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sábado, 13 de marzo de 2010

El dolor


Veraneo en Galicia. Pasó allí unas semanas del mes de agosto en una aldea a la que con dificultad llega internet. Son unos días de cierta desconexión de la realidad, salvo por la lectura de la prensa, cruel ritual al que me entrego diariamente. Allí en la Galicia profunda ya no hay meigas, ni trasgos, ni se cuentan leyendas en el hogar pero sí el mundo se mueve más lentamente, los días son más largos, los niños juegan con más libertad y hay muchas moscas. Me horrorizan las moscas. Ya desde niño las miraba con aprensión y con fascinación. A veces las capturaba y las metía en una cajita transparente en el congelador para intentarlas resucitar con ceniza de cigarrillo; en otras ocasiones las abrasaba con una lupa sintiendo un escalofrío de estremecimiento ante el crepitar achicharrado de su abdomen, sus miembros y sus alas… Pienso que este proceder cruel refleja la amoralidad de la infancia, la tendencia a acercarse al límite, la atracción atávica que se siente por la muerte o el placer oscuro que produce el poder absoluto que representa la tortura. No sé si me hacía preguntas, pero creo que esa crueldad en estado puro es una fuerza real que subyace en nuestro ser. No hay pensamiento malvado que no anide en la mente de un niño, leí que había escrito Faulkner en un libro, titulado Los rateros.

Actualmente tengo experiencias que me recuerdan aquello. Sigo sintiendo repulsión hacia las moscas y me inquietan cuando se posan en los alimentos que voy a comer, me molestan revoloteando en la cocina. En el medio rural hay diversos procedimientos para acabar con ellas: aparatos electrónicos que lanzan insecticida cada cierto tiempo, la clásica pala del matamoscas con la que soy un experto depredador, y el más feroz y espeluznante de los sistemas, algo que sólo mentarlo me produce un sentimiento de íntimo horror… Es una tira adhesiva que se cuelga en la cocina. Está contenida en un cartón cilindrico que se abre y se despliega en una superficie alargada, translúcida y parda, que debe contener alguna sustancia que reclama a las moscas y que las atrae poderosamente, quizás sea alguna hormona que provoque reacciones sexuales de deseo. El caso es que las moscas se sienten atraídas por la tira y se posan en ella. El adhesivo potentísimo es una trampa mortal y se quedan totalmente pegadas por las alas o sus partes blandas o las patitas. Al cabo de pocas horas hay docenas y docenas de moscas atrapadas. Las observo hechizado. Se debaten durante largos minutos, casi una hora, intentando huir pero es imposible. Agitan sus patas negras en una terrible y espantosa agonía que deseo que acabe. Siento una enorme piedad hacia ellas. En algún caso, intento salvar a alguna de ellas pegada a la ristra asesina, la despego y dejo en el suelo, pero el pegamento se ha convertido en parte de su organismo; es como una especie de napalm frío y letal. Ya no pueden alzar el vuelo y mueren igualmente. Paso largos ratos prestando atención a la tira llena de movimientos frenéticos que no tienen ya solución. El observador no avezado no distingue los estertores de muerte en aquel nicho negro en que yacen centenares de moscas en pocos días, pero yo lo observo con cuidado y siempre veo los últimos ejemplares que han caído. No profieren ningún ruido audible, pero imagino que los gritos de pánico y de desesperación tienen que ser terribles en aquel cementerio del horror. Pero los seres humanos no conceden a las moscas ningún derecho. Sospecho que soy un sádico por participar del espectáculo siniestro; quizás yo debería ser como todos, totalmente insensible a la tragedia que allí tiene lugar. Mirar es ser cómplice, es como ser ejecutor, y en cierto sentido no sé si en la muerte violenta de aquellos pacíficos insectos no se desprende la evidencia de que son víctimas indefensas. Mirándolas me interrogo sobre la vida, sobre la muerte, sobre la tortura, sobre los límites, sobre la degradación moral que inflige terribles tormentos a seres inermes… No sé si el espanto que siento debe ser semejante al que tienen los asistentes a una corrida de toros. Yo no es que difrute con el espectáculo, no, siento horror, pero a la vez es catártico, liberador, profundamente filosófico porque me acerca a la reflexión sobre el sentido de las cosas y de la vida. En el silencio pavoroso de la cocina tienen lugar agonías que se prolongan en el tiempo. La vida continúa indiferente, los niños juegan, los abuelos se sientan a la mesa cubierta por un hule de cuadros a calentarse con el calor de la cocina de leña que propaga una agradable temperatura. Entretanto patalean estremecidas de espanto las desgraciadas moscas mientras nosotros reímos y bromeamos.

Creo que el hecho de ser consciente de ello –frente a la inconsciencia e indiferencia general- me hace especialmente culpable. Probablemente el hecho no merezca una reflexión mínimamente seria. El asunto es vano y ya se sabe que los insectos no tienen terminales nerviosas como los mamíferos, y su cerebro es infinitesimal. No pueden tener demasiada conciencia de lo que les está pasando y es además inevitable. No podemos ir perdonando la vida a cualquier insecto pensando que tiene algún tipo de alma aunque sea nimia y gregaria, pero intuyo que sienten dolor. No puedo dejar de pensarlo cuando agitan desesperadas sus patas negras y sus alas transparentes pegadas a la mortífera tira.

Igual que el toro en la plaza participa en un rito cruel al que nunca he querido asistir en directo, un rito que paradójicamente garantiza su supervivencia como especie. Un hombre a caballo le clava en su lomo una puya que hace que se desangre y pierda fuerza, otros hombres le clavan seis palos con vistosos colores y puntiagudos que desgarran sus tendones. Un personaje ataviado con un traje brillante y ajustado le cita con una tela roja. El toro boquea y echa sangre por la boca. Al cabo de unas docenas de pases, está exhausto. Ya apenas tiene fuerza, pero sus patas lo mantienen en pie. Quiere morir. Pide la muerte al hombre que tiene enfrente que lo mira fijamente a los ojos. Se queda quieto esperando, con sobrerrespiración -el corazón le late con fuerza- y por último embiste buscando el estoque que le está esperando en las manos hábiles del matador que se lo clava hasta la bola a la vez que se escucha en el tendido una salva atronadora de aplausos. Mientras, el toro se desploma y muere.

Una espectáculo violento en medio de sones de clarín y la melodía de una orquesta que acompaña la función y los oles que jalean la faena del diestro. Pero me pregunto si en esa muerte cruel –nadie puede negarlo- no hay una cierta humanidad y piedad. Se lo llevan a la plaza a morir delante de la multitud que juzga su bravura, su traza, su nobleza. No muere solo asépticamente, anónimamente. Como esas moscas a las que acompaño en su agonía, siendo consciente del espanto que están viviendo sólo ante mí.

No sé si el problema es la crueldad de la muerte en sí o el hecho de que sea un espectáculo. No sé si este es un debate entre sanguinarios e hipócritas.

Intuyo que en esta polémica sólo los veganos tienen algo de razón pero se mantienen en silencio.

42 comentarios :

  1. Cuando una persona está muy preocupada por los derechos de los animales (no digo que usted lo esté) tengo la impresión de que anda algo desnortado.

    Si por alguna razón a las focas se les provocaran abortos para utilizar sus fetos para algún maldito fin médico mucha gente se echaría las manos a la cabeza llamando asesinas a las farmaceúticas.

    ¿Sabe usted si los veganos utilizan cuero o lana en sus ropas y sus zapatos? Hablo (para practicar inglés) con una mujer vegetariana y americana cuyo marido es vegano, le voy a preguntar)
    ¿Sabe usted cual es el motivo por el que no les parece mal explotar a las pobres plantitas (seres vivos como nosotros -iguales al menos en que están vivos- para alimentarnos?
    ¿Sabe usted si les parece mal que a parte del ser humano existan otros animales carnívoros?

    ¿Nosotros podemos elegir y los leones no? ¿Es que somos sustancialmente diferentes de los leones? Si no somos diferentes que no nos vengan con sermones, porque muchos seres vivos viven a costa de otros. Y si lo somos quizá por ello tenemos derecho a vivir poniendo al resto de los seres vivos a nuestro servicio.

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  2. A mí me pasaba cosa similar con la horribles cucarachas -ejemplos de imbatibilidad y constancia en el mundo animal-, a las que regalaba el cruuuunch de mis zapatos sobre su cuerpo...

    Qué horribles esas tiras pegajosas con cadáveres de insectos...

    Saludos.

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  3. Ofú, como dirían aquí, me has puesto los pelos de punta cuando has descrito la muerte del toro. Es así como suena.

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  4. ¡Feliz fin de semana Joselu!,

    Tus reflexiones y comentarios me ayudan mucho a mejorar mi escritura, animándome a seguir en esta aventura.

    Has hecho una descripción increíble a partir de un recuerdo con las moscas...
    Siento que cuando eres niño, lo único que tienes es curiosidad por saber como son los bichos. ¡Hay excepciones de niños!.. Los toros ya es otra cosa, somos adultos y ahí hay muchas cosas encontradas. Lo que sí es cierto es el salvajismo con que es tratado el Toro. Lo muestran como que es arte y tradición. Todo eso puede ser modificiado, ya que en estos tiempos "entendemos que es la violencia, aún calificada como tradición" . Solo las mentes más "conservadoras y obcecadas" se mantendrán defendiendo la tradición y la fiesta "a costa de un animal hermoso".Creo que el sentimiento de crueldad y maldad, es cuando eres totalmente consciente del mal que estás haciendo.
    Tengo sangre Gallega, y toda mi infancia la viví en la aldea de mi madre. Yo acepté las moscas y los bichos raros. Es cierto que los días son muy, muy largos, tranquilos...no existe el tiempo. Es maravilloso. Tuve una infancia increíble en la aldea de mi madre en Galicia.
    Me ha gustado, como siempre, leerte.

    Un abrazo muy sereno para ti,

    Naia

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  5. Se sabe que la lechuga nota que se la están comiendo. Solamente las criaturas capaces de hacer la fotosíntesis pueden realmente vivir sin perjudicar a nadie. E incluso las plantas luchan brutalmente entre ellas. Quiero decir que la vida es siempre lucha por los recursos.

    Pero una cosa es la necesidad de matar a otros para vivir uno mismo y otra muy diferente disfrutar matando a un animal, o tener un árbol de navidad agonizando en el salón, aunque haya sido criado para eso, o -lo que es infinitamente más grave- destruir un hábitat entero por puro afán de lucro, convirtiendolo en un campo de golf o una urbanización, hay una gran diferencia.

    Hay miles de cosas más graves, pero algunos temas como los toros o el coleccionismo de insectos, por poner dos ejemplos, son barbaridades que hay que ir dejando.

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  6. Yo soy vegetariano(por cierto no me dejaste ningún comentario en mi poema "vegetariano")Y que las ranas se coman vivas a las moscas o que los toros sufran una muerte vil o que a los pollos los torturen
    para engordarlos rápidamente, no me preocupa en absoluto, teniendo la humanidad esta historia tan
    vergonzante.
    Saludos

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  7. Joder Joselu, qué horror de post :´( :´(

    Ya vuelvo luego... madre mía qué noche llevo :S

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  8. Joselu, qué post tan terrible... Te preocupa realmente el dolor, el sufrimiento, especialmente cuando es gratuito o sirve como espectáculo. Las mentes enfermas disfrutan provocando o sufriendo dolor, pero ya sabemos que no todos lo vemos igual. La relación del hombre con los animales nunca ha sido modélica. Nos burlamos de los que llevan a sus perros a la peluquería y manicura, pero no nos ponemos de acuerdo respecto a la caza, la pesca (fíjate en el ejemplo de los suizos, ahora les preocupa el sufrimiento de los peces tras ser pescados), los toros, el engorde de las reses y los pollos, los métodos para matarlos, los toros... Si todo lo que está vivo, desde el cactus hasta la ballena, tiene sensibilidad, ¿qué hacemos? ¿No comer? La Naturaleza ha establecido una cadena trófica que tiene sentido en cuanto a la supervivencia, pero, ¿y el hombre? El hombre no sólo mata para sobrevivir, sino también por placer o por dinero. Me temo que es una pregunta sin respuesta.
    Y respecto a la crueldad infantil, ahora creo que es aún peor. Ya no torturan moscas como hacías tú, pero están tan influidos por la violencia de los videojuegos y de las imágenes que les llegan por otros medios que enseguida hablan de sangre, accidentes, muertes, golpes... con una naturalidad pasmosa. Entre ellos se establecen relaciones durísimas a veces, se tiran a degüello, no tienen piedad. Es algo que me preocupa mucho, mucho. No sé cómo se puede eliminar esa violencia porque escapa a nuestro control.
    Un fuerte abrazo, colega.

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  9. «...en otras ocasiones las abrasaba con una lupa sintiendo un escalofrío de estremecimiento ante el crepitar achicharrado de su abdomen, sus miembros y sus alas…» No sé si alegrarme de no haber sido el único en practicar estos hobbys infantiles. ¡Ah, los niños terribles!

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  10. Para esta controversia absurda entre defensores y detractores de una de las pocas fiestas auténticamente "nacional", española por los cuatro puntos cardinales, siempre remito a la biblia de los defensores: "La música callada del toreo", de José Bergamín. De esa obra magistral hoy se publica una cita en una carta al director de El País, cita elocuente donde las haya.
    Y a mí que siempre me ha parecido la explotación inmisericorde del proletario por los capitalistas algo bastante peor que el único peor cuarto de hora de la vida del toro...

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  11. Me ha gustado este post, planteando la muerte y el sufrimiento animal.
    Saludos.

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  12. Creo que en estos momentos hay problemas más importantes que el tema taurino, lo cual no quiere decir que a nivel personal la fiesta nacional me suscite el mismo interés que el origen del mejillón en escabeche. Me parece un acto de violencia y no veo el lado artístico por ningún sitio, pero como intento practicar la tolerancia, me parece que quizá hable la ignorancia en este caso. Si así es, propongo que cambien las estoques y las banderillas por unas de atrezzo como los cuchillos en las películas de terror, de esos que al tocar una superficie dura y por medio de un muelle acaban desapareciendo. El torero sigue jugándose la vida, continúa con el capote y la muleta y el toro no tiene por qué sufrir.
    Por otro lado, el tema de esas bandas pegajosas yo lo conocía con los ratones, aunque nunca he sido testigo de tan horrible espectáculo. En realidad, creo que el modo en que percibías la culpabilidad por la muerte de esas moscas es completamente una metáfora de lo que diariamente hacemos en nuestra vida diaria con el resto del mundo. Aun conociendo el horror que sucede en otras realidades ya sean las que viven nuestros propios vecinos u otros más alejados, muy presente durante nuestros momentos de ocio a través de los medios de comunicación, seguimos con nuestras charlas como si todo aquello fuera ajeno a nosotros mismos, como si se tratara de ficción.
    Con tanto por hacer, creo que hay otras prioridades, pero como siempre es mucho más útil teñir de nimiedades (y me disculpo si daño la sensibilidad de algún lector) el panorama político y distraer la atención del ciudadano. De hecho se ha convertido en la nueva arma para definir el nacionalismo, sea catalán, sea madrileño o tenga la identidad que tenga.
    Que le pregunten a los 4 millones de parados qué les parece el tema de los toros, seguro que tienen una respuesta mucho más clara.
    Un saludo.

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  13. Yo creo JOSELU,

    que la percepción de la realidad es tremendamente subjetiva.

    Has descrito escalofriantes escenas de tu infancia en las que supuestamente torturabas cruelmente a unas pobres moscas, pero estoy segurísima, que en absoluto eras consciente, ni de la crueldad de tus actos, ni ellos te reportaban satisfacción alguna por ello. Era mera curiosidad infantil, que además de muy normal, no deja de demostrar interés por la experimentación y las ganas de saber.

    Lo mismo ocurre, con el espeluznante relato de las moscas gallegas...¡¡También tú, mira en lo que te vas a fijar de Galicia, con la cantidad de preciosidades que tenemos !! ;-)

    En fin, a lo que voy, en cierto modo, el que te fijes en la agonía de esos insectos, no deja de demostrar la relatividad de todo y una gran sensibilidad al sentirte culpable, por algo en lo que nadie repara.

    Si le buscamos transcendencia a cada detalle insignificante de la vida, es más que probable, que nos sumamos en la más profunda de las melancolías existencial. En todo caso, yo creo que constantemente nos estamos debatiendo entre constantes contradicciones.

    La misma escena o situación, según nos la plateemos, nos pille o la abordemos en cada momento, nos puede provocar una ternura infinita o la mayor de las repulsas.

    Ayer mismo, participaba en un blog, en el que se abordaba el manido debate de taurinos y antitaurinos.

    Y al final de infinitos comentarios, yo sigo debatiéndome en la duda.

    Me horroriza la sangre y me parece una crueldad el maltarto que se le inflige al toro y a la vez, no dejo de pensar, que el toro de lidia nace precisamente para morir en la lidia, exactamente igual que una vaca nace para morir hecha filetes o un cerdo para convertirse en jamones y nadie ve crueldad en ello, igual que en la muerte de tus moscas, sus anónimas muertes, nos pasan totalmente desapercibidas y mira tú, si no es cruel lo que nos has relatado.

    ¿Realmente es más cruel la muerte que sufre un toro en la plaza, en la que no sólo se exhibe su muerte, sino su estampa, su nobleza y bravura y es admirado e incluso indultado por ello, que la de un cerdo en la matanza o una mosca en la tira adhesiva que muere agonizando anónimamente? Pues no lo sé.

    Desde luego, ningún cerdo ni ninguna mosca, que yo sepa ha pasado a la historia y sí, el nombre de memorables ejemplares que incluso llegan a ser indultados y ya sé que ellos no se enteran de su huella en la historia, pero este toque épico, en el que se produce su horrible muerte, a lo mejor, dependiendo de quien lo esté viendo, diluye el horror de la muerte en sí y la eleva a un acto mucho más elevado que el miserable hecho de acribillar a un ser vivo a estocadas y puyazos. Repito, yo no lo sé.

    Y también me hace pensar mucho el hecho de que eminentes personalidades y estudiosos, gente del mundo de la cultura, de cuya sensibilidad y civismo no existe la más mínima duda, vean igualmente en ello un arte y no una mera práctica cruel y despiadada, las dudas, me asaltan de nuevo, algo tiene que haber que se nos escapa, que se me escapa.

    Por eso insisto, la realidad es tremendamente subjetiva y a veces cada uno ve, lo que quiere ver o lo que en cada momento ve, incluso sin ser consciente del punto de vista que aborde un su visión.

    Muchos besos JOSELU, hasta lo espeluznante te queda bonito.

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  14. Hombre, las moscas tienen sistema nervioso también, eh? :( Obviamente no es como el nuestro ni de lejos, pero tener tienen unos cordones nerviosos y unos ganglios. Hasta las esponjas -que son de los animales más simples- tienen células receptoras. No es lo mismo, está claro, pero eso para mí, no es el tema en realidad. La cuestión es... no sé, en su día yo hice un insectario, que te aseguro que hoy día, no haría ni de coña. Además, como como todo lo que hago cuando me pongo, fue así, bestial. En el sentido de cacé muchísimos bichos -no sólo era insectario en realidad, sino... invertebrario?, en fins, que invertebrados marinos también tenía-. Y ya te digo, hoy, no lo haría. Pero porque tengo otra visión del asunto. Más datos supongo. Pero lo veo muy muy distinto. Antes de hecho tampoco es que lo viera :S ni pensaba en ello siquiera.
    Cuando yo cojo y mato a una cucaracha, ya lo dije una vez en el blog de Lázaro creo que fue... si me paro, porque siempre lo hago :S, lo mismo es más rápida que mi cabeza y sale pitando antes de que alcance en el mejor de los casos a sacarla por la puerta y en el peor... a aplastarla :s :s pienso... joderrr estaba viva y me la he cargao. Estaba VIVA, y ya no :( :( Y pienso en lo que es la vida y me da una cosa que no sabría ni cómo explicar. No espero que nadie lo entienda, porque es una visión más que personal del asunto. Pero la vida no es una cualidad exclusiva de los humanos, y eso cuando matamos un bicho, o lo que sea, porque sí, no lo pensamos. Es... no sé, es algo flipante que no sólo es nuestro. Supongo que soy una paraonica al pensar así, qué sé yo. Y sin embargo como animales, y ojo, que uso plantas en mi beneficio, sin una necesidad real. Porque vida no sólo es vida animal, ¿qué pasa pues con los árboles que se talan para obtener papel, o madera para construir tantas cosas? La fisiología vegetal es una cosa flipante, lo aseguro. Todo lo que tenga que ver con la vida me lo parece, y cuanto más raro es el bicho, y cuanto más rara es la planta, etc. el organismo en definitiva, más me lo parece. Recuerdo que de zoología lo que más me gustaba era la de invertebrados marinos -cnidarios, anélidos marinos y todos esos-. Es realmente alucinante ver cómo funcionan y cómo se las apañan. Y ellos han llegado hasta aquí, igual que nosotros. Y repito, están vivos.
    Está claro que somos una red que se autoabastece, y que necesitamos de los demás seres vivos porque es de quienes obtenemos la materia y en última instancia la energía que necesitamos para nuestra propia supervivencia. Pero no sé... yo con esto tengo un liazo tremendo :(
    Más que por supuesto no estoy de acuerdo con el trato cruel y gratuíto, ¿cómo estarlo? sí con la necesidad. La cuestión es... ¿qué necesitamos realmente de los demás seres vivos y hasta qué punto? Ahí mi dilema, porque ya te digo, como animales, más de los que necesito -como casi todos los no vegetarianos u ovolacteovegetarianos-, porque en realidad cane y/o pescado es algo que necesitamos poco poco :-/

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  15. Con respecto a lo del toreo, lo taurino y etc, que no los toros como animales, no me gustan, lo requetepito porque últimamente lo he dicho vennnnga veces. No me gustan, si por mí fuesen no existirían, y no los apruebo, pero ahí hay algo que no alcanzo a entender, que no veo como otros. Y es por esas personas, y porque yo como animales también, claro está, que no los condeno. No me verás enarbolando la bandera antitaurina, puedes estar seguro.
    Es como... no sé, me recuerda a lo que ocurre con la fe. La fe es algo que no siento, pero puedo llegar a entender por qué uno siente fe, aunque yo la llamaría de otro modo, y sí le encuentro un origen y una razón. Puedo entender a una persona que siente eso a lo que llama fe, y no compartiré ni su modo de proceder ni de pensar, pero no la subiré a una pira y le prenderé fuego mientras en otras cosas, en las importantes en realidad, esté de acuerdo con esa persona. No lo haré. Y mira que punto más diametralmente opuesto al creacionismo en alguien, que en mí, no vas a encontrar, pero no discutiré con esa persona al respecto y tampoco la condenaré. Entre otras cosas porque no tiene sentido. Pero bueno. Lo haré si para esa persona, es un medio para hacer mal al resto, para subyugar, para... clasificar. Odio con todas mis ganas esto último, sobre todo. El clasismo a cualquier nivel, y más en humanos por ser de la misma especie, me supera. No lo soporto, no lo aguanto. No puedo con él, chico. Mientras eso no se dé, sin problemas, oye, pero bueno, que me voy por las ramas para no variar.

    Tu post es horrible, lo sepas Joselu, y lo repito. Porque ayer, puedo decirte que sentí... desde el asco que te producen las moscas, pobres, hasta... el horror de pensar en matar a un ser vivo porque sí, ays.... :( :( es horroroso pensarlo esto, eh? en serio te lo digo :( :( :( En fin... menos mal que hoy no me pillas así, de lado :s

    Como siempre, no sé si se ha entendido un carajo, pero ahí lo dejo.

    Besos nocturnos y llenos de vida, Joselu.

    Hale, que la palabra de verificación es prebisho, ohú!!!

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  16. V., disfruto con la marea de tus reflexiones tan laberínticas y a la vez tan complejas. Me alegro que este post no haya abierto un debate enconado entre taurinos y no taurinos. Quería enfríar la polémica que ofrece ángulos muy diferentes y dignos de consideración. Y tienes razón, una mosca o una cucaracha son seres vivos, como una bacteria o un virus, pero utilizamos antibióticos, venenos anticucarachas y tiras adhesivas contra las moscas. Supongo que es inevitable y forma parte de la cadena trófica. La araña atrapa a la mosca y los murciélagos y pájaros se comen a las arañas. Es ley de supervivencia. Los leones capturan antílopes y los buitres devoran los restos que han dejado los leones. Es cruel, pero es algo que no tiene moralidad. El ser humano es omnívoro y utiliza los seres vivientes a su servicio y entiende que tiene derecho a matarlos desde las bacterias a las vacas o las moscas. Somos a la vez los únicos que podemos reflexionar sobre ello. Este post intentaba eso. Aunque sea metafóricamente. Gracias por tus reflexiones.

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  17. María, me gusta haber entrado a considerar algo en que nadie repara. Y me hace reír tu consideración sobre lo que me he ido a fijar con la cantidad de cosas bellas que hay en Galicia. Y es cierto, nos nutrimos de mejillones y almejas que escaldamos vivos para apropiarnos de sus propiedades, de pulpos, de percebes, de langostinos, de navajas... No, no me siento culpable, pero en un momento he querido reflexionar sobre esa cadena inexorable y necesaria. Siempre hay unos seres que se comen a otros, y nosotros tenemos tal superioridad que disponemos a nuestro gusto de toda la cadena, incluso de la humana... cuando se producen matanzas y crímenes a gran escala. Dicen que los nazis aprendieron la técnica exterminadora de los judíos de las industrias de los mataderos. Probablemente sea un debate que no tenga solución pero me da la impresión que reflexionar sobre todo es bueno y necesario. Besos.

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  18. La decimonónica, me ha gustado que te hayas dado cuenta de que la historia de la tira atrapamoscas tiene un carácter metafórico. Es así. Una pequeña reflexión induce un pensamiento más complejo. No es nada ocioso pensar. El ejercicio de pensar es saludable desde cualquier ángulo. No hay debate que sea estéril salvo que se afronte sin flexibilidad y con ideas preconcebidas. Aprender es la clave de cualquier buen debate, aprender incluso y sobre todo de los que mantienen ideas contrarias a las tuyas. Gracias por tu presencia que estimo siempre rica y matizada.

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  19. Recuerdos perdidos, es una reflexión tan inútil como necesaria. Y el sufrimiento animal es una realidad lo veamos como lo veamos. Quizás deberíamos comernos un bistec de ternera dando gracias a la vaca por su energía y alimento. Sería un buen planteamiento del tema. Pero para ello, deberíamos ser más rituales, menos anecdóticos. Los ritos son necesarios, deberían ser necesarios.

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  20. Juan Poz, el toreo tiene, mal que pese a los detractores, una dimensión artística que se obtiene de una especie que no existiría sin ese arte, mediante la tortura del animal durante un cuarto de hora. Que cada uno saque sus consecuencias. Son variadas y poliédricas.

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  21. Al59, recuerdo el comienza tremendo que tiene la película Grupo salvaje de Sam Peckimpah en el que una patulea de arrapiezos quema a una colonia de escorpiones que se clavan unos a otros el veneno de sus terminales en la cola. Es un buen símbolo de la crueldad de la infancia, a la cual nos prestábamos tú y yo cuando achicharrábamos moscas o cuando yo capturaba moscas y se las ofrecía a una araña oronda que se llamaba Amelia. Miraba encantado cómo Amelia se iba apropiando de los jugos de la mosca. La vida es cruel. Los humanos somos los primeros que hemso pensado que se debe proteger a los débiles. Interesante debate.

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  22. Yolanda, una vez leí, creo que a Krishnamurti, que el ser humano es violento, que es una falacia perorar sobre que no somos violentos. Somos esencialmente violentos, pero, al menos hemos de reconocerlo, saber que la violencia forma parte de nosotros. La no violencia no existe o existe en cierto grado y en otros sí. Nadie se dejaría matar si a cambio de su vida pudiera ofrecer otra que lo sustituyera. Hay una ley sana que es la de supervivencia y ello implica que hemos de matar a otros, humanos, animales, plantas, bacterias... Es un buen tema para debate filosófico que ofrece cantidad de ángulos para reflexionar.

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  23. Rubén, no soy vegetariano. Quizás por eso no te dejé un comentario o vete a saber por qué. Pero entiendo que ese enfoque de las cosas es interesante. Quizás algún día si viviera en soledad me hiciera. De momento no. El ser humano es extremadamente cruel y a la vez capaz de lo mejor y ser capaz de ayudar a sus enemigos.

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  24. Serenus, bien por tu alusión a ese gran poema de Rubén Darío, alcohólico y mujeriego de pro. Como debe ser.

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  25. Frikosal, reconozco que me sentí fatal después cuando compré una colección de caracolas, esponjas, conchas y estrellas de mar que regalé a mis hijas. ¡Qué desgaste inútil de vida! ¡Qué pena! El hombre se va haciendo consciente pero su conciencia llega generalmente demasiado tarde.

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  26. Nahahya, mi mujer vivió sus veranos en una aldea gallega y para ella son recuerdos inolvidables. Yo no pertenezco a ello, pero disfruto enormemente cuando mis hijas pueden percibir esa vida más lenta. Desgraciadamente hoy su vida no puede ser entendida sin el coche y no pueden percibir la magia del tiempo lento en toda su totalidad. La aldea gallega también se ha incorporado hace tiempo al devenir acelerado. Ya no hay leyendas, yo al menos nunca he oído ninguna. Un abrazo sereno.

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  27. Simalme, es así, efectivamente es así. Pero hay algo que parece redimir a esa cruelda y ello es la pretensión de arte que tiene el toreo. ¿Es legítimo torturar a un ser vivo durante un cuarto de hora para crear arte? Si ganaran los que dicen que no, la paradoja es que dejaría de existir esa especie porque es innecesaria salvo para ello. A partir de aquí surgen todas las duda.

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  28. Negrevernis, las pobres cucarachas lo tienen muy mal por ese aspecto que las condena sin remisión. Quizás tengan el alma blanca. Igual que las gaviotas, tan hermosas, tengan el alma más negra. O vete a saber. Tremendos dilemas que se plantean.

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  29. El que busca, creo que los veganos no utilizan nada que provenga del mundo animal. Por tanto nada de lana, zapatos de piel o cualquier alimento que se derive de la explotación animal. Es una filosofía digna de ser tomada en consideración, aunque yo no la comparta de momento.

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  30. *Puntualización: un virus no es un ser vivo. Están en la frontera entre lo vivo y lo inerte, y no se les considera seres vivos porque no poseen las características que definen la vida (autopoyesis y reproducción). Lo mismo pasa con los priones, los viroides y otras formas acelulares :/

    La utilización de antibióticos la entiendo, igual que la experimentación con animales -que no el encarnizamiento con ellos, ojo- porque persigue un fin para nuestra especie, y es la supervivencia. Te dejo un artículo que leí hace tiempo en el que se habla del tema de la transparencia en esto, porque muchas veces se crucifica sin tener ni idea tampoco. Está claro que los habrá que se ensañen, o no, pero vamos, que como de todo hay siempre, lo presupongo. Pero en cualquier caso, no creo que ése sea el fin último de experimentar con ellos, la verdad. No creo que se experimente por crueldad, sin más ni más. Sólo por el coste que supone, ya no se haría. Y de los que están en contra de ella, me gustaría saber cuántos no evitarían el sufrimiento ya no propio, sino de un ser querido, que es infinitamente peor, si pudiese encontrarse un remedio experimentando con animales. Pocos, eso seguro. Anoto: experimentar con tejidos no es lo mismo. Una cosa es el funcionamiento de un organismo, y otra muy distinta un tejido o un órgano aislados. El margen de confianza experimentando con unos y con otros, ni de lejos, vaya.
    Lo de los venenos y las tiras adhesivas yo como que paso. Si no se me comen, es que paso. Por lo que ya dije arriba. No me molestan las moscas que vuelan por ahí. Ya te digo, si una plaga se cerniese sobre mí, claro que les atizaría. Pero si no es el caso, no me importa que estén por ahí volando. Los ejemplos que has puesto de las cadenas tróficas y tal, no pienso que sean comparables, porque esos que has citado -no sé si pensabas en otros o no, ni idea- matan a otros seres vivos para sobrevivir. Por eso te decía lo del dilema, porque no sé dónde está el punto ni si existe en nuestro caso. ¿Realmente necesitamos todo lo que obtenemos de otros seres vivos para sobrevivir nosotros? Por supuesto que no. Por necesitar, iríamos todos en bolas corriendo por el campo y comiendo partes de plantas, sin más. Pero de ahí, a cubrirse con la piel de un montón de crías de visón viviendo por ejemplo, en país en el que no hace el frío necesario como para hacer algo similar -si estuviésemos en Siberia y nuestra vida dependiese de ello, pues sí, lo entiendo-, o... qué sé yo, forrar el piso de casa con madera si puedes hacerlo con piedra y no pasa nada de nada, que ni te vas a morir ni te va a dar un mal, yo creo que hay una gran diferencia, la verdad.

    En fin, lo dejo aquí, que soy una pesada XD

    Besos y buen día mañana :-)

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  31. Tu reflexión me ha llevado, quizá influido por el título, a la novela de Golding El señor de las moscas, no tanto por el dolor mismo, sino por esa propensión humana a la crueldad. En cuanto al debate taurino, no me gustan las prohibiciones y preferiría que la fiesta desapareciese por falta de público.

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  32. A mí me gustan mucho los reportajes sobre la naturaleza y sobre la vida y costumbres de los animales. Y a veces me quedo con mal cuerpo al ver que un terrible león se está merendando a un inofensivo antílope recién nacido. ¡El león es un asesino! Yo quisiera que se salvara, pobrecillo... pero entonces pienso: "Es ley de vida, si no, el que se moriría sería el león, a no ser que se hiciera vegetariano como han hecho algunas personas..."
    El hombre, no lo olvidemos tiene unas raíces depredadoras. Somos cazadores. Durante muchos milenios, nos hemos comportado como el león con el antílope. Luego llegó la agricultura y la ganadería, pero la depredación seguía en el interior de la mente humana; y luego, muchos años después, llegó la modernidad, y se negó este princio depredador del ser humano, y las personas lo asumieron. Por educación ya no somos depredadores. Pero los niños, que aún no han recibido tantas dosis de educación, aún conservan estos rasgos del primitivo cazador. Yo creo que el ser humano se está desnaturalizando y a fuerza de civilizarse estamos olvidando nuestros orígenes.

    Un abrazo.

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  33. Rezaba una pintada: "Ningún torero sin su corná". Dolor con dolor se paga. Las fiestas nacionales me importan un pimiento y la taurina más porque para tradiciones bárbaras mejor aburrirse mirando el mar o la montaña que matar animales. Además el modelo de torero, un tipo que sin ninguna preparación puede hacer fortuna, chulesco, machista y algunos apelativos más, es algo a superar. Por eso me repatea y no le veo ningún sentido que le den una medalla a las Bellas Artes (la muerte de un animal es una bella arte).

    De mi crueldad infantil con los insectos que deja la tuya a la altura de una alpargata prometo un 'post'.

    La mala conciencia de matar insectos nos viene de leer a Kafka.

    Por cierto hay un método para espantar a las moscas sin matarlas. La gente cuelga bolsas de plástico transparentes llenas de agua.

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  34. Supongo que esto es, literalmente, situarse por encima del bien y del mal.

    Escalofriante relativismo el tuyo.

    Eso sí, un gran texto.

    Salud

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  35. Joselu:
    Para que no haya dudas, yo soy muy aficionado a los toros, aunque esto no quiere decir que no entienda a los que no le gustan y a quienes quieren abolirlos. Como me dijo mi padre cuando era adolescente, aunque a mi encanten, no hay que olvidar que se mata a un animal y que esto puede no ser admitido por mucha gente. Mi sentimiento hacia el toro es de veneración, en la plaza, en el campo, donde sea. Mi respeto por la naturaleza es máximo y tanto al toro como a cualquier animal, me gusta observarlos, pero no molestarlos. Con amigos como tú siempre he hecho lo mismo, les he llevado a la plaza, les he mostrado como es esto de los toros y ya, porque no se debe hacer más. Lo que si te digo es que los toros no es el mundo de Jesulín, los hermanos Rivera o cualquier otro torero mediático. Para el aficionado primero es el toro y luego todo lo demás, lo que llamamos el toro íntegro y si alguien se pone delante y lo torea, pues olé, pero de verbenas y músicas nada. Seguro que no te convenceré para que vayas a los toros, pero ten por seguro de que no consentiría que a personas como tú os denigraran, os trataran de ignorantes o de insensibles, porque estáis en vuestro perfecto derecho y aunque no lo creáis, tenéis vuestro papel en esto que unos llaman fiesta nacional, término que me horrorizay que los demás llamamos simplemente "los toros". Si tienes algún interés no me importaría darte mi dirección de blog, el cual está dedicado a esto que para los aficionados es una pasión. Muchas gracias por darnos cabida y por el respeto con que has hablado sobre esto. Al menos te asaltan algunas dudas.

    Enrique

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  36. Enrique, he leído con mucho interés tu comentario. En mi post, recogiendo una reflexión del animalista J.M. Coetzee en su libro Elisabeth Costello, admitía que el hecho de que el torero se enfrentara en combate al toro mirándole a los ojos y que luego se comiera su carne para apoderarse de su fuerza y bravura, les daba dignidad. Dejé mi post sin conclusiones muy definidas porque quería que fuera abierto para que todo el que quisiera pudiera opinar desde cualquier punto de vista, como ha sido tu caso. Me ha encantado tu aportación que añade matices nuevos a esta reflexión. Si quieres puedes dejarme el enlace a tu blog en mi correo que figura en mi perfil. Me gustará conocer tu casa. Un cordial saludo.

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  37. ATB, no quería colocarme por encima del bien y del mal, pero tengo dudas. En ambos lados veo aspectos dignos de ser considerados. No pienso que los verdaderos aficionados sean personas crueles e inmorales como dijo frívolamente Jesús Mosterín en el Parlament de Catalunya. Pero también entiendo que se considere el sufrimiento del animal como criterio sólido. Un cordial saludo.

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  38. Francisco, espero ese post. No es que sienta a estas alturas culpabilidad por mis actos de niño, pero sí que me suscitan curiosidad porque pienso que es un violencia implícita que tenemos todos dentro y que algunos le dan salida cuando son adultos. Sólo hay que ver las atrocidades que se cometen en las guerras. Un cordial saludo.

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  39. Miguel, la vida civilizada lleva a que escondamos o reconvirtamos nuestros instintos bajo una capa de educación, pero en los institutos somos testigos de la enorme crueldad que se da entre los adolescentes. A veces asusta. Un cordial saludo.

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  40. Antonio, ja, ja, ja, hubiera sido un buen título para el post. El señor de las moscas en que se plantea precisamente un sátira antirroussoniana. Creo que no hay peor error que seguir al filósofo francés en la consideración de la bondad de los seres humanos. Hay que saber que somos capaces de las peores atrocidades, hay que saberlo. Un cordial saludo.

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  41. Me puse a leer este tu post uno de los dias que peor me encontraba. Quería dejar la lectura porque me producía algo de ansiedad pero no pude parar y la leí entera. Era como si lo estuviera viviendo, me horrorizaba y a la vez me atraía.
    No te puse comentario, no pude. Un beso Lola

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