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martes, 10 de enero de 2012

Platero y yo en el aula convertida en un remanso de poesía.


Durante este trimestre pasado hemos leído Platero y yo en clase. Tenemos catorce ejemplares de una hermosa edición ilustrada en que la obra es sometida a una selección de capítulos bastante oportuna. Cada capítulo es leído en voz alta por un alumno y sobre ello, como son breves, voy haciendo preguntas que indagan en la comprensión lectora y buscan la ampliación de vocabulario. En alguna ocasión también han habido de aprenderse algún fragmento de memoria y recitarlo delante de sus compañeros. El burro Platero se ha convertido en un amigo de la clase, y la belleza poética de su prosa maravillosa nos ha acompañado aunque probablemente no hayan entendido los chicos en su totalidad la textura y riqueza lingüística del texto.

Las andanzas del poeta con su burro en su Moguer natal probablemente sean apócrifas. Seguro que sí. No me imagino a Juan Ramón Jiménez a lomos de un burro, tan tierno y tan duro como Platero. Es todo el relato un conjunto de secuencias poéticas que extraen hálitos de belleza y eternidad de cada situación en que el poeta se queda en un estado de ensoñación y éxtasis vital contemplando el fluir del tiempo, los objetos, la naturaleza, los personajes, las calles, la luna, y la consideración de la muerte como presencia continua en el relato. Es un libro escrito en estado de gracia que puede ser leído con aprovechamiento en diferentes momentos de la vida. Algún lector del blog ha sugerido en alguna ocasión que es un libro que hay que leer a partir de los cincuenta años para entender la densidad estética y vital que supone esta propuesta tan aparentemente ingenua, pero que tiene como trasunto la muerte de las cosas hermosas, la muerte de todo lo que existe tras un tránsito de hermosura vital y su pervivencia espiritual de alguna forma. 

Es un libro hecho de remansos en que el ser percibe la gracia y la belleza, así como el palpitar de una ternura singular expresada por esa relación intensa que mantienen el burro y su amo. El libro está preñado de tensión contenida en que es esencial la capacidad contemplativa del poeta, que mira a través de sus ojos pero también de los seres ingenuos y buenos que pueblan el texto. Este libro solo pudo ser compuesto por una persona buena, que tenía una mirada limpia y profunda, habituada a la soledad de su jardín, a la ensoñación frente a la realidad de lo natural o lo humano. Cuentan que Juan Ramón Jiménez pasó buena parte de su niñez en soledad. Padecía lo que se llamó hiperestesia o lo que es lo mismo que una intensísima percepción, casi hipnóptica, a través de los sentidos. Se quedaba extasiado ante el reflejo del sol en las hojas de los árboles, ante los sonidos de las campanas del pueblo desde la lejanía, en los ladridos lejanos de algún perro, en la melodía de algún piano, en la visión del pozo donde una golondrina tenía su nido o en el agua profunda que reflejaba las estrellas de la noche. También se sentía fascinado por las tumbas de los niños en el cementerio de Moguer.

Platero y yo es un diálogo fructífero del poeta con el burro acerca del mundo en el que el alma del poeta se revela y nos revela fundamentalmente sus tres ejes: conocimiento, belleza y eternidad.

Estos días en que leo a Proust, también de una época semejante, recuerdo lo que decía Luis de Falla a Federico García Lorca en uno de los cármenes de Granada a propósito de los ruidos que empezaban a invadir todo, perjudicando su concentración musical. Este mundo de Juan Ramón Jiménez todavía permitía el silencio y los sonidos naturales: las campanas, los trinos de los pájaros, el sonido del cubo cayendo al pozo, los ladridos de los perros, la voces humanas…

Nuestra civilización avanzada ha conquistado muchas cosas, todas irrenunciables, incluida esta maravillosa comunicación a través de internet, los antibióticos, la televisión, la lavadora, los anticonceptivos, las comunicaciones… Sí, eso es cierto, pero hemos perdido en el trayecto la posibilidad de estar en silencio concentrándonos en los sonidos naturales, la hondura poética, la percepción de la belleza y el ansia de conocimiento, inmersos en una sociedad repleta de objetos y de banalidad.

Me atraen las líneas puras, esenciales, hermosas, de estos fragmentos de vida en que discurre Platero y yo. Y para mi gozo y maravilla, mis alumnos adolescentes, muchos de ellos inmigrantes con un precario conocimiento del idioma, también han experimentado esa cercanía y querencia por lo poético que expresa el libro de Juan Ramón. Les he hablado de otros libros del poeta, incluido Diario de un poeta reciencasado, y han manifestado interés por conocerlo, pero desafortunadamente, no hay una edición escolar, tan bien seleccionada e ilustrada como la de Platero yo. Pero qué maravilla sería poder leer con ellos textos como el de La negra y la rosa, en  que en medio de la fealdad y el ruido del metro de Nueva York, el poeta es capaz de extraer nuevamente la poesía más delicada y esencial.

No lo dudéis, es un hermoso texto de lectura para compartir en el aula. 

48 comentarios :

  1. Lo leí a los 9 años. En aquel entonces era normal leerlo a esa edad. Y me impresionó profundamente.
    de hecho , cuando escribo poesía soy bastante Juanramoniano.

    Un año o dos después leí a Tagore, lo leí en una excelente traducción en catalán. En el año 67 empezaba a tolerarse el catalán , aunque continuaba muy mal visto que un niño leyera en catalán.

    Tagore tiene traducciones malísimas pero ésta es una maravilla.

    Por eso es un privilegio poder leer a Platero en castellano o sea en el idioma original. Y entonces me pregunto ¿Cómo captarán la lectura los alumnos de lengua materna no castellana?
    Aunque la literarura poética árabe esta muy cerca de Platero, desde luego.

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  2. Osselin, no puedo evaluar la comprensión del texto por parte de los niños marroquíes. Probablemente sea muy limitada, pero los hispanoamericanos y los españoles desconocen muchas de las palabras que utiliza el poeta. Ayer incluso una tan común como "vendimia" era desconocida incluso para los españoles. "Poniente" fue otro término que tuve que explicar, así como "nostalgia". Este último fue entendido fácilmente cuando les expliqué que era como un dolor en el corazón por algo perdido y que no se podía recuperar… Por ejemplo, la niñez, alguna persona, la tierra donde se nació y se vivió la niñez. Les pregunté, en tal caso, si ellos sentían nostalgia por el lugar donde habían nacido. Fue impresionante porque la clase se hizo densa y profunda. Comprendieron entonces el sentido de "nostalgia", ese sentimiento tan fuerte que ellos experimentaban por otra tierra, por otra lengua. Y todos, menos una muchacha peruana, reconocieron sentirse poseídos por la nostalgia de algo perdido, su paraíso original. En tal caso, pudieron penetrar en una de las constantes del libro de Juan Ramón,la ausencia que se abre cuando mueren las cosas hermosas. Por ejemplo, la nostalgia tan enorme que tiene el poeta cuando muere Platero, que le lleva a seguir dialogando con él, creyendo que el burro todavía los ve. No sé lo que entenderán, pero tengo la impresión de que la música (esencial en ese tiempo poético modernista) les llega, y que han llegado a querer a Platero, que se les ha convertido en un personaje cercano.

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  3. Joselu:
    Creo que no tiene que sorprendernos que las palabras no se comprendan, porque esa es la tarea de desarrollar el gusto por leer. Develar el significado de cada nueva palabra en un ambiente agradable, hace más por la formación de lectores que todos los ejercicios para mejorar la velocidad y sesudas estrategias para mejorar la comprensión.
    Yo también atesoro en la memoria fragmentos de Platero y le debo la comprensión de la metáfora, como parte constitutiva de la poesía. Paradógicamente, para muchos de tus estudiantes puede que sea la última oportunidad de relacionarse de manera gozosa con la lengua y lo que hayan sacado de ello, es lo que les acompañará por el resto del camino.

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  4. ¡Qué delicia! Uno de mis primeros recuerdos literarios es "Platero y yo". Lo leíamos en clase, en 4º de Primaria. Recuerdo el deleite de la lectura asociado a unas tardes de sol y al olor de los pinos que se veían desde mi pupitre. Un saludo.

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  5. Que cosa más hermosa es alejarte del mundanal ruido donde los murmullos que se oyen son naturales, como el ruido de las hojas al moverse o el piar de los pajaritos..... Me gusta irme a un pueblecito medio desierto y ver salir el sol o la luna y poder pensar sin que ningún ruido me moleste. Así es como veo la grandeza de la vida, en lo natural.
    Es muy bonito que tus alumnos capten, aunque no sea del todo, el mensaje de Platero. Un abrazo.

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  6. Alfonso Noriega, yo lo leí de mayor. No tuve ocasión de leerlo en la niñez, aunque Juan Ramón afirmó que no era un libro para niños, que el no escribía para niños. Añadió que estos pueden leer cualquier libro de hombres, salvo algunas excepciones. Esto me lleva a pensar en la extensa nómina de novedades para niños y adolescentes que llenan las editoriales, sin dejar ninguna obra como clásica. Son libros utilitaristas, moralistas en el sentido más superficial, y muchos fruto de fórmulas narrativas. Platero y yo no es fruto de ninguna fórmula narrativa preestablecida. Las charlas del poeta con su burro, que, a su manera responde, es radicalmente original. La vida y la muerte laten intensamente en cada capítulo. Supongo que se habrá incorporado a su vida la figura del burro Platero, Platerillo, Platerete, como lo llamaba la Niña Chica....

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  7. Carlota Bloom, que bien suena eso del olor de los pinos, y que unes su recuerdo a esas tardes de la niñez en torno a los nueve años. Nos falta el olor de los pinos en el paisaje feo e industrial de la ciudad dormitorio. Pero tenemos a Platero.

    Lola, una vez estuve en un pueblecito en Las Alpujarras de Granada pasando parte del invierno y los inicios de la primavera. Escribí sobre ello un diario que me resulta apasionante. Es un periodo en íntima comunicación con la naturaleza, de lecturas, de caminatas, de sueños y también de algunas dificultades anímicas. Es curioso que sea la época de mi vida en que he estado en más estrecho contacto con la vida natural, porque mi vida cotidiana es todo lo contrario. Recuerdo este tiempo como algo excepcional. Fue un tiempo de espera, pero pleno de realidades existenciales en todos los sentidos. Un abrazo.

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  8. Para mí también Platero fue una experiencia literaria imborrable, justamente porque mi maestra de 4° grado de primaria nos hizo memorizar líneas para recitar en el frente que aún hoy recuerdo: "Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón..."

    Y recuerdo que también lo usó para incentivar la lectura expresiva, y me encantó. Desde entonces, descubrí que leo bien en voz alta, pero no sé si ésto es algo que se aprenda o se pueda lograr mediante la práctica.

    Me pasa que hago que mi hija de 8 lea en voz alta para mí, con la excusa de que no quiero ser siempre yo quien lo haga, y le cuesta mucho hacerlo fluidamente y con expresividad. No sé si sirva que yo la incentive, o si no será mejor dejarla en paz... ¡Los padres profesores podemos ser terribles con respecto a lo que esperamos de nuestros hijos! ¡Y ni que hablar de cómo juzgamos a sus docentes!

    Luego, en quinto grado, mis maestra, más burra que Platero, usaba el texto para extraer oraciones para analizarlas sintácticamente, y con eso lo remataron: no lo volví a leer nunca más.

    Me alegro de que encuentres un remanso de poesía en tu aula.

    Un beso.

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  9. "Platero y yo" también es uno de mis primeros recuerdos literarios. Es más, recuerdo al profesor de lengua leyendo en voz alta el principio: "Platero es pqueño, peludo, suave;....
    Si leemos la poesía en voz alta, la recitamos, la escuchamos, la disfrutamos, la sentimos........ el aula se convierte en un remanso de paz. Si la medimos, analizamos la rima, buscamos de forma mecánica los recursos y tenemos que estudiar la vida y obra del poeta...el aula se convierte en otra cosa.

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  10. No lo he leído, y eso que me acuerdo de él todos los días. Tengo el patio de un colegio llamado Platero y yo, justo frente a mi casa. A la distancia exacta que marca la anchura de la calle y las dos aceras.

    Me llama la atención lo de la parestesia. Sin sufrirla -supongo- igualmente hay personas cuyos sentidos me asombran. En la blogocosa conozco a una catalana que chico, cada vez que escribe lo que siente me deja alucinada. Será que soy bastante pedrusco, o simplemente que yo no sé describir con tanta precisión, no lo sé. En fin... ruidos y sonidos... Un día tengo que decirte de un sitio en el que lo único que puedes escuchar es el agua golpeando las rocas, el viento agitando ramas, algún bicho, y ya. Me lo enseñó una amiga con la que pasé horas allí sin decirnos ni media palabra. Me encanta ese lugar. Lástima que a estas alturas haya que saber dónde está, y cómo llegar.

    Besos, Joselu.

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  11. Joselu, ¿no te imaginas a Juan Ramón sobre un burro? ¡Imagina más! En el pueblo todo el mundo miraba con extrañeza a ese señor tan serio, tan elegantemente vestido, con su barba nazarena y su sombrero, montado en el burro camino de Fuentepiña, la finca que inspiró gran parte de la poesía de su etapa moguereña (hoy, desgraciadamente, rodeada de plástico por el cultivo de fresas). De hecho, a veces invitaba a sus amigos intelectuales, de modo que era un grupo de señores con chaqueta y sombrero montados en burro camino del Monturrio.

    El capítulo 7, titulado "El loco", cuenta precisamente eso: cómo los niños lo llaman "El loco". El moderno Juan Ramón, refugiado en Moguer tras estancias en Sevilla y Madrid por cuestiones de salud, ciertamente debía parecer bastante exótico y extravagante a unos niños que no habían salido del pueblo.

    Un fuerte abrazo.

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  12. Sr. Dn. Juan Ramón Jiménez
    Madrid, febrero de 1929

    Nuestro distinguido amigo: Nos creemos en el deber de decirle -sí, desinteresadamente- que su obra nos repugna profundamente por inmoral, por histérica, por cadavérica, por arbitraria.
    Especialmente:
    ¡¡ MERDE !!
    para su Platero y yo, para su fácil y mal intencionado Platero y yo, el burro menos burro, el burro más odioso con que nos hemos tropezado.
    Y para V., para su funesta actuación también:
    ¡¡¡¡MIERDA!!!!
    Sinceramente,
    .......................................................... LUIS BUÑUEL / SALVADOR DALÍ

    Esta es la carta que dirigieron los dos amigos al poeta de Moguer. Posteriormente lo explicaba Dalí del siguiente modo:


    En aquel momento queríamos mandar, para crear una especie de subversión moral, una carta a la persona más prestigiosa de España, únicamente para provocar una reacción y que la gente dijera: ¿Por qué lo han hecho?, y tal y cual. Entonces habíamos escogido dos o tres, y habíamos pensado en Falla, que tenía un gran prestigo, para decirle que era un hijo de puta, etc.: lo más que se puede decir; los pusimos en un sombrero (los nombres), y salió Juan Ramón Jiménez. Justamente acabábamos de visitar a Juan Ramón el día anterior, que nos había recibido sentimentalmente: "A ver, esa juventud maravillosa...", y dijo haber encontrado unos chicos magníficos en nuestro grupo. Entonces, sale en el sombrero y escribimos la carta, que era una carta terrible contra Platero, que el asno de Platero era un asno podrido, aquello de las estrellas era un sentimentalismo...; además, es verdad, a mí nunca me ha gustado Juan Ramón Jiménez, encuentro que es un poeta pésimo. En aquel momento de echar la carta, Buñuel tuvo una duda, pero la echó, la echamos, y al día siguiente Juan Ramón estuvo enfermo, diciendo: "No comprendo, un día antes recibo a estos chicos; me parecen... Y al día siguiente me insultan de la manera más grosera...". Y no lo comprendió nunca. Fue una cosa incomprensible.

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  13. He preguntado a mi hijo (1º de ESO) esas mismas palabras. No ha contestado ninguna inmediatamente. "Vendimia" le ha costado unos 20 segundos pero la ha conocido. Nostalgia, también le ha costado unos segundos, unos 6 o 7 segundos. Poniente ha sido inmediata.
    Me he llevado una desagradable sorpresa. Yo esperaba tres respuestas inmediatas.
    Mi hijo lee mucho, pero todos son libros "modernos", (ya sabes premios Alfaguara, Santillana, etc)
    Me temo que este tipo de vocabulario ya no se encuentra en los libros juveniles actuales. Si no , no me lo explico, porque mi hijo lee mucho.

    Claro yo leía a Salgari, Rice Burroughs, Mark Twain, Rudyard Kipling, Julio Verne.

    ¿Envejece el vocabulario?
    Por supuesto.
    No es posible entender bien a Lope de Vega sin observaciones constantes a pie de página.

    Las editoriales conocen esta realidad y en sus libros juveniles obvian determinados adjetivos, verbos, substantivos. Tienen que vender...

    Estos niños , tus alumnos , mis hijos, no creo que lean a Niestzche o Kafka con 16. En todo caso "Trainspotting" que para ellos sera un clásico, claro.

    Claro que para ser objetivo debería hacerle otro test a mi hijo en 4º de ESO. pêro, no sé, me has hecho reflexionar...Mucho.

    Gracias , amigo.

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  14. A mi, me ocurrió una cosa curiosa JOSELU ( otra más:-)

    la poesía en sí misma me llamó la atención, después de leer prosa poética y Platero y yo, fue mi iniciación, en realidad no es que haya leído gran cosa, pero recuerdo leer después algo de Rimbaud ¡¡fíjate!! parece que hoy los simbolistas y la luna nos persiguen ... por cierto, no dejes de mirar al cielo porque estoy viendo ahora mismito la luna y está inmensa, resplandeciente de bonita...

    Mejor vuelvo con Rimbaud;-) creo que lo que leí de él se llamaba iluminación o iluminaciones, no recuerdo exactamente, pero sí recuerdo que estaba repleto de imágenes sensoriales ( no se si se puede definir así lo que quiero decir) sé que no tienen nada que ver ambos libros, pero a mi me pareció ver algo que no había notado hasta entonces al leer... como si de dentro de estos libros saliera algo parecido a lo que te hace sentir la música ( al menos a mi) por eso luego comencé a probar la poesía, supuse que de la poesía, aun saldrían más sensaciones parecidas a música.

    Estaba acostumbrada a leer prosa y al leer Platero y yo ( en blandito) y el libro de Rimbaud ( en picudo) descubrí que te hacían, uno como cosquillas por dentro y el otro, a veces arañazos, a veces pellizcos, a veces también caricias pero distintas... una cosa así. Me temo que no se me va a entender nada, lo siento:-) desde luego a mi su lectura me hacía sentir cosas físicas si me concentras en ella ¿recuerdas cuando hablábamos de ver la música en colores? bien, pues estos libros, te hacen percibir cosas físicas. Por Platero vas deslizando la mirada sobre las descripciones que hace y todo se vuelve mullido y confortable... como él. Nunca había oído hablar de la hiperestesia, debe ser algo así, pero en pequeño:-)

    Y tienes razón, Juan ramón Jiménez debió ser un gran hombre bueno, porque este libro es la personificación del concepto de bondad... todo lo que describe y la forma en la que lo hace ( acabo de leer tu enlace y ocurre lo mismo en la negra y la rosa blanca, que no conocía) vuelve a los personajes mágicamente buenos, que no tontos, que no me explico por qué suele confundirse ambas cosas sin tener nada que ver... buenos en el sentido de que nada malo puede contaminarlos, podrían revolcarse en basura que saldrían impecables... Seguro.

    Por eso, entiendo perfectamente que Juan Ramón Jiménez
    ( masdejadoestupefacta con la carta:-) ........................

    Sintiera la gamberrada de esta pandilla de histriónicos jajaja como si le hubieran dado un puñetazo en toda la boca del estómago... seguro, segurísimo que sí que se puso enfermo... seguro que echó los hígados del disgusto jajaja

    Me alegra mucho que tus alumnos sintonizaran con este libro.



    Un beso mullido, como Platero:-) ... el rollo de Dalí y Buñuel, no va conmigo, lo siento y mira que me gustan cosas de ellos, pero ...¡¡vaya elementos!! jajaja

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  15. Una lectura necesaria. Como sabes, habla de la creación poética antes de que JRJ decidiera desprenderse del argumento que envolviera la temática.
    Me anima ver que hay libros que siguen leyéndose con éxito gracias a profesores como tú.

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  16. Joselu, durante años consideré "Platero y yo" una obra cursi y ñoña. Fue más tarde, ya adulta, cuando aprendí a disfrutarla y valorarla. La poesía no es fácil, no puedes acercarte a ella con prisa y por obligación, y esta obra es pura poesía. Hace unos años recibimos la visita de Concha López Narváez, una mujer encantadora, que nos habló de su versión de este clásico moderno. No era una adaptación, era su visión del libro mezclada con el original. A mis alumnos les gustó mucho. Las ilustraciones eran preciosas.
    Como ya han dicho otros, el gran problema actual (entre otros) es el paupérrimo vocabulario que manejan los chavales. Intentamos acercarles a los clásicos mediante adaptaciones de baja calidad y se pierden la riqueza léxica que nosotros aprendimos y disfrutamos. Tenemos que meterles con calzador palabras que sólo manejan en el colegio, y eso limita mucho su mundo. La verdad es que no les interesa porque creen que saben de sobra para manejar sus maquinitas y encima tenemos al enemigo en casa, el bilingüismo. Hoy les he preguntado palabras relacionadas con la navegación y uno me ha dicho que el año pasado hizo un curso de vela y aprendió muchas palabras sobre el barco, las velas, los aparejos... en inglés, y que no sabe cómo se dicen en español. Sobran los comentarios.
    Un fuerte abrazo, colega.

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  17. Mi memoria no da para tanto y, en efecto, el burrito me remonta a mi época infantil y el Juan Ramón Jiménez de las jotas, de la torre de marfil, de sus tres etapas poéticas y de su "soledad sonora" a mi época de bachiller. Me alegra saber que tus alumnos disfrutan con la lectura de Platero y yo -los míos solo conocían a Platero y tú- y procuraré refrescar en breve -¡ay la edad!- esa lectura de madurez...
    Desconocía la canallada que le hicieron Buñel y Dalí al excéntrico JRJ y me han venido a la memoria pasajes de Un perro andaluz con esos burros podridos encima de un piano, esos clérigos arrastrando burros muertos... Apunto en la lista de damnificados del surrealismo, además del propio Federico García Lorca, al mismísimo Juan Ramón, "siempre envuelto en un halo de lunática tristeza..."

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  18. También para mí tiene ecos de infancia la relectura de Platero. El primer capítulo me lo aprendí entero porque tenía ese encanto descriptivo que tanto aprecian los niños. Hablé de la magia de Moguer como lugar literario en mi blog y creo que no se ha valorado con justicia esa creación literaria de un espacio mítico de la memoria que desaparece, como bien explicas en tu post. También creo que se ha abusado de Juan Ramón Jiménez proponiendo una lectura de Platero sin tutela ni selección a edades tempranas, pues es una obra difícil que hay que consumir en pequeñas dosis, como libro poético. No he trabajado esa antología, pero tal vez tus experiencias me animen a ello.

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  19. Hay mucho que comentar; la gamberrada que nos cuentas en los comentarios, desgraciadamente, no fue la única, ni perpetrada solamente por Dalí, etc. Ahí está la obra de Dalí, que es un pésimo pintor que tiene la suerte de que la estampa disimula sus defectos y que la mayoría de la gente que lo admira no ha visto originales de sus cuadros. Dibujaba muy bien, pero lo que es pintar..., claro, todo ello a mi modesto juicio.
    Es maravilloso que des a conocer a JRJ. Ahora bien, lamento muchísimo ser el de las "pegas". ¿Se puede simplificar un cuadro cualquiera, de Monet por ejemplo, por hablar de alguien con matices, dándole unos brochazos por aquí y por allá para hacerlo más sencillo de entender? ¿Se puede quitar versos a una de la églogas de Garcilaso para que no sea tan larga? ¿Se puede cortar el metraje de cualquier película para que los niños la entiendan mejor? Así podríamos seguir, pero no comprendo cómo alguien le enmienda la plana a Juan Ramón mutilando su obra.
    Saludos cordiales.

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  20. El librito de "Platero y yo" yo lo calificaría de sublime. A mí me parece que cuando lo escribió estaba tocado por los dioses. No es posible que un ser humano escriba esto. Aquí hay divinidad agazapada. Alguna musa se encarnó en Juan Ramón y le hizo parir esta belleza poética en forma de prosa.
    Es verdad, yo recuerdo de pequeño, muy pequeño, tal vez con cinco o seis añitos, que nos hacían leerlo. Y aunque, por supuesto no llegaba ni muchísimo menos al fondo de la cuestión, pero ya me gustaba. Aquella musicalidad, aquella ñoñez bien entendida, aquella ternura, aquella delicadeza por las cosas. Platero parecía un ser venido del paraíso. Y así me lo imaginaba yo. Y yo, me acuerdo, tenía ilusión por tocarlo. Por ver si era verdad aquello que era blando, de algodón... y cuando veía un burro por la calle (en aquella época en la calle había burros) veía en ellos a Platero, y me lo quedaba mirando hasta que un rebuzno me devolvía a la realidad. Porque Platero rebuznaba de otra manera... casi hablaba...
    Bien por tu iniciativa. Y no me extraña que a los alumnos le haya gustado. ¡cómo no les va a gustar! Y puedes decirles sin miedo a decir una tontería que cuando tengan más de cincuenta años, si ahora les gusta, entonces les gustará más y además, lo comprenderán.

    Un abrazo.

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  21. Fer, he tomado nota y hoy no he utilizado el texto de Platero para el análisis sintáctico. Aunque pensaba hacerlo. Tienes razón, pero entiendo el razonamiento bienintencionado de la profesora. Es difícil ser profesor y no tomar decisiones y técnicas equivocada en alguna ocasión. Yo lo hago continuamente. Lo que crees que es una buena idea, se revela como pésima en la práctica. Un beso.

    Evaristo Romaguera, el aula se convierte en otra cosa, y me gusta menos, es cierto. Pero la tarea del profesor es actuar y no siempre en consonancia con sus deseos más íntimos. En la práctica uno ha de contradecirse continuamente.

    V., mira por donde tienes visible siempre la imagen de Platero y yo en ese colegio enfrente de tu casa. Un hermoso nombre. En cuanto a lo que citas, no era parestesia sino sinestesia. Son dos síndromes bien diferentes. La sinestesia es una sensibilidad muy fuerte en lo referentente al mundo de los sentidos. Es como si se sintiera visual, auditiva, olfativamente… con una potencia muy superior a lo habitual. No quiero decir normal, porque esto no existe. JRJ (Juan Ramón Jiménez a partir de ahora) sentía casi enfermizamente los estímulos sensoriales. Con eso no se hace un poeta, pero si esa situación se une a la facultad poética, puede surgir un poeta destacado. La hiperestesia va unida cambién al sufrimiento. El poeta se pasó largas temporadas en casas de salud, que se decía antes, componiéndose de sus desarreglos emocionales y sensoriales. Sentía multiplicado por mil. Y sí, me gustaría conocer ese lugar.

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  22. Mer, envidio la vida de Juan Ramón. Ese pasarse largas temporadas de descanso dedicándose a la vida contemplativa, me fascina. Alguna vez, hace mucho tiempo, imité algunos meses a Gerald Brenan y me fui a Las Alpujarras. Allí me dedicaba a leer, a escribir, a pasear, a charlar. Creo que no hay nada más castrante que una vida dedicada a la productividad, que es lo que se nos exigen ahora. Ser esclavos de un trabajo sin tiempo para ser, es la peor de las condenas. No me hubiera importado que me llamaran loco e ir a lomos de un borriquillo. ¡Qué maravilla! Supongo que entonces se vivía, aunque con austeridad, con mucho menos de lo que es necesario hoy día.

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  23. Osselin, he ido viendo en mi vida laboral (qué horrible término) una evolución perversa. Mis alumnos de hace veinte años leían textos complejos y literariamente ricos con cierta fluidez. Ahora su nivel de comprensión, su nivel de madurez intelectual, su nivel de competencia lingüística es infinitamente menor. Una muchacho de 16 años podía leer a Kafka, a Camus, a Sartre, a Boris Vian, a Nietzsche, a Beckett, a Margarite Duras… Eso no quiere decir que lo entendiera totalmente, pero podía leerlo. Hoy lo más avanzado que pueden leer es a Federico Moccia y semejantes. Algo ha tenido que ver el sistema educativo. Y la izquierda que ha convertido la educación en el país de Peter Pan. No ha sido, Osselin, la derecha, no. Han sido los míos, la izquierda, en una mezcla de candidez y roussonianismo demoledores. Pero prefiero no seguir. Gracias por tus observaciones. Seguro que en tu casa se nota la presencia de una mente reflexiva en la educación de tus hijos.

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  24. No se si alguna vez lo he comentado aquí, pero no quise nunca leer Platero y yo cuando supuestamente "habría tocado". Algo me apartaba del libro. Un prejuicio. Decidí leerlo al cuplir los 50 años, y lo encargue coo lectura de clase. Fue un fracaso. Y lo entendí. Platero y yo no es una obra infantil o juvenil, sino una autobiografía amarga y desconsolada, llena de una visión casi solanesca de la realidad de aquellos pueblos de España en los que se producían tragedias como la de Bernarda alba. El lirismo de la obra atempera la desolación del autor, y su raro humor parece dar pie al asentimiento, pero describe una España solanesca y goyesca que estremece el alma. Acabé convencido de que era un libro que no se podía poner en las manos ni de niños ni de jóvenes que no tuvieran, en el caso de los segundos, sólidas experiencias lectoras. De hecho, la edad a la que yo lo leí creo que es la indicada para poder comprender la crítica radical a la vetusta España que supone esa autobiografía no encubierta.

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  25. Libro maravilloso, cuya lectura suele ser gratificante para todos... Más de una alumna, cuando se comenta algún texto, dice que Platero parece un burro de “peluche”...

    Admiro a JRJ, pero no estoy convencido de que fuera tan “persona buena” como tú dices. No creo que la soledad tenga nada que ver con esa virtud. Quizás piense así porque siempre he admirado a su esposa, Zanobia Camprubí, y no le perdono lo mucho que la hizo sufrir JRJ.

    Me satisface verificar que, al lado de las innovaciones pedagógicas que acostumbras a llevar a cabo, no te olvidas de las actividades clásicas que siguen siendo muy interesantes.

    Un abrazo

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  26. Escribo desde la soledad y el silencio de una sala de profesores en horario nocturno así que tu post suena mucho mejor. Me ha encantado tu manera de relatar la experiencia de leer en clase con los alumnos y que además veas que disfrutan, es magnífico. En cuanto al libro, no es de mis preferidos, aunque quizá deberé retomarlo a los 50, como comentas :). Por cierto qué idea más buena crear un blog rojo y literario, para comentar libremente fragmentos de obras y autores que te gusten, alguna vez lo he pensado.... Desconocía el fragmento de JRJ y me ha parecido precioso .

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  27. María, sí tienes razón la poesía (o la prosa) simbolista y modernista tiene su base en la musicalidad del verso que pretende sugerir algo que está más allá de lo evidente. Para los modernistas, el ritmo es esencial y revela composiciones secretas como buenos esotéricos que eran la mayoría. El lenguaje nos habla con palabras que significan pero también lo hace por alusión con el ritmo que llevan. La musicalidad era esencial. Artistas, pintores, poetas y músicos tenían una estrecha relación que hoy día es casi inexistente. Ciertamente, Platero nos dice muchas cosas y lo hace esencialmente con el ritmo, con la eufonía del texto que sugiere estados de ánimo, sentimientos, ideas. Es por esto, que pienso que mis alumnos, aunque no puedan comprender buena parte del texto, sí que pueden percibir la música y la melodía que lo compone. Es hermosa y triste. Habla sobre la vida, sobre la muerte, sobre la nostalgia, sobre la vida espiritual. Platero es un medio para transmitirnos mensajes, para dialogar con nosotros que somos los que le escuchamos.

    Quise publicar la carta a Juan Ramón para que se viera el trasfondo de la vida artística de aquellos años. No fue el único que le atacó. Pablo Neruda tenía de él unos celos mayúsculos y también lo ofendió. Solo hay que ver que JRJ es el representante de la poesía pura (la que busca Conocimiento, Verdad, Belleza, Eternidad y elimina todo lo que no es estrictamente poético -incluido el sentimentalismo puesto que apela a la inteligencia como capacidad del ser humano-) y a Neruda se le consideró el adalid de la poesía impura, en la vertiente opuesta de Juan Ramón.

    Besos.

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  28. Pedro Ojeda, sí Platero y yo está compuesto en esos años de transición entre la poesía sensitiva y la poesía intelectual o desnuda. La primera edición es de 1914 con 63 capítulos, y posteriormente en 1917 añadió el resto hasta la totalidad de 138. Parece que quiso componer una continuación titulada Otra vida de Platero pero que no llevó a cabo. En 1915 publicó Eternidades que marca la transición hacia la poesía pura, y que se confirma en el Diario de poeta y mar. Platero está en ese amanecer, anunciándolo, pero todavía con anécdota. Es un hermosísimo epílogo que pasará por ser la obra más conocida de Juan Ramón, para bien o para mal. Me hubiera gustado que alguien con suficiente conocimiento me hubiera explicado el poema Espacio. Yo he intentado penetrar en él pero me veo pesado para abordar esta estación total de la poesía juanramoniana. Sin duda es el más gran poeta del siglo XX, con perdón de Antonio Machado, pero sin esa cercanía humana que tiene el poeta enterrado en Collioure. Gracias por tu comentario.

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  29. Yolanda, el problema de Platero y yo es su primer capítulo. Es tan universalmente conocido que se toma como paradigma de lo que es el libro, y Platero ha quedado como epítome (o resumen) de lo que va a ser la obra. Y es un error. Platero no es una obra blanda ni cursi, sino todo lo contrario. Fíjate en lo que dice Juan Poz sobre su lectura de la obra. La edición que he leído con mis alumnos no hace excesivo hincapié en lo amargo que contiene el texto. Platero no es un burro de peluche, es blando por fuera pero duro por dentro. Me alegro de que cambiaras tu opinión sobre el libro. Yo también lo descubrí con la madurez. Pocos libros hay que acumulen en la consideración popular tantos tópicos, sin base como este libro. A Bécquer le pasa algo parecido, se le toma por el poeta de Poesía eres tú, que encanta a las quinceañeras, pero hay un poeta muy serio detrás de muchos de sus poemas. De hecho Juan Ramón, Cernuda, y muchos lo tomaron por maestro. La crítica literaria popular se hizo a base de lugares comunes. El hecho de ser algo muy conocido añade, paradójicamente, mayor desconocimiento porque lo que se cree saber dista mucho de la realidad. Un abrazo, colega.

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  30. Marcos Cadenato, Juan Ramón era el maestro de todos los jóvenes del 27, pero ya sabes lo que pasa con los maestros: al final se les quiere asesinar. Y Juan Ramón era un paradigma de una forma de hacer poesía irrenunciable, pero algunos de ellos tuvieron en él el blanco preferido para sus fechorías. La personalidad de Juan Ramón, poco dado a la vida social, era muy compleja. Suerte tuvo en encontrar a Zenobia porque su vida había transcurrido entre casas de salud mental, hasta que se enamoró de ella. Y coincide con este enamoramiento su paso a otro tipo de poesía que estalla en el Diario.

    Los burros era todo un símbolo para los residentes. Se hablaba con desprecio de los burros podridos que identificaron con Platero. De hecho, Buñuel y otros iban a barrancos donde echaban a los burros muertos y veían hincharse sus intestinos y estallar sonoramente. Eran así de brutos. Buñuel practicaba boxeo e iba a la búsqueda de mariquitas por los lavabos públicos de Madrid para golpearlos. El hecho de que Lorca fuera homosexual fue un elemento decisivo para su distanciamiento, aunque siempre estuvieron ligados por sentimientos muy complejos los tres primitivos amigos (Dalí, Lorca, Buñuel).

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  31. Antonio, esta antología de Ramón Torregrosa, e ilustrada por Jesús Gabán, está muy bien planteada. Es Platero y yo, pero desprendido de lo más amargo, de lo más oscuro, de lo más difícil, pero dejando los elementos necesarios para hacerse una idea de la historia. Es breve, y eso la hace doblemente adecuada. Es un libro ideal para leerlo en voz alta.

    Y sí, tu comentario había aparecido como spam. No sé por qué.

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  32. Animal de fondo, se nota y mucho que no conoces la realidad escolar y la capacidad de asimilación de los adolescentes actuales, más si son en su mayoría inmigrantes con graves dificultades idiomáticas. Nadie pretende enmendarle la plana a Juan Ramón. Esta antología se llama "Estampas de Platero y yo" y selecciona fragmentos y capítulos accesibles para muchachos de quince años (incluso menos) y aún así hay mucho en ellos que es totalmente incomprensible para ellos.

    Hoy pasaba una película espléndida en el ciclo de horror a alumnos de primero de ESO. He cometido un error mayúsculo pasándoles una película buena pero difícil para ellos. Toda transcurre dentro de un ataúd. Es Buried. Un excelente ejercicio que no hubiera desagradado a Hitchcock, pero, pero, no era adecuada a ellos. El difícil equilibrio entre ofrecer calidad pero que no resulte contraproducente es una de las dificultades máximas de un profesor de lengua y literatura. Se opta por obritas sencillas, estereotipadas, y de fórmula, para acostumbrarles a la lectura. En este caso es una antología de Juan Ramón que es muy adecuada. Seguro que alguno algún día querrá saber más. No son más que "estampas", pero un baño de los 138 capítulos de la obra hubiera conseguido lo contrario de lo que se persigue. No obstante, el mismo Juan Ramón publicó esta obra en dos periodos distintos: una de 63 capítulos (que es la base de esta antología) y otra posterior de 138 capítulos. En este caso pienso que es una decisión correcta. Saludos cordiales.

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  33. Miguel, si algo se evidencia es que muchos de los que aquí escriben tuvieron esta obra como lectura de formación. Yo no. Yo estudié en un colegio siniestro de curas en los que no leíamos nada. En los primeros años, menos mal, una edición antologizada de El Quijote. Luego nada. Yo he descubierto esta obra tiempo después, tras considerarla siempre con los tópicos más inmerecidos. Los primeros fragmentos de Platero marcan la obra y quien lo conoce ya nunca lo olvida. Para bien y para mal, porque estereotipa una obra asaz compleja. Me alegro de que la tengas en tan alta consideración. Es bellísima. Un abrazo.

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  34. Ya me di cuenta de que se me habían cruzado los cables, ya, pero por no meter otro comentario pensé que igual se entendería. Las parestesias sé lo que son, y que son otra cosa. Mi padre por desgracia las sufría, aunque algunas veces nos daba hasta para reírnos y todo. Mejor eso que llorar cuando no tiene remedio.
    Lo de la hiperestesia hasta un punto, ok, pero también pensé que al que desarrolle la patología debe alcanzarle para sufrir bastante. Depende del grado, imagino. Otro artista más que anduvo ligado al desequilibrio dando saltos por la cuerda floja, parece. Cuántos no habrá y cuántos no hubo me pregunto, madre mía... Y es que en algunos casos visto está que la genialidad tenía un precio :(
    El sitio que te digo te lo enseño cuando quieras. Está en el término municipal de un pueblo llamado Uña. En la serranía de Cuenca. Es genial, puedes ver buitres volando muy alto mientras tomas el solete, incluso. Y si hay barullo, esos no salen de paseo.
    Besis.

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  35. Yo sé de pedagogos que hubieran dicho que Platero no es una obra adecuada para la leer en la escuela porque se aleja de la realidad de los chicos, y más de los tuyos, supongo, que viven en un entorno urbano. Es un tema que me tiene muy crispada últimamente.
    Platero es genial pero yo no la leí en el colegio sino en casa. Tengo un sobrino al que le encanta y siempre pide 'el cuento del burrito' para dormir. A mí no me subyugó aunque me ha dejado un recuerdo agradable y mucho amor a los burros. Fíjate que en casa tengo un póster de un burro que me dio una vez un chico de una protectora portuguesa. Y es una pena no poder poner un burro en el balcón :-) Hago memoria y la verdad es que en el colegio no leía libros, como tarea escolar, quiero decir. Después en el instituto, sí. Leímos 'El camino' de Delibes (no ese del Opus), 'La Celestina' (¡de cabo a rabo e 2º de BUP!) y un librito con el no puedo evitar llorar: 'Mi planta de naranja-lima', de un autor brasileño.

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  36. Juan Poz, me alegro de que concurras al zoco de las opiniones fundamentadas, más cuando la tuya contrasta especialmente con otras vertidas que ven en la historia de Platero y yo, un testimonio mullido, algodonoso, tierno... Mi experiencia lectora es también talludita, y lo leí fundamentalmente por tu opinión entusiasta, pero que había captado también la desolación del texto, que no es la del primer capítulo. Afortunadamente la versión que han leído mis alumnos es una muy agradable, aligerada de pesadez y alegrada con hermosas ilustraciones. Tal vez no es la obra íntegra, pero son "Estampas de Platero y yo". No habría lugar para la obra íntegra, quizás en el antiguo COU, pero no ahora. Unas pequeñas dosis de Platero están bien, pero leer la obra en su totalidad sería sumamente complejo e inabordable para estos muchachos cuyo paradigma lector, si es que existe, es Federico Moccia.

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  37. Luis Antonio, he leído los diarios de Zenobia Camprubí, y no se puede decir que Juan Ramón la hiciera sufrir por su mala intención, por su violencia de cualquier tipo, por su falta de amor. Juan Ramón amaba profundamente a Zenobia, y ésta a él, pero el problema era que Juan Ramón, sumergido en su mundo poético, apenas percibía o sabía desenvolverse en el mundo exterior en el que era un completo inútil. Además teniendo en cuenta que tuvieron que vivir una experiencia triste de exilio, que sobrellevó fundamentalmente Zenobia en su infraestructura logística. Piensa que Juan Ramón se negó a aprender inglés para no estropear su castellano. ¿Cómo podía desenvolverse en Estados Unidos por su cuenta? Imposible. Era Zenobia quien lo hacía, pero no lo atribuiría a mala fe o mala voluntad o desamor por parte de JRJ. Él sabía perfectamente que la quería, fue el amor de su vida, y escasamente la sobrevivió. Ella murió el año que le concedieron el Nobel (1956), y poco después él moría también. ¿Cómo iba a vivir sin Zenobia?

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  38. mjchorda, el blog que has visto, Palabra poética, fue un ensayo que llevé a cabo durante un tiempo y del que guardo un cálido recuerdo. Pero me fue imposible mantener dos blogs simultáneamente con lo que implica cada uno de ellos. Me asombra que incluso en aquel tiempo, de los inicios de blogger o poco menos, aún tenía alguna audiencia. Y sí me gustaba el diseño rojo. Si te das cuenta, el rojo también es un componente básico en este blog que es Rojo, Negro y blanco, los tres colores básicos de África. He pensado en borrar aquel blog, pero al final lo he dejado sobrevivir.

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  39. Cristina, añoro tus lecturas que hacían sentir, llorar… Creo que nos estamos haciendo demasiado duros en la forma. No hay nada que nos conmueva profundamente. Recibimos infinita información abriendo ventanas que nos llevan a realidades múltiples. Somo demasiado complejos y a la vez más simples que un corcho. Platero y yo nos restituye a una realidad decimonónica en que los sonidos eran sonidos y las angustias eran angustias y no síntomas de una depresión que se trata con antidepresivos. Nos hemos hecho poco poéticos. Esencialmente somos una tarjeta de crédito. Es nuestra definición máxima. Cuando leo textos de otra época percibo otras dimensiones, hoy es difícil sentir algo que no sea crematístico. En todos los lugares y en todas las dimensiones. Somos eros y dineros, aunque thanathos nos está esperando con una sonrisa irónica.

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  40. Dejar pasar unos días en hacer un comentario permite ampliar el tema con las aportaciones ya hechas que, como suele suceder en tu blog, enriquecen y complejizan el tema propuesto. Mi comentario se centra más en el aspecto educativo o didáctico que en el ámbito literario; no opino sobre la calidad de Platero y yo. No fue, en mi caso, lectura obligatoria, y de mayor tampoco he tenido interés por leerlo. Sí me interesa el planteamiento didáctico acerca de lo poético en las aulas. Creo que la poesía es la "hermana pobre" en el curriculum de literatura y su tratamiento, al menos en primaria, es muy mejorable. Píldoras de poesía supuestamente para infantes, con actividades tan sencillas que no aportan nada... La poesía es también inteligencia, búsqueda, desafío; y los niños pueden entrar en ella: este curso hemos trabajado un poema de Ángel González, "Rosa de escándalo", sobre un atardecer en noviembre, con resultados esperanzadores. Tenemos previsto leer una antología poética de autores valencianos en catalán, con temática no pensada para niños.
    Por eso, iniciativas como la tuya me parecen acertadas. El problema no es fracasar, es no intentar nada "por si acaso".
    Por último, reconocer la calidad de la colección de Vicens Vives, que permite a chicos de 10-16 años conocer títulos clásicos bien presentados. En tercer ciclo de mi cole leen "El lazarillo de Tormes" y están encantados. Saludos.

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  41. Lo lei a los 5 años, todos los niños lo leiamos en aquellas tardes frescas en que el viento libre se colaba por las ventanas que danzaban con las inertes cortinas del aula... un mundo magico que se disolvio en el tiempo

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  42. Últimamente parezco la mujer de los enlaces.

    Aquí queda. Fue la segunda persona a la que leí en la blogocosa, pero mira, que hacía tiempo que no, y hoy he vuelto a pinchar. Habrá sido culpa tuya.

    Ya me largo, que me siento de un plomizo que tira para atrás :s

    Salud.

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  43. Salvaroret, es cierto que lo poético está un tanto abandonado al menos en los niveles que suelo impartir yo. Incluso yo, cuando les propongo un tema, suelo entregarles textos periodísticos que se caracterizan por la denotación y la inmediatez, que permiten reflexiones puntuales. Lo literario, y por ende, lo poético requiere de otros planteamientos, y merece ser tratado autónomamente. La poesía es ejercicio de la inteligencia y de la sensibilidad, y participa de la recurrencia, de la imagen, de la asociación de conceptos. Potencialmente es muy rica.

    Estoy de acuerdo en que los textos de Vicens Vives son muy adecuados y presentas ediciones muy cuidadas y atractivas. Antes de la crisis podíamos comprar libros para el departamento y tener unos cuantos ejemplares para dar a los alumnos y leer con ellos en clase. Me temo que de El Lazarillo solo tenemos las versiones oficiales. Eso está bien pero supone un problema para el acceso a los textos por parte de alumnos con una deficiente capacidad lingüística.

    Gracias por opinar.

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  44. Silvia Porras, leíste a Juan Ramón a los cinco años. Tal vez los primeros capítulos, especialmente el primero. Pla-te-ro-es-pe-lu-do-sua-ve… Actualmente en España es un libro que no se prodiga demasiado. Tal vez por prejuicios, tal vez por nacionalismos periféricos, tal vez por querer textos modernos, no contaminados por el pasado al que se le cree caduco y confuso. No sé, pero no utilizamos este potente texto poético que probablemente sea el que mas equívocos suscita. No es un libro fácil, ni es un libro para niños, pero los niños lo leían a pesar de su dficultad. ¡Qué maravilla una clase con cortinas! Creo que en mi historia ya larga como docente nunca he visto una clase que tuviera cortinas que se agitaran con el viento. Me ha encantado.

    V. Un texto evocador y hermoso. Es cierto, ¿cómo explicar que como profesión se es poeta? Se puede entender eso de ser escritor, pero ¿poeta? ¿Qué hacen los poetas? ¿Se puede considerar productiva su tarea? ¿Para qué sirve, y más en este tiempo tan poco poético? Un interesante link el de Calidoscopio.net.

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  45. Leí "Platero y yo" en los primeros años de la escuela primaria. Todavía, a través de tantos años, recuerdo las lágrimas y la hondura de la angustia que me generó Platero, directamente proporcional - imagino ahora a lo lejos - a la hondura poética del texto. Qué bello recuerdo Joselu!...Utilizando la "asociación libre" me acordé así como asì de algunos versos de "El viaje definitivo", que desde niña me conmueve, lo busqué para copiarlo y pegarlo aquí, con tu permiso Joselu:
    El viaje definitivo

    ...Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
    cantando;
    y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
    y con su pozo blanco.

    Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
    y tocarán, como esta tarde están tocando,
    las campanas del campanario.

    Se morirán aquellos que me amaron;
    y el pueblo se hará nuevo cada año;
    y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
    mi espíritu errará nostáljico...

    Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
    verde, sin pozo blanco,
    sin cielo azul y plácido…
    Y se quedarán los pájaros cantando.


    (Lo copié de la página web del centro virtual Cervantes Link Aquí ¿Hay algún motivo para que nostálgico esté escrito con "j"? Empecé a elucubrar teorías sobre el español antiguo...)

    Gracias por generar tan bellos recuerdos!

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  46. Ana, Juan Ramón Jiménez tenía una peculiar y personal ortografía como ves en nostáljico. Efectivamente escribía con j el sonido /je/ /ji/ y evitaba la x, de modo que escribía espresar, escelentísimo, evitaba las consonantes en setiembre en lugar de septiembre, escribía oscuro en lugar de obscuro. Era su ortografía que justificaba por amor a la sencillez y a la fidelidad del idioma.

    Efectivamente, este es uno de los poemas más conocidos y profundos de Juan Ramón. Es pura esencialidad.

    Gracias a ti por tu presencia.

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  47. Gracias por "desasnarme" Joselu!

    Efectivamente la sencillez, belleza, profundidad y esencialidad de Juan Ramón Jiménez han colaborado - entre otros autores, como Pablo Neruda - a introducirnos desde muy niños a leer poesía (Cuando estés vieja niña, Ronsard ya te lo dijo....)y a disfrutarla!! Hoy día cuando estoy muy nerviosa y parece que nada funciona, leo a Borges y después de un rato siento su efecto...en fin, que estoy muy pasada de moda...
    Gracias a vos.

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  48. ¡Qué hermosa discusión! Me encanta este intercambio tan rico. Joselu deseo leer Platero y Yo a niños y niñas de 3 año de primaria (entre 8 y 9 años). ¿Crees que es adecuado o es para más grandes? Yo lo leí de muy pequeña y me fascinó. ¡Gracias!

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