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viernes, 11 de diciembre de 2015

Una enseñanza en conflicto con la vida


Hoy he salido del instituto saturado tras seis horas con adolescentes. Nadie puede imaginar lo que es esto, teniendo en cuenta que me gustan esta pandilla de locos con acné, hinchados de hormonas en plena edad del pavo. Nadie puede imaginar lo que es torear tantos estados de ánimo alterados, en estado de ebullición, con conciencia plena de que cada uno de ellos es  lo más importante del mundo. Las cosas no salen muchas veces como el profesor ha previsto. Todo está abierto a la entropía y al desastre. O a la broma colectiva. Esa es otra constante, todo está siempre a punto de saltar por los aires mediante carcajadas contagiosas.

"Cada hora que añadimos al horario están más alterados. Son seis horas de atención a materias abstrusas e incomprensibles. Tienen ganas de moverse, de hablar, de evadirse de la clase, de levantarse, de mirar por la ventana, de reír ..."
 
Yo me pregunto –solo es una pregunta capciosa- si es lógico crear centros de confinamiento de adolescentes, cerrados con verjas, donde han de estar largos periodos cada día atendiendo a materias dispares en las que cree cada profesor que es lo más importante del mundo lo que explica. ¿Es posible que sea beneficioso a nivel mental este estado de tensión irresoluble entre su naturaleza inquieta y la inmovilidad a que los obligamos, sentados, copiando fórmulas, dictados, teorías, ejercicios sin final cuyo valor ellos desconocen y nosotros también? 

"¿Es sana intelectualmente esta organización de la enseñanza académica que no tiene nada que ver con la vida?"

La instrucción obligatoria sin duda es una conquista de las sociedades. Pero, llegados a un extremo, esta obligatoriedad que pretende que cada alumnito sea un pequeño licenciado Vidriera en cada una de las materias, ¿no es un absurdo?

La organización de los centros de enseñanza es coercitiva. Recintos casi militarizados de los que no se puede salir. Y en los que han de estar un montón de horas encerrados, sin movilidad. No es extraño que cuando suena el timbre de cada clase, estalle la emoción contenida y se disparen la conflictividad, los gritos, los saltos y peleas, las discusiones, las bromas en voz altísima, el desorden. Y ya no digamos cuando suena el timbre de final de jornada. ¿Se imaginan la desbandada que hay en las aulas? Pugnan por salir como cohetes los alumnos pero también los profesores que también se ven encerrados en ese sistema alucinantemente ilógico. Las escaleras se convierten en calderas de presión que se ven desalojadas con una potencia irrefrenable: ¡Libertad! ¡La calle! ¡Podemos irnos a casa!

No nos engañemos, yo vivo de esta falacia. Soy profesor y he de suponer que es bueno este sistema de escolarización. Todo es cuestión de aguantar y esperar la hora de salida. Pero ¿no podríamos idear aunque solo fuera intelectualmente un sistema más flexible, libre y concorde a su naturaleza de jóvenes guerreros?

Llevo un trimestre dando clase. Tengo la impresión de que con el sistema de Flipped Classroom he logrado comprimir toda la materia del curso. ¿Es necesaria mucha más información académica de la que he dado en estos tres meses realmente intensos? 

"¿No podriamos teorizar un mundo educativo lleno de actividades en que el movimiento fuera fundamental: teatro, música, dibujo y pintura, danza, deporte, excursiones por la naturaleza científicas, fotográficas, exploratorias...? "

Claro que tendría que haber información sobre el uso de la lengua especialmente, matemáticas a nivel básico, idiomas conversando con muchachos de otros países, biología, historia ... Pero de un modo en que la información fuera útil, no pretendiendo crear especialistas y futuros licenciados.

El resultado de nuestro sistema es de una productividad realmente baja. No retienen ni un cinco por ciento de la información que les damos y lo echo por lo alto. No aprenden idiomas, la mayor parte de lo que se enseña es inútil. Yo para nada he necesitado toda la formación matemática que recibí a lo largo de mi escolarización. Para nada.

Se me dirá que estoy redescubriendo Summerhill: una enseñanza no coercitiva, sin calificaciones, en la naturaleza, consciente de las emociones y la sexualidad, con libertad de asistencia, centrada en la felicidad y en la creencia de que el hombre es bueno por naturaleza. Puede ser. No sé.

Lo que sé es que este modelo no es sano y no es efectivo. Solo produce un infinito hastío y agotamiento a muchachos y profesores que solo ansían salir corriendo de ese lugar en que se hayan encerrados siete horas al día en actividades la mayor parte absurdas, contrariando los instintos y emociones fundamentales.


Y a esto hay que añadir las tareas para casa que ocupan, si se toman en serio, un tiempo muy importante que prolonga la jornada escolar.

Sin duda, esta escuela está ideada para una sociedad que reproduce los esquemas de poder y para una organización industrial del conocimiento. 

20 comentarios :

  1. Comparto completamente esa visión de la escuela-penitenciaría, porque la viví de niño y, por esos azares absurdos de la vida, la acabé malviviendo de adulto por el prímum vívere. Lo peor de todo, más que el propio sistema de reclusión, es el discurso políticamente correcto sobre las infinitas "bondades" del sistema. Se meten con los alemanes porque separan en vías diferentes a los alumnos desde los 10 años; pero no sé si és una burla sarcástica aún peor la de un sistema que aspira poco menos que a todos los alumnos se conviertan en algo así como perfectos seres renacentistas, como los cortesanos retratados por Baltasar de Castigliones en su célebre libro, de tan amena lectura, incluso hoy. El anarquista Paul Goodman imaginó 8n sistema educativo conectado con la realidad a partir de "células" educativas de no más de 10 alumnos al cargo de un profesor encargado de educarlos en un contacto permanente con la ciudad, con el pueblo, con el campo, con el entorno en que se hallen los alumnos, una enseñanza en contacto con la realidad de cada día, no el gueto carcelario actual. Mientras fui Secretario, mi contraseño de acceso al programa fue Illich, en homenaje al autor de La escuela ha muerto y como desquite contra el modelo de éxito educativo catalán, una versión actualizado del sistema de la FEN de triste recuerdo. Darles a todos los alumnos lo mismo es una injusticia mayúscula, y en ello radica la responsabilidad del hundimiento, en parte, del sistema público de enseñanza. Hay un buen número de aumnos que serán felices, repito, felices y productivos si pudieran "hacer algo con las manos", si pudieran dedicat su tiempo a actividades que, además de adiestrarles en un oficio, les tuvieran razonablemente divertidos en el perfeccionamiento de sus habilidades naturales. Ahora que oigo la propuesta de elevar a 18 años la enseñanza obligatoria, se me ponen los pelos de punta y me digo que la corrección política es el peor de los males que nos han caído encima.

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    1. Sabía que recibiría un comentario tuyo en este sentido. Al escribir me daba cuenta de una contradiccion irresoluble. Puede haber alumnos que requieran de una preparación más intelectual, más académica, que la mayoría. Esto no sé cómo solventarlo. Sin duda, la idea que expresas es buena: una separación desde los diez o doce años en ramas distintas según la orientación y peculiaridades de los chavales. Es un dislate mayor tener a toda la población escolar encerrada en las condiciones que conocemos y que hemos expuesto ambos: carcelaria. Somo profesores de un sistema de penitenciaría industrial que contradice el sentido común. A veces me planteo vivir con mis alumnos experiencias en la naturaleza pero no es posible. Supongo que esta forma de estructurar el sistema educativo es cuestión de orden social. La escuela como guardería. Como garaje industrial donde estén recogidos una serie de horas. Un instrumento de control social. En esta escuela se comprimen los instintos básicos, explotan las emociones y es, en realidad, una caldera en estado de combustión. La información básica asimilable realmente se puede comprimir o extender según queramos una educación flexible o no. Yo entiendo, como digo, que lo fundamental del curso por mi parte, ya está conseguido. Ahora es cuestión de extender su duración en un sinsentido, llenándola con informaciones absurdas que no pueden ser asimiladas. Tienes razón en lo fundamental. Y coincidimos. No se puede dar a todos los alumnos el mismo tratamiento. Es pura demagogia. La nueva escuela debe ser otra cosa. Mis clases son extraordinariamente libres, pero faltan esas otras posibilidades de realizar otros proyectos diferentes más en consonancia con la vida. Más movimiento, más uso de las manos, más contacto con la naturaleza, menos horas lectivas y más prácticas. Una escuela convertida en un espacio no coercitivo.

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    2. No puedo sino manifestar mi acuerdo con el punto de vista de Juan Poz. Lo paradójico es que quienes renegaban de la clase magistral y el academicismo vieron como una conquista social imponérsela a todo el mundo hasta los dieciséis. Hicieron estallar los institutos de bachillerato y crearon la figura del objetor educativo. Creo que habría que hacer un esfuerzo por conciliar el trabajo intelectual y el manual, en la escuela y en la vida. Pero el desprecio al trabajo manual y productivo es endémico en un país de señoritos... "Mi nene, de cuello blanco". Así que tenemos abogados y periodistas para exportar, y no encuentras un fontanero o un podador con oficio...

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  2. siempre e pensado que debe haber una amigable composicion en todas las aulas de clase sin esto el desarrollo no sera posible

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    1. Gracias por tu comentario. En mi centro se aplica hace tiempo esta idea de mediación en los conflictos. Sin mucho éxito, la verdad.

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  3. Buffff, después de intentar innovar en este último año de clases para ti, ahora reflexionas sobre si tiene sentido todo. Pones dinamita en el sistema y lo revientas cual terrorista educativo. Yo iría aun más lejos que tú. Y trabajar?, acudir 8 horas (eso los afortunados de occidente y además en el período histórico en el que estamos, no siempre ha sido algo tan light) de tu día ha hacer una misma cosa que, en la mayoría de los casos, no dejan de ser oficios muy poco enriquecedores a modo personal y que uno solo realiza para conseguir un sueldo a final de mes que le permita pagar deudas y alimentarse. Todo es absurdo. La escuela en ese sentido sería un mierda previa preparatoria para lo que sería la gran mierda del mundo laboral posterior. Y efectivamente, el 90% de lo que se te da en la enseñanza obligatoria no te sirve en la vida para nada. Sin duda deben haber habido mil estudiosos, y mil métodos de estudio más prácticos que el que actualmente se impone ya no solo es España sino en el mundo en general. Hasta tus clases que a seguramente serán menos tostón para los alumnos que las tradicionales, en el fondo no son más que un disfraz para enseñarle a los alumnos las mismas cosas que no le sirven absolutamente para nada. Las sociedades primitivas en cualquier lugar del mundo solo enseñan a los niños las cosas prácticas que van a necesitar en su día.Los antiguos masáis, digo yo, enseñarían a sus hijos a temerle a los leones, a cazar, a criar vacas, el poder curativo de las 4 plantas que les rodean, a contar el número de reses, y poco más. Todo lo demás es absurdo para ellos. Llegados a ese nivel de plantearse las cosas, todo es absurdo, la poesía para el 95% de los mortales, es absurda, la buena literatura en prosa más de lo mismo. No se si es necesario llegar a tal profundidad de cuestionarse las cosas porque uno puede caer por el abismo.

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    1. Jajajajajaja, solo por leer este jugoso comentario tuyo ha merecido la pena escribir este post de raíz utópica. Efectivamente, tu exabrupto existencial surge de la rabia contenida, igual que mi alegato utópico en contra de una institución que se pretende modélica pero es claramente coercitiva de los instintos y de la libertad mental e intelectual. No pasa nada. Uno puede gritar a la manera de Munch y mirar a su alrededor. No es sana una escuela como esta. Es una evidencia palmaria. Pero como alguien ha escrito es lo que hay. En esas estamos. Otros modelos son utópicos e impracticables a nivel social. Eso no quiere decir que no existan como instituciones privadas para padres privilegiados que pueden llevar a sus hijos a escuelas estilo Summerhill, Montesori... No enseñamos a pensar. Simplemente preparamos para incorporarse a esa realidad que tu expresas bien "La escuela en ese sentido sería una mierda previa preparatoria para lo que sería la gran mierda del mundo laboral posterior. Ekilicuá (es la primera vez que escribo esta palabra).

      Y cuando hablamos de pueblos primitivos, anteriores a la socialización industrial y burguesa, pueblos salvajes, uno ha de reconocer en muchos casos la profunda sabiduría de sus escuelas ágrafas y basadas fundamentalmente en la vida real y concreta en consonancia con la naturaleza y el universo.

      La escuela, como el trabajo, son una especie de praxis perversa de lo que debería ser una vida fundamentada en el espíritu y los sentimientos. Hay una profunda disociación entre ser e instituciones. Que es lo que hay. Seguro. No es posible cambiarlo. Somos demasiados en el planeta y el bienestar de la sociedad industrial y postindustrial exige instituciones coercitivas y frustrantes de la esencia del ser que aspira a algo más alto. Ahora solo podemos esperar el trabajo esclavizante, en la mayor parte de los casos, para acabar una vida laboral y llegar a una jubilación, antesala de ir a un centro de almacenamiento de seres humanos, viejos, para morirse de una vez a gusto. ¿Que nos caemos por el abismo? Puede, pero al menos podemos decirlo. ¿Que esto es pensamiento radicalmente utópico? Pues claro. Pero ¿acaso no podemos decir que el rey va desnudo y que la escuela tal como está concebida es una institución castrante?

      Lo que no estoy de acuerdo en que la poesía sea necesariamente absurda para el 95 por ciento de los mortales. Ahora sí. Pero podría ser de otra manera.

      ¡Por los masais!

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  4. Leo tus impresiones y vuelvo al momento en que empecé a dar clase. Me incorporé a este mundo después de haber pasado por otros oficios y quizá eso me libró de asumir como propias algunas de las costumbres y de los axiomas que los docentes daban como válidos, como por ejemplo que el fracaso nunca es culpa del docente, sino del sistema o de los alumnos, que ya no son como éramos. Esa visión autocomplaciente ha hecho mucho daño, porque ha bloqueado la búsqueda de alternativas dentro de la docencia, la posibilidad de cambiar desde dentro algunas malas prácticas. Además, es evidente que hay una escuela de dos velocidades, la que están diseñando los dirigentes para sus hijos y amigos y la que se reserva para la "masa", a la que cabe contentar con promesas de educación inclusiva e igualdad de oportunidades, unos conceptos que han perdido todo su significado, al menos para los que vivimos en contextos reales salpicados de fracaso y abandono escolar.
    Sin embargo, esa constatación no debería llevarnos a la resignación, sino por el contrario a la ejecución de pequeños cambios, de satisfacción de necesidades inmediatas de nuestro alumnado: alfabetización básica, conciencia crítica, resolución de problemas y conflictos cotidianos... nada que ver con lo que se hace en unas aulas ancladas a libros de texto diseñados para la otra escuela, para la de alta velocidad, que tiene el camino familiar y social despejado. En esas prioridades debemos movernos, tú y yo, y todos los que viven en un aula de la Escuela Pública en la que una gran parte del alumnado ni siquiera tiene conciencia del lugar que ocupa en la sociedad. Es un reto, es difícil, pero nadie lo hará por nosotros.

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    1. Me costó ver este enfoque, Antonio. Ha habido años de dudas, de meandros y vaivenes en mis consideraciones educativas. Ha sido necesaria una reconstrucción del hecho de ser profesor fruto de la lectura de pensadores y pedagogos apasionados, incluida la neuroeducación, para hacerme consciente de que es posible otro planteamiento de la realidad educativa en un entorno tecnológico. Esta es una ventaja que tengo sobre ti. Mis alumnos en general tienen portátiles en el aula con sus múltiples problemas. Esto da lugar a un feedback apasionante. Nada de lo que hago sería posible sin estos terminales y el cañón de proyección. Quien trabaje con tiza y pizarra está definitivamente en el siglo XIX, y hay muchos que lo están. Esto permite que los alumnos de la pública puedan restañar su desnivel social y académico respecto a otras escuelas que no envidio. El otro día iba en el metro con mis alumnos multirraciales y coloridos. Son de Cornellà, una ciudad que tú conoces. Me sentía orgulloso de ellos. Eran la alegría del vagón. Venían de ver el World Press Photo 2015, una visita que les interesó vivamente. Creo sinceramente que hay que dejar de quejarse y actuar. Es posible aspirar a lo más alto en un entorno desfavorecido. Es cierto que existen escuelas de dos velocidades. Lo conozco bien. Pero yo personalmente como profesor no querría formar parte d ela otra velocidad. La riqueza humana de nuestros contextos es mucho más rica precisamente por sus carencias y dificultades. Lo que tú y yo sabemos de sus circunstancias y la fuerza que es necesaria para sobreponerse a ellas...

      Hay alternativas y no son especialmente complicadas. Solo hay que salir del derrotismo y la negatividad. Apostar por estos chavales que a veces leen mi blog y me comentan los pillines.

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  5. Tienes muchísima razón, pero eso es lo que hay y si se te ocurre plantear otras formas: ya te consideran un rebelde o un resentido.

    -Después de tener a Finlandia cómo ejemplo en cuanto al sistema de Enseñanza; después de sus muchos años de fracaso:(porque eso no lo dicen y sobre todo en crear un sistema de vida que el ciudadano vea el día a día de colores).Esto viene a cuento porqué en Finlandia, hubo un problema y bastante severo de alcoholismo y de suicidios.El motivo no era otro según los resultados, de que era una población excesivamente triste, todo era en gris y comenzaron cómo primer tratamiento en colorear las casaS, la ropa, todo el adornaje en colores y sobre todo como bien indicas dónde el ciudadano tiene que pasar la mayor parte de horas: en crear sitios afines ,llenos de buen gusto, con plantas, flores: con una sencillez estudiada por supuesto; pero con una paleta de colores, que al fin y al cabo los estados de ánimo los arregla más veces el color: que la instrucción.

    -Te felicito por tus diez años de blog, tienes mucho mérito.

    Saludos y ¡Felices Fiestas!

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    1. Desconocía lo que cuentas de Finlandia y su apuesta por alegrar el país con colores. Sé muy poco de este país. He visto películas de Aki Kaurismaki que suelen ser muy tristes en un principio para llegar a un final más o menos feliz. Es un país donde el invierno es muy duro y los días son muy cortos. Sin embargo, han creado el sistema educativo más exitoso y en el que muchos nos miramos. Con todo, el profesorado español está muy cerrado a los cambios de dinámicas que, además, no han funcionado. Se tiende a echar las culpas a la sociedad, a los alumnos, a la política -aunque también-, a las familias, a todo menos a lo que el propio sistema educativo tiene por núcleo. Soy muy consciente de que hay un entramado burocrático que impide cualquier tipo de innovación. Se sigue enseñando como se hacía hace cuarenta años o cien más allá de cambios como las pizarras digitales. Pero el fondo es el mismo. La desorientación política y el inmovilismo del profesorado estragan cualquier cambio profundo y no meramente estético de la enseñanza pública.

      Diez años es un periodo largo. Es una buena parte de mi vida de la que ha sido testigo este blog que ha ido creciendo y enriqueciéndose con las aportaciones de los lectores.

      Gracias por las felicitaciones.

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  6. Estupenda reflexión, José Luis.
    Al parecer, las reformas educativas que han ido desfilando en este país no han dado con la solución al problema que planteas. Seguramente porque se han hecho sin contar con los verdaderos expertos.
    Ciertas reformas, aparentemente impuestas para mejorar la calidad de la educación, luego demostraron ser nefastas pues el grado de fracaso escolar iba en aumento.
    Nosotros, que somos expertos en copiar lo que se hace en otros países, ¿no existe fuera del nuestro un modelo escolar como el que promulgas? Si existiera y hubiera demostrado su eficiencia, tendríamos el éxito asegurado.
    De todos modos -y quizá sea filosofía barata- este sistema que describes es un poco el preludio que lo que les espera a los jóvenes en el mundo laboral: confinamiento, horarios fijos e insanos que impiden la conciliación familiar, presiones constantes, a veces imposiciones injustas y absurdas, objetivos obscuros, sistemas de trabajo inútiles, etc., etc.
    Quizá el problema sea mucho más complejo y seamos nosotros, lo que solemos llamar "la sociedad" la que es incapaz de normalizar y racionalizar la forma de vida, empezando por la etapa de los estudios (también universitarios) y luego la del trabajo productivo, o improductivo, según se mire.
    A veces pienso que el hombre no sabe dirigir su propia vida.
    Al menos, los buenos docentes y pedagogos estáis para paliar, dentro de vuestras posibilidades y limitaciones, esa sensación de inutilidad y de hastío que embarga, y nos ha embargado, a todos los estudiantes.
    Un abrazo.

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    1. Mi post era una reflexión basada en el pensamiento utópico que sé que no es realizable en los sistemas de enseñanza convencionales. Creo que en Finlandia se ha avanzado bastante en este sentido, pero no sé si es un modelo que nos sea muy cercano. Existen escuelas privadas en que se aplican modelos utópicos pero son caras y no sé si preparan para los estudios posteriores. Otros padres apuestan por la desescolarización y la enseñanza en casa. He visto niñas de doce o trece años viendo exposiciones de fotografía en horario escolar y he pensado que podían ser niñas escolarizadas en casa. La escuela supone un ambiente en muchos sentidos violento, coercitivo por la propia organización de la escuela y por las relaciones entre los muchachos en que han de enfrentarse a la conflictividad real entre las distintas personalidades.

      De todas maneras, Josep, me doy cuenta de la dificultad que supone para ajemos al gremio de la educación comentar estos posts que son fundamentalmente técnicos sobre enseñanza. Te agradezco doblemente tu participación en este foro.

      Un abrazo, también.

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  7. Soy un viejo lector de aquella maravillosa revista libertaria de Barcelona llamada Ajoblanco. Cuando lo leía toda la mierda que había a mi alrededor desaparecía como ensalmo porque aquello era pura esperanza desde la cubierta hasta la contracubierta, incluso aún llevando aquellos articulos contra la falo@cracia de la inefable Kermele Marchante.
    Te cuento todo ésto porque me acuerdo de todas aquellas actividades lúdicas que anunciaban en la revista para niños y mayores donde se mezclaban danza, naturaleza, expresión corporal, meditación, interpretación, budismo, gestalt y hasta el descubrimiento de la autosexualidad. Me pregunto que fue de toda aquella gente que asistió a aquellos cursos y que se supone que deberían haber aprendido una forma de instrucción diferente lúdica y armónica.
    Los tiempos son otros porque hemos avanzado en el descreimiento y en la fatiga. Se ridiculiza mucho toda la filosofía ligada a los hippies y a los movimientos contraculturales, se ridiculizan las experiencias libertarias de Ferrer y Guardia, se ridiculiza a Summerville y a Alexander Neill pero no se ofrece un modelo alternativo al presidiario, jerarquico y penalizador que tenemos hoy en día. No, no hay voluntad de seguir avanzando, es mejor el modelo indolente y rutinario en el que nos hemos instalado y del que no se puede salir a riesgo de que las autoridades punitivas toman cartas en el asunto.
    Un abrazo

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    1. Nada ha sido como en un momento dado imaginamos. Yo no era lector de Ajoblanco, pero me impregnó también aquel tiempo de utopías y de experiencias integradoras. Eran tiempos de vivencias colectivas y pensamiento libertario. Luego la realidad social y política nos mostró que todo era más prosaico y áspero. Hoy día no existen estas tendencias contraculturales. He leído recientemente la historia del Living Theatre de Julian Beck y Judith Malina y ellos tuvieron que recorrer un arco entre aquella inocencia de los primeros tiempos en que creían en una suerte de revolución colectiva liberadora y la realidad tozuda que mostró en Brasil que era impracticable y fueron detenidos por la dictadura brasileña. Luego actuaron por Europa pero sus hipótesis revolucionarias se mostraron ilusorias. Nadie cambiaba profundamente tras una catarsis teatral como la que ellos montaban en sus representaciones. En definitiva, es el viejo problema de si es posible cambiar al ser humano. Hoy somos pesimistas y pragmáticos. Y la educación es también así. Sabemos que por lógica los adolescentes han de estar encerrados entre verjas para que no se puedan escapar y para que nadie pueda entrar de fuera. Sabemos también por lógica que responden a esquemas autoritarios mejor que a esquemas liberales, y pocos o muy pocos entre los profesores experimentan con otros modos de funcionar. Un centro de enseñanza no es un proyecto para crera utopías que no respondan al modelo social imperante. Es lógico. Estos muchachos buscarán trabajo y han de estar acostubrados a lo que se van a encontrar: disciplina, jerarquía, explotación, sueldos bajos, hastío. Tal vez sea algo negativo, pero no es mi experiencia este año. Pienso que se pueden hacer otras cosas. Mi post solo era una reflexión utópica sobre algo que sé que no puede ser de otra manera. Nadie imagina que estudiar sea liberador. Es más bien un resorte que funciona con violencia sobre el individuo y que recibe punición. Cualquier hipótesis contraria es imaginaria e ingenua.

      Eso no quiere decir que no se puedan hacer cosas.

      Un abrazo.

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  8. Hola de nuevo, Joselu. Ya apenas participo en este mundo de internet pero de vez en cuando me acerco a tu interesante blog y leo reflexiones tan oportunas como esta última que has escrito. Hace años que yo también tengo esa misma sensación:¿qué puñetas hago yo de carcelero?, yo quise ser profesor no carcelero, todo el día peleando por amaestrar el espíritu inquieto por naturaleza de decenas de adolescentes. No sé como se debe enseñar, no sé como deben funcionar los centros educativos y en que debe consistir la educación, pero sí sé que lo que ahora hay es un sinsentido, una absurdez, un montón de profesionales cansados y agotados peleando por enseñar contenidos que no interesan, esclavizados por un currículo estúpido cada vez más alejado de las necesidades, los intereses y las inquietudes de los chavales. Siento ser pesimista, pero los poderes públicos, lejos de ver lo que nosotros vemos, actúan en el sentido opuesto, haciendo cada vez más insufrible la vida en los centros, verdaderos templos consagrados al aburrimiento, al asqueo general, a la desidia, centros de reclusión donde el tiempo es organizado de forma inflexible y donde normas y más normas, algunas absurdas, terminan colapsando la vida. Intento todos los días pensar que no estoy contribuyendo a crear personas menos libres y más alienadas. Hago lo que puedo por no terminar siendo un profesor más en un engranaje perverso. Espero que mis alumnos no me vean como vio Gabriel Celaya a sus profesores y a la sociedad en su conjunto en su poema AUTOBIOGRAFÍA:

    "No cojas la cuchara con la mano izquierda.
    No pongas los codos en la mesa.
    Dobla bien la servilleta.
    Eso, para empezar.
    Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
    ¿Donde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
    Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
    Eso, para seguir.

    ¿Le parece a Ud. correcto que un ingeniero haga versos?
    La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
    Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas.
    Eso, para vivir.

    No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
    No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
    !Ay, sí, no respires! Dar el no a todos los "no"
    y descansar: Morir"

    GABRIEL CELAYA

    Un abrazo, Joselu.

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    1. Primero, Juan Carlos, saludarte y hacerte partícipe de mi alegría de verte por aquí. He perdido a uno de los compañeros de aventura bloguera que más aprecio desde que te alejaste de estos menesteres. Un fuerte abrazo vaya por delante.

      Por otro lado, compartir un estado de ánimo paralelo al tuyo que la mayoría no se atreve a expresar porque nos hemos acomodado, porque somos unos cínicos o porque pensamos que en el fondo no estamos tan mal. Y sí, los centros de enseñanza son engranajes perversos invadidos por el hastío generalizado. Yo intento luchar contra ello y este año he introducido planteamientos realmente revolucionarios en un aula convencional. Pero no se trata de que un profesor sea más o menos guay sino de que es todo el mecanismo lo que está dañado en su núcleo más íntimo. Los profesores somos altivos, los veo en las juntas de evaluación donde yo no hablo. Prefiero hablar con mis alumnos. Los considero más interesantes y tiene más vida lo que me aportan. Soy muy insociable con mis compañeros en general creyéndose en posesión de didácticas coherentes pero lo cierto es que nuestros alumnos aprenden bien poca cosa en todos los sentidos. Todo lo que nosotros enlatamos como materia de examen está muerto porque no dice nada. No está abierto a la vida. Yo apenas les hago exámenes y los que hago no computan excesivamente. Nada hay más plano que un claustro de profesores lleno de intereses particulares y de departamento. No hay discusiones sino para exponer quejas y nada de idear un sistema más ilusionante. La culpa la tiene la administración, ese es nuestro mantra. Y si no es la administración es la sociedad o los propios alumnos que no estudian o no trabajan o, por último, las familias que no se preocupan de sus hijos y no les han educado. Todo tiene algo de razón, pero yo estoy seguro de que se podría hacer algo más. Cada profesor encerrado en su cubículo y lleno de seguridad evalúa con suficiencia el trabajo de sus alumnos. ¿Cómo van a evaluarle a él? Él ya sabe todo y lo hace bien. Creo que es una profesión difícil, pero entiendo que hay mucho apoltronamiento y una falta de utopías e ilusiones que hace de este gremio algo extremadamente gris. Claro que la administración tiene la culpa pero ¿hacemos algo más que comportarnos como funcionarios obedientes y sumisos? ¿Proponemos algo? Yo solo he visto quejas. Estoy a punto de irme de esta profesión, pero entiendo que se puede hacer mucho más con las armas que tenemos y si no lo hacemos es por el terrible conformismo y conservadurismo de tanto reino de taifa en que nos desenvolvemos. Si algo me enorgullezco es que en mis clases de tercero, cada clase es una aventura y los primeros veinte minutos son apasionantes. El clima es distendido y animado. Se pueden hacer muchas cosas, Juan Carlos.

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  9. Tienes toda la razón en cuanto expones, Joselu. Escuela y sociedad siempre han ido con el paso cambiado, pero lo que ocurre últimamente (y hablo de años) ya es de escándalo. Las sucesivas leyes (demasiadas, y lo que nos espera...) han ignorado la realidad de los niños y adolescentes. Nos hemos empeñado en formar alumnos dóciles, tranquilos, sumisos, obedientes y cumplidores. Les dábamos la pildorita correspondiente y ellos la vomitaban en los exámenes sin apenas digerirla. Si molestaban en clase, les expulsábamos o castigábamos. Rara vez dábamos respuesta a sus demandas. La edad del pavo era (es) una especie de sarampión inevitable que hay que soportar con santa resignación. Les prohibimos levantarse sin permiso, hablar, protestar. Nos quejamos porque retienen una mínima parte de lo que intentamos enseñarles, como bien dices. Hora tras hora reciben una información que les importa un comino. Hablabas en tu anterior post de las discrepancias y largas discusiones en las sesiones de evaluación, lógica consecuencia de cuanto relatas. A la frustración de los profesores se une la de los alumnos. Si nadie está satisfecho, ¿por qué no buscamos otras vías? Sé que existen porque profesores como tú y otros que conozco exploran y practican métodos diferentes. Eso supone salirse del modelo, romper moldes, enfrentarse a mil problemas, pero merece la pena. Hay que ofrecer a los alumnos un aprendizaje atractivo y poner en práctica un sistema más gratificante para los profesores. ¿Por qué cuesta tanto? Tú que sigues en activo lo sabes mejor que yo. Nos jugamos el futuro y a nadie parece importarle realmente, digan lo que digan los políticos en sus pomposos y huecos programas electorales. Urge un cambio drástico.
    ¡Ya acaba el trimesre! Un último empujón y a descansar. Un fuerte abrazo, colega.

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    1. Querida Yolanda, es curioso que sean escuelas privadas como la de los jesuitas las que están incorporando nuevos planteamientos a sus centros. Ahora en tercer ciclo de primaria y primer curso de ESO. Se empieza a trabajar por proyectos, se eliminan barreras entre las clases, horarios más flexibles y menos ortopédicos, menos explicaciones y más trabajo autónomo y experimental NUEVOS PLANTEAMIENTOS EDUCATIVOS EN LOS JESUITAS. Sin embargo, yo veo a mis compañeros de instituto que no están dispuestos a moverse un ápice de sus ideas tradicionales de cómo hacer una clase. Se sabe que en algunos centros se trabaja por proyectos pero nadie está por la innovación, ni se aborda de ninguna manera una nueva forma de trabajar. Todos temen que les afecte a su propia parcelita individual y que les perjudique algo nuevo. Un instituto es un entramado de intereses mezquinos, eso sí, muy justificados a nivel de departamento. No hay propuestas que impliquen riesgo ni novedad. Se sabe culpar a la administración como supremo culpable de todo pero no hay ningún movimiento de base que diga algo diferente a lo que se ha hecho siempre. Sin duda, estamos perdiendo el tren. En los años ochenta o comienzos de los noventa hubo una gran huelga de profesores que afectó a la mayoría de los institutos de BUP de aquel entonces, no sé si a primaria. Duró meses con paros alternativos según los días. Se pedían mejoras económicas y mejoras para la educación. El movimiento fue masivo. Se obtuvieron mejoras económicas y aquello se diluyó como un azucarillo en el agua. Y ya nunca más se supo de eso. Ahora es inimaginable un movimiento colectivo que proponga algo realmente novedoso más allá de protestar por los recortes o el empeoramiento de las condiciones de trabajo. No hay un movimiento de base que incorpore el siglo XXI a las aulas. Se sigue y se quiere seguir trabajando como siempre, eso sí, con más medios.

      Me queda esta semanita, Yolanda. Espero que sea tranquila y fructífera.

      Un fuerte abrazo.

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  10. Fue una gran satisfacción encontrar estos escritos porque me recuerda el gran dolor que me causa los niños más chicos en las escuelas. Si, el mal-trato para los adolescentes es manifiesto, más es todavía para criaturas que deben estar sentados y controlados por largo períodos diarios. Así mismo, me recuerda haber sido testigo de diversos proyectos para desarrollar mecánicas educativas y de enseñanza alternativas que terminaron absorbidos y castigados por el entorno institucional. De estas experiencias, tengo la sensación de que existe un distanciamiento cada vez más acentuado entre la «sociedad» y las instituciones educativas. Cuando usted dice que es de «sentido común» percibir que la educación es inapropiada y brutal para los jóvenes, que es improductiva, etc.; de dónde nace este «sentido común» sino es de nuevas percepciones, sensibilidades y formas de ver el mundo y la vida que están emergiendo desde hace muchas décadas. Antes el «sentido común» iba de la mano de la educación autoritaria. Ahora, estas nuevas sensibilidades están cristalizando con mayor claridad y el mundo se vuelve más inestable. Y el distanciamiento de la educación más que con la «sociedad» es con el «poder». La escuela ha sido una de las instituciones para instalar cadenas de mando/obediencia en las sociedades modernas. Me da la sensación, nuevamente, que con cambios de modelos didácticos, pedagógicos, de enfoques de aula u otra medida «sectorial» no genera los cambios que desearíamos ver en corto plazo. Hay que insistir claro. Es como si los profesores en sus aulas -dedicados a controlar antes que ha enseñar, como es la mayor parte de los casos que observo en mi país- aplicando los protocolos tradicionales fue invadido por la TV, las TIC, la pérdida de verticalidad de las relaciones parentales, el aflorar y un cada vez mayor reconocimiento de los afectos en las relaciones humanas, una gigantesca disponibilidad de información más que antes, el consumo, etc. Frente a esto, el modelo tradicional de educación está incapacitado para responder al nuevo «contexto» educativo. Se adapta, incorpora las TIC, explora qué es eso de la "calidad", perfecciona los discursos, escucha los reclamos de los estudiantes, avanza pero lo tradicional se resiste y muchas veces se deforma. Las batallas hay que darlas e insistir en el cambio educativo a nivel que sea pero la guerra se la ganará cuando sepamos definir las sociedades que queremos construir. La educación actual ha perdido el norte porque trata de orientarse por le mercado, por la producción y la ciencia, por el desarrollo y estos atributos, al parecer, no son los pertinentes ahora ya que existen otras prioridades que están cristalizando. Aunque suene raro, pero es hora de pensar en una perspectiva local/planetaria, de sobrevivencia en términos de la ecología, la economía y ciudadanía; de manejo de los saberes, la información y la creatividad, protección de la intimidad de las personas, incremento de los niveles de responsabilidad personal frente a los entornos, vigilancia de los centros de poder social, etc. Un saludo y abrazo para usted Joselu.

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