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jueves, 26 de mayo de 2016

Los relatos de la escuela


El bloguero Aitor Lázpita, autor del blog GramáticaParda, publica un interesante post en el blog colectivo Tres tizas que lleva por título Las historias de Aitor Lázpita. He comentado en el blog pero las reflexiones de Aitor me parecen tan sugerentes que las continúo desde mi ángulo personal.

Aitor viene a decir que todo individuo, toda institución, toda colectividad ... se basa en una historia o conjunto de historias que vienen a ser la expresión de unos mitos. No son los datos biográficos o históricos, no, es la construcción literaria que se hace de ellos. Así todos tenemos una historia personal que es el modo en que contamos a nuestro personaje en medio de las circunstancias. Da igual si en esta historia hay literaturización, construcción ficticia, reelaboración, porque de hecho la hay siempre. De ahí esa pasión que tenemos los seres humanos por que nos cuenten historias o reelaboraciones más o menos literarias.

El problema está en que hay historias que no se comparten, que hay diferentes relatos para explicar la política, la sociedad, la escuela y de allí surgen planteamientos más o menos conservadores o más o menos progresistas, basados esencialmente en los citados relatos que los nutren.

¿Por qué, incide Aitor, la escuela da lugar a relatos tan disímiles y es imposible articular una narración común para crear una ley educativa consensuada –añado yo-? ¿Qué relatos hay sobre la escuela? ¿Sobre los profesores? Uno entiende que se ha metido en un buen berenjenal. Y en seguida surgen ideas base o fuerza sobre el periodo de secundaria:

Por un lado: enemigos de la escuela garaje o aparcamiento, necesidad del esfuerzo (una palabra cargada de semántica muy compleja), contra la trivialización del aprendizaje, disciplina, rigor, densidad, competitividad, orden, conocimiento, profesor como organizador, jerarquía, solidez, contra la escuela como guardería, contra una escuela banalizadora, igualadora por lo bajo, vulgarizadora, creadora de individuos gregarios y mediocres, adaptados al capitalismo...

Por otro: contra la escuela desmotivadora anclada en el siglo XIX, preparación de un futuro inminente, motivación, emociones, juego, inteligencias múltiples, renovación metodológica y pedagógica, generación de nuevos modelos de aprendizaje, el rol del profesor como cooperador, conocimiento extendido en red, tecnología, trabajo interdisciplinar, aprendizaje significativo y cooperativo, estructura no jerárquica, inclusiva, no competitiva, relación con nuevas realidades, nuevos paradigmas, nuevos modelos organizativos, fomento de la creatividad...

Pero...

Un claustro es una institución de los institutos que reúne a todos los profesores de variadas edades y materias y en ellos se hallan instaladas historias o mitos sobre el papel de la escuela y sus roles como profesores. Cada profesor tiene interiorizado un esquema básico –a menos que sea simplemente un vividor- y lo intenta aplicar según sus posibilidades. Intenta que sus alumnos aprendan. ¿Pero lo consigue? ¿Aprenden sus alumnos? ¿Qué aprenden? ¿O solo memorizan y olvidan? ¿Es capaz de crear un modelado cognitivo que dé fundamento al proceso intelectivo? ¿Repiensa su modelo o cree que tiene ya un relato consistente para narrar la escuela?

Para pensar las historias que nutren nuestras ficciones habría que conversar, habría que compartir experiencias, reflexiones, reelaborar nuestros mitos, intercambiar, pero un claustro de profesores es un organismo casi anodino por lo que yo conozco. Predominan las instancias conservadoras que desconfían de las innovaciones, no son profesores que se renueven metodológicamente y desconocen conceptos fundamentales que están surgiendo, no son curiosos. Tienen su librillo como cada maestro. Unos buscan esto y otros buscan lo otro, pero raramente o nunca se comparten dudas y metodologías. Cada uno está encerrado en su burbuja y apenas sale, solo para respirar. Tiene sus mitos ancestrales, básicos, esenciales. El aula es el reino del profesor y ha de saber gestionarla en total soledad. 

Pero ¿cómo lo hace? ¿qué se busca? ¿qué se quiere obtener de ello? ¿qué se espera que quede para el futuro? ¿para qué realidad estamos preparando a nuestros alumnos? ¿Logramos que aprendan?

Tenemos narraciones personales y colectivas pero son impermeables y rocosas. Lo normal no es que se esté dispuesto a aprender de nuevo. Hay mucha resignación, se culpa a la sociedad, a los padres, al gobierno, a las leyes, al entorno de los alumnos ... a todo menos a poner exponer y explicar los mitos personales, las historias o relatos, esos que conforman inconscientemente el día a día en el aula.


Si los profesores ni siquiera intentan consensuar un relato de escuela, ¿cómo podemos esperar que los partidos cambiantes sean capaces de hacerlo?

Y además ¿qué piensan nuestros alumnos al respecto?

12 comentarios :

  1. Un reflejo de la vida tal y como la interpretamos, diversa y en pos de un orden que le de cierto sentido unificador, lo cual no resulta posible en términos generales. Me parece, porque al encontrarme inmersa en la presente oleada de vida seguramente no disponga de perspectiva suficientemente acertada.

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    1. Gracias por tu comentario a medianoche. La hora mágica en que todos los gatos son del color que uno imagina o puede ver.

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  2. Difícil conseguir consenso en un mundo yoista. Cuestionar metodología, abrir aulas y mente requiere un talante especial y una nobleza que no abunda en nuestros claustros de taifas.
    Gestiono el aula con mis alumnos y dialogo más con ellos que con mis propios compañeros por falta de afinidad, sin duda. Los adolescentes son testarudos, escandalosos, vaguetes y atolondrados a veces pero también son increíblemente justos y saben perfectamente lo que no quieren: a profesores que imponen, no consensúan o les dan paradójicamente libertad plena para ocultar mediocridades que no consiguieron superar en su etapa adolescente en la que quizás, también hubo un clon-profesor a quien odiaban.
    No me cuesta dialoga porque siempre lo he hecho, con TIC y sin ellas. De hecho, no imagino una clase de lengua sin interacción constante. Incluso me parece muy enriquecedor personal y profesionalmente no ocultar emociones y verbalizar también las mías para que mis alumnos me conozcan mejor. Nunca me he sentido desprotegida por actuar con naturalidad.
    En nuestra clase solo hay una norma: el respeto. Con ella prosperamos todos y podemos aprender, trabajar, convivir e ir escribiendo día a día nuestra/s historia/s de aula que quiere abrirse al mundo sin librillos -al menos de lengua. Un abrazo

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    1. He aquí un relato... de esto se trataba. Has escrito una narración que expresa bastante bien qué es el aula, que son los claustros, las relaciones dentro del aula... Ya tenemos un argumento, unos personajes y unas circunstancias en que el profesor actúa e interactúa. Dialéctica. Eso somos nosotros: profesores de dialéctica. Y el aula, un laboratorio viviente en que se hacen posibles diferentes narraciones, desde las épicas, las decimonónicas, las experimentales y futuristas, las anodinas, las impositivas y autoritarias. Un juego altamente arriesgado y gozoso.

      Un abrazo, Mila, muchas gracias por tu presencia.

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  3. Una reductio ad absurdum de manual... Y viene que ni pintada para demostrar que la complejidad negada acaba siempre en dogmas impuestos. Llegar a saber "aclararse" con las contradicciones, las incongruencias, los absurdos y los disparates "es" la verdadera educación. Todo lo que no sea sacar ese saber de la escuela significa haber perdido mucho el tiempo y el dinero de los contribuyentes... Lo fácil, como ahora se dice, es "fijar el relato", porque funciona como el viejo "evangelio". Lo difícil es percibir la falsedad implícita que hay en todos los relatos interesados que se nos ofrecen como verdades reveladas o científicas. El cerebro nos pierde. Estamos tan acostumbrados a decir palabras cada vez más alejadas de los hechos que, al final, acabamos con en aquel programa infantil; Un globo, dos globos, tres globos..., flotando en la inanidad de la teología: la ciencia de lo que no existe, aunque resiste, ¡ya lo creo que resiste! Mucho monaguillo es lo que hay, de lo establecido... ¡o estableciéndolo! Esa es la ventaja que tenemos los que llegamos tarde a la lectura, que nos perdimos los cuentos infantiles y no guardamos memoria de la fantasía del poder, algo muy distinto del poder de la fantasía, desde luego...

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    1. Un comentario críptico -a fe mía-, inmerso en lo cabalístico. ¿Qué es lo establecido? ¿Qué es la fantasía del poder? Un relato el tuyo, oscuro y hermético. No sé si rezuma ironía o sarcasmo, más me inclino por esta última posibilidad, en la consideración burlesca de las ciencias cognitivas. Evohé. He aquí a Poz, en su salsa a vuelapluma, dando a diestro y a siniestro desde ¿dónde? ¿Desde el instituto Benjamenta o desde la desescolarización ivanillichtiana? A veces es difícil dilucidar si el pensamiento poziano es anarquista o feudal. No sé si está más cerca de la ratio studiorum jesuítica o de Summerhill ;-)

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    2. No lo dudes, yo soy el feudo de mí mismo...y solo rindo vasallaje a la ironía.¡Cómo que críptico! Que lo has leído antes de irte a dormir será...¡Anda que no sabes tu qué es lo establecido y quiénes son los poderosos! La jubilación libera bastante de ambos...

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    3. jaja es verdad, me sorprendente que califiques de anarco/feudalista el pensamiento que subyace del comentario de JUAN POZ y q te parezca oscuros y cabalístico siendo claro y meridiano e incluso accesible a la mayoría de los mortales que no es habitual ;) Me ha parecido entenderle que hay una parte de esta historia ( administración, políticos e incluso a veces funcionariado docente de la vieja guardia pretoriana ( monaguillos del sistema ;- ) que encarnan el poder impuesto, el dogma, lo cierto, verdadero e indiscutible que sí o sí hay que defender frente a todo aquel que considere piense o sienta diferente en el mundo de la docencia, que por cierto no es diferente del laboral o familiar y por tanto en constante cambio y evolución, a veces involución de los tiempos ( ahí estamos ahora creo en muchos aspectos) No evidenciar esta realidad, perderse en filigranas teóricas, desgana diversas y diversificaciones curriculares sin fundamentos sólidos en las tres o cuatro cuestiones capitales que olvidamos entre muchísima hojarasca, practicando hoy menos que nunca esa enseñanza individualizada tan cacareada que casi nadie practica, ni disfruta, la mayoría de las veces imposible en clases de 25 alumnos de cinco, seis o siete culturas diferentes, cada uno de su padre y madre, sin medios fruto de tanto recorte es lo que motiva el tremendo fracaso escolar que padecemos y que todas las reformas educativas lejos de abordar, maquillan de cara a la galería.

      Porque ¿ sabes lo que creo JOSELU? en esta historia, los protagonistas ya no son( sois) importantes, solo la estadística de cara a la galería.

      Lo siento, me ha salido una historia tristísima y eso que soy de las afortunadas en pasado y presente, otro día te cuento otra versión de esta historia, siempre hay mil versiones de los mismos o semejantes hechos … dependiendo del tiempo en el que se cuente y de los ojos con los que mires ;)


      Muchos besos para los dos, para todos aquí, porque casi siempre me gusta lo que veo ...si contara esta historia sonreiría seguro! ;)

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  4. Joselu: no sé si te servirá esto que escribí hace casi tres años. Es la historia de mi vida docente, se repetía todos los septiembres...

    "domingo, 8 de septiembre de 2013
    LA IMPORTANCIA DE LAS PUERTAS Y DE LO QUE HAY DENTRO DE LAS CLASES.
    Me he pasado toda la semana arreglando el aula para mis nuevos blogmaníacos. He descubierto de pronto que no podía recibirlos en el mismo marco que a los anteriores. ¿Habéis oído hablar del afán purificador del fuego, de las limpiezas a fondo por temporada, de la renovación por fuera y por dentro? Pues un poco de todo eso debe de haber, y seguramente bastante más, porque de repente, me preocupa la puerta, la distribución de los muebles, la puesta a punto de todo el material,...

    HE DESCUBIERTO...

    - Que ellos/as esperan desde el año pasado ser Blogmaníacos. Intuyen que es algo especial, así que tendré que esforzarme en todos los detalles, y he decidido que empezaré por la "infraestructura".
    - Que la Administración no está por la labor de darles nada "extra", yo diría que ni siquiera lo necesario (empezamos las clases sin profesora de inglés hasta octubre por permiso de alumbramiento).
    - Que por ello, me siento responsable de esta parcela de escuela pública que me ha tocado. No salvadora del mundo, pero sí de los/as que tengo todos los días a mi cargo. Es mi manera de ponerme la camiseta verde, ir a las manifestaciones y/o hacer huelga, que también hago (parece que tienen imán para mí, y así va mi bolsillo, por no hablaros de mi baja por enfermedad en la que se quedaron con casi 400€). Sé que esto último lo repito mucho, por si alguien no lo sabía...
    Pero, ¿tienen la culpa mis chicos/as? No, ellos merecen la excelencia que se les niega sistemáticamente. Así que, ¿qué podemos hacer?
    - Tener una clase muy ordenada. Creo que eso influye en nuestro rendimiento y satisfacción personal. No puede ser cualquier habitación sin "intención" alguna, donde se acumulan trastos que les dan a entender que este entorno no es importante, que la mediocridad está bien.
    - Ponerlos para que trabajen en equipo, juntos, no en filas de a uno/a. Esto va a ser lo que más van a valorar en sus posibles empleos adultos; vamos a facilitarles las cosas...
    - Es posible que para determinadas actividades los separe a veces, ¿a quién se le ha ocurrido una idea genial en un grupo que no para de hablar? De vez en cuando, necesitarán privacidad...
    - Tendremos un rincón de lectura, con bibliotecarios/as rotativos para préstamos.
    - Tendremos un rincón de juegos de mesa, para que no se olviden de pensar...
    - Tendremos un rincón de tecnología para iniciarles en lo que no saben y que ellos/as me inicien a mí en lo que yo no sepa.
    - Tendremos...¡lo que podamos ir añadiendo (si van a donarnos algo alguno de ustedes, que sean tablets, preferentemente, por favor).

    - Resumiendo, ANTES yo creía que había unos responsables de la educación en mi comunidad, en mi país,... AHORA, veo que me han dejado toda la responsabilidad a mí (bajándome el sueldo, como premio).
    Pero nunca se me olvida que yo me hice maestra para difundir la cultura, para que nadie tenga menos derechos que otro por ignorancia.

    No sé si ha quedado claro mis motivos para esta limpieza/reorganización/reestructuración,...pero intentarlo, lo he intentado."

    De cómo se me negó por parte de todas las instituciones la posibilidad de realizar mi proyecto con tablets, prefiero no hablar. Esa es otra "historia"; una de tantas que a veces se convierten en espeluznantes.

    Siento llenarte tanto el buzón, creo que últimamente padezco de "diarrea verbal" que diría Wyoming.

    Un abrazo, cronista de las aulas.

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    1. Es la una y media de la madrugada y me pongo a contestarte. Me está gustando esto de la noche. Mañana es sábado. Has contado una historia, este es tu relato como maestra y de cómo lo sentías. Todos tenemos una historia, o muchas historias, llenas de mimo y afecto hacia ellos como la que nos traes aquí queriendo lo mejor para esos muchachos. Desconocía tu batalla por las tablets. Hay algunas escuelas rurales que lo consiguieron. Mi vida va unida a un iPad, sé bien de lo que se trataba. Tu aula, con rincones, tus estrategias para que trabajaran por grupos o individualmente.

      Tengo entendido que los maestros debaten más, que se apoyan más, que son más colaboradores que el colectivo de profesores de secundaria. Mi mujer, pedagoga y tutora de un PFI, es todo lo contrario. Le encanta trabajar en equipo y crea un buen ambiente para ello. Yo veo lo que hace con enorme cariño y lo valoro. Quiere a sus alumnos y estos la quieren a ella. Sin dejar de ser exigente, que lo es.

      Yo soy otra historia. Tengo una vena intelectual muy activa. Me gusta activar resortes intelectuales y mentales en mis alumnos. Algunos perciben el mensaje e interaccionan. Otros necesitarían otro profesor menos mentalista, más emotivo.

      Todos tenemos nuestro relato. Lo increíble es que no se aprenda unos de otros. Yo me voy a ir sin que nadie se haya interesado por lo que estoy haciendo en el ámbito de la Flipped Classroom y la aplicación de la tecnología a las aulas. Es alucinante la falta de curiosidad. Tengo información de primer orden que nadie conocerá. Este fin de semana venía a dar un taller sobre la Flipped Classroom a Barcelona Santiago Moll, para mí un profesor que no me suscita demasiada simpatía por su aire de gurú. Me han hablado con vehemencia de ello desde dirección. Y me he dicho ¡Alucinante! Aquí tienen a un profesor que la ha aplicado durante todo el curso, que ha grabado cuarenta vídeos educativos, y nadie se interesa por la experiencia llevada a cabo.

      Supongo que es una sensación parecida a la que sentiste cuando tu proyecto de las tablets.

      Yo no pienso en la administración nunca. Nunca la considero dentro de mis parámetros. Estoy yo y mis alumnos, y se me da una ocasión única unas horas a la semana dentro del aula.

      Me voy a ir y hay cosas que no voy a hacer: un libro de poemas, que escriban un poemario. Una vez me escribieron una obra dramática de treinta páginas. Y no era fácil. Es más difícil escribir teatro que novela.

      Estoy contento, Conchita, mi relato algún día saldrá a la luz, pero no será políticamente correcto. Soy un profesor con zonas de sombra.

      Un abrazo, a altas horas de la madrugada.

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  5. Hay relatos y hay esquemas de relatos. A algunos les vale los esquemas e intentan sobrevivir aferrándose a esa hoja de ruta no pueden cuestionarlo sin cuestionarse a ellos mismos por lo tanto prefieren seguir en él.
    No olvidemos que un tanto por cierto del profesorado en el bachillerato lo son por sus especialidad y no por sus afanes pedagógicos. Cuanta gente es, por ejemplo, profesor de historia simplemente porque les gusta la historia e investigar en ella y en realidad lo de dar clase no es más que su cobertura económica para hacer lo que les gusta.
    Gente diferente con niveles de compromiso pedagógico diferente que aceptan un esquema en el que manejarse sin innovar y con un compromiso meramente funcionarial con la enseñanza.

    Tú eres una excepción, quizás.

    Saludos cordiales.

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    1. No, Krapp, hay muchos profesores vocacionales que estiman y mucho su labor entre adolescentes. Ayer mismo dos profesores de nuestro centro recibieron el primer premio del Consejo Audivisual de Cataluña (con consellera incluida en el acto) por su filme Martín y Zakia, rodada en Sant Ildefonso (Cornellà), y que cuenta una historia de amor entre un chico del barrio y una muchacha musulmana que termina trágicamente. Son noticias que no llegan más allá de los que estamos ahí, pero hay verdadera lucha por mejorar la educación por parte de muchos profesores, lo que no quiere decir que algunos, efectivamente, parezcan dormidos en virtud del relato tranquilizador que se hacen a sí mismos de su presencia en la escuela pública.

      No, no soy una excepción, Krapp, hago, como muchos, lo que puedo, pero las buenas cosas no son noticia.

      Saludos cordiales.

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