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viernes, 15 de febrero de 2019

El llanto inconsolable de Fernando Savater



Fernando Savater ha sido uno de mis iconos intelectuales durante muchos años. Luego ya no, pero lo fue desde que en 1978, a sus 31 años, lo escuché en un colegio mayor jesuita de Zaragoza hablando de Nietzsche en casa de Circe. Desde entonces seguí su trayectoria y leí varios de sus libros que me marcaron como La infancia recuperada en que descubrí que Savater y yo habíamos tenido como anarquista preferido a Guillermo Brown, el genial personaje de Richmal Crompton. Yo también hubiera querido ser miembro de la banda de Los proscritos. Si no lo conocieron cuando eran niños, no se molesten ahora en leerlo. Hay que hacerlo a los trece años cuando yo tuve el privilegio inolvidable de haberlo conocido. 

Para Fernando Savater son días de luto. Su compañera, Sara Torres, murió de un tumor cerebral a los 58 años ahora hace cuatro años. Desde entonces Savater no hace sino llorar cada día, se duerme pensando en ella y se despierta pensando en ella. Era el amor de su vida, su aliciente, su inspiradora, su acicate político e intelectual, su primera lectora. De hecho, Savater reconoce que escribía para que Sara lo leyera. La vida ha dejado de tener sabor para Savater y reconoce que si fuera creyente y pensara que tras la muerte se reencontraría con ella, ya no estaría aquí. Su último libro es uno sobre ella, para que los lectores también nos enamoremos de ella, de esta mujer, diez años más joven que Savater, de origen humildísimo pero que adquirió con esfuerzo una gran cultura. 

Ni siquiera escribir mitiga su dolor que siempre está ahí, lacerante, inconsolable. Savater es el guardián del recuerdo de Sara, y solo vive para recordarla. 

Leer la entrevista que publicó recientemente ABC, con un titular oportunista y malintencionado, me sumió en una gran tristeza. No podía concebir esta suerte de enterramiento en vida, esta orfandad absoluta de un escritor, tan profundo, tan humano, como limitado en su capacidad de renovación intelectual. Esto fue una convicción que me fue invadiendo siguiendo su carrera como escritor. De Savater ya no podíamos esperar grandes hallazgos ni giros intelectuales que nos sorprendieran y nos iluminaran. Hace más de treinta años que Savater –el admirable escritor al que he amado- desapareció del panorama de ideas revulsivas y no hizo sino repetirse –con inmenso valor en el caso del País Vasco en su lucha contra el nacionalismo obligatorio y la vesania criminal de ETA-. Savater reiteraba su discurso cívico-ético, las ideas de responsabilidad, de ciudadanía, totalmente admirables, pero dejó de renovarse, había entrado en un bucle decepcionante, algo que no hizo uno de sus maestros, Cioran –filósofo del nihilismo-. Es curioso que Savater fuera un hombre esencialmente optimista, lleno de vida –imagino que feliz por estar al lado de Sara- y que, perdida esta, se haya sumido en un pesimismo radical pero que no le estimula a ir más allá. Hace más de treinta años, quizá más, que Savater, dejó de tener un pensamiento fresco e inspirador. No puedo entender que un miembro honorario de la banda de los proscritos se rindiera a una cierta y segura comodidad intelectual que no le llevó a cuestionar sus cimientos ideológicos y filosóficos. Chocó con sus límites, como hacemos todos, y nos dejó a nosotros huérfanos de un pensador del que habíamos esperado muchísimo cuando era un filósofo radical nietzscheano y anarquista. Recuerdo que Agustín García Calvo (1926-2012) siguió siendo inspirador durante toda su vida, incluso en sus años de vejez. Savater tiene ahora 71 años y está consumido, a pesar de que le quedarían quince años de madurez intelectual. 

La noticia de su último libro sobre su compañera Sara Torres, me ha producido una tristeza enorme, tal vez porque veo que Savater es un muerto viviente arrastrando su duelo y sin capacidad de salir de él a pesar de ser relativamente joven, pero más todavía porque me muestra la condición muy limitada de un hombre del que esperé mucho. Llegó un momento en que se rindió intelectualmente, o no pudo llegar más allá –esto lo temo más todavía-. Su figura me es enormemente querida pero no deja de abrirme un abismo de amargura porque tal vez en su limitación esté la mía también, salvando las distancias, claro, y de muchos otros porque llega un momento en que la mente deja de asumir riesgos, se reorienta por territorios ya transitados y no puede ir más allá. Tal vez para ir más allá, haya que ser algo o muy malvado, tal vez para ser capaz de renovarte, haya que dejar cosas atrás, ser capaz de olvidar, ser algo oportunista, o radicalmente histriónico. Temo que en la humanidad y limitación de Savater haya mucho de bondad y amor recompensado. Para mí es un fracaso que me duele, la decepción que me produce me lleva a pensar en la mía propia. 

14 comentarios :

  1. Coincidí con él en Madrid en una comida con otras personas, no conozco, ni conocía su obra. Pero tampoco me gustaba mucho la gente que le rodeaba antes de comer, pero él me defraudo, no es que esperase de él mucho, pero no me gusto... Eso era el año 2.011... Suizas es que no nos conocimos más que superficialmente y lo que se habló en la mesa era más de política que de filosofía, pero uno tiene un instinto creado de años de ir conociendo a gente y este instinto le rechazo, con razón o sin ella..

    Un saludo

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    1. Yo lo conocí en 1995, lo invitamos a mi instituto a dar una charla sobre Voltaire y la tolerancia en el marco de unas jornadas escolares sobre la figura del filósofo francés. Savater fue muy gentil viniendo a nuestro centro y su presencia, amable; sus palabras, fueron muy correctas. Sin embargo, pienso que el Savater filósofo ha sido devorado por el Savater político y eso no le ha hecho ningún bien a su pensamiento que quedó anquilosado. Hoy día por Savater solo se interesa una parte del espectro político, ha dejado de hablar a un auditorio amplio. La izquierda entiende, como dijo Zapatero, que "España es una realidad discutida y discutible". Supongo que posicionarse fuera de este aserto te lleva al ostracismo político del mundo progresista. Savater lo ha hecho y ha tenido consecuencias. La entrevista que enlazo fue publicada por el diario ABC con un titular manipulador y sesgado. Pienso que Savater para salvar su carrera como pensador habría habido de sabe "nadar y guardar la ropa", pero no lo ha hecho, tal vez por honestidad personal: eso tiene un coste, y es terminar en las manos de la facción conservadora. Entiendo tu decepción que también es la mía. Hubo un historiador, creo que Claudio Sánchez Albornoz que escribió un libro titulado "España, ese enigma histórico". Pues eso. Un abrazo, Temujin.

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  2. Algo me acordaba de tu admiración hacía este filósofo escritor, pero no sabía que te había influenciado tanto. Desgraciadamente yo no he vivido esa faceta ni he leído esos libros, y creo que para mí, como para todas las siguientes generaciones va a quedar caricaturizado por el uso que se le ha hecho por los medios conservadores, y por su intrusión en la política de los últimos años. Seguramente injustamente este señor como se dice en tu entrada a mandado a la mierda su carrera como pensador entrando en terrenos de los que debería alejarse pensadores de su perfil.

    A mí, como sabes, lo de Podemos, a pesar de las cagadas monumentales de últimamente, me parece lo mejor que ha pasado en política en España en mucho años y por lo tanto formo parte de esos 5 millones de tontos de los que habla. Y verle hablar de que los de Vox están dentro de la constitución (que no digo que no) y por lo tanto le preocupan menos que los de Podemos que según el están fuera de la constitución (cosa que no creo para nada y, además, creo que la constitución esta muy sobrevalorada y a día de hoy somos muchos los que pensamos que debería ser profundamente reescrita), hace que mi cerebro estalle cuando me pongo a darle una oportunidad de que este señor, hace 30 o 40 escribiese cosas realmente interesantes o, al menos, interesantes para mí. Que seguro. Lo de que los 5 millones de votantes somos tontos, que ya se que es un titular malintencionado, no me deja mucho margen para pensar que lo que Fernando me pueda aportar merezca el esfuerzo de leerlo.

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    1. Yo suelo leer sus reflexiones en El País, pero normalmente me decepcionan. Esperaba una crisis profunda en su vida que le hiciera reaccionar, una especie de depresión. La muerte de su mujer le ha sumido en la citada depresión como es evidente, pero Savater no puede salir de sus raíles profundos. No puede renovarse, salir del entuerto formidable en que se ha metido. Y ese entuerto, José Antonio, es la palabra España, verdadera maldición del pensamiento de este país. No lo es la palabra Francia ni Holanda ni América ni Venezuela, pero el término España está cargado de veneno en un sentido u otro. Savater se ha metido en este avispero, cuando lo sensato es nadar y guardar la ropa como hizo Vázquez Montalbán, como hizo García Calvo. Lo mejor es eludir esta trampa. Hoy por hoy la palabra España divide tan profundamente a los españoles como lo hacía en 1936. Yo su pudiera, lo he dicho muchas veces, me iría a vivir a otro país, a Francia, a Holanda, a Marruecos, a Irlanda, y me alejaría de los fantasmas de este país que abocan inequívocamente a la guerra civil. ¿Por qué? No lo sé, pero es así. Yo sería un feliz expatriado igual que ahora soy un feliz desinformado que huye de las noticias. No sé nada de lo que pasa en este país. Me muevo en el terreno de lo literario y nada más. Un abrazo.

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    2. Ya, pero creo intuir en el tono de tu respuesta que el problema que le ves a la palabra España es que la misma implica que se yo rencores antiguos que vienen de la guerra civil, y de la división de la izquierda y la derecha en España que entiendo que tiene siglos de historia. Pero te aseguro que en mi caso no es así, a mi la palabra España me da cierto asco, pero porque el concepto nación como se usa a día de hoy me parece patético. Pero lo mismo diría con la palabra Cataluña cuando lo usan los independentistas, o cuando hablan de Francia los nacionalistas franceses que son prácticamente todos. Como tu dices te irías con mucho gusto a vivir a cualquier otro país y te sentirías perfectamente bien, te adaptarías e intentarías, desde dentro, que las cosas fuesen bien en ese país aunque no fuese el tuyo. Y lo de España te quedaría tan lejos. En fin, que yo creo que a algunos nos resbala bastante el concepto Nación asociada a banderas, fronteras, sentimientos de nación, me parece absolutamente absurdo.

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  3. Cada ser humano es único y aunque en lo esencial una suerte puede asemejarse a otra, la tuya será especial y concreta. Entiendo que esa imagen que dibujas te atraiga y te haga imaginar que a ti te puede ocurrir igual. Son pasajes psicológicos por los que atravesamos, más en este segmento de la vida en la que se tiende a hacer un compendio de todo lo entendido y vivido. Tu lo dices, Savater-García Calvo, dos ejemplos con consecuencias diferentes. Y como dices en tu comentario, una buena terapia puede ser agarrarse a lo literario.

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    1. Sé que Savater es una buena persona y asistí a sus comienzos, a su mediana edad, cuando lo conocí en persona y ahora que está en lo que él considera su apagamiento definitivo. Lo cierto es que no me reflejo demasiado en él, pero yo no he perdido a alguien tan esenacial como su mujer Sara. ¿Qué haría yo en tal caso? ¿Me salvaría la literatura? Las mujeres son más capaces de superar una pérdida de semejante calibre y salir adelante. Me siento solidario de él y me produce una intensa tristeza, querría que no fuera así, pero llevo demasiado tiempo esperando una reacción que no se ha producido y no se producirá. Eso me lleva a pensar en que nuestros carriles pueden estar muy programados y que sea muy difícil, si no imposible, salir de ellos. Y la decepción es la de darte cuenta de los límites personales. Pero supongo que es así la vida.

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  4. Savater, por su saber y por su trayectoria ha acabado como una gran Patum que sigue diciendo lo que ¡ay! sigue siendo necesario escuchar, porque sus verdades siempre están vigentes, pero siempre hay enemigos que tratan de implantar desviaciones peligrosas para la convivencia y cierta concepción individualista de los derechos humanos. Su situación personal me parece penosa, lo entiendo a la perfección. Philip Roth decidió jubilarse de la escritura, por ejemplo, y no volver a escribir. Supongo que para entender su drama personal se ha de estar enamorado al grado que él lo estaba. García Calvo sí que tuvo, a mi entender, una evolución penosa. Lo vi cuando el 15 M dirigiéndose a los jóvenes de Sol y me di cuenta de lo patético que se vuelven ciertos postulados en una eminencia del pensamiento acompañados de la vejez: vi retratado al viejo-niño de los barrocos... Sí, Savater, se repite, ¡faltaba más! Pero, ¡y ya lo estamos viendo con los populismos actuales!, no hay que dejar de alertar nunca del peligro de los fascismos. Espero que cuaje la unión entre UPyD y Ciutadans, porque, desde el punto de vista cívico-político, Savater sigue siendo un referente para mí. Sé que si estoy en sus posiciones, no ando, al menos, equivocado del todo.

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    1. Puedo entender tu razonamiento, harto razonable y coherente, pero a la vez soy consciente de que Savater es carne de los otros populismos. El artículo a que me refiero fue publicado por ABC, con un titular realmente deplorable, que levantó los entusiasmos entre los más ultraconservadores y el rechazo de los progresistas, vamos a llamarlos así. Savater se ha convertido en una voz muy limitada dirigida a un sector conservador que lo tiene por un adalid de sus ideas, y suscita un rechazo generalizado entre la gente más dinámica. Para los jóvenes es un dinosaurio con matices de ultra, si es que lo llegan a conocer. De modo que Savater, por la fuerza de su coherencia, se ha convertido en lectura de ABC, y, muy poco más. Ni El País le deja más allá de una columnita bastante marginal. Se ha dejado encasillar en la derecha. El hecho de que García Calvo se dirigiera a los jóvenes en Sol no lo veo como un signo de senilidad. Otra cosa es que luego las derivaciones de Sol se hayan convertido en Podemos y sus posicionies políticas muy cuestionables. Pero el grito de rebeldía contra la banca y el sistema económico internacional no era necesariamente pueril. Probablemente allí estuvieron tus hijos de una forma u otra. Savater se ha ido fosilizando y su voz es ya monocorde -no digo que no sea coherente-. Yo lo conocí como filósofo anarquista y nietzscheano en 1978. Y lo que dice se me ha hecho cada vez más prescindible y marginal. Desde luego es incapaz de hablar a los jóvenes y eso es algo que no es desdeñable. Que García Calvo lo hiciera puede representar la sentencia del Arte de la Prudencia de Baltasar Gracián: "Antes loco con todos, que cuerdo a solas". Una vez lo comparaste con Unamuno, pero Unamuno al final no estuvo ni con hunos ni con hotros. Y Savater ya está tan encasillado y sin capacidad de driblar que se ha convertido en poco más que una caricatura. Eso me duele. No es ilusionante como lo era Cioran, su maestro, cosa que nunca he entendido. Los textos de Cioran eran luminosos a fuerza de pesimistas, pero leer a Savater es como leer una pesada losa.

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    2. Perdona, Jose, pero quienes son unos dinosaurios auténticos son esos "jóvenes" serializados con muy pocos atisbos de originalidad y claridad de ideas, si es que llegan a tenerlas, porque viven un poco como los topos... La juventud no es lo que era, ¡váyase a saber si por el nefasto "estado del bienestar" o por qué, pero, si me das a elegir, entre ellos y Savater, este me parece mucho más joven...

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  5. Suscribo tu reflexión sobre Savater de principio a fin. Me abrió muchas ventanas en una época de mi vida y siempre le estaré agradecido por ello. Sin embargo, supongo que no debe de ser fácil envejecer. Yo mismo empiezo a atisbar esa realidad. Hay toda una generación muy valiosa intelectualmente que quedó anclada en los años 80 y 90, y ahora cuando volvemos a necesitar más que nunca la luz de su pensamiento renovador, resulta que encontramos una especie de parálisis del resentimiento, de negación de todo lo que no sea una época dorada que para bien o para mal perdió su brillo hace tiempo.

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    1. Conozco personas de 85 años con una praxis abierta a las novedades, autorreflexivas, curiosas, críticas, con ganas de experimentar y de viajar, de saber... Sé que no es muy común encontrarte con una persona que a los 80 años ha probado la ayahuasca y sigue a sus ochenta y cinco matriculada en la universidad, que se maneja por internet como en su casa. Quiero decir que hay muchas formas de envejecer, y Savater quedo fijado en el tiempo, en sus tics, en su obsesiones -legítimas, claro esta- y no fue capaz de transformarse con el tiempo nuevo que vino. Sabíamos de sus ideas, de sus carreras de caballos pero todo se repetía hasta la saciedad. Savater se acabó a los cuarenta años y luego se dedicó a repetirse y le obsesionó la política, actividad que a muchos nos da que tiene muy mala digestión aquí en España. El caso es que leer a Savater es asistir a una reiteración de manías, obsesiones e ideas que no han cambiado para nada en una etapa en que hay que evolucionar. Se hizo viejo a los cuarenta años. Y la presencia de Sara Torres, su musa, era tan fundamental para él que no ha podido seguir sin ella. Me alegra mucho tu comentario porque coincide con mi estado de ánimo respecto a un hombre al que estimé mucho, y lo sigo estimando pero ya no me sirve. Ya no nos sirve.

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  6. Solo tengo que añadir que coincido en dos de las afirmaciones que hacéis en los comentarios. Yo también viviría perfectamente en un país extranjero, no echaría de menos el mío ni me rasgaría las vestiduras observando su destino (¿en lo universal?).
    Yo también creo que la Constitución está sobrevalorada. No puede ser que nos sirva para justificarlo todo, ¡a renovarla, que ya tiene sus añitos!

    Poco puedo comentar sobre Savater, solo he leído "Ética para Amador" y asistido a un par de conferencias suyas en Orihuela, donde me firmó ese libro, precisamente. Un señor amable del que siempre recordaré esta frase en una de esas conferencias:"A los maestros se les supone el amor a la lectura, como a los soldados el valor". Es que eran jornadas de Animación Lectora, el porqué estaba allí Savater no me lo pregunten...

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    1. Gracias por tu comentario, en lo esencial estamos en la misma línea. Pero disiento en la opinión de Savater respecto a la lectura de los maestros. He sido profesor durante treinta y siete años y he encontrado a muy pocos profesores realmente lectores. No me refiero a leerse a algún libro de Matilde Asensi o Carlos Ruiz Zafón o Ildefonso Falcones. No hay muchos profesores lectores y entroe los que llegan ahora menos todavía.

      Savater era muy demandado en centros de enseñanza porque era un gran comunicador y estaba muy dispuesto a ir. Nosotros le llamamos y tuvo la gentileza de venir a nuestro centro. Se llevaba bien con los jóvenes. Lo pude constatar en 1995.

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