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sábado, 7 de enero de 2012

Prisioneros de nuestro tiempo



Desde que Amazon ha abierto tienda en España, hay una interesante serie de ebooks gratuitos que se pueden descargar puesto que están libres de derechos de autor. Es un auténtico paraíso en especial en obras del siglo XIX y comienzos del siglo XX. El otro día me bajé legalmente un texto de Proust que me atrajo: La muerte de las catedrales. La edición es un conjunto de textos que tienen como eje la mirada hacia su infancia en torno a los diez años, momento en que se sale del mundo mágico de la niñez. Su infancia en Bretaña, su relación con personajes de la aristocracia, su visión esteticista de un refinamiento extremo, fruto de su capacidad de mirar y de embeberse en cada mínimo detalle de aquel tiempo, de los campanarios, de las flores, de la relación con sus padres, de cada gesto del mundo de Guermantes, son el eje del ensayo, que luego evocará en su obra En busca del tiempo perdido, a lo largo de seis largos tomos que no son sino el producto de su mirada, extraordinariamente sensible, casi enfermiza, hacia el mundo que le rodeó y que recuperó tras haberlo perdido en el olvido a través del elemento de todos conocido, la madalena o el bizcocho mojado en té.

La muerte de las catedrales tiene un núcleo al cual todavía no he llegado en que el autor reivindica la subvención pública a los cultos litúrgicos de las catedrales (Amiens, Chartres, Paris...) como últimos restos de celebraciones teatrales que vienen de la Edad Media. Pero digo que aún no he llegado a esa parte. Me deleito en esa sintaxis larga, prodigiosamente detallada que recupera cada zona de la memoria, de los sueños, de sus visiones de niño o adolescente en que es testigo del valor de las piedras que contienen la historia que ha pasado a lo largo de los siglos. Sus imágenes me cautivan. Voy en el metro con mi iPad sumergido en esos ensayos de principios de siglo, que responden al mundo refinado y aristocrático, rayando lo neurótico, que vivió Marcel Proust. Y lo leo con delectación por el gusto, la capacidad de observación, la lentitud del tempo empleado en la narración, tan alejada de los parámetros actuales. Y advierto que en la misma época que Marcel Proust escribía estos maravillosos ensayos sobre la recuperación de la memoria y se sumergía en visiones soñadas, más poderosas que la realidad misma, el mundo que él representaba, la Europa culta, que vivía -antes de la guerra mundial- en un paraíso que se truncaría en pocos años, en ese mismo tiempo, el novelista polaco Joseph Conrad escribía un libro muy diferente. Me refiero a El corazón de las tinieblas (1899), un relato oscuro y terrible sobre la obra devastadora del hombre blanco en África, en concreto en el Congo administrado por un rey genocida  belga -Leopoldo II- que, en nombre de la civilización que el representaba, asesinó a unos diez millones de africanos, los esclavizó y los mutiló, para obtener ganancias multimillonarias en su propia cuenta personal. La obra de Conrad, unida a otros testimonios de la época mostraron al mundo las atrocidades asesinas de la administración en el Congo.

Europa se sentía superior política, artística, humana histórica y socialmente al resto del mundo al que se miraba, desde Alemania, el Imperio Austrohúngaro, Bélgica, Francia, el Imperio Británico…, con abierto desprecio, con unos ojos altaneros y engreídos. Marcel Proust evidentemente no era directamente responsable de las brutalidades genocidas que tenían lugar en África, pero era un hombre de su tiempo, con una cultura y refinamiento estético maravillosos, que deleita al lector de un siglo después. Refleja un mundo seguro de sí mismo que puede sumergirse en sus ensoñaciones y vivir su esteticismo elegante y delicado. Yo me pregunto si existiría un Marcel Proust en las culturas africanas, si podía existir un niño de ojos tan maravillados ante la realidad que le rodeaba. De sobras sé que la respuesta es que no, al menos en lo que se refiere a la literatura escrita. Pero es que África no contaba con literatura en el sentido que entendemos en la culta Europa. Sus narraciones eran orales, sus fábulas pasaban de generación en generación, sus representaciones de máscaras -que evocaban el mundo de los espíritus- residían en la mirada de la tribu en la que había niños también de diez años con una capacidad de observación tan refinada como la de Marcel Proust, y con una complejidad estética y simbólica a la misma altura de las observaciones del autor del mundo de Guermantes. Aquellos niños que participaban de mundos mágicos de una riqueza que ya hubiera querido experimentar nuestro novelista, vivían en comunión con la naturaleza y el modo espiritual de contemplar el mundo, el mismo que tenía Proust en su creencia en la vida trascendente. Los separaba algo más que un océano o un continente. Los separaba una alucinación de superioridad y prepotencia de un continente que miraba con desprecio como ritos primitivos y atrabiliarios todo lo que era incapaz de entender. El novelista nigeriano Chinua Achebe (atención para todos los que quieran conocer la literatura africana) en su novela mítica Todo se desmorona, refleja esa inmensa riqueza del mundo africano enfrentado a la mirada prepotente y despreciativa de los colonizadores europeos. Allí se ensayó y perpetró uno de los mayores genocidios de la historia, antes del que tuvo lugar en Europa, aunque tiene menos literatura y libros de historia.

Pero Marcel Proust y él como todos los demás, sin ser culpables, miraba sin ver, a pesar de ser uno de los más extraordinarios y sutiles observadores de la historia de la literatura. Era prisionero de su tiempo, igual que nosotros somos prisioneros del nuestro. África también tenía sus catedrales, aunque de otro tipo, y fueron aplastadas y devastadas, con la sonrisa levemente escéptica de seres que se creían superiores y que ni siquiera se dieron cuenta de lo que habían hecho. 

Atención con nuestras miradas. Desconfiemos de ellas. 

25 comentarios :

  1. En Senegambia la tradición oral se ha mantenido a través de trovadores acompañados por el maravilloso sonido de la kora. Te recomiendo a Thoumane Diabate que por cierto colaboró con Ketama en el famoso Shongai.

    Sin entender nada del idioma he dedicado muchas horas a esos trovadores , navegando en sueños sensibles. Es de locos ¡Sin entender nada de lo que cuentan! Eso si que sería metaliteratura valorar un cuento por el sonido, cadencia y tono de las palabras, sin entenderlas como si estuviera bajo el influjo de un encantador de serpientes.

    Con respecto a Proust, no he conseguido nunca sentirme atraído por sus obras.Reconozco que no quedo muy bien pero he de ser sincero, sin emabargo autotres más áridos como Kafka, Niestzche o Mann me apasionan. Misterios del cerebro humano.

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  2. Entiendo que en diversas épocas los más grandes desatinos se han amparado en el concepto dominante de la superioridad cultural, en desmedro de la diversidad cultural. Claro, en un análisis superficial, ya que las decisiones de exterminio han tenido y tienen una indisimulable base económica. Por cierto, Proust -aún prisionero de su tiempo- ha sido un brillante retratista de costumbres que apasiona recorrer cada vez que hay oportunidad. Muy buen post.

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  3. Excelente entrada, Joselu. Creo que viene a cuento recordar una frase que se atribuye a Proust:

    "A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas"

    Un abrazo

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  4. Vivimos en un tiempo donde predomina una cultura popular que lo contamina todo y en la que se diluyen esos contrastes en la visión del mundo.

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  5. Yo creo JOSELU,

    que todos, sin excepción somos prisioneros de nuestros tiempo, nuestra realidad y nuestro bagaje personal. En cierto modo me ha parecido ver en esto que has escrito, una vuelta de tuerca al tema que tratabas en el tema anterior, sólo que con otro enfoque;-)

    No sé por qué debe suponerse que por el hecho de que Proust se recree en su realidad refinada, dulce y cómoda cuando escribe sobre su infancia, eso presuponga que desde su posición privilegiada, desprecia a ese mundo africano, cohetáneo a su tiempo y terriblemente dramático, pero muy, muy alejado de esa cama donde se pasó media vida. Para mi, la explicación no está en que él y otros como él miren ese mundo con prepotencia, desprecio o se desentiendan de él, obviándolo. Mucho más sencillo JOSELU, les es absolutamente desconocido y lejano, nada más que eso.

    Sinceramente, no comprendo como puede deducirse que si alguien decide hablar o escribir sobre la realidad que toca, vive y siente, eso suponga que desprecia el resto. Mucho menos en alguien como Proust, que al lado de sus retratos casi primorosos del brillo aristocrático que le rodeaba, esos lugares de veraneo maravilloso que dibujaba, toma conciencia de las vanidades mundanas y reniega de ellas, con tanta intensidad, como reconoce le subyugan... al menos él lo reconoció.

    Pretender que Proust, un enfermo asmático, que se pasó medias vida en la cama, viendo como la muerte le rondaba a todas horas, escribiera sobre la realidad del Congo y las calamidades que sus habitantes vivían en su tiempo y que por no hacerlo, era insensible a esa realidad, despreciaba esa cultura y se sentía superior a todo ese mundo, es algo así como suponer que porque nosotros brindamos con champán estos días, mientras medio mundo se muere de hambre o sufre la miseria y crueldad de las guerras, somos unos inhumanos insensibles racistas, que nos creemos superiores y pasamos de ellos. No lo creo en absoluto.

    A veces me pregunto cómo se comportarían muchos de estos críticos viscerales de realidades ajenas, que conocen sólo desde fuera el lujo, desde los tópicos facilones, simples y superficiales, de haber nacido en esas cunas mullidas y maravillosas. Me gustaría observarlos y ver si desde ahí, son tan coherentes con sus planteamientos.

    Quizá somos muchísimo más injustos y prepotentes, quienes sin haber tenido la suerte de haber probado el dulce sabor de la ambrosía, criticamos con toda la saña a quienes tienen esa suerte, sin ser capaces de ver que tiene muchísimo más mérito, valorar en su justa medida, las cosas, teniéndolo todo, que quien jamás ha tenido esa suerte, despreciando siempre desde el resentimiento y la injusticia de la realidad que le toca vivir, a los afortunados.

    Creo que la naturaleza humana es demasiado compleja como para partir de análisis simplistas, que lo dividen todo en blanco y negro. La paleta de colores es inmensa y salvo que conozcamos todos los colores y eso es imposible, nadie está legitimado para valorar la posición de nadie, mucho menos si nos es desconocida, ni la manera de retratar, expresarse o manifestarse de nadie. El interior de cada uno es insondable.

    Como ves, me he tirado en plancha a defender a Proust, de quien por cierto, he leído poca cosa, claro aun sé menos de la cultura africana, que no desprecio en absoluto, simplemente soy una ignorante total de ella, pero creo que pocos como él, desde su posición privilegiada ha vivido tan comprometido con su tiempo y a pesar de ello, como a mi, le encantaba Debussy, para muchos, un empalagoso:-)

    Un beso grande JOSELU, espero no haber sido demasiado ácida con este comentario, que es generalista, en absoluto personalizo, sé que tu paleta de colores es rica, muy rica.

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  6. Chinua Achebe escribe Things Fall Apart en inglés, y es el escritor mundialmente conocido que es porque fue educado por el Imperio Británico que luego lo dejó librado a su propia suerte, pero que sigue ejerciendo su dominio a través del idioma entre otras cosas. Fueron esos europeos con aires de superioridad los que le dieron, por empezar, el idioma en el que pudo ser leído por tantos, incluyéndome a mí, una latinoamericana.

    Uno tiende a una visión maniqueísta de la historia: ve los males del imperialismo, que es, ante todo, una característica del género humano, y además una política ligada a un período histórico siendo juzgada extemporáneamente. Uno ve el dominio, la explotación, la devastación que acontece cuando una cultura superior en ciertos aspectos se impone a otra, aunque no se tome en cuenta la riqueza cultural del conquistado. Pero se olvida de lo que el conquistado gana, a fuerza de perder mucho, se admite, al ser dominado por una civilización que está más allá de lo primitivo en tantos aspectos.

    La historia del mundo es esa, querido Joselu. El Homo Sapiens se impuso sobre el Neanderthal según lo que nos dicen los antropólogos, pero no hay registros de cómo sucedió. Podemos pensar en fusión o en imposición de uno sobre el otro. Creo que lo último es lo más plausible.

    Mucha gente tiene esa misma visión en Latinoamérica de la conquista española, y sin embargo muchos intentamos valorar lo que nos ha sido dado, aunque hace años que esto no es políticamente correcto en mi país y mi región.

    No sabía que Conrad era polaco: lo tengo como un exponente de la literatura anglosajona, porque él también adoptó el inglés como lengua literaria. Paradojas interesantes.

    El imperio lingüístico es el remanente más fuerte de otras formas de imperialismo que han quedado atrás. Yo soy una agradecida de estas formas imperialistas: soy latinoamericana pero nieta de españoles inmigrantes, y no sé una jota de lenguas o costumbres aborígenes, pero no me siento menos argentina o menos latinoamericana por eso; y vivo de la enseñanza del inglés, que nos abre las puertas del mundo al que se nos permite entrar a nosotros hoy, como a mis abuelos se los dejó entrar aquí en la década del treinta.

    Gracias a todo este berenjenal, yo me siento de algún modo emparentada con ustedes, españoles, siento lazos de cariño y un buen grado de proximidad que me enriquece culturalmente.

    Un beso!

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  7. No soy lectora de Proust y confieso que no he ido mucho más lejos que de la famosa magdalena, pero, con todo, imagino que hay temas universales. Puede que el sentido del tiempo y la visión del mundo de un francés y de un congoleño de entonces fueran radicalmente diferentes pero todos compartimos muchos miedos y deseos… y el amor es el amor y la infancia es la infancia. Un europeo de la época pensaría que los africanos eran infantiles e incapaces de gobernarse solos… ¡lo mismo que pensaban de sus mujeres!. Al fin y al cabo, cuando hablamos de una sociedad, hablamos de sus élites, pero cada cultura encierra muchas subculturas y al final las personas no somos tan diferentes. En definitiva que la obra de Proust puede ser enriquecedora aunque nos movamos en unas coordenadas que nada tienen que ver con las suyas. Esa es una de las gracias de la literatura, supongo. Pero bueno, no sé, ahora mismo seguro que están pasando cosas terribles y aquí estoy yo, escribiendo de Proust (y encima desde la ignorancia).

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  8. Todos somos prisioneros de nuestro tiempo y de nuestro lugar social; el lugar común es que está bueno reconocerlo para poder empezar a superarlo. Pero a poco que vivimos vamos sin buscarlo consiguiendo herramientas que nos permiten descentrarnos. Algunas son herramientas poderosas: reproducirse, emigrar... Personalmente, emigrar ha sido para mí sobre todo conseguir un macro/microscopio increíble, estoy segura de ser mejor persona a partir de ser inmigrante. Muchas veces me he preguntado si se debe al trasplante radical, salir de un lugar de clase media esforzada y sin lujos en un país latinoamericano y aterrizar de golpe en una isla de albañiles y camareras de hotel que tomaban vacaciones en Seychelles y desayunaban cada día en el bar (espero que nadie vea aquí ninguna clase de desprecio, realmente no lo hay).

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  9. Osselin, conocía a Toumani Diabaté e incluso llevo en el coche un disco suyo. Ahora está sonando ese arpegio maravilloso de la kora, Dicen que la kora surge del idilio entre un hombre y una mujer espíritu, y esta se la dejó como regalo para que se acordara de ella. La kora supone una filosofía de vida, dicen que es más vieja que la tierra. Las 21 cuerdas de la kora (que simboliza el mundo) son caminos que llevan a dios. La mejor hora para tocar la kora es por la noche. Aprender a tocar la kora es una experiencia iniciática. Necesitas un maestro que te lleve y te enseñe. Cada canción es uns historia de la sociedad mandinga. La tocan los "gellis" y su enseñanza se transmite por sangre.

    Suena la kora. Mi asignatura pendiente es África y tal vez sería un comienzo fácil empezar por Senegal. Durante años me dediqué a profundizar en el continente africano, pero desde la distancia. Estas notas que he pergeñado arriba son apuntes de una charla que un gelli nos dio sobre este instrumento, que es más que eso, es una vía filosófica, esa que dicen que África desconoce.

    Gracias por entender y penetrar en el sentido del post.

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  10. Héctor, Europa quería expandirse y crecer en virtud de su optimismo y propio dinamismo interno, tras una terrible Baja Edad Media. Las tierras conquistadas se convirtieron en fuentes de riquezas que se expoliaban y a sus habitantes se los sometía a la esclavitud que ya no regía en Europa desde hacía muchos siglos. Pero para los europeos que llegaron a África, los africanos eran poco más que animales y se creía que carecían de alma. Esta mirada obtusa fue un trágico error que ha traído muchas tragedias. Se arrasó África, que tenía su propio dinamismo interno, en función de la superioridad europea respecto a cualquier cultura. Esta fue nuestra grandeza porque Europa se hizo con el control del mundo y emergió la cultura renacentista, el racionalismo, el arte y la literatura. El poderoso aplastó al chico. Y no solo eso, sino que lo humilló, despreciándolo, y posteriormente esclavizándolo y masacrándolo. Y todo es fruto de una mirada. Hay un hermoso libro de Lauren van Post titulado El ojo oscuro de África En él se dice lo siguiente sobre lo que hizo el hombre blanco allí:
    "El hombre blanco ha desacreditado la forma de vida propia de África. Lo deplorable es que al haber desacreditado esta antigua forma de vida no haya puesto en su lugar una alternativa honorable. No hay grupo de seres humanos que puedan quedar al margen, a oscuras, sin ayuda del espíritu humano, en la jungla que se encuentra más allá de las fortificaciones conscientes que la vida de la civilización erige para acomodarnos en la vida". Ellos nos consideraban superiores física y moralmente. Destruímos sus creencias, sus mitos, sus leyendas, su estructura humana, su espiritualidad… pero no les dimos nada para sustituirlo. Esta es una idea que merece la pena ser pensada. Ellos creían que los blancos eran inmortales, que no morían. Fue en la primera guerra mundial en que se los llevó a los campos de batalla donde vieron que los blancos también morían. De ahí vienen los distintos modos de reivindicar lo africano, a través de la también fragilidad del hombre blanco.

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  11. Luis Antonio. muy bien traída la idea fuerza de Proust. El veía la historia en cada piedra de los caserones y fortalezas o palacios que había en su tierra natal. Sin duda que él vio el fluir histórico en todo que lo rodeaba. Tal vez a los hombres del presente, les absorbe tanto el latido de lo que están viviendo, de la civilización que están disfrutando y padeciendo, que tienden a ignorar que las cosas, los objetos, las sociedades… tienen historia, que otros hombres han vivido y vivirán en esos mismos entornos, y cuyo sentido de la vida fue profundamente diferente, así como su escala de valores y modos de entender la realidad. Creo que el ser humano del siglo XXI es profundamente ignorante, pues pensamos que la tecnología que nos absorbe y la ciencia y la política y todo son absolutos, que no pueden cambiar, que no fue otro en otro tiempo. Hay otros tiempos. Dicen que los africanos viven más en el pasado que en el presente y menos en el futuro que es inimaginable para ellos. En las sociedades africanas, el centro de todo era la tradición, la cadena fortísima entre todas las generaciones y el mundo de los espíritus. Un abrazo.

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  12. Víctor Manuel Ramos, cuando citas una cultura popular supongo que te refieres a la llamada cultura de masas que es homogeneizadora y que se cifra en los centros comerciales en esa apoteosis del consumo que se convierte en nuestro centro espiritual.

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  13. María, muy mal he tenido que expresarme puesto que he dado lugar a un enorme equívoco. Buena parte del post lo dedico a elogiar a Proust al que estoy leyendo con delectación. Además recalco que no considero que él como individuo fuera responsable de las atrocidades que tenían lugar en África. Eso sería, evidentemente culpabilizarlo a él personalmente. No, no he querido decir eso en ningún caso. Estoy hablando de civilizaciones que tenían una determinada mirada y percepción de la realidad, en este caso, la europea y occidental que se sentía profundamente superior a todas las demás civilizaciones. Proust era uno más, como Azorín o Unamuno o Antonio Machado por citar a autores cercanos del mismo periodo de tiempo. Y todos tan admirables, y los admiro, pero su mirada de época (centro del post) les impedía ir más lejos. Y sí, si hubieran querido saber hubieran sabido, pero el hombre negro era algo así como un animal al que había que meter en cintura. No hace mucho había un africano disecado en un museo de Banyoles. Supongo que lo recuerdas. Es de aquel tiempo en que se consideraba normal disecar a un ser humano y mostrarlo en un museo, a un hombre negro, claro está, no un judío, no un cristiano, no un musulmán, no, un hombre negro. La inmensa mayor parte era desconocimiento e ignorancia. Los que mutilaban a los africanos y los asesinaban no actuaban solo como crueles e insensibles torturadores, no, lo hacían en nombre de una civilización superior a la que pertenecían grandes filósofos, artistas y hombres de genio. Como Proust. Al pobre le ha tocado ser el centro de mi post. ¿Y por qué este encadenamiento de ideas? Porque lo estoy leyendo, y me pregunto por su momento histórico, y me pregunto por qué sabía él de ello. La prensa difundió ampliamente los resultados de la encuesta sobre la situación en el Congo de Leopoldo II. Y Proust, a pesar de su asma, fue un intelectual destacado en el asunto Dreyfus, y salió en defensa del oficial judío encausado y condenado. No fue un ejemplo de intelectual adormecido en sus sueños y visiones de una aristocracia blanda, que él cuestionó. No, también tomo partido político por lo que él creía que era justo. Pero el tema africano ¿lo era? ¿Acaso los africanos eran algo más que monos? Es a esta mirada que hago referencia y que afecta a toda una civilización que se cree profundamente superior. La iglesia no era mucho mejor en su mirada al hombre africano. ¿Es legítimo poner en relación la visión esteticista de Proust y su equivalente en África? Por qué no? ¿O África solamente es un territorio de primitivismo y elementalidad? Y aquí, María, evidencias un tremendo desconocimiento de lo africano. Y lo entiendo porque está extendido. Todos creemos que la cultura oriental es muy importante, pero ¿quién diría que la cultura africana tiene una entidad no inferior? Aquí es posible que te pongas a sonreír. De aquí viene buena parte del error trágico de nuestra mirada despectiva hacia lo africano. Pero para remediarlo solo se pueden hacer dos cosas: una, ir a África en un viaje no organizado y ver aquello en directo, y otra, sumergirte en la literatura africana (existe), en sus modos de vida, en su cosmovisión, en su filosofía (o filosofías), en sus músicas, en sus concepciones humanas, y sobre todo profundizando en lo que han representado varios siglos de esclavismo en que entre 50 o 60 millones de africanos fueron masacrados para llevar a algunos de ellos a trabajar como esclavos en las plantaciones. ¿Podían Machado, Valle Inclán, Rubén Darío, Proust, Klimt, Nietzsche, etc… haber sabido algo más de lo que mostraron sobre África? Probablemente pero su mirada se lo impedía. Y aquí remacho al final. No eran culpables individualmente, pero hay que desconfiar de lo que nos parece normal en una época, por ejemplo la nuestra. ¿Somos culpables? Hombre, individualmente no, pero podríamos hacer mucho más por querer saber.

    Besos africanos.

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  14. Se va un montón por otras ramas, pero leyéndote me lo has recordado. No sé, a lo mejor te gusta, así que porsi te lo dejo. De nuevo me parece otro camino para llegar a conclusiones similares. Personalmente me encanta leer el tuyo, como no tengo ni puñetera idea, eso añadido que aprendo.

    Un beso, Joselu.

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  15. Uy, sí, sí sí tienes razón JOSELU pero...

    ¿Por qué afirmas tan taxativamente que porque no reflejó en sus escritos la realidad brutal que vivió Africa en su tiempo, era insensible a ella o como yo he reconocido, la desconocía? ¿has tenido la suerte de habitar en su cabeza? :-)

    ¿Por qué sólo hablar de la injusticia cometida por desconocer la cultura africana?

    ¿Por qué no hablar de los Sioux americanos, el pueblo Kogi de Colombia, las tribus amazónicas, el pueblo romaní o el kurdo, por ejemplo?:-) ¿no te parece que es demasiado extenso nuestro planeta para pedirnos que estudiemos y reivindiquemos todas las culturas masacradas y que aun teniendo elementos valiosísimos nos son desconocidas? Yo, lo siento... no doy para tanto, más quisiera:-)

    Sé que África es tu debilidad... pero, ya puedes sacar un bonobus que de para visitar cientos de lugares tan mágicos, desconocidos e infravalorados como ella... yo , me apunto ¿vale? :-)

    Muchos besos africanos, ¡¡jaus!! Sioux y jajaja de todo lo demás que no sé.


    PD
    Precioso tu video, V.

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  16. Cristina, todos compartimos ignorancia. En unos sentidos u otros. Leer a Proust es un prodigio. ¡Qué capacidad y sutileza de observación del mundo que le rodea y de sí mismo! El centro de su narrativa es el recuerdo, al que se dedicó con una pasión total. El encuentro entre el hombre europeo y el africano era muy difícil. En el caso del mismo Conrad que trabajo una temporada en el Congo y conoció de primera mano la situación de genocidio que se estaba perpetrando contra la población indígena, su mirada es compasiva pero los africanos que salen en El corazón de las tinieblas son meras figuras atávicas, amenazadoras, primitivas, que tocan los tambores en una selva demoníaca que induce a la locura en su contexto salvaje. Chinua Achebe ha denunciado al mismo Conrad como racista por su visión de lo africano como simplemente salvaje. Incluso un defensor de la humanidad como Conrad no dejaba de tener una visión sesgada, fruto de la mirada de un mundo que tenía la supremacía cultural, o que la sentía como suya. En aquellos momentos estaba de moda el llamado primitivismo, que en cercanía al simbolismo y el modernismo trajo a Europa muchas tallas africanas como representativas del arte llamado primitivo. Este fue un mito en que cayó el mundo biempensante que quería dar valor a ese valor de ingenuidad que parecía caracterizar a los productos africanos que se les concedió en alguna forma la categoría de arte, cuando en África la noción de arte es externa a su modo de ver el mundo. Había máscaras, había fetiches, había exvotos… que trajeron los modernistas y los vanguardistas. No olvidemos que Las señoritas de Avignon de Picasso es un grupo en que hay una máscara africana. El "primitivismo" vino a fertilizar el arte occidental pero no trajo consigo la consideración del hombre africano al que se le creía capaz de hacer creaciones ingenuas "naif", pero poco más.
    Era un encuentro muy difícil. El hombre europeo no estaba preparado para semejante encuentro. Y no lo entendió. Como le pasó con todas las culturas aborígenes.

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  17. Fer, por alguna razón, Argentina es un país que sigue ligado profundamente a España. Hay alguna especie de sintonía que no se mantiene con otros países latinoamericanos. Pienso en Bolivia, pienso en Colombia por ejemplo y veo que la distancia es mucho mayor. Supongo que tiene que ver con la historia. Argentina durante un tiempo se consideró más europea que latinoamericana, probablemente por la composición de su entraña de población de origen español o italiano. Además tengo la impresión de que la población indígena originaria de aquella tierra es considerablemente menor que en otros países latinoamericanos.

    Me alegro de que conozcas a Chinua Achebe. Yo no lo he leído en inglés. Sin embargo, la visión que da de la colonización en Todo se desmorona (Things Fall Apart) es muy clara. El escritor nigeriano escribe en inglés, es cierto, como prácticamente todos los escritores africanos escriben en las lenguas coloniales (francés, portugués, español). En Nigeria se hablan no menos de cuatrocientas lenguas distintas, totalmente incomprensibles entre sí. El inglés es la lengua de comunicación más universal, y más teniendo en cuenta que los lectores de Things Fall Apart son en su inmensa mayoría occidentales. Dudo que Chinua Achebe sea leído en Nigeria, entre otras cosas por la falta de una cultura de la lectura, que es común en los países africanos.

    El problema de África es tan complejo que no se puede simplificar. Además no es un problema, son miríadas de problemas, y el menor no es el pasado colonial caracterizado por una brutalidad espantosa por parte de los colonizadores. No fue el encuentro entre dos culturas. Unas aplastaron a las otras considerándolas salvajes y negando la naturaleza humana a sus pobladores. Es algo ya inevitable, no podemos deshacer el camino hecho, pero sí darnos cuenta de que nosotros, los cultos y avanzados blancos, hicimos salvajadas mucho peores que las que teóricamente había allí. El equilibrio africano era como un cristal de una estructura frágil y maravillosa. No podía hacer nada frente a potencias europeas que no vieron allí sino lo que dice el británico al final de Things Fall Apart como título del libro que quería escribir: La pacificación de las tribus primitivas del Bajo Níger. Pero nosotros los lectores hemos sido testigos de la potencia, de la belleza, de la densidad de ese mundo anterior. El hombre blanco siempre ha mirado a todo lo que es diferente a él con un claro sentimiento de superioridad. Si has leído el libro de Chinua Achebe, creo que alienta una visión más matizada sobre la colonización.

    En cuanto a tu sentimiento de cercanía a tus raíces hispanas, no deja de hacerme sentir bien. Probablemente es lo mismo que sentían Sabato, Borges, Cortázar, Mújica Láinez, entre otros que no vieron una distancia insalvable con lo español.

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  18. romi, hoy preguntaba en clase por el término "nostalgia" para saber si sabían qué significaba mis alumnos en su inmensa mayoría de origen inmigrante. Cuando hemos logrado descifrar su significado, les he preguntado si sentían nostalgia de la tierra en que nacieron. En ese momento se ha producido un intenso silencio, seguido de sus expresiones vehementes en que afirmaban con claridad que sentían una inmensa nostalgia de sus orígenes. Solo una muchacha peruana ha dicho que no. El resto, mayoría marroquí y ecuatorianos. han dicho que muchísima.

    Este es el conflicto del inmigrante. La experiencia lo enriquece si encuentra una cultura que lo acoja y lo haga suyo, y se siente, en consonancia, acogido (a pesar de las dificultades). Entonces se verá formando parte de dos mundos. El problema es que no se produzca esta adopción y se siga sintiendo como un fantasma que ya no pertenece más que al territorio de su nostalgia profunda.

    En cuanto a tu imagen de haber llegado a un país de albañiles y camareras de hotel, me ha llamado la atención, y no sé si la he terminado de entender. Supongo que te refieres a un país (España) en que sus gentes se han acostumbrado a vivir como ricos siendo en el fondo unos paletos. Es la impresión que tengo yo, si es que esta es la interpretación. España, un país de emigrantes, en poco tiempo se creyó rica, y muchos de sus habitantes, empezaron a creerse también ricos y se hicieron petulantes y soberbios, aunque evidenciando su paletismo no curado. Ahora nos han devuelto a nuestra realidad. No sé si era esto lo que querías decir. Estoy de acuerdo.

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  19. Excelente entrada, Joselu, y -como en otras ocasiones- he aprendido mucho leyéndote. Mi conocimiento de África es casi nulo y me encanta leer lo que explicas de cuando en cuando en este rincón. Por cierto, estamos en 2012 y seguimos hablando de Literatura, de las visiones que un escritor nos ofrece, de las que no observa, de las que nos oculta... pero seguimos hablando también de Literatura... :)

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  20. A veces pienso que el mundo está hecho en compartimentos estancos, compartimentos impermeables que en su aislamiento han creado miles de culturas. Y cada cultura es feliz de ser como es. Por eso, no me parece bien estandarizar las verdades y hacer de lo particular algo universal. Aunque la historia nos dice que el ser humano anda por esos derroteros de pintar del mismo color de pintura todo el mapa del mundo. La globalización actual es un buen ejemplo de ello.

    Un abrazo.

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  21. Joselu, posiblemente la imagen de albañiles y camareras es grotesca, pero así fueron mis primeras impresiones a poco de llegar. Ten en cuenta que vivo en un pueblo turístico de Mallorca, destruido por la construcción enloquecida y corrupta de estos años -que por otra parte es lo que nos posibilitó llegar aquí-. Y que vengo de una cultura afrancesada que hace de la educación formal la forma más prestigiosa de ascenso social. Desde América Latina miramos a Europa como lo que quisiéramos ser, también es el lugar desde donde vinieron muchos sino la mayoría de nuestros ancestros (casi todos en mi país escuchamos relatos nostálgicos de un abuelo europeo). De España tenemos una imagen distorsionada, la percibimos como homogénea y la conocemos sobre todo por su cine y su literatura y el respeto que han dejado muchos exiliados de ambos lados. Integrarme en este pequeño mundo/pueblo, además de las miles de cosas positivas, fue también sentir que el franquismo no es el pasado, que mucha gente del entorno al que llegamos desprecia la educación, que el horizonte natural de un adolescente era iniciarse lo antes posible como obrero de la construcción y comprar un coche de lujo... Ver con mis propios ojos a muchísimas personas del pueblo haciendo fila para saludar con besos y aplausos a un ex alcalde corrupto que consiguió burlar a la justicia y que esto fuera percibido como un logro del pueblo... Aprendí que estás trasplantada no cuando lo dicen los papeles, sino cuando duelen cosas de tu nueva tierra. En mi situación, huyo de la nostalgia como de la peste. Es un sentimiento mentiroso y nada constructivo, pero a veces me distraigo y un olor o un color me pillan y me sumergen en una nostalgia que duele en todo el cuerpo.

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  22. Marcos, este es un blog ciclotímico respecto a muchos temas, pero en especial hacia lo literario. Mi mayor consistencia personal me lo da lo literario. Sin literatura yo no sería o sería alguien totalmente diferente. A veces hablo de la muerte de la literatura porque siento que esta se aleja de mí en temporadas en que no avanzo en las lecturas, que ningún libro logra subyugarme, que los dejo a mitad… y entonces siento miedo de haberla perdido para siempre. Es una relación como con una amante, no conozco ninguna forma mejor de expresarlo. Encuentros, desencuentros, rupturas, tardes infinitas leyendo a Proust y maravillándome de su mundo narrativo, furia, pasión, celos… Todo lo incluye mi relación con lo literario que para mí es esencialmente femenino y, por tanto, incomprensible, aunque recurra a un tópico mayúsculo. Sí, seguiremos en 2012 hablando de la literatura ;-)

    Miguel, la globalización empezó en el siglo XV con los grandes viajes y las conquistas que terminaron o pusieron al borde de la desaparición a antiguas culturas. La razón fue un intento de unificar el mundo en torno al polo analítico. Ahora son los mercados, McDonalds y cien negocios en forma de franquicias los que hacen que el mundo pierda sus perfiles. Lo particular tiene una gran riqueza, pero en lo particular no hay libertad individual, pues la colectividad impone su norma. La globalización apuesta por el individualismo extremo y el derecho a enriquecerse, y todos nos hacemos iguales, aunque tenemos libertad para viajar, para sentir y para acabar en una residencia babeando y cagándonos encima. Es un conflicto ya decantado. Todo lo propio y característico desaparecerá en aras de un modelo universal, racionalista, unificado, mercantil… en que todos seremos iguales. Para bien y para mal. Pero habremos dejado en el camino esa maravillosa y alucinante diversidad que fue durante siglos el mundo. Es una dialéctica viva.

    romi, este es el dolor que he sentido cuando mis alumnos han reflexionado sobre ese sentimiento tan humano que es la nostalgia. Y sí, tienes razón, la cultura no es un cemento que vertebre ahora a los españoles, que tuvieron en su pasado (hasta la guerra civil) un periodo brillante intelectualmente y en que los obreros admiraban la cultura que no habían podido alcanzar por no haber podido estudiar. El sistema educativo es pésimo, y la cultura de masas, letal. En este estado de cosas, desafortunadamente la izquierda ha tenido mucho de responsabilidad. Un militar fascista gritó en la guerra civil que cuando oía la palabra cultura sacaba la pistola. Increíblemente es la ideología que se ha impuesto entre el progresismo ideológico (sin pistola) creyendo que la cultura es elitista y segregadora, y en tal caso, mejor ser todos ignorantes para que nadie se sienta discriminado ni ofendido.

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  23. Mencionas a Proust y te replicaré con Céline:
    'El pobre de este mundo tiene dos grandes alternativas de diñarla: sea por la indiferencia absoluta de sus semejantes en tiempos de paz, o por la pasión homicida de los mismos cuando llega la guerra. Si empiezan a pensar en ti, sólo soñarán en torturarte, y nada más que en eso'
    Creo que tiene mucho sentido con tu reflexión y en general con este tiempo del que vivimos prisioneros.

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  24. Me figuro que el último sentido de tu post es la indiferencia ante lo que sufren los demás y el sentimiento de superioridad que todavia te hace más indiferente con el prójimo que sientes inferior.
    No he querido procrastinar con un comentario, es que me sentía inculta para hacerlo. Un beso Lola

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  25. Optima entrada, muy interesante, creo que las personas tal y como nos hacemos mayores, nos hacemos egoìstas y la indiferencia crece dentro de nosotros mismos hasta permitirnos ver sòlo aquello que queremos ver. Y es una pena.
    Sara M.

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