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lunes, 21 de marzo de 2016

El franquismo



Nuestra vida política no logra desprenderse de esa etiqueta que la relaciona con una herencia del franquismo. No hay peor marchamo posible que alguien sea etiquetado como franquista. Entiendo que hay un intento por parte de las fuerzas de izquierda y progresistas de negar este periodo de la historia de España, una aspiración a hacerlo desaparecer como un periodo cargado de un aura criminal y maligna. Pocos o ninguno se atreven a reivindicarlo como una parte de la historia de España que tuvo su parte abyecta pero también su lado constructivo. Sin duda, el que esto escribe lo percibe como un periodo nefasto pero inevitable para la construcción de una España de clases medias. Yo lo viví de niño y de joven en las calles de una ciudad mediana en que no había oposición al franquismo. Formaba parte de nuestra realidad surgida tras una guerra civil que sacó nuestro lado más cruel y sanguinario. Yo lo tengo claro. Si hubiera vivido ese periodo de irracionalidad que fue la república y la guerra civil, hubiera elegido exiliarme por no identificarme con ninguno de los dos actores en aquella tragedia. Si no me hubieran matado los unos, me hubieran matado los otros. Hay una especie de leyenda sobre lo que significó la Segunda República y se la quiere ahora entronizar en los altares. Estuvo llena de terribles errores y su realidad fue que apenas tuvo defensores de verdad.  Los anarquistas y los socialistas revolucionarios despreciaban esa ficción burguesa que era la república. Por el otro lado, los monárquicos y las derechas siempre desconfiaron de ella. Y una buena parte de los españoles sintieron heridos sus sentimientos religiosos de forma gratuita por una especie de odio irracional a todo lo que significaba la iglesia y el catolicismo. 

Percibo en un sentir de la izquierda el querer volver a aquel periodo de triste memoria como si fuera algo digno de ser celebrado. No, no lo fue. No puede tacharse de la realidad a una buena parte de un país que se siente conservador. Imagino que en ciertas mentes de la izquierda hay un deseo inconfesable de hacer desaparecer física o mentalmente a todo lo que significa el otro lado del espectro político desde una supuesta altura moral que no comprendo. ¿Puede construirse un país sin la presencia de la derecha? ¿Por qué cuando se habla de un partido como Ciudadanos simplemente se lo etiqueta ya con el marchamo de derechas y eso supone ya una tautología que significa que es despreciable y que ya carece de toda legitimidad moral y política? No sé si Ciudadanos es de derechas, pero ¿qué pasaría si lo fuera? ¿Anulamos y hacemos desaparecer ese sentimiento de centro y conservador de ciertos aspectos del terreno de juego político? ¿Tachamos de un plumazo una forma de sentir? ¿Los sometemos a desinfección ideológica, los mandamos a un psiquiátrico para reeducarlos? ¿Aniquilamos a todo lo que signifique PP? Percibo una suerte de odio larvado con ese término miserable que se estila que es “facha”. En ese adjetivo se resume la clave de toda la tragedia de España. La incapacidad de convivir ante el otro que es diferente. 

No me cabe duda de que la derecha en este país ha sido en buena parte intolerante. Lo ha sido, es cierto. Pero ha sido capaz de construir algo. La izquierda ha sido en su historia, destructiva, sectaria, dividida en mil y una tendencias enfrentadas entre sí y no ha reculado ante los medios más violentos y ominosos para ejercer el poder. En la transición, PCE y PSOE se adhirieron a un pacto de convivencia que respetaba la realidad plural de los españoles y eso ha permitido el periodo más positivo de la historia de España para no volver al periodo anterior. Hoy, sin embargo, la izquierda radical coquetea con ideas que llevaron a la república al desastre y se desdeña la transición como un pacto de miserias y se quiere de nuevo maximizar la tensión política para retornar al periodo republicano, un periodo que visto en la perspectiva histórica fue terriblemente erróneo y pocos brillaron allí por su altura de estadistas. 

El franquismo fue una consecuencia espantosa de aquella confrontación. Todos hubiéramos querido un país reconciliado, capaz de vivir democráticamente sus tensiones. Pero no fue posible. Y la consecuencia buscada y anhelada en aquel momento fue una guerra que se presumía revolucionaria y que aniquilaría a la derecha para siempre de este país y por el otro lado, se buscaba extirpar todo lo que significaba la izquierda revolucionaria y el nacionalismo periférico. Tres años de guerra, con brutalidad y terror en ambas partes, llevaron a una posguerra terrible y a centenares de miles de exiliados. Pero ¿qué hubiera ocurrido en el caso de vencer el otro lado? ¿Hubiera habido piedad como no la hubo durante la guerra? No me creo las leyendas de una izquierda santa y benéfica que solo buscaba el bien de la humanidad. Se habla mucho de las fosas del franquismo, pero ahora solo de las fosas de un lado como si el otro lado no hubiera llenado también fosas. El terror rojo no fue una invención del franquismo. 

La consecuencia de los terribles errores de la izquierda fueron cuarenta años de franquismo y un país que en esencia quería paz y crecimiento económico como así fue. El franquismo fue un proceso que permitió que este país pasara de ser agrario a ser un país de clases medias. Me hubiera gustado que se hubiera conseguido de otra manera. España quedó en manos de la derecha sin el contrapeso de la izquierda y la miseria moral se enseñoreó de la vida pública española. 

A veces pienso que este es un país de orates, incapaz de reconciliarse con su historia que se desprecia, que busca siempre poner el reloj a cero para comenzar de nuevo desde una nueva pureza no mancillada, desdeñoso de cualquier perspectiva de pacto como una rendición, que se encanta con la idea de vivir en un país imaginario en que no exista el otro, el diferente, que pretende negar que parte de nuestra historia fracasada fue ese franquismo que no debía haber existido pero existió y la sociedad española en su conjunto lo vivió como constructivo. El otro día el charcutero de mi barrio me confesaba con embarazo que su padre era franquista, catalán y franquista. Mi padre también lo era, le dije. Y es que los españoles en buena parte lo eran. ¿Vamos a negar esto? Me hubiera gustado vivir más en un país como Reino Unido en que el Parlamento es capaz de convivir en medio de las tensiones históricas y está orgulloso de su pasado y la reina va en carroza y lleva una corona, y los jueces llevan pelucas con sus togas. ¿Se imaginan algo así en nuestro país? 

El franquismo forma parte de nuestros periodos anómalos pero no deja de ser parte nuestra historia. Asumirlo como parte de nosotros, de nuestros errores, sería conveniente. Querer borrarlo como se borra con típex una frase escrita es algo que no ayuda a comprenderlo. Fue un fracaso, sin duda, pero muchos que se consideran con altura moral contribuyeron a hacerlo inevitable. 

A veces me pregunto si los actores de la segunda república hubieran tenido una perspectiva de adónde iban a llevar sus planteamientos maximalistas, es decir, a cuarenta años de dictadura, ¿hubieran hecho cosas distintas? Me lo pregunto y me respondo que seguramente no. Hay una predilección por la tragedia que forma parte de la historia de España. 


Yo me hubiera ido. 

21 comentarios :

  1. Los más afortunados y los mas clarividentes se largaron. Por ello mis padres, ya mayores y pobres en moneda pero ricos en otro tipo de valores sin sustancia convencional, decidieron evitarme cierto tipo de ignominia y lo consiguieron en parte aunque me enterara de todo, si bien, gracias a mi educación infantil se consiguió que me sintiera ajena a tantas cuestiones. Ello tendría sus diversas contrapartidas, pero son otras historias.

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    1. El franquismo fue gris y opresivo, pero la mente de un niño es capaz de convertir en multicolor ese recuerdo de una España detenida en el tiempo. Mis recuerdos de aquella época son complejos. Evidentemente yo no sabía qué era el franquismo ni tenía concepción de la dictadura que vivíamos. Pienso en la libertad de otros países europeos y su vida cultural o artística y pienso que fue una tragedia vivir este periodo oscuro que, no obstante, yo viví sin ninguna posibilidad de comparar con otra realidad. Aquel era mi tiempo. No había otro. En el colegio de monjas cantábamos el Cara al sol y golpeábamos nuestros dedos los cien niños de la clase para emular el sonido de lluvia. Era un espacio cerrado pero intenso.

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  2. A veces la inmerión y no haber conocido otra cosa, hace que al no tener otras referencias las situaciones no sean tan malas como ahora se las ve. Tampoco yo de pequeño tenía consciencia de las maldades del franquismo, ha sido después cuando tuve otros elementos para comparar, cuando me pude escapar de la propaganda oficial.
    En cualquier caso como dices fue una época en la historia de España que no se puede negar ni hacer desparecer quitando calles y estatuas ecuestres, de la misma forma que la religiosidad, (por llamarlo de alguna manera, para mi, es en gran medida folclore beato) de un sector importante de la población no se elimina mediante prohibiciones. Precisamente cualquier tímido intento de ponerle coto lo reafirma y lo refuerza. Mark Twain ya decía que es más fácil engañar a una persona que convencerle de que lo han engañado.
    El franquismo tuvo bastante de dictadura que acabo más bien en dictablanda, pero creo como tú, que de haber ganado el otro bando lo único que habría cambiado era el signo no las formas. La guerra civil, que llevaba gestándose unos siglos fue una explosión de odios, que tarda mucho en diluirse, de hecho aún sigue.
    Las barbaridades que hizo el bando republicano ya fueron juzgadas ( con excesos, durante el franquismo,pero las que hizo el franquismo todavía permanecen bastante escondidas y sin juzgar. Posiblemente despues de tantos años, "sus herederos" podrían colaborar algo más en esclarecerlas, creo que rebajaría tensiones.
    Tambien estoy de acuerdo en que la II República ha sido mitificada. Se cometieron muchos excesos, (consecuencia de la represión de tanto tiempo) que propiciaron el golpe militar. Y no, no lo justifico, simplemente quiero entender por qué pasan las cosas, para evitar que se vuelvan a repetir.
    Durante la "paz" del franquismo creció la clase media y creo que eso dio estabilidad al país, lo que propicio un cierto desarrollo económico, Mucho menor que el de otros países de nuestro entorno, pero real. Francotenía un apoyo importante de la población, de la misma forma que ahora lo tiene el PP. Vende que sólo es posible funcionar dentro de una sociedad en orden y estable y precisamente él vende esas dos condiciones. Mucha gente las compra sin analizar o tapándose las narices.
    Por lo que veo al degradarse con la crisis las conquistas sociales, aumentar la exclusión y la desigualdad, (factores típicos de España previos a la guerra) la tensión entre las "dos Españas" ha resucitado y si bien de momento las manifestaciones son básicamente verbales, la semilla mental crece con estas condiciones y no e extrañaría que hubiese ganas de volver a las andadas. Somos muy cainitas y el futuro económico lo voy propicio para hacer barbaridades. Ojalá me equivoque
    Salu2

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    1. Me agrada tu tono conversacional y reflexivo que da lugar a la charla distendida que puede llegar a puntos comunes y discrepancias. No te has erigido en tribuno de la plebe para juzgar un discurso, el mío, bastante poco usual en un tiempo en que se caricaturiza la historia a la vez que nuestra querida idiosincrasia pone de las suyas para hacer imposible la formación de gobierno. El odio existe. Ese odio que es anterior al franquismo y que no tiene solución. Semos así que diría aquel. Un país cainita y desnortado, que solo sueña en eliminar al otro aunque sea mentalmente. De momento, pero en los prolegómenos de 1936 se mostró ya sin contrapesos o límites qué es lo que pensábamos de la vida política. País de bárbaros. Hunos y Hotros que decía Unamuno que eligió no callarse. El sentido político de los españoles solo brilló en la Transición tal vez por miedo a los coletazos del franquismo. El PSOE y el PP han dado solidez a la vida política en España. Y todo requiere de cambio y renovación, pero no tirarlo todo por la ventana. No se puede empezar de cero cada cuarenta años.

      Te agradezco tus palabras de encuentro y no de juicio político en un tema terriblemente controvertido.

      Saludos.

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  3. Creo que tu texto está lleno de clichés quizás porque asocias el franquismo a una especie de infancia perdida y adánica donde al final todo está cubierta por la consoladora patina que da el propio tiempo vivido.
    Claro, el franquismo creo toda esa clase media y todas esas mandangas pero lo mismo ocurrió en la postguerra europea ...con democracia.
    Dejemonos de puñetas, mientras tú eras un niño feliz la gente era torturada en las comisarias, trabajaba como esclavos en la carreteras y pantanos y era fusilada con o sin juicio previo. Lo mismo que dices tú podría decirlo uno de esos chicos argentinos que vivían su propia y entrañable infancia en el Buenos Aires de finales de los 70 mientras torturaban, soltaban y mataban personas o robaban a a sus hijos.
    La República no fue buena pero fue la culminación social de 100 años de avance cultural, social y económico. La República no fue buena y se portó de pena con la Iglesia pero estamos hablando de una década donde los nazis asesinaron a 6 millones en campos de concentración y Stalin mandó a la muerte otros tres o cuatro.

    Me parece que dar una imagen caricaturesca de la izquierda como haces en este texto, sin reconocer los diversos matices que hay en su seno, llamándola sectaria, destructiva y decir que el franquismo es la consecuencia de sus política -3 años en el poder ya que el la República hubo gobiernos de de derechas- olvidándote de los siglos en que la opresión, la injusticia, la miseria moral y el crimen vinieron del otro lado no hablan mucho de tu objetividad ideológica.

    Saludos

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    1. Mi texto, Krapp, no está lleno de clichés, creo que eres injusto. Cuando tenía dieciocho años y tuve conciencia política la primera pregunta que me hice fue por qué había fracasado la república. Desde entonces esa pregunta me persigue, así que lo que llamas con cierta ironía de mi falta de objetividad ideológica, no es fruto de un cliché que haya asumido sino de una reflexión mía que me ha llevado más de cuarenta años formar. Leí docenas y docenas de libros, saqué matrículas de honor en historia contemporánea en la universidad, mitifiqué la república. Tengo una bandera republicana que amé como no te puedes imaginar. Pero mi punto de vista ha profundizado más en aquel periodo y he tenido mayor perspectiva histórica con lo que me ha tocado vivir. Que mis conclusiones no sean las tuyas es admisible y comprensible. Pero lo que tengo claro es que esa altura moral desde que la izquierda juzga el pasado es risible e inauténtica. No se compadece con lo que sucedió allí. Tiene para mí el mismo grado de verosimilitud que el de los profesores de Formación del Espíritu Nacional cuando nos explicaban desde su punto de vista la guerra civil. O sea nada.

      La República fue la consecuencia del agotamiento de la monarquía y recogió maravillosas aspiraciones especialmente en el campo educativo donde fue formidable. Pero el sectarismo de los partidos políticos y un sistema político caótico sin frenos legales llevaron a un regimen inestable y frágil. Los anarquistas (dos millones de afiliados) querían realizar el paraíso anarquista en la tierra (aunque sus antecesores habían asesinado a Prim que pudo haber dado consistencia a la primera salida de los Borbones), Largo Caballero y el PSOE revolucionario quería un régimen como el de la URSS, se fomentó un golpe de Estado en España con los sucesos revolucionarios que llevaron a la revolución de Asturias, los nacionalistas catalanes y vascos a lo suyo, huelgas permanentes, desorden generalizado, quemas de conventos, asesinatos políticos ... Gobiernos cambiantes y frágiles, ausencia de senado, y un odio creciente desatado promovido desde todos los lados. Ese odio que ya percibo en comentarios en la prensa en que es imposible hablar de nada sin que alguien salte a la yugular, ese odio que percibo en la vida política catalana en que alguien que se salga del guion nacionalista tiene mucho que perder. La vida me ha ido dando cuenta del carácter de los españoles y lo proyecto sobre aquel experimento sin límites que fue la república, la Niña Bonita, que se hizo terriblemente fea en pocos meses.

      Y, Krapp, yo no fui un niño feliz. No sé si lo fuiste tú, pero yo desde luego no. Mis años de infancia fueron los más atroces de mi vida. No te voy a explicar por qué.

      Estas reflexiones son sangre de mi sangre no fruto de clichés de ningún tipo. Quiero pensar que las tuyas también lo son. Pero no has dado muchas opciones a dialogar. Es de esto de lo que hablo. Has puesto en cuestión la solidez de lo que digo (que puede ser relativo, claro está) y has cuestionado la objetividad de lo que sostengo (aunque eso de la objetividad es algo terriblemente complejo como bien sabes). Pero percibo en tu discurso esa atalaya moral de la que hablo.

      Y lo sigo sosteniendo. En aquel tiempo me hubieran matado unos u otros. Para ambos hubiera sido sospechoso, y de ahí al paseíllo había poco, te lo dieran los falangistas o los comandos revolucionarios. Todos llegaban de madrugada.

      Después del ardor combativo, la distensión. Un cordial saludo. ;-)

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  4. Un texto que es toda una lección de Historia con mayúscula, sí, porque permite comprender el presente desde el pasado y porque dessacraliza una mitología barata republicana que trata de esconder lo que hubo de sonoro fracaso en aquel convulso periodo histórico. Del mismo modo que el franquismo se impuso por la fuerza y la crueldad, después de ganar una guerra con la pasiva complicidad de las "democracias occidentales" que no vieron con malos ojos que en España se impidiera la instauración de un régimen comunista, me parece acertada la visión que hubo del régimen, con un apoyo popular que quería, a toda costa, incluso a pesar de las libertades democráticas, una paz que permitiera "salir adelante" a las familias y, a partir del desarrollismo de los 60, acceder a un cierto bienestar, siempre muy mal repartido, por supuesto. Esa visión se ha de contraponer necesariamente a la distorsionada visión que del franquismo se ha dado por parte del nacionalismo catalán y sus fuentes de deformación. Al parecer, en Cataluña no hubo ni un puñetero franquista, y, como contaba Hugh Thomas, se ha vuelto "credo político" por estos lares, a nivel universitario, que la Guerra Civil fue una guerra de España contra Cataluña... Me parece una visión muy ecuánime de nuestra Historia, Joselu, y la suscribo plenamente. Enhorabuena.

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    1. He leído recientemente el libro Franco de Stanley Payne y me ha ayudado a situar piezas que tenía descolocadas. Una de las más sorprendentes es conocer que las elecciones de febrero de 1936 no las ganó el Frente Popular como se ha afirmado con contundencia. La situación quedó muy igualada con ventaja para las derechas y ello llevó a que se repitieran elecciones en varias provincias españolas, algo que en el clima prerrevolucionario que había, no fue posible. El Frente Popular se hizo con las calles. Tenía los sindicatos y organizaciones de masas movilizados. El clima de coacción era insoluble, los atentados políticos constantes, culminando con el asesinato político del jefe de la Oposición José Calvo Sotelo por parte de miembros de la guardia de asalto. No fue un periodo tan inocente. El libro de Payne, al que ya han colocado la diana de objetivo a batir y se le impide venir a dar conferencias, es, desde su postura distanciada y objetiva, algo que no había conocido. Antonio Muñoz Molina en La noche de los tiempos llega a conclusiones semejantes. El gran mito de la unidad popular que se extendió por el mundo unido a la idea de idealismo y generosidad era solo verdad en parte porque efectivamente había mucha gente buena en las izquierdas, cómo vamos a negarlo, pero también había miserables y asesinos sin escrúpulos como un tío mío que de ser miembro de tribunales políticos en que se ejecutaba a los de derechas, logró dar el salto al franquismo, con habilidad suma, y ocupar un alto cargo en Hacienda de Valencia. Gente buena hubo en los dos bandos, mucha, pero los que llevaban la iniciativa no eran tan inocentes ni bondadosos. Subieron los peores. Ahí tienes al miserable de Alberti, disfrutando de sus prebendas y lejos siempre del frente, mientras el bueno de Miguel Hernández estaba en primera línea.

      La leyenda de la bondad de la izquierda no se sostiene de ninguna manera. Por supuesto que no quiero decir que la derecha fuera mejor. Esa república sacó lo peor de los españoles, es posible que también lo mejor, pero prevaleció lo peor.

      ¿Y el franquismo? Un fracaso que a su modo autoritario en plena guerra mundial tuvo que bandearse entre muchas tensiones. El poder de Franco no dejó de estar cuestionado nunca entre sus adláteres. Fue hábil y su mayor habiilidad fue saber imponerse a todos cuando algunos de los suyos lo ridiculizaban.

      Y los españoles querían paz.

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  5. Me dió por comentar básicamente por que leí que los niños españoles estaban en la época de Franco como los niños argentinos en los 70. Soy una de esas niñas de los 70 de Argentina y la historia en mi país, al igual que la de España, da cuenta de que los extremos y sobre todo las intolerancias, no conducen a que sea posible instituir políticas de estado duraderas que mejoren efectivamente la vida de la mayoría de los ciudadanos. Nos vamos de un extremo al otro en una suerte de danza autodestructiva, en donde cada uno destruye lo que hizo el anterior solamente porque lo hizo el anterior - que no piensa como yo - Las obras, la infraestructura y los logros de los gobiernos - aunque éstos hayan sido nefastos - deberían estar separadas de los sentimientos que nos provocan las personas que los llevaron a cabo. La historia de mi país se divide en "nosotros y ellos", no me siento representada por los unos ni por los otros yo tampoco Joselu, ello no me debería impedir aceptar los actos de gobierno beneficiosos de los unos y los otros y abominar los actos de corrupción, o directamente los actos criminales de los unos y de los otros. Entiendo, acompaño y comparto que los actos terroristas/delictivos de los integrantes de los gobiernos, como fueron en mi país los actos de los miembros de las fuerzas armadas que produjeron la represión de estado, deben ser castigados con la ley e indagar, dentro de lo posible el origen y los motivos, de dichos actos. Es comprensible que las madres y abuelas de Plaza de Mayo tengan toda nuestra comprensión y apoyo, que se recuperen todos los nietos sustraídos, que se abran todas las tumbas comunes, que se sepa quiénes sostuvieron desde adentro y desde afuera dicho terrorismo de estado, pero mientras tanto el país debe seguir adelante, las gentes deben educarse, tener trabajo, vacaciones e infraestructura y para eso deberemos ponernos de acuerdo en muchas cosas y aceptar no acordar en muchas otras.
    Y a estas alturas me pregunto, le pregunto a Krapp, quien debería manejar los medios de producción, en el mundo del año 2016, con la concentración del poder en las multinacionales? Me gustaría que me diera una respuesta porque no la tengo. Apenas puedo esperar y desear que las clases medias no solo no desaparezcan sino que se fortalezcan, porque si las clases medias desaparecen solo quedarán los amos de los medios de produccción/comunicación y los esclavos/consumidores en una suerte de China mundial(para ser gráfica) situación que realmente me espanta.
    El mundo ha rodado hacia un lugar al que muchos no querríamos dirigirnos, pero aquí estamos y la realidad hay que enfrentarla, conocerla y seguir adelante con lo que hay.
    No veo otra forma de enfrentar este presente complejo.
    Con todas las diferencias que tiene la sociedad argentina de la española, ciertos patrones se repiten, será que la influencia ha sido tan fuerte, será por eso que la llamamos la madre patria?

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    1. Como bien dices, Ana, España y Argentina vivieron hechos semejantes con dictaduras. La diferencia es que en España fue consecuencia de una cruenta y larga guerra civil en el contexto de la confrontación entre comunismo y fascismo internacional. Y seguida de una guerra mundial de dimensiones devastadoras. Nuestros países hispanos no se libran de esa falta de solidez de nuestra vida política, de nuestras instituciones, de nuestro pasado... Aquí no nos libramos de los restos del franquismo y vosotros, probablemente, seguís presos de las consecuenciad de la dictadura. Creo que esas dictaduras son expresión de una enfermedad de las naciones y no logramos salir de la convalecencia. Siempre hay un nosotros y un ellos, tan peligrosos unos como otros. Nunca hay un nosotros redimido del pasado, ni creo que lo haya. En la Transición española se hizo algo muy valioso: intentar cerrar el pasado para dar salida al futuro. Fue lo más valioso de la historia de España, la reconciliación, pero hoy de nuevo vuelve la sombra ominosa del pasado y los tribunos de la plebe gritan contra aquella reconciliación como símbolo de rendición. Es imposible que sepamos vivir con esa alma escindida. Siempre propenderemos al desastre y la tragedia, aquí en esa madre patria que mencionas, una madre jamás reconciliada consigo misma. Yo solo soy un observador, aunque implicado, pero que siento el dolor de este proceso que sigue y sigue, y no cesará nunca. Esta es una nación, que se sostiene con hilos muy frágiles, y siempre están a punto de romperse.

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  6. Me parece, Joselu, que comparar las izquierdas y derechas actuales con las de los tiempos del franquismo, no es acertado.
    Para mí, nada sospechosa de tendencias derechistas, el PP no tiene nada que ver con el franquismo ni con la extrema derecha. Considero que, al igual que Ciudadanos, es un partido de centro, con el que se puede y se debe dialogar y construir un país.
    Por eso, afirmaciones como esta que escribes me sorprenden sobremanera:

    "No me cabe duda de que la derecha en este país ha sido en buena parte intolerante. Lo ha sido, es cierto. Pero ha sido capaz de construir algo. La izquierda ha sido en su historia, destructiva, sectaria, dividida en mil y una tendencias enfrentadas entre sí y no ha reculado ante los medios más violentos y ominosos para ejercer el poder."
    Afirmar que solo la derecha ha sido capaz de construir algo, es, cuando menos, inexacto. Creo que, como mínimo, convendrás conmigo en que la izquierda de González o Zapatero fue capaz de crear algunas cosas buenas, tú mejor que yo las conoces.

    Hablas mucho de la supuesta superioridad moral de las izquierdas... Yo, que soy de izquierdas, he pensado sobre esto que dices, y he llegado a la conclusión de que el mayor orgullo de serlo es creer que estoy de parte del más débil, del que menos tiene.
    Me vas a decir que eso no es un monopolio de las izquierdas, pero en mi opinión aún está por probar que sea una mínima prioridad en la derecha.
    Pero claro, yo vengo de una familia de rojos jornaleros muy concienciada, dirás tú. Y ahí te contesto yo que también tuve una madre de armas tomar, de misa frecuente y de derechas sin saberlo. Que convivió con mi padre (ya sabes, el rojo republicano) durante más de 50 años, en total armonía.
    Estoy curtida en convivencias, como ves, y no me importaría verla en las altas esferas políticas, pero no me hables del Franquismo y de los desaciertos de la República, ya está la cosa bastante revuelta.

    Sorprendida por los temas que valientemente coges por los cuernos.
    Un abrazo.

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    1. Bueno, yo considero las cosas desde mi lugar de residencia, Cataluña, tal vez eso me condiciona. Mencionar al PP es aludir a un nido de fachas para una gran parte de los catalanes, y Ciudadanos, por extensión, aunque ha nacido en Cataluña, pues lo mismo. De hecho toda actitud de real o supuesto españolismo es inmediatamente tachada de facha. esa es la palabra. Solo se puede ser nacionalista independentista o se es facha. Esta es la realidad con que vivo. Así de simple. No sé si en el resto de España se tiene otra perspectiva, pero pienso que en cuando uno se bascula hacia una izquierda más radical, no debe haber mucha diferencia. Al menos lo que se percibe con el partido violeta de nuevo cuño.

      Y sí PSOE y PCE actuaron con altura de miras, lo he reconocido en mi post explícitamente. La izquierda que representó el PSOE fue generosa pero ahora por eso mismo se le califica de traidora, de burguesa, de ser apéndice del banco de Santander, de estar en el mismo lugar que el PP. Y entiendo que esa crítica radical tiene su punto de justificación cuando mencionamos el tema de la corrupción, de las puertas giratorias, etc. Temo mucho la demagogia izquierdista que se está apoderando de este país. En más fácil gritar cuatro eslóganes radicales que ser capaz de construir con lo que tenemos.

      En cuanto a la solidaridad de la izquierda y sus prioridades es cierto, es más sensible, pero he oído que el sacrosanto presidente Mújica de Uruguay que vive en un pequeña vivienda ha dejado en la ruina la economía uruguaya. Se puede repartir, sí, pero considerando lo que se tiene, no lo que no se tiene. Si yo tengo 50, no puedo repartir como si tuviera 200. Y a veces en cierta visión de la realidad de España pienso que la izquierda más radicalizada piensa así. Total solo hay que quitárselo a los bancos, al ejército y a la iglesia. Se lo quitamos y se hace la justicia social, no habría recortes, habría dinero abundante para sanidad, para educación y podríamos acoger a 200000 refugiados, además de una renta básica universal. Así de simple.

      En cuanto a mis orígenes, yo milité en un partido marxista revolucionario partidario de la dictadura del proletariado pero yo no comulgaba con ello. No sé por qué estuve allí. Tal vez por afán de justicia y por la rebeldía de la juventud.

      En cuanto a la república, he pensado mucho sobre ella, llevo haciéndolo más de cuarenta años. No es para mí una reflexión efímera.

      Me voy a hacer fotos. Es el atardecer.

      Un abrazo.

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  7. Por cierto, he leído los enlaces sobre tus padres que dejaste en loscomentarios de Bibliofagia, y he contestado a ellos.
    Se agradece el detalle :))

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  8. Valiente entrada Joselu. Franco se impuso a la brava y eso no esta bien, nada justifica un golpe de estado de esa magnitud. Cuando Franco dio el golpe de Estado, muchos, en nombre de no se que libertades, en el ejercito destituyeron a los oficiales a los leales y a los que no. Es curioso ver que en la Armada los barcos iban pilotados por analfabetos, que no sabían lo que hacían, la artillería republicana disparaba "a ojo" porque los que sabían tiro habían sido o sustituidos o asesinados (leales o no), en los combates en nombre de la supuesta libertad la gente se retiraba sin presentar combate al grito de "nos copan" y dejaban el campo expedito al enemigo (que si estaba disciplinado). Los anarquistas de la F.A.I. iban a su bola, los comunistas "con su verdad" por otro lado y los socialistas a bamboleos. La gente, en el frente de Madrid, iba a pegar tiros "a donde fuese" por la mañana a la sierra y luego volvían a casa por la tarde, diciendo que habían luchado, sin haber visto al enemigo. Se nombraba teniente coronel a gente como Valentin Gonzalez "El campesino", un comunista fanfarron que después de ser peón caminero había desertado de la Legion y que no tenia conocimiento militar (ni de otro) alguno de nada. La guerra no la gano Franco, la perdieron los estúpidos de la izquierda, con su ignorancia, con su quemar y expoliar Iglesias con sacerdotes fascistas y sacerdotes que hacían labores sociales, con su chulería libertaria y su estupidez. No se puede hacer combate decidiendolo en asamblea, aunque sea muy democrático y libertario que te rilas, no se puede decidir el horario de ataque en votación; ¿Sabes que tengo un libro donde pone una foto con un vale emitido por el Comité de Milicias y Defensa de la Ciudad de Madrid que pone: "Vale por seis "porvos" con la Lola"? ¿Es seria una milicia que hace vales de este tipo?.
    Para cuando la República quiso reaccionar, imponer orden y disciplina (imprescindibles para cualquier conflicto), ya fue demasiado tarde y como he dicho antes, perdieron la guerra, no la gano Franco.
    Respecto a la Transición, ahora abundan los que Julio Cesar llamaba "generales de salón", personas que hablan de impresionantes estrategias sin haber estado nunca en ningún conflicto serio. Suarez no tuvo nunca mayoría absoluta y cocino con todos, tuvo cintura, tuvo reflejos e hizo las cosas de la mejor manera posible, todo ello aderezado con casi decenas de muertos y heridos anuales por terrorismo como salsa. A toro pasado se torea muy bien, pero España ha conocido un avance espectacular, se gozan libertades jamas soñadas antes, eso es un hecho.
    ¿Se puede mejorar? desde luego y soy muy critico con segun que cosas, pero de ahí a menospreciar a los artífices de la Transición hay un trecho muy largo que la Historia pondrá en su sitio.¿Sabes que a Suarez le embargaron su casa porque la hipoteco para un tratamiento para su mujer? ¿que país es este? ¿que pago es este a un Presidente del Gobierno que luchó y mucho por las libertades de todos? a mi me da vergüenza.

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  9. Este es un país donde esta de moda estar descontento y quejarse de todo y contra todo, como niños pijos malcriados, somos un país con exceso de universitarios y algunos dicen que no hay Educación Publica. El trabajo esta mal visto y el espíritu creador esta tapado por un ingente ejercito de burócratas analfabetos criados en las juventudes hitlerianas de los partidos, con mando en plaza, auténticos parásitos de la sociedad y que cargan contra todo para que no veamos sus inmensas carencias. Esta de moda ser victima, lo que por una parte no deja de ser penoso y, por otra parte, tapa a las autenticas victimas. Y para no dejar casi nada, lo que me llena de "orgullo y satisfacción" son las izquierdas nacionalistas "solidarias", un concepto cuando menos "difuso y extraviado" , porque si defiendes la solidaridad vertical, los que más tienen más pagan en la sociedad, lo normal es que defiendas la solidaridad horizontal entre los territorios los que más tienen más aportan, pero ahí les tienes, dando lecciones de izquierdas y de socialismo que "te rilas" y apuntalando, al mismo tiempo, al más rancio clasismo y caciquismo español.
    ¿Fue necesario Franco?, NO, fue un sinvergüenza, un incapaz, mal militar y un negligente gestor, lo que si era y es necesario, antes y ahora, una izquierda con un norte definido y menos tontería.

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    1. Perdona la extensión y la redacción.
      Un saludo

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    2. Franco era un personaje que vivió y se sostuvo mediante tópicos, su pensamiento no daba para más. Y, efectivamente, fue un mediocre militar, un estadista deficiente, un individuo limitado ... pero lo cierto es que con su mediocridad fue mejor y más listo que todos los demás juntos que se consideraban infinitamente mejores y que lo despreciaban. Eso da que pensar. Su único objetivo fue mantenerse en el poder y para ello tuvo una astucia innegable pues entre los suyos, muchos lo menospreciaban y buscaban hacerle la cama. Sus crímenes, innegables, pero los otros no se quedaban atrás y habría que haber visto qué hubieran hecho si hubieran ganado. ¿El franquismo? Una mala comedia de puchero, con curas y monjas por doquier. Y Billies el Niño en las comisarías. Franco se negó a sí mismo dando paso al desarrollismo en los años sesenta y eso permitió una dictablanda y un país emergente y eufórico que fue saliendo a flote. Lo mejor de nuestra historia es nuestra larga recuperación de la conciencia cívica para oponernos a la dictablanda o dictadura. Era enfrentarse a un padre autoritario para exigir capacidad de decisión. Él entendió la política como eso, como la ordenanza de una familia en que él tomaba las decisiones porque los demás eran incapaces de dirigirse a sí mismos, y lo cierto es que visto lo que fue la República, algo de razón no le faltaba. La izquierda tiene muchos valores positivos y lo demostraron PCE y PSOE en la Transición. Ese partido de jóvenes pijos que es Podemos, que admite financiación de Irán y todo lo demás que sabemos de ellos, es un elemento destructor. Y la política vuelve a ser lo que fue, una fuente de desagregación de un país que cada cierto tiempo anhela disolverse y saltar por los aires, preparando inconscientemente el terreno para otra confrontación civil. Es nuestro sino. Franco fue un hijo de puta, no sé si más cruel que los otros, pero respondía al siguiente movimiento del vaivén histórico en el que nos movemos, y así de un lado al otro, de la disolución a la unidad forzada, es la estúpida historia de España, un país de majaderos y trileros.

      Y no tienes que disculparte, sé que eres una persona que piensa mucho y bien, al menos me lo parece a mí.

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    3. He estado releyendo tu comentario y el mio, la redacción es atroz aunque imagino que ya lo sabes.
      Solo una puntualizacion cuando digo: "burócratas analfabetos", no me refiero a su nivel de estudios, sino a su limitada visión del mundo solo accesible por la lente política del partido y su
      demostrada carencia de pragmatismo.

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  10. Leyendo todo esto desde lejos, desde afuera, como alguien que no está involucrado con esta historia, me parece que una cosa no tiene que ver con la otra. Me explico: un país no tiene que pasar por el trauma de una dictadura, llámese de derecha o izquierda, para progresar económicamente, lograr una clase media o alcanzar estabilidad. Que haya sucedido en este caso no prueba nada, y bien puede que haya sido “a pesar de” en vez de “como resultado de” el franquismo. Igual pienso que las fallas de un bando, en este caso la izquierda, o las debilidades que se pueden atribuir a su liderazgo no justifican un escape hacia el otro bando. Hay países en el mundo que han logrado estabilidad, clase media y progreso económico sin gobiernos autoritarios (pienso en Canadá y Estados Unidos, pero hay otros). Hay países de tendencias liberales que han logrado estabilidad y progreso, y ahora pienso en los nórdicos, pero eso no significa que todos los gobiernos de izquierda (llámense autoritarios o democráticos) vayan a lograr lo mismo. Creo que los derechos humanos se deben de proteger al margen de los resultados económicos, que bien responden a un sinnúmero de condiciones y no exclusivamente a las tendencias políticas.

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    1. Me sorprende que me diga esto un dominicano que conoce la historia de su país. Claro que hay países como Canadá, Estados Unidos, Australia, países nórdicos y diversos países europeos que han conseguido estabilidad y crecimiento económico. Pero todos o casi todos son de tradición protestante. Ahí nos tienes a los hispanos y la triste experiencia en todos nuestros países con los dictadores de turno. Nosotros tuvimos a Franco y vosotros a Trujillo. Ambos representaron estabilidad, orden y dura represión anticomunista. Sus víctimas se cuentan por millares o decenas de millares. ¿Por qué los países hispanos estamos abocados a regímentes dictatoriales? Ahí tienes a Cuba, Venezuela con regímenes autoritarios que los alejan de los usos democráticos. Y ¿qué decir de los regímenes dictatoriales de derechas auspiciados por Estados Unidos en su lucha anticomunista? Raro es el país en Latinoamérica que no haya tenido su experiencia dolorosa en este sentido. Creo que solo hay una excepción -que yo sepa- y es el caso de Costa Rica en donde siempre se ha respetado el mandato democrático y que no tiene ejército. ¿Por qué esta tentación de la izquierda a tomar el poder y a hacer la revolución marxista? ¿Por qué la derecha reacciona auspiciando dictaduras sangrientas? No tengo respuestas. Yo sé que la dinámica en mi país de enfrentamiento entre derecha e izquierda en su historia ha sido altamente conflictivo y ha llevado al franquismo a partir de 1936 durante treinta y nueve años. Se consiguió desarrollo y crecimiento, aunque muy lentamente. Eso unido a una intensa represión a los disidentes, muy fuerte al principio y luego más leve.

      Parecía que en España habíamos llegado a un estado de equilibrio moderno, pero no es así. Este país busca desmontarse cada cincuenta años. Es un destino histórico. Yo lo vivo con gran pesimismo.

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    2. No veo contradición en esto. Trujillo fue un dictador al estilo latinoamericano y más de una vez he pensado que al estilo español, y su época representó una de cierta estabilidad económica, es cierto, pero plagada de corrupción, violaciones de derechos humanos e imposición de valores culturales racistas. Ese tipo de estabilidad para mí no sirve. Cuesta demasiado. Destruye la clase intelectual y artística. Creo que eso lo vemos todo. En las últimas décadas, Rep. Dominicana ha tenido estabilidad política en el sentido de que un gobierno cede a otro el poder de manera más o menos democrática (siempre hay rumores de fraude), pero el legado de la corrupción, el autoritarismo transformado en caudillismo, el racismo institucionalizado y la imposición de valores religiosos sigue ahí. No tenemos que agradecer eso a Trujillo. Si el país, por ejemplo, tiene más prosperidad que su vecino Haití no es porque tuvimos dictadura (ellos también la tuvieron con los Duvalier y otros gobiernos más o menos represivos), sino en gran parte por las remesas de la migración (y esta también empezó como un escape de la dictadura). Entonces, lo que dije antes, y no sé si estuvo claro, es que ni las dictaduras de izquierda ni de derecha sirven y que no han dejado nada admirable, porque esa estabilidad que crean es una burbuja de tensión que explota cuando ellas se acaban. No crean instituciones representativas ni establecen una tradición parlamentaria. Casi siempre son lo que en inglés llamamos un "zero sum game," donde le quitan a unos para darle a otros. Ahora, lo que dices de la religión es muy interesante: muchos de estos países ricos del mundo provienen de tradiciones protestantes. Tal vez se debe en parte a la diferencia entre una religión centralista, y autoritaria, y otra donde sus miembros gobiernan sus congregaciones.

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