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miércoles, 2 de mayo de 2012

Mein Kampf y los psicotropos



Suelo leer la prensa digital e impresa buscando noticias que me den alguna idea sobre qué escribir en el blog. A veces conecto noticias dispares sin ninguna lógica. Pero me gusta. Hoy hablaré de que en Alemania se ha autorizado la publicación del libro de Adolf Hitler Mein Kampf (Mi lucha), uno de los libros más mediocres que se han escrito jamás pero cuyo poder sociológico es extraordinario. Se ha seguido publicando en infinidad de ediciones más o menos clandestinas, pero en Alemania era ilegal. Ahora en Baviera se ha autorizado su edición.

Leí Mein Kampf hace bastante tiempo. Lo leí al tiempo que reflexionaba con el texto de Erich Fromm, que me sirvió de contrapunto, El miedo a la libertad, ya tan olvidado. De ambos tengo un recuerdo claro. El libro de Hitler era un alegato sobre la estupidez y la sumisión de las masas a las que les gusta ser dominadas y exaltaba el espíritu de la nación alemana (el völk) como una unidad de destino. Solo faltaba que él se erigiera, elegido por dicho destino,  en führer de la misma y que la inmensa mayoría de los alemanes, atemorizados por una década de crisis terrible y la fragilidad de la república de Weimar, acudieran hechizados al verbo incendiario de un personaje aciago que señalaba a los judíos como a los enemigos fundacionales del völk. Era una concatenación de ideas elemental, fullera y majadera pero funcionó. Las ideas, a pesar de ser necias, pueden funcionar y, de hecho, cuanto más demenciales y obtusas son, parecen tener mayor capacidad de calado entre las masas. Hitler afirmaba que las masas eran estúpidas y que con ideas elementales -o con mentiras repetidas, añadió Goebbels- se las podía seducir a pesar de que luego cada uno en su casa pretendiera reclamarse individual. Pero la individualidad es peligrosa y supone riesgos: sume al ser humano en la angustia. De ahí, el miedo a la libertad a la que se renuncia cuando domina el pánico. La individualidad supone la soledad y desamparo. Es comprensible que las masas siguieran a quienes les hacía creerse superiores como völk y les liberaba de la responsabilidad de sus actos que dejaban de ser individuales. Erich Fromm analizaba en El miedo a la libertad el fenómeno nazi y lo explicaba en claves psicoanalíticas.

La otra noticia que quería comentar y que no tiene nada que ver con la publicación de Mein Kampf es la que hace referencia a que en las aguas del subsuelo de Barcelona han encontrado restos muy elevados de sustancias como cocaína, éxtasis, metadona, benzodiazepinas (ansiolíticos)... Dependiendo de los barrios han encontrado unas u otras. En los barrios de las clases altas (Sarrià, Pedralbes...) domina la cocaína, en los barrios apaches, el éxtasis, y en el extrarradio, la metadona. Los restos de cannabis son más difíciles de detectar porque se disuelven antes. Los ansiolíticos y los antidepresivos son también frecuentes en las aguas que eliminamos de nuestras casas y que van a las alcantarillas que desembocan a su vez en los ríos.



Los desagües de las ciudades están cargados de sustancias psicotrópicas y expresan un residua de lo que es nuestra civilización. Tal vez estas sustancias, muchas de las cuales no existían en los tiempos de la Alemania nazi y, en todo caso, no estaban tan difundidas, suponen una película en negativo de lo que somos. Por un lado, la pretendida racionalidad, el optimismo, las ideologías asertivas, y, por otro, el reverso: la ansiedad, la depresión, la apatía, el desistimiento, la melancolía, la angustia... estados que son conjurados modernamente con multitud de sustancias que el sistema sanitario distribuye o la clandestinidad proporciona, sin olvidar el alcohol. La civilización, alejada de la naturaleza, tiene un coste. Nuestro sistema de vida que ha de ser productivo, competitivo y flexible, asume que los individuos no son importantes y que son claramente prescindibles. Quedan la química, las drogas, el alcohol, los estadios de fútbol, el adocenamiento, la sumisión o la resistencia en soledad orgullosa, soledad que difícilmente resiste en tiempos de crisis en que las vidas y las circunstancias abruman y aplastan al individuo.

No sé que pasaría en el caso de que la crisis económica fuera progresando y los mecanismos sociales de defensa dejaran totalmente de ser efectivos. No sé si los antidepresivos, la cocaína y el alcohol serían suficientes para conjurar la angustia. Hay quien ha dicho que si la crisis sigue ahondándose tendrán que legalizar la marihuana.

Lo peor es imaginar que en una tesitura semejante, hubo un tiempo en que surgió del huevo de la serpiente, unas alimañas que terminaron por interpretar irracionalmente la angustia colectiva y las masas renunciaron a la libertad en pos del ansia de que alguien les liberara del miedo cerval que sentían. Estamos todavía lejos de ello y de momento los psicotropos van paliando ese miedo y esa angustia. Los psicotropos y el consumo para aquellos que pueden practicarlo. No en vano, los centros comerciales son los nuevos templos donde se reúnen las muchedumbres de fieles que si bien no van  a misa, comulgan bajo las especies de la tarjeta de crédito y la promesa de la redención.

Pero todo puede caer si los mecanismos de cohesión social son dinamitados. Entonces, oscilaremos entre la depresión o la revolución. Esperemos que no optemos por alguien que nos venga a salvar y al que entreguemos nuestra angustia y nuestro miedo.



32 comentarios :

  1. Cada uno desagua como puede, o le dejan. La naturaleza es sabia. Para algo esculpió agujeros en nuestro cuerpo.

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    1. Enigmática respuesta, pero llena de resonancias sicalípticas.

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  2. Entre antidepresivos y televisión igual la cosa aguantará

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    1. Mario Draghi, que está hoy en Barcelona, alaba los esfuerzos del gobierno pero pide más contundencia. El tema central es la disminución de los salarios y la ayuda a la banca, a la par que el adelgazamiento del sector público que debe quedar como beneficencia.

      Los antidepresivos son baratos. Y la televisión también.

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  3. Es significativo que justamente ahora lo legalicen

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  4. Jopé, Joselu, qué post tan denso... Leí lo de la reedición del libro de Hitler y recordé que mi padre lo tenía, pero no sé qué fue de él. Mi padre admiraba a Hitler, tenía un disco en el que sonaba parte de un discurso suyo y lo veneraba como una joya. Puede parecer anecdótico, pero es un asunto muy serio. Lo preocupante es que sus ideas, simples, crueles y antihumanistas, encuentren hoy día público que las reciba y acepte, como está ocurriendo en Francia con Le Pen, es para echarse a temblar. En épocas de crisis la gente se acojona y está deseando que aparezca un líder salvador, y qué mejor que alguien que promete echar al extranjero improductivo, cerrar las fronteras y potenciar lo autóctono. Eso, que me garanticen que en mi casa estoy seguro... Recuerda la tesis que plantea la película "La ola": en unos días unos muchachos inteligentes se dejan arrastrar por unas ideas que llevan a la tragedia, pero no lo ven así, están defendiendo "su" peculiaridad, su diferencia frente a los que no son como ellos. Tremendo, pero no tan imposible.
    No sabía lo de los restos de drogas bajo nuestras ciudades, pero no me extraña. Necesitamos huir, fabricarnos mundos más apetecibles. Los centros comerciales a los que aludes son el ejemplo perfecto: nos encierran en un espacio controlado en el que hay de todo, desde cines hasta guarderías, cientos de tiendas, restaurantes (sobre todo de comida basura), ahí estamos vigilados pero felices, creyendo que somos libres porque podemos elegir entre Zara y Leroy Merlín, siempre que tengamos un plástico maravilloso que nos facilita adquirir lo necesario y sobre todo lo superfluo. Es un mundo ficticio, injusto, falso, pero no queremos renunciar a él. ¿Hasta cuándo podremos mantenerlo? Ésa es la pregunta del millón.
    Tu último párrafo es demoledor. A juzgar por los resultados de las últimas elecciones, muchos ya han decidido quién quieren que les salve, aunque por los resultados ya se ve que van por el camino equivocado. Hoy han prohibido en la Puerta del Sol la instalación de una mesa con información sobre el 15-M, toma libertad de expresión... Pero "no pasa ná", nos quejamos unos cuantos y poco más, aborregados y acojonados como estamos...
    Un fuerte abrazo, colega.

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    1. Tu comentario es también demoledor. Mi padre también admiraba a Hitler y a Alemania. Este país es el corazón de Europa para bien y para mal. Más bien para mal, pero no deja de suscitar extrañeza que ellos estén ahora creciendo y creando empleo. Alemania es tierra extraña. Todos los alemanes que he conocido eran extraños. Los he conocido ortodoxos y heterodoxos. He conocido también a alguna muchacha turca que vive en Alemania y he comprobado en directo lo que siente hacia la superioridad alemana. Miedo. Creo a los alemanes capaces de cualquier ensoñación por maravillosa o diabólica que sea. No me siento a gusto entre alemanes. Siempre me han causado turbación. Son admirables por muchas razones, pero un continente desfilando al paso alemán es para mí muy inquietante. Me quedo con los griegos y su caos. A ellos sí que los entiendo y me gusta estar entre ellos. Me contagian su alegría y sus penas.

      Totalmente de acuerdo en tu apreciación de los centros comerciales, zonas de control mental para tenermos acotados en un entorno artificial y presuntamente feliz. Hay crisis pero los centros comerciales están llenos. Las multitudes se agolpan extasiadas en ellos, los restaurantes están llenos y las tiendas ofrecen una estructura de pequeña ciudad rodeada de murallas invisibles en las que nos sentimos protegidos.

      Un fuerte abrazo, colega.

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  5. Me gusta tu lógica, como encadenas Mein Kampf con los antidepresivos y con la crisis actual. Esperemos que no surja ningún especimen despreciable y manipulador lleno de complejos a "salvarnos". Además, visto lo visto en las últimas elecciones, nos creemos cualquier cosa. No hace falta alguien especialmente carismático, sólo alguien que alimente los miedos. Die Welle... escalofriante por lo verosimil que resulta.
    Y ahora te planteo uno de mis miedos (igual pones el grito en el cielo, pero ahí va): la juventud de hoy, los adolescentes (y los no tanto) no tienen demasiados límites, se les ha dejado hacer. Creo que es más fácil que en otras épocas reclutar a muchisimos jóvenes en jerarquías pseudomilitares (como los grupos de extrema derecha) que compensen su falta de límites y su inseguridad. Veo un ejército de ultras en potencia, y eso me provoca un miedo importante.
    Un saludo.

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    1. Tu observación es algo que muchas veces me he hecho. La ola mostraba la fascinación que producía la disciplina y el espíritu de grupo en un grupo de adolescentes. La juventud actual ha vivido en una relajación de las normas de conducta de tal modo que le cuesta ver los límites de las cosas. Pero no es exclusivo de ellos. Todos nos hemos contagiado de un modo adolescente de ver el mundo. Quizás no todos, pero sí muchos. Un modo esencialmente placentero que busca una satisfacción fácil y cómoda, sin mucho esfuerzo. Tal vez, inconscientemente, se percibe esto como profundamente aburrido. Cuando todo está permitido y los adultos no actúan como tales porque se les ha desmotivado en el ejercicio de la autoridad y la han desaprendido, todo termina resultando anodino y carente de emoción. Por eso el experimente de La ola resultaba tan fascinante para aquellos muchachos. Yo la he pasado a jóvenes de segundo de bachillerato y se han visto seducidos por la situación, y han confesado que querrían un profesor así.

      Más no sé decirte. No sé si los jóvenes y no jóvenes son carne de cañón para algún demagogo que pueda venir. Depende de lo que se ahonde la crisis económica. Hasta ahora hay un sector de la población -un 25 por ciento que lo está pasando muy mal)- pero un 75 por ciento restante todavía no ha visto alterado sustancialmente (solo parcialmente) su estatus de vida. Todavía no palpo un miedo físico. Pero todo puede llegar. Tengo la impresión de que todavía creemos que esto no va en serio, que no puede pasar nada, que hay controles que nos salvarán. Ojalá sea así. Tengo mis dudas, pero apostemos por que alguien vaya conduciendo la locomotora. Un saludo.

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  6. Ayer me estaba repasando la I Guerra Mundial por obra y gracia del nini (porque este sí es un nini) al que doy clases particulares. Y me asusté (mucho). Casi -o sin el casi- un calco de la actualidad.
    Entonces había dos opciones, o pararlo -no viable, y ahora... en fin...- o terminar a hostia limpia. Igual este segundo, es el único modo que los estúpidos humanos tenemos de parar. Vaya plan. Ahora hay una tercera. Ponernos hasta las cejas de porquerías. Parece que andamos optando por esta última. Total, aplastados fumando flores.

    Ambas, porque en realidad si lo piensas, sólo hay dos, son...

    Brrr... mala pinta tiene esto, Joselu. Mala, muy mala.

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    1. No me gusta ser cenizo, Vero, pero nuestras generaciones no han conocido todavía una crisis profunda como las conocieron nuestros padres y abuelos. Ergo… Ojalá me equivoque.

      Nos harán falta psicotropos y algo más.

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  7. Hitler tomaba todos los días 2 ó 3 pastillas para no echarse pedos; seguramente fuese por su aerofagia.
    Casualidad ha sido el último libro que he visto a un tipo leer en la calle. Queda mucho mejor que leer "El Principito" o "PLATERO y YO".

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    1. Sin duda es mejor leer Platero y yo o El principito. Representan sentimientos nobles mientras que los que hay en Mi lucha son miserables y aterradores.

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  8. Seríamos muy ingenuos si pensamos que Hitler fue un grano que le salió en la cara a la pobre Alemania de la República de Weimar de un día para otro. La cosa se cocía desde mucho tiempo atrás, incluso antes de la 1ª Guerra Mundial. La propia unificación alemana cuando Bismarck y el Reich fomentaron ese sentido imperial y de dominio. A eso contribuyeron los nuevos ideologos de la raza y del darwinismo social que en muchos casos no eran precisamente alemanes. Junto a ésto el sentimiento de derrota y de humillación actuó como espita explosiva. Siempre hay un héroe a mano para sacarnos las castañas del fuego y enemigos que deben cargar con las culpas.
    La interiorización del malestar es una de las formas más refinadas que usa el sistema para manejar el cotarro. Interiorizamos el malestar, nos creemos enfermos y recurrimos a antídotos que el propio sistema maneja a su antojo sea a través de la siniestra industria farmaceutica, de las drogas legales o de las ilegales. Estamos cerca de aquel soma de Un Mundo Feliz que servía de antídoto a sus alienados habitantes frente a tanta atrocidad.

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    1. Les escribo desde la facultad de Magisterio de la UAH en Alcalá de henares.

      Antes de nada felicitar al autor ¡¡ muy bello lo escrito, bien lúcido... ¡¡

      Tenía un maestro que nos decía : "Omnis terra milicia est ".Que quiere decir " La vida en la tierra es una lucha continua ".

      Estamos en tiempos muy dolorosos, y lo serán más. Eso significa que hemos de tener los ojos muy abiertos . Las sectas suben como espuma en las crisis...

      Supongo, que el factor decisivo estriba siguiendo el post anterior y relacionando con este (" nadar y guardar la ropa " )...En distinguir entre el amigo y el enemigo.En situaciones extremas todos estamos en lucha...la libertad es la lucha... la libertad es construir amigos...la libertad es educar en tribu...la libertad es no seguir a la masa...

      ¡¡ Sino no somos libres estaremos muertos, si vivenciamos la libertad, no necesitaremos líderes,ni salvadores ¡¡

      El opuesto del miedo es el amor , así que no queda otra, pero no ese amor dulce y empalagoso sino el amor salado que ayuda a evolucionar...

      Esta es la generación de jóvenes que tenemos :
      http://www.rtve.es/television/20111005/documentos-tv-generacion-perdida/466307.shtml

      Quiero confiar en ello pero no por fe, sino por trabajo, por compromiso con su lucha, con su libertad qué será la mía. Aunque queramos es imposible dividirlo...¡¡todo es un sistema...¡¡

      Muchos ánimos , y muchos éxitos .

      Carmen Viejo Díaz

      Pd ¡¡ La marihuana ¿ creen que las tabacaleras y todos los accionistas lo permitirían ? ¿ A quién pertenecen las tabacaleras ?.

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    2. Probablemente, todavía no se ha inventado el soma, pero los laboratorios están trabajando en ello. Tenemos multitud de sustancias psicoactivas que reducen los estados de angustia, de agitación, de ansiedad. Cuando fallece un ser querido se suele paliar con alguna de estas sustancias, cuando dormimos mal, cuando nos enfrentamos a una temporada de estrés… o simplemente para soportar la vida que se nos impone y que para mucha gente tiene que ser demoledora. Pienso en los inmigrantes que se han quedado sin nada, en la gente (más de medio millón) que han perdido sus pisos y han quedado desahuciados, a tantos que han perdido su puesto de trabajo y no tienen ninguna posibilidad de conseguir uno (edad, formación..), jóvenes abocados al paro… Hay multitud de sustancias legales e ilegales pero que son una espita de seguridad para que el cuerpo social no estalle. Son unos hipócritas los que demonizan las drogas. El soma no se ha inventado pero está en camino. Entonces no sentiremos angustia y una cálida sensación de satisfacción plana nos invadirá de modo que se eludirán los picos de ansiedad. El que lo descubra, se hará de oro. Y por supuesto será legal.

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  9. De una depresión: nadie te puede ayudar a salir.Si tu no quieres y no pides ayuda...

    Creo que esta formula es aplicable al entorno que nos esta tocando vivir.Problemas:en esta vida todo son contratiempos.No hay que darse muchas vueltas para verlos.Antes era la extrema miseria ( y las aguas tambien contaminaban), después la droga, ahora la recensión económica y... además la droga porque al paso que vamos si alguno o algunos no optan por coger el toro por los cuernos.Acabaremos siendo todos, alcohólicos, drogatas, etc.Ojalá no:Y se encuentre la fórmula a tanta zancadilla...y contratiempos.

    -Hitler: era mediocre en todo.No me extraña que no lo odmitieran en la escuela de Bellas Artes de Viena.Dicen que de ese rechazo le vino el odio hacia los judios(por lo visto el tribunal era judío).Vivir para leerlo.

    Un abrazo Joselu.

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    1. ...lo triste de todo esto es que nos estamos cargando a la especie.-Cada vez nacen más niños con problemasy son las personas del futuro...

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  10. Hitler: era un mediocre en todo.No me extraña que no pudiera entrar en la escuela de "Bellas Artes" de Viena.De ahí le viene el odio hacia los judios(por lo visto el tribunal examinador era judio...) otros dicen que no... Que es por su padre que los abandonó y tambien era judío.

    La cuestión es echarle la culpa a alguien para formar una guerra.Manda narices! vivir para leerlo...

    Un abrazo Joselu.

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    1. Bertha, tendemos a menospreciar a los mediocres, pero son terriblemente peligrosos. La mediocridad puede estar unida a la astucia, a la ambición, a ciertas facultades que permiten el dominio de las masas… Franco era mediocre y se pasó toda su vida compensando el dolor de su mediocridad, la ausencia del padre y sus múltiples resentimientos. Pobre del que se cruce en el camino de un mediocre. Temo al resentimiento como uno de los más peligrosos y nefastos potenciales que existen.

      Un abrazo, Bertha.

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  11. Es curioso que hoy vea en el telediario de la 1 que en una subasta, "El grito" de Munch, que tuve la oportunidad de ver en Londres hace unos años, haya sido el cuadro por el que más se ha pagado en una subasta. Parece una ironía que ese grito, aterrador grito, sea el que estamos a punto de dar todos nosotros.
    Yo, grito ya, para que no aparezca en nuestras vidas un seudosalvador que se aproveche de nuestros miedos.
    Me gusta la conexión que has hecho entre dos realidades importante. Besos Lola

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    1. El grito está pintado en una época de miedos, creo que es de la última década de 1890. Es la crisis finisecular que conmocionó a occidente siendo paradójicamente un tiempo de crecimiento a costa de las colonias, pero los movimientos sociales se fortalecieron, aparecieron conjuntos de ideas que ponían en cuestión el mundo y las filosofías existentes. Quizás ese grito de Munch adelantara la angustia del hombre del siglo XX, angustia que en los tiempos modernos paliamos con multitud de medicamentos pero que entonces no existían. Aunque sí existían drogas como el éter, la cocaína, la morfina, el hash, el ajenjo… En el mundo contemporáneo se han democratizado los psicotropos que si bien no tienen por qué alterar nuestro estado de conciencia, sí que buscan desconectar la angustia de nuestras percepciones.

      La angustia produjo, sin embargo, obras como la de El grito.

      Besos.

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  12. Muy preocupante tu reflexión, Joselu, aunque prefiero no ponerme muy seria y, como dice Ramón Besonías Román, benditos agujeros..."Mein Kampf" no lo he leído, ni sé si lo leeré alguna vez -ya tengo bastante ración de hiel com solo enchufar la radio, la tele o leer la prensa-. Sí leí el libro de Froom, recomendado por mi profesora de Historia de COU y recuerdo que me fascinó. Creo que me animaré a releerlo. Un abrazo.

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    1. Son frecuentes en la prensa las referencias a los años treinta y a la crisis que los dominó. No sé si es la necesidad de buscar claves para entender lo que está pasando o verdadera premonición de algo que puede estar a punto de pasar. Algo me sorprende y espeluzna, Carlota, las grandes conmociones sociales y políticas llegan sin que nadie las espere ni nadie las haya sospechado. Es como si todos los analistas del mundo o los servicios de inteligencia fueran totalmente incapaces de prever qué puede pasar. Los ejemplos serían infinitos, pero solo pongo uno. Nadie previó la caída del muro de Berlín y todo lo que significó. Si unos años antes nos dicen que la URSS se iba a desintegrar hubiéramos dicho que era una alucinación. La historia es altamente imprevisible, totalmente caótica. Las explicaciones se buscan después. Un abrazo. Y sí, es buena relectura la de Erich Fromm. El libro de Hitler no sirve para nada, solo para ver cómo funciona una mente enferma. Un abrazo.

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  13. A mi la figura de Hitler siempre me ha fascinado, como un imbécil, con cara de idiota y que habla a ladridos pudo haber sido presidente de Alemania. Y casi siempre llego a la misma conclusión, detrás tenia ingentes cantidades de dinero y apoyo internacional, mayoritariamente americano. Este hecho ocultado por la sacro-santa libertad de expresión, últimamente esta saliendo a la luz. Hitler era el contrapeso de la Union Sovietica, era la barrera al comunismo y por eso se le apoyo financieramente desde los EEUU, dicen que Rockefeller fue uno de sus apoyos en la sombra (Standard Oil,Exxon Mobil,Chevron,ConocoPhillips en aquel entonces eran una sola compañia Standard Oil Company).
    Junto a este, estaban magnates siderúrgicos alemanes como Fritz Thyssen, Emil Kirchoff, Friedrich Flick. Henry Ford (conocido nazi que en abril de 1940 en la publicación interna de Ford Werke -la filial alemana de Ford Motor Company-, aparecía la foto de Hitler con la leyenda “bajo la ley natural de la tierra nosotros somos la raza superior y por lo tanto estamos destinados a gobernar”).
    No debemos olvidarnos de August Thyssen Bank, con sede en Berlín; el Bank voor Handel (Países Bajos) y la Union Banking Corporation, el Chase Bank de Rockefeller (este ultimo derivo en lo que ahora es J.P. Morgan).
    En aquellos tiempos como puedes ver era el acero y la banca los que gobernaban el mundo, junto con el ya enorme coloso petrolero. Esos fueron los culpables de que Hitler, un señor mediocre, con pocas luces se colocase como presidente de una gran nación como es Alemania. Hitler siempre me causo grandes interrogantes, aunque últimamente ya no tanto, empiezo a comprender por que salio.
    El tema drogas, después de haber probado todas en repetidas ocasiones, me quedo con escribir mis simplezas en mi blog. Sinceramente pienso que las personas somos cómodas y nos gusta que nos lo den todo mascado, eso de hacer las cosas por nosotros mismos en esta sociedad esta mal visto. Te pongo un ejemplo, yo tengo una chimenea de leña en mi casa y voy a cortarla a un monte cercano, la gente me pregunta si no seria más cómodo que te la llevasen a casa, y les digo si, pero ya no seria autosuficiente y no lo entienden, prefieren quedarse a ver la televisión los sábados por la tarde y los domingos por la mañana. Yo cuando llevo mi coche con el remolque hasta arriba de leña, pienso ahí va mi pequeña patada en la entrepierna a las petroleras y eléctricas, y me da un gusto tomarme unas cervezas despues de acabar de trabajar... que no veas...
    Perdona la extensión y el rollo, pero ambos temas me gustan...

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    1. Una de las mayores ilusiones de mi vida es tener una chimenea y ver chisporrotear los troncos en invierno. Es algo que me cautiva y que me serena. No sé si algún día podré tener una casa con chimenea, ese algo sencillo, según lo mires, que tú tienes como algo normal. Disfrútala, porque sería eso lo que significaría para mí un motivo de felicidad. Puedo vivir sin ella, claro está y también aspirar a la felicidad cada uno a su manera.

      En cuanto a Hitler, sin descartar sus apoyos externos, lo cierto es que logró seducir a los alemanes. Algo les diría que necesitaban. Ganó unas elecciones y luego se quedó con todo el poder. Es un individuo mediocre pero su misma mediocridad maligna sigue inspirando a movimientos y personas que ven en él un icono. No basta con ser un peón de las compañías extranjeras, no. Hay que tener algo que coincide con una época y un estado. Él llevó a Alemania a la perdición haciéndoles creer que eran superiores. Pero es que ya antes de él se lo creían. Personalmente creo que hay individuos superiores, pero el concepto de pueblo superior es tremendamente peligroso. Mucho. Sobran los ejemplos.

      En cuanto a las drogas, es un tema necesario y que se aborda con una enorme hipocresía. Se las condena y estigmatiza, pero son necesarias para contener a las masas. Hoy el director del Banco Central Europeo -Mario Draghi- ha dicho que puede entender la rabia y la angustia de los jóvenes que no tienen trabajo (ni posibilidad del mismo) pero que si recurren a la violencia él tendrá que decir que no, que es un error, que es inadmisible. Para eso, Mario Draghi, están las drogas: para impedir que la gente salga a la calle a cortaros el cuello. Las drogas, la televisión, la tecnología, los centros comerciales, los campos de fútbol y multitud de drogas legales e ilegales, unidas al alcohol. Así se sostiene este entramado.

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  14. La humanidad está sedienta (siempre lo ha estado) de hallar un salvador, un mesías. Esto explica muchas cosas, creo yo. La razón, en fin, solo vale para escribir libros y poco más. Es el corazón, la pasión, aquello que mueve el mundo. Se acabó el mundo donde la utopía parecía que tenía un hueco.

    Un abrazo.

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    1. No sé si se acabó el mundo donde la utopía tenía un hueco. El año pasado el movimiento 15-M saltó al mundo y enarbolaba la utopía en sus frases fuerza. No sé qué ha pasado pero ese espíritu se está disolviendo o se ha disuelto ante el avance imparable de la crisis que se explica como que estamos en el abismo agarrados a unas ramas que son solo las que nos sujetan. Esto es lo que ha dicho algún miembro del PP. ¿Nos quieren asustar para que aceptemos lo inaceptable? ¿O realmente esto está a punto de estallar? Las dos explicaciones tienen visos de verosimilitud.

      Un abrazo.

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  15. A mí no me extraña que las alcantarillas de nuestras ciudades estén llenas de estas sustancias: en el fondo, es toda una definición de sociedad...

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    1. Es una radiografía de nuestro bienestar y de nuestro modo de estar en el mundo. Me pregunto cuántas de estas drogas van a "aliviar" a nuestros políticos, a nuestros banqueros, a nuestros trabajadores, a nuestros jóvenes… Es un debate abierto sin respuestas claras.

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  16. Leí Mein Kampf hace muchos años y me pareciò un libro menos que mediocre, falto de ideas, hasta el punto de no recordar en este momento nada claro de él, pero tenés mucha razón, esas ideas sin ningúna elaboración, crudas, sin vuelo, tuvieron enorme penetración en las masas.
    Freud describe esos procesos minuciosamente en Psicología de las masas y análisis del yo y como bien escribes Erich Fromm hace un relato muy interesante de la angustia de libertad. Para mi gusto será Kierkegaard quien comienza a bucear - teología aparte - en lo más profundo de la angustia.
    Creo Joselu, que sin atravesar la angustia un hombre no llega a ser plenamente humano...idea que no es compartida por gran parte de la población que se atosiga de psicofármacos para escapar justamente de ella.
    Es tan linda tu entrada que me ha hecho acordar del Informe sobre ciegos de Ernesto Sábato, lo leí también hace mucho tiempo y me dieron ganas de releerlo, busqué un fragmento para pegarlo por aquí y compartirlo.
    Te dejo un abrazo.

    Más de una vez en mi vida había meditado en la existencia de aquella red subterránea, sin duda por mi tendencia a cavilar sobre sótanos, pozos, túneles, cuevas, cavernas y todo lo que de una manera o de otra está vinculado a esa realidad subterránea y enigmática: lagartos, serpientes, ratas, cucarachas, comadrejas y ciegos.
    ¡Abominables cloacas de Buenos Aires! ¡Mundo inferior y horrendo, patria de la inmundicia! Imaginaba arriba, en salones brillantes, a mujeres hermosas y delicadísimas, a gerentes de banco correctos y ponderados, a maestros de escuela diciendo que no se deben escribir malas palabras sobre las paredes; imaginaba guardapolvos blancos y almidonados, vestidos de noche con tules o gasas vaporosas, frases poéticas a la amada, discursos conmovedores sobre las virtudes patricias. Mientras por ahí abajo, en obsceno y pestilente tumulto, corrían mezclados las menstruaciones de aquellas amadas románticas, los excrementos de las vaporosas jóvenes vestidas de gasa, los preservativos usados por correctos gerentes, los destrozados fetos de miles de abortos, los restos de comidas de millones de casas y restaurantes, la inmensa, la innumerable Basura de Buenos Aires.
    Y todo marchaba hacia la Nada de océano mediante conductos subterráneos y secretos, como si Aquellos de Arriba se quisiesen olvidar, como si intentaran hacerse los desentendidos sobre esta parte de su verdad. Y como si héroes al revés, como yo, estuvieran destinados al trabajo infernal y maldito de dar cuenta de esa realidad.

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  17. El fragmento de Informe para ciegos es claramente apropiado para subrayar esa contraposición de dos mundos: el de la aparente racionalidad y el submundo oscuro de las cloacas que es su reverso. Luz y sombra, como elementos de nuestra realidad dual.

    En cuanto al uso de antidepresivos, solo comentar que cada vez están más extendidos y que se usan intensivamente para cualquier afección del ánimo endógena o exógena. Ciertamente la angustia es un componente importante en la vida. Me imagino otras épocas anteriores en que no existían los antibióticos ni los antidepresivos o ansiolíticos (para los dos tipos de dolencias, del cuerpo y del alma) y pienso en que los seres humanos habían de lidiar con un dolor físico y psíquico infinitamente mayor que el que ahora soportamos. No quiero hacer una valoración de si es mejor o peor. Evitar el dolor tal vez sea una conquista importante de la humanidad. Sin duda lo es. No obstante, todo tiene su lado bueno y su lado malo. Multitud de obras maestras del arte y del pensamiento han sido creadas en virtud de ese dolor físico o psíquico. El ser humano ahora accede a una dimensión de la realidad más plana sin esos picos y simas profundas a que lo llevaban antes la rutina de la vida. Pienso en lo que vendrá a nivel de estabilizantes psíquicos en los próximos cien años. Los antidepresivos todavía están en un grado de desarrollo elemental. Tienen que evolucionar y ser más precisos, siendo muy importante lo que han conseguido los laboratorios. El preciado soma, que hemos citado, está en el punto de mira para las próximas generaciones. ¿Qué precio tendrá que pagar la humanidad por evitar el dolor? ¡Ojo, no estoy defendiendo el valor del dolor! Yo también si puedo evitarlo, lo evito, pero a la vez soy consciente de que eso nos está cambiando profundamente.

    Gracias por tus atinadas y oportunas intervenciones.

    Un abrazo.

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