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lunes, 30 de mayo de 2011

Pedagogía, solipsismo y anonimato.



Recuerdo vívidamente el momento en que de niño -tal vez dos años- descubrí que el espejo reflejaba mi imagen, que aquel ser que se movía torpemente era yo. Tarde o temprano todos lo hacemos. Es un momento metafísico que también alcanzan algunos primates a los que se coloca frente a un espejo y son capaces de ir a por el lazo que les han puesto en la cabeza y que ven reflejado en el espejo. Borges pensaba que los espejos y el coito eran perversos porque multiplicaban a los seres humanos. A mí la idea del espejo me sigue resultando inquietante. Me enfrento, cuando me miro, a un yo que no soy yo, sólo es mi reflejo inverso, y me va dando cuenta de mis transformaciones vitales según sea la luz que me ilumina. El espejo en la oscuridad no refleja nada, necesita de la luz para construir esa imagen que pienso que soy yo pero que a veces me asusta y me llena de aprensión. Ha habido épocas de mi vida en que no he sido capaz de mirarme al espejo. Me producía un íntimo horror. Desviaba mi mirada de mi reflejo en el que era incapaz de mantener la mirada fija.

Me pregunto si los demás, todos esos personajes con los que me encuentro cada día en el autobús, en el trabajo, en mi casa, en la terapia psicoanalítica, los que se comunican conmigo, sin conocer mi imagen, a través del blog y que persisten en seguirme en un deambular caótico y sin demasiado sentido, son también imágenes de un espejo en que me reflejo. Sé que todo esto me lleva a algo que tengo muy enraizado: el solipsismo, una palabra que me encanta y que aprendí de mis lecturas comprometidas de Lenin. El solipsismo consiste en pensar que todo lo que existe es en función de mi ego, que no tiene entidad propia sino como reflejo de mí mismo. Esta era una imagen que me perseguía cuando niño, cuando mis primeros delirios existenciales en que me hechizaban el reflejo del espejo y el mundo onírico en que me desdoblaba por las noches. Imaginaba, soñaba, en un mundo que sólo existía en la medida que yo lo veía, en que yo lo experimentaba. Cuando yo no estaba, dejaba de existir, quedaba en suspenso. No era. Esta sensación me invadió en Venecia esta primavera. ¿Existía Venecia antes de que yo llegara a ella? El entramado de callejones, la vetustez de sus canales, la antigüedad de sus palacios, el testimonio de viajeros, la historia que se respiraba parecían demostrar que sí existía. Pero ¿si todo hubiera sido porque un día llegaría yo y la vería en aquel momento y todo su pasado hubiera existido para que yo lo conociera en aquel instante? Me pregunto qué quedará del mundo, de la realidad, cuando yo me muera. ¿Seguirá existiendo? ¿O en la medida de que yo ya no exista deja de tener sentido si sigue existiendo o no? Esto me lo pregunto algunas mañanas cuando me como unos huevos fritos con chorizo, y pienso en algunas mujeres que veo cuando camino por la calle. Escribir en un blog en un asunto delicado. Todo lo que uno escribe deja constancia, pero el que esto suscribe piensa que cuando se escribe, no debe pensarse en quién lo puede terminar leyendo. Sería un error. No se puede escribir para nadie en concreto, no se puede escribir temiendo decepcionar a alguien. La escritura como los espejos son extraños. Nos revelan y nos ocultan, nos llevan a lugares no sospechados, igual que sé que este post anómalo de un profesor en la secundaria que piensa a veces en una concepción cósmica de la existencia, tal vez cuántica, llegará tal vez a alguien que lo necesite porque habrá tenido ensoñaciones parecidas. El espejo funcionará. Sólo lo escribo para que llegue a ese destinatario que se ha sentido desnudo en la noche pensando que el mundo sólo existe en función de su conciencia. No es asunto baladí. En mi práctica pedagógica lo tengo muy en cuenta. Siempre hay alguien que recibe el mensaje del espejo y multiplica su imagen en virtud del reflejo que yo le he enviado. Es extraño. Vivir es extraño, pero no lo cambio por no vivir. Es más, cuando deje de existir sentiré antes de despedirme, un aleteo de eternidad pensando que mi imagen seguirá proyectándose  en un fenómeno de refracción como en un túnel, tal como sucede en dos espejos que se reflejan uno a otro. No sé en que dimensión me iré transformando y si mi eco dejará de existir.

Esto pienso algunas mañanas cuando acabo de tener un sueño sensual, tremendamente sensual, y me levanto ufano para hablar de los niveles de realidad a mis alumnos que no acaban de comprender nada, pero siempre hay alguno que tal vez sí comprende. Y algún día me lo hace saber.

Entiendo que esto es lo suficientemente raro y anómalo como para mandarme a escaparrar nabos. Hacedlo. Si alguno de los que leen esto tiene la voluntad de contestarme, hacedlo de forma anónima y sentíos con libertad de decir todo lo que deseéis. Lo he escrito exactamente para eso, para disfrutar de esa libertad y experimentar el efecto espejo, si es que existe.

Dadme caña, no os cortéis. Poneos una máscara anónima, a ver si os descubro. 

36 comentarios :

  1. primer volunto anónimo:

    acabo de escribir en mi blog sobre el solipsismo y precisamente hablo desde la sensación de que, poco a poco, voy quemando el personaje que he ido inventando. Lo quemo a posta, no creas. Una combustión sana si pienso que conduce a liberarme. Uno se libera de muchas formas. Venecia existe en los libros y en las películas, pero como yo jamás he ido a Venecia, mi idea es que Venecia es una maquinación estética, una especie de argumento hermoso que sirve para que ensoñaciones. Escaparrar nabos no es una actividad recomendable cuando se tiene creatividad y se sabe (en el fondo) de que ese activismo sirve para que otros se sientan atacados, refrendados, espoleados, forzados a salir o forzados a entrar, conminados (en fin) a involucrarse del todo o a desinvolucrarse del todo.

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  2. Leí hace poco una historieta, que más o menos era así: un profesor entra en clase con un cabreo de mil demonios, inquieto, nervioso, insoportable, y al instante comprueba que los niños no están mucho mejor; la hora se convierte en un infierno. Al día siguiente, más relajado, más optimista, disfruta de una clase extraordinaria, en la que los niños presentan una actitud, un talante, un interés excelentes. Al tercer día, entra en la clase y se fija bien: en esa clase nunca hubo alumnos, sólo estuvo él delante de treinta espejos. Saqué una especie de moraleja: los demás son una especie de frontón donde rebotan las bolas que uno mismo lanza y que regresan a su "lugar" de origen. Es mi primera visita a tu blog; me he llevado una buenísima impresión. Salud(os).

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  3. Pulcro argumento. Pulcro y exacto. Espejos: te ven, se reflejan, te ves, te reflejan. He vivido eso cientos de veces. Las viviré en adelante y sentiré eso que cuentas. Llegas exultante y exultas. Llegas acapullado, perdón, y acapullas, jaramos g.

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  4. segundo volunto:
    Abominables, eso decía Borges a propósito de los espejos y la paternidad.
    Uno se hechiza de sí mismo. No somos nada y sin embargo somos el universo. Parezco un poco Borges, oh my God.
    El resultado es una cosa convulsa, un yo tumultuoso a caballo entre el ayer y el hoy, pensando en el mañana, que no sabe discernir entre lo que es y lo que esperan los demás que sea. Yo hace tiempo que he decidido ser yo mismo, pero no sabes lo que me cuesta.
    A diario me intriga este producto que avanza conmigo, esta cosa de la que soy responsable, con la que disfruto, lloro, me río y me pierdo y que me fatiga mucho. Tengo hartazgo del espejo y, sin embargo, soy incapaz de evitar pensar que ahí, en ese espejo que sin luz no es nada, ando yo. Ando bien, no creas. A veces ando mal, pero la travesía es larga y andar bien y andar mal no forma parte en absoluto de la esencia de lo que soy. ¿esencia? Mucha metafísica, sr. Profesor en la Secundaria. En lo que escribe, permítame, veo una escritura fluida, de mucha lectura, convencida de que hay algo detrás del alumno (es profesor, eso marca, eso nos marca) habrá siempre una brizna conmovida.
    Esa brizna conmovida justifica todo el esfuerzo. El mucho esfuerzo.
    Solipsismos: palabras que se pierden, palabras que se ganan.
    Mañana no estoy seguro de hacerme cargo de lo que acabo de ecribir ahora. No tengo certezas que manejar. Todo es incertidumbre. Se vive bien en la paradoja, en el error, en la probatura, en el ir y en el venir y en el disfrutar en el trayecto.
    Gracias por permitir el anonimato, pero nos vamos conociendo.

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  5. A mí no me parece una entrada anómala en absoluto. Esas preguntas que te haces creo que, de una u otra manera, nos las hacemos todos. Quizá tú te atreves a compartirlas aun a riesgo de parecer solipsista o ególatra. Y claro que el espejo funciona. Y si no lo pensara así, no sé si podría volver a ponerme delante de un grupo de alumnos, no creo que fuera capaz. Un abrazo, Joselu. (Siento no dar la caña que pides, otra vez será.)

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  6. Primer volunto anónimo, este post rozaba también el ansia de quemar al personaje que está detrás. Creo que asumí el riesgo de desbordar al profesor entregado, voluntarioso, generoso, ilusionado, etc... que se supone que está detrás de todo buen profesor. Pero eso es una ilusión, sólo es una contrucción mental, pero nos gustan las construcciones mentales que nos tranquilizan y nos hacen pensar que el mundo es un lugar previsible. Hay buenos y malos profesores, y al que entra en Profesor en la Secundaria le gusta reconocer que esta vez el profesor es encomiable. Pero ese profesor tiene una vida, una infancia, unos temores, unas carencias, unos superávits, unas desilusiones, unas esperanzas, unos puntos negros que alientan su vida. Nos atraen los seres puros, pero sólo existen en nuestra imaginación. Los seres reales son impuros, imperfectos, están en claroscuro... Y mi conciencia de espejo me lleva a pensar que muchos nos reconoceremos en ello. Y Venecia, aunque he estado allí, no sé muy bien si existe. Yo al menos al Lido no pude llegar. Y en todo caso era más hermosa la Venecia que soñaba que la que encontré, estando también llena de bellezas, pero los sueños son superiores a la realidad.

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  7. Terce jajaja:-)


    ¡¡¡¿Escaparrar nabos?!!! jajaja... no había oído en mi vida semejante expresión jajaja...

    Me temo que yo, aún de anónimo y con 14 caretas, te voy a resultar súper fácil de reconocer ;-) a mi me resulta muy difícil ser de forma diferente a como soy y aun cuando no me encantan los espejos, nunca me ha resultado molesto lo que veo... a veces, le daría dos tortas a la persona que veo reflejada...¡¡ a ver si espabila !!...pero vaya, que en general me quiero bastante, es lo único que tengo así que, no hay opción:-)

    Por otro lado, no soy nada “solipsista”...¡¡vaya palabrita!! más bien al contrario, yo existo porque lo que me rodea existe y quienes están siguen estando... creo que si desaparecieran... yo lo haría con ellos, fíjate.

    No me imorta demasiado mi reflejo, me gusta más ver el de los demás... es más me gusta escudriñarlos y sin saber nada de nada, imaginar que acierto en la radiografía que me hago de los demás reflejos... y suelo acertar bastante... aun cuando a veces fallo y eso, lo suelo llevar mal, para mi no acertar con alguien es un error siempre mío y es de los pocos que me cuesta perdonarme... el resto, como son bastantes... más me vale, porque si no moriría:))

    Escribir, es una manera de respirar hacia fuera, para que los demás compartan tu aire ...lo que te bulle dentro... el reflejo de lo que uno escribe a veces es sorprendente...en ocasiones los demás parece que saben más de ti que tú mismo... eso es algo que siempre me aturde;-)

    Un besito ¡¡escaparrador!! jajaja ( nada raro lo escrito, por cierto :-)


    ¡¡Nunca podría darte caña!! ... además, no te la mereces:-)

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  8. Joselu, te superas en cada entrada que escribes. Qué creatividad, qué fluidez verbal la tuya... Te noto vivo y animado. Cualquier circunstancia hace saltar la chispa de tu ingenio para deleitarnos con tu prosa rica y versátil.
    Hoy nos propones una idea curiosa: ¿los demás son nuestro reflejo, o viceversa? Precisamente conozco la historia que menciona Jaramos, la escuché hace años en la voz de Luis del Val a comienzos de curso y la imprimí. En ella es un perrito el que llega a una casa abandonada y encuentra mil perritos sonrientes y felices que lo reciben con alborozo. "Qué bien se está aquí. Volveré." Al cabo del tiempo entra otro perrito en la misma casa y ve mil caras de perro amenazadoras y hoscas, por lo que decide no volver. Así es nuestro día a día: lanzamos mensajes, rayos de luz o sombras, y eso es lo que recibimos. La vida es un toma y daca continuo. No somos conscientes de cuánto podemos influir en nuestro entorno y preferimos echar la culpa a los demás: hace frío, está nublado, Fulano no me habla, Mengano me mira mal, Zutano me ha puesto verde... Los maestros estamos obligados a mantener siempre el listón alto, y resulta agotador. Si bajamos la guardia y nos sentimos apáticos, la clase es un desastre. Los alumnos necesitan saber que nosotros llevamos las riendas, que sabemos qué hacer en cada momento. A veces hay que cambiar el rumbo preparado porque las cosas no salen como esperábamos. Debemos tener preparada una mochila con recursos de lo más variado para echar mano de ellos cuando sea necesario. Nos vemos obligados a improvisar continuamente, digan lo que digan las normas sobre programación. ¿Sabes qué he hecho hoy? La mayoría de mis alumnos han hecho un excursión en bici con algunos maestros y la Policía Municipal. Yo no he ido nunca porque mi dominio de las dos ruedas es bastante escaso y ni de coña puedo subir cuestas embarradas, así que me he quedado con siete chavales. Han hecho algunas actividades en la pizarra digital y después he decidido hacer un brownie. Les encanta, claro (qué pena que acabara mi taller de cocina) y todos están deseando hacerlo, pero no puedo comprometerme a realizarlo con regularidad. Dicho y hecho: he ido a comprar lo necesario en el recreo y después heos hecho dos bizcochos, uno para ellos y otro para los profes. Éxito total. En honor a la verdad, debería haber aprovechado la mañana de semi libertad para ordenar mi clase, todo un caos, pero qué quieres que te diga, no me apetecía y he preferido meterme en el fregado (nunca mejor dicho) de la cocina. Otro día será...
    ¿A quién veo yo al mirarme al espejo? A mi madre. Me parezco a ella pero no es sólo eso, ya sabes que los resortes psicológicos son complejos, sobre todo los relacionados con los padres. En un cuento japonés ocurre algo así: poco antes de morir, una madre deja a su hija una caja cerrada. Le dice que la abra cuando se sienta triste, o feliz, en cualquier circunstancia, y la verá para comprobar que sigue ahí, acompañándola incluso cuando ya no esté. Y así es. ¿Qué hay en la caja? Un espejo. Una historia que leí hace muchos años pero que no he olvidado.
    Mañana ya no tengo clase por la tarde. ¡Bien! Junio es un mes terrible, pero después llegan las vacaciones. Feliz semana, colega.

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  9. Borges arrastró toda su vida un complejo terrible, producto del trauma que le ocasionó su padre cuando a destiempo le llevó a un burdel. Por eso el espejo le resultaba aterrador, por que se odiaba a si mismo. Borges quería vivir sin cuerpo. La mención de la cópula en esa misma frase, que es una cita que él pone en boca de Bioy, no es casual. Tal vez, adecuadamente medicado, hubiera trabajado en la Caja de Ahorros y nos hubiéramos perdido su literatura.

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  10. Solo muy escasas veces somos afortunados de encontrar nuestra imagen anímica en alguien. NO es nuestra imagen corporal apostada ante un espejo, es nuestra imagen reflejada en otro que pone en nuestra boca, en nuestro cerebro, palabras soñadas pero torpemente esbozadas. Entonces, si, somos reflejados de manera veraz, nos encontramos a nosotros mismos en el otro. Una suerte de comunión con otro más allá de nosotros mismos. Pero ese encuentro suele ser tan extraordinario...
    Un cariñoso saludo.

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  11. jaramos g., bienvenido a la vida interna de este blog que ya lleva casi seis años de andadura, pero no le aflige la monotonía de ningún modo. Cada post es un desafío lleno de incertidumbre (que luego suelo lamentar). El cuento del profesor que llega histérico a clase es una imagen que se aproxima en parte a lo que sucede en el aula. Quiero pensar que un profesor que tenga paz interior, la transmitirá, pero no es tan sencillo. La idea que un profesor debe transmitir es la de autoridad, sea cual sea el origen de la misma. Sin autoridad no hay comunicación de ningún tipo. Una clase no es una democracia, sólo lo es si existe el orden previo que debe marcar el profesor. Pero sí, hay algo de verdad en que proyectamos nuestros estados de ánimo sobre nuestros alumnos. Y el peor de todos ellos es el miedo. Ese es terrible y demoledor. Gracias por tu comentario y tus palabras.

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  12. Yo sólo uso el espejo para hacerme fotos con el torso semidesnudo y subirlas al tuenti. Consigo que el reflejo del flash oculte esos michelines incipientes; el rostro levemente en escorzo disimula las arrugas. Pese a ello, en el tuenti sólo he conseguido dos amigos, de cuya identidad sexual tengo serias dudas. Quizá por eso sigo visitando este blog, con unos pensamientos tan profundos que serían el hazmerreír en tuenti. Si al menos escribieses sin tildes y mezclando mayúsculas y minúsculas...

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  13. Emilio, es apasionante constatar que existe la realidad del espejo. Sólo en base a ella se puede entender nuestra identificación emocional, tal vez de ideas, con alguien. Un político eficaz es el que se convierte en el espejo de millones de personas que se ven reflejadas en él. Pienso en el prestidigitador que fue Felipe González. Hay seres que representan una vertiente nuestra a la que no logramos dar salida. Y un día la vemos ahí fuera, de forma evidente, expresada en las palabras, en los gestos, de alguien que representa aquello que queremos decir, una imagen mejorada de lo que somos, de lo que creemos ser.

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  14. Segundo volunto, tienes razón en la cita de Borges. Yo la recordaba imperfectamente. Y la precisión es importante. Los espejos y la paternidad son abominables porque multiplican a los seres humanos. Es una idea, como muchas otras borgianas, que es eficaz. Representa una cosmovisión que me es próxima en sus paradojas e interrogantes. Escribí este post intentando dar salida a una imagen que tenía por centro el espejo. El día anterior intenté escribir, pero había demasiado ruidos y no pude concentrarme. Empecé a redactar aquella imagen iniciática de mi reconocimiento ante el espejo. Lo recuerdo como una revelación, y francamente lo era, como darte cuenta de que la sombra eres tú o algo de ti. También por la misma época, yo que también tenía una relación ambigua y terrible con mi padre, un día (tendría tres años) sentí que el mundo estaba bien hecho. Estaba con mi padre acostados en la cama. Ese sentimiento de bienestar, de totalidad, no me ha abandonado. Quien la ha intuido alguna vez, ya no puede pensar que no existe. Estos instantes eternos me han visitado en algunas ocasiones de mi vida. Y pienso que todos los seres humanos tienen acceso a ellos. Por eso pienso, como bien dices, que detrás de los alumnos hay algo más que alguien que tiene que aprenderse la morfología del sintagma nominal. Pretendo dirigirme a esos seres aspirantes a la universalidad, a la esencialidad. Sea mediante la lengua, sea mediante la literatura, que son mis disciplinas. Cuando esa armonía se compone, cuando alguien intuye por fin su verdadera naturaleza existencial, pienso que está justificada toda pedagogía. La buena literatura no hace sino hablar de ello, toda la gran literatura es una persecución de esos instantes de totalidad que sentimos a veces, por dádiva tal vez, los seres humanos. Sea quien sea el redactor de estas palabras atinadas, me enorgullece que haya escrito aquí.

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  15. Anónimo de las 23.43, me llena de satisfacción el reconocimiento de que estas preguntas no son espurias, y que revelan algo que tal vez nos planteamos muchos. Uno de los iconos de este blog es el equilibrista sobre la cuerda floja. Escribo impresiones que no quiero censurar aunque luego me arrepienta de lo que he escrito. Revela un instante por absurdo que pueda parecer. No es la primera vez que escribo sobre los espejos. Pienso que es uno de los instrumentos más fascinantes que existen, a pesar de su aparente sencillez. Un abrazo, compañero.

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  16. Has despertado a los anónimos. Eso es un talento.

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  17. Anónima (je, je, je) de las 19.49. Escaparrar debe ser un aragonesismo que no aparece en el DRAE ni en el DPD, pero existe. Parece que se compone del prefijo es y caparra (garrapata), pero su sentido es como mandar a alguien a tomar por saco o como quieras decirlo. Es una palabra sonora y expresiva que me encanta. La debí aprender cuando era pequeño. Irse a escaparrar nabos es un buen deseo a veces cuando nuestra paciencia se ha acabado.

    Y sí, es inquietante que los demás sepan más de ti que uno mismo. En este ejercicio del bloguerismo, uno va ensayando infinidad de máscaras (para eso uno de los inspiradores del blog es Valle Inclán) pero que dejan en medio de una espesura de historias, una realidad que se deja intuir a pesar de ser huidiza. Escribo, anónima, para esconderme, para que nadie me reconozca. Puede resultar paradójico, pero alguien que se quiera ocultar puede o no hablar nunca o hablar demasiado, y esto es lo que me pasa a veces. Es curioso, ya lleva este post más de 24 horas expuesto y aún no lo he detestado. La cosecha de comentarios me está resultando especialmente interesante. Son mejores que la propuesta inicial. Un beso.

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  18. Y ahora me toca a mí: cuando me miro en el espejo veo una ancianita que no soy yo. Yo soy otra cosa más viva que eso que veo en el espejo.
    Muchas veces he pensado que lo que no veo no existe y si existe es en función de mi existencia y que a mi muerte todo se extinguirá.¿Puro ego? Pues más lo pienso ahora al leer que es posible que el universo sea holográfico y la humanidad sólo hologramas.
    Que vida más rara.... Me gustaría no pensar. Un beso por tu post que me ha encantado. Lola

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  19. ¿Pero acaso no observamos nuestro reflejo a su vez con un espejo vivo?... Sí, es ese tópico: los ojos son el espejo del alma.

    Vamos, estoy seguro Joselu, de que has mirado la imagen que, del fondo de tus ojos, te devuelve el espejo buscando esa parte de ti que nadie más ve.

    ¿Sabes un momento terrible? Mirar y no saber exactamente quién te aguanta la mirada. Porque la imagen se rompe -no así el cristal- y volver a recomponerla es un trabajo de años duros, lentos y rápidos a la vez... incluso es posible que ese trabajo deba quedar incompleto, o con alguna pieza movida.

    Un día le dije a una amiga -por la que creí sentir algo- que sabría cuando estaría frente a la mujer de mi vida, cuando al mirarme ella, viera en mí lo mismo que yo "veo" en el espejo. Puede que suene pretencioso y en exceso narcisista, que fue la interpretación que ella le dio a mis palabras, haciendo que perdiera el interés que sentía. Pero no es tan sencillo, pues yo me refería a ese fondo del ojo...

    Y me quede allí sólo, preguntándome si el poliédrico reflejo, producto de una rotura profunda, que veo en el fondo de mis ojos será rescatado alguna vez.
    Porque de eso trata el mundo intangible de los espejos: de la más desnuda, sincera soledad... y del único juicio que realmente puede condenar nuestra alma al infierno o alzarla al paraíso.

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  20. Yolanda, en los últimos meses de vida de mi madre (falleció en la tercera semana de enero) me dediqué sistemáticamente a fotografiarla, en color, en blanco y negro, en su desamparo último, en su última vanagloria... Pienso que es uno de los documentos más importantes que he fotografiado en mi vida. Volveré una y otra vez sobre esas fotos, que representan a ese espejo que cuenta la fábula oriental. Hay una íntima conexión entre nuestros padres y nosotros. Es bueno saberlo y también que las vidas pueden tener diferentes ingredientes, aunque algunos sean los mismos. Unas hojas de salvia cambian totalmente el sabor de un plato. Somos hijos, no cabe duda y hay que reconocerlo, pero nosotros podemos añadir elementos nuevos que conviertan algo en otra cosa. Me gusta compartir reflexiones porque en vuestras propuestas uno encuentra motivos que le llevan a cuestionar esos ingredientes. Y sí, ponemos pasión en esto. Creo que vivo esencialmente hace cinco o seis años para plasmar lo que vivo, lo que creo vivir, lo que intuyo vivir, en un escrito que revela, que me oculta, que me deconstruye. Gracias por estar ahí. Seguimos y seguimos.

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  21. Anónimo de las 21.08, Borges pretendió vivir al margen de su cuerpo. Me recuerda también a Dalí y el horror que sentía hacia el sexo. ¿Qué representa el sexo en nuestras vidas? Todo y nada. Nadie hay que relativice el sexo tanto como un follador nato que ha penetrado a centenares de mujerers. Nada hay tan gris como unas crónica sobre pobres folladores. Me acabo de acordar de ujn libro que no he leído pero que en este momento me ha venido a la memoria: Crónica de pobres amantes de Vasco Pratolini. He de encontrarlo. Me atraen más lo seres en su derrota, en su desamparo, en su fracaso, que en su gloria... La literatura de Borges, igual que él en persona (recuerdo la entrevista que le hizo Joaquín Soler Serrano) era el documento de una derrota ante la vida. Los seres son más hermosos en la decadencia, en la antesala del suplicio, de la muerte que en su cenit vital que suele coincidir con la sensación de poder, con el ejercicio del poder. El que ha tenido todo, todo lo ha de perder. Nunca me ha parecido tan hermosa Laura Antonelli que en su vejez y en su pobreza, alejada de los medios y deseando que la dejen en paz, ella que fue un sex symbol de los años sesenta. Creo que la cultura debe avanzar hacia la esencialidad, que no necesariamente coincide con el triunfo. Aprecio que Kafka, que Pessoa fueran grises oficinistas. Así pudieron alumbrar sobrecogedoras metáforas acerca de la existencia de los seres más mediocres, pero que sueñan con otras existencias. De todas maneras, da igual.

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  22. Anónimo de las 21.38, es cierto, raramente encontramos esa imago mundi en las palabras de otra persona. Cuando era joven creía encontrarme en la obra de bastantes escritores: Beckett, Cortázar, Teilhard de Chardin, Roger Garaudy... Mis lecturas de juventud ya no son las lecturas de mi madurez. De hecho ya no sé siquiera si leo. La literatura ha dejado de ser esencial en mi vida. Es más difícil encontrar en este estado de la vida, voces que te revelen. Quizás algún detalle, algún estado de ánimo, alguna idea, algún brillo estelar... pero no suelo encontrar ya a alguien que me revele. Quizás ya estamos muy hechos y la andadura vital es ya demasiado definida. En todo caso, sí siento un ansia de esencialidad, de falta de adorno, de señalamiento de lo nuclear, de algo que carece de palabras certeras para expresarlo y que, en el mejor de los casos, son alusivas y elusivas. No se puede revelar lo auténtico, sólo se puede sugerir sin demasiados detalles, sin pretender ser un descubridor de nada. La vida nos lleva inequívocamente a la nada. Esa es la gran enseñanza de la vida. Entretanto nos entretenemos, jugamos, nos divertimos, tal vez follamos y, sobre todo, escribimos.

    Es difícil, sí, encontrar a esa imagen en el espejo a medida que nos hacemos mayores, pero cuando eres adolescentes o joven, sí.

    Un cordial saludo.

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  23. Al anónimo de Tuenti, bienvenido al blog. No sé cuánto tiempo llevas viniendo por aquí, pero me alegro de que el anonimato sirva para que te hagas presente. No conozco Tuenti, sí facebook, y no tengo una opinión muy formada. Puede ser una fuente de banalidad o una fuente de conocimiento. A mí también me ha gustado hacerme fotos sexys, si pudiera las seguiría haciendo pero las acompañaría de textos potencialmente densos. Pero yo qué sé... Cada vez que escribo me doy cuenta de que sé de menos cosas. Tal vez tengan razón los que escriben en Tuenti sin tanta pretensión ni tanta aspiración de grandilocuencia o trascendencia. En todo caso, me alegra saberte por aquí. Si pasas de nuevo hazte notar y deja tus mensajes, y espero que la identidad sexual de tus amigos en Tuenti no constituya un problema. Por aquí todos somos también un poco extraños. La identidad sexual es lo menos claro que existe en el mundo. No me creo nada. Un cordial saludo.

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  24. Víctor Manuel Ramos, una alegría volver a saber de ti. Es un estímulo que nos hagas una visita. Esperemos que otros anónimos se vayan uniendo a la charla. Me hubiera encantado conocer tu punto de vista.

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  25. Lola, tuve una idea y me planteé no reprimirme por absurdo que pudiera ser el resultado. Pienso que este blog revela la interioridad de un profesor de secundaria que se plantea su realidad, su mundo, su pedagogía... que a veces tiene aciertos y a veces comete dislates. En ese cable fino que separa lo afortunado y lo catastrófico, pero lo uno no existiría sin lo otro. Me alegro de que te haya gustado. Eso significa que para alguien ha tenido sentido. Un abrazo.

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  26. Anónimo de la 1.52, tu texto es tan poliédrico y personal que es difícil enhebrar algo a su hilo. Me ha gustado aunque no sé si lo he entendido del todo. En todo caso, gracias por participar y añadir nuevos matices. Creo que eres de los pocos que no he logrado identificar, y eso significa que sólo puedes ser...

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  27. Mirarme, escrutarme incluso, en los espejos es una constante en mí desde que nos conocemos, mí y yo, y no por vanidad ninguna, ciertamente, sino por necesidad compulsiva de esperar que un día u otro se manifieste el prodigio: que uno de los dos desaparezca o que el otro se dirija a mí, o, maravilla de maravillas, que el espejo se abra como una ventana a una dimensión desconocida de él o de mí.No es de desdeñar, tampoco, el cumplimiento de una aspiración científica: observar la evolución cronológica de un pedazo de materia viva camino de su destrucción, en justo paralelismo con uno de mis hábitos: dejar que algunas piezas de fruta se sequen en la cocina hasta fosilizarse, momento en que pasan a formar parte de mi colección de naturalezas muertas con que, a modo de calaveras jerominianas, me acompaño en mi escritorio.
    El corolario de esta actitud mantenida a lo largo de mi vida es que el mí ha acabado desligándose tanto del yo que escruta que éste, a su vez, ha acabado por desconocerse y casi desvanecerse en ese beso lleno de anafrodismo.

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  28. Anónimo de las 17.52. Es curioso que vuestra intervención tenga que ser referida a una hora exacta en que ha quedado fijada vuestra identidad. Me ha resultado perturbador tu texto (me ha costado encontrar el adjetivo). No sé por qué me ha llevado por meandros difíciles de explicar a alguna actuación de La fura dels Bauss (no sé si los llegaste a conocer en sus orígenes en los años ochenta-noventa). Había entre sus componentes un personaje que me provocaba una fuerte connmoción. Se llama Marcel·li Antúnez y participaba en esos experimentos en que la materia orgánica sufría todo su proceso metamórfico hasta la consunción, una metáfora desoladora de la existencia. Por otro lado, tus reflexiones desprovistas de ornamentación o de alguna esperanza, me ha llevado a ese modo de estar en el mundo de los frailes cartujos en esa visión anafrodista que revelas. Un texto terrible, pero interesante. No sé si te conozco. Estoy totalmente descolocado, pero me gustará volverte a leer como partícipe de este festín a que está dando lugar esta reflexión conjunta sobre el solipsismo. Gracias.

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  29. 1+7+5+2=15 ¡La niña bonita!
    No me disgusta, como identidad, la verdad. Es un puntito morbosa, pero no me disgusta, insisto.

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  30. Los espejos no mienten. Negar lo que reflejan es negar la evidencia. Por eso, los rehuyo...Ya sé que Narciso era de otro parecer... Así le fue.

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  31. Yo, un día, hace ya muchas décadas de esto, me perdí en los laberintos que me ofrecían dos espejos encarados. Aún no me he encontrado. Y dudo si yo soy yo o soy mi imagen reflejada.
    Muy bueno tu post Joselu.

    Un abrazo.

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  32. Luis Antonio, es significativo que digas que rehúyes los espejos. En algún sentido confirmas la impresión de Borges que los consideraba abominables aunque por otras razones. El espejo es un símbolo inquietante al que algunas interpretaciones atribuyen carácter mágico e incluso relacionado con la luna por recibir la luz. Para los primitivos era símbolo de la multiplicidad del alma o puerta por la que el alma puede pasar al otro lado (Alicia de Carroll). Cuando moría alguien en casa se acostumbraba a cubrir los espejos con telas. Para Loeffler, los espejos son símbolos mágicos de la memoria inconsciente. Sin duda, un objeto que puede suscitar la reflexión y que puede justificar tu desconfianza e incluso temor.

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  33. Miguel, esta idea fue motivo de un cuento de Gabriel García Márquez que me fascinó, aunque creo que él lo planteaba como relativo al mundo del sueño: un hombre sueña que está soñando, y dentro de ese sueño, otro sueña que está soñando. Suena el despertador, y el hombre se va despertando de sucesivos sueños, pero no encuentra la salida al mundo de la realidad y se va por los sueños del otro lado. Creo que en esa tesitura, Miguel, estamos todos. Me alegro de que te haya gustado. Lo escribí pensando que no interesaría a nadie. Un abrazo.

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  34. Pues yo no me veo reflejada en tu post. En absoluto, vaya. En otros sí, y mucho. Pero vamos, que cuando me miro en el espejo me veo a mí, sin más, y tampoco le doy más vueltas. Me pienso mucho, pero no frente al espejo. De hecho más de una vez he pensado viéndome en el espejo... es lo que hay. Y me he dado media vuelta porque no me atraía en absoluto seguir observando. Igual es que no me paré demasiado pensarlo, pero es que es algo que no me preocupa, sinceramente. No así el espejo que veo en los ojos de los demás, ése sí me llama la atención y por eso es que le presto atención. El otro día lo andaba comentando con alguien. Me gusta observar los ojos de los demás, sobre todo cuando piensan que nadie les está escrutando. Me dicen mucho más que los míos, sobre mí. Igual es porque tengo la cabeza medio hueca y detrás de los míos tampoco hay mucho que ver. Es probable. Tal vez que... eso, me pienso tanto a mí misma, que poco queda cuando observo mi reflejo, que no haya visto antes ya, más allá del montón de moléculas que soy.

    Cuando ya no esté, tampoco me preocupa. No a largo plazo. Algún día vamos a desaparecer todos sin dejar rastro -hablo de la humanidad, así, en general-.

    Y eso.

    Besos, Joselu.

    p.s. si hubiese escrito como anónima, hubiese puesto exactamente lo mismo, así que al menos en mi caso no le veía mucho sentido. Ya digo, en mi caso.

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  35. V., una vez escribí un post que tambiént tenía a los espejos como elemento primordial. Si tienes ocasión y te apetece, léelo, quizás sea capaz de transmitirte mi atracción hacia la multiplicidad del espejo EL BOSQUE. En todo caso, no pasa nada. Ya sabes que cuando a uno le da por pensar, se le ocurren todo tipo de historias. Y a mí desde niño se me ocurrieron muchísimas. Tengo la impresión, V., que el adulto que soy se nutre en buena parte de la imaginación que desarrollé en mis primeros años de vida en que, entre otras cosas, experimentaba con el mundo simbólico de los espejos. En todo caso, eso adelantaba mi atracción irrevocable por la literatura. Besos, V.

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  36. Interesante post. Sobre todo porque una se percata de la complejidad subjetiva de la que estamos hechos. Llevo más tiempo del que debería reflexionando sobre la vida, la realidad, los sueños...¿la vida es sueño? ¿es un eterno solipsismo? Por supuesto que no. Cada persona es un mundo, una yoidad encarcelada...pero una yoidad que necesita de otros solipsismos para cultivar el suyo propio. Hace poco le comentaba a mi madre...todo esto es un sueño? y ella me respondía "que más da...tú vive la vida". Está clara una sola cosa...la vida, la realidad, los sueños....sea lo que sea este espacio-tiempo...es un espacio-tiempo COMPARTIDOS. Millones de solipsismos que se entrecruzan para aliviar precisamente eso: la individualidad.

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