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martes, 21 de abril de 2015

El sentimiento de compasión


La noticia del hundimiento del pesquero en aguas del Mediterráneo con setecientas cincuenta o novecientas personas a bordo de los que se han salvado únicamente veintitantos ha removido la sociedad europea promoviendo reacciones emocionales distintas a tenor de lo que uno observa en la prensa digital en que los comentaristas opinan, resguardados por los heterónimos. A los que firmamos con nuestros nombres es difícil expresar una opinión que contraríe la que proyectan los buenos sentimientos de desolación, de compasión, de sensación de hipocresía ante la muerte de los cientos de africanos en el mar intentando alcanzar una vida mejor.

He leído repetidamente en FB la palabra ¡Vergüenza! referida a la actitud de los gobiernos que dejan inermes a estos pobres africanos sin rescatarlos de sus desdichas cuando se arrojan al mar o se ponen a escalar la valla que separa Melilla de territorio español. Si uno escarba en la raíz de nuestros sentimientos respecto a ellos no es difícil percibir que sobresale el de culpa. Nosotros que los explotamos, nosotros que los esclavizamos, nosotros que nos llevamos sus materias primas... Somos culpables y, por tanto, debemos aceptar la penitencia que conlleva aceptarles en nuestras sociedades y ayudarles para resarcir nuestra culpa original.


Ese sentimiento de compasión promovido por la culpa de origen judío no existe en África ni en Asia. En África nadie compadece a nadie que no sea de su misma tribu. A ese se le ayuda, pero no al de la tribu de al lado que es rival y enemiga. La compasión no forma parte de la cultura africana ni de la oriental. El que es pobre, allá él, el que sufre que no vaya cargando a los demás con sus desdichas pues nadie le hará el más mínimo caso. Si acaso lo mortificarán y lo aplastarán como hacen las mafias y tratantes de esclavos que traen a estos africanos y asiáticos a Europa metiéndoles en barcazas inmundas y poniéndolos a la deriva en el Mediterráneo. Los inmigrantes que van dentro saben que pueden morir. Lo aceptan. Saben que se pueden ahogar, que puede que los devuelvan a su lugar de origen... Es una apuesta sobre la propia vida. Pero si, por un azar, es rescatado, sabe que su vida dará un giro copernicano y desde ese momento entenderá que debe ser la sociedad y el estado occidental quien se debe encargar de mantenerlo. Los que han llegado animan a los que están a punto de salir. “Venid. Aceptad el peligro. Lo que hay a este lado es  mil veces mejor que lo mejor de lo que queda allí”. Y los inmigrantes en seguida entienden nuestras contradicciones, nuestro sentimiento de culpa y lo explotan. Saben que nos sentimos culpables de ser ricos. No lo entienden pero se dan cuenta de que es un mecanismo del que se puede sacar pingües beneficios. Subsidios, ayudas de todo tipo, reagrupamiento familiar, escuela, sanidad gratis. Algo inimaginable en la África de que provienen. Es sus países no existen los derechos humanos ni las libertades pero ellos no se preocuparán demasiado para lograrlas. No forman parte del juego. Todo es cruel pero nadie lo cuestiona. Sin embargo, en cuanto lleguen a occidente se imbuirán de un afinadísimo sentimiento de lucha por los derechos que reclamarán para no ser discriminados, para no ser excluidos de las dádivas públicas que saben que pueden conseguir. Lo que quieren es sencillo y humano: trabajo, vivienda, vivir con la propia familia que querrán traer en cuanto puedan. En su país hubieran aguantado todas las humillaciones, la ley del más fuerte, y no se hubieran rebelado en absoluto. No hubiera tenido sentido. Y habrían sido aplastados sin más explicaciones. Aquí es diferente. Se hacen luchadores por los derechos humanos. Tienen asociaciones que los ayudan a ser conscientes de ellos. Y el estado los ayuda. O les permite vivir infinitamente mejor que en sus países. Pero no están agradecidos. Sienten desprecio en cierta medida por los benefactores porque los sienten débiles, ricos pero débiles. Y ellos desprecian la debilidad, la nuestra. Desprecian nuestro sentimiento de compasión. Pero se aprovechan de él, de esa percepción de que somos culpables de los males del mundo, de la desigualdad, de todas la injusticias que existen, y, por fin, de nuestro bienestar como sociedades. Hay muchos españoles que quitarían las vallas de Melilla por inhumanas y dejarían entrar a millones de africanos integrándolos en la Seguridad Social, a los que habría que dar viviendas y a ser posible trabajo. Y todos esos barcos que se hunden someten a nuestra sensación de culpa a un agudo desgaste. Sí, somos culpables de no poner puentes entre África y Europa, de no ofrecer los buques de turismo para traer a todos los que quieran venir. Serían decenas de millones, tal vez más. Somos culpables de que se hundan esos botes de pesca donde los traficantes meten sin compasión a novecientas personas porque saben que juegan con el azar del rescate, una ruleta rusa pero que a veces funciona. El mundo es atroz. Nadie tiene compasión de nadie en los países de que provienen. Es un concepto que no existe. Huyen de África, de parte de Asia, de las dictaduras, de las hambrunas, de las persecuciones. Solo  buscan un futuro mejor y de paso muchos quieren traer sus sociedades a Europa, sus teocracias, su islam y la sharia. Hay algunos, tal vez muchos o pocos, que sabrán reconocer la oportunidad que se les abre con las libertades y jamás querrían retornar de nuevo a sus infernales sociedades, pero otros, muchos o pocos, querrán conquistar o reconquistar Europa para el Islam. Conocen nuestras debilidades, nuestras dudas, nuestra fragilidad y, sobre todo, nuestro sentimiento de culpa que disfrazamos de compasión.

35 comentarios :

  1. Eres muy valiente, Joselu, diciendo lo que dices. Estoy totalmente de acuerdo contigo.

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    1. Es un artículo que pugna con una mirada ingenua que pretende ser noble y abierta. Pero no lo es. Hay en occidente una tendencia muy marcada a culpabilizar al sistema y a los gobiernos y excluirse totalmente de las causas de las cosas. Es algo así como querer sentirse bueno y tener claro quiénes son los malos: el sistema. Como si nosotros no fuéramos parte del sistema.

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    2. Ups, Joselu, no sabía que era para ti una amenaza de la civilización occidental.

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    3. ¿Quién? ¿Tú? ¿Por qué? No te he entendido.

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  2. Pues yo no puedo estar totalmente de acuerdo con el texto, no te niego que tiene parte de verdad, pero también, bajo mi punto de vista, tiene afirmaciones en las que te tiras al vacío y de nuevo hay un pelín de provocación. Frases como "Y los inmigrantes en seguida entienden nuestras contradicciones, nuestro sentimiento de culpa y lo explotan." si las lees pensando en los cientos de africanos que escarban en nuestras basuras cada día, sin pedir nada, sin quejarse de nada, simplemente intentando encontrar basura con la que sacar dinero para comer ese día, simplemente me parecen grotescas. Pero si que creo que tus razonamientos son valientes, acertados en algunas cosas, absolutamente injusto en otras.

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    1. En tu réplica hay justicia. Mis afirmaciones o consideraciones pueden ser rebatidas y lo has hecho. Un conocido de los dos al que no cito públicamente me comentaba que en su país (Francia) las personas de origen africano almacenaban una gran dosis de rencor contra la sociedad blanca, rencor que no ve en España en que los africanos suelen ser de talante abierto, amable y risueño, tal vez porque hace poco que están instalados aquí y viven de vender objetos o en los invernaderos del sur. Mis afirmaciones pecan en parte de injustas pero es el riesgo de meter la mano en un avispero que me va a llevar unos cuantos tortazos. Creo que reducir la consideración de los africanos a simplemente "pobre gente" es injusto. Saben a qué se exponen y esperan que la sociedad occidental va a ser Jauja para ellos. Pero no lo es. Pero aun no siéndolo es infinitamente mejor que su mundo de origen. De hecho no debe haber ninguno que quiera volver.

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    2. Algunos vuelven a intentar mejorar las cosas en su país, no muchos, es cierto, pero los más preparados, los más concienciados. Debe haber cientos de tipos de africanos que vienen a Europa, formados, con carreras, gente sin nada, refugiados, gente que huye de ébola, del estado íslamico, huerfanos, todos deben de buscar más o menos lo mismo, mejorar su vida, salvarla en muchos casos. La parte que comparto totalmente de tu artículo es lo que le contestas a Aga, todos tenemos culpa de esto, y todos miramos para otro lado y nos lamentamos a destiempo e hipócritamente cuando pasa algo como lo de estos días. La parte que no comparto es la de la actitud que toman los inmigrantes cuando llegan aquí, y menos los africanos, con otros lugares de origen hay más de eso, pero los africanos, no, y no creo que sea tema de lleven poco tiempo en España. Los franceses de los que habla nuestro amigo son ya de segunda generación y como tal ya no se pueden considerar inmigrantes, son Franceses de pro, y como tales pueden exigir exactamente los mismo derechos que el resto de franceses. El rencor que tienen, es el rencor que tienen los que te tienen menos oportunidades, eso no puede ser tan extraño.

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    3. Cuando hablo de los africanos está claro que hablo de los de raza negra pero también del norte de África de origen musulmán. No solo me refiero a los del África Subsahariana que por cierto son brutalmente tratados por los traficantes y negreros libios, y demás países del Magreb.

      Entiendo de lo que huyen. Cualquiera huiría de allí. La cuestión es si podemos dar cobijo a todos los que huyen, si debemos abrir noblemente nuestras fronteras a todos los que tienen motivos para salir de África. Es un dilema terrible. Y lo terrible es que tarde o temprano sentirán un enorme rencor hacia esa tierra. Muchos de ellos. No todos claro. Es difícil hacer afirmaciones tajantes. Pero el caso del humorista Diendonnés M'Bala en Francia, de origen africano y francés ejemplifica claramente lo que es la actitud ante la sociedad y valores franceses. Yo veo una cuestión que no puede resolverse con aquello de que vengan todos que los acogemos.

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  3. Lo suscribo totalmente. Que el infierno está empedrado de buenas intenciones me parece una realidad indiscutible. Estamos hablando de una sociedad española empobrecida, con un índice de miseria galopante, con niños que pasan literalmente hambre, con unos sueldos de miseria que no te sacan de la pobreza, con casi 5 millones de parados, con una inequidad sangrante, con una deuda que supera el PIB, con desequilibrios sociales que meten espanto, con guetos ciudadanos, con bolsas de pobreza y de marginación en las que tengo la impresión que ninguno de los comentaristas de este blog vivimos... Por otro lado, hay en la visión y asunción de la idea de esa "misión" salvadora de Europa no poco de eurocentrismo y caridad mal entendida, mezclada con su buena dosis de xenofobia: esos no saben vivir por sí mismos ni salir adelante, y aquí vengo yo a decirles qué es la vida y cómo han de vivirla, un paternalismo de difícil aceptación, de ahí ese rencor último que se anida en quienes se cuelan a ver qué pueden conseguir, que no es poco, en relación con el sitio de donde vienen. Cada persona es distinta de otra, de eso no hay duda, y cada una es una historia, una biografía. Coinciden en un movimiento migratorio, y considerarlos como parte de una "problema" o de una "realidad sangrante", o ese xenófobo "pobre gente", no deja de ser sino una injusticia. En cualquier caso, es de admirar que ellos sí luchen por la vida, como antiguamente se había hecho aquí y en cuyo imperativo moral han crecido no pocos españoles educados en la dureza de la dictadura: "Hijo, te tienes que buscar la vida", cuando no: "Hijo, te has de poner a trabajar par redondear mi jornal" o situaciones similares. Y se vivía de pensión, de realquilado, en piso compartido o donde fuera. O se emigraba, como ellos hacen ahora, pero en condiciones de idéntica miseria. Si hay una película comparable a la odisea de estos emigrantes, esa es la película portuguesa "O salto", de la emigración irregular a Suiza, creo recordar, de los trabajadores portugueses. En fin, como siempre pasa en la discusión pública de estos asuntos, ¿quién está en contra de los buenos sentimientos? Nadie. Pues eso.

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    1. He publicado el artículo en FB y alguien lo ha calificado sin argumentar como "repugnante panfleto racista". No me he molestado en contestar. Es fácil hacer exhibición de buenos sentimientos. Todos estamos a favor, como dices. La letra pequeña es otra. Nos gusta sentirnos limpios, puros, buenos. Eso sí, sin ningún coste. Mientras paguen otros o el Estado cuyos recursos son infinitos.

      Siento una enorme simpatía hacia los africanos de raza negra que huyen de su realidad y luchan por sobrevivir y venir aquí. Viven en países de sistemas fallidos. No hay posibilidad de promoción. Por eso me indigné ante el escaso alcance de la matanza de universitarios en Kenia. Eso era un intento de sacar al país del subdesarrollo promoviendo la tecnología. Era luchar por sus países para mejorarlos. Sin embargo, hay muchos países en manos de sátrapas o etnias dominantes que impiden cualquier posibilidad de promoción. Me pregunto por qué es tan difícil sacar a estos países de la pobreza cuando tienen riquezas minerales enormes. Echar la culpa a los occidentales es parcialmente cierto. No explica ni un diez por ciento de la realidad. Es su propia corrupción interna la que carcome cualquier intento de modernización. Es una mentalidad maravillosa de hombre africano que no es capaz de imaginar el futuro pero que condena en el presente a sus países a la pobreza. Y a huir de ellos. Ello unido al islamismo fanático, lo que les faltaba a estas sociedades.

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  4. Sus sociedades no están tan mal como crees (muchos constructores españoles están operando allí), ni ellos están faltos de compasión, ni aquí tienen todas esas ayudas que dices.

    Pero no tengo tiempo de argumentar. Vengo a decir que tu artículo prueba una vez más que detrás de todo progre hay un racista. Y es que el racismo siempre fue una ideología ilustrada.

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    1. Bienvenido al debate, Nicanor. No tengo el gusto de conocerte ni sé quién eres ni cuál es tu grado de compromiso con nada. A mí es fácil conocerme. Este blog tiene más de setecientas cincuenta entradas en que he ido desenredando la madeja de mi pensamiento en reflexiones generalmente arriesgadas en que no ha faltado precisamente la compasión. Pero tú has llegado, has leído y has rápidamente etiquetado. No has tenido tiempo de argumentar. ¿Para qué? Soy un racista progre o un progre racista. Ya está hecho el trabajo. Nada más. Quienes me conocen saben que hay algo más y es que intento comprender y para ello saco mis contradicciones a la luz pública. ¿Son raras? ¿El hecho de tenerlas me hace ya un racista? ¿Debo mantenerme callado y no mostrar mis temores? Intuyo alma de tribuno de la plebe detrás de tu intervención. No puedo asegurarlo porque yo no sé nada de ti. Pero has tirado la piedra y has escondido la mano.

      ¿Acaso yo he dicho que no debamos ayudar a estos desdichados africanos que intentan llegar a Europa? ¿Acaso no son un setenta por ciento los alumnos de mi instituto que son de origen inmigrante a los que trato con exquisita equidad y afecto? Otra cosa es que yo como europeo no perciba que una inmigración imparable (porque es imparable) que llega desde el este de Europa, el Mediterráneo, Turquía, sea por fin letal para nuestra cultura y civilización occidental. Pero cada inmigrante que llega tiene lógicamente unas necesidades de todo tipo (sanitarias, educativas para sus hijos, laborales, de vivienda) y hay que facilitárselas. Y lo entiendo. ¿Que muchos de ellos rechazan la sociedad occidental en que viven? Lo vemos en Francia en que el himno francés es abucheado en según qué partidos, lo vemos en la brecha profunda que existe con las banlieus de París y Marsella... ¿Hasta qué punto podemos acoger a inmigrantes? ¿Sin límite? ¿Reflexionar sobre ese límite es incorrecto, racista? ¿Habremos de callarnos porque tribunos de la plebe lleguen y etiqueten fácilmente sin hacer esfuerzo ninguno de argumentar porque no tienen tiempo? Yo sí que lo he tenido. Me gustaría saber cuál es tu grado de implicación en la realidad. Yo conozco el mío. Y es de cada día, y en este blog me enorgullezco de reflexionar en voz alta lo que es el sustrato de mis dudas e incertidumbres en que no me baso -eso puedes verlo- en lo cómodo, en lo correcto, en lo irreprochable, en lo seguro. Me he expuesto y lo sabía a que alguien desde la ignorancia me tachara de progre racista ilustrado. Tú ya crees saber quién soy yo. Pero tú ¿quién eres?

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    2. Lo ilustrado, bastante más que el racismo, es el despotismo. Y ese despotismo ilustrado es el que se considera legitimado para imponerse urbi et orbi, sin dejar títere con cabeza, porque "descabezar" acabó siendo, también, lo suyo. Tengo la impresión de que lo que te falta no es tiempo, sino argumentos y, sobre todo, una actitud tan honesta como la de nuestro anfitrión, quien te ha contestado tan ejemplarmente como cabe esperar de él. Sus lectores sabemos quién es él; pero tu falta de tiempo par argumentar te retrata a ti como una resonancia magnética, y no sales muy favorecido que digamos. Por otro lado, el uso de etiquetas tan simplistas y obsoletas tampoco te granjea muy buena reputación, salvo compartir su condición. ¿Por qué será que cada vez que alguien esgrime el racismo contra persona tengo la impresión de que el esgrimista no tiene el más mínimo contacto con personas de países en completo subdesarrollo? Cuando se está en contacto con ellas cada día, como Joselu lo está, como yo lo estuve, me parece que te ganas un plus de honestidad para reflexionar contra los tópicos como el esgrimido por Nicanor.Ni caso, Joselu, has abusado de la generosidad para con quien no la merece.

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  5. ¡Qué tema tan complicado!
    Es bueno intentar simplificar, pero no me gustan la etiquetas, sobre todo las descalificaivas, (aunque tengo que reconocer que en otros temas también las uso yo!)
    Europa debe gran parte de suriqueza al expolio que hizo en África durante la época colonial y que sigue haciendo ahora a traves de la corrupción y los gobiernos títere. Recuerdo una vez en que a través de Egipto había un concurso para suministrar material médico a paises del África negra, como un acto solidario de ese país que había dotado unos fondos para este fin. Los precios a los que había que poner los productos ofertados eran escandalosamente altos debido a la cadena de cominsiones tanto en Egipto como en los países de destino. Una vergüenza, vamos. En el fondo era utilizar esos fondos para llenar los bolsillos de unos cuantos sinvergüenzas.
    No sé cual es la solución. Es más no sé si tiene. A mi no se me ocurre cruzar el Mediterráneo en un objeto flotante jugándome la vida para ir a África. Eso me hace pensar que si en sus países de origen tuviesen un régimen aceptable, trabajo...etc no se jugarían la vida para venir aquí. A lo mejor la solución pasaba por pagar un precio correcto por sus materias primas o por invertir en esos países para crear un nivel de vida aceptable, pero mucho me temo que ese dinero se perdería en las tramas corruptas de la zona.
    Tengo un amigo que montó un hospital en Chinguetti (Mauritania). Se encargaba de conseguir personal voluntario para que trabajara a allí. Los mismos mauritanos procuraban retrasar el traspaso de responsabilidades lo más posible. Se conocían...
    Lo que sí tengo claro es que estas migraciones debidos a la miseria, el cambio climático y los desajusts que todo esto provoca serán cada vez mayores...
    Un conocido me decía que habría que bombardear, pero claro, eso no garantiza que se matase a todos... Como ves hay gente -que va a misa los domingos- que tiene las ideas muy claras. Es como facilitar el despido para que se contrate más...
    Un abrazo
    j

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    1. Es curioso que uno de los países prósperos de África sea Sudáfrica, y lo era y mucho Zimbawe antes Rodhesia. Ahora esta no lo es. Es un país que pasó de ser rico a mísero por la dictadura de Robert Mugawe. África no tiene por qué ser pobre. No hay ninguna razón para que lo sea. Las razones de ello no se pueden expresar públicamente, pero en mucha de esa pobreza o, peor, miseria, tienen mucha responsabilidad los africanos que dejan hundirse sus países en regímenes corruptos. La historia del pasado colonial es cierta pero estos países accedieron a la independencia en el siglo pasado en medio de unas expectativas extraordinarias. No hay mentalidad de estado moderno ni los africanos piensan en el día de mañana. África es un continente que ha fascinado a la gran mayoría de personas que lo han conocido. En cierta manera son mejores que nosotros, ávidos de dinero y bienestar. Ellos tienen unas riquezas inconmensurables en productos minerales y en sabiduría, pero no están preparados para la realidad económica del mundo actual Siguen viviendo en el pasado tradicional y en el presente. Luego tienen que huir de sus países y lanzarse al mar o las mafias. Pero no retornan para mejorar sus países. No. Es como si no creyeran en ellos.

      Un abrazo.

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    2. Obviamente los africanos tienen su parte de culpa en mantener gobiernos impresentables, pero a lo mejor es la misma dosis de culpa que tenían tantas y tantas personas con un nivel cultural bajo, que creían que "el banco era su amigo" y se metieron -los metieron, más bien- en hipotecas sin tener ni idea de lo que estaban firmando ni a que se comprometían.
      Creo que los europeos tuvieron también su parte de culpa en la época colonía, saqueando esos países y -con las excepciones que se quiera- considerando a sus moradores como monos parlentes, que podían valer para trabajos duros. Les impusimos un modelo político y social que en Europa cristalizó despues de muchos siglos, con sus guerras y barbaridades, a ellos que sólo entendían de tribus y no habían pasado por esa catarsis. Vamos por ahí "llevando la democracia" alegremente y eso que nosotros llamamos civilización deja los paises hechos unos solares, (vease el caso de Iraq). Favorecemos élites corruptas para poder seguir saqueando, aunque ahora se llaman acuerdo de cooperación. Creamos mucha mierda en el patio trasero y cuando ésta desborda y no sinvade,no queremos asumir nuestra parte de culpa.
      Dices bien que nosotros estamos ávidos de dinero y bienestar y eso no sale gratis.
      Un abrazo
      j

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  6. Nuestra mayor debilidad es que los hemos usado como instrumento de nuestras necesidades. No deberíamos extrañarnos ahora de que vengan. Conozco africanos y orientales con un fuerte sentido de la compasión y conozco muchos occidentales sin él. Nuestra "compasión" suele acabarse diez minutos después de escuchar las noticias: pura hipocresía puesto que se asienta sobre la explotación de otros seres humanos. Curiosamente, los que vienen en esas pateras no son los que allí tienen dinero o poder ni los sacerdotes de sus religiones. Vienen los parias, los desfavorecidos. Muchos de ellos con apenas más cultura que sus tradiciones. Es lógico que cuando se instalan entre nosotros busquen un remedo de su hogar, como hacían los occidentales cuando se instalaban en sus tierras y construían iglesias y clubs de caballeros. En la historia de la humanidad nunca se ha podido poner puertas al campo cuando hay necesidad detrás.

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    1. Acepto y comparto buena parte de lo que dices, Pedro, que los hemos utilizado como instrumento de nuestras necesidades, que no deberíamos extrañarnos de que vengan, que sientan la compasión más allá de su propia tribu o etnia... Puede ser. Que nuestra compasión sea pura hipocresía, tal vez. Pero que en las pateras vienen los más parias eso no es exacto. Para pagar un viaje a través del desierto muy largo, dejar su país y pagar la entrada en una patera hay que tener mucho dinero para su economía. Y seguramente los sacerdotes de sus religiones no vengan en las pateras. Esos los pone Arabia Saudí en su exportación mundial del salafismo que predomina en la mayor parte de las mezquitas en que se congregan. Dices que no se puede poner puertas al campo cuando hay necesidad detrás, y eso es cierto. La inmigración es imparable. Llega por todos lados, decenas de miles de personas sin cualificación, que vivirán en guettos, y que terminarán odiando occidente y sintiendo un rencor quizás comprensible hacia lo que representa Europa. No hay un futuro en esta invasión para lo que es Europa. Preveo terribles conflictos interétnicos y religiosos (o entre la laicidad y el Islam) en los años que vienen. Europa de aquí a veinte años será muy diferente al ritmo de llegada de centenares de miles, tal vez millones, de refugiados políticos, del hambre, de la pobreza. A esto se lo llama lógica histórica.

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  7. Hola, Joselu,

    he leído tu entrada -como todas las que escribes- y me he quedado del revés. Así llevo desde ayer, dándole vueltas. Y en ciertos puntos estoy de acuerdo contigo, y en otros no. Sobre todo en el que lleva por título tu escrito. ¿En serio piensas que esas sociedades africanas y asiáticas no saben lo que es la compasión hasta que llegan aquí? Igual me equivoco, pero de esas palabras infiero que esas personas no son "humanos" hasta que llegan a Europa. A fin de cuentas, ¿qué seríamos los humanos sin la compasión? ¿animales irracionales? ¿Qué me dices de Gandhi? ¿no sabía él lo que era la compasión? Era asiático... Estoy de acuerdo con Pedro Ojeda. De todo hay en todas partes, estoy segura.
    Otra cosa muy distinta es el instinto de supervivencia, que es capaz de llevarse cualquier cosa por delante. La compasión, junto a la empatía, es aquello que nos une, no lo que nos separa. Y por las mismas compasión real, en nuestra sociedad, no hay demasiada. No estoy diciendo con ello que seamos los culpables de los males de países subdesarrollados precisamente por carecer en la medida necesaria de ella, porque como bien dices sus gobiernos están corruptos hasta la médula. Pero nuestra parte nos la llevamos, eso también. Gobiernos corruptos auspiciados por gobiernos corruptos. ¿Escuchaste por ejemplo que Rato tiene cuentas en Suazilandia?, es el segundo país más pobre del globo. No sé, pero yo no observo un "nosotros" y un "ellos". De haber tenido la desgracia de haber nacido donde todos aquellos que se juegan la vida en una patera para cruzar el Mediterráneo y haber sobrevivido lo suficiente, yo también intentaría cruzarlo. Y de llegar aquí, no sé si intentaría aprovecharme de la sociedad que me acoge y me tumbaría a la bartola. Ni idea. Lo que sí sé es que intentaría subsistir y traer aquí a los míos como pudiese. ¿Acaso no es lo que en esencia busca cualquier ser humano? ¿Trabajar, vivir tranquilo y ver felices a los tuyos? Otra cosa es las oportunidades que tengan para ello una vez llegan aquí. Mmm... es un tema verdaderamente complejo éste que pones sobre la mesa. Mucho. Mezcla de muchas culturas y por ende de muchos referentes éticos y morales. De muchos valores, y de la carencia de ellos. Una bomba de relojería, que si no ha explotado más a lo bestia todavía, es precisamente en parte... por la compasión. De la que no somos depositarios únicos.

    Te dejo una que puse una vez en mi muro de facebook y que es una de mis top ten. Creo que llegaste a leerla: "Aunque mi madre no sabía nada de ciencia, también ejerció sobre mí una gran influencia. Tenía, en particular, un maravilloso sentido del humor, y aprendí de ella que las más altas formas de comprensión que podemos alcanzar son la risa y la compasión humana."

    Solo una opinión más, entre tantas.

    Besos.

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    1. Gracias por tus palabras, Vero. Y ciertamente las mías necesitan una explicación. Cuando digo que en África no existe la "compasión" quiero expresar que no existe ese sentimiento que nos lleva a dar algo a alguien porque lo pasa mal y esa persona intenta sentirnos mal o culpables. Todos sabemos de la escena en el metro en que alguien nos cuenta una serie de desgracias para provocar que los demás le demos una moneda. Solemos movernos por la sensación de malestar interior para dar algo. Comparamos: nosotros estamos bien y esta persona está mal, he de pagar algo para comprar mi paz interior y no sentirme mal. Esto radicalmente no existe en África o Asia. Eso solo funciona con occidentales. Dudo que exista la mendicidad en el tercer mundo si no es dirigida a occidentales. Yo no la vi en países muy pobres en el Extremo Oriente. El discurso de la pena solo funciona con nosotros. Ellos no lo utilizarán entre ellos. Es raro ver a un africano mendigar aunque lo pase muy mal, aunque alguno he visto últimamente y me extrañó. Nosotros funcionamos con ese mecanismo al que he llamado "compasión". Claro que hay otros mecanismos de ayuda mutua entre los africanos. La familia no abandona a nadie, el clan ayuda a quien lo esté pasando mal sin necesidad de pedirlo. Siempre habrá un plato de comida para repartir, pero a eso no lo llamaría "compasión". Es un mecanismo de ligazón familiar o tribal. Por otra parte dudo que este mecanismo rija para personas ajenas al clan o tribu.

      Por otro lado, el Estado en África no es el estado benefactor que reparte ayudas, subvenciones, subsidios como entendemos que debe hacer los españoles y los europeos. Nosotros derivamos toda cuestión de ayuda a los desfavorecidos al estado. Pensamos que deben ser los servicios sociales, la policía, los servicios sanitarios quienes deben encargarse de la solución de los problemas. En África esto no existe. Es inútil esperar algo del estado. El estado no está para eso, y generalmente está corroído por la corrupción y hay que pagar o morder a la policía para que no te agreda o perjudique. La ayuda existe entre iguales, pero como digo es un mecanismo de compensación, de ligazón que les une interiormente.

      Los inmigrantes que llegan detectan que hay tres mecanismos que existen en nuestras sociedades que les son ajenos: la ayuda social, la pena y los derechos humanos. Y, por supuesto, que los aprovechan, serían tontos si no lo hicieran. Y muchos se hacen verdaderos especialistas en ello.

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    2. Los inmigrantes que llegan en pateras parece que lo hacen fundamentalmente huyendo de las guerras, del hambre o de la persecución política. Las noticias del hundimiento de barcazas con inmigrantes a bordo son frecuentes pero solo cuando alcanzan una dimensión espantosa conmueven ya a nuestra embotado sentido de la "pena" o, si quieres, "compasión". Había una operación de salvamento llamada "mare nostrum" que evitó muchos naufragios pero fue sustituida por otra operación llamada "Tritón" que consiste más en vigilancia que en salvamento preventivo. Es en esta situación que se han producido los desastres anteriores. La conciencia de muchos europeos sensibles se ve sacudida y piden que nadie muera en esa fosa común que es el Mediterráneo. Piden a los estados que les eviten sentirse mál cuando están haciendo la digestión, no que están dispuestos a poner parte de sus impuestos para evitarlo y para acoger y dar cobertura humana a todos los que llegan y llegarán. La solidaridad tiene un precio pero el europeo y especialmente el español cree que ese precio lo tienen que pagar otros no él. Veríamos qué pasaría si se añadiera un impuesto a nuestras nóminas que fuera ayuda a la inmigración. O ayuda en origen a esos países de los cuales provienen los inmigrantes. Entonces veríamos el sentido de nuestra solidaridad.

      Me molesta que el mecanismo que se utilice para conmovernos y el que utilizan los facebookeros (que es encarnar al bondadoso español que se moviliza poniendo en su muro una frase ingeniosa sobre lo perversos que son los estados que dejan morir a "esa pobre gente") sea la compasión o, si quieres, llamarlo de otro modo, sería la pena.

      Vayamos a lo práctico. ¿Está dispuesta España y los españoles a acoger cada año decenas de miles de fugitivos por causas muy humanas, integrarlos en la seguridad social, darles escuela a sus hijos, vivienda, y trabajo (cuando los españoles no lo tienen)? ¿Estan dispuestos los españoles a pagar eso? ¿O quién lo paga? ¿Los bancos? ¿Los políticos?

      Besos, Vero. Espero haber animado el debate que se hace cada vez más interesante.

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    3. Ok, aclarado pues el término. Y en referencia a él pues, te digo que yo cada vez siento menos. Sí es por compasión que si tener un puñetero duro -literalmente me mantienen mi madre, mi hermano y mi novio- pago una cuota para la investigación sobre leucemia o a la cruz roja. Es por compasión que cuando veo a una persona de rodillas en la calle con un cartel que pone "es triste pedir, pero más triste es no poder dar de comer a mis hijos" no puedo evitar hacer que extienda la mano y darle dos euros, mirarle a los ojos y desearle suerte en lugar de pasar de largo o echárselos en un cubito de plástico. Salir con una botella de leche y una barra de pan para el que pide en la puerta del súper y cosas así. Pero no lo hago porque me sienta culpable de esas situaciones, sino porque me siento mal. Fatal. Ni más ni menos que por el dolor ajeno. Mi novio dice que no puedo ir así por la vida, pero es algo que personalmente no puedo evitar. Otra cosa es que me sienta culpable por todos los males que agobian al mundo -me pasé así mucho tiempo, ya no- y de los que si soy en parte responsable, es una ínfima parte. Por ese lado no siento compasión, sí empatía por el dolor ajeno. No siento compasión alguna igual que no la sienten los que explotan. Tal vez en ese punto hasta nos parezcamos, ¡pf!, ¡a saber!... En cualquier caso pienso que cuando no hay necesidad (o quiero pensarlo así) tampoco hay mendicidad. Igual que cuando no hay nada, no hay compasión porque bastante tienes con sobrevivir tú. ¿Qué puede ofrecer alguien que apenas subsiste? Me refiero al aspecto material. Tal vez por eso en África o Asia no exista la mendicidad como tú dices. Yo no lo sé, no estuve allí para verlo. Pero si uno sabe que el vecino tiene menos o nada, ¿qué va a pedirle? Se lo pedirá al hombre occidental que va de vacaciones y de los que sí saben tienen más, supongo.

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    4. Tal vez el problema de África es que se acostumbraron a ser explotados y no saben o no tienen medios como para desenredar todo el entramado de corrupción. Como se suele decir: de aquellos barros estos lodos... La verdad es que observo desde lejos y me parece una madeja tan súmamente enredada que difícilmente veo factible que ellos mismos puedan desenredarla. No podemos nosotros con las propias, con que elevado a la enésima potencia ya ves... Tengo un amigo que estuvo por temas de trabajo en Guinea Conarky y lo que contaba era de espanto. Sobre todo a nivel educacional. No digo con ello que los africanos sean ignorantes ni mucho menos, de hecho si mal no recuerdo es Sudán el país que tiene una universidad que supera a cualquiera de las españolas en nivel académico. Pero la falta de acceso a una educación académica mínima a tenor de lo escuchado a través de mi amigo es un gran problema en África.
      Por otra parte pienso que nuestro sentido de la solidaridad es deforme. Nadie se sorprende porque haya una casilla en la declaración de la renta destinada a la iglesa, ¡pobre iglesia!... que apenas si se sostiene, ehem ¬¬ Pero, ¿y sustituir esa casilla por una de ayuda a esos países o personas que provienen de ellos? Oh wait! Menuda se armaría... Demencial.
      En cualquier caso la respuesta a tus preguntas es sencilla como compleja (y utópica). Renunciar a ciertas cosas desde los que estamos abajo, y hacer que los de arriba dejen de estarlo. Imposible prácticamente, vaya.
      Sabes... mientras escribía estaba recordando a mi novio. Estuvo viajando por Cuba durante un mes con dos colegas y una mochila, y una cosa que le sorprendió sobremanera fue algo tan simple como comprar una hamburguesa y decirle al vendedor que se quedara el cambio. No lo hizo, y además le regaló la bebida. Me decía... ¿no se supone que son pobres? ¿cómo en un bar alguien nos invita a una botella de ron, así, sin más, sólo por charlar amigablemente durante unas horas? Ya ves, iba con una mentalidad -son pobres, hay que darles- y se topó con otra: comemos y tenemos un techo, ¿para qué necesitamos más? Resulta incluso extraño. Claro que Cuba es lo que yo llamo un sinapismo -término inventado por un amigo mío-, que viene a ser como una disfunción extraña espacio-material-temporal en este mundo loco en el que vivimos y que posiblemente en el fondo, poco o nada tiene que ver con lo que estamos hablando. O tal vez sí.

      Besos, Joselu. Siempre un placer :-)

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  8. Hola Joselu,

    Mágnifico artículo, no se si son así la cosas, pero en cualquier caso es un análisis que no es políticamente correcto y que pudiera se cierto en muchos sentidos. No se cual es la solución ante este sangrante problema. Fijate como estan el mundo Arabe despues de lo que parecía un revolucion pacifica. Siria se desangra niños, mujeres asesinados sin piedad. Y muestra europa en su burbuja de felicidad, aunque cada vez también en la misma hay mucho malestar. No se cual es el camino.

    Un saludo.

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  9. Mando un enlace donde creo que da en el clavo sobre estos problemas.
    http://ctxt.es/es/20150423/politica/901/El-origen-de-nuestra-civilizaci%C3%B3n-es-hoy-una-fosa-com%C3%BAn.htm

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    1. Manuel, yo estoy por decir que existe una guerra mundial interna en el mundo islámico. En cualquier país que existan musulmanes hay conflictos y guerras dentro del estado o con estados contiguos. No es fácil convivir con los musulmanes. A las pruebas me remito. Muchos son pacíficos y solo quieren vivir y trabajar, es cierto, pero hay movimientos de base que pugnan por la Jihad o lo que promueve que es la extesión del Islam y allí no cabe el laicismo. Y esa extensión es violenta o terrorista. A mí me inquieta la realidad de millones y millones de musulmanes en Europa, una cantidad que no deja de incrementarse. Decir esto se lo llama Islamofobia. Pero ¿y si es verdad? En sus países no permiten otros credos ni la construcción de iglesias pero quieren mezquitas cuanto más grandes mejor. Y lo hacen apoyándose en la libertad, reconocida en Occidente, de creencia. No sé qué será Europa con veinte millones de musulmanes más. La compasión europea hacia los desdichados fugitivos es lógica pero sabemos también que entre ellos hay yihadistas. La mayoría son inocentes y huyen de situaciones de guerra. La prueba es el número de niños que hay en ellas. Europa vive en esa burbuja de bienestar y felicidad pero me temo que se aproximan para nuestros hijos tiempos muy convulsos en que harán explosíon todas estas contradicciones. Ser egoístas tiene un precio. Pero ser generosos tiene otro precio. No lo dejemos de pensar.

      Un saludo.

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  10. Muy certero análisis, hay muchas preguntas sin responder en este tema, como porquè en Camerún todas las infraestructuras datan de la época francesa, porqué kenia, que parecía levantar cabeza con el cultivo de flores es un caos, los piratas de Somalia... el mito del buen salvaje y del malvado colonizador ya debería estar superado, secuestros a cooperantes, son realidades que coexisten, y la función de los intelectuales debe ser llamar la atención sobre esto, incluso provocando como con este artículo, que supera en calidad a muchos de los que aparecen en la próxima extinta prensa oficial, es justo y necesario.

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    1. Hay quien ha calificado este texto de "repugnante panfleto racista" y no ha sido consciente del rico intercambio que ha suscitado entre quienes me suelen leer que saben que ninguna afirmación es inamovible y que lo que importa no es tener razón sino el debate abierto sin cortapisas. Desgraciadamente la prensa oficial es, como dices, un mecanismo de reproducción de la "verdad" diseñada por el think tank que quiere evitar confrontaciones de cualquier tipo sobre temas sensibles. Yo no soy nadie y puedo hacer observaciones "no correctas" y en el debate abordar cuestiones colaterales que no puede hacer la prensa oficial. Se nos vende la inmigración como una riqueza y en cierta manera es cierto. Yo soy profesor de muchos inmigrantes y son ciertamente una riqueza humana que se ha incorporado a nuestra sociedad. Y en la escuela son realidades mixtibles los muchachos musulmanes y occidentales. Es un espacio privilegiado, pero mucho me temo que luego no sirvan estos vínculos y que importen más ligámenes familiares, religiosos, sociales para definir estilos de vida y elecciones políticas. Me gustaría pensar que lo que aprenden en libertades de expresión e igualdad de género les fuera a servir para encarrilar su futura vida: pero en cuanto salen de la escuela, se alza un tupido velo en todos los sentidos y terminará importando más la mezquita que la escuela. No sé.

      En cuanto a África, es cierto lo que dices. Hay que poner a los africanos frente a sus responsabilidades y que dejen de explicar su realidad por el esclavismo por duro, cruel y asesino que fuera. El victimismo es letal. Se quiere vivir a costa de cobrar siempre la antigua deuda. Occidente creció por el esclavismo. Es cierto, Creamos riqueza en Europa por la mano de obra barata y el expolio de materias primas que tenían estos países. Pero ya pasó. África solo puede salir del subsuelo si se moderniza e intenta dejar de utilizar el pasado como justificación del presente. Es enternecedor hacerlo pero condena al subdesarrollo y a la pobreza. Sé que no es fácil. De todas maneras no soy ningún especialista en África. He leído mucho para conocer sus sentimientos y tengo la impresión de que todavía no han salido del colapso histórico que sufrieron. No sé. Pero basta de pensar en términos de "pobres africanos".

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  11. La compasion solo aparece con la abundancia, con la escasez el egoísmo se multiplica. Si preguntas en barrios obreros por la emigracion cuando todos tienen trabajo, la veran bien, si les preguntas a los mismos en tiempo de crisis y de desempleo, la opinion cambia, como cambia cuando es funcionario y no ve peligrar su puesto de trabajo a cuando es empleado a tiempo parcial o por meses y ve que viene gente que trabaja por mucho menos que él. Somos egoístas, en la Europa del Norte de buen rollito se alarman y se escandalizan, pero no dicen a cuantos están dispuestos a acoger.
    Yo siempre fui partidario de globalizar derechos junto economía, pero eso tampoco les gusta a muchos, sin embargo para mi es la única solución verdadera, a uno le cuesta entender que se puedan mover miles de millones en cuestión de segundos entre paises y no se pueda hacer con las personas.
    Un saludo.

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    1. Por lo que sé, la mayor parte de los inmigrantes que llegan y piden asilo político piden Alemania y Suecia como destino. Esto se sabe. Muchos se quedarán en los países del sur, pero los que llegan no son tontos y buscan lugares de prosperidad. En cuanto a globalizar los derechos junto a la economía y algo así como la inmigración libre a cualquier parte del mundo sin control de número no veo que sea deseable. La tendencia migratoria de África y de parte de Asia hacia Europa es gigantesca. Si se abriera la mano totalmente, serían más que millones los que llegarían. Aun así es imposible controlarlo. La idea de convertir Europa en un fortín no gusta a los progresistas de alma buena (claro sin que les cueste nada decirlo). Es fácil ser progresista y llenarse de buenas palabras, generosas y solidarias. Otra cosa es pensar que Europa puede llegar a perder su razón de ser, todo su sentido histórico, sus libertades, su modo de vida. No sé si es buena idea la de africanizar Europa. Entre los que llegan, lo hacen también yihadistas aprovechando la ocasión. Hay quien habla de Eurabia para referirse a la Europa que ya es o que vendrá. Otros ven en ello riqueza y diversidad cultural. Espero que nuestros hijos puedan vivir todavía en una sociedad plural, democrática, próspera. Hay mucha inconsciencia al respecto.

      Saludos cordiales.

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  12. Es difícil que el Islam como sistema político que es, se imponga en Europa, pero no entiendo en determinados grupos que luchen contra la Iglesia y a la vez simpaticen con el Islam como muestra de tolerancia. A mi las creencias de cada uno me dan igual, mientras se paguen sus fiestas y no me meen en el jardín.
    No me gustaría a mis hijos con una pareja del Opus, ni mahometana la verdad, pero ahora mismo, es más peligroso el discurso de los radicales del Islam (que por si alguien no lo sabe es totalmente contrario a la democracia) que el del Papa, aunque ambos me sean indiferentes en cuanto espiritualidad. Por cierto eso no es un panfleto racista, yo no lo veo asi, a lo mejor quiso decir realista y se ha equivocado.

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  13. Casi siempre llego tarde, JL, pero no puedo resistir decir algo sobre esto. El problema que veo con tu crítica de la compasión no es que logres desmenuzar su trasfondo histórico para señalar de dónde viene. El sentido de culpa es típico de las sociedades judeocristianas. Pero me pregunto cómo sabes con tanta seguridad cómo piensan los migrantes africanos y cómo llegas a la conclusión de que hay una especie de complot para explotar tal debilidad. Sospecho que las causas y motivos de la migración, y la respuesta de una población al sufrimiento de otra, son más complejas y multifaceticas de lo que encaja en una narrativa politizada de la realidad. Eso va para ambos polos, porque tampoco podría pintarse al migrante en general como aquel ser inocente y sufrido que no tiene responsabilidad de su propio destino.

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    1. Yo no lo llamaría complot, pero sí evidencia del entusiasmo que sienten los migrantes cuando lograr entrar en territorio europeo. Son jaleado por otros que han llegado antes que ellos para que entren. Se enfrentan a viajes terribles a través del desierto, a las mafias que los explotan, huyen del hambre, la guerra y la miseria. Cuando entran en Europa y son atendidos por los servicios e acogida, sienten que están en un territorio distinto de aquel del que proceden en que no existían para nada los derechos humanos ni de ningún tipo. Nadie muere de hambre en Europa, pero en sus países sí. Y hay también una larga tradición jurídica de atención al refugiado, al migrante, al que se le reconocen, aun en la ilegalidad, sus derechos municipales con escuela para sus hijos, sanidad gratuita, ayudas sociales. Esto lo saben. Y saben que en países hay pagas por el número de hijos que se tienen, de tal manera que en Francia hay familias extensas que viven esencialmente de dichas pagas sociales.

      No creo que los migrantes sean simplemente "pobres gentes" como se los suele entender por aquí. Saben lo que quieren y hacen una apuesta muy arriesgada, la de su propia vida, porque saben de qué huyen, y saben lo que hay al otro lado, por malo que sea.

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  14. Hola Joselu,

    en mi ciudad tenemos un conflicto desde hace meses al hilo de unas declaraciones de nuestro alcalde (PP) sobre el destino de las ayudas sociales. Colectivos sociales de la ciudad han organizado una plataforma a favor de la multiculturalidad y la tolerancia, que cuenta con el apoyo de los sectores más afines a la izquierda abertzale. Vivo en uno de tantos barrios obreros golpeados por la crisis donde hay una importante presencia de inmigrantes, y creo que el alcalde va a revalidar su mandato en las próximas elecciones.

    No puedo evitar pasar por alto que hayas empleado la palabra compasión. En un comentario más arriba surge la palabra empatía, últimamente de uso mucho más popular. Creo que la compasión aspira a lo universal y es, en cierto modo, educable. El concepto de empatía se me antoja más orientado a lo particular. Hace unos meses caminaba por el centro de la ciudad cuando vi un hombre de aspecto autóctono que mostraba un cartel en el que pedía "trabajo, cama, comida o dinero". No suelo dar limosna, pero en aquella ocasión me sentí profundamente afligida y le di el dinero que llevaba encima para el almuerzo. Creo que es más fácil sentirse tocado por las desgracias que acontecen a personas similares a uno, personas de nuestra tribu, por así decirlo. Eso no quiere decir que la compasión no sea posible. Me pregunto si el afán de tolerancia nos acabará alejando de la búsqueda de principios universales.

    Un saludo

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