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lunes, 4 de febrero de 2019

El infierno de la muerte blanca


No hay duda de que todo lo relativo al Tercer Reich es universalmente conocido: su historia, su ideología, la figura de Hitler, la persecución contra los judíos y gitanos, así como su eugenesia criminal. De todos es sabido la existencia de los campos de exterminio nazis y el genocidio que tuvo lugar en ellos o fuera de ellos. Probablemente muchos hayan leído El diario de Ana Frank o la obra Si esto es un hombre de Primo Levi. Forma parte de la cultura de nuestro tiempo. 

Sin embargo, la figura de Stalin y la historia de la represión en la URSS o países anexionados (Ucrania, Bielorrusia, los países Bálticos, Polonia… ) es menos conocida, así como sus campos de exterminio no tienen la literatura de Auschwitz o Treblinka o Mauthausen, entre otros. Probablemente, para muchos es desconocido que Stalin condenó a la muerte por hambre a más de seis millones y medio de campesinos durante las campañas de colectivización de 1933 y 1934, especialmente en Ucrania. El hambre, morir de hambre, fue una política aplicada por los totalitarismos, nazismo y comunismo. Igualmente en las grandes purgas de 1937 y 1938, tres cuartos de millón de personas fueron asesinadas por la paranoia de Stalin. 

Hoy vamos a hablar de Kolimá, el escenario donde se desarrolla fundamentalmente la represión de los enemigos políticos del régimen estalinista. Kolimá está en el extremo noreste de Rusia, lindando con el océano Ártico y el mar de Ojotsk al sur. Es un territorio, cuya capital es Magadán, donde eran deportados centenares de miles de prisioneros, millones luego, para morir en condiciones espantosas con temperaturas de hasta -60º para trabajar como esclavos hasta la muerte por congelación, cansancio extremo y desnutrición. Eran programas diseñados para eliminar a supuestos enemigos políticos del régimen estalinista a los que se aplicaba el famoso artículo 58 del código soviético. Allí murieron millones de prisioneros de toda Rusia y de las naciones anexionadas, además de japoneses, polacos y procedentes de los países Bálticos. A veces, llegar tarde al trabajo era suficiente para ser deportado a Kolimá. Con los huesos de los centenares de miles de muertos se construyó la carretera de dos mil kilómetros que va desde Magadán a Yakutsk. Los huesos eran material poroso adecuado para el terreno de permafrost que lo constituía. Es la llamada “carretera de los huesos”, cuyo pasado todavía es difícil de reconstruir por la ocultación y destrucción de archivos de la época soviética. 

Si Primo Levi es el testigo de excepción de Auschwitz, en Kolimá hay un escritor llamado Varlam Shalámov (1907-1982) que soportó durante dieciséis años la deportación al infierno de la muerte blanca y pudo sobrevivir. El producto de su estancia allí son los Relatos de Kolimá en seis tomos. Fue deportado allí en 1937 "por actividades troskistas contrarrevolucionarias" y posteriormente por una opinión literaria. Estuvo condenado en las minas de oro y carbón en condiciones durísimas, contrajo el tifus y fue castigado por crímenes políticos y sus intentos de fuga. Tras la muerte de Stalin en 1953, se le permitió abandonar Magadán pero no volver a Moscú. Trabajó en los Relatos de Kolyma entre 1954 y 1973, su salud era muy frágil por su prolongada estancia en los campos. Trabó relación con intelectuales como Alexander Solzhenitsin, Boris Pasternak y Nadezhda Mandelstam y sus relatos fueron conocidos minoritariamente en la URSS vía samizdat (ediciones clandestinas a multicopista que corrían). Sus Relatos salieron clandestinamente de la URSS y fueron publicados en 1968 en Occidente. Son considerados como una de las grandes colecciones rusas de relatos cortos del siglo XX. Cuando Shalámov pudo volver a Moscú, su mujer, que le había esperado, quería que este olvidara Kolimá, pero él se obstinó en recordar y su relación acabó en la primera noche por proyectos diferentes de vida. Su hija, todavía en época soviética, era miembro de las Juventudes Comunistas y lo rechazó avergonzándose de él. Shalámov murió en un hospital psiquiátrico donde, viejo y enfermo, enfrentó los últimos días de su vida todavía en la época soviética. Tres años antes de morir se le obligó a retractarse de lo que había escrito. Nunca pudo ser testigo del éxito de sus Relatos ni de las numerosas ediciones que se hicieron en muchas lenguas por el mundo. La beneficiaria de sus derechos de autor póstumos fue Irina Sirotínskaya, un amor de Shalámov con el que nunca pudo convivir pues ella estaba casada y tenía hijos a los que no quería renunciar. Shalámov murió solo en un psiquiátrico. Hoy me ha llegado el primer volumen de sus Relatos que quiero leer en su honor aunque sé que cuestionar el estalinismo no es igual de popular ni de fácil que cuestionar el nazismo. Para mi sorpresa, en Moscú, en la plaza Roja, está la tumba de Stalin que está siempre llena de flores. Y en Rusia existe una añoranza muy intensa de los días de la URSS y del padrecito Stalin. Y entre los progresistas españoles hay una tendencia muy extendida que es la de considerar fascista como un apelativo ominoso, pero todavía comunista es considerado prestigioso y políticamente correcto. Yo me identifico con Shalámov y me siento solidario con su vida y compromiso. 

14 comentarios :

  1. Es tremenda la historia que cuentas, ¡cómo no identificarse con un ser humano que ha padecido tanto y que es el testimonio y voz de millones de víctimas anónimas! Impresiona saber cuánto dolor es capaz de infringir el ser humano sobre sus semejantes.
    Aunque tu entrada de hoy, presumo, quiere plantear otro debate de fondo. Entiendo que la raíz de las ideologías tienen planteamientos diferentes, aunque resultados calamitosos en su aplicación. El comunismo es planteado, inicialmente, como un movimiento revolucionario del pueblo y nadie debería escandalizarse por criticar las crueldades practicadas en su nombre (al igual que, por ejemplo, las llevadas a cabo en nombre de Cristo). De todas formas, no creo que sea lo mismo declararse comunista en una democracia que bajo la dictadura inhumana de Stalin. El propio Shalámov fue deportado allí en 1937 por actividades "troskistas" contrarrevolucionarias y el troskismo buscaba encausar el proceso revolucionario de la URSS.

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    1. En las grandes purgas de 1937-38 la acusación de trotskista era muy elástica y no tenía por qué corresponderse con la realidad. Varios centenares de miles de comunistas fueron fusilados, entre ellos varios compañeros de Lenin y revolucionarios históricos, así como escritores, artistas... Acusar a alguien de trotskista era una acusación genérica para llevar al paredón a la gente así que no queda demostrado que Shalámov lo fuera. A veces robar una botella de leche o llegar tarde al trabajo era considerado sabotaje y suponía diez años en Kolimá. Hay un libro de MIlan Kundera, titulado La broma en que un pequeño chiste en una carta privada supone la deportación del orgulloso comunista hasta entonces, y era ya la época postestalinista. Muchos de los fusilados en las grandes purgas morían dando vivas a Stalin.

      De todas maneras, parece que asimilas el trotskismo como una ideología contrarrevolucionaria y no es así. No pretendía "encausar el proceso revolucionario" en la URSS sino el estalinismo. El propio Lenin advirtió contra Stalin antes de morir.

      Yo milité en un partido marxista-leninista en la etapa de la dictadura. Dicho partido nos proscribía totalmente las relaciones con los trotskistas de la universidad a los que se seguía considerando contrarrevolucionarios. Yo, soslayando a mi partido, leí alguna historia de la revolución soviética contada desde el punto de vista de Trotsky. No quiero decir que si hubiera ganado Trotsky hubiera ido mejor la cosa, pero la represión contra los trotskistas, empezando con el asesinato del propio Trotsky en Mexico, o el asesinato del líder del POUM, Andreu Nin. en Alcalá de Henares fueron siniestras y criminales.

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  2. Hermoso y triste prólogo a una lectura que espero que hagas cuanto antes para entrar a leer tu impresiones. Siempre recordaré, avergonzado, la reacción burlesca que, por desconocimiento, me produjo la defensa del franquismo que hizo Solzhenitsin en aquella famosísima entrevista con Íñigo en TVE, cuando se empeñó en decirnos que nosotros sí que disfrutábamos de una auténtica democracia , en comparación con el Gulag que él y tantos habían soportado. Y, en efeto, "aparentemente" vivíamos en un régimen democrático, y por eso fue tan fácil, después, la Transición, ¡aunque defender eso, siquiera por rigor histórico, seguro que te convierte poco menos que en defensor de vox! A mí me intentaron captar de joven tanto el Opus Dei como el PSUC -y el del opus era uno de Tarrasa, por cierto-, pero mi feroz individualismo anárquico me protegió del gregarismo que olí enseguida, porque tanto monta monta tanto el incienso de la cruz como el incienso de la hoz y el martillo. Y ahí están los "curas obreros" que no me dejarán mentir...

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    1. Leí no hace mucho la reacción de Juan Benet a las declaraciones de Solzhenitsin sobre los estertores de la dictadura de Franco y sentí profunda antipatía hacia el autor de Volveras a Región. Cuando Solzhenitsin llega a Madrid en los finales del franquismo aquello es una dictadura light respecto a lo que significó el estalinismo. Es duro reconocerlo pero el franquismo tuvo unos comienzos crueles, tras la guerra, pero luego fue un sistema en que se podía vivir tranquilamente si no te metías en política. Hay mucha gente que vivió muy bien en el franquismo sin conciencia de vivir en una dictadura, y en los años setenta cuando vino el autor de Archipiélago Gulag, el franquismo era una dictablanda en que se tomaba a chacota al sistema opresivo. Franco había envejecido y quería entrar en Europa, en una etapa ya de crecimiento económico y realismo político propiciado por los ministros del OPUS DEI. Lo que vivió Solzhenitsin no tenía nada que ver con lo que encontró en Madrid en los años setenta. Me produjo verdadero sonrojo la petulancia de las declaraciones de Juan Benet auspiciando las represalias del régimen soviético contra el autor ruso, que serían bienvenidas por merecidas. El régimen estalinista fue mucho más cruel que el nazi, al menos contra los propios soviéticos. Ridiculizar, como hizo Juan Benet, el estalinismo, me pareció un gesto soberbio, ignorante y estúpido. Ello demuestra que la más preclara inteligencia puede estar aliada con la más profunda de las ignorancias. Pero esto sigue pasando. No se han hecho películas sobre el secuestro, tortura y asesinato de Andreu Nin pero sí que se ha hecho una película ridícula sobre las Trece rosas que se presentan como tiernas y bondadosas, cuando cualquiera que conozca el movimiento comunista sabrá que esas no eran condiciones de los militantes comunistas que eran puro acero al estilo de su líder José Stalin. Ayer me enteré que Enrique Líster, el Campesino, pudo huir del gulag a través de Irán y lo contó en un libro.

      Yo milité en un partido maoísta, marxista leninista. Igual que hice la mili. Y no me arrepiento de ninguna de las dos cosas porque me ofreció una perspectiva no imaginaria sobre lo que era la vida militante, que tú solo puedes intuir, y sobre la vida de un soldado en las guardias de medianoche o de madrugada con el CETMET en sus manos. Son experiencias que no conoces pero tremendamente literarias.

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  3. En mi juventud, siempre me consideré anarquista, ácrata, decía yo, pero no milité en ningún partido, porque me pasaba algo parecido a nuestro común y buen amigo Juan Poz, con su individualismo anárquico. Curiosamente, me han tratado peor algunos personajes de izquierdas por su falta de respeto, que otras personas con ideología de derechas.

    A mí, la última guardia de la mili me ocurrió esto:

    Apoyaba mi barbilla en el cañón del CETME cuando el parte me sorprendió en una garita, mientras hacía guardia, y me revoleó contra la pared. Fuera llovía con la mansitud que sólo puede hacerlo en Galicia, donde la acuosidad es tristísima y delectante. Dentro de mí también, igual, comenzó a llover y no escampió en muchos días.
    Aún era de noche pero sabía que amanecería en poco rato y, entonces, el día tendería a empeorar dado el espesuramiento de la noticia que la radio había dejado en mis oídos. Lentamente el paisaje urbano comenzó a metalizarse de azul.
    Era mi última guardia. Al salir fui a mojar las magdalenas en la tristeza de aquel desayuno de febrero antes de ir al barracón. En el cuerpo de guardia aflojé el cinturón y dejé las municiones y el fusil en la armería como quien deja media alma en su camino. Al llegar la camareta estaba vacía. Vacía inoportuna y ofensivamente. Se me cuajaron los claros de los ojos como quien llora pero sin lagrimear y comencé a escuchar un murmullo de voces en la soledad de la sala. La luz saltaba desde la calle general Alesón como queriéndose comer la húmeda penumbra. Fuera, la mañana llúvida aceleraba su ritmo de vida urbana y niños volantones iban a la escuela aferrados a sus madres.
    En Argentina engrupir significa hacer creer una mentira. Eso quizás fue lo que pasó en el boletín informativo del 12 de febrero de 1984, rumié pensante, mientras hacía el cambió de guardia. Su muerte era una falacia porque los inmortales nunca fenecen. Morimos nosotros antes que los acontecimientos que nos aconseja nuestra funda existencial de mortales, igual que los gusanos de seda que abandonan su ovillo vital y se transforman en sueño alado. El belgicano continuaría con su gargarizar de erres, flaco y barbado auditor de jazz. Una fama y un cronopio marcharon, cogidos de la mano, a coleccionar palabras heterogramas.
    Años más tarde me senté sobre una fría lápida de mármol blanco que cubrían rosas marchitas en Montparnasse. Encendí un cigarrillo y decidí contarle lo mal que lo pasé en aquella última guardia. Sé que me escuchó no más.

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    1. Deduzco que naciste en 1961, y tenías catorce años aproximadamente cuando la muerte de Franco. Te faltaban tres o cuatro para llegar a la universidad. Hacia 1973-75 no existía el anarquismo militante, fue en los años de la transición cuando creció como un magma que se extendió entre la juventud. Hacia 1975 todo estaba dominado por el marxismo en sus distintos niveles. Fue la recuperación de la libertad la que facilitó la propagación del anarquismo colectivo o individual. Y así sucedió en años posteriores en que la CNT y la FAI crecieron geométricamente hasta que el caso Scala hundió al anarquismo en la casi nada salvo la militancia individual.

      En cuanto a ese 12 de febrero, lo recuerdo yo también a partir de tu lírica y emocionada remembranza del día de tu última guardia bajo el sirimiri gallego. Yo ya era profesor en Berga y saqué a mis alumnos a la calle para realizar un happening que proponía Cortázar y que he contado alguna vez en el blog. Efectivamente, fue un día triste, triste. Lo había leído y releído, su Rayuela fue un libro-mito para mí. Fui también un día al cementerio de Montparnasse a su tumba, no lejos de la de César Vallejo y Samuel Beckett, de la de Ionesco y la de Cioran, entre otros muchos. Yo también me sentí cronopio en un tiempo, antes de que los famas invadieran totalmente el mundo. Yo también leí El perseguidor y me sentí extraño.

      Me ha gustado mucho tu texto poético sobre aquel día, por él y por lo inesperado que me ha llegado a medianoche. Yo también hacía guardias de madrugada y apoyaba el cañón del CETME en mi barbilla. Nos separan cinco años pero las vivencias son equiparables.

      Las guardias de la mili daban mucho tiempo para pensar en medio de la noche. Muchos de los máximos artistas de la transición al siglo XX y el primer tercio de siglo, tienen sus recuerdos militares. La milicia es un observatorio no desdeñable de la condición humana. Y además se tiene tiempo.

      Muchas gracias por este regalo totalmente inesperado.

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    2. Cuando tuve consciencia real de lo que era España fue en la mili. Allí me encontré con una muestra heterogénea de los individuos que conformaban los diferentes territorios y estamentos sociales. Es algo que tengo pendiente de escribir, pero aún no sé si tengo la distancia suficiente como para escribir sin ese malestar espiritual que me dejó por dentro. Pasados algunos años me despertaba pensando que aún estaba allí. Gracias a ti por el tiempo de lectura regalado.

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    3. Yo hice la mili entre 1978 y 1979, en plena campaña de ETA asesinando militares, población civil, niños, actuando el GRAPO, la aprobación de la constitución, las primeras elecciones democráticas poco después de la legalización del PCE. Hice 27 guardias en las que tuve ocasión de estar solo durante la noche, y de compartir puesto con compañeros de otras regiones de España y hablábamos intensamente sobre nuestro país. En mi destino tenía compañeros valencianos, vascos, madrileños... Eso es una riqueza que se ha perdido con la España de las autonomías que son empobrecedoras. Ahora en Cataluña solo puede haber profesores catalanes y de la misma extracción político-cultural. Recuerdo el tiempmo en que a nuestro instituo en la Cataluña profunda llegaban profesores de Andalucía o de Madrid, de Aragón, era mucho más rico, complejo y variado. Ahora hay una endogamia ideológica y política que no es buena. En Andalucía, profesores andaluces; en Cataluña, catalanes. Buah. Lo bueno es la mezcla, la heterogeneidad, la hibridación, el mestizaje. La mili era buena en ese sentido. Entiendo que tengas todavía sueños sobre la mili, yo los tengo sobre mi vida como profesor.... Pienso que la España de hace treinta años era mucho más rica que la de ahora, y, por supuesto, había mucha más libertad. Hoy me han enviado un meme que decía, aunque no tenga nada que ver, que cuando los teléfonos tenían cable, éramos mucho más libres. La deriva política y tecnológica tiene cosas apasionantes como este intercambio, pero no olvido que era una sociedad mucho más liberal y libertaria que ahora. Muchas gracias por tu participación.

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    4. Oye, Jose, eso de que no hice la mili... Siendo hijo de militar, yo hice una mili larguísima desde que tuve uso de razón, y además mi padre era un auténtico comandante chusquero... Añádase a mis méritos haber vivido en una ciudad militar y haber ido a un colegio de militares y religiosos.., ¿quién da más? Uséase, un respeto a mis irregulares sufrimientos militares...

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    5. Asumo la parte divertida de la respuesta, abiertamente tan indignada como ingeniosa. Muy buena. Pero no es lo mismo. Tú fuiste hijo de militar, ya tienes una obra ad hoc, La ciudad del aire, que siempre me ha parecido un desechado proyecto interesantísimo. Mi padre no era militar pero trabajaba con los militares y tenía su misma mentalidad, pero no me vale. Eso es una cosa y no precisamente buena. También fui a un colegio religioso sádico y opresivo, pero no me sirve, ni siquiera para escribir sobre ello por lo sórdido que era. Ser soldado de reemplazo tras la universidad sí que era algo diferente porque la mili no es todo blanco o todo negro. Hay momentos preciosos de camaradería en que comes sardinas con tripa y vino blanco con los compañeros o estás en la cantina tres horas bebiendo cervezas charlando sobre proyectos para cuando acabe la mili, duermes en condiciones diferente, has de simular que obedeces a los mandos, aprendes a escaquearte, a salir fuera de horas del cuartel, a hacer guardias de madrugada con tiempo para pensar o de conversar con tu compañero, tienes una vastedad de tiempo que parece interminable y que no parece avanzar, los mandos son a veces fascistas o abiertamente demócratas, unos rectos, otros chusqueros, es un tipo de vida en que leía mucho en la camareta, hacía imaginarias y observaba a mis compañeros dormir... Es o era un conjunto de experiencias que no pueden ser catalogadas en el territorio de lo ominoso como pareces relacionar tú, también había muchas cosas interesante en un tiempo que estaba fuera del tiempo en el que te daba lugar para plantearte tu vida. Tú te la ahorraste y estás orgulloso por no haber ido a un nido de autoritarismo y jerarquía impuesta, pero no era solo eso, eran otras cosas que tú no viviste y haber tenido a un padre militar es algo que te echó para atrás. La evitaste pero también te la perdiste, mirada en perspectiva. Ahora es hablar por hablar, pero en algunos países se ha hablado de reintroducir un servicio militar obligatorio parcial. En Suiza es obligatorio hasta rondando los cuarenta y los suizos esperan con ilusión ese mes en los cuarteles porque les saca de su rutina. Sé que se ha escrito mucho y mal de la "puta mili", pero de lugares comunes la vida está llena. Y asumo que debió haber experiencias malas, pero era una fuente de inspiración muy interesante para un escritor. J.D.Salinger ideó y probablemente escribió El guardián en el centeno durante la participación en la Segunda Guerra Mundial. Es vida en estado puro que no sustituye trabajar en un ministerio por más que Kafka fuera un oficinista, que había hecho el servicio militar -tal vez de allí salieron algunas de sus obras-. Ya no hay vuelta atrás: decidiste no hacerlo y forma parte con orgullo de tu biografía (y tus dioptrías), pero tal vez nos perdimos una obra al respecto. Y no me digas que la escriba yo porque yo no soy escritor, soy un bloguero intermitente y lleno de carencias. Dicho esto, mis respetos a tus padecimientos familiares... Lo más terrible que vi en Praga es ver que Franz Kafka estaba en la tumba con su padre, juntos compartiendo el espacio para siempre jamás. Realente ominoso. ¿Te imaginas enterrado con tu padre? Jajajajajaja -o yo con mi madre-. Uf.

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  4. La verdad que la represión estalinista fue terrible y es terrible también lo poco que se habla de ella en la actualidad, so pena de ser calificado de extrema derecha. Al igual que si ahora se habla de la represión y excesos en la zona republicana durante la guerra civil, automáticamente eres facha.
    Matar al que no piensa como nosotros es un deporte muy popular cuando se sueltan los demonios que llevamos dentro. Y no hace falta ser un asesino con doctorado, basta que se den las circunstancias adecuadas para que cualquier pacífico y entrañable padre de familia mate sin ningún tipo de remordimiento. Los excesos en el bando republicano se juzgaron, entiendo, en la Causa General, supongo que con no excesiva objetividad. Sin embargo la represión en el régimen de Franco sigue queriendo ser ignorada. Nací en el 53, por lo que viví 22 años del "Régimen". Es cierto que en los últimos años la dictadura era poco dura -comparándola con la de los años 40/50. Si no te metías en política (no digamos si apoyabas al regimen) apenas la notabas. Como habías nacido en el régimen carencias que ahora nos impactan entonces hasta las encontrabas naturales.
    A mi personalmente me dan mucho miedo los que lo tienen todo claro. En cuanto se les deja quieren imponer su verdad sin importar los muertos y en esto no hay ideologías.
    Lo más triste es que no aprendemos nada de la historía. Tendemos a repetirla, con otros decorados y otros actores, sospechando de los que no piensan como nosotros.
    Un abrazo

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    1. Pienso que hace falta un proyecto global -o como se le llame- de reconciliación nacional. Puede que sea tarde. Durante el franquismo, los culpables absolutos eran unos; ahora son los otros sin matices. Hubo represión durísima por parte de los dos bandos. Hubo abyección -y heroísmo- en los dos bandos. Yo tuve una tía monja que fue violada y asesinada en una cheka de Madrid. Hubo dolor por todas partes. Creo que habría que rehacer nuestra visión del pasado y dejar de considerar a unos malos y a otros buenos. Es una visión maniquea que despertará de nuevo a los fantasmas una y otra vez. Habría que desenterrar a los muertos de las cunetas pero reconocer también que se asesinó a mansalva por parte del bando republicano. Luego vino la represión del bando vencedor y los exiliados. Pero uno lo piensa y se da cuenta de que si hubiera vencido el otro bando, los muertos y los exiliados hubieran sido otros: la represión habría sido durísima. La guerra civil fue una tragedia griega en que no hubo solo buenos y malos. Mientras mantengamos esa visión, estaremos condenados a repetirla. Hace falta mirarse a los ojos y reconocer al "otro". Y ser capaces de reconocer que la Segunda República fue un fracaso estrepitoso que derivó en guerra civil. Si uno lee sobre aquellos días anteriores al golpe de julio se da cuenta de que tenía que venir de una forma u otra. Faltó prudencia, visión política, tolerancia, admitir al otro. Se impusieron visiones maximalistas y fanáticas, eso en lo que los españoles somos especialistas. Mucho me temo que no hemos aprendido nada, pues en muchos discursos de ahora se vuelve a aquel clima, y he leído en las paredes que "la única iglesia que ilumina es la que arde". Los demonios vuelven a estar sueltos. Pienso que los actores políticos no han leído las reflexiones de los protagonistas de la guerra civil. Un abrazo, y muchas gracias por tu comentario.

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  5. Hay una cosa que debiera llevar a reflexionar a mucha gente, no hay cifras ni exactas, ni siquiera aproximadas por consensos, de las victimas del comunismo. No voy a ser yo quien las de, pero dicen que en la Guerra Civil Rusa y sus secuelas murieron entre 1,5 y dos millones de personas y que en las represiones posteriores entre 20-25 millones, ojo al tema que estamos hablando de dudas de cinco millones la población de Madrid o Barcelona de diferencia, si no más, depende de autores. ¿Como es posible esto?, pues porque muca gente simplemente desaparecía y no estaba muerto oficialmente, ni encarcelado, ni nada; simplemente desaparecía. Lenin, Stalin y Mao, posiblemente sean los mayores asesinos de la Historia, sin embargo, hay grupúsculos de pseudointelectuales que todavía defienden estos regímenes de terror organizado, que es lo que era y lo que es peor lo defienden quienes dicen defender la libertad, lo que como dijo el otro... ¡¡¡manda huevos!!!. La policía del Zar paso a ser la policía del "regimen", los mismos perros pero con diferente amo, pero los mismos sistemas sino peores, porque ahora estaban "legitimados por el Pueblo".
    No es difícil que un anarquista (esos que dicen que el gobierno es malo) defienda el comunismo, sin saber siquiera que Lenin mando asesinar a muchos de sus correligionarios anarquistas, o que en la Guerra Civil Española los "comisarios políticos" (ojo al termino) asesinaran o encarcelaran a muchos de los mismos y estos los defienden tan solo porque no es de "derechas", a esto hemos llegado.
    Si denuncias esto parece que defiendes a los nazis, que es como se defienden los que no tienen ni razón, ni argumentos para defender sus posiciones, te llaman fascista o cualquier otra cosa acaba en ista (menos mal que el repertorio es pequeño y los que lo esgrimen con poco recorrido y criterio).
    EStamos en una época de bandos y si no estas en uno, según su primario razonamiento, tienes que estar en otro y eso siempre acaba mal. Son nuevas religiones que se componen de "fieles" y si no estas con ellos estas contra ellos, o eres devoto o eres hereje, si eres hereje mereces la Inquisición y la hoguera.

    Comunistas son los que leen a Marx o a Lenin o demás oráculos del comunismo; no comunistas son los que entendemos la clase de sociedad que querían montar...
    No me gustan los apóstoles, ni de la Biblia, ni del capitalismo salvaje y mucho menos del comunismo. Creo que hay un sentimiento de inferioridad en esa manía de ir convirtiendo a la gente en la fe, en ese pregonar tus virtudes, en aquel convencimiento de que solo tu posees la verdad y que eres capaz con tu, con perdón, con tu puta ideología arreglar vidas ajenas que ni siquiera te lo han pedido...
    ¿Tan difícil es vivir y dejar vivir? Vivimos en un pais donde en la medida de lo posible la gente tiene Sanidad, Educación y los requisistos mínimos para vivir, nadie se muere de hambre, no hay analfabetismo (del antiguo, del nuevo mucho), todo mejorable, desde luego...pero ¿porque algunos tienen esa visión sesgada y estúpida de niños pijos malcriados que se quejan de todo y por todo?
    Para mi la conclusión es sencilla, muchos por no tener nada que sumar, se dedican a criticar...

    Un saludo

    P.D. Perdona la extension.

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    1. Cuando yo militaba en la extrema izquierda marxista-leninista recuerdo que se nos hablaba desde el partido con total desprecio de las "libertades burguesas" que no serían otra cosa para nosotros que una oportunidad para llevar al pueblo a la revolución proletaria, aprovechando esas debilidades. Un ejemplo ilustrativo fue en las elecciones de delegado de curso en la universidad en los años 77-78 aproximadamente. Nuestro partido "tenía" que imponerse y nos llegaron indicaciones de que debíamos meter votos falsos en la urna para conseguir que nuestros representantes fueran elegidos. Yo me opuse en la célula lo que supuso una llamada de atención por parte del responsable por atentar contra la fidelidad al partido. El partido tiene la verdad y sabe cuál es la vía revolucionaria que pasaba por dar pucherazo. Las masas no saben cuál es la vía correcta, pero el partido sí, así que por qué no hacer avanzar el proceso y meter votos fraudulentos -que no son fraudulentos, claro, sino revolucionarios-.

      Ya sabemos que hizo Lenin con las llamadas "libertades burguesas". El leninismo se impuso lisa y llanamente por el terror. Ni era mayoritario en San Petersburgo ni en Moscú. Había que crear un clima de terror espeluznante que inmmovilizara a los oponentes. Y desde luego no era mayoritario en Rusia que era un país agrícola y fiel al zar. Lo lograron por las contradicciones y debilidades de los defensores de las libertades, la división del ejército, y, desde luego, los bolcheviques tuvieron audacia y falta absouta de escrúpulos para imponer el terror generalizado: asesinatos en masa, detenciones, represión, delaciones... No hay arma que el comunismo no esté dispuesta a emplear porque es a favor de la revolución proletaria aunque los proletarios o los campesinos no la quieran.

      Así es el comunismo en todas sus vertientes: desprecio hacia las libertades burguesas que son utilizadas como arma para imponerse totalitariamente. El desprecio hacia la democracia liberal es absoluto.

      Pues mira, yo me quedo con la democracia liberal, a pesar de sus múltiples errores. Se deriva del humanismo y la creencia en las libertades individuales. Sé que ha habido dictaduras impuestas por USA en Latinoamérica, su patio trasero, pero sé que se ha salido de ellas y que se ha juzgado tarde o temprano a los herederos de la dictadura como en Argentina o Chile. Sin embargo, en Cuba llevan desde 1959 con un único partido que ha estado en manos de dos hermanos, los Castro. Para algunos la palabra "revolución" justifica todo, yo lo he vivido, como digo, pero hoy por hoy, con todas sus imperfecciones me quedo con la democracia liberal, autora del mayor bienestar en la historia de la humanidad, y las críticas, muchas veces justificadas, olvidan cómo era el mundo hace cien años, hace cincuenta. Hoy es mucho mejor que entonces y no se lo debemos al comunismo ni al fascismo. Claro que quejarse es fácil y gratis. Hay mucho que hacer, mucho que corregir, pero, paradójicamente, muchas de las acciones que cabría hacer, chocan con los hábitos de las sociedades, como el impuesto al diésel que ha levantado la rebelión de los chalecos amarillos. No tengo ni idea de por dónde debería ir la humanidad, pero el marxismo y el comunismo, desde luego no son mis inspiradores, no lo eran ni siquiera cuando militaba en la extrema izquierda y eyaculaba con la palabra "revolución".

      Un saludo, y gracias por la extensión.

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