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lunes, 28 de marzo de 2016

¿Lecturas elitistas en Secundaria?



Me pregunto qué porcentaje de la sociedad española frecuenta los clásicos y pienso que es un mínimum irrisorio. Los libros más vendidos ya sabemos cuáles son, y está bien, es bueno que la gente lea, al menos es mejor que lea a que no lea. La escuela abre caminos de lectura que fácilmente se pierden en el tráfago de la realidad. Es más fácil no leer que leer. Esos clásicos que mencionas - los libros juveniles de actualidad- que deberían configurar el corpus lector en la secundaria no se consolidan. No llegan a ser clásicos. Son libros de circunstancias que apenas se repiten ya en el ciclo de tres años debido a la mutación continua de nuestros estudiantes y a que no alcanzan un mínimo de calidad. Cuando yo era adolescente había una biblioteca de clásicos juveniles (Julio Verne, Salgari, Richmal Crompton, Zane Grey, Karl May, Dickens -alguna de sus obras más accesibles-...). Nada de esto pasa hoy, así que difícilmente podemos hablar de clásicos juveniles, si acaso de libros más o menos dinámicos durante un ciclo y que pasarán rápidamente. Tú (me dirijo a Toni Solano, autor del blog Re(paso) de lengua) eres conocedor de estos libros juveniles y tienes blogs y alguna página de Pinterest sobre ellos. Es bueno que lean, claro. Es el único sitio donde se va a fomentar la lectura. Fuera de la escuela será muy extraño que sigan leyendo. 

Yo alterno libros juveniles con clásicos en el sentido estricto de la palabra. Así han leído conmigo obras de Jordi Sierra i Fabra, Carlos Ruiz Zafón, pero también a J. D. Salinger y ahora estamos con la lectura de La metamorfosis, tras otras lecturas de relatos cortos de Kafka. Sé que no son fáciles y no sé si entra esto dentro del elitismo que criticas y que tanto se teme en educación. No hay nada más condenable en una sociedad absolutamente horizontal que el elitismo. Aquel que destaque por encima de la multitud, hoz preparada para segarle la cabeza. Ese es nuestro mundo y nuestra realidad. Me pregunto hasta qué punto hemos asumido esa horizontalidad total para generar individuos adaptados a ello. Y la escuela debe formar también en consonancia horizontal. Así que ¿para qué los clásicos si responden a sociedades no horizontales, a sentimientos artísticos alejados de la muchedumbre con que se van a encontrar en la playa, en las calles, en los estadios, en los centros comerciales? La mayor parte de los clásicos que conozco -a menos que sean reinterpretados a la luz de nuestra filosofía de masas de fondo- son héroes aristocráticos, solitarios, individualistas, singulares, a contracorriente, y no es eso para lo que preparamos. Preparamos, no lo olvidemos, para una sociedad en que el centro de todo sean los tópicos y nada más que tópicos. Las redes sociales son una exposición universal del tópico. Las mutlitudes funcionan con tópicos que se van repitiendo inexorablemente. Los clásicos no encajan en una visión universalista del ser humano del siglo XXI. Y si alguien los lee con aprovechamiento, tendrá que ocultarlo para no ser segado por la maquinaria totalitaria del common sense al que hay que adaptarse con esfuerzo. La idea de que la escuela sea crítica y generadora de pensamiento autónomo no sé si se ajusta demasiado a la realidad porque hay que asentir a la Weltanschauung de nuestro tiempo y eso es lo que expresan los libros que las editoriales nos hacen llegar como juveniles, relevantes como lectura y solaz. El lector de clásicos en la escuela no será un individuo demasiado socializable. Una comentarista anterior pone como ejemplo que no deben darse libros que interesen solo a dos sino que hay que hacer que la mayoría disfrute. Esos dos quedan huérfanos y deben amoldarse a la mayoría y "disfrutar" con ella. Pero en mi fuero interno, siento que cultivar a esos dos es esencial, distinguirlos y apreciar su soledad en medio de la muchedumbre.


(Este es un comentario que dejé en el blog de Toni Solano, Re(paso) de Lengua, que he querido rescatar para mi blog)

26 comentarios :

  1. Yo vengo de una sociedad elitista, donde carecer de ciertos conocimientos como la historia general o geografía política del mundo, por no decir nada de no haber leído a Balzac o Hemingway, te cierra las puertas a muchas cosas. Por ejemplo no pasas los exámenes de entrada a la universidad y en el futuro no puedes acceder a trabajos bien remunerados. En España esto no pasa. Me topé varias veces con personas con carreras y muy incultas a la vez, cosa de la que ya te he hablado varias veces. Es muy triste lo de nivelar a la baja, algo que veo mucho entre los padres y profesores quienes, por ejemplo, están en contra de los deberes escolares porque "los padres con un nivel bajo de estudios no pueden ayudar a sus hijos". De seguir así este país nunca creará trabajos que no sean de baja cualificación - y calidad. Hay que cambiar esta mentalidad para poder progresar. De todas formas, no la comprendo. Entiendo que parte será la herencia del franquismo, pero son ya 40 años...

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    1. Me estremece el nulo o escaso prestigio que tiene la cultura en este país, Agnieszka. Y sí, es cierto, que multitud de licenciados universitarios son desconedores de elementos fundamentales de la historia, el arte y la cultura. Se equipara todo. Es lo mismo saber de fútbol o de motos que de arte y literatura, se sabe tal vez de economía pero nada de humanidades, se sale licenciado en periodismo sin haber leído ni siquiera periódicos, no digamos obras extraordinarias de la literatura cuyo nombre incluso se desconoce. El descrédito de las humanidades es cada vez mayor. La española es una sociedad muy inculta, ciertamente y tú lo puedes observar desde tu atalaya de extranjera o nacida en otro país. No conozco otros países en profundidad, pero me han hablado de Mexico que, a pesar de sus problemas, concede a la cultura un lugar inimaginable aquí en España y sus estudiantes son infinitamente más cultos que los españoles.

      Y lo lamentable es que la izquierda ha tenido gran responsabilidad en ese descrédito de la cultura por considerarla elitista.

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    2. Creo que aquí es la escuela quien debería actuar ya que no se puede contar con la mayoría de las familias. O mejor dicho, las autoridades educativas. Esto implica inversión en programas de fomento de lectura etc. Y mudarnos a otro planeta... Hace poco leí un libro sobre los hábitos lectores en Suecia, el país donde más se lee en Europa, junto con la República Checa. Las diferencias con España son obviamente enormes y de diversa índole, no obstante se pueden sacar conclusiones sobre qué hacer para atraer a los adolescentes a la lectura, también de los clásicos. Y lo más importante son las bibliotecas- modernas, buen surtidas de novedades y muy activas ofreciendo actividades culturales relacionadas con la lectura. Los suecos lo hacen por una razón muy concreta: los libros son un producto que vende. Por eso quieren llegar al mayor número posible de personas. ¿Por qué no en España? ¿Las editoriales habrán desistido?

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    3. No tiene prestigio leer. He vivido otras épocas en que lo tenía, pero ahora no. Para la mayoría leer es un rollo. No saben qué tesoros hay dentro de los libros, y hemos bajado tanto el listón para hacérselos accesibles que se convierten en pálidos e insustanciales. Los libros son para pasárselo bien, pero también para hacerse preguntas. Yo leí por esas dos razones. Hay otras formas de pasárselo bien más sencillas y no hay demasiadas preguntas en el ambiente. Solo hay consignas. Hay tuiteros que me replican a este post con sus tuits. Yo no puedo contestar en 130 caracteres o menos a preguntas que son complejas. Si algunos profesores creen que pueden razonar en un tuit, creo que estamos hablando de cosas distintas. Pero sí, hay que invertir en bibliotecas atractivas, prestigiar la cultura desde los hogares, pero es dfícil en un país que ha optado en masa por el fútbol. No es que sean incompatibles, hay intelectuales muy futboleros, pero dudo que las masas entiendan esa sutileza de encumbrar a Cruyff como un genio y desconocer los autores más elementales de la historia de la literatura.

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  2. Por alusiones, amigo Joselu, y casi continuando un debate en el que llevamos enredados al menos nueve años, no creo que estemos muy lejos en nuestras posiciones. Si no hay lectura fuera de la Escuela es porque hemos construido una Escuela que tiene poco que ver con la realidad. No sé si a ti te ocurre, supongo que sí, que los alumnos te miran como si fueses un marciano si descubren que tienes twitter o instagram; para ellos, el instituto es una isla perdida en el tiempo, un lugar sin conexión con su realidad. ¿Y qué tiene esto que ver con leer los clásicos? Pues que la esas lecturas provienen de la recomendación de unos profesores que viven en esa realidad ajena y por tanto no tienen sentido en su mundo. Para que se acerquen a los clásicos es necesario primero que descubran el placer de leer; y antes de ello han de descubrir que la Escuela puede proporcionarles lecturas de su tiempo. Es un proceso lento y que debe abordarse sin prisas ni atajos. Sabes bien que ellos acaban confiando en el profesor si ese profesor logra transmitir emoción por lo que enseña. Tenemos en contra muchos elementos, lo sé, pero no deberíamos rendirnos. He visto cómo grupos que apenas leían han crecido en lecturas, en competencia, y han pedido más. También tú lo has contado alguna vez. Es posible que el proceso sea tan lento que no lo lleguemos a ver, que a esas lecturas elitistas solo lleguen de adultos, cuando les hayamos perdido el rastro. Pero creo que es esa nuestra labor, abonar el terreno y abrirles el apetito para cuando tengan hambre de verdad. Un saludo.

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    1. Si me sigues y creo que es así, sabrás lo que me está costando llevar a mis alumnos a Kafka y su extrañeza literaria. He utilizado las metodologías más innovadoras para hacerlo. Ha sido un camino lógico, si los sigues. Ahora están preparados para entrar en él. Han leído relatos cortos y medianos fotocopiados. He compartido con ellos cinco vídeos sobre Kafka que he elaborado personalmente. Han realizado pruebas (con apuntes) sobre el autor de Praga. Forma parte de su cosmovisión. Próximamente traeremos al instituto una exposición fotográfica sobre La metamorfosis. Total es un librito de sesenta páginas. Me ha costado pero es posible. ¿Por qué no leer El jugador de Dostoievski con la adecuada preparación además de introducirles en la literatura rusa, hablándoles de Tolstoi, Chejov, los cosacos, Turgueniev... ? ¿Por qué no introducir relatos de Cortázar con la preparación necesaria? Entiendo que también hay que hablarles de nuestra literatura, pero la he cubierto toda con vídeos. No he descuidado el currículum oficial, pero El flipped Classroom te permite avanzar más rápidamente.

      Creo que si no les enfrentamos a la complejidad no la van a conocer. Muchos no cursan bachillerato y en bachillerato la literatura se da en condiciones inaceptables. La unión de lengua y literatura es letal para esta.

      Dudo que fuera de la escuela la mayoría sigan siendo lectores. La sociedad lleva a lo contrario. No es una prioridad. Lo veo por mis hijas absorbidas por las materias de universidad o bachillerato.

      Es una vieja discusión, y yo estoy en mi último año. Me quedan tres meses de profesor de literatura. Lo que aseguro es que Kafka formará parte de sus vidas de ahora en adelante.

      Un saludo.

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  3. Por suerte, dentro de dos o tres reformas educativas, los niños de seis o siete años leerán a J.D. Salinger, donde demostrarán si valen para ser élite o para nutrir los precarios puestos de trabajo ofertados por las élites formadas más por su capacidad económica que por su capacidad intelectual (no solo en este país, amigos). Ironías al margen, el problema no está en élites sí o élites no, sino en formar mínimamente a la mayoría para poder ofrecer algo más a quién pueda afrontarlo. Lo uno no quita lo otro. Mientras tanto, como aquí se ha dicho, sigamos con el debate (esteril, a mi entender no elitista)

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    1. Francamente no he entendido qué quieres decir con ironía o sin ironía. Y en cuanto a que sea estéril se lo dices a un profesor de literatura pasional. ¿Estéril? ¿Por qué estéril? A mí no me lo parece. Ignoro qué posición tienes en el entramado educativo, si eres profesor o no, si eres padre o antiguo alumno, si lees a los clásicos o no. Nada me ha quedado claro.

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  4. Desde mi punto de vista, que en este caso si me veo autorizado a expresar, solo decirte que no se quien dice que leer Metamorfosis es difícil o costoso, yo lo he leído dos veces y no me costo en absoluto, disfrute realmente de él y eso que mi predisposición cuando lo empece era que se me iba a atascar. Sabes, y se nota, que no soy persona con estudios. A mi no pareció difícil. Un saludo

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    1. No es difícil leerlo, porque Kafka utiliza oraciones simples y su léxico es claro sin complicaciones. Lo distintivo de Kafka es que él era judío en Praga pero de lengua alemana, no checa. A diferencia de otros autores que escribían también en alemán, él utiliza un alemán muy coloquial. Así que esta no es la dificultad. No obstante, Temujin, lo diabólicamente complejo es qué quiere expresar con esta fábula. ¿Qué posible interpretación tiene, si es que la tiene? Y se han escrito bibliotecas enteras intentando descifrar el mundo de Kafka. ¿Qué expresa esa transformación del protagonista? Si es un libro angustioso o humorístico... No es tan sencillo. Es un mundo de extrañeza pero tampoco fantástico. Un saludo.

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  5. Yo creo que, en cuestión de lecturas, el profesor debe orientar pero no obligar. Los jóvenes deben conocer todo un abanico de posibilidades, siendo instruidos sobre el mérito o cualidades de los distintos géneros y autores, dándoles la oportunidad de comprobarlo por sí mismos. La obligación de leer un determinado libro no me acaba de convencer. Sé de quien no ha vuelto a leer una obra de Gabriel García Márquez después de que en el colegio le obligaran a leer Cien años de soledad.
    Yo leí a Thomas Mann (La montaña mágica) con dieciséis años y me encantó y hay quien me ha dicho que era imposible, que a esa edad no podía ser capaz de comprender a Mann. En cambio he intentado ahora leer (por dos veces) Ulises de James Joyce y Rayuela de Cortázar y no he podido con ellas. ¿Es cuestión de gustos o de preparación? No lo sé pero me da exactamente igual. Yo quiero leer y leo aquello que me hace pasar un buen rato sin importarme si se trata de una obra maestra o un best seller.
    Un abrazo.

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    1. No es tan sencillo, Josep Maria. Los chavales dejados a su inercia no leen. Tienen que sentir una obligación y aun así, una parte tampoco leen y no es por la imposición. Si tuviéramos fondos abundantes en las bibliotecas escolares, con libros actuales o de calidad se podría promover mejor un sírvase usted mismo, pero no es así. Además los títulos de libros juveniles no tienen por qué ser conocidos por los profesores. Yo conozco pocos, muy pocos. Es un género muy variado y muy cambiante que francamente no me apetece leer. No son clásicos juveniles lo que les daría cierta permanencia. Son novedades bienintencionadas ajustadas a los valores éticos o sociales en boga. Yo les he llamado literatura moral. Otra cosa es cuando hablamos de otros textos que podríamos llamar clásicos que es de lo que trata el blog. Tengo la impresión que sobrestimas la capacidad lectora de chavales de trece años y su predisposición a la lectura. Por eso tienes que poner lecturas obligatorias o diseñadas para toda la clase. A veces les gustan y a veces no. De hecho mi apusta por un libro clásico como La metamorfosis ha sido porque he encargado a través de Amazon una edición barata (3,40) del mismo, y aun así hay chicos que no lo pueden pagar.

      La capacidad lectora de esta generación que recibe una educación generalista y en lugares de dificultad social no es la que tú imaginas. Y nuestros medios tampoco. A veces les facilitamos ediciones en pdf para que los lean en su ordenador aunque no sea legal. Todo sea por que lean.

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  6. La escuela debe ser el espacio que ofrezca la oportunidad de hacer esas lecturas. Al hilo de tu reflexión, quiero destacar aquí la labor que se hace en el CEIP Mario Benedetti de Rivas (Madrid).http://labuhardilladelbenedetti.blogspot.com.es/2015/03/tertulias-literarias-dialogicas.html
    No es el único centro que pone en marcha estas "tertulias dialógicas" en primaria que tienen como eje lecturas clásicas (adaptaciones en algunos casos, dada la juventud de los lectores). Sé que es una forma de abordar la lectura que se lleva a cabo en otros centros, pero en este conozco a algunos padres que participan en él. Hay una gran polémica precisamente en la elección de las lecturas: ¿clásicos sí o no? Hay argumentos en contra y a favor de todo tipo. Entre los primeros, precisamente eso que apuntas del divorcio entre el gusto general y la naturaleza de estos textos. También la dificultad que supone su lectura, especialmente para el alumnado diverso en lo racial y cultural que caracteriza a este centro. Entre los segundos, la necesidad de compartir estas grandes obras que fuera de la escuela solo estarán al alcance de unos pocos. Coincido con Toni (y contigo, por lo que apuntas) en la necesidad de alternar estos textos con otros más "digeribles", dado que el objetivo último es formar lectores.
    Este año me he lanzado a la lectura de la segunda parte de El Quijote en Bachillerato. ¿Locura?¿Disparate?¿Falta de conexión con la realidad? Mis alumnos son diversos y diversos son sus gustos y sus voluntades. Sé que algunos están leyendo "El Quijote" y otros no. Hemos dedicado algunas sesiones a entrar en el texto viendo una película, leyendo y comentando algunos textos, comentando la naturaleza de los personajes y la genialidad creativa del autor...También les he dejadoalguna hora de clase para leer, cada uno a su ritmo. Así pueden plantearme dudas.Les propongo una lectura de unos 15 capítulos para unos 15-20 días. Ellos presentan en su cuaderno la respuesta a unas tareas. Yo solo compruebo que están hechas, no me detengo a corregir. Muchos las copian. Lo sé. Pero solo con eso tendrán un 4 o un 5. Después planteamos una tertulia que sí exige participar. La nota mejora en la medida en que se participa en la tertulia y se responde a las cuestiones que les voy planteando. Como era de esperar, son muchas las voces que destacan la dificultad de lectura. Posiblemente muchos acabarán odiando o renegando de la tarea. Pero hay otros que sí la leen. Incluso se atreven a expresar su sorpresa por "apreciar" determinadas escenas (una alumna se quedó muy sorprendida con el capítulo en el que Sancho habla con Teresa, su esposa, antes de la tercera salida. Destacó el ingenio del personaje, a pesar de ser una mujer de pueblo). No pretendo que amen El Quijote sobre todas las cosas.Pero sí que tengan la oportunidad de conocerlo. Sé que muy pocos lo leerán "cuando sean mayores y estén preparados", como se argumenta algunas veces. Otros quizá sí: tengo la suerte de seguir en contacto con exalumnos que hoy rozan la treintena y he podido seguir la trayectoria lectora de algunos de ellos. Algunos han seguido por su cuenta la senda de los clásicos. Otros solo leen el "facebook". Como el resto del mundo, ni más ni menos. Un fuerte abrazo, Joselu.

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    1. Llevo con El Quijote en bachillerato más de quince años. Es lectura obligatoria para selectividad en Cataluña. No todo el libro. Son unos veinte capítulos seleccionados no sé si con mucho criterio o no. Hay que dominar muy bien El Quijote para introducírselo y hacérselo digerible, y sigue sin ser fácil. No tengo claro si se los leen íntegramente o no. La historia les queda clara y obtienen buenos resultados en las PAU que es de lo que se trata. No tengo la impresión de que sientan la necesidad de leerlo entero algún día, pero quién sabe. Supongo que lo que haces y lo que hago es lo máximo que podemos hacer.

      Pienso que es compatible en la ESO obras juveniles con otras más complejas con adecuada preparación. No basta con imponérselas. Yo llevo tres meses preparándoles para La metamorfosis y ahora la han empezado a leer.

      Lo que creo es que no tengo la impresión de haber formado en mis años de docencia lectores de un modo unánime que lean a los clásicos. Puede que haya alguno, pero será de modo realmente singular. Sí que ha habido algunos estudiantes de filología hispánica a los que supongo lecturas acordes con su profesión, pero, exceptuando estos, dudo que los clásicos sean lectura en ningún caso de mis exalumnos. Tengo relación con muchos a través de FB y si los leyeran seguro que me habría enterado. Así que ... es lo que hay.

      Un fuerte abrazo, Carlota.

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  7. Como yo me acerqué a los libros tan tarde y movido por la necesidad de alcanzar una visión clara de mí mismo y de lo que me rodeaba, es evidente que no comparto el rol civilizador que se le asigna a la lectura, esa naturaleza de bien social indiscutible que reposa en el viejo tópico del franquismo: "un libro ayuda a triunfar". O la lectura es aventura personal o es lo más parecido a una asignatura obligatoria en una institución castradora y militarizada. El concepto "lectura obligatoria" es una aberración de campeonato. Entre el neoanalfabeto que ni lee ni escribe y el viejo analfabeto de toda la vida, hijo de la tierra y de la experiencia, espontáneamente inteligente, ¿quién duda, a la hora de escoger? NO haré el elogio de la cultura popular que no ha necesitado ni de aulas ni de asignaturas ni de instituciones para ofrecernos muestras de arte imperecedero. Sobre la literatura "de encargo" para jóvenes, cualquier dicterio está más que justificado. Con esos "materiales" estoy convencido de que es mejor que no lean, porque el efecto adverso de la lectura dejará secuelas de difícil reparación. En justa correspondencia con la erosión estética e intelectual que provocan esas lecturas, está el sistema de valoración habitual entre tantos lectores arruinados: Yo le pongo un seis, profe...

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    1. Me imagino con una sonrisa la distancia que debes sentir cuando comentas en mi blog respecto a la enseñanza, la pedagogía, las aulas, las lecturas obligatorias, la burocracia, las hordas de alumnos bajando escaleras como tribus primitivas huyendo de los elefantes enfurecidos, los horarios, los curriculums, las programaciones... Debes pensar en todo eso y debes sentir una sensación de lejanía que intuyo muy intensa. Pero este pesado de Joselu vuelve y vuelve sobre los mismos temas sin solución. Alguien decía en un comentario que le parecía estéril esta discusión. De hecho hace años hubiera levantado oleadas de pasión y docenas y docenas de comentarios, pero todo este torrente que pugnaba por el diálogo ya se dio una tregua. Ayer un tuitero quería discutir conmigo sobre el contenido del post por medio de Twitter y yo le dije que no lo veía posible, que no podía concentrar en 130 caracteres (al que hay que añadir el destinatario) sobre algo que era tan complejo. Han pasado los tiempos de las discusiones que se sienten avejentadas, inútiles, repetitivas. Ya se sabe que hay pocas soluciones o ninguna a lo que hay. Y de hecho entre los profesores de un centro no hay nunca ninguna charla o intercambio de ideas sobre didácticas. métodos experimentales, renovación metodológica. Nada. Es algo que debería ser extraño. Pero revela el intríngulis de la profesión y el apoltronamiento. Un centro de enseñanza supone el fin de las ilusiones. No sé si es el sistema, si es la inevitable repetición un año y otro, el tempus fugit o qué. Estos días leo la biografía de Rainer Maria Rilke y me asombro. Nunca trabajó en algo ajeno a la poesía y alguna novela mala que escribió. No tenía un duro, vivió mantenido en parte mínima por una pensión de su padre y de las aristócratas que lograba seducir con sus ojos azules que lo invitaban a sus mansiones y castillos. No tenía domicilio fijo así que no tuvo ninguna posesión inmobiliaria. No tenía nada. Pero pasaba unas semanas en Venecia, otros días en París,. unos meses en Caprí, en algún castillo o mansión de las familias más aristocráticas de Alemania, Francia o Italia. Daba sablazos a diestro y siniestro. No sé si envidiarle. ¡Qué diferencia del compatriota Kafka, también nacido en Praga, éste sí que tuvo que trabajar hastiado en una empresa de seguros hasta que pudo jubilarse por padecer ya una tuberculosis grave! Supongo que todos estos años, desde el ochenta y dos, debes haber sentido lo mismo que Kafka en su despacho haciendo números y renovando pólizas. A ver. ¡Qué tío Rilke!

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    2. Eso de Rilke me recuerda el agradecimiento que les debo a cuantas amistades y familiares tienen "segunda residencia" más o menos campestre o marina a las soy invitado de vez en cuando. En esas ocasiones me siento rilkeano total, y pienso en lo que cuesta mantener dos casas y no entrar en números rojos... Juan Goytisolo encarecía mucho a los jóvenes creadores para que no vivieran de la literatura, que se buscaran un trabajo que les permitiera crear en libertad... Me llevó tiempo entenderlo, pero llegué a la única conclusión posible: lo decía para eliminar competencia... Aún recuerdo las cifras de venta de algunas de sus obras, y es como para que te de un tembleque económico de campeonato...

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  8. Buena idea la de compartir tu comentario en otro blog como entrada en el tuyo, ¡tus intensos, LARGOS y encendidos comentarios aquí y en toda la red, darían para un libro con más páginas que la biografía de Rilke! Y conste que no me quejo, es más, agradezco que pases por Bibliofagia y me dediques algunos, ¡dentro de poco serán material de coleccionista, como muy bien apuntas!

    Poco tengo que añadir a lo que se ha dicho aquí en un sentido y en otro, nada más que compartir con vosotros mi postura que no tiene medias tintas. Pienso que el papel del docente es el de mediador, y no tiene sentido esa función si no se hace bien. Para llevarles a las lecturas mediocres, de consumo rápido y de sobrevalorada "actualidad", sirve cualquiera o no necesitan a nadie. Pero si lo que queremos es darles a conocer, mientras pasan por nuestras manos, lo mejor de la LIJ (he echado de menos este concepto) y de los clásicos, nuestro papel de mediadores exige que les acompañemos en el proceso y vayamos resolviendo juntos las dificultades, no que dejemos cualquier cosa a su alcance.
    Vengo de primaria y en las aulas he visto coexistir los libros de Roald Dahl con "Fray Perico y su borrico", por ejemplo. Me niego a ser cómplice de eso.

    Por cierto, ¿cómo se te ocurre poner la playa entre los espacios de muchedumbres, junto a los estadios y los centros comerciales? No hay color, hombre... :))

    Me ha gustado mucho la metáfora de la "horizontalidad" y la "verticalidad".

    Un abrazo.

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    1. Algún día escribiré sobre Rilke. Me está costando avanzar porque es un libro tan denso que me lleva por meandros que extienden la lectura. Lo leo con el iPad al lado y si cita algún escritor de la época lo busco y calibro la importancia que tuvo, así como si se mencionan obras artísticas de los pintores o escultores de su tiempo, también lo busco y me distraigo amenamente ampliando mis conocimientos. Ayer tuve ocasión de saber quién era Sissí emperatriz y la trágica vida que tuvo, así como su final. Pensaba casi que era una protagonista de libros para chicas de un tiempo ya lejano.

      Pues Rainer Maria Rilke es un escritor antimoderno, profundamente contrario a la modernidad racionalista o psicologista que se impone a partir de las vanguardias. Es un escritor enamorado de la Europa de los castillos, las princesas, los trovadores, Goethe. De hecho él vivió de un castillo a otro invitado por princesas y aristócratas que lo mantenían en la Europa de su tiempo antes de la guerra mundial donde se derrumbó el orden en su sentido más estricto. En este sentido, Rilke hubiera sido totalmente opuesto a la sociedad de la horizontalidad, en que no hay jerarquías de ningún tipo y todo es una masa amorfa que opina y excreta a través de las redes sociales. Sin duda es una visión aristocrática que me sorprende y me lleva a pensar mucho. Es un libro en que te pierdes divagando mentalmente. Sí, efectivamente vivimos en una sociedad de la horizontalidad. Para bien y para mal.

      Un abrazo.

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    2. Tu manera de leer es decimonónica, con las ventajas de las nuevas tecnologías, ¿hay quién dé más? Me encanta...

      ¿Cómo puedes casi haber dudado de la existencia de la mítica Sissí? Que sepas que el 21 de abril viajaré a Viena y lo primero que pienso hacer es usar el "Bono Sissí" que te da acceso a un par de palacios y museos donde se desarrolló su vida.
      En realidad voy al campo de exterminio de Mauthaussen (ya sabes las razones), pero el apartamento lo he reservado en Viena. ¡Ya te contaré!
      Nos seguimos ;-)

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    3. Pues francamente, pensaba que era una especie de leyenda para lecturas femeninas. Leí que los últimos años de su vida, tras el trágico ¿asesinato/suicidio? de su hijo y sucesor del trono, Sissi no paró un momento y se pasó el resto de su vida viajando de un lado a otro de Europa. Creo que no hay fotos de ella de este periodo pues ella no lo permitía e iba siempre velada. ¡Qué de cosas que se aprende! Ese tiempo de final de siglo y comienzo del siglo XX fue extrordinariamente rico. La cantidad de intelectuales y artistas de todo tipo, te deja turulato. ¿Y ahora qué artistas o intelectuales serían fundamentales en nuestro tiempo? No hallo respuesta. No hay nada más que tecnología. Bill Gates, Tim Cook (de apple, tras Steve Jobs, muerto), el magnate de Facebook. Nuestro tiempo es pálido al lado de aquel en que el arte todavía tenía su valor y la publicación de un libro poético era un acontecimiento. Uno tiene que vivir este tiempo porque no hay otro, pero es esencialmente estúpido. Eso sí, hay antibióticos, internet, antidepresivos, turismo de masas, terrorismo global... Leo el tiempo de Rilke y lo admiro.

      Espero que tu viaje a Matthaussen te sea interesante. Me encantará que lo cuentes.

      Nos seguimos.

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    4. Joselu, leo algunas de tus últimas entradas que tenía pendientes y cuando llego al comentario en el que mencionas a Sisí me acuerdo de un viaje a Viena y Budapest que hice hace unos años ( con visita de los lugares frecuentados por ella) que me inspiró la escritura de este pequeño delirio, y me animo a enviártelo a modo de pausa publicitaria. Un abrazo, valiente. http://pazmonserratrevillo.blogspot.com.es/2014/12/vertigo.html

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  9. Complejidad necesaria: que lo que se muestra y se lea sea aprovechado por cada quien a la altura de sus aptitudes y necesidades. Eso solo lo dan los clásicos. Lo demás es lectura de entretenimiento que en la adolescencia ni forja lectores ni empuja a saber más.

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  10. ¿Qué es lo que hace a un libro clásico?
    ¿Por qué los libros actuales no lo son?
    ¿Por qué los libros actuales reflejan los tópicos de este tiempo y los clásicos no reflejan los tópicos de los suyos?
    ¿Quién pone las etiquetas y fabrica los cánones literarios?
    ¿Por qué JK Rowling o incluso Tolkien no es un clásico de programa de estudios de literatura en el bachillerato?
    ¿Por qué seguimos empeñados en pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor y que el presente por ser presente es una mierda comparado con los tiempos antiguos?
    ¿Por qué no le damos una oportunidad a la actualidad intentando mejorarla y descubriendo sus nuevos valores literarios en vez de doblar la cerviz y adorar todo lo que viene del pasado por ser del pasado?
    ¿Por qué tenemos esa necesidad de demostrar nuestra particular distinción respecto a los demás, sobrevalorando nuestros propios gustos y minusvalorando los ajenos?

    Saludos cordiales.

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    1. Variadas preguntas que considero inútil intentar contestar pues el amable comentarista ya tiene elaboradas sus inquebrantables respuestas.

      Curvilíneos saludos,.

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    2. Para nada, el comentarista no tiene inquebrantables respuestas ya que le sobran los momentos para alimentar sus dudas.
      Saludos

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