Blog poliédrico que no cree que haya una versión canónica de la realidad y que asume la contradicción flagrante como sistema de interpretación del mundo.
Me inclino ante lo evidente, y ante lo que no es tan evidente también me reclino (aunque solo sea como un mero espectador de la comprensión y la conducta). Sin duda tu "ello" es una desviación hacia "Ella", y en frente de Ésta únicamente son posibles los reclinatorios.
No me queda más remedio que admitir que yo soy yo, porque sino fuera así tendría que pensar que no lo soy, "que soy yo", y esa incertidumbre haría de mi un manojo de nervios. Salut Miquel PD: escribo desde la terminal de Mayte
Hay una novela de Gonzalo Torrente Ballester que se titula Yo no soy yo, evidentemente que publicó en 1987. Fui a una librería de Granada y le dije al librero: "Yo no soy yo" y él me contestó "evidentemente" y me trajo la novela. Por cierto, es muy buena. Y hoy escribes con otra identidad que reafirma que tú no eres tú. Salut.
Me resulta muy difícil imaginar que pueda ser otra cosa, simpre me queda el recurso de ponerme delante del espejo y comparar la imagen reflejada con la que aparece en la foto del DNI. Saludos Francesc Cornadó
No hay que olvidar que fue un tal Descartes quien en su sistema filosófico se cuestionó totalmente su modo de percepción de la realidad sobre si era real lo que veía o vivía o acaso un genio lo había puesto en su conciencia. No hay mayor enigma que la propia identidad que reside, tal vez, en el cerebro, en la conciencia, pero la conciencia es uno de los terrenos más inexplorados y enigmáticos. Tal vez te pongas delante del espejo, Francesc, y puedas compararte con la foto del DNI, pero eso no resuelve el misterio de qué somos o cómo estamos en el mundo. La literatura y la filosofía -y la neurología- se dedican a experimentarlo e investigarlo. Saludos, Francesc.
La convivencia con un individuo que conoce todos nuestros fallos puede ser maravillosa o una tortura. Y si es una tortura, la válvula de escape puede ser esta pregunta que nos muestras.
La vida es una sucesión de yoes. No somos los mismos que cuando éramos niños o cuando teníamos veinte años, ni seremos los mismos cuando tengamos ochenta. Hay algo que permanece pero cambiamos profundamente. Ese ser que cambia a la vez es poliédrico y nunca lo acabamos de conocer del todo. El conócete a ti mismo socrático es una tarea para toda la vida y no es fácil. Más bien muy complejo desentrañar la madeja del yo y siempre hay resortes que nos sorprenden a nosotros mismos. En muchos sentidos desconocemos nuestros límites. Hay escritores que utilizan los heterónimos para expresar sucesivos desdoblamientos del yo, por ejemplo, Fernando Pessoa. Se puede decir que dentro del yo hay múltiples versiones que algunos escritores exploran no como experiencia tortuosa o torturante sino como indagación de la propia conciencia. No es tan extraña esa pregunta para un escritor como Peixoto que recrea la personalidad de José Saramago. No es algo que proceda de la autotortura sino del juego y puede ser muy divertido.
jajajajajaja...no se cómo se lo hará cuando se quiera divorciar, aquí si que será su yo contra su otro yo. Un abrazo JOSELU, de verdad que jamás me lo hubiera imaginado ¡
El problema de divorciarme de mí mismo lo vivo a diario. Es una mezcla de gustarme mucho y a la vez de detestarme. No he sabido llegar a una síntesis. Estoy felizmente casado pero soy un solitario conceptual. Me odio en la misma medida que me amo. Me casé conmigo mismo en el mismo momento en que empecé a escribir diarios -a los doce años- y me casé afortunadamente con quien desconoce la materia misma de mis contradicciones hace veintiséis años aunque éramos amantes cinco años antes. La soledad es consustancial al ser humano. Es hermosa y terrible. Salut.
Puestas así las cosas habrá que ponerse a trabajar la helicoidal durante unos milenios más! A Tot: pues anda y que no existen seres divorciados de su mismidad y encima lo viven como algo normal. Que te sorprenda dice mucho a tu favor! Esa condición dispone de muchos adjetivos y ninguno bonito! Ahora me viene a la cabeza la cancióncilla esa de “Ay Pena penita pena, que me corre por las venas.....”
Es difícil acostarse y tranquilizar la conciencia de todas las personas que nos habitan. A mí, por ejemplo, me desvela cada noche un individuo distinto. La última madrugada me tuvo en vigilia el hijo responsable por la salud de sus progenitores. Otras veces es el amigo, el compañero, el cónyuge, el hermano o el padre. También el ciudadano y el vecino, el que va a trabajar y el solitario, incluso el que garabatea en este blog. No sé cuántos yoes hay distintos que, en insomnio perpetuo, no me dejan dormir a pierna suelta, como cuando era un niño. Debe ser que como afirmaba Cees Nooteboom que «de todos los hombres que es uno, alguno duerme y los demás velan. Cuantos menos hombres se es, más y mejor se duerme». El tiempo es un despojo de sucesivos yoes.
¡Qué prodigio haberme encontrado un microrrelato como comentario y que ahonda en la paradoja de la identidad! Buena patulea de yoes que andan de aquí para allí, mientras dormimos o velamos.
Lo que somos, nuestro yo, cambia con el tiempo como comentas, no somos la misma persona que éramos haces años, ni siquiera la misma de hace una semana, porque lo único seguro en esta vida es el cambio. Y en mi opinión la primera causa de sufrimiento es resistirse a él, yo siempre intento aprovechar lo bueno que trae, lo malo así deja de tener tanto poder. El tema del yo soy es muy complejo, nos llevará toda la vida descubrirlo, y tal vez ni lo consigamos, pero es un tema apasionante. El vídeo de la hélice me recuerda unas palabras de Emilio Carrillo, personaje controvertido pero que a veces dice unas cosas que te dejan de piedra, donde habla del funcionamiento del Universo y su perfección. Es un vídeo curioso, en la línea del que nos pones sobre casarse con uno mismo, opción respetable ¿por qué no? que la compartas o no es otro tema.
El enlace al video que comento es https://www.youtube.com/watch?v=sIsrxtigNsI por si alguien siente curiosidad.
Interesantes las reflexiones de Emilio Carrillo con sus ironías sobre el egocentrismo. En este blog se pueden cargar vídeos como has visto. Es mágico. Gracias por compartir.
Qué bueno Pitt, creo que muchos somos gilipollas, si, y lo digo por mí, no quiero extenderlo a nadie, pero en nuestra gilipollez a veces encontramos cosas que nos sirven, o no, la cuestión es si seguimos buscando o nos conformamos con lo que ya sabemos.
He escrito en plural cuando debería de haberlo puesto en singular, tengo esa manía cuando hablo de tenas ¿sensibles?. Supongo que lo escribí porque pienso que no soy un caso aislado.
Si él no sabe quién es él, sin duda sabrá que no es ellos...
ResponderEliminarNo es ellos, pero mejor saber todavía que no es "ello". No hay peor catástrofe que inclinarse ante el "ello".
EliminarMe inclino ante lo evidente, y ante lo que no es tan evidente también me reclino (aunque solo sea como un mero espectador de la comprensión y la conducta). Sin duda tu "ello" es una desviación hacia "Ella", y en frente de Ésta únicamente son posibles los reclinatorios.
EliminarNo me queda más remedio que admitir que yo soy yo, porque sino fuera así tendría que pensar que no lo soy, "que soy yo", y esa incertidumbre haría de mi un manojo de nervios.
ResponderEliminarSalut
Miquel
PD: escribo desde la terminal de Mayte
Hay una novela de Gonzalo Torrente Ballester que se titula Yo no soy yo, evidentemente que publicó en 1987. Fui a una librería de Granada y le dije al librero: "Yo no soy yo" y él me contestó "evidentemente" y me trajo la novela. Por cierto, es muy buena. Y hoy escribes con otra identidad que reafirma que tú no eres tú. Salut.
EliminarMe resulta muy difícil imaginar que pueda ser otra cosa, simpre me queda el recurso de ponerme delante del espejo y comparar la imagen reflejada con la que aparece en la foto del DNI.
ResponderEliminarSaludos
Francesc Cornadó
No hay que olvidar que fue un tal Descartes quien en su sistema filosófico se cuestionó totalmente su modo de percepción de la realidad sobre si era real lo que veía o vivía o acaso un genio lo había puesto en su conciencia. No hay mayor enigma que la propia identidad que reside, tal vez, en el cerebro, en la conciencia, pero la conciencia es uno de los terrenos más inexplorados y enigmáticos. Tal vez te pongas delante del espejo, Francesc, y puedas compararte con la foto del DNI, pero eso no resuelve el misterio de qué somos o cómo estamos en el mundo. La literatura y la filosofía -y la neurología- se dedican a experimentarlo e investigarlo. Saludos, Francesc.
EliminarLa pregunta que se me ocurre es:
ResponderEliminar¿Realmente quiero ser yo o quiero ser otro?
La convivencia con un individuo que conoce todos nuestros fallos puede ser maravillosa o una tortura. Y si es una tortura, la válvula de escape puede ser esta pregunta que nos muestras.
Un saludo.
La vida es una sucesión de yoes. No somos los mismos que cuando éramos niños o cuando teníamos veinte años, ni seremos los mismos cuando tengamos ochenta. Hay algo que permanece pero cambiamos profundamente. Ese ser que cambia a la vez es poliédrico y nunca lo acabamos de conocer del todo. El conócete a ti mismo socrático es una tarea para toda la vida y no es fácil. Más bien muy complejo desentrañar la madeja del yo y siempre hay resortes que nos sorprenden a nosotros mismos. En muchos sentidos desconocemos nuestros límites. Hay escritores que utilizan los heterónimos para expresar sucesivos desdoblamientos del yo, por ejemplo, Fernando Pessoa. Se puede decir que dentro del yo hay múltiples versiones que algunos escritores exploran no como experiencia tortuosa o torturante sino como indagación de la propia conciencia. No es tan extraña esa pregunta para un escritor como Peixoto que recrea la personalidad de José Saramago. No es algo que proceda de la autotortura sino del juego y puede ser muy divertido.
EliminarUn saludo
DANIEL, jamás me casaría conmigo mismo. Un abrazo
ResponderEliminar[video]https://youtu.be/1WZ3KfOQ6ec[/video]
EliminarSon casos aislados, lo más habitual es la idiotigamia.
Eliminarjajajajajaja...no se cómo se lo hará cuando se quiera divorciar, aquí si que será su yo contra su otro yo.
ResponderEliminarUn abrazo JOSELU, de verdad que jamás me lo hubiera imaginado ¡
El problema de divorciarme de mí mismo lo vivo a diario. Es una mezcla de gustarme mucho y a la vez de detestarme. No he sabido llegar a una síntesis. Estoy felizmente casado pero soy un solitario conceptual. Me odio en la misma medida que me amo. Me casé conmigo mismo en el mismo momento en que empecé a escribir diarios -a los doce años- y me casé afortunadamente con quien desconoce la materia misma de mis contradicciones hace veintiséis años aunque éramos amantes cinco años antes. La soledad es consustancial al ser humano. Es hermosa y terrible. Salut.
EliminarPuestas así las cosas habrá que ponerse a trabajar la helicoidal durante unos milenios más!
ResponderEliminarA Tot: pues anda y que no existen seres divorciados de su mismidad y encima lo viven como algo normal. Que te sorprenda dice mucho a tu favor! Esa condición dispone de muchos adjetivos y ninguno bonito! Ahora me viene a la cabeza la cancióncilla esa de “Ay Pena penita pena, que me corre por las venas.....”
Bienvenida la helicoidal [video]https://youtu.be/0jHsq36_NTU[/video]
EliminarEs difícil acostarse y tranquilizar la conciencia de todas las personas que nos habitan. A mí, por ejemplo, me desvela cada noche un individuo distinto. La última madrugada me tuvo en vigilia el hijo responsable por la salud de sus progenitores. Otras veces es el amigo, el compañero, el cónyuge, el hermano o el padre. También el ciudadano y el vecino, el que va a trabajar y el solitario, incluso el que garabatea en este blog. No sé cuántos yoes hay distintos que, en insomnio perpetuo, no me dejan dormir a pierna suelta, como cuando era un niño. Debe ser que como afirmaba Cees Nooteboom que «de todos los hombres que es uno, alguno duerme y los demás velan. Cuantos menos hombres se es, más y mejor se duerme». El tiempo es un despojo de sucesivos yoes.
ResponderEliminar¡Qué prodigio haberme encontrado un microrrelato como comentario y que ahonda en la paradoja de la identidad! Buena patulea de yoes que andan de aquí para allí, mientras dormimos o velamos.
EliminarBrillante.
EliminarLo que somos, nuestro yo, cambia con el tiempo como comentas, no somos la misma persona que éramos haces años, ni siquiera la misma de hace una semana, porque lo único seguro en esta vida es el cambio. Y en mi opinión la primera causa de sufrimiento es resistirse a él, yo siempre intento aprovechar lo bueno que trae, lo malo así deja de tener tanto poder. El tema del yo soy es muy complejo, nos llevará toda la vida descubrirlo, y tal vez ni lo consigamos, pero es un tema apasionante.
ResponderEliminarEl vídeo de la hélice me recuerda unas palabras de Emilio Carrillo, personaje controvertido pero que a veces dice unas cosas que te dejan de piedra, donde habla del funcionamiento del Universo y su perfección. Es un vídeo curioso, en la línea del que nos pones sobre casarse con uno mismo, opción respetable ¿por qué no? que la compartas o no es otro tema.
El enlace al video que comento es https://www.youtube.com/watch?v=sIsrxtigNsI por si alguien siente curiosidad.
Un abrazo Joselu.
Al escribir la dirección web se cargó directamente el vídeo
EliminarInteresantes las reflexiones de Emilio Carrillo con sus ironías sobre el egocentrismo. En este blog se pueden cargar vídeos como has visto. Es mágico. Gracias por compartir.
EliminarJoselu, he visto y escuchado el video y ya soy más feliz y confío una pasada en la vida pero... ¿dónde se puede vomitar?
EliminarTomaré la frase como algo abstracto y la contestaré con una apreciación estadística, no personalizada a nadie en particular quiero decir.
ResponderEliminarTe preguntas si eres gilipollas, si la respuesta es sí, estonces eres tú; si la respuesta es no, entonces vas bastante perdido: sigue buscando.
Un abrazo.
Qué bueno Pitt, creo que muchos somos gilipollas, si, y lo digo por mí, no quiero extenderlo a nadie, pero en nuestra gilipollez a veces encontramos cosas que nos sirven, o no, la cuestión es si seguimos buscando o nos conformamos con lo que ya sabemos.
EliminarHe escrito en plural cuando debería de haberlo puesto en singular, tengo esa manía cuando hablo de tenas ¿sensibles?. Supongo que lo escribí porque pienso que no soy un caso aislado.
Eliminarhttps://youtu.be/zubodsu24q4
EliminarA ver si la letra de la canción no lleva una coma, entre 'gilipollas' y 'no'.
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