creyendo que hay algo dentro del sí mismo. Pero ¿y si no lo hubiera y toda nuestra identidad social, moral, política, sexual, profesional y existencial fuera una ilusión? Nos pasamos toda la vida buscando nuestra identidad, saber quiénes somos y a medida que nos hacemos mayores esa supuesta identidad se hace más consistente, más rígida, más inequívoca, más irrevocable, somos nosotros mismos más que nunca. Entendemos ya que no hay nadie que nos pueda dar lecciones, entendemos que ya no tenemos que explicarnos ni justificarnos, es como si, por fin, tuviéramos todo claro y ya no hubiera muchas cosas que añadir a nuestro bagaje. Hemos encontrado definitivamente nuestra identidad y comprendido nuestra perspectiva en todos los sentidos. Es como si se creyera firmemente en la identidad. ¿No decía el templo de Delfos el famoso “conócete a ti mismo”? Y llega, intempestivamente ese estado en que ya lo hemos hecho. Nos conocemos a nosotros mismos, ya sabemos quiénes somos y qué pensamos acerca de las cosas y la realidad. Así nos hacemos rígidos, sosteniendo como un tótem nuestro ego, el eje que nos permite enjuiciar y comprender de una vez la vida. Cioran sostenía que todas las religiones pretenden disolver nuestro ego cuando ese pobre yo es lo único que tenemos. He leído a Cioran con atención y con diversión. Me parece un humorista genial y yo me sentí cerca de esa consideración y sentí mi pobre ego como mi única posesión, mi única riqueza desde la que contemplar el mundo. Desafortunadamente, Cioran en los últimos años de su vida padeció alzhéimer y su complejo, sofisticado, divertido y pesimista ego desapareció, se disolvió misteriosamente por esa enfermedad que tanto tememos todos y que nos enfrenta a perder nuestro ego, nuestra amada identidad. 

 

Esa apoteosis de la identidad, ese implacable cultivo del ego, me divierte cada vez más porque siento que es una ficción, una ilusión, un constructo de nuestra mente a la que se le ha programado para creer que tiene necesidad de ello. Y ahora más bien me acerco a sentir -no pensar- que la identidad es como una llama de una vela, existe pero está en perpetuo cambio y transformación, carece de un núcleo y es como un sueño, fascinante, pero sueño en definitiva. Y el universo que nos rodea, los egos que nos rodean también tienen la misma densidad, o sea, ninguna. La realidad está vacía. Me divierte cada vez más cuando algún ego se cree fuerte como para manifestar su lugar en el mundo y puede enjuiciar sin ningún tipo de dudas todo el universo mental que lo rodea y lo llena de etiquetas sociales, políticas, morales, históricas, y no duda en emitir homilías sobre lo que ha logrado discriminar a partir de su ego y así calificar en base a su perspectiva suprema lo que entiende por realidad. 

 

Es curioso que en grandes genios de la literatura y del arte no podamos definir su ego, interpretarlos, acotarlos, etiquetarlos -siempre hay algún botarate que lo intenta- porque su identidad es difusa y no reductible a las fórmulas. Ahí tenemos a Shakespeare del que no sabemos prácticamente nada. Solo tenemos sus obras, pero a partir de ellas no logramos conocer su pensamiento o reconstruir su identidad. Sus personajes se sostienen en el aire, son misteriosos, no son recetas ideológicas que sirvan para conocerlos a ellos ni a su autor. Igualmente el personaje de Don Quijote es profundamente enigmático, intentamos acercarnos a él, pero todo crítico que lo intenta solo hace que proyectarse sobre la supuesta identidad del buen Alonso Quijano. Por más que intentemos acercarnos a él, más se nos escapa porque no encarna nada sólido y definitivo. Es el misterio de la identidad humana -y no descarto que también en los animales-. Solo es un foco de conciencia cambiante que cree ser algo para así poder definir el mundo que lo rodea, pero ambos son ilusiones. Cuando comprendemos esto, podemos estar a un lado y a otro simultáneamente, dar saltos, ser flexibles y no duros, sentir que todo está conectado misteriosamente, que el dualismo que tanto estimamos es una ficción y que solo existe en nuestra mente dialécticamente dualista que divide entre bien y mal, entre hermoso y feo, entre vulgar y exquisito... Todo es más divertido y más libre. 

sábado, 14 de enero de 2023

Los poetas del futuro todavía no están aquí

No vislumbramos el futuro considerando un presente tan problemático como el actual en que las sociedades liberales y democráticas están en una profunda crisis y se teme por su supervivencia frente a modelos autocráticos pero que proporcionen seguridad. Nadie está seguro. Todo el mundo sabe que nadie puede garantizar que nuestros hijos vivan mejor que nosotros en veinte años. El mundo europeo y occidental en general se enfrenta a un terrible problema demográfico. No nacen niños, muere más gente que la que nace y eso genera sociedades que abordan con miedo la renovación. Las ideas nuevas provienen en buena parte de la juventud pero la escasa juventud actual parece elegir los restaurantes de moda, la gastronomía, la moda, los viajes, el consumo, más que imaginar un mundo diferente para el que faltan ideas y palabras nuevas en medio de un momento en que todas nuestras ideas ilustradas parecen haberse oscurecido empezando por la rectora razón que impuso un mundo basado en la superioridad del  hombre sobre el resto de la naturaleza a la que estamos devastando. Por otra parte, la tecnología nos ha devorado y los últimos avances en Inteligencia Artificial, que son solo el preámbulo, pueden acabar con la soberbia del ser humano que puede pasar a ser una especie dominada por las máquinas. 

 

No entendemos el mundo presente. Europa vuelve a estar en guerra y la crisis económica se cierne sobre nosotros que lo notamos día a día. Nuestro continente no tiene autonomía política ni militar para ser un actor en el mundo contemporáneo. Somos una potencia en aguda decadencia, sin ideas ni poder ni demografía, frente a poderes crecientemente poderosos como China. Estados Unidos, por otro lado, está también en una profunda sima política en plena transformación más allá del poder blanco en busca de un nuevo equilibrio que no deja de ser problemático. 

 

Crecen el populismo de derechas y de izquierda retroalimentándose mutuamente. La izquierda ha dejado de representar a los trabajadores y las ideas de solidaridad y defiende políticas sectoriales que generan conflictos en la sociedad. La política está desprestigiada. Nada hay que concite tanta desconfianza en los ciudadanos como la política y los políticos a los que se siente como parásitos que crean más problemas que los que resuelven viviendo en su pecera de privilegios. 

 

Faltan mentes imaginativas que generen las ideas para un nuevo mundo, faltan poetas y pensadores que creen conceptos todavía inexistentes. El viejo orden crea malestar y es muy peligroso. ¿Lograremos idear un nuevo orden de cosas con esta combinación letal de factores sin pasar por nuevas explosiones de violencia ni por sociedades autoritarias o, peor aún, totalitarias. ¿Aprenderemos a vivir en un mundo no heredero de la Razón que impuso al ser humano blanco por encima de la naturaleza con el único propósito de conquistar y depredar? ¿El futuro de la humanidad es convertirse en hombres-máquina a manera de ciborgs?

 

Todavía no han nacido los novelistas y poetas que den cuenta de lo que está por venir. Todavía nos hablan del mundo pasado. 


martes, 10 de enero de 2023

El deterioro de la atención

A lo largo de mis años como profesor de lengua y literatura, tiempo que va desde finales de los setenta hasta la mitad de la década pasada, he observado con sumo interés a mis alumnos que han evolucionado vertiginosamente desde una era pretecnológica a una totalmente tecnológica ya en la era de los teléfonos inteligentes. Lo que se me evidencia en esta evolución ha sido la decadencia de la capacidad de atención y de la concentración. La mente de un adolescente de hace treinta años o más no es la misma que la de un adolescente ahora. Ha mutado profundamente y podría afirmar que se ha hecho más anecdótica y superficial e incapaz de mantener la atención más de sesenta y cinco segundos en una tarea sin poder evitar distraerse esperando mensajes, whatsapps, stories, estados, emoticonos, noticias, vídeos, o cualquier tipo de estímulo que le van llegando para apoderarse de su atención. Cualquier profesor sabe que en la actualidad es un conflicto imponer que en clase no se utilicen los móviles o la medida extrema de requisarlos a la entrada del aula. Es un mundo hiperconectado en que la dispersión cognitiva es la regla lo que provoca una seria degradación de la atención. 

 

Pero no son los únicos los adolescentes los que sufren este síndrome de dispersión. Es toda la sociedad que ha perdido dramáticamente su capacidad de atención y concentración reclamados continuamente por apremios que van llegando en forma de noticias, memes, tuits, whatsapps... Es muy difícil desconectarse de esta dinámica. Y el resultado es un empobrecimiento radical del autoconocimiento, de la observación, de la capacidad de escuchar a los demás, coincidiendo con una crisis de la democracia en que nadie escucha con atención ideas diferentes a las propias y que se ven caricaturizadas en la prensa o en las redes sociales en forma de zascas, simplificaciones, banalidades, eslóganes, etc... 

 

No es casual. Se lucha por nuestra atención de modo de que esta se convierta en dinero. Gigantescos poderes tecnológicos, comerciales y políticos están pugnando por nuestra atención que es oro para podernos modificar cognitivamente y hacernos plásticos y moldeables y así ser excelentes consumidores o deglutidores de ideologías cada vez más extremas... 

 

Johann Hari acaba de publicar un libro titulado El valor de la atención. Por qué nos la robaron y cómo recuperarla. En su libro sostiene que cada vez es más difícil leer un libro o ver una película o mantener una conversación larga.  Probablemente, las personas que pasan por los blogs son de generaciones antiguas y no han sentido tanto como los jóvenes este síndrome pero cada vez es más difícil leer manteniendo la atención porque es como si se estuviera vertiendo ácido sobre ella para que seamos incapaces de estar más allá de unos minutos sin distraernos con una colección de resortes que nos atrapan sean vídeos o noticias cuyos titulares absurdos y estúpidos nos reclaman. Es el gran colapso de la atención que afecta a toda la sociedad que se convierte en esencialmente superficial y anecdótica, que surfea por lo más irrelevante sin buscar en la profundidad unas claves más complejas que las que se nos ofrecen. 

 

La tecnología ha aprendido a hackear nuestra química cerebral y saben que un “ding” o un “me gusta” provoca un golpe de dopamina que es muy parecido al del sexo o una pizza o la cocaína, aunque en cantidades más pequeñas. Nos volvemos adictos así a la dopamina y queremos más. Nuestro teléfono es la nueva extensión de nuestro ser, no podemos separarnos de él, nos proporciona seguridad y la sensación de que estamos conectados permanentemente. 

 

Es muy triste que bebés manejen pantallas de los móviles de sus padres para que no los molesten, o que el regalo de primera comunión sea un móvil. Es raro cada vez más ver a unos padres en un bar o restaurante que han llevado una libreta y pinturas para su hijo y que este se entretiene dibujando o pintando. Lo normal es ver a los padres que les han pasado el móvil a sus hijos. 

 

Todo esto es adictivo, los reclamos para capturar nuestra atención son adictivos como son los vídeos en cadena de Tik Tok o las fotos de Instagram donde se inserta publicidad radicalmente efectiva. Nuestra atención es dinero. Y nosotros cada vez somos menos dueños de nuestro mayor poder como especie que es la concentración. ¿Cómo podemos enfrentarnos a los mayores desafíos de nuestro tiempo como son la crisis de la democracia, la eclosión de la Inteligencia Artificial o el cambio climático si no somos capaces de mantener la atención en algo más allá de un minuto?

 

Como profesor empecé con clases en que no era difícil mantener la concentración de mis alumnos durante casi una hora, para llegar a un tiempo en que había que cambiar de actividad cada diez minutos o menos para evitar el nerviosismo o la dispersión creciente que veía en sus ojos inquietos pensando en su móvil. 

sábado, 7 de enero de 2023

Angélica Liddell


He viajado dos veces a Madrid para ver obras de Angélica Liddell (Figueras, 1966), una dramaturga, actriz y escritora española que se sale de los cauces convencionales del teatro que uno pueda imaginar. Sin duda es el dramaturgo -dramaturga española en este caso- más universalmente conocida. Ha recibido importantes premios españoles e internacionales y su teatro en que ella actúa como protagonista es difícil de olvidar porque es un teatro de sangre, sexo, suciedad, locura, éxtasis, enfermedad y, sobre todo, de una profunda espiritualidad en medio de un mundo estúpido, gregario y materialista incapaz de salir de su vulgaridad asfixiante, desde su punto de vista. Odia el teatro convencional y a todo el mundo que lo rodea. Su vida, caracterizada por un dolor extremo de vivir, está marcada por su Trastorno Límite de la Personalidad, que hace que cada día tenga que elegir si se suicida o sigue viva un poco más. Leerla es una experiencia extrema, y ver sus espectáculos es terapéutico porque uno asiste a verdaderos autos sacramentales llenos de sexo, violencia y locura. No hay límites a su dramaturgia que vive en primera persona. Muchos la odian y la desprecian, otros la amamos y vemos en su teatro una llama de verdad insoportable para una sociedad adocenada y complaciente a la que ella escupe. Pero para conocerla, mejor que mis torpes palabras, reproduzco una entrevista con motivo de su último libro. Leed la entrevista -publicada en El Mundo- y decidme qué os parece... 

 

Cierra con 'Kuxmmannsanta' la Trilogía del luto, vinculada a la muerte de sus padres. ¿El exorcismo de la orfandad se acaba alguna vez?

La orfandad te pone en un estado de vulnerabilidad extremo e invencible. No hay vuelta atrás. A medida que se acerca el final de nuestros días regresamos con más frecuencia a la infancia. Recuerdo a Bergman, aquellas 'Fresas Salvajes'. En el instante de nuestra muerte todos somos hijos, y elevamos a lo desconocido la pregunta de Job, ¿por qué?

 

'Kuxmmannsanta', este artefacto/libro es un mapa de extravíos y una minuta de daños. ¿A quién incrimina? ¿A quién exculpa?

Exculpo a mi madre, y a mi padre. Incrimino a todos los demás, a todo ese aluvión de indecencia con el que me atraganté, a todos los que me hirieron, a todos los que se aprovecharon de mi ingenuidad, a todos los que me despreciaron, a todos los que mintieron y me traicionaron. A todos los que me juzgaron. A todos esos cerdos. Y a toda esa suma de seres asquerosos que simplemente me disgustan. Ya soy muy mayor, no queda mucho tiempo para ajustar cuentas y orinar sobre sus cadáveres. Es un acto de caridad absoluta eliminar la fealdad de mi vida, que es eliminarla de la faz de la tierra. Soy una persona que no sabe defenderse en este mundo de fieras, no sé cómo se hace, frente a las personas me quedo indefensa, por eso he de aniquilarlos en verso.

 

Sólo su nombre en la portada y 521 páginas de palabras o de aullidos. Sin más datos sobre usted. Es como ir borrando huellas.

Este libro ha sido una lobotomía. Estrellé en el papel mis lóbulos frontales. Ahora puedo preparar mi desaparición y mi muerte. El que nos hiere nos regala la soledad, y esa soledad tiene un valor incalculable para seguir cayendo.

 

¿De qué manera es su vida el único argumento de su obra?

Las letras me las da la vida, como decía El Agujetas. Soy tan pobre que sólo dispongo del "yo", del "ser". Pero eso por sí solo no vale. Debe convertirse en supremacía estética. Hay que trabajar mucho, tanto como Tolstoi, hasta que te duele el espinazo de escribir. Es una cuestión de fuerza física, como dice Joyce Carol Oates. Al final no es el yo o la ficción, es literatura. El debate entre la literatura del yo y la ficción no me interesa porque no existe.


 

¿Y qué le importa o le interesa de este tiempo?

En estos tiempos hay que aprender a recordar lo que era el arte, debemos preservar el mundo de las imágenes que los poetas nos legaron en el siglo XX. En 'Caridad' reconstruyo una imagen de Las Mil y Una Noches de Pasolini (los amantes y la flecha dorada con forma de falo), lo hago para recordar esa imagen fundacional, para recordar lo que era el arte a medida que todo se vuelve más y más mediocre. Cuando fui a ver este verano 'La trilogía de la vida' de Pasolini éramos 10 personas en el cine y 500 imbéciles en la terraza de enfrente con un gintonic en la mano y la vacuidad en el rostro... El XXI es el siglo en el que las redes sociales prohíben publicar desnudos artísticos mientras un poco más abajo miles de jovencitas ofrecen sus servicios sexuales en sujetador y bragas. He visto pixelar hasta el pene de los perros. Eso sí provoca... Las fotos de García Alix, en cambio, no provocan sino que trascienden, en el siglo XX, en el XXI y en el XXII. Qué decir de Andrés Serrano o de Joel Peter Witkin... Pero en el siglo XXI se ha perdido el placer de contar, todo se ha vuelto reivindicación, baba y mensaje conciliador.

 

Dice en el texto titulado 'El estrangulador de Boston': "Al crecer perdemos las alas, se nos caen, como un diente de leche". ¿Y en qué nos vamos convirtiendo?

En almas cansadas, espíritus roídos y en payasos patéticos. Los peores son los expertos. Los que arguyen experiencia y sabiduría.

 

¿Escribir es no aceptar lo irremediable?

Escribir es hacerme estallar la cabeza para que otros beban vino en los trozos de mi cráneo.

 

¿De dónde viene su escritura?

Sin duda alguna viene de la rabia. Hay una rabia que debe canalizarse. La rabia procede de una herida, una herida de nacimiento que crece alimentada por el resto de las heridas, crece como un monstruo. Y ese monstruo me empuja a la venganza. Nací con esa bala en la cabeza. Si no encuentras el vehículo para liberar la ira acabas contigo mismo o empiezas a matar. Para mí sólo existen dos opciones, la escritura o la horca, y la escritura o el crimen. Mi infancia es muy similar a la de un psicópata. Intento transcenderla a base de belleza. Pero igual que se dice del mundo, en vez de todo podía haber nada. Yo me puse a trabajar.

 

¿A dónde va?

Me hago vieja. Los hay que están preocupados por el pelo y se largan a Turquía. Figúrate. A mí se me cayó de golpe de la sien derecha. Un hombre me abandonó de la manera más cruel posible, desapareciendo, y sucedió, de golpe, que mi sien quedó desnuda. Pensé: "Mira, es la sien donde se apoya la pistola". Los camareros que me conocen pensaban que estaba enferma. Al cabo de los meses el cabello volvió a crecer, pero completamente blanco, de una blancura incomprensible, demoniaca, como el pelo del Rey Lear bajo la tormenta. Temo que voy hacia la demencia, como mis padres. Es mi máximo miedo.

 

¿Qué le importa más en el mundo?

Las películas.

 

¿Y quién?

La persona que ha cuidado de mí durante 30 años. La única persona en la que puedo confiar. Eso es un privilegio del que a veces no soy consciente. A veces la basura de los demás me llega hasta los ojos y no sé verlo.


Escribir es hacerme estallar la cabeza para que otros beban vino en los trozos de mi cráneo


En este libro asoma un sujeto dañado, alucinado, también el suicidado por la sociedad. ¿Podría ser?

Absolutamente. Hace falta un grado de dolor alucinatorio para alcanzar algún tipo de conocimiento. Hace falta que la copa rebose. La cuestión es si la sociedad está preparada para asumir a los que se desvían, a los que no pueden más. Los manicomios, las cárceles y el arte recogen a los suicidados de la sociedad. Hoy Artaud estaría en el manicomio, ingresado por culpa de todos aquellos que lo nombran, la misma familia teatral de siempre.

 

¿Qué sitio tiene en estas páginas y en su vida la literatura?

La escritura es la pobreza absoluta, como decía Christian Bobin, es dar lo que no se tiene. Es la más grande de las pobrezas del Amor. Es la fragilidad indestructible, ese reino. No se puede leer ni escribir sin luz. La luz nos salva del miedo atávico a la oscuridad. En el fondo ignoramos todo acerca de lo que escribimos y leemos.

¿El teatro lo es ya todo?

Es tanto el fastidio, la hartura y el rechazo que me produce el mundo del teatro y su autocomplacencia, es tanto el repudio que me inspiran, rayano con la repugnancia, que a veces me avergüenza dedicarme a lo mismo que todos estos tontos habilidosos de la cultura sin arte, el clan. Me avergüenza. No soy de ahí, no soy. Me dices "teatro" y me amargo.

 

¿La poesía es algo?

La poesía es el canto. Cuando el mundo se destruya solo quedará el canto, como decía Schopenhauer.

 

¿Lo de afuera, lo que ocurre y cuentan los periódicos y dicen las radios, le empujan a escribir? ¿Le importa?

Todos los días introduzco la palabra "muere" en el buscador. Ahí aparece la madre que mata a sus dos hijas de un disparo de madrugada en una casa cuartel y luego se suicida. Aparece el jugador infantil que se desploma durante un partido sin posibilidad de reanimación. Aparece el obrero anónimo que ha muerto al caer desde la altura de una obra. Aparecen los atropellados, los asesinados, el cliente que mata a la puta, la pareja que decide quitarse la vida en un suicidio doble con somníferos bajo la nieve. Aparece la muerte de Godard. No necesito más. Un retrato conciso de la naturaleza humana, apenas un titular. El resto es campaña política, distorsión y manipulación, nada es verdad. Efectivamente todo es teatro del malo. Todo es John Doe [ficción]. Los medios crean al artista del Estado y al artista del Partido, y deciden a quien ignorar, sobre todo en un país de pequeñeces socialdemócratas como el nuestro. Prefiero el mundo oral, lo que me cuentan y quién me lo cuenta. Pero en los momentos en los que el sufrimiento es letal nada de eso importa. Más bien identificas tu violencia interior con la violencia del mundo, y quisieras que todos muriésemos abrasados por un fuego interplanetario.

 

¿Cómo imagina la felicidad?

Abrí la boca para respirar y me escupieron dentro. Puse mi alma en unas manos, y mi alma fue destruida. ¿Qué voy a pensar de la felicidad? La felicidad solo puede ser un estado de terror intolerable. La felicidad no es más que el miedo a perderla. No existe. Existe el terror. Hay un perro encima de mi casa que ladra ebrio de alegría cuando su dueña regresa. En cuanto ella se va, el perro aúlla, gime con desesperación atroz y escarba la puerta como quien es enterrado vivo y araña la tabla del ataúd. Hay noches enteras que escucho esos sonidos horrendos. La dueña no sabe de este sufrimiento espantoso cuando el perro la agasaja al volver. Eso es la felicidad. Un perro enterrado vivo rascando la tapa de un ataúd. Las personas que han sido enterradas vivas tienen las manos en forma de garra intentando quitar la tierra y su cadáver aparece con los ojos abiertos. Bajo la superficie de la alegría hay un horror incalculable. En fin, la felicidad es un fallo.

 

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