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viernes, 14 de junio de 2019

Jugando al Trivial



Mi hija mayor -22 años- me comentaba el otro día que estuvo jugando con unas amigas al Trivial pero que se encontraron con un montón de preguntas de conocimientos generales cuyas respuestas desconocían por completo, y ella estaba segura de que yo hubiera sabido la mayoría. Reflexioné y le dije que el problema reside en una falta de cultura general. No es el problema de que ella no haya estudiado, acaba una sólida carrera científica este año. No, yo achaco este déficit cultural a que los jóvenes –y no tan jóvenes- no han sido lectores de prensa. En nuestra casa hasta hace dos años entraba siempre el periódico, a veces dos diarios, pero nunca vi que mis hijas tuvieran el más mínimo interés en hojearlos. Yo fui lector de prensa desde que recuerdo y reconozco que es una fuente de cultura impresionante, no solo por lo que representa la información sobre la actualidad sino por sus reportajes y crónicas sobre ciencia, historia, arte, cine, etc. Probablemente buena parte de la cultura que poseo es debida a mi lectura sistemática de la prensa y a la curiosidad que despierta ser conocedor de claves interpretativas del mundo en general.

Ahora los jóvenes se alimentan de las noticias sesgadas de las redes sociales, son noticias parciales y sin fuentes de información solventes y muchas veces son totalmente manipuladas por los difusores de las mismas. Carecen de un conocimiento del mundo y de la realidad, y ya no digamos de la historia. La inmensa mayor parte de los jóvenes –y no tan jóvenes, insisto- desconocen la historia del siglo XX, sus crisis, sus conflictos, sus guerras en que murieron más de setenta millones de seres humanos por decir algo. Desconocen qué fue el comunismo, su revolución iniciática, la figura de Stalin, y su hundimiento en 1989. Se podría decir que es opaca para ellos la mayor parte de la historia mundial porque no les atrae la historia y, lógicamente, esto les lleva a desconocerla. El mundo está en manos de la ignorancia más generalizada. Solo cuenta la actualidad más banal, las series, las redes sociales estúpidas que absorben por completo las ansias de actividad mental de los adolescentes, los jóvenes y de muchos adultos (o adulescentes).

¿Cómo enfrentarse al mundo que está viniendo que es heredero del pasado? ¿Cómo entender los conflictos de nuestro tiempo: las migraciones, el cambio climático, la Inteligencia Artificial, la robotización y la automatización que dejará sin puestos de trabajo a millones y millones de jóvenes, sin tener una curiosidad que lleve a conocer las claves de la historia?

La calidad de la información ha descendido geométricamente con la crisis de la prensa: ya no se venden periódicos, solo hay que ver los quioscos de prensa que siguen abiertos –que son pocos-. No se puede sostener periódicos digitales alternativos solventes si estos son gratuitos. Hace falta mucho dinero para mantener una empresa informativa independiente que no termine en manos de los tiburones del Golfo Pérsico. Habría que pagar la información seria, pero no se está por la tarea. La prensa digital no puede mantenerse solo con los anuncios, esto va en detrimento de la calidad de la información y de su independencia.

En Cataluña se reparte gratuitamente La Vanguardia en centros de enseñanza y otros lugares públicos. Se reparte gratuitamente porque recibe grandes subvenciones del poder político que paga así una información sumisa y dependiente de dichas subvenciones y el poder las paga, con dinero de todos, para tener una prensa obediente a su servicio. La jugada perfecta para tener a una opinión pública manipulada sin medios informativos realmente independientes.

La crisis de la información es peligrosísima para el futuro de las sociedades modernas. Por un lado, los jóvenes se alimentan solo de las redes sociales y sus tonterías, desconocen totalmente la historia y las claves del futuro inmediato y a medio plazo; pero, por otro lado, esto coincide con la crisis generalizada de los medios informativos que se hacen dependientes de capital problemático que invierte en ellos para manipular a la sociedad.

Cada vez habrá menos información libre y esto es una espada de Damocles para la viabilidad de los grandes debates del mundo actual, unido al desinterés generalizado por la cultura si no es presentada en papel couché y de modo adulescente.

Cuando mi hija me explicaba que no podían jugar al trivial porque era opaco para ellas, estudiantes universitarias, se estaba evidenciando una situación que no me parece tranquilizadora.

20 comentarios :

  1. y lo peor es que pasa en todos lados, acá en Argentina es lo mismo, depende lo que quieras leer (de que lado está de la torta) agarrás tal o cual diario...

    pero es personal, si tenes ganas de saber eso no sucede... el problema es cuando es gente de carrera como vos decís y pasa eso... en fin, seguirá así o peor esto? ja... saludos...

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    1. Por aquí no se lee prensa escrita para nada. Si acaso periódicos digitales, que caen en poderes económicos influyentes porque no son rentables. La prensa de papel terminará por desaparecer y necesariamente la digital habrá de ser de pago. Es la única solución a la grave crisis de la prensa. Los jóvenes no frecuenta siquiera la prensa digital y se informan, por decir algo, a través de redes sociales. En el ambiente de mis hijas todos son así. Hay una ignorancia generalizada sobre la actualidad mundial y ya no digamos sobre la historia, a pesar de que en el bachillerato se ha estudiado algo. Saludos.

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  2. Jajaja, me río por no llorar! Mi hija ya me dijo hace dos veranos que ella y su pareja habían dejado de jugar al Trivial con los amigos porque no acertaban ni una. Universitarios los dos. Así que no me coge de nuevas...
    Has hecho un buen retrato de los jóvenes -y no tan jóvenes, vale-. Redes sociales, series y poco más. Pero, ¡cuidado! leen en diagonal, ven series ligeras y de satisfacción inmediata y no leen libros. Es la imagen que tengo de ellos, de los que conozco y de los dos que tengo en casa.
    ¡Qué va a ser de ellos cuando ya está sucediendo lo que Marta Peirano vaticina aquí?: https://bit.ly/2KQEblL
    El 5G les va a hacer polvo, ainsss

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    1. He leído el link que has enlazado con la entrevista a Marta Peirano: es muy interesante. Ayer unos amigos me decían que cuando se hablaba delante del móvil sobre determinados temas (viajes, compras, operaciones...) terminas por recibir propaganda sobre lo que el móvil ha escuchado, de modo que los móviles, igual que Alexa, están nos están escuchando y vendiendo nuestros datos. Creo que no somos conscientes de nuestra falta de privacidad. Es espantoso, Conchita, Yo tengo la impresión de vivir en un mundo que es infinitamente menos libre que el que conocí en los años ochenta y noventa, y casi te diría que el franquismo, en el que yo viví y milité políticamente en contra, no nos controlaba ni de lejos como nos controlan ahora. La libertad es ya un mito, estamos milimétricamente controlados y no hay modo de escaparnos -yo no tengo redes sociales, pero utilizo google, whatsapp, correo electrónico-. Nos han hecho adictos a las aplicaciones. Y nosotros aún leemos y adquirimos información valiosa de otras maneras. Nuestros hijos viven y viivirán un mundo en que creen ser libres pero es una mentira. Mi hija pequeña me decía que instagram -al que es adicta- le provoca ansiedad e insatisfacción por la comparación continua con otras vidas aparentemente exitosas. No lee nada, solo ve vídeos, series y se mueve por redes sociales. Creo que nuestros hijos son un paradigma de lo que está pasando globalmente. Aterrador, Conchita, aterrador, y ahora viene el 5G. Yo era mucho más libre antes de la aparición de internet y el que quería acceder a la cultura lo hacía de igual modo. Entiendo que internet es prodigioso y alucinante pero también un modo de control absoluto sobre nuestras vidas.

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  3. Trivializarlo todo obedece a oscuros intereses... La política intenta que los problemas sean triviales y que las personas se tribalicen sin consecuencias, polarizadas como hinchas en un graderío.
    Hoy en día la incultura adolece de títulos, mientras la cultura sufre una indiferencia institucionalizada.

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    1. Lo has expresado bien. La trivialización de la vida y de la cultura es absoluta. Nunca el mundo ha tenido mayor acceso a la cultura como ahora y a la vez ha sido tan ignorante.

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  4. Mmmm... Más o menos en lo general puedo estar de acuerdo con lo que planteas; pero difiero en puntos importantes.
    ¿Estúpidas redes sociales? Hay mucha estupidez en las redes, como la hay en el mundo; pero también hay contenidos valiosos y se alberga una interacción importante que genera conocimiento.
    ¿Ahora y antes? Al menos por acá donde crecí y vivo, no había muchos lectores de contenido no trivial, antes. Vale: proporcionalmente, había más texto "con contenido" -por decirlo así-, que ahora; pero la mayor parte de las personas por acá, de la generación de mis abuelos o de mi mamá, ni la menor idea de historia del siglo XX o de conceptos propios de disciplinas sociales.

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    1. Las redes sociales, todas, son un elemento de control absoluto de nuestras vidas. No es conocimiento lo que está en juego sino la extracción de datos sobre nosotros como clientes o sujetos manipulables. Facebook tiene volúmenes enteros de información acerca de nosotros, sabe qué opinamos sexual, política, comercialmente por completo. Internet y especialmente las redes sociales puede que aporten conocimiento pero su función esencial es conocernos para traficar con nuestros datos. Google sabe todo acerca de nosotros, todo. Te conoce mejor que lo que tú misma te conoces. Y esos datos que obtiene y que nosotros le damos, son vendidos. Facebook es un sistema absoluto de control de nuestras vidas. E Instagram es una red de postureo y narcisismo colectivo que exhibe lo más trivial de nuestras vidas. La pregunta es que cuántos libros, que merezcan la pena, se leen mientras se gasta tiempo y tiempo, absorbidos por las redes sociales de las que esperamos que nos reafirmen en nuestro estilo de vida y nos den likes para reforzar nuestra fragilidad. Nunca el ser humano ha estado tan solo como actualmente, a la vez que se tienen infinitad de “amigos” en las redes sociales que son totalmente adictivas. ¿Conocimiento? Más bien venta de datos masiva. Ese es el objetivo de las redes sociales.

      En cuanto a que la generación de nuestros padres o abuelos desconocían la historia o el mundo, puede ser, pero ahora hay mayor información que nunca, y estudiantes universitarios son muy ignorantes: La propia ignorancia es un factor esencial en nuestras vidas. Somos muy manipulables, mucho. Nos conocen mucho mejor que nosotros a nosotros mismos. La ignorancia nunca ha sido tan grande en medio de la mayor cantidad de datos de la historia.

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    2. ¿Somos más manipulables que las generaciones anteriores? Porque eran requetemanipulables. Sí: los estudiantes universitarios están peor formados ahora que antes, pero igual es momento de dejar de pensar que es en las universidades donde vamos a encontrar conocimiento...
      ¡Claro que las redes sociales y todo en Internet está hecho para conocernos, vender nuestros datos y demás! Ya es así. Y de cualquier manera, la interacción genera conocimiento: uno que tal vez no va a estar en los libros, que yo amo, pero de los que se habla de un modo que no me parece apropiado: como si leer libros nos hiciera, per se, tener criterio. ¿Cuántos libros que merecían la pena se dejaron de leer por la tele, por el radio...? ¿Qué tanto merecían la pena los que se leían antes? ¿Cuántas personas sabían leer cuando se leía más que ahora? ¿Cuántas tenían acceso a los libros?

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    3. El control que se tiene de nosotros actualmente es mucho mayor que antes porque los mecanismos por que nos conocen son muy sutiles. Nunca hemos estado tan expuestos a la manipulación porque antes esta era general pero ahora es individualizada y personalizada, dirigida a nuestros gustos, filias y obsesiones. Saben qué sentimos exactamente acerca de todo. Los likes que damos nos desvelan totalmente, estamos desnudos por completo. .Antes había más posibilidades de defensa ante la manipulación por potente que fuera. Ahora se adapta a nosotros y ni nos damos cuenta. .

      En cuanto a los libros habría mucho que decir, hay muchas clases de libros, claro está. No todos suponen un potencial de crecimiento y no necesariamente proporcionan criterio, algo que es fruto de cada personalidad.

      Yo he conocido las redes sociales y he huido de ellas, de todas. Sí que he visto que determinados usos de las mismas pueden proporcionar conocimiento, es cierto, pero en general su uso es adictivo y predomina en ellas la banalidad, y, sobre todo, lo peor, es que en ellas hay una selección para encontrarte solo con las personas que piensan como tú, los que te halagan con sus likes, aquellos cuya sensibilidad coincide con la tuya. Es una visión falsa de la realidad, crees que eso es la realidad y solo es la realidad que coincide con la tuya.

      He prescindido de redes sociales donde pululan seres no especialmente sabios y me dedico a leer literatura, escrita por mentes destacadas e inteligentes. No confío en la mente colectiva. Son muchos años de relación con las redes sociales y desde que las he eliminado en mi vida, siento que soy más libre, menos influenciable y más feliz. No comparo mi vida con la de nadie, no tengo que soportar las manías y gustos de personas que en el fondo no me interesan demasiado.

      Es posible que en los libros no esté todo, pero sí en los buenos libros. Es un diálogo con la inteligencia, Por lo demás utilizo internet, claro que sí, no se puede vivir al margen de ello.

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  5. Recuerdo cuando yo estudiaba bachiller, tendría sobre los 14 años, el profesor de matemáticas preguntó qué era el calor en un objeto. Nadie lo sabía, yo sí, una provocación de movimiento... pero no me atreví a decirlo porque lo sabía después de haber leído la revista que acompañaba al periódico de los domingos. Yo pensaba, como se lo diga me va a echar la bronca sobre qué hacía yo leyendo un periódico en lugar de estar estudiando. Ahora veo que era un punto a mi favor. Yo no veo a ningún joven leer el periódico incluso ya a pocos mayores, yo misma ahora leo en el twitter y en las distintas televisiones y emisoras de radio. Quizás ahora esté más valorado el saber trabajar en equipo, el saber encontrar datos, el ser resolutorio y antes lo hacíamos todo momorizando los conocimientos. No sé decirte, en mi familia que tengo profesores se ponen las manos en la cabeza del sistema de enseñanza actual. Pero dicho esto, es un hecho que saber ahora sabemos más quienes tenemos más años que quienes tienen menos.
    SAludos.

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    1. Cuando tenía dieciocho años, un día advertí mi profunda ignorancia -empezaba a estudiar Filología Hispánica- y tomé la decisión de remediarla en la medida de los posible. Han pasado más de cuarenta años y todavía me siento ignorante en muchos temas. Desde entonces no he hecho sino estudiar, leer sin cesar, viajar y aprender... Quiero decir que salir de la ignorancia es tarea de toda una vida y no se llega a ser demasiado sabio pese a todo lo que hagas. Cuando se es joven se es totalmente ignorante -es normal-, y depende de lo que hagas al respecto que logres o no adquirir cierta cultura. Hoy se le da, como dices, mucha menos importancia a los datos, a los conocimientos. Ahora se habla de “competencias” y no de conocimientos. El resultado, desde mi punto de vista, es demoledor -he sido profesor más de 35 años-. No sé cómo será su nivel de “competencias” y su disposición a “aprender a aprender”, pero su nivel de conocimientos es mínimo, desolador. El futuro está en manos de generaciones “muy competentes” pero seriamente ignorantes en cuanto a conocimientos. El problema es que todo este planteamiento ha provenido de la izquierda. ¿Han acertado? Saludos agradecidos.

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  6. Cuanta razón tienes, comparto totalmente la preocupación por las nuevas generaciones. De hecho lo sufro cada día pues trabajo en una empresa donde mucho de los que me rodean ya forman parte de la generación digital, y además son especímenes avanzados en el tema puesto que son informáticos. Me rodeo de decenas de jóvenes de entre 20 y 25 años con apenas vida social, que se pasan los fines de semana en casa jugando a videojuegos y no aparte de lo tecnológico y la informática donde son eminencias (sin duda con muchos más conocimientos que yo) no tienen idea de casi nada. He realizado muchas pruebas entre ellos en forma de encuestas en voz alta con un poco de humor y cachondeo y un punto de mala leche. Una vez que hablábamos del tema se me ocurrió preguntar entre los 10 o 15 que había a mi alrededor si les sonaba el nombre de Julio Cortazar, y ninguno sabía quien era ni le sonaba, lo mismo para Santorini, no reconocían el nombre para nada. En mi caso la poca cultura que tengo no me viene tanto de la empresa escrita sino más bien por la literatura general y la prosa que he podido leer. En mi infancia se tenía en las casas enciclopedias donde uno de vez en cuando se sumergía. Eso ha desaparecido totalmente. De la wiquipedia se lee las dos primeras frases y con eso uno ya se da por informado. En fin, yo soy muy pesimista con este tema, una vez vi en una librería de segunda mano un par o 3 de jóvenes de no más de 20 años emocionados encontrando libros de literatura que no era Harry Potter y te juro que me emocioné profundamente por lo extraño de la situación. Un abrazo Joselu!!!

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    1. La cultura es una vocación de raíz totalmente personal. Ahora no tiene prestigio ser culto. El presente es tan poderoso que ocupa toda la mentalidad de un joven. No necesita literatura, historia, arte, filosofía, cine... Solo con su dosis de tecnología o series o redes sociales rellena toda su necesidad de saber. Ha desaparecido la diferencie entre una persona culta y otra que no lo es. En el pasado quien no era culto respetaba a quien lo era y se sentía debilitado por su ignorancia. Ahora no. Existe una prepotencia y soberbia que considera que la cultura es aburrida y elitista. No importa saber quién fue Cortázar o Mario Benedetti o Thomas Mann, ni hace falta saber dónde está Santorini. Mi hija mayor se sorprende de mi cultura en muchos temas, la pequeña se ha acostumbrado a la incultura y vive a gusto en ella. Me duele, claro que me duele. Youtube, instagram y poco más. Por más que he hablado con ella no he logrado despertar su amor a la cultura. Sé que es inútil, así que comprendo tu malestar y tu ironís sobre tus compañeros. La cultura es un bien fungible que no tiene validez ya entre las generaciones jóvenes y no sé si entre otras. Vivimos tiempos bárbaros y estas son las generaciones que dirigen la política. Mira los dirigentes políticos. Son totalmente ignorantes empezando por Sánchez, Abascal o Rïbera o Puigdemont. El único que se salva sesgadamente es Iglesias que era profesor universitario pero su cultura es muy parcial y falta de maduración. La ignorancia es el caldo de cultivo del presente. Todavía no lo has vivido con tus hijos pero te llegará. Querrás impregnarlos de literatura o de los conocimientos que te han conformado y te darás cuenta de que no podrás. Su mundo ya no tendrá que ver con la cultura. Es una especie en total desaparición. Yo lo veo con profunda desesperanza. Mi hija mayor está leyendo Robinson Crusoe y ha leído La isla del tesoro. Un abrazo, José Antonio!!!!!

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  7. Je, je, precisamente estos días andamos liados con mi hijo Martí de 12 años que quiere hacerse instagram a pesar de que no tiene móvil. Esta a punto de cumplir 13 el año que viene hará 2º de la ESO y va a ser muy difícil mantenerlo mucho tiempo más sin móvil. Yo le dije que sin número de teléfono iba a ser muy difícil hacerse la cuenta pero vaya, parece que hay trucos para saltarse la limitación y alguno de sus compañeros le ayudará. Supongo que en estos días esa red social ha llegado con fuerza entre los de su entorno y el no quiere quedarse del todo atrás como ya lo está con el móvil. Total, para hacer fotos con los amigos aparentando por aquí y por allá presumiendo de los guays que somos de las tonterías que hacemos. Mi hijo este año no ha leído nada. Ahora que empieza el verano creo que va a retomar el 4º de Harry Potter. La poca cultura que le llega es vía el rap y las peleas de gallos a lo que se ha aficionado recientemente. Cultura del insulto y la descalificación. Yo intento redirigirlo a grupos de rap que tiran más de crítica social y que si tienen una carga más lúcida, pero es difícil. Por otro lado el trap y el regeton que es lo que triunfa entre la música de los adolescentes tampoco ayuda demasiado.

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    1. Así es la adolescencia, la conozco bien. Las influencias del mundo de los mayores -padres, profesores...- son mucho menos potentes que las que provienen de sus iguales con los que se quieren asimilar para no ser menos o diferentes. Y lo cierto es que la lectura no es una prioridad. Y las redes sociales, especialmente instagram, les ocupa muchísimo tiempo. Mi hija pequeña me decía el otro día que instagram le producía ansiedad. Uno ve su vida confrontada constantemente con la de otros que parecen más guapos y más felices que lo que es uno y no puede dejar de compararse. Pienso que es una red nociva por lo que tiene de ansiedad inherente a su uso. Pero es lo que hay. Para salirse de esta dinámica habría que ser un muchacho solitario y diferente, abocado al dolor tal vez. Lo que quieren es ser igual a todos, como todos, no hay impulso de individualización sino de integración, de asimilación a la mayoría. Poco hay que hacer, es así.

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  8. Mi experiencia personal es muy parecida. Tengo tres hijas que terminaron carreras técnicas superiores y las ejercen con un cierto éxito pero carecen de cultura general. Son buenas en sus especialidades pero desconocen la historia, por ejemplo. Una amiga de ellas, pensaba , ya mayorcita que los calamares, en libertad, tenían forma de anillo.
    Yo soy devorador de libros y revistas.Posiblemente se deba a mi situación de hijo único de padres mayores y a mic curiosidad por saber las cosas de la más primera mano posible. Eso me ha dado una cierta cultura general, (aunque no sea experto en nada), lo que al final no se si es bueno o malo. En mi opinión "todo" se repite, con actores y escenarios diferentes, pero la trama es la misma, desde siempre.Acierto casi siempre sobre la evolución de los acontecimientos y a veces es aburrido, la verdad. Por otra parte creo que en general la sociedad es bastante inculta,inculta de forma voluntaria, que es lo peor y esa incultura la obliga a pontificar sobre cualquier tema que desconoce de forma inapelable.Al final procuro hablar poco y cuando salen temas en los que procuro estar informado, he decidido manetener silencio o dar la razón, sin más, porque en el fondo lo que todos queremos en mayor o menor grado es que nos den la razón. Lo que pasa es que al final uno se va aislando y creo que en estas edades no es bueno...
    Un abrazo

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    1. A mí tampoco me gusta discutir o polemizar sobre cosas que tengo claras, dejo estar la cosa y no digo nada. Silencio. No leo desde hace meses prensa general pero leo intensivamente los suplementos de cultura, tecnología y ciencia de la prensa con cierta altura. Coincido contigo en la apreciación de que la incultura generalizada es voluntaria y ello lleva a conversaciones de bar en que se pontifica sin tener ni idea.

      Soy un gran aficionado a la historia -sin ser especialista- y me gusta leer libros sobre la historia del siglo XX, tema que me apasiona. Ahora estoy interesándome por la historia de la Europa del este, que es totalmente desconocida por nosotros. Son países que están ahí pero cuya realidad nos es ajena. Yo veo que nadie tiene ni idea de historia. Yo miro el desarrollo de los últimos ciento cincuenta años para poner en perspectiva los acontecimientos actuales. Muchas creencias o afirmaciones -especialmente viviendo en una comunidad llena de creencias como es Cataluña- me producen risa pero he optado por mantener silencio. No quiero discutir. Me gusta reflexionar en voz alta -en el blog- pero no mantener diatribas. Es cierta la incultura. Incluso personas que creen saber mucho de un tema, te das cuenta de que solo han oído campanas y no saben dónde. Creo que soy un poco culto y no me gustan las tonterías. Es como si yo quisiera hablar de lo que significa cruzar el Atlántico a vela. Supongo que las diría sin fin. Remediar la incultura es tarea de toda una vida, y no se está por la labor. En la familia de mi mujer, prácticamente no hay nadie, tengan carreras o no, que tenga una cierta cultura. Es hablar por hablar. Cuanto más sabes, más obcecadamente mantienes silencio. Es así. Un abrazo, muchas gracias.

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  9. Leo tu reflexión, Jose, y me abres de inmediato otra: ¿necesitan las sociedades una suerte de cura de amnesia para poder seguir existiendo? Individualmente, al menos, y aunque reconozca su imposibilidad técnica, me gustaría eliminar ciertos dolorosos recuerdos de mi mente, que más me entorpecen que me ayudan; que más me hieren que me enseñan; que más me atormentan que me definen. Vi una película Eternal sunshine of the spotless mind (aquí horriblemente traducida por el equívoco ¡Olvídate de mí!, que recordaba al ¡JO, qué noche!, de Scorsese, también horroroso) en que se abordaba esa posibilidad de eliminar recuerdos. Un película bella y dramática a partes iguales. Pues con las sociedades me temo que debe de pasar lo mismo. Esta sensación de que cada generación inaugura la existencia sobre la Tierra es, realmente, una tradición, además de un tópico. Y algo de "erosion de la memoria colectiva" se ha de verificar en todas ellas, porque si no no se entiende que jamás acabemos de aprender las lecciones de la Historia, del pasado, lo que permite que revivan los fantasmas distorsionados de males inequívocos. La película La ola demostró la facilidad con que un movimiento nazi puede convocar la "admiración" de los jóvenes; del mismo modo que vox pone "de moda" el franquismo como un régimen autoritario que "vela por ti", aunque jamás fuera así, pero siempre pueden rebuscarse medidas "sociales" inevitables que se hacen pasar por vocación casi socialista, que, sumado a "nacional", nos da una idea clara del modo como te organizan la vida y la muerte de los disidentes... En fin, sigo dándole vueltas al asunto, porque alguna explicación social ha de tener esa tendencia al olvido de todo lo que no cubra el estrecho campo del egocentrismo y el egoísmo. ¡Nuestra suerte es que podemos salir por piernas cuando devienen egotistas!

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    1. Es cierto, cada generación olvida y se enfrenta al pasado para rechazarlo o cuestionarlo. Así hicieron los modernistas con los realistas iniciando un nuevo modo de ver las cosas. Y esa es la dinámica de la historia. Nada que objetar. Es necesario el olvido para construir cosas diferentes. No obstante, la era tecnológica en que vivimos es tan autista y soberbia que reduce totalmente el pasado a una caricatura mala y superficial. Y sus hijos, los hijos del presente, son totalmente ignorantes de los hilos del pasado, pasado en el que me sumerjo mediante la literatura, el arte o la historia.

      Otro peligro es el de la "memoria histórica", terrible conflicto que ve el pasado según los ojos de los valores y usos de cierta manera del presente. Es una proyección demoscópica del presente en el pasado y eso es muy problemático. Pero es una tendencia actual, interpretar el pasado -aunque sea el imperio romano- según las modas del presente. Es algo que detesto.

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