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martes, 16 de agosto de 2022

Arne Naess y la ecología profunda


Recientemente me he hecho socio de Greenpeace, motivado por la gran inquietud que me produce el estado de la salud del planeta, como he expresado en los dos últimos posts. Ello me ha llevado a intentar conocer el ecologismo y leer libros e información que me aclare qué es exactamente. He leído Seis grados de Mark Lynas y, a partir de este, llegué a la figura de James Lovelock del que estoy leyendo un segundo libro titulado Novaceno, concepto del que hablaremos en otro momento. 

 

El ecologismo -son impresiones rápidas todavía- es un movimiento plural en el que caben interpretaciones muy diferentes e incluso antitéticas. Hay implícitas filosofías -ecosofías- muy distantes, algo que me ha sorprendido. 

 

El punto central es el papel otorgado a la naturaleza en relación con el ser humano. Hay conservacionistas basados en una visión antropocéntrica que defienden que la naturaleza debe ser usada y protegida al mismo tiempo para servir a los intereses humanos. Otros incluso, además de luchar contra la contaminación y la crisis del planeta, lo hacen desde un enfoque pragmático y llegan a ver incluso como una oportunidad de mercado para el capitalismo. Valoran las oportunidades estatales y financieras del sistema, aunque las critiquen, para llevar adelante sus propuestas ecológicas de protección de la naturaleza. 

 

Sin embargo, hay otra corriente llamada “ecología profunda”, término creado por el filósofo noruego Arne Naess (1912-2009) en 1973 que es sensiblemente diferente porque no es antropocéntrica ni pragmática, no pone a la naturaleza al servicio de los seres humanos sino que defiende que el ser humano tiene que estar en armonía con ella, ni por encima, sobre o fuera de esta. Defiende la igualdad de todas las cosas naturales, los ecosistemas y la vida -los animales, por supuesto-, que tienen derecho a existir. El ser humano es un elemento más dentro de una red de relaciones en que no tiene el papel central. Nuestro deber es pensar a largo plazo, trascender enfoques superficiales hacia los problemas ecológicos y sociales que vivimos. Sin duda, es un planteamiento espiritual en que el ser humano se hace consciente de su lugar en la tierra así como de su responsabilidad ante ello. Arne Naess se vio influido en su pensamiento por el estilo de vida de pueblos amerindios y animistas. No somos simplemente individuos sino que formamos parte de una red de seres vivos y formas de expresión de la naturaleza. 

 

La ecología profunda plantea la integración total del ser humano en la naturaleza, lo que le lleva a cuestionar el capitalismo y su afán depredador que revela el ansia humana por dominar, conquistar, someter, aprovechar, explotar… El mundo no está para ser libremente explotado por los seres humanos sino para servir a su desarrollo. El ser humano es parte de la biosfera y depende de los sistemas que le dan soporte. Cabría volver a conectar a los ciudadanos que viven en ciudades con esa naturaleza de la que forman parte. Estamos unidos al destino de la biosfera, al ser parte de ella. Es una concepción monista y holística que conecta al ser humano con la conciencia ecológica y dirigida a la autorrealización. Arne Naess propugna el valor propio de cada ser, de cada paisaje y de cada ecosistema, al margen de su utilidad. Todo está interconectado. Los límites ontológicos entre los seres vivos son ilusorios, así que los intereses de la biosfera son los nuestros, formamos parte de algo más grande que nosotros. 

 

La ecología profunda conecta con el pensamiento de Baruch Spinoza -siglo XVII- y su igualitarismo biocéntrico, así como su visión panteísta, con Rousseau, Aldous Huxley, Lev Tolstoi, Henry Thoreau y John Muir, Alain Gisberg, Gandhi, el budismo, el taoísmo, los místicos cristianos y los sufíes. 

 

Naess criticó el neoliberalismo, así como las soluciones comunistas para aumentar la producción y el consumo, así como su centralismo. Era anarquista y pacifista, y partidario de la desobediencia civil. 

 

Las ideas de la ecología profunda han penetrado en el pensamiento verde de alguna manera aunque conviven con planteamientos más pragmáticos y antropocéntricos. 

 

Un defensor y admirador de Naess era James Lovelock del que hemos hablado en posts anteriores. Lovelock, creador de la hipótesis de Gaia, conforma y reúne todos los planteamientos de la ecología profunda al considerar al planeta como una unidad compleja de interdependencias, que se autorregula, en las que el ser humano es un eslabón más. 

 

Ignoro los planteamientos de Naess respecto a los grandes debates de nuestro tiempo sobre la devastación de la naturaleza por el cambio climático, sobre la indiferencia de los seres humanos en general por el estado de esta -la inmensa mayoría viven en ciudades y no la conocen-, sobre la crisis de las fuentes de energía, el tema de las renovables, la energía nuclear… Parece que Naess creó un marco ético profundo y holístico para comprender la relación de los seres humanos con la biosfera, pero no acabo de ver de qué modo, sin ese cambio sustancial que debería operarse en nosotros, podríamos encarar la crisis formidable en que nos hallamos. En alguna manera los “ecologistas profundos”, de origen humanista, desprecian la tecnología porque prefieren una tecnología y medicina alternativas y dejarían que la Naturaleza siguiera su curso porque, según ellos, los males iatrogénicos, causados por el tratamiento de la enfermedad son muy comunes. 

 

Hay negacionistas que sostienen que no pasa nada, que son ciclos de la tierra, y, en alguna manera coinciden con los ambientalistas profundos, aunque con visiones totalmente contrarias, en dejar que la naturaleza siga su curso. 

 

¿Qué hacer? 

25 comentarios :

  1. Sobre el neoliberalismo, así como las soluciones comunistas poco he de decir, creo que está todo dicho. No son soluciones sino que nos presentan más problemas. he de decir que nunca he leído los postulados de la ecología profunda, así que poco puedo decir sobre ella; si he leído a Spinoza, a Huxley y Rousseau (no todo), y quizá entronque más con el primero que con el resto.

    Se que hay negacionistas, pero es evidente que esto se calienta a marchas forzadas y que este mismo calentamiento hace que los polos se derritan, no hay que ser ingeniero para observar como van desapareciendo los glaciares. No tengo idea de como se puede parar este desaguisado, pero temo de que es tarde para ello. Hoy mismo el calor en La Ricarda , literalmente detrás de los motores de los aviones en su despegue (unos doscientos metros), era insoportable.
    Te sigo.
    salut

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    1. Gracias por tu presencia, más en este tiempo de mediados de agosto cuando tantos y tantos se trasladan para disfrutar de unas más que cálidas vacaciones, salvo que vayan al norte donde parece que hace menos calor.

      El valor de este post es para evaluar si comprendemos o compartimos esa idea de la ecología profunda de si realmente nos sentimos parte de esa naturaleza, como integrante de sus ciclos y de su realidad o si la vemos desde arriba, como algo para ser utilizado para nuestro servicio y disfrute, aunque seamos conscientes de que hay que hacer algo para cuidarla. Pienso que hace falta mucha comprensión y voluntad para asumir que formamos parte, igual que los bosques, las montañas, los glaciares, los bosques de coral, los animales, la Tierra misma... de una cadena en que no somos los reyes o señores sino una parte más, conectada con todo el universo, que es, en esencia, uno. Personalmente, es una visión que puedo comprender intelectualmente pero que no siento internamente. La realidad de la Tierra es sagrada, y nosotros no somos sus sumos sacerdotes, sino una parte de ella. Pienso que tratamos a nuestro planeta como si fuera un decorado en que nosotros, ufanos, reinamos para nuestro deleite. No obstante, digo que es algo que puedo asumir mentalmente pero no vivenciar íntimamente. Conozco a amigos que cuando están dentro del bosque vibran misteriosamente y se sienten parte de esa realidad a un nivel que yo no puedo. Soy demasiado mental. Igual que hay montañeros que sienten la montaña como algo sagrado, a pesar de la mercantilización que hay de ella. Solo hay que ver las colas enormes que hay actualmente para subir al Everest que no es diferente a las ramblas. Por eso, cuando la ecología profunda propugna reconectar a los urbanitas con la naturaleza, siento que es algo problemático y que la consumiría por la devaluación que supondría al masificarse la experiencia. Salut y un abrazo.

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  2. Personalmente, es una visión que puedo comprender intelectualmente pero que no siento internamente..." Me pasa absolutamente igual.
    Salut

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  3. ¿Qué hacer? Yo en los gobiernos no tengo ninguna esperanza para que resuelvan este tema, hay demasiados intereses económicos. Pero sí creo en la gente, en los ciudadanos. Nosotros seríamos quienes podríamos poner de nuestra parte. Primero concienciarnos del gravísimo problema, para eso están las organizaciones que podrían acercarse a la ciudadanía y promoverlo (sí, aún más y de manera más práctica y sencilla que todo el mundo lo entienda y asuma). Hay miles de cosas que podemos hacer: evitar el derroche de agua, de luz, evitar el consumismo, que todos plantáramos los huesos de las frutas que comemos, que no usáramos plásticos, que tuviéramos depósitos para el agua de lluvia luego utilizáramos... Son detalles como gotas de agua que forman el oceano. Yo propondría charlas en las escuelas, obras en los teatros al aire libre, vídeos en tiktok que se hicieran virales con influencers famosos... todo directo a la conciencia individual. Hay que concienciar a la gente de a pie, desde pequeños y cuando estos se hagan mayores que los gobiernos estén en sus manos, implorar para que aún estén a tiempo y se pueda relantizar el proceso de autodestrucción en el planeta. ¿Es una utopía? Puede, pero lo que es cierto es que todo lo que no se intenta es un fracaso.
    SAludos.

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    1. Hola, Manuela, gracias por tu contribución en pleno mes de agosto. Sin duda, según pienso, las soluciones habrán de ser microeconómicas -las que podemos tomar nosotros- y, por supuesto, macroeconómicas, las que tendrán que tomar los gobiernos de la UE que ya están en ello en proyectos quizás demasiado tímidos para la urgencia que requiere el caso. El mundo ha de cambiar necesariamente y eso no nos gustará en absoluto puesto que tendrá que haber restricciones, aumentos de precio, limitaciones en viajes, consumo de agua, electricidad, gas... etc. Podemos hacer cosas como ciudadanos, tal como mencionas, pero sin la actuación de los gobiernos, no irán demasiado lejos. Disminuir el consumo no es fácil, estamos acostumbrados a derrochar en todos los sentidos -agua (piscinas), electricidad, gas, exceso de consumo en todos los sentidos para mantener un nivel de vida que ya se ha hecho nuestro (ropa, tecnología, coches, viviendas, comida...). Nos hemos hecho a vivir por encima de nuestras posibilidades y no es fácil cambiar hábitos. Será duro. La UE quiere que sea un proceso lento y tranquilo, pero el mundo requiere de más velocidad y nosotros no vamos a aceptarlo. La velocidad que se pretende es de 2 cuando el planeta requiere una velocidad de 9, es una forma de expresarlo. Y, además, no veremos los cambios por mucho que nosotros cambiemos porque es un proceso a muy largo plazo. Saludos.

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  4. Para mi la idea de vivir en armonía con la naturaleza es muy sensata, nuestro planeta nos lo da todo, nuestra alimentación, ropa, medicamentos, construcciones, herramientas... y lo cierto es que somos sus huéspedes aunque nos empeñemos en pasar por encima de ella. Si lo piensas bien, tal prepotencia es una gran estupidez. Vivir en armonía con toda la vida que contiene Gaia suena a utopía hoy por hoy, pero ¿quién sabe? todo cambia, tal vez nos veamos obligados a sentir más respeto por la vida si ésta se rebela contra nuestros excesos.

    En cuanto a la red de seres vivos de la que formamos parte, estoy de acuerdo con Naess y con lo que tratas de explicarnos, que todo esta interrelacionado, me viene a la cabeza el efecto mariposa, y además, pienso que no somos tan diferentes del resto de animales, ni siquiera del mundo vegetal, que como nosotros, nace, crece, se reproduce y muere. Todo esta formado de una misma materia, átomos, compuestos de protones, electrones y neutrones en constante vibración. Yo también, en ocasiones, paseando por parajes naturales he sentido esa vibración que comentas, una conexión con la vida que había a mi alrededor tan grande... mucho mayor que la que tengo con personas con las que me relaciono a diario.

    Buen día, besos!!

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    1. Lástima, en mi caso, que haya de vivir en un entorno urbano no sé si muy agresivo pero sí que me inhibe de una vivencia cercana de lo natural. Cuando salgo a hacer caminatas por el bosque o por la montaña siento algo diferente pero no sé muy bien cómo interpretarlo. No tengo unas agudas antenas para percibir la naturaleza, tal vez intelectualizo todo por mi carácter y la experiencia no es intelectual sino más bien ventral, de la piel, del corazón. Cuando subo montañas que me exigen mucho físicamente, siento la presencia de algo diferente a cuando estoy frente al ordenador -situación que me es muy placentera-, pero no soy capaz de sentir esa presencia que algunas personas perciben. Una vez haciendo un experimento de teatro, el profesor quería saber cómo caminábamos, qué parte de nuestro cuerpo adelantábamos al avanzar, y en mi caso, era claramente la cabeza, lo que da lugar a una forma de ser. Otros avanzan con el torso, con el plexo solar, con la parte ventral, pero yo era con la cabeza. Puedo entender la hipótesis de Gaia intelectualmente pero no vivenciarla. Ya me gustaría, claro, igual que otras muchas cosas menos mentales. No obstante, me gusta pensar que la tierra es un organismo vivo, que tiene entidad y que trabaja para mantener la vida. Ahora la mayor parte de la gente vive en ciudades, a diferencia de hace ochenta años por ejemplo, y no hay experiencia directa con la naturaleza que nos resulta extraña, no se la comprende, y eso es un drama, aunque masificar los bosques y las montañas en un planeta tan poblado no sé si sería bueno para Gaia. Se suele ser muy descuidado y grosero con los desechos, cosa que me espanta y me desalienta. Gracias por tus palabras tan inspiradoras. Buen día. Acabamos de llevar a uno de nuestros gatitos a la veterinaria porque está malito.

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  5. Espero que lo del gatito no sea nada.
    Y por si te fuese útil te comento, la primera vez que sentí esa conexión con la naturaleza fue frente a un árbol en un entorno de mucha paz, le hable con mi mente sobre mis descubrimientos, sobre la teoría de que todo estaba conectado y que él y yo no éramos tan diferentes, por sus venas corría la sabia y por las mías la sangre, de alguna manera noté su energía, noté que estaba escuchando mi mente y supe con seguridad que estaba de acuerdo con mis razonamientos. Parece un cuentecillo esto que te acabo de describir, pero solo es el comienzo de algo hermoso que la naturaleza te ofrece si le das esa oportunidad.

    Un abrazo y un beso Joselu!!

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    1. Tenemos tres gatitos, y uno ha pasado a otro una infección en la garganta. Les han dado antiinflamatorios y antibióticos. Parece que va a mejor.

      Entiendo esa conexión, e incluso hablo con amigos que en el bosque es el único espacio en que son totalmente felices y experimentan estados únicos, de dimensión espiritual. En este sentido es lo que cuentas respecto a aquel árbol. Es un cuentecillo pero que revela una íntima armonía con Gaia. He leído algún libro precioso que habla de la vida compleja y profunda que existe en los bosques autóctonos entre los árboles que se comunican entre ellos. El libro se llama El clamor de los bosques y el autor es Richard Powers. He visto en el Pirineo navarro bosques de hayas que son maravillosos. Pocos espacios he visto tan hermosos y llenos de vida. Si hubiera ido solo me hubiera quedado algún tiempo sintiendo la fuerza telúrica del bosque originario. No son lo mismo los bosques de repoblación de eucaliptos. Lo intentaré. Pero para hacerlo hay que ir solo al bosque. Si vas acompañado, hablas demasiado. Gracias, Ana, estoy muy contento de leerte por aquí.

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  6. De seguro se han escrito volúmenes sobre qué hacer, pero a veces ni siquiera llegamos al punto de acuerdo de que alguna acción sea necesaria. También está la posibilidad de que la naturaleza vaya a sobreponerse al reto ecológico con o sin nosotros. Hay un punto más inmediato en la devastación del cambio climático y en reconocer que la vida en el planeta en sí es más agradable si preservamos su belleza natural.

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    1. Sí, creo que hay unanimidad en cuanto a que hay que hacer algo -salvo los negacionistas, que hay muchos-, pero el problema es qué y cómo. La situación es de extrema urgencia y los tiempos para intervenir en el clima sin que se desmorone el sistema capitalista son muy lentos. Hoy leía que se espera que para el año 2050 los aviones llevarán combustibles no fósiles que no emitirán CO2 a base de hidrógeno y CO2 recuperado. Es una excelente noticia pero faltan treinta años y el planeta puede que no pueda esperar tanto. Hay muchos proyectos en marcha que puede que solucionen parcialmente el calentamiento global pero la subida de temperaturas es tan rápida que no sé si llegaremos antes de alcanzar el punto crítico de no retorno. Para más desgracia, ahora tenemos esta guerra imperial absurda de Ucrania que enfrenta a las superpotencias en lugar de estar colaborando, y se plantea asimismo una pugna comercial durísima con China además del tema de Taiwan. En cuanto a preservar la belleza natural del paisaje está claro, pero me acongojo con los miles y miles de incendios en todo el mundo que destruyen bosques y espacios naturales bellísimos. En España ha habido más incendios en lo que va de verano que en los cuatro años anteriores. No parece que haya motivos para el optimismo, pero sin optimismo tampoco saldremos adelante.

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  7. "Es difícil hacer que un hombre entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda"
    Nuestra visión del mundo está muy influenciada por los medios,antes llamados de comunicación, que ahora son de fabricación de consenso. Pero solo por ellos. La publicidad que nos rodea y se nos mete dentro nos llama a un consumismo galopante de objetos y sensaciones que implica arrasar el medio ambiente en servicio de los caprichos del ser humano. Por mucho que piense así, no soy ajeno a esa forma de vida. En mi entorno veo no un negacionismo sino un mirar para otro lado y actitudes casi violentas cuando se tratan estos temas. Asumir la situación implica dar pasos atrás en nuestras comodidades y no gusta. Para romper la disonancia cognitiva se argumenta contra cualquier medida por inútil y poco eficiente o se carga con toda la fuerza de la ignorancia voluntaria y la mala baba, que les sobra para culpabilizarlos del atentado a sus derechos constitucionales
    Votamos a los que nos prometen ese mundo feliz de la publicidad que nos ha moldeado entre elecciones.
    No creo, de acuerdo con lo anterior y con la frase de Upton Sinclair que indica el comentario que haya soluciones. Cuando la situación se vuelva desagradable y mortal reaccionarios y será tarde, o simplemente buscaremos culpables, que eso sí nos gusta
    Un abrazo!

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    1. El motor de nuestra sociedad es el consumo. Supone trabajo y beneficios cuando es boyante. Si el consumo decae, todos nos resentimos. Es un mecanismo cuyo funcionamiento es difícil de cambiar. Por eso nos instan a que consumamos y nosotros tenemos introyectado el ansia de "querer cosas". El periodo llamado antropoceno comenzó hace tres siglos con las primeras máquinas que realizaban trabajos costosos para los seres humanos, triunfaron porque eran rentables y ahorraban dinero. Dicho periodo, que ahora está acabando, ha sido el tiempo más extraordinario de la historia porque ha permitido mejoras en el nivel de vida de la gente en todos los órdenes y ha llevado a realidades increíbles en el terreno médico, tecnológico, de vida común. No querríamos volver a lo que era el mundo en el siglo XVII antes de la revolución industrial que tuvo como mecanismo de funcionamiento, el mercado. Sin embargo, ahora nos encontramos con límites porque si el mecanismo sigue funcionando del mismo modo, nos topamos con nuestra posible extinción como especie. Sé que se están haciendo intentos y llevando a cabo proyectos muy serios para disminuir la carbonización del mundo, pero la sociedad se resiste, como bien dices: una pequeña disminución en los grados de temperatura irritan a sectores políticos y sociales. Tendrán que aprender. Es como el juego del mikado en que se mezclan diversas varillas unas sobre otras y hay que quitar una a una sin que se altere el conjunto y no se derrumbe. Tenemos que aprender y la pedagogía es imprescindible. El problema es que tenemos gobernantes cínicos en los que no creemos y cuando nos dicen que variemos nuestro modo de vida, no confiamos en sus mensajes. Va uno y dice que se quita la corbata para contribuir al problema del calentamiento global (¡!) y después coge un helicóptero para desplazarse. Yo no creo en los que me piden un cambio siendo ellos hipócritas y mentirosos. Harían falta voces con credibilidad para que hablaran a la gente y pienso que se comprendería aunque daría lugar a conflictos porque hay muchos que descreen en que estemos en un problema muy grave. Y sí, podemos llegar al punto crítico en breve. Tenemos que evitarlo, pero no hay quien sea capaz de explicarlo. Un abrazo, Nubeagua. Me encantan tus pinturas.

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  8. Te agradezco que me des a conocer el legado de Arne Naess. He leído la influencia que el budismo y, sobre todo, el taoísmo tuvieron en su pensamiento, tomando del taoísmo uno de sus grandes valores; la armonía con la naturaleza.
    Coincido con el buen criterio de Ana, los argumentos de Naess están guiados por la sensatez.

    En el legado budista y taoísta la inteligencia se ha basado en un profundo respeto por la Naturaleza, se ha usado para intentar comprenderla y conocerla desde una relación mutua de armonía.

    En la cultura tecnocéntrica del Occidente actual, la inteligencia se ha usado, en relación a la Naturaleza, para intentar dominarla y someterla a nuestros intereses comerciales, consumistas, etc… de armonía con ella ni hablar, eso no tiene un valor utilitario y, más intolerable aún, monetario.

    Esas dos variables; monetario y utilitario, condicionan sobremanera nuestra forma de pensar en estos lares, es la Naturaleza entendida con un pragmatismo puro y duro. La concebimos como la maquinaria (la Naturaleza transmutada en máquina, la negamos su condición de ente vivo), que posibilita nuestro dañino estilo de vida.
    La relación que el taoísmo mantiene con la Naturaleza es, por así decirlo, espiritual, el interés lucrativo brilla por su ausencia… esto es inconcebible en el mundo neoliberal, es algo desterrado en su pensamiento colectivo, por tanto ahí ya tenemos una importante barrera (nada menos que la forma de pensar de toda una cultura) para revertir en lo posible el deterioro medioambiental.

    Por eso estamos en una tesitura endemoniada; desacelerar este declive sin renunciar a muchas de nuestras comodidades en la sociedad del bienestar.
    Ecologismo profundo versus egoísmo profundo. Es decir, cambiar este negro panorama… ¿sin cambiar nuestra forma de pensar? Entonces las soluciones serán meros parches, esconder la basura debajo de la alfombra.
    No sabemos pensar fuera del mundo artificial en el que estamos inmersos, su fuerza centrífuga hace que nuestros pensamientos apenas salgan de ese circuito viciado.

    La conciencia medioambiental debería ser ya una asignatura obligatoria en el plan educativo desde infantil, una asignatura troncal al nivel de importancia y horas lectivas que matemáticas, lengua o idiomas.
    Pero la educación pública depende de los gobiernos de turno, y ya sabemos que ocurre.
    Leí las medidas medioambientales en los programas políticos en las pasadas elecciones autonómicas de Madrid, siempre son de corto recorrido, y en las derechas, cuando me detuve en las propuestas del PP de Ayuso, allí arrinconadas en el último capítulo, eran una verdadera tomadura de pelo, tampoco me sorprendió viniendo de la derecha y la irrelevancia que suelen dar a esta gravísima situación. Pero ahí están con sus millones de votantes, porque España tiene problemas “más serios”, dicen en ese mantra cansino. Los llamados progresistas me parecieron bastante más ambiciosos... al menos sobre el papel. El PP ni siquiera se preocupó en disimular esa desgana por las cuestiones medioambientales.

    En nada las medidas medioambientales tendrán que ser lo prioritario en un proyecto político, en ello nos va el futuro. El ninguneo medioambiental es muy peligroso.

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  9. Volviendo a la tecnocracia, el MIT es un imponente Think Tank en el que circulan ideas, proyectos y pensamientos muy valiosos para la industria tecnológica, el desarrollo de la inteligencia artificial. Está lleno de “sabios tecnológicos”, pero estos sabios tienen una mirada cortoplacista, desean una ganancia económica inmediata de aquellas ideas que desarrollan, son "hijos mimados" del neoliberalismo, éste les da las herramientas para actuar, incluso les da herramientas para pensar en la dirección que quieren las grandes corporaciones económicas, que son las que mantienen el MIT y nuestro sagrado estado del bienestar.

    Podría existir un "MIT Medioambiental" con generosos dineros a disposición de “sabios ambientalistas” para desarrollar brillantes ideas y proyectos que cuiden el planeta y mitigar el daño hecho, pero los beneficios de este MIT no serían instantáneos, sino a medio e incluso largo plazo, para la siguiente generación. Esto es opuesto a la filosofía del neoliberalismo imperante, en donde una sociedad sumida en el hedonismo, por tanto intensamente egoísta, quiere el beneficio al momento, el disfrute aquí y ahora.
    Sin embargo, las políticas medioambientales (y no las otras) son las que, a la postre, asegurarán la supervivencia económica, y todas las supervivencias habidas y por haber. Cuesta o no se quiere entender esto.

    Gastamos enormes cantidades de pensamientos e ideas que nada tienen que ver con la pervivencia futura de nuestra especie, es más, todo ese flujo de ideas van en la dirección contraria, empeñadas en autodestruirnos, cuán estúpidos podemos llegar a ser, ¿verdad?

    Estamos encantados de conocernos, pensando que somos las criaturas de un progreso sin fin, creadores de un can robótico capaz de articular su estructura altamente tecnológica igual que los movimientos naturales de un perro, que nos dice “hola” y nos pone un cubata en la mano.
    ¿Pero es esto el progreso? ¿Qué es realmente el progreso?

    Para mí, algo que tiene mucho más que ver con el progreso... podría ser el fenómeno de una flor, una flor solitaria por ejemplo, que se abre paso en un mundo de asfalto, que surge con determinación de los resquicios o una grieta entre el cemento, desafiando a todo ese entorno hostil que llamamos mundo desarrollado.
    El aprendizaje de esa flor, de su fascinante experiencia vital, tiene para mí más valor que lo que puede obtener de un androide jugando conmigo a las damas.

    Desde el siglo XVIII (Revolución industrial) caminamos con una fe ciega e incuestionable hacia una idea de progreso que ha desembocado en el absurdo que hoy contemplamos, y que consiste en aniquilar lo que realmente nos ayuda a vivir, que no es un coche más potente, ni un móvil de última generación, sino un árbol, un bosque que nos surte oxígeno y absorbe el dióxido de carbono ( acelerador del calentamiento atmosférico).

    “Se estima que un solo árbol maduro y frondoso produce un suministro diario de oxígeno para entre 2 y 10 personas.” (Wikipedia).

    ¿Cuántos árboles se han calcinado en los incendios que sufrimos?

    Ponemos muchísimo más empeño en rescatar bancos, que son reservas de dinero, que en rescatar bosques y montes, que son reservas de un bien mucho más preciado, el oxígeno para vivir. He ahí nuestra moderna mentalidad.

    Celebro verte por aquí, amigo Joselu.

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    1. Encantado y maravillado de volverte a encontrar por aquí, Paco, y más con un comentario de la enjundia e interés que has dejado. Habría diversas cosas que añadiría.

      Paradójicamente es en occidente donde se ha desarrollado más intensamente una cierta conciencia medioambiental, nosotros que hemos arrasado el planeta durante trescientos años emitiendo carbono a la atmósfera. Conciencia que no es muy grande pero existe. Vivimos en un mundo muy peligroso dividido en bloques en que occidente está aislado frente al eje Rusia-China-India-África y buena parte de Sudamérica. Motivos de confrontación varios: Ucrania, Taiwan... Cuando más necesaria sería la cooperación mundial para disminuir la carbonización, más se agudizan motivos para la disensión y la confrontación. Y una parte del mundo muy habitada que se está desarrollando no tiene los mismos criterios que Greenpeace, me refiero a China, India, Brasil, Indonesia... donde se está en pleno desarrollo lo que supone carbonización y destrucción de ecosistemas en la Amazonía y en la jungla de Indonesia, que son los pulmones del mundo.

      Mal panorama, Paco.

      Pienso que ante la descarbonización puede haber enfoques idealistas -imposibles de realizar- y pragmáticos -lentos, insuficientes, tímidos- pero lo cierto es que para cambiar hemos de contar con la humanidad que somos y no la que deberíamos ser de modo utópico. Ha de ser este sistema neoliberal el que se transforme porque la humanidad no va a cambiar si no es por obligación. Hemos de contar con los bancos, con el capitalismo, con las instituciones mundiales y comunitarias, para cambiar lentamente el sistema. Otro mundo por mucha utopía que le echemos -y los ecologistas profundos le echan mucha- no es posible. El comunismo ha fracasado y en su sistema de crecimiento fue igual de depredador que el capitalismo en su destrucción de la naturaleza. El problema es muy complejo, Paco, no valen simplificaciones ni idealismos imposibles de realizar ante una realidad trágica cada día que pasa. Los incendios masivos no solo en España sino en todo el mundo me desazonan y me estremecen, y, además, muchas veces son provocados por razones enigmáticas.

      La Unión Europea tiene un plan para la descarbonización que implica una fase intermedia de transición. Se supone que el objetivo de la descarbonización no es otro que la electrificación. Hemos de transformar un mundo de emisiones de carbono por un mundo totalmente electrificado y en esa transición larga y difícil no hemos de destruir el sistema económico. Imagino que no querríamos volver a alumbrarnos con quinqués, que también emiten carbono. Ciertamente no me salen las cuentas. James Lovelock, ecologista profundo, era un firme defensor de la energía nuclear como fase de transición hasta que llegara la energía limpia de la fusión nuclear. Sin embargo, el rechazo popular y político, la mala prensa de la energía nuclear, hace esto poco viable. El tema de los residuos nucleares, Lovelock lo minimiza y sostiene que no son tantos, y en todo caso mucho menos conflictivos que emitir diariamente millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera. Ya imagino que no es una opción que te agrade, tiene mucho rechazo, pero en esa transición energética hacia la electrificación nos faltan puntos de apoyo porque las renovables hoy por hoy son deficientes técnicamente y plantean problemas irresolubles de momento. Por ejemplo las baterías de las placas solares es una tecnología que está muy verde todavía. Y los aerogeneradores son muy lesivos para el paisaje y solo funcionan cuando hace viento.

      Quiero decir, Paco, que el problema es muy complejo por muchos motivos y que no basta solo con fustigarnos como seres ansiosos de consumo, que lo somos. Hay que partir de este sistema, no tenemos otro, para transformar el mundo. ¿Cómo? No lo sé, ¿A qué ritmo? Sin duda insuficiente porque estamos llegando a un punto crítico de no retorno y no nos estamos dando cuenta mientras vuelan los misiles en Ucrania y sobre Taiwan. No es fácil.

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    2. Por lo demás estoy en sintonía contigo en cuanto a la valoración del valor decisivo que tiene la naturaleza ejemplificada en una flor. Estoy de acuerdo en que la Educación Medioambiental debería ser materia en la secundaria y bachillerato, más bien bachillerato. En cuanto algo digno se convierte en materia curricular se devalúa por la perversión del sistema.

      Dices que para ti es más valiosa una flor que un androide jugando a las damas contigo. He leído a James Lovelock que es un visionario alucinante. Para él estamos entrando en el Novoceno, la era de la energía solar transmutada en información. Te sorprenderá que él piense que el futuro del mundo van a ser los ciborgs, que sucederán a la humanidad, tras convivir con ella un cierto tiempo. Ellos serán miles de veces más inteligentes que nosotros. La conquista del futuro no la harán los humanos sino los ciborgs. Esta predicción hecha a los noventa y nueve años no sé si es una chifladura de anciano brillante o una imagen visionaria de lo que va a ser el futuro. En todo caso hace pensar. Pienso que los seres humanos van a tener que hacer uso masivo de la llamada inteligencia artificial para encarar una situación crítica que enfrenta al ser humano con la naturaleza. No obstante, pienso que el taoísmo no es totalitario sino un juego de contrarios que se armonizan. Tal vez la vida humana tenga su sucesión en la vida electrónica. No sé en qué lugar quedarán Shakespeare, Dante y Cervantes en esta sucesión. No sé si las máquinas tendrán interés en la literatura.

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    3. Claro que en Occidente estamos más concienciados y, por tanto, emprendemos más acciones, es que nosotros podemos permitirnos el lujo de detenernos y dedicar tiempo a pensar sobre el problema medioambiental, que ya tenemos encima, los ciudadanos del mundo subdesarrollado o de regímenes dictatoriales están demasiado ocupados en salvar su pellejo o en sobrevivir día a día con un plato de comida, no tienen tiempo ni ganas de reflexionar en otra cosa que no sea vivir un día más. Es evidente que Greenpeace supone una irrelevancia para ellos, como bien apuntas. Esto es comprensible y, al mismo tiempo, negativo para hacer frente al cambio climático.

      Sí, era consciente del componente utópico en los argumentos de Naess, su ideario tiene esos resquicios, sus puntos débiles y postulados contradictorios entre sí, como tienen todas las ideologías. Es una postura sensata (tener una relación de respeto y armonía con la naturaleza) y a su vez muy difícil de emprender dado nuestro mundo hoy, como planteas acertadamente.

      También soy consciente de la necesidad del desarrollo tecnológico, del uso de la inteligencia artificial para fines positivos (medicina, por ejemplo) de los bancos que guardan el dinero y otros logros de nuestro mundo desarrollado, no reniego de esto pues yo mismo utilizo y me beneficio de estas cosas. Sé que tenemos que enfrentarnos a esta problemática desde las sociedades que hemos construido, siendo quienes somos aquí y ahora, lejos de idealismos, con nuestras fortalezas y debilidades como sociedad. Las nucleares es un debate que debemos de abordar serenamente, conocerlo más a fondo, no soy partidario de rechazarlas per se, eso no es inteligente.

      El mensaje que subyace en mi comentario anterior, a donde quería llegar con ese muchísimo más empeño que ponemos en estas cosas de los bancos, robots, etc, etc, es… eso mismo, que no es sensato poner un 90% de empeño, interés, recursos e inteligencia en aquello y un 10% de empeño, interés, recursos e inteligencia en intentar paliar el deterioro medioambiental. Así las cuentas no salen.

      Las máquinas podrán leer a Shakespeare, Cervantes y Dante, para ellas tendrán un interés algorítmico, fríamente analítico, pero jamás podrán emocionarse leyéndolos… mala suerte, no se puede tener todo.

      Así es, amigo Joselu, las cosas no están fáciles.
      Un placer intercambiar pareceres contigo.


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  10. Cuanto menos puteemos a la naturaleza mejor para ella y a la larga para nosotros.

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  11. Interesantísimo post, Joselu. Gracias por darme a conocer a Arne Naess y el concepto de 'ecología profunda'. Sobre "¿Qué hacer?" para evitar el desastre, no sabría decirte. Creo que el desastre ya está aquí y que por mucho que se publicite o digan los políticos poco se puede o se va a hacer. Y digo que poco se va a hacer porque la sociedad en que vivimos está basada en todo aquello que daña a la naturaleza; se nos dice que consumamos menos pero a renglón seguido de esa intervención televisiva tan interesante del científico o del político de turno se nos pasan por ese mismo canal una serie de anuncios de consumo desenfrenado: coches, alimentos de consumo innecesario, caprichos que dañan el medio ambiente... En esta contradicción nos movemos. Se dice que queremos parar la bicicleta y al mismo tiempo se nos anima a seguir pedaleando. Creo que hasta que no hay un crack total nada se hará. Ojalá que organizaciones como Greenpeace logren influir en quienes gobiernan el cotarro, pero...
    Un fuerte abrazo

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    1. Planteas bien la contradicción que vivimos con el ejemplo de la bicicleta. De entrada, estamos consumiendo cada año lo equivalente a los recursos de dos planetas y medio y solo tenemos uno. El conflicto es sangrante, pero ¿cómo parar? Ciertamente hay países cuyo consumo de recursos es elevadísimo como Estados Unidos, pero todo Occidente es consumidor en exceso, y eso unido a los países emergentes que quieren lógicamente su parte en el pastel y emiten dióxido de carbono a mansalva para mejorar su economía. Dicen que las energías renovables podrían ser parte de la solución pero yo no veo que estas sean suficientes para paliar el desastre que es cercano. En cuanto a Greenpeace, acabo de hacerme socio, y pienso que hace mucho pero no tiene capacidad decisiva sino solo de presión sobre los gobiernos y la opinión pública. Es como una voz que clama en el desierto, pero algo es algo. Un fuerte abrazo, Juan Carlos.

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  12. Desde luego el concepto de naturaleza que yo tengo, el ecologismo que me toca, es este concepto de ecología profunda. Mucho más que el concepto de Gaia que es más etereo y donde no se si acabo de encajar del todo. Pero desde luego mi visión del ecologísmo no puede ser desde un punto de visto antropocéntrico. El hombre, bajo mi punto de vista, es el problema. Se que entre esa visión y lo que hago en mi día a día no hay una coherencia, no hago realmente nada para acercarme a esa ecología profunda, pero al menos se que mi visión teórica es esa. He leído muy poco del tema. Siento no participar más por aquí, leo los posts, pero no saco las fuerzas o el tiempo para entrar opinar. Además, mi cerebro, a día de hoy, a duras penas está en condiciones de mantener la cordura, no estoy yo para grandes reflexiones.

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  13. Respuestas
    1. Hola, José Antonio, una alegría inmensa encontrarte de nuevo por aquí, y en un post que anhelaba tu participación y me ha sorprendido que haya llegado dos semanas y pico después de que fuera publicado. En todo caso, un enorme placer. Y, ciertamente, es problema es el ser humano, su ambición que le ha hecho conquistar la secuencia del ADN y haber llegado al espacio, pero también estar a punto de llegar a un punto de no retorno en el tema ecológico. Pienso que yo tampoco soy un ejemplo en mi día a día de coherencia ecológica. He cambiado algunos aspectos creo que importantes pero no voy a hablar de ellos. Me alegra que estés presente aunque no participes. Me preguntaba por ti y cómo estarías, y, para mi preocupación conozco que no son buenos días para ti. Mañana haré una caminata por Collserola, de momento hemos caminado poco. Iré solo pues el compañero tiene dolor de espalda, me llevaré la cámara y emularé tus magníficos reportajes sobre el bosque. Muchas gracias por tu comentario, que me ha llegado cuando no lo esperaba.

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