"Lo único constante es el cambio” es la base de la escultura de bambú colgada del techo que se está elevando en forma de bosque en el Metropolitan de Nueva York y que podrá escalarse, atravesarse, descansar… Vi imágenes en la televisión e inmediatamente la instalación de los gemelos Mike y Doug Starn me cautivó y querría experimentarla, recorrerla, ascenderla. A veces el arte contemporáneo tiene intuiciones poderosas aunque no son nuevas puesto que la idea del cambio continuo viene ya de la filosofía atribuida a Heráclito de Éfeso. Nuestra vida es cambio, todo es impermanente, todo es una ilusión, la materia está vacía, el observador transforma lo observado, el arco, el arquero, la flecha y la diana forman una unidad. Lo que estoy escribiendo es un sueño que tal vez llegará a alguien que lo está esperando, como me ha pasado a mí en una etapa de crisis profunda. ¿Qué dirección dar a nuestros pasos? ¿Hacia dónde dirigirnos? ¿Dónde estarán nuestras certezas? ¿Hay acaso certezas?
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miércoles, 28 de abril de 2010
Ascensión del Pedraforca
"Lo único constante es el cambio” es la base de la escultura de bambú colgada del techo que se está elevando en forma de bosque en el Metropolitan de Nueva York y que podrá escalarse, atravesarse, descansar… Vi imágenes en la televisión e inmediatamente la instalación de los gemelos Mike y Doug Starn me cautivó y querría experimentarla, recorrerla, ascenderla. A veces el arte contemporáneo tiene intuiciones poderosas aunque no son nuevas puesto que la idea del cambio continuo viene ya de la filosofía atribuida a Heráclito de Éfeso. Nuestra vida es cambio, todo es impermanente, todo es una ilusión, la materia está vacía, el observador transforma lo observado, el arco, el arquero, la flecha y la diana forman una unidad. Lo que estoy escribiendo es un sueño que tal vez llegará a alguien que lo está esperando, como me ha pasado a mí en una etapa de crisis profunda. ¿Qué dirección dar a nuestros pasos? ¿Hacia dónde dirigirnos? ¿Dónde estarán nuestras certezas? ¿Hay acaso certezas?
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Hermosa montaña, hermoso paisaje y hermosa excursión. Sin duda, Joselu, somos cambio y, precisamente por eso, somos inteligentes, somos felices y somos más personas. Los vaivenes de un centro escolar suelen provocar roces, malosentendidos y desencuentros, así que relaciones de amistad como ésta son envidiables. Pero te equivocas en algo: esa montaña también ha cambiado, también...
ResponderEliminarLa existencia es una ascensión a la montaña de la vida. Quien la cumbre alcanza llega agotado después de haber pasado por muchas etapas desde donde se ve diferente la perspectiva del mundo. Una vez en la cima observamos el paisaje que somos: la experiencia vivida. Su descenso es al abismo de la nada y, entre tanto, se habrá disfrutado de algunas buenas compañías.
ResponderEliminarQue entrañable post Joselu, con tu alumno de antaño. Me ha recordado a mi hijo Angel, Físico y Profesor de colegio privado que tiene como mejor amigo a un antiguo alumno también y no sabes como se admiran y como se respetan.
ResponderEliminarCambiamos nosotros y mucho y la naturaleza, las montañas nunca son las mísmas.
Encontrarte en la cima debió ser una sensación de libertad al límite y se nota en el bonito video que nos has puesto. Un beso Lola
Joselu, es fantástica la sensación de ascender una cumbre con cierta dificultad y contemplar desde lo alto un paisaje maravilloso. Te envidio por ello.
ResponderEliminarEn la vida real nos pasamos el tiempo subiendo cumbres y salvando obstáculos. Escalar una montaña es una metáfora de lo que supone subir, sudar, esforzarse, cansarse, fracasar, descansar, disfrutar... Todos somos montañeros, todos subimos varias veces al Everest sin movernos de nuestro puesto de trabajo.
Dedico poco tiempo ahora al ordenador porque tengo una dolorosa contractura y problemas en el brazo, el viernes iré al médico a ver qué me dice. Y mi hermana está otra vez en el hospital, esta vez puede que sea algo del corazón, aunque hay que esperar al resultado de las pruebas. En fin, esperemos que termine la mala racha de una vez.
Estupendo post, como siempre. Un fuerte abrazo, colega.
Me has hecho pensar mucho en Machado, mientras te leía recordaba lo de abel martin y la diferencia entre movimiento y mutabilidad. Y al final se me vino a la memoria el versito ese de: Todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos...
ResponderEliminarGracias por el post. Abrazos
Lo que vemos, lo que sentimos, es lo que somos. Pero como cada día cambiamos, ese crepúsculo de ayer ya no es el mismo hoy. Ese poema ahora nos revela otra cosa .Y ese cuerpo que amamos hoy, ya no es el que recordamos de ayer.
ResponderEliminarSólo cuando la vida coincide con uno y conseguimos quedarnos abstraídos, sin pensamiento, vencemos a la muerte.
Saludos
Jamás subí a nada más alto que la segunda planta de mi casa materna. Creía que tenía vértigo. Pero luego, en Nueva York, comprobé que no era así, e incluso más recientemente he caminado por los tejados (no preguntes el motivo)como si fuera un minino.
ResponderEliminarEs realmente maravilloso lo que vemos desde arriba, increíble sólamente pensarlo. Lo malo de toda ascensión es que luego hay que bajar.
Un abrazo.
Bonita la imagen de ese eterno fluir que has escrito en este entrañable post. Nosotros somos siempre los mismos, pero no nos parecemos en nada a quienes fuimos. La vida, como el río al que aludía Heráclito, discurre, y ese discurrir nos transforma, pero somos el mismo. Lo que pasa es que al transcurrir un tiempo y encontrarnos en una circunstancia similar a la de entonces, nos hace recapacitar al darnos cuenta de que algo ha cambiado en nosotros. Ese eterno fluir es lo que da vida al ser humano. Porque nada es eterno e inmutable. Todo es pasajero y transitorio. Hasta esas amistades que se generan en las aulas. Por eso, cuando una es duradera, surge esa sensación de haber vencido al tiempo.
ResponderEliminarMuy buena tu reflexión Joselu.
Un abrazo.
¡¡Uy, JOSELU, yo creo que te entiendo muy, pero que muy bien!! ;-)
ResponderEliminara veces la vida nos tiene amarrados, en un convencionalismo, y una rutina que termina asfixiando a casi todo el mundo, desde luego a mi me ocurre un montón de veces. Y mira que en el fondo y para ciertas cosas hasta soy un pelín reaccionaria jajaja, pero eso no quita que para otras, me encante soltarme la melena y respirar aire puro, yo creo que esta vida, sin su dosis de adrenalina, es un muermo.
Y supongo que eso es lo que proporciona la montaña, y supongo también, que eso es lo que sentiste al coronar la cima, con esa gente tan maja que te acompañaba, ¡¡vaya suerte tener esa relación y buen rollo con ex alumnos !! me ha encantado el vídeo y desde luego a ti se te ve, feliz, aunque yo, prefiero el mar.
No sé si te suena un escalador francés que se llama Alaint Robert, que se dedica a escalar rascacielos en Asia, esa escultura de bambú, de la que hablas al principio, me recordó mucho algo que hizo él allí, no se si les habrá dado la idea a esos artistas del Metropólitan.
Te contaré, aunque no se si lo he hecho en alguna ocasión, que mi hermano es un obsesionado de la montaña, pero vamos, no te imaginas hasta que punto. Además tiene la suerte de ser geólogo, con lo que vive y trabaja en ella.
Verás, el practica alpinismo de pared, asea montaña a lo bestia, no se si te suena si te hablo de un calzado que usan ellos, que se llaman "pies de gato" que justamente es lo que emplean para trepar, nada que ver con las botas rígidas que lleváis vosotros, es un deporte que requiere una preparación física enorme, fuerza, flexibildad, agilidad y muchísima técnica.
Como a mi me gusta probar de todo, así entre comillas, claro ;-) hace tiempo, lo intenté y te puedo asegurar que aun siendo una vía, de las facilitas, facilitas, llegué a arriba llorando de la desesperación. Te lo juro, pero ¡¡qué mal lo pasé!!
La montaña es muy exigente y a los que no estamos a la altura nos engulle, pero eso sí, lo recordaré mientras viva.
Y otra cosa que he observado y me parece muy curioso, es la maravillosa camaradería y compañerismo que se respira en el mundo de los alpinistas, supongo que saber que tu vida depende de tu compañero, es algo que une muchísimo.
Eso sí, por mucha cultura y preparación que tengan todos, les encanta ir así, de medio macarras jajaja, encantadores, pero medio macarras todos.
Los alpinistas como los surferos, tienen una estética muy característica, tanto en la indumentaria, como en la jerga, hasta la música que les suele gustar ;-)
Pero en fin, macarras buenos, quiero decir. ;-)
¡¡Ahora ya sólo te queda intentar un 8000, como los profesionales!! ;-)
Muchos besos Joselu y feliz finde.
e qant sabra q'es en estrangn regnatge,
ResponderEliminarben l'er al cor greu e fer e salvatge.
Ciertamente, un extraño reino que vuelve el corazón salvaje.
Una faceta nueva de este poliédrico amigo Joselu.
Creo que alcanzastes algo más que la cima de la montaña. Un saludo
ResponderEliminarLa impermanencia..hasta la montaña cambia, por poco que sea, ha cambiado algo. Por esta razón lo mejor es fluir, seguir la corriente de evolución y cambio para no quedarse atrás. Disfrutar de lo que se está viviendo. Gracias por recordarlo.
ResponderEliminarTe dejo un abrazo silencioso con aroma canela y coco,
Naia
Me acerco por un Ansotano a ti y descubro más motañas, películas y sobretodo mi pasión: libros
ResponderEliminarLa literatura nos enseña más que la historia
Por ejemplo a saber que alguien lo entenderá porque lo estará esperando... como yo
Saludos desde el Pirineo