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domingo, 29 de junio de 2014

Autoficción de una entrevista a Joselu.



Hola, Joselu, hace tiempo que rondas por internet, hace casi nueve años que tienes el blog Profesor en la Secundaria, un blog caótico que a veces tiene algún destello de interés para los lectores. ¿Podrías contestarnos a unas preguntas sobre tu perfil personal y profesional? Te enviamos por correo estas preguntas. Esperamos tus respuestas sinceras.

En primer lugar, ¿qué te mueve a escribir?

Tú lo has dicho, mi caos interior me lleva a plasmar por escrito mis reflexiones. En alguna forma, escribir es un modo de establecer un orden y unas prioridades. Escribiendo me fuerzo a contemplarme y desdoblarme, exige una disciplina a un señor perezoso y desorganizado incapaz de hilvanar los argumentos en su mente con rigor.

¿A quién admiras?

No admiro a nadie. Pero sí que hay personas cuya realidad y su obra me resulta sugerente, digna de ser conocida y pensada, personas que han sido coherentes en su vida personal y creativa, personas que son buenas, generosas, abiertas. No establezco una prioridad entre seres que han pasado a la historia y otros que se cruzan en mi vida como la panadera de mi barrio con la cual hablo con placer. Cada uno tiene la vida que le ha tocado o la que ha podido elegir. No creo que haya seres más grandes que otros. No se pueden comparar las vidas. Todos tenemos una existencia que es única, la única que poseemos.

¿Qué estás leyendo actualmente? ¿Qué te parece?

El proceso de Franz Kafka. Lo he leído a continuación de una biografía de Kafka de Reiner Stach sobre los años 1910-1914. No lo había leído. Mi impresión es compleja. Hay momentos que me parece apasionante y hay otros momentos en que me aburre y me suscita el bostezo, pero igual me pasaba con la biografía de Kafka. No soportaba la relación con Felice Bauer, una relación que no le aportaba nada aparente a Kafka pero a la que él daba una fuerte importancia. Desconozco si llegaron a acostarse más de una vez (que fue un fracaso) y toda se construyó por este intercambio epistolar entre ellos. Hemos conservado las cartas de Kafka pero no las de Felice Bauer. El proceso se escribió en este periodo. En algún sentido es una obra extrañamente humorística aunque revela un mundo inextricablemente complejo y diabólico por un entramado de enigmas burocráticos que rodean a ese proceso en el que el protagonista, Joseph K, está implicado. El adjetivo kafkiano cobra en este relato todo su sentido.

¿Quién ha sido la persona más importante de tu vida? ¿Por qué?

Sin duda, mi madre. ¿Por qué? Porque era un ser singular, enferma mentalmente, que no podía reprimir su necesidad existencial de hacer daño a las personas que tenía cerca especialmente si eran seres indefensos. Tenía una potencia inenarrable de causar sufrimiento. Solo se podía huir de ella. Nunca tuvo ninguna duda sobre ser una persona extraordinariamente buena. Estuve en su poder sin ningún contrapeso toda mi infancia. De ahí proviene mi personalidad conflictiva y mi inadaptación social. Cuando murió, la acompañé al crematorio y le deseé un buen viaje. Tuve la satisfacción de verla allí por fin indefensa.

¿Qué te parece el uso que se está dando a la tecnología?

Soy un adicto a la tecnología. Mi iPad es mi tesoro personal. No me desprendo de él. Pienso que los hombres cada vez estaremos imbricados en la relación con las máquinas que se están convirtiendo en una parte importante y fundamental de nosotros. La fusión hombre-máquina está en el horizonte. Ahora google ya es una parte esencial de nuestra inteligencia, es como una extensión de nuestra memoria. Y los móviles, no es necesario subrayarlo, son un elemento que está unido a cada instante de nuestra vida especialmente para los más jóvenes. A la vez, todo esto produce espanto. No concibo mi vida sin tecnología pero añoro el tiempo de mi juventud en que no existía nada de esto y los jóvenes nos reuníamos en clubes juveniles, bailábamos con canciones de John Lennon o Adamo y editábamos revistas a multicopista escritas en clichés. Creo que hablábamos más, nos comunicábamos mejor. Éramos más densos. La tecnología en su versión popularizada hace extenderse la banalidad entre los que la utilizan. Los seres humanos, aislados en sus artefactos tecnológicos se hacen más individualistas  y egocéntricos.

¿Temes envejecer? ¿Por qué?

Hubo un tiempo en que me aterrorizaba la idea de hacerme mayor. Me obsesionaba el envejecimiento, la decrepitud, me avergonzaba de mi edad. Dilaté mi adolescencia hasta los cuarenta años. Vivía en un mundo sin compromisos duraderos. Estaba como de paso. Sin embargo, la experiencia de ser padre cambió mi perspectiva totalmente, viví una profunda crisis existencial después de vivir la euforia inicial de la paternidad. Hoy mis hijas son adolescentes y yo he vivido el arco que supone su crecimiento. Creo que vivo más reconciliado conmigo mismo, pero a esto no es ajeno la medicación que tomo para paliar mi tendencia a vivir la vida como un conjunto de estímulos negativos. Soy feliz a mi manera. No soporto a quienes quieren ofrecer modelos o recetas para vivir. A vivir solo aprende uno por sí mismo. Mi camino es mi camino, no es de nadie más. Nadie lo puede evaluar. La vejez puede ser un estadio interesante si uno sigue en el sendero de no rendirse a lo dado. El otro día leía en un blog a un bloguero que se recreaba en su ancianidad. Me espeluznó. La vida es una sucesión de estadios superpuestos pero no necesariamente sucesivos. Lo importante es que el pensamiento salvaje, no integrado, siga estando presente. No rendirse nunca. La muerte, vivida en unas circunstancias adecuadas, puede ser una experiencia muy hermosa.

¿Qué libro te gustaría haber escrito?

Habría varios, pero yo escogería Moby Dick por un lado, y Los hermanos Karamázov por el otro. Hermann Melville y Dostoievski.

¿Quién te hubiera gustado ser?

Si yo pudiera haber elegido, me hubiera gustado ser trompetista de jazz como Miles Davis. He sido totalmente negado para la música. Carezco de oído por completo. Una pena. Creo que hubiera dado salida a toda mi tristeza mediante la música. Cuando veo a quien tiene facilidad para este lenguaje artístico, soy consciente de mi limitación. Incluso cuando escribo tiene que traducirse en un lenguaje poco musical, poco armónico.

¿Qué lamentas de tu vida?

Tantas cosas irreparables... Lamento muchas cosas. He sido un experto en meter la pata. A veces juego con mi imaginación a deshacer mi pasado y eliminar tantas y tantas cosas de que me arrepiento... No entiendo a aquellas personas que dicen, con seguridad pasmosa, que no tienen nada de que arrepentirse, ni nada de que avergonzarse, que están muy tranquilos. En este sentido me asombran los políticos. Tienen que ser de un material especial. Si a mí me dijeran un diez por ciento de lo que se tienen que oír estaría destrozado debajo de una piedra. Sí, hay muchas cosas de mí que no me gustan.

¿Has sido un buen padre?

No hay nada que deteste tanto como esos deseos que a veces se expresan diciendo “al mejor padre”, “al mejor profesor”, “al mejor abuelo”. No soy nada de eso. Ha habido cosas que he hecho bien y cosas que podían haber estado mejor. No soy ningún modelo de nada. Me deprimen los halagos generalmente inmerecidos. Procuro estar donde mis hijas puedan necesitarme pero nunca les he intentado llevar por un camino u otro. Mi padre lo intentó conmigo y fue un rotundo fracaso para él.

¿Cómo ha sido tu experiencia como profesor?

He vivido momentos de éxtasis profesional y momentos de honda depresión. Para algunos he sido un profesor motivador y para otros, especialmente en los últimos tiempos, he sido un profesor aburrido, carente de sentido del humor, que no conecta con sus inquietudes y sus necesidades. La enseñanza ha cambiado tanto... Puede que hace un tiempo yo reuniera cualidades espléndidas como profesor que, con el tiempo, se han convertido en lastre para el ejercicio de la  profesión. Una carrera docente es demasiado larga. Uno tendría que tener el derecho a cambiar de profesión cuando se da cuenta de que su tiempo ha pasado ya.  En la enseñanza he dejado buena parte de mi vida. He tenido aciertos importantes y he cometido errores lamentables. Siempre he sido un profesor que ha pretendido innovar,  pero no siempre es posible.

¿Qué es la literatura para ti?

Una tabla de salvación. En un tiempo demoledoramente triste descubrí los libros y siempre he sido fiel a ellos. No he leído para divertirme o pasar el rato. No. Siempre he leído para intentar comprenderme a mí mismo. Leer a otros que son mucho más inteligentes que han vivido algo parecido a lo que he vivido yo, me interesa y mucho. En ese diálogo implícito que se da con el libro surgen chispazos de inteligencia que me iluminan. Me atraen los autores de fuerte componente existencial, aquellos que han vivido la vida como un bosque oscuro al que han aprendido a darle sentido.

¿Cuándo conociste el amor?

A los cinco años. Ella era mi compañera y no la he olvidado nunca. Cada día me acuerdo de ella. Nunca la he vuelto a ver ni querría hacerlo. Basta saber el lugar que ha ocupado en mi vida.

¿Qué esperas de la vida?

Nada especial. Poder seguir caminando, leyendo y seguir aguantándome sin demasiado pesar. Mis hijas irán encontrando su camino. Cada una es muy singular. Han heredado la voluntad de su madre y son tenaces, tanto que me sorprende esa evolución personal y radicalmente suya que han tenido, que están teniendo. También espero seguir manteniendo mi relación de pareja que lleva ya más de un cuarto de siglo y en la que he encontrado mi estabilidad e íntima libertad.

¿Políticamente como te defines?

Me defino como conservador aunque nunca votaría a la derecha. No entiendo a los radicales que piensan que todo lo que tiene este país es una mierda y que todo es corrupción. Lo que pasa es que las buenas cosas que suceden no son noticia. Hay muchos españoles serios, responsables, honrados y eficientes que no son noticia. Hay mucho de lo que sentirse orgulloso en este país, aunque las noticias sobre corrupción en todos los niveles ocupen los titulares. No somos solo una pandilla de pícaros y tramposos. Hay mucho bueno pero siempre tendemos a desmerecernos y a depreciarnos. Es como si cada treinta años quisiéramos poner de nuevo el reloj a cero y comenzar adánicamente otra vez de nuevo. Es el carácter español que sigue considerando que somos atrasados y atávicos.

¿Cómo llevas el proceso independentista en Cataluña?

Con prudencia e íntima desolación. Hubo un tiempo que viví que Cataluña era un espacio abierto e interesante, con gentes no extremistas, un espacio tolerante... Pero el avance totalitario del nacionalismo ha hecho que esta tierra se convierta en simplista, ensimismada, autocomplaciente, pueril. Cataluña tiene dos almas que se complementan perfectamente. Querer negar una para afirmar la otra solo puede llevar a un resultado empobrecedor y desastroso. Si Cataluña se fuera de España pronto surgiría el sentido de la nostalgia de algo que era enriquecedor y plural.

¿Eres feliz?

A mi manera sí. Me gustaría tener algo de sentido del humor, pero el que tenía lo perdí en el camino. Soy incapaz de reírme por las cosas que se ríen mis compañeros de trabajo. Me gusta el humor absurdo en la radio de Los especialistas secundarios. Me encanta. Tengo momentos de íntima y profunda felicidad, y otros momentos de desolación y tristeza. Supongo que para que existan unos tienen que existir los otros. A cada momento feliz le corresponde uno de dolor. Es el equilibrio de la vida. No creo que la vida pueda existir como una sucesión indefinida de momentos de felicidad plena. La plenitud la he sentido en algunos instantes de mi vida, de éxtasis existencial que no se puede explicar. Supongo que todos vivimos instantes así. Por contrapartida el dolor más agudo también ha existido.

¿Crees en la magia?

Rotundamente sí. En mi cosmovisión está presente la magia. Hay muchas cosas en mi vida que nos son inexplicables sin esa realidad mágica de que hablaba Ana María Matute. La magia existe en el mismo hecho de existir. Además hay coincidencias, hay encuentros, hay constelaciones de hechos mágicos en nuestra existencia. Otra cosa es saber qué sentido tienen. Eso lo ignoro. Cuando ha surgido la magia en mi vida, lo ha hecho como un deslumbramiento cenital, pero no sé para qué ni por qué. A veces pienso que para alumbrar nuestro camino a la muerte.



Bueno, Joselu, por hoy ya hay suficiente. Tus respuestas han quedado consignadas como testimonio de una fracción de existencia. Ojalá que alguien las lea y pueda comentar algo al respecto. Buenos días.

18 comentarios :

  1. Yo también escribo para conocerme. Debería desdoblarme cualquier día de estos. Todos somos así, una combinación de cosas que nos gustan y que no nos gustan. Y hay que aprender a convivir con todas ellas, como pareces haber logrado.

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  2. Muy graciosa la foto. Luego leo todo y comento.

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  3. Me parece un interesante ejercicio creativo la autoentrevista. Acabo de oír una entrevista donde se discutía, desde el punto de vista de estudios de psicología social, las diferencias entre liberales y conservadores. Más allá de los bandos políticos se definía a los liberales como personas de mente abierta a multiplicidad de posibilidades mientras que los conservadores son personas que aprecian el orden y tienen un alto sentido de lealtad. Yo me preguntaba: ¿y si coexisten ese tipo de cualidades en la mente de una misma persona, dónde se le ubica políticamente? Y al final me parece que estas etiquetas no son siempre muy claras y que en cada país se definen de manera distinta, según las tendencias políticas locales. Pensando de esta manera, y conociéndote mayormente por tus escritos aquí y tu apreciación de la literatura, se me hace difícil encajarte bajo la ideología política con que te identificas. Pero eso es lo que veo desde lejos y la perspectiva puede cambiar esa apreciación. En todo caso, una pregunta: ¿notaste alguna diferencia entre la parte de ti mismo que preguntaba y la que contestaba?

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    1. No sé si hubo un efectivo desdoblamiento. Creo que sí. Fue un ejercicio que me absorbió totalmente durante tres cuartos de hora. Yo quería haber sido periodista cuando era adolescente. Fue mi vocación primigenia. Luego tuve que dejarla porque donde yo vivía no había facultad de periodismo y así estudié filología de lo cual no me arrepiento. Aquí en este texto se han combinado ambas vocaciones: la del periodista que se interroga a sí mismo como si fuera un personaje importante y conocido y del escritor que descubre sus orígenes y raíces. Me fascinan las entrevistas a artistas que pueden hablar de lo que les venga en gana. Yo me he imaginado que lo era y que mis respuestas eran relevantes para descubrir a un personaje oculto. Las preguntas fueron surgiendo automáticamente. No hubo planificación en absoluto. Todo fue muy rápido y espontáneo. El desdoblamiento funcionó sin apenas conciencia de ello. No sé si me dio tiempo a darme cuenta de los dos personajes que implica. Pero existieron eso sí.

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    2. Sí. Son experiencias muy distintas entrevistar y ser entrevistado, pero este es uno de los ejercicios sugeridos para escritores en busca de ideas. A mí la experiencia de ser entrevistado me ha inquietado mucho, porque a veces uno quiere decir "¿y yo qué sé?" pero la dinámica de la entrevista te mantiene hablando.

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    3. Solo una vez me han entrevistado para una grabación radiofónica. La pericia del entrevistador me tranquilizó y estuve hablando sin darme cuenta durante veinte minutos. No sabía que era un ejercicio para escritores, éste de la autoentrevista. A mí me divirtió mucho.

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  4. Es un texto muy interesante y supongo que muy terapéutico para saber en que lugar de tu camino te encuentras ahora. La verdad no me ha sorprendido tus opiniones sobre el mundo y la vida, por supuesto de lado el tema familiar. Se agradece tu contundencia y claridad en tiempos tan borrosos. Dichosos los que intuís por donde van y donde deben ir las cosas. Otros desconfiamos hasta de nuestras seguridades.
    Saludos

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    1. ¿Tan clarificado se me ve? No sé. Esto es un ejercicio realmente terapéutico sobre la entrevista que me hubiera gustado que alguien me hiciera, y, como no me la hacen, me la hago yo. Una de las cosas que me cautivan de los escritores célebres es que siempre tienen que estar contestando preguntas sobre su pasado, su origen, su concepción del mundo, su obra, sus conflictos familiares, sus dudas... Yo no tengo obra de momento, pero ¿por qué no voy a tener una entrevista? Jajajajaja. En cuanto a seguridad sobre cómo deben ir las cosas, no tengo ni idea. Creo que no adelanto nada especialmente relevante. Vivo en Cataluña y tengo delante una maldición como el cadáver que siempre se encuentra en el armario y no hay forma de hacerlo desaparecer. En cuanto a mi propia vida, no tengo grandes seguridades pero me veo con futuro (en este momento porque hay otros en que todo está negro). La entrevista surgió en un momento de inspiración y supongo que se nota la unidad de estilo y de ánimo. Si leyeras mi diario personal, asistirías a ejercicios mucho más inquietantes y frágiles.

      En todo caso, gracias por leerme aunque el ejercicio tiene mucho de narcisista, algo que soy sin lugar a dudas, pero ya he aprendido a no considerarlo necesariamente un problema.

      Saludos.

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  5. Yo me quedo con tu lectura El proceso de Kafka, lo estoy viviendo ultimamente en directo y no creo que este blog sea caotico, para eso ya esta el mio. Un saludo

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    1. Lamentablemente la edición que tengo de El proceso (digital) no es muy fiable. La traducción es pésima y está llena de errores. No sé si estoy acercándome o no al relato que escribió Kafka. Y, sí, me imagino que estás viviendo algo parecido en directo, pero el final espero que no sea el mismo... Suerte.

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  6. Interesante y muy original entrada, Joselu. Es una estupenda terapia intentar hablar contigo mismo como si fueras otro, mirándote al espejo pero desde un punto de vista más objetivo, si es que se puede ser imparcial con ese al que llamamos "yo". Creo que deberíamos serlo, pero no somos capaces para no enfrentarnos a nuestros miedos y debilidades y, desde luego, nunca seremos totalmente sinceros. Tendemos a justificarnos y tapar con posibles virtudes nuestros fallos, yo lo hago continuamente. Una vez hice algo parecido a esta autoentrevista que hoy propones, pero no lo conservo. Me has dado una idea, y quizá escriba algo así, pero, obviamente, no lo publicaré, no totalmente al menos. Como decía un antiguo chiste no sé si de Mingote en el que se veía a dos señoras hablando de una tercera, "su vida es un libro abierto pero ella ha arrancado algunas páginas". Todos tenemos páginas inolvidables y maravillosas y otras sombrías y dolorosas.Tú nos has contado algunas, bravo por tu sinceridad. Es fácil caer en la autocomplacencia o en la extrema dureza, no creo que exista el término medio.
    Hoy es el primer día de vacaciones y sufro el bajón habitual: tras la enorme tensión de los últimos meses la relajación me deja floja durante unos días, hasta que empiezo a disfrutar del descanso. Me desinflo como un globo hasta que vuelvo a tomar aire.
    Felices vacaciones. Intentaré seguirte a través de tus escritos. Un fuerte abrazo.

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    1. Leí el año pasado una autobiografía del Premio Nobel Coetzee titulada Juventud que era extraordinariamente cruel consigo mismo. Me gustó. Prefiero esa vertiente dura consigo mismo que la autocomplaciente, esa que se plasma en esa lamentable autobiografía de Neruda Confieso que he vivido. Cuando la leí creo que me gustó. Luego he ido sabiendo más del escritor y lo que he encontrado no me ha gustado nada. Prefiero la dureza consigo mismo. La autocomplacencia es repelente.

      Un abrazo muy fuerte.

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  7. ¡Qué valor tienes, Joselu! ¡Nadie como tú para descolocar al lector! ¡Y qué hermosamente nos automentimos, por lo que leo: no tengo sentido del humor, soy perezoso, conservador...! A mí enseguida me hubiera salido la vena contestona, en vez de respondona y le hubiera dicho a mi entrevistador o entrevistadora que qué o quién se había creído que era para preguntar según qué cosas..., y ahí que nos las hubiésemos tenido tiesas, y si, encima, pretendía ser un desdoblamiento mío, la cosa se hubiera complicado lo suyo, y lo mío...
    Te alabo la fotoficción, y como tal juego la tomo, que ha llegado el verano y hemos de relajarnos....
    Me hubiera gustado más que no hubiera sido una entrevista por correo, sino en persona, porque estudiar al entrevistador mientras formula las preguntas es todo un vicio, y, según cómo sea, la entrevista toma un derrotero u otro.
    Leyendo la entrevista he caído en la facilidad con la que, a partir de ciertos años, es abducido uno por el afán de la evocación, justo cuando comienza a caer en ese abismo de la autobiografía al que descendemos con afán de ajustar algunas cuentas pendientes o bien para saber que no se ha roto el hilo entre el fondo y la superficie, porque nadie está exento de la ilusión de la continuidad.
    Enhorabuena.

    P.S.
    Por cierto, el libro de Cooetze forma parte de una trilogía que se completa con Infancia y Verano. Ambos tan o más interesantes que Juventud

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  9. Permiso para entrar. Hace años que sigo este blog, y creo que es la primera vez que comento algo. Es sobre una edición de "El proceso" de Kafka. Yo también lo leí este año; por supuesto, es extraordinario, una lectura "obligada". La edición que tengo y recomiendo, porque considero formidable, en continente y contenido, es la de El Club Diógenes/Valdemar. Una verdadera maravilla: http://www.pinterest.com/pin/514325219917351444/
    Saludos.

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    1. Gracias, Guillermo, no sabes la ilusión que me hace saber que existes, que hay alguien que me sigue en la sombra sin aparecer hasta hoy. Tomo nota de la edición que mencionas y la voy a intentar conseguir porque la que he leído es pésima. Saludos.

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  10. Lo mejor de tu autoficción es compararla con las ficciones que cada uno de tus lectores nos forjamos a través de estos nueve años de compartir experiencias. Salen a la luz contradicciones y sobre todo el guiño cómplice de las mentiras más o menos piadosas. Estamos esperando ya tu próximo autorretrato, más a lo Valle-Inclán :)

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  11. Hola, Joselu!

    Solo hace un día que conozco tu blog y ya creo que va a ser un buen acompañante de mi periplo como profesora de inglés y catalán en Francia. Este es mi primer año como docente y como tú también me planteo muchas preguntas. Gracias por tu sinceridad, tu literatura también nos ayuda a comprendernos.

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