Páginas vistas desde Diciembre de 2005




sábado, 17 de octubre de 2020

Las grandes ideologías y sus seguidores


 

27 comentarios :

  1. Curioso, José Luis. ¿Nos quedamos entonces sin ideologías, pulsando en cada momento al fin?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No deja de ser una idea expresada en este novela citada, pero, a mi juicio, no es carente de sentido. Para aproximarlo a tu realidad, la norteamericana, se puede hablar de la polarización máxima entre los pro Trump y los anti Trump. Desde mi lejanía española, he leído un libro sumamente interesante de Bret Easton Ellis titulado Blanco en que muestra la intolerancia fanática de muchos anti Trump, así como sus tintes maniqueos. Son dos vertientes, las de unos y otros, que se contaminan mutuamente. Puedo entender la crítica hacia un personaje controvertido como Trump, pero la ideología que sustenta a veces la crítica es igualmente intolerante y totalitaria. La idea popular de que los extremos se tocan es bastante verosímil. Nada hay tan próximo al fascismo como el comunismo aunque se consideran sistemas radicalmente diferentes y por los que han muerto decenas de millones de personas en su defensa. Las ideologías son creencias que han mostrado su problematismo sin que sus defensores sean conscientes de ello, absorbidos por ellas. El fanatismo en cualquiera de sus vertientes es fanatismo.

      Eliminar
  2. Musil no es ajeno a su tiempo en el que se glorificaban las ideologías y el espíritu patriotico. El hombre sin atributos es sin duda una de las obras cimeras del siglo XX. Y cualquiera que tuviese un mínimo sentido de la observación, se percataria como Lubitsch nos muestra en Ninotchka,esa escena en el andén en la que se confunde a los bolcheviques con los nazis. Para el director de cine, se podrían encasillar en un mismo tipo de totalitarismo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No conocía esta escena de Ninotchka pero sí he leído Vida y destino de Vasili Grossman en que hay un denso diálogo entre un jefe de las SS en un campo de prisioneros con un destacado comunista en que le demuestra que no son tan diferentes y que, en realidad, son lo mismo. Ideología, nacionalismo, culto al líder y capacidad de perpetrar las mayores atrocidades para defender su ideología. Tomo nota de tu referencia que no conocía pero que confirma que las dos ideologías que han vertebrado el siglo XX y que muestran sus colmillos en el siglo XXI no son tan distantes. Nada hay más semejante a un militante radical de Podemos que uno de Vox, pero consiguen ambos que la sociedad gravite en su ficticia polémica que alumbra caracteres autoritarios.

      Eliminar
    2. Para mi Vida y destino es otra de las obras más importantes del siglo XX, Joselu. La he leído un par de veces, y Grossman me parece uno de los tipos más honestos de aquel abigarrado y horrendo siglo. Para nada fue el siglo corto que dice Hobsbawm. Con más mérito si cabe, porque Grossman enfrentó la asechanza perenne de un régimen como el comunista.

      Me encantó también Todo fluye, una obra que no es un crisol de tantas historias como la anterior. Su tono poético, la vuelta del purgado por las calles de una ciudad que siente vacías, hasta que no retorna....me paro aquí para no hacer un spoiler como dicen los modernos. Me imaginé entonces, por la poética que lleva implícita, un cuadro de Chagall. Y lo que más me absorbió fue cómo narraba la muerte de Stalin. Muchos, hasta los que lo odiaron hasta el tuétano, lloraban.

      Para enmarcar tu respuesta, Joselu, respecto a las corrientes antitrump sustentadas en el odio. Y como dices, la idea popular de que los extremos se tocan, es bastante verosímil. Es más, yo no creo en las divisiones categóricas que establecemos en nuestro tiempo. La historia de las ideas, yo me acerqué a través de la economía, tiene muchos vasos comunicantes. Malthus fue de los más reaccionario de su tiempo. Ultraconservador que no otorgaba derecho de reproducción a los que creía que no mejoraban la especie, y despreciaba la caridad. Esa deriva eugenésica entronca con el nazismo, pero antes con John Galton. Y Malthus y muchas de sus ideas, han pasado a través de Keynes y Hicks a muchos ámbitos de la izquierda. ¿Cómo decir que Marx admiraba a Adam Smith? ¿Un anatema? La realidad. Se influían los unos a los otros, no existen esas categorías conceptuales rígidas, es decir, los compartimentos estancos con los que hemos encasillado en nuestros tiempos a las ideologías. Otro ejemplo, es la acción directa que proviene del anarquismo, pero la adoptaron los fascistas. Mussolini encarna ese paso del socialista revolucionario al fascismo. En fin, me ha encantado tu reflexión sobre algunos de los movimientos antitrump. Si demuestras odio, crees que los problemas se solucionan con violencia, por más que te empeñes, como el pato que grazna, eres igual de pato.

      Eliminar
    3. Sólida y bien argumentada exposición de la permeabilidad de las ideas y de la fluidez entre unas y otras, incluso transformándolas profundamente en lo contrario de lo que fueron. Pienso en Nietzsche y sus ideas sobre moral de señores y moral de esclavos, unida a la del übermensch, que deformadas totalmente de su sentido filosófico originario fueron adoptadas con entusiasmo por el nazismo con la contribución entusiasta de la hermana del filósofo, abiertamente nazi. Paradójicamente, una persona puede estar persiguiendo unos objetivos políticos y conseguir mediante su acción el resultado contrario. Así pasó a los alemanes que llevaron a Lenin a Rusia para que detuviera la guerra e hiciera que Rusia abandonara la lucha. Lo consiguieron totalmente y Lenin, tras su golpe de estado violento, pactó con Rusia inmensas pérdidas para su país por el tratado de Brest-Litovsk y la salida de Rusia de la guerra. Objetivo cumplido, pues. Lo que no se esperaban los alemanes es que el mito de la revolución rusa se exportara a Alemania y los soldados abandonaran el frente y la guerra porque los trabajadores querían hacer también la revolución en lugar de una guerra horrenda que solo beneficiaba al kaiser y su pandilla de secuaces. De modo que al llevar a Lenin a Rusia, perdieron totalmente la guerra. Hay un famoso efecto de que cuando buscas con enorme voluntad, con fanatismo incluso, algo, consigues totalmente lo contrario de lo que esperabas. Así, las ideologías totalitarias del siglo XX se parecieron mucho entre ellas. El comunismo buscaba la igualdad y crearon una sociedad sin libertad de ningún tipo y que carecía de todos los derechos de los trabajadores. El fascismo quería dominar el mundo y fue brutalmente aplastado por sus peores enemigos. El comunismo fue el mayor imperio del siglo XX pero cayó como un castillo de naipes inesperadamente sin que nadie lo supusiera. La historia es extraña y paradójica.

      Me han interesado mucho tus ejemplos sobre economistas y tu consideración de que no existen categorías conceptuales rígidas de modo que existe una interacción entre todas. Falange española tiene los mismos colores que los anarquistas y muchos anarquistas terminaron en falange tras la guerra. Otro ejemplo que me parece claro en España es que la dinámica de Podemos ha alentado la aparición y eclosión de Vox. No es la única razón, claro está, pero sí que es importante. De modo que Podemos alimenta a Vox y Vox a Podemos. Curioso.

      Me encanta el debate abierto. Muchas gracias por tu presencia.

      Eliminar
  3. Es raro que los ideales se vuelven contradictorios en el caso de un individuo particular. Pueden mutar cuando se generalizan y se convierten en ideología de muchos, o peor aún en doctrina. Creo que ajustarse a ideologías creadas por otros tiene sus claroscuros, y para evitar contradicciones y problemas mejor seguir tus propios ideales que no tienen porque encajar en una ideología concreta, como mucho aproximarse.
    Buena tarde.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo vivo en Cataluña y he sido consciente de cómo unos ideales nacionalistas han poseído a buena parte de la sociedad catalana aunque dichos ideales los lleven al declive como sociedad. Hay a veces en la historia en que los ideales colectivos se encarnan en millones de individuos. No se puede entender en una época fuertemente individualista pero a lo largo del siglo XX hubo movimientos ideológicos transversales que arrastraron a millones y millones de personas. A veces el seguir los propios ideales forma parte de una ideología colectiva mayor aunque no seas consciente de ello. Un cordial saludo.

      Eliminar
  4. Me viene a la cabeza la postura de H.G Wells, el de La Máquina del Tiempo, y de ella la Sociedad Fabiana, allí, en esa novela, se abordó lo que se ha llamado la lucha de clases.
    Fue un pensador que en todas su obras dejó poso. En el Hombre invisible vino a recordarnos lo del Anillo de Giges, y tomó partido por la ética cuando la sociedad victoriana de la época era directamente darwinista.

    Es uno de mis escritores preferidos.
    Salut

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo bueno de la Sociedad Fabiana y que ha dado origen al Partido Laborista británico es la apuesta por la evolución gradual al socialismo frente a los radicales marxistas y su concepción de la lucha de clases. Es una ideología sensata y tolerante frente al criminal marxismo-leninismo que buscaba imponer un dictadura férrea. Su carácter abierto, inclusivo y gradual ha logrado más victorias que el comunismo marxista. Me encanta la historia del anillo de Giges y su contenido. Todos somos buenos ciudadanos hasta que, si podemos, dejamos de serlo si podemos hacernos invisibles con el anillo. Salut.

      Eliminar
  5. JOSELU, yo lo veo todo a escala pequeña, familiar, de estar por casa. esa escala que te da a entender con que clase de personas estás tratando, y si merece la pena seguir conservando incluso para el saludo.

    Te explico. Hay unas juventudes, las Juventuts Nacionalistes de Catalunya que son la mano que mece la cuna de los neo-convergentes.

    En sus postulados pragmáticos y escritos a fuego, dictaminan que son democrátas. Abogan por la "llibertat" de todo ser humano. Creen en el feminismo. Son ecologistas. Son republicanos pero no jacobínos. Se proclaman pacifistas y no quieren saber nada de los toros porque se les tortura; del boxeo porque es una barbaridad y de la lucha libre porque inocula violencia.

    Tienen una pancarta en la plaza Sant Jaime, enfrente de la Generalitat, en un edificio al tocar que dice así:

    NI OBLIT, NI PERDÓ
    (Ni olvido, ni perdón)

    Prefiero mil veces mil a Trump, porque él no te engaña. Él no dice que la sanidad ha de ser pública y pone a un gestor de las privadas (Boi Ruiz puesto por Mas) a llevar la pública, restándo 1.100 camas, quitando 253 médicos de un plumazo y derivando enfermos de larga estancia a la privada para que se les opere en la pública a costa del erario pero se les mantenga en la privada, también a costa del erario.
    Y así con Educación, cartera que no hace falta dar ejemplos, porque tu lo sabes.

    Algún día se habrá de hablar de la gran ideología de la raza caçolana de la nostra casa, al igual nos damos cuenta de lo poco que valemos y nos damos una ducha de humildad.
    Perdón pero es que el tema me pone de mal humor. Han fracturado la sociedad y nos vienen diciendo que hay que pedir perdón.
    salut

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todas las ideologías -y el nacionalismo catalán lo es- presumen de los más altos valores morales, político y éticos. Son ellos los "buenos" y los demás los perversos, opresores, fascistas... Es un arte rebozar las tesis políticas de lo más sublime para justificar luego eliminar a los disidentes -porque se lo merecen-. A los independentistas se los reconoce más en profundidad cuando califican a los disidentes de "colonos", "fachas", "traidores", "botiflers" y se alegran de la muerte de Rosa María Sardà o denigran a Juan Marsé como un fascista españolista... Ahí se ve mejor su talla política "tolerante". Ellos eran la "revolución de las sonrisas" pero ahora son más la revolución de la amargura y del odio contra todo lo que no sea exactamente lo que son ellos -y entre ellos también se odian-. Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Sí, han fracturado la sociedad y siguen diciendo que ni olvido ni perdón. ¿Y a ellos quién les perdona?

      Salut

      Eliminar
  6. En todo lo leído (comentarios muy ilustrados incluídos) solo veo un callejón sin salida y eso no lleva a ninguna parte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Y qué es lo que lleva a alguna parte? Por mi lado no quería llegar a ninguna parte, solo poner de manifiesto las paradojas de las ideologías. No soy un actor de la historia, estoy al margen, y puedo permitirme el hecho de considerar la historia como un conjunto de contradicciones y paradojas. Supongo que en tu propuesta -no expresada- tendrías algún modo de llegar a alguna parte.

      Eliminar
  7. No es una idea extraña del todo, te marcas unos pocos grandes ideales como camino a seguir, pero ese camino siempre presenta desvíos que te llevan justo en la dirección contraria de tus ideales, la mayoría de las veces solo los contradecimos con el pensamiento, otros van más lejos y lo hacen de facto.

    Yo tengo el firme propósito de ser una buena persona… pero muchas veces mis pensamientos me traicionan, viendo esto o aquello, padeciendo tal o cual cosa, etc, entonces mi pensamiento ya no es el de una persona encaminada hacia la bonhomía, sino el de alguien iracundo que quiere echar peste contra tirios y troyanos, y que se joda el mundo.

    En todo caso, no deja de ser una reacción psicológica normal.

    A veces uno sigue los grandes ideales de una corriente política; comunismo-marxismo; ultraderecha, etc, y una vez que los alcanza… constata que son una entelequia, dogmas teóricos, y la mayoría de ellos irrealizables por nuestra propia naturaleza como seres humanos, profundamente contradictorios y mutables (creo que eso está en nuestro instinto de supervivencia y adaptabilidad al medio, de aquel tiempo cavernario) y que solo tienen como objetivo aglutinar masas para ser dominantes en el mundo. Los que llegan a constatar eso son los menos, personas con carácter autocrítico.

    Bueno, a este planteamiento me llevó el párrafo de de esa magnífica novela.

    Un abrazo, Joselu.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Algún amable comentarista ha aducido que esto no lleva a ninguna parte, y tiene razón. Si aplicáramos el pensamiento de que nuestra acción puede llevarnos a resultados totalmente contrarios a lo que pretendíamos, nos quedaríamos sin posibilidad absoluta de ninguna acción y los seres humanos pretendemos, en nuestra soberbia, ser capaces de transformar el mundo por nuestra voluntad. Pero tú bien dices que somos seres profundamente contradictorios y mutables. Y que en nosotros todavía hay resortes del instinto de las cavernas. No es extraña esta paradoja de la voluntad que es, a la vez, fascinante. Si cada vez que queremos imponer un ideal por la fuerza, nos planteáramos que podemos obtener el resultado opuesto a lo que buscábamos tal vez nos haría pensar más antes de iniciar el movimiento. Esto no es más que expresar que la vida es dialéctica y que a toda acción le corresponde una reacción.

      Ciertamente, cuando nos observamos interiormente nos descubrimos como seres violentos, malintencionados, agresivos, iracundos, y todo ello combinado con la mejor voluntad porque, a la vez, nos consideramos buenos, benéficos y justos -esa es al menos la imagen que proyectamos socialmente-. La vida es una controversia sin solución, de ahí su interés. La búsqueda de la dominación generará una respuesta contraria que la transformará en lo opuesto. Un buen tema para la meditación. De hecho, las artes marciales orientales aprovechan la fuerza del contrario para derribarlo. El taoísmo, sin duda, desarrolla muy bien la idea de Robert Musil.

      Paco, me encanta tu presencia aquí, recibe un abrazo.

      Eliminar
  8. Por cosas como estas el radicalismo es la cosa más contraproducente. Yo soy cristiano, pero uno no puede menos que indignarse con la represión que se ha ejercido para mantener las cosas "santas". Jesús denunció a los fariseos por filtrar el mosquito pero tragar el camello, lo chistoso es que muchas iglesias han hecho lo mismo a lo largo de los siglos.
    Así lo he visto al menos, creo que miembros de todas las creencias e ideologías pueden poner sus ejemplos de cómo dentro de los grupos a los que pertenecen ha pasado lo mismo. Debe ser algo muy natural en nosotros hacernos tan pero tan buenos que acabamos siendo malos jajaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo no soy cristiano aunque a veces he orado en iglesias cristianas. Pienso que la dualidad -o la pluralidad- del corazón humano impide un juicio definitivo sobre la vida humana. No creo en el juicio divino. No creo que nadie pueda juzgar realmente lo que pesa nuestro corazón. Somos complejos y contradictorios. Buscamos el bien y hacemos el mal. Somos malos y a veces surge algo bueno. Jesús no fue un personaje pacífico, dijo que había venido a traer la guerra. Su figura me produce sentimientos ambivalentes y más Pablo de Tarso que fue quien creó el cristianismo. Pero, ciertamente, somos tan buenos que acabamos siendo malos. Encantado de tu visita. Me gusta mucho la SF, te seguiré atentamente.

      Eliminar
  9. ESo os pasa por tener ideales, yo, como ese periódico de Nueva Zelanda, digo:

    "Estos son mis principios, pero si no les gustan, yo los cambio".

    Esto de seguir catecismos al pie de la letra nunca ha ido conmigo, en la vida real, observo, juzgo (o lo intento) y hago las cosas como puedo y me parece.
    O como decía mi difunto padre, "Los ideales sirven de guía a los inteligentes y de orejeras a los estúpidos" (no lo decia asi, pero casi).

    O como decía un famoso caballero al ver las imágenes de los "grandes y santos luchadores" como san Pablo o San Martin:
    "Por buen agüero he tenido, hermanos, haber visto lo que he visto , porque estos santos y caballeros profesaron lo que yo profeso, que es el ejercicio de las armas, sino que la diferencia que hay entre mí y ellos es que ellos fueron santos y pelearon a lo divino y yo soy pecador y peleo a lo humano."

    Vamos, que no se puede andar por el mundo sin ideal que llevarse a la boca, pero hacer de ellos un acto de fe, o seguir ciegamente a un "líder", pues me parece de gilipollas, simplemente. Son estos, los seguidores "más fieles" los que más fácilmente se cambian de bando, "la fe del converso" es todavía más potente.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que la frase que inicia tu comentario se atribuye a Groucho Marx, un marxista simpático a diferencia de los otros.

      Y en conjunto estoy de acuerdo con lo que escribes sobre el seguimiento de líderes en forma de acto de fe. Conozco a unos cuantos pensionistas que a la vejez viruelas y se hacen radicales fanáticos de causas comunistas.

      Un saludo.

      Eliminar
    2. Soy marxista, grouchomarxista, pero esa frase se publicó por primera vez, según dicen, en un periódico de Nueva Zelanda en 1,873 de hecho se le atribuyo a Groucho unos años después de su muerte. No lo se.

      https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/estos-son-mis-principios_1270022.html

      Un saludo

      Eliminar
  10. Parece que cuando hablamos, o leemos, de ideales, solo pensamos en ideales políticos o, en menor medida, religiosos. Einstein decía que los ideales que habían iluminado su vida eran la bondad, la belleza y la verdad. Aunque la frase de tu entrada me parece muy acertada pienso seguir creyendo en algunos ideales, desde luego nada políticos.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es una interesante precisión. La cita hace alusión a la defensa radical de unos ideales probablemente políticos que pueden conducir al lado contrario de lo que se pensaba. Pienso que la defensa de ideales es correcta pero inspirados en la moderación y en el gradualismo. Quiero pensar en ello. Las teorías políticas radicales pueden crear condiciones que terminen llegando a extremos violentos no esperados y paradójicos. Las revoluciones siempre han sido sangrientas y terminan por producir una reacción contraria. Hay muchos ejemplos. Pero la defensa de unos ideales como de los que hablaba Einstein por su humanismo son claramente asumibles por todos. Supongo que la cita habla de los ideales radicales que enfrentan a unos contra otros y que dividen profundamente a la sociedad. Pero es cierto que vivimos una época que ha sido muy individualista -para bien y para mal- y ahora vivimos una reideologización de la sociedad enfrentada en movimientos opuestos. En España yo he decidido votar en blanco como forma de oponerme a esa dialéctica no gustándome ninguna de las dos opciones posibles. No puedo hacer más. Fui en tiempos militante comunista de extrema izquierda, pero en mi fuero interno no me creía casi nada. No era un buen hombre de partido y callaba mis dudas.

      Saludos.

      Eliminar
  11. Camaleónicos, se adaptan al color del ambiente y si el ambiente no les gusta los cambian de color. Se transforman y nos sirven el ideal transformado según sus intereses.
    Saludos
    Francesc Cormnadó

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esta interpretación abre otras posibilidades a la idea de Robert Musil que llevan a otros posibles significados. El problema es que los ideales puros son muy peligrosos y amenazadores para los impuros que se convierten rápidamente en traidores. La deriva de los ideales forma parte de la evolución de las cosas. El cristianismo mismo, como ideal de amor al prójimo -quiero interpretarlo así aunque Jesús expresó que había venido a traer la guerra- evolucionó y se convirtió en un movimiento punitivo y agresivo contra todo lo que estuviera fuera de su ortodoxia posteriormente definida. Así la religión del amor se transformó en una religión violenta y cruel. Saludos, Francesc.

      Eliminar
  12. Uno de los problemas de la ideología es que además de pretender bailar con la más bella, quiere pisar a la más fea.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Suele terminar el ideólogo bailando solo y habiendo recluido a la más bella y a la más fea en la celda de prisioneras sospechosas.

      Eliminar