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lunes, 14 de septiembre de 2015

La escuela entre la utopía y la realidad


He leído el post de Jordí Martí, Xarxatic, titulado Mucho larala y poco lerele con alguna zozobra porque es un docente al que leo con alguna frecuencia y con interés. Tiene puntos de vista excéntricos pero personales sobre la escuela y el quehacer educativo. En este post Mucho larala y poco lerele, Jordí Martí ironiza sobre los postulados innovadores en educación que atribuye, creo entender, al esnobismo, a las modas, a una visión de ciertos gurúes de la educación que propugnan enfoques revolucionarios sin haber pisado un aula. Y luego, los docentes se dan de bruces con la realidad, esa circunstancia inclemente regida por la entropía y el caos. Sostiene que hay centenares de artículos que hablan de las estrategias más experimentales y rompedoras en el ámbito educativo, pero que no se traducirán en un cambio porque la realidad es más terca que estos hálitos innovadores. Claro que la privada va por delante, pero lo hace por mercadotecnia, para venderse, algo que la pública no tiene que hacer. Ya hablaremos en junio, termina machacando Xarxatic.

Este artículo me ha producido una fuerte sorpresa en un momento en que intento implementar un enfoque innovador para mis clases, basado en la experimentación más radical ante el convencimiento de que el método tradicional: Explicación, pizarra, estudio y examen está condenado al fracaso en el ámbito en que yo me muevo. No sé en otros. Además en este verano me he empapado del pensamiento educativo más experimental y me he quedado sorprendido de que hay innumerables intentos que van desde los Estados Unidos, a Europa, a países latinoamericanos y asiáticos ... por concebir otro tipo de escuela que vaya más allá de una que sentimos que ha fracasado en el tiempo actual. El mundo educativo hierve, lo he podido apreciar. Hay intentos renovadores en todos los puntos del orbe, teorizaciones, experiencias, enfoques muy distintos de la escuela que conocemos en que se estudia sin pensar, solo memorizando y sin incorporar el aprendizaje a la propia experiencia.

La realidad, ¡ah, la realidad! Infame, caótica, disruptiva, trituradora de cualquier plan previo que se intente llevar a cabo en aras de una escuela distinta... Reconozco que tengo un punto de inocencia por más batacazos que me haya dado en mi vida como profesor, y han sido muchos. Realmente si yo tuviera que ceñirme a mi experiencia y a la entropía a que ha dado lugar tendría que ser un gato escaldado y salir corriendo con el rabo entre las piernas. Debería apuntarme a la moderación de la imaginación y ser prudente y conservador. Las cosas como siempre se han hecho tienen algo de taumatúrgico. Por algo se han hecho así. Los profesores en general de mi instituto son fuertemente tradicionales en sus métodos. Raramente apuestan por algo distinto. El otro día el ponente de que hablaba nos alertó contra la experimentación y la innovación. No dijo por qué pero se podía deducir que entendía que eran elucubraciones en el vacío sobre algo que tiene unas fuertes bases en la realidad, la enseñanza tal cual en que hay un profesor y unos alumnos a los que hay que violentar para intentarles enseñar. Con empatía nos decía, acercándonos a sus circunstancias, amablemente. Pero estaba claro que no sentía que la escuela estuviera en crisis. Jordi Martí teme a esa realidad a la que no se puede confrontar con sueños y utopías. Por más diseñadas y planificadas que estén.  Por un momento, leyéndolo, temblé, en unos días en que gozo ideando el curso, cada clase, grabando vídeos, haciendo mapas conceptuales, estructurando mi experiencia. He pasado el mes de agosto trabajando más de quince horas diarias en la planificación de este curso con la intención de trabajar de otro modo, de crear un clima en clase riguroso e imaginativo, alegre y distendido, reflexivo e interesante en que los alumnos sean más protagonistas que nunca. Hay momentos en que siento miedo, claro que lo siento. ¿Por qué arriesgarse a hacer las cosas de modo diferente? Es suicida, se puede pasar muy mal. Los chicos son un elemento humano cuyas respuestas son inciertas y pugnan por deshacer cualquier plan previo. ¿Debería hacer caso a Xarxatic y preparar un plan B que me permitiera la supervivencia en un año que debería ser la antesala de mi despedida de la enseñanza? ¿Por qué contradecir las llamadas a la prudencia? Intento explicarme a mí mismo y no lo logro. ¿Por qué hago esto? Es difícil de saber. Tal vez porque lo otro me aburre mortalmente. Me aburre a mí y aburro a mis alumnos, en consecuencia. Solo yo sé la pasión con que he iniciado esta última andadura. Todos los que han hablado conmigo han tenido que escuchar las bases de mi revuelta contra los bloques monolíticos de la escuela. He trabajado mucho en este mes de agosto y septiembre, pero también he gozado pensando en que por fin tenía herramientas solventes para intentar modificar la realidad, transformarla. He vivido con íntima satisfacción cada pieza que ponía en el puzzle intelectual que sustenta esta nueva visión de la educación y que pretendo implementar en mi centro. Hay una profesora que me escucha y compartimos ideas y estados de ánimo. Sin ella no tendría con quién hablar. Otra compañera me prevenía lúgubremente contra los fracasos.

¿Por qué no sestear este año y dedicarme a lo que sé que funciona? Más o menos, añado, porque funcionar funcionar es un decir. El resultado de hacer lo que toca es previsible: una suma de aburrimiento descomunal por parte de profesores y alumnos que estos días sufren –ambos- como una condena el comienzo de curso. Hay una depresión generalizada. Creo que en general no gustan las aulas. Unos se pasan las vidas en ellas aguantándolas y otros sufriéndolas.

Yo, en cambio, gozo como un camello, esperando explicarles a mis alumnos de tercero que este año vamos a desarrollar otro estilo de aprendizaje: el basado en el pensamiento y la inversión de la dinámica de la clase (el Flipped Classroom), el aprendizaje cooperativo, el juego dentro del aula y la introducción de la imaginación en ese espacio tan desapacible que espero apasionante para ellos y para mí.

Sin duda, estoy como una cabra. Ya hablaremos en junio. ¿Tendrá razón Jordi Martí?



28 comentarios :

  1. Esto es grandioso, Joselu. Te estoy leyendo en caliente: apenas 45 minutos después de que publicaste tu post. Eso significa que te ha desvelado el asunto, y en ese desvelo te entiendo y te acompaño con el alma.
    Arma tu juego, no gastes energías en debates, ese es mi consejo si deseas alguno. Aplica toda tu pasión y tus enormes capacidades en esta andadura que te convoca. Deja que el tiempo hable. Escucha tu corazón, silencia tu mente y fíjate qué tal se siente. Piensa en cada uno de tus alumnos, no como ratones de laboratorio, sino como personas necesitadas de aprendizajes diversos y contención, y procede como te dicte tu razón y tu corazón. Confía en ti mismo como persona de bien y como profesor.

    Un beso.

    Fer

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    1. Hoy les he explicado en qué consistiría el curso. Parece haberles entrado bien. Estoy contento. Los primeros días de clase son agitados porque es el reencuentro con los muchachos que ahora tienen catorce años. Tengo buena relación con ellos. Los aprecio y creo que me aprecian a mí. Los conozco hace tres años. Hay buena sintonía. Creo sinceramente que es una buena opción pedagógica. Tomaré notas sobre el proceso. Realmente actúo desde la razón y el corazón. Ha sido un trabajo muy intenso preparándolo. Espero que dé sus frutos. Es un modo muy diferente de trabajar. Esa confianza como profesor es muy necesaria. Gracias por tu apoyo.

      Un beso.

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  2. Ayer leí no sé donde, cito de memoria, algo parecido a "cuando encuentres dificultades en el camino, primero lanza el corazón hacia delante y luego salta".Ya ves que las "paces" te apoyamos.Me voy para mi primera clase del curso!

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    1. Gracias por tu apoyo. Siento alguna desazón porque es otro método de trabajo. Pero sé que está bien planteado. Lo he meditado mucho. Saltaremos. Espero que las clases te vayan muy bien.

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  3. ¿Por qué no sestear? Porque te lo pide el cuerpo y quieres. Es la mejor razón. Pero estoy convencido de que la realidad puede amoldarse -aunque sea de una forma mínima- dentro de un aula.

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    1. Esperemos que sí. Ciertamente hay una tendencia a la entropía. Depende de los días, de las horas, del estado de los chavales. El cuerpo me pide acción y combate contra los elementos.

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  4. No, no estás como una cabra, nunca te he visto más lúcido; a no ser que estemos como una cabra los dos, jajaja, que todo puede ser.
    No puede haber un plan B, porque el plan B consiste en aceptar que en educación, como en todo, hemos llegado, como dicen, a "El fin de la Historia". Son las palabras, si no recuerdo mal, de Dante, "Abandonad toda esperanza", de las que pretendió apropiarse Fukuyama. En tono más local, es la inscripción que constaba en aquel coloso erigido en las Islas Canarias que decía: "Volveos. A mis espaldas no hay nada".
    Y aunque a ese plan B lo llamen realidad, la realidad es todo lo contrario. La historia no ha hecho mas que empezar, porque mientras haya injusticia, desigualdad y violencia lo verdaderamente utópico es pretender que las cosas sigan así.
    Tus clases no van a ser perfectas, con eso contamos. Pero como en tantos otros ámbitos no queda otra opción que experimentar, tratar de conseguirlo, antes que resignarse a la sinrazón; como si uno fuera una pequeña islita en medio del océano.
    Y como tengo entendido que Fukuyama no lee griego (aunque yo tampoco), termino:
    Και περισσότερη τιμή τους πρέπει
    όταν προβλέπουν (και πολλοί προβλέπουν)
    πως ο Εφιάλτης θα φανεί στο τέλος,
    κ' οι Μήδοι επι τέλους θα διαβούνε.
    ;)
    Un abrazo!

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    1. Luego te respondo. Dejo aquí la traducción de estos versos de Kavafis.

      Y mayor honor les corresponde
      cuando prevén (y muchos prevén)
      que Efialtes ha de aparecer al fin,
      y que finalmente los medos pasarán.

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    2. Ciertamente no es el fin de la historia. Y en ello estamos. Un profesor tiene que buscar, investigar, renovarse. No es la cuestión tan sencilla de tener treinta chavales y enseñarles. ¿Enseñarles qué? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿De qué manera? ¿Tiene interés enseñarles árboles sintácticos que no van a utilizar nunca más en la vida? Hay compañeros que basan su pedagogía en ello. Pero yo no le veo mayor interés. La lengua es un vehículo para pensar la realidad, el mundo, a nosotros mismos. No es un objeto en sí misma sino como instrumento de construcción de realidad,de profundización en la realidad. Conocer y conocerse. Aprender a pensar con método. Adentrarse en realidades desconocidas. Claro que aprenderemos ortografía y qué es un complemento directo. Ellos no terminarán conmigo y han de continuar en un sistema que se lo pide. Estoy muy contento al ver cómo han respondido. Ahora es el comienzo de poner la maquinaria en marcha. Son piezas cognitivas que han de funcionar. La tecnología es un instrumento muy poderoso que nos servirá como base humanista. Me gusta ser profesor. Uno tiene la opción de ayudar a comprender la realidad a través del lenguaje. Un maestro de sombras.

      Muchas gracias por tu comprensión y entusiasmo. Estamos en ello. Y gracias por los versos de Kavafis.

      Un abrazo ;-)

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  5. http://www.infobae.com/2014/03/22/1552096-pedagogia-la-exigencia-el-metodo-que-lanza-la-fama-un-joven-profesor

    El enlace lo envío con la mejor de las intenciones. Y los experimentos, mejor en casa y con gaseosa (es broma).

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  6. El enlace que nos envía Unknown tiene más de un año y está lleno de modismos sudamericanos que suenan algo raros, pero no tiene desperdicio. Puede que todas las supuestas innovaciones que pretenden vendernos tantos vendedores de crecepelo estén muy bien para muchachos de clase media y media alta (los de clase alta están en otra liga y me temo que entenderán muy bien los métodos del joven profesor francés), acostumbrados a que los papás los instruyan en casa, vía deberes abusivos y/o profesor particular (disimulando las carencias de la criminal escuela progre-constructivista) y a que encuentren tiempo para leerles por la noche en la camita los deliciosos cuentecillos y novelitas de la colección Barco de Vapor (parece ser que el sistema educativo español es más bien ineficiente enseñando a leer y a escribir correctamente y nunca viene mal un refuerzo); y que, encima, es muy posible que tengan los entantes del mueble de la sala de estar rebosantes de buena literatura; pero juraría que para los pobres, para la clase obrera, la revolución más innovadora sería desandar lo andado y volver a la EGB y al BUP. Y no pretendo provocar.

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    1. Soy profesor en un instituto de clase humilde con un alto grado de inmigración (más del sesenta por ciento) y nuestro centro está catalogado como de especial complejidad, así que hablo desde la posición de un profesor que instruye a clase media o media alta. Estoy con los de abajo de la escala social. He sido profesor convencional o medioconvencional apoyando las habilidades y destrezas de la lectoescritura enfrentándolos desde primero de ESO a textos de bastante complejidad para que fueran abriéndose a una comprensión más amplia que los textos para tontos que circulan. Los libros que les recomiendo son exigentes dentro de una lógica de que deben estar dentro de su alcance. Tiro de ellos. No doy por supuesto que están en el escalón más bajo. Por eso, este año que es el tercero que estoy con ellos (en tercero de ESO) quiero desarrollar la pedagogía exigente del pensamiento. Estudiar no memorizando sino estimulando las destrezas del pensamiento. Contenidos sí pero con método reflexivo. Eso es algo mucho más que lo que se suele hacer en la escuela que es un modelo de repetición y de corta-pega. Me preocupo mucho por mis alumnos y por eso deseo lo mejor para ellos comprometiéndome todo lo que puedo. Les estoy ofreciendo lo mejor. Tendrán contenidos pero a la vez pensando sobre ellos. No quiero máquinas de repetir sino individuos reflexivos.

      En cuanto a volver al BUP y COU... Allí fui proferor bastantes años. Fue una experiencia extraordinaria. pero ahora estamos en otro tiempo, en otro modelo y no se puede volver al pasado. Podemos imaginarlo si se quiere, pero es imposible.

      No lo tomo como una provocación y me gusta tu intervención.

      Quiero ofrecer a mis alumnos lo mejor. De eso no te quepa la menor duda. Y se lo ofreceré.

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  7. Hoy Enrique Dans alude parcialmente al tema en su blog:
    http://www.enriquedans.com/2015/09/la-introduccion-de-la-tecnologia-en-la-educacion-es-un-camino-sin-retorno.html

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  8. Prometí contestarte pero, por cuestiones laborales (un inicio de curso complicado por necesidad de amoldarme a un nuevo centro y, como no, a nuevas maneras de hacer las cosas -por cuestión de las materias que imparto y a la infraestructura de la que dispongo-) no he podido hacerlo antes.

    Cuando hablo de "mucho larala y poco lerele" y cuestiono la necesidad de establecer un plan B siempre lo hago desde la óptica de ya tenerlo disponible. Cuando ya llevamos años en el aula (lo sabes bien) tenemos, por suerte, estrategias que nos permiten, en caso de errores en la implementación de algún tipo de metodología, capear el temporal sin que el desastre alcance proporciones bíblicas. Por cierto, con lo anterior no estoy diciendo en ningún momento que un cambio metodológico lleve a lo anterior.

    No estoy convencido de la "innovación" a cualquier precio, tampoco de la necesidad de pertenecer a una zona de confort y no alejarse de ella. Creo, más bien, que van a ser los alumnos quienes nos van a marcar el devenir del curso y, es por ello que, quizás, toda la planificación previa que hayamos realizado se convierta en una necesidad de adaptación a la realidad con la que nos encontremos. Eso sí, que haya una realidad no implica de facto que no podamos actuar sobre ella para modificarla.

    Lo que sí que tengo claro es que el cambio va a llegar desde el andamio y no desde los despachos o púlpitos porque, sabes qué, lo importante por mucha literatura que se publique, es confrontar dos pares de ojos con una cantidad, por desgracia demasiado ingente por culpa de clases saturadas, de ojos que deben abrirse y aprender.

    Todo mi apoyo a tu experiencia de este curso (espero que nos mantengas informados) y, como no, felicitarte por el cambio que quieres implementar. Un cambio que te garantizo no va a ser ni fácil y que, como seguramente estás viendo, exige mucho más esfuerzo que seguir haciendo lo de siempre.

    Un fuerte abrazo. Seguimos...

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    1. Tus palabras me tranquilizan. Tu opinión es relevante para mí porque sé que estás en el tajo y a la vez intentando pensar sobre ello de lo que es producto tu blog, uno de los más personales que conozco.

      Hay cuestiones sencillas que pueden ser implementas. Por ejemplo, la utilización de mapas mentales para trabajar, ordenar ideas y estudiar. He estado experimentando con varias de estas aplicaciones que considero una herramienta formidable para el trabajo intelectual a todos los niveles, desde la primaria hasta el doctorado y la investigación al más alto nivel. Querría en mi centro hubiera un consenso para la utilización de esta estrategia por parte de los profesores. Sería un debate a abrir. Pero los profesores son enemigos de debates. Cada uno sabe lo que hace dentro de su aula y no presta en general atención a lo que hacen sus compañeros del centro o de otras latitudes. Hay alguna profesora que me ha pedido que le tenga informada sobre mi estrategia educativa, pero son minoría muy minoritaria.

      El uso de rúbricas como herramienta evaluadora es un procedimiento que merece la pena ser considerado. Creo que establece un campo de juego claro sobre lo que va a ser la evaluación y el propio alumno puede participar de exactamente lo que se le pide para tener éxito en la evaluación.

      Aprender a pensar es una asignatura pendiente. No enseñamos a pensar. Enseñamos a repetir sin analizar, sin interpretar, sin comparar, sin aprender a sacar conclusiones.

      Son cosas de las que me gustaría hablar a mis compañeros pero son demasiado altivos para pensar que pueden aprender algo.

      Aquí puedo hablar y explayarme, establecer conexiones con diversas personas que trabajan en la enseñanza, comprometidas y con ganas de saber. Hay opiniones contrarias como el anterior comentarista que cree que habría que volver al Bup y el Cou. O quien alaba al profesor francés que aplica la pedagogía de la exigencia y la seriedad. Todo se puede hablar. Y hablar contigo que eres un elemento importante en la comunidad educativa.

      Hoy he comenzado a explicar qué es el proyecto que voy a llevar a cabo. De entrada les ha atraído. Quiero implicar a todos los alumnos. Que todos luchen por salir adelante. Este proyecto tiene novedad y riesgo. Y lo compartiré con vosotros. Muchas gracias por tus palabras de aliento.

      Un fuerte abrazo. A pie de aula.

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  9. Sabes Joselu, leyendo tus entradas sobre la introducción de la tecnología en las aulas (y yo no estoy ni a favor ni en contra, no soy del gremio y no he profundizado en el tema, supongo que se tienen que hacer servir, pero no creo que sean la panacea) hace días que me pasa por la cabeza una idea que te parecerá a ti y a todos los que pasen por aquí y puedan leerla, algo absolutamente pueril y tonto de pensar. Pero yo que soy muy aficionado a leer ciencia ficción me ha dado por pensar en ello. No serán las tecnologías en las aulas llevadas al extremo incluso un peligro para la profesión, no en esta década, pero ¿dentro de 50 años?. Ver vídeos interactivos, contestar a preguntas para seguir en ellos, hacer cuestionarios finales, extraer notas de esas pruebas. Se me ocurre la absurda idea de que para que es necesario el profesor en todo ese proceso. Lo que le atrae a los jóvenes son los videojuegos, los móviles, las máquinas. El otro día mi sobrina me enseño su flamante móbil que le habla y le contesta cuando le pregunta, un iPhone claro, no podría ser de otra manera. Los videojuegos de última generación pueden crear escenarios increíbles, con la realidad virtual la geografía se podría explicar viajando virtualmente a todo lo estudiado. La literatura me la puede enseñar una asistente virtual, leyéndome extractos de obras, realizando comparaciones virtuales entre obras, en fin. No me parece algo tan complicado, la base de todas esas tecnologías te puedo asegurar que existen. Existen máquinas que observando las retinas de los alumnos podrían evaluar su capacidad atención, su asistencia a una aula de ordenadores. Ciencia ficción!!!??? Seguro, pero no me parece algo tan lejano, no creo que se tarde demasiado en pensar en ello en países como Japón hiper avanzados tecnológicamente encontrar avances en ese sentido. A ver si con la tecnología al final no vais más que a acabar cavando vuestra propia tumba.

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    1. Es una posibilidad que yo no veré y ya no puedo estar afectado por ella, pero no es descartable. Sin embargo, hoy en clase de bachillerato he visto lo que puede ser una pedagogía viva de la literatura. No tengo nada que perder. Mis alumnos sacan magníficas notas en selectividad. Pero la clase ha de ser un espacio de pensamiento libre y abierto. Hoy he utilizado proyección de periódicos con el ipad que hablaban del sesenta aniversario de Lolita de Vladimir Nabokov, una novela que tal vez has leído y que hoy probablemente no se pudiera publicar por escandalosa. . También hemos hablado de la generación Beat de Alan Ginsberg y Jack Kerouac. Mi tema es la literatura de la Edad Media pero encuentro conexiones para hacerles cercanos los temas más recientes. Las cincuentas sombras de Grey y demás. Y explicar por qué es un mal libro. Dudo mucho que una máquina por perfecta que sea pueda infundir tal pasión a la enseñanza de la literatura. Y conocimiento, claro. Ha sido lo que he hecho toda mi vida. Leer. Como tú que eres un excelente lector. Puede haber mucha tecnología pero el profesor de literatura ligeramente tocado del bolet, que habla con entusiasmo, que pasa de la clase tradicional y se expresa con libertad por si hay algún alumno que quiera escucharle. Y los hay. Dudo que pueda ser sustituido. Lo que pasará sencillamente es que se suprimirá la literatura de los planes de enseñanza, al menos la literatura española y se acabará la historia. Es el último año que existe esta materia. Una materia de cuatro horas semanales que permite hablar con cierta lentitud de muchos temas. No será la tecnología la que acabe con la enseñanza de la literatura. Son los burócratas que ya la han borrado de los planes de estudio. No hacen falta robots ni aplicaciones formidables. Que llegarán. Y la realidad aumentada será una aplicación que en pocos años estará aquí. Los alumnos irán con gafas y veran realidades tridimensionales en movimiento. Me apasiona la tecnología Quiero vivir intensamente esta época, apropiándome de ella para enseñar. Luego ya no lo veré. Dudo que pueda ver mucho más, pero el contacto con adolescentes mantiene joven. Una pena.

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  10. http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/09/130924_tecnologia_remplaza_mente_finde

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  11. Las novedades o elegir un camino diferente no está al alcance de todos, Joselu. Yo misma he sido bastante miedosa y reacia a aplicar métodos poco tradicionales en mi trabajo. Por suerte, he tenido compañeros fantásticos con los que he formado equipos estupendos, la clave para que el invento funcione. En soledad es difícil triunfar porque los alumnos tienen varios profesores y si cada uno sigue una línea se desorientan y desaniman. Lo difícil es coincidir con compañeros que compartan las mismas inquietudes para poder llevar a cabo una labor eficaz y satisfactoria. El riesgo siempre está ahí: los padres aplauden en un principio las novedades pero luego buscan el aprobado a toda costa; los alumnos deben sentirse partícipes del proyecto, que es en este caso uno de tus pilares; los superiores deben apoyarte y respaldarte no sólo con medios sino con ayuda efectiva; y los docentes, en fin, se retroalimentan de su entusiasmo inicial según van viendo buenos resultados. Te veo decidido y dispuesto a afrontar un reto ambicioso, lo que me parece encomiable. Has dedicado gran parte de las vacaciones a prepararlo y vas bien informado. Tener claros los objetivos ayuda a fijarse las metas. Lo peor es improvisar continuamente y dar bandazos agotadores e inútiles. Coincido contigo en que el esquema seguido hasta ahora por la mayoría es absurdo y encima agotador. Clase, deberes, corrección, examen, notas... un camino muy trillado, monótono y nada provechoso, como vemos continuamente. Nada es como era hace unos años, el reto es preparar para el futuro, pero, ¿cómo saber qué habrá o qué será necesario en él? Es imposible, lo único que valdrá es saber pensar, discernir, razonar, mantener la curiosidad y el interés. Eso es lo que pretendes, si no he entendido mal, y te alabo por ello. Estoy segura de que tus alumnos agradecerán tu esfuerzo y apreciarán que, por fin, alguien les propone recorrer un camino diferente. Si se sienten protagonistas, importantes, si saben que son tenidos en cuenta de verdad, todos habréis alcanzado un importante éxito. ¡Adelante, colega! Un fuerte abrazo.

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    1. Has resumido muy bien lo que pretendo, pero una cosa es pretenderlo y otra lograrlo. Hay mucha incertidumbre en el aula. Te propones unas cosas de una manera y salen de otra. Se da un paso adelante y dos atrás. Como el famoso libro de Lenin. Hacer lo de siempre da resultados conocidos, hacer algo distinto lleva a lugares inesperados. Esperemos que mejores. A veces los árboles no dejan ver el bosque. Aprender a pensar no es tarea fácil cuando todo lleva a hacerlo con impulsividad. Tomar impulso, sí, y seguir adelante con las contradicciones a cuestas. Un abrazo.

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  12. Por tu respuesta a Jordi Martí deduzco que lo que tú pretendes es que los alumnos cojan las riendas de su propia vida, de su propia aprendizaje y se impliquen porque son ellos los únicos actores de esa obra en marcha de su formación, una obra sin final, pero con mucho cambio de escenario, y que va a requerir de ellos más el don de la improvisación que el de la repeticion. Me parece bien, pero, por experiencia no ignoro que vas, pero que mucho, contra corriente, como íbamos nosotros cuando empezamos en la rofesión hace 35 aos. Ahora, el discurso social dominante, el del Poder prestigiado, es que la "gente" ha de esperarlo todo del Estado y que tiene un capitulo de derechos tan largos que ni siquiera queda espacio para un mínimo "deber", y menos aún para el "deber" de formarse, de estudiar, de asimilar conocimientos y técnicas de investigación para descubrirlos. Si Fray Luis decía que hablar y escribir bien es "negocio de particular juicio", me imagino que encontrarse con el discurso de "los derechos" y sin apelación alguna al esfuerzo, muy a menudo ingrato, que supone entrar en el mundo exigente de los conocimientos, poco va a contribuir para que es actitud de los alumnos florezca casi por generación espontánea. El Primer MInistro Orbán, que se ha convertido en el satán despiadado para la prensa, ha dicho, sin embargo, algo con lo que estoy de acuerdo: Los inmigrantes que vienen tienen derecho a la dignidad, sí, pero no "a una vida mejor". Esperemos que seas capaz de llevar a tus alumnos al convencimiento de que "su vida mejor" va a depender casi exclusivamente de ellos, o que ellos pueden convertirse en autores determinante de la obra que han de representar hasta que se mueran. Ya veremos. Sigo con notable interés tus esfuerzos. Yo fui un profesor modesto, me limitaba a enseñar a leer y a escribir, y en eso se me iban los cursos sin que al final de cada uno de ellos pudiera llegar a la conclusión de hubiera hecho mejoras irreversibles...

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    1. Nuestra faena es incierta y difícil de definir. A veces damos en la diana (las menos) y a veces nuestras flechas caen en el vacío. Yo inicio el planteamiento de una enseñanza basada en el cognitivismo que expresa el aprender a razonar, a establecer juicios lógicos empezando por los más elementales como es la comparación, la relación, la conclusión, la clasificación, la inferencia... Este es mi objetivo. Lo aplicaremos en la vida cotidiana y lo llevaremos al campo de la lengua y la literatura. Es ambicioso, tal vez idealista. No sé. No sé hasta dónde llegaremos. A ver.

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  13. Dios me libre de ser profesor de literatura pero si por una conjunción de planetas tendría que ,embriagado, tener que enfrentarme a esos muchachos aún inmortales yo les vendería metáforas: Esa luz que explica el mundo, esa oscuridad que destapa la luz. Una sola metáfora puede hacer que un muchacho se interese por la literatura. Haces bien en cambiar las formas, ojalá te vaya bien, pero creo que el problema está en el fondo, temario lo llamáis?

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    1. El docente medio está atado a un libro de texto. Si no sigue un libro de texto, está perdido, sea en papel o digitalmente. A eso se le puede llamar temario, lleno de muchos conocimientos inútiles, totalmente prescindibles que los chicos no retienen en absoluto. Yo voy a seguir un temario de modo totalmente experimental con materiales elaborados por mì totalmente. La calidad de los libros de texto no está contrastada. Se hacen de modo apresurado y tienen enormes fallos y dislates. Fíjate que para literatura sigo utilizando un libro de texto donde abrevo materiales de los años ochena del siglo pasado cuando Fernando Lázaro Carreter hacía manuales de literatura. Pues todavía son extraordinarios. Las pruebas de Acceso a la Universidad los toman como referencia en muchos aspectos. No es fácil hacer un libro de texto y los que hay son nefastos. El profesor tiene el desafío de crear una dinámica a la altura del siglo XXI. No se puede seguir dando clase como en el siglo XIX a alumnos que son de este tiempo. Los apuntes amarillentos sobran. Y han profesores que siguen utilizándolos.

      Y sí, sin duda hacer metáforas es un ejercicio magnífico de creación si se utilizan como juego no como lista aburrida de figuras retóricas que no se las aprenden. ¿Es útil aprenderse esa lista de figuras retóricas pesadísima que, descontextualizada, es absurda. Otra cosa es proponerles juegos a base de metáforas, personificaciones, paralelismos... etc y que ellos sean quienes les den vida.

      Una vez en clase de lengua les propuse objetos para hacer metáforas. Recuerdo algunas. Por ejemplo ·"mejillones". Uno dijo que eran los pendientes de las rocas; otro expresó que eran las castañuelas del mar; otro que eran almejas de luto.

      El ombligo era un cráter en un desierto, pero otro arguyó que cerca había vegetación !!!!!!

      Ese es el modo que entiendo de trabajar con las metáforas.

      Es posible que los alumnos no entiendan otros modos de trabajar que se salen de lo común, pero estoy convencido que que aprenderán mucho más aprendiendo a pensar. Ese es mi reto.

      ¿Temario? Siempre que no sea una dictadura de las editoriales. Podemos volar solos.

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  14. A mí este año me ha pasado algo parecido a lo que te está ocurriendo a ti en este tu último año como docente. He descubierto el uso del ordenador en clase. No utilizo la pizarra. Cada afirmación la acompaño de una imagen. Y en la imagen nos quedamos mirando y mirando. Y ellos siempre descubren cosas que yo ni me había fijado. El uso de algo tan antiguo en las TICs como el power point ha hecho que despierte mi más amable sentido pedagógico. Estoy disfrutando enormemente. Y los críos, también. Nunca pensé que pudiera olvidarme de la tiza... y ya ves... La vida, Joselu, empieza siempre.

    Un fuerte abrazo.

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    1. Pienso, Miguel, que en esta profesión es un imperativo reinventarse una y otra vez y cuando ya sabes donde está el trampolín, cambiarlo de sitio para lograr el más difícil todavía. Todo está por inventar. Lo que no es seguro es que este sea el último año. Me lo paso tan bien que no puedo creer que lo sea. Además, me digo, con el tema maldito de la independencia. los pensionistas ¿cobrarán? Lo dudo. Tienes suerte de vivir fuera de aquí, donde muchos viven en una especie de pensamiento mágico que no traerá sino desastres a un lado y otro del Ebro.

      Un fuerte abrazo.

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