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lunes, 24 de noviembre de 2014

La imaginación en las aulas

                                                          Obra de Li Wentao

Esta es una cualidad esquiva o ¿cabría llamarlo mejor capacidad? Me sorprende que a veces los mejores alumnos no son imaginativos. Son tenaces, son voluntariosos, más o menos inteligentes pero no necesariamente se une a ellos esa capacidad y cuando se les expone a un ejercicio abierto en que pueden darle salida, ellos se dan cuenta de que no son imaginativos. Y lo reconocen con pesar. Tienen muchas virtudes, pero esa no es una de ellas. Por contra, hay muchachos (y dentro del masculino también las incluyo a ellas) que son poco a nada académicos y, sin embargo, muestran destellos de una mayor imaginación. No es una regla directa, tampoco, claro está. No se puede afirmar que los alumnos que obtienen deficientes resultados sean necesariamente más imaginativos, pero es posible que sea así en algunos casos.

La imaginación es una cualidad que se desarrolla por parcelas de intereses. Por ejemplo, se puede ser poco o nada imaginativo ante una redacción planteada por el profesor o cualquier ejercicio académico, y se puede ser imaginativo en el fútbol, en la danza, en la cocina, en la vestimenta... La imaginación se nutre de un muestrario de múltiples posibilidades, de infinitas posibilidades. Nadie saca sus ideas de la nada. Un alumno puede tener gran interés por el fútbol y eso supone que es capaz de crear jugadas imaginativas que va ideando de las que ve en otros partidos o en la televisión protagonizadas por sus astros. Entre las posibles va formando su propio criterio y entonces es capaz de reproducir algunas de esas jugadas como si fueran suyas en origen. Pero eso no implica que tenga el mismo interés ante una situación planteada por el profesor y que debe desarrollar en doscientas palabras. Ahí su muestrario de posibilidades es próximo a cero, solo conoce las soluciones más típicas y convencionales que ha visto en televisión o en el cine más facilón. Y además no le interesa ese campo. No le ve especial interés al campo del lenguaje donde son posibles infinidad de jugadas imaginativas conociendo las reglas y alterándolas después. Mis alumnos carecen de una base creativa en el área del lenguaje y de la literatura. Es como si a uno de nosotros nos ponen a bailar o a jugar al críquet. Seríamos probablemente lamentables, al menos yo. Porque “crear” es conocer las reglas de composición, de juego, de situación, de tener una base de elementos que conforman las infinitas posibilidades. Su disponibilidad es muy reducida porque carecen de interés por el lenguaje. El lenguaje para ellos es utilitario, sirve para comunicarse y, a su nivel, lo utilizan eficazmente aunque desconocen sus gigantescas posibilidades creativas. Posibilidades creativas que a ellos no les motivan ni interesan. Ciertamente hay una muy reducida parte de la población que esté interesada en el lenguaje que es la base de la creación literaria. No solo, claro está, pero sin lenguaje variado es imposible montar un artefacto mínimamente literario. 

El lenguaje no les seduce porque desconocen su capacidad de seducción. Y ensamblar, mediante el lenguaje, historias imaginativas es una sintaxis que ellos ignoran, e ignoran la cuestión esencial que es que se puede y se debe ser libre para “crear”. Es lo mismo que para bailar. Un buen bailarín se siente libre bailando porque controla la sintaxis del baile y puede desentenderse un tanto de la técnica. Y será un genio cuando la técnica no le limite y se atreva a romper las reglas. Pero para romper las reglas es necesario ser muy bueno. Lo normal es que las personas nos veamos constreñidas por las reglas. Y las reglas no son divertidas, son limitativas, son coactivas y coartan la libertad. Así cuando se enfrentan a una situación planteada por el profesor en que deben realizar un cómic, hacer un dibujo, escribir una redacción, ellos se ven muy encajonados porque desconocen las posibilidades de variación, desconocen los modelos básicos sobre los que improvisar, tienen un repertorio mínimo de términos lingüísticos sobre los que operar –su léxico real no es superior a doscientas palabras-. El resultado es muy deficiente porque no controlan las herramientas, desconocen el uso de muchas de ellas, y no tienen modelos a los que asirse. Navegan en el vacío, y su único punto de apoyo son las conexiones más endebles sacadas de lo único que ellos ven que son las series, los juegos de ordenador, las situaciones de la vida real de la que no son agudos observadores pues todo les parece “normal”. El creador de cualquier arte imaginativo que integre a los seres humanos (el teatro, el cine, la literatura, la fotografía, la escultura...) sabe que la realidad es una fuente de observación prodigiosa. Tenemos delante de nosotros verdaderas maravillas si las sabemos observar. La vida, la gente común, son una fuente inacabable de modelos y posibilidades, pero darse cuenta de que la realidad es mágica supone un salto conceptual que se opone a la consideración de que la realidad es normal. Y lo “normal” es una idea terrible porque no hay nada “normal”, todo es “extraordinario” pero para ver lo “extraordinario” en lo “normal” es necesario un aprendizaje para el que hace falta distanciamiento y sensibilidad. Quiero decir que mis alumnos fracasan a la hora de enhebrar un relato de forma imaginativa porque desconocen las herramientas, los modelos y las posibilidades que aporta la “normalidad”. Alguien dijo que describir las veinticuatro horas de un día de un hombre normal sería un prodigio y algo así intentó el Ulisses de James Joyce.

Hay pocos seres auténticamente imaginativos, la mayoría nos movemos en un área gris en cuanto a ese campo. Lo que diferencia a unos de otros es que unos conocemos más modelos, más posibilidades de desarrollo, controlamos más términos para expresarlas, pero no somos netamente imaginativos que no es otra cosa que la capacidad de establecer conexiones nuevas entre las cosas. Este es el último y gran campo de la imaginación: las relaciones, los conceptos aportados por el ingenio que es la capacidad de crear conexiones. El surrealismo se ideó mostrando la relación entre un paraguas y una máquina de escribir sobre una mesa de operaciones. 

Así, mis alumnos son escasamente imaginativos en su mayoría por su escaso interés en el área del lenguaje y la literatura, por su deficiente conocimiento de una base lingüística que les aporte variedad, por su desconocimiento de modelos, por su falta de observación de la realidad cotidiana, por su poco utilizado ingenio aplicado a este campo de creación y porque son torpes y no saben que pueden ser libres y es una maravilla ser libres en este campo o en cualquier otro.

Pero para eso estamos nosotros ¿no?



30 comentarios :

  1. Un placer leerte profe. Te podrás imaginar que pertenecí al grupo imaginativo, con pésima memoria convencional pero un rayo para relacionar conceptos. Un tipo de inteligencia espasmódica, incomprensible para mis profes y un tormento para mi misma. La voluntad de hierro y los codos engrosados. Muy precoz lectora, a falta de t.v. me imagino, terriblemente juguetona , bailarina, y tachada de exceso de inocencia o defecto de picardía por la boba de mi madre. Una de tantas infancias complicadas, por no utilizar otro término.

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    1. No sé cómo será una infancia no complicada, una infancia feliz y todo eso, pero sé de lo que es una infancia complicada. Es una fuente de inspiración profunda para lo que queda de vida. En ella se aprende muchísimo, tal vez mucho más de lo que se debería. Mi madre no era exactamente boba pero me enseñó con contundencia otros valores que no encarnaban precisamente la bondad y la ternura. Creo que podríamos fundar un club, el de las infancias complicadas, extraordinariamente fecundas por la rapidez de reflejos que desarrollan, por la viveza, por la lucidez que aportan, a pesar del dolor que han infligido.

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    2. Absolutamente. Ella personalizo las miserias que siempre rechacé, incluida la mental. Me condicionó el resto de mi existencia, habida cuenta que era hija única, destinada a escalera para su ascenso en la escala social, y falleció a los 97, hace poco. Telita.
      Con respecto a tu comentario en mi blog solo sugerir que haces lo correcto escribiendo largo y tendido de forma espontanea, así guardaras una magnifico depósito de inspiración pura que en el futuro te resultará muy útil.
      No sería lo mismo ponerse exprofeso a confeccionar un montón de hojas encuadernadas. Claro que solo se trata de mi experiencia.

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  2. Bueno, nosotros estamos ahí, pero para qué vete a saber. Citando al clásico, 'no sé si estoy en lo cierto, / lo cierto es que estoy aquí / (otros por menos se han muerto: / maneras de vivir)'.

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    1. Un poco de Rosendo y de Leño siempre viene bien, aunque no sepamos bien para qué estamos y digo yo que algo podremos hacer, quiero creerlo, pero vete a saber, claro.

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  3. Un tema muy interesante desde el punto educativo.-Este fin de semana hemos asistido unos 300 profesores y asesores del CEP de todo Canarias a un evento"El Congreso Internacional de Educación":ya que sufrimos un alto índice de suspensos y de abandono escolar..Entre las principales líneas de innovación pedagógica que están dándole un giro al sistema educativo en muchos colegios e institutos del mundo.En las cinco conferencias plenarias que hemos tenido con sus correspondientes talleres prácticos.Se ha destacado"La educación se ha encargado de llenar las cabezas de nuestros hijos de contenidos y se han olvidado de que sean mejores personas"o "Todo el mundo piensa ,pero no todo el mundo piensa con el cuidado y la habilidad que debería" y uno de los ponentes : profesor de la Universidad de Barcelona y especialista en educación emocional y bienestar nos emocionó literalmente.De él destacaría la frase l"Si nuestros alumnos no son capaces de emocionarse no aprenderán nunca".

    Este Congreso Internacional de Educación ha hecho historia y estoy segura que esta siembra de emociones .Aulas que no aburran, que emocionen que sean (CREATIVAS),vivas,de colores pero sobre todo que el verdadero protagonista sea el alumnado...

    .Lo dicho Joselu:, que tenemos que trabajar más el pensamiento lateral y, que a la creatividad y búsqueda de caminos alternativos a las propuestas tradicionales a.través de la imaginación.-"Menos contenidos es más tiempo para dedicarlo a lo importante,competencias,habilidades", una observación de Javier Bahón profesor de la Escuela Universitaria del Profesorado en el País Vasco y especialista en diseño de proyectos e inteligencias múltiples.Yo estoy con la observación de María Ocaso, profesora universitaria que por su parte describió la realidad educativa actual con la frase"la educación actual es una farsa"y basó su charla desde su propia experiencia como docente.
    -Como ponentes:
    .Robert Swart, Universidad de Massachusetts.
    .Rafael Bisquerra, Universidad de Barcelona.
    .Richard Gerver:asesor del gobierno británico en políticas de educación, de Google y de muchos centros escolares de todo el mundo.
    .María Ocaso, profesora universitaria.
    .Javier Bahón,profesor de la escuela Universitaria del Profesorado.en el País Vasco.

    Un abrazo .

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  4. ...Disculpa el rollo : pero es pena que a los profesores se les queme de esta manera, y que los alumnos se aburran en clase.

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    1. No, los alumnos tienen sus recursos para no aburrirse en clase a pesar de los profesores. El problema es retenerles en lo que toca.

      No obstante, veo en la tele a veces un programa en Antena 3 que va antes del telediario de la noche. En él estallan bombas si fallan los concursantes las preguntas. Para mi pasmo desconocen cuestiones básicas de cultura general. Ayer mismo tenían que contestar y elegir la respuesta adecuada sobre quién estuvo detrás de la revolución rusa de 1917, si Lenin o Rasputín. Eligieron a Rasputín. En otra no supieron decir que la molécula del ozono tiene tres átomos de oxígeno, y así un montón. Mis hijas que estudian ESO y bachillerato se asombran porque ellas van a la escuela a aprender (hemos tenido esa suerte) y no a pasárselo bien de entrada (eso viene después). Quiero decir que podremos quitar programa, podremos urdir sistemas más o menos amenos, más o menos emocionantes, pero, carajo, hay que aprender cosas... No podemos crear una sociedad de individuos muy emotivos pero plenamente ignorantes de cuestiones básicas.

      Eso no quiere decir que yo no me plantee hacer mis clases participativas e interesantes. Claro que lo intento.

      Un abrazo.

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    1. Terimah Kasih banyak. Saya berada di Indonesia dua kali kapan saya dua pulu selapan.

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  6. Reconozco que soy poco imaginativa, querido Joselu. Se me da bien contar lo que siento o lo que veo, pero me cuesta mucho crear historias originales. Quizá por eso adoro a Julio Verne y me encantan las obras de ficción en general. Los estudios de mi época coartaban drásticamente cualquier atisbo de imaginación: había que repetir como un loro desplumado definiciones, conceptos o datos, no valía la opinión personal ni la crítica. Nos mandaban muchas redacciones, sí, pero la creatividad era escasamente valorada. Aprendí ya de adulta los múltiples recursos de Bettelheim o Rodari para crear historias disparatadas y divertidas. Aún hoy me cuesta fomentar la libertad de expresión en mis alumnos, cada vez más pobre, como constatamos a diario. Quieren desahogarse pero no saben emplear las palabras adecuadas, les faltan recursos. Y qué decir del conocimiento puro y duro, en una época en la que muchos defienden que para qué van a aprender quién fue Góngora si lo tienen a un click en el móvil o similar. Vamos dando palos de ciego, cuesta abajo y sin frenos. Parece que todo vale pero que nada sirve en realidad. Cuando veo cómo mis alumnos emplean mal las posibilidades de internet (sin esa herramienta no hacen nada, no se molestan en buscar otros
    recursos) me acuerdo del fantástico concurso "El tiempo es oro", presentado por el maravilloso Constantino Romero, en el que los participantes buscaban en enciclopedias los datos que llevaban de una pregunta a otra. Hoy eso sería impensable. Muchos creen que en google está TODO, y no es cierto. Un ejemplo: los alumnos deben buscar personajes que hayan realizado un viaje similar al de Phileas Fogg. Respuesta de una alumna: Cayetano Rivera. ¿Por qué? Porque al poner "mundo- viaje- aventura" o algo similar le aparece la expresión "ponerse el mundo por montera" y el resto te lo puedes imaginar. Y en esas estamos, colega. ¿Cómo se les enseña a discernir lo correcto del disparate? Para ellos todo lo que aparece en una pantalla es incuestionable.

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    1. Hay ejercicios que les gustan y que yo aprovecho. Tengo una aplicación en el iPad que fomenta la creatividad del siguiente modo. Yo conecto el iPad a la pizarra digital para que lo vean. La aplicación propone cada minuto o cada dos (o los que quieras) que ellos deben introducir en su redacción un personaje que robe una joya (por ejemplo), al cabo de un minuto aparece que deben introducir la palabra "albornoz", luego aparece una "bailarina", luego uno de los personajes dice "voy a vivir para siempre", así durante veinte minutos hasta que la narración acaba cuando se "intuye una tormenta en el horizonte". Es un ejercicio de narración guiada con propuestas aleatorias que van apareciendo en la pantalla dándoles ideas de qué introducir. La habilidad por su parte es integrar estos elementos narrativos (personajes, diálogos, situaciones) en un relato que sea coherente. Lo sorprendente es que a muchos les gusta y algunos son muy hábiles haciéndolo. Otra cosa es la puntución y la ortografía, que cabe trabajar en un segundo momento. Es un sistema que funciona con los más pequeños (hay aplicaciones semejantes para la primaria) como para los adultos con propuestas guiadas de creación más complejas.

      Yo no sé si soy imaginativo o soy como don Quijote eligiendo entre las diferentes propuestas de libros de caballería la que más nos atrae. Por eso pienso que la imaginación pura no es lo mío, pero si imaginación es tener un repertorio de posibles elecciones que conoces y eliges la más atractiva en ese momento, sería otro tipo de imaginación.

      No cabe duda de que Messi es un buen jugador de fútbol (eso dicen en general), pero ¿te lo imaginas escribiendo una redacción de esas que encargamos a nuestros alumnos? Sería de una pobreza espeluznante a todos los niveles. Y, sin embargo, es una persona imaginativa en una parcela que es el fútbol. Alguien ha dicho que podía tener el síndrome de Asperger en alguna medida que desarrolla genialmente una faceta respecto a otras. Así pues, la imaginación es algo que posiblemente desarrollemos más en algunas aspectos respecto a otros.

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  7. He visto alumnos con asombrosa imaginación a los que les costaba entrar en materia educativa. Y al contrario. De hecho suelen abundar más los segundos, los que brillan sin que en modo alguna se vea que tienen una brizna de creatividad. El mundo pertenece a los segundos. Lo digo con pesadumbre. Pero hay veces en que uno prefiere que todo se conduzca por las vías cartesianas, que no haya injerencia de la imaginación y tres por tres sean nueve absolutamente. Yo vivo de la diferencia. De que sean ocho o sean diez. Ver que el ocho o el diez dan más juego. En la escuela, en mi clase, trato a diario de que reconozcan la magia de las palabras. De ahí sale todo. Un estupendo artículo, Joselu

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    1. Para mi, igual que para ti, el aula no solo es un lugar donde se imparten conocimientos, que también, es un espacio donde se abren las ventanas de la imaginación, de acceso también al mundo interior, de compartir un cierto sentido mágico de las cosas. Puede que muchos no lo perciban, pero habrá algunos que sí lo harán. Enseñar es algo muy sutil. Un simple gesto nuestro puede servir para dejar marcado a alguien durante toda su vida o, en otros casos, toda nuestra pasión puede no servir para conmover a a alguien que sencillamente no nos necesitaba. Hay un libro titulado "Mi hermano el idiota" de Michel del Castillo situado en la España de la posguerra. Un muchacho accede a la vida literaria por la recomendación de un profesor polémico y tal vez turbio de la lectura de Dostoievski. A él le sirivió y le abrió un mundo. Si no has leído este libro, no te lo pierdas. Es parte de la autobiografía de este escritor exiliado Michel del Castillo. Es digno de ser conocido. Fue escrito en francés por este escritor ya más francés que español.

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  8. Creo que en este caso tenemos algo de culpa, como docentes y como institución. La mayor parte de las tareas, desde Primaria hasta Bachiller, están tan pautadas (creo que para la calificación) que ofrecen escaso margen para la imaginación. Hay varios gurús educativos que recogen esa idea de que las escuelas matan la creatividad (lástima que no aporten soluciones para los contextos reales) y me parece que no andan desencaminados si vemos que, como mencionas, los alumnos más creativos suelen ser los marginales del sistema. Podría poner muchos ejemplos de ello.
    Sabes que últimamente me dedico bastante a los proyectos. No es algo que me ocupe todo el tiempo, pero ese porcentaje de horas dedicado a desarrollar tareas a medio o largo plazo con el horizonte de un producto concreto está resultando para mí lo más valioso de mi metodología. En algunos proyectos acaba aflorando la imaginación y la creatividad, a veces gracias a ese alumno díscolo que por lo menos aporta a su grupo la idea brillante o el enfoque novedoso. En la comparación de métodos es cuando descubro que el resto de tareas suelen ser aburridas, mecánicas y poco sugerentes, de ahí que pocos tengan ánimo para introducir en ellas cualquier atisbo de imaginación.

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    1. Yo no sé si trabajo por proyectos, seguro que no. Pero en las clases siempre hay algo de polvos mágicos en la medida de lo posible. Estoy viviendo este año, con media jornada, una experiencia muy relajada y creativa con los cursos a que doy clase, sin el estrés de una jornada completa. Así cada clase lleva la energía y la pasión de un profesor no extenuado. Una situación ciertamente envidiable y que me permite de todo un poco. Hoy por ejemplo salimos a Barcelona a ver la exposición del World Press Photo 14, algo que creo que les gustará. Se trata, desde mi punto de vista, de abrir las ventanas al mundo para que vean que es ancho y extenso, que va más allá del aula. Y sí, la docencia, promueve los procesos no imaginativos. En mi experiencia a lo largo de años, he intentado lo contrario y en conjunto se puede decir que he hecho eso más que ser un profesor tradicional con papeles amarillentos en su carpeta azul. Nada me vale de un año apra otro.

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    2. Yo sustituí los "papeles amarillentos" por la improvisación continua... y acabé exhausto... Aunque eso no permite estar siempre a la misma altura, claro. Lo siento por los que me tuvieron en "horas bajas", claro.

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  9. Creo que el sistema educativo merma algunas capacidades y no educa a la totalidad del ser por ejemplo no enseña a bailar igual que enseña matemático o no apuesto por la música. Le falta libertad para que el alumno se equivoque, para que pierda el sentido del ridículo. Teniendo toda la información a golpe de un clic más que acumular conocimientos habría que desarrollar habilidades. Y ahí debería aparecer ese profesor(ahí estás tú) que se niega a ser educativamente correcto y a falta de imaginación pone la suya al servicio de sus alumnos.

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    1. Es difícil saber, Rubén, quién es uno, si lo hace bien, si fomenta aquello que los chavales necesitan. Yo no lo tengo claro. No haría apología de mi metodología. Solo reflexiono sobre ella. Depende tanto de cuáles sean los objetivos que se busquen. Si una pedagogía emocional o una pedagogía pragmática. Imagínate que un alumno tiene claro que quiere ser médico y tiene fuerte voluntad para ello. Él querrá fundamentalmente un impulso fuerte de contenidos en sus estudios. Lo que pasa es que los muchachos que tenemos en las aulas están fundamentalmente sin ideas claras, lo que es normal, y están predispuestos a pasárselo bien y quieren metodologías divertidas. ¿Es bueno? Depende. Yo no lo tengo claro. No tengo claro nada. Sé yo lo que hago, pero entiendo que se debe a mi carácter personal que necesita de la innovación y de la experimentación. Pretendo fomentar la creatividad y el libre pensamiento, eso es cierto, y darles confianza en sí mismos. Pero ya te digo que dudas todas. Solo al cabo de los años, si ellos vienen, puedes sentir que acertaste o te equivocaste, si ellos te lo dicen. En el fondo creo que es más lo que se transmite vivencialmente que teóricamente. Pero no sé, Rubén, no sé.

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  10. Si imaginar, pongámoslo en ese terreno filológico, es inventar o asacar imágenes, quizá me reconozca como imaginativo, aunque la pobreza de las imágenes inventadas no deja de sorprenderme, sobre todo cuando me da la vena y me digo, con un exceso nefasto de indulgencia, que a lo mejor pueden ser descritas en un papel, y me pongo a ello. Ahora bien, me parece que en este discurso sobre la imaginación se cuela otro concepto, de rondón, que tiene que ver con él, pero que, si no merece capítulo aparte, sí que hemos de tratar de discernir cuál es su función y su alcance. Me refiero a la creatividdad. Tú no aludes a ella en tu artículo, pero algunos comentaristas la han usado casi como si fuera el corolario de la primera, la imaginación. Creo que son dos "parcelas" distintas, aunque colindantes. Se puede ser muy imaginativo y poco creativo; e incluso se puede ser creativo y muy poco imaginativo, como cualquiera tiene la posibilidad de comprobarlo cada vez que se echa al coleto una "novedad" literaria al uso, y, usualmente, de esas que la crítica docilitada te publicita como "revelación" y otros disparates semejantes. A veces, obviamente, se da la feliz suma de ambas y tenemos al creativo imaginativo, y viceversa, pero eso es algo ya excepcional, podríamos decir. Sobre todo porque la creación -no así la imaginación- sí que exige esos fundamentos básicos que nos permitan jugar con algún código, el que sea. Y adquirir ese código, en nuestro caso filológico, el expresivo, no es sencillo ni se hace a corto plazo. Como estuve en cursos de recuperación de lengua en mi bachillerato antediluviano, como no leí ningún libro completo hasta los 15 años, creo que sé de qué hablo. A los 15 un estudiante de filosofía me devolvió un pretendido "ensayo" mío encharcado en rojo, diciéndole al amigo que se lo pasó, su hermano, que me dijera que antes de expresar una idea hay que saber expresarse lógica y gramaticalmente. Mi desgracia fue no tener un profe como Joselu. Y para autocorregirme seguí el método más antiguo de la humanidad: ensayo y error; ensayo y error, eso sí, con una tenacidad absoluta, y sigo en ello.
    Hecha la distinción entre imaginación y creatividad, ¿un profesor ha de dotarles de las herramientas imprescindibles para crear o ha de fomentar su imaginación? Yo escogí lo primero y puse todo mi empeño en que mis alumnos "dominaran" el lenguaje y fueran conscientes de su uso, porque, de lo contrario, siglos y siglos de fórmulas lingüísticas consolidadas, el lugar común, hablaría y escribiría por ellos. La crítica de los conceptos heredados es una de las primeras funciones de cada generación. A nosotros se nos legó el concepto de democracia orgánica y tuvimos que aprender a redefinir el concepto democracia, y aún estamos en ellos, al menos aquí en Cataluña, donde se está redefiniendo de un modo que nos retrotrae a la organicidad...
    Otro debate sería el de que quizá a veces confundimos imaginación con fantasía, pero de lo que estoy seguro es de que un profesor no ha de fomentar la fantasía, sobre todo por la capacidad intrínseca de ella de alejarnos, de escindirnos, incluso, de la realidad. A su manera, es una opción vital, la fantasía, como sabemos por grandes autores como Berrie, Carroll o C.S. Lewis.
    En fin, disculpas por la impertinencia criticastra...

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    1. Me has hecho pensar mucho y he tardado en contestarte, porque para mi es difícil deslindar creatividad e imaginación. En mi caso desconozco realmente si soy imaginativo, pienso que sí, pero no lo sé con certeza. Eso sí me atrae profundamente la imaginación, me gustan los escritores imaginativos que son capaces de crear un mundo propio de la nada. Uno de los que más me ha sorprendido, aunque hace un año que leí su Canción de fuego y hielo fue George R.R. Martin. Es tal el prodigio imaginativo que uno no entiende que quepa en una vida humana urdir ese parauniverso literario. Pienso en Azorín y tengo la impresión de que no era imaginativo. Dicen que cuando llegaba a un pueblo lo primero que hacía era ir a la biblioteca para leer todo lo posible y así inspirarse y escribir sobre lo leído. Se puede ser imaginativo a partir de unas imágenes elementales y fundacionales. Recuerdo a Tadeus Kantor reiterando en sus obras siempre imágenes de su infancia, la escuela, los personajes relativos a su pueblo... Creo que yo fundamentaría toda mi creación si yo fuera creador, que no lo soy, fuera de este blog, en mis imágenes de infancia. Serían suficiente para crear un universo imaginativo extenso y complejo. En este sentido soy muy parecido a Ana María Matute, aunque sin su dominio espléndido del idioma.

      En cuanto a mis alumnos, creo que yo he pretendido siempre fomentar la imaginación por encima de la creatividad... pensando que si podían dar salida a sus imágenes inconscientes necesariamente tendrían que encontrar los medios necesarios para expresarlas. Nunca lo había reflexionado, pero mi atracción fundamental es por cierto tipo de imaginación, no cualquier imaginación. Como en todo hay afinidades.

      Gracias por la precisión, tengo que seguir dándole vueltas.

      Realmente no sé si soy imaginativo, y si no lo soy, ¿por qué me atraen tanto los escritores imaginativos, algunos de ellos al menos?

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  11. Amigo Joselu, comparto tus reflexiones. Es necesario convertir el aula en un taller de creación de experiencias de aprendizaje. Los docentes debemos hablar menos y servir más de estímulo para que despierten sus capacidades.

    ¿Les cuesta? Por supuesto, pero en parte es causado por los propios docentes, que no apostamos por este modelo de intervención en el aula. Yo trabajo de esta forma desde hace años y se nota que les cuesta trabajar de forma creativa, en equipo; se asombran de que tengan ellos mismos que crear contenidos en vez de asimilar los que tú les des. Incluso a veces te miran con extrañeza cuando enfocas la clase de forma creativa, como si les pidieras algo que no está bien, como si lo lógico fuera impartir tu clase, tomar apuntes, hacer tareas prediseñadas y exámenes. Exigirles que sean ellos los que tomen la batuta es una obra titánica.

    Los docentes apenas trabajan así. En mi centro, contados con los dedos de una mano. Es lógico que la irrupción de un profesor diferente, que les exige hablar, debatir, dar opiniones, trabajar en equipo, suponga un reto difícil. Los hábitos de trabajo acumulados durante años de escuela pesan. Pero no solo pesan sobre el alumno, también sobre el docente, que enseña lo que aprendió, sin innovar, probar fórmulas diferentes. No se puede enseñar lo que no se aprendió.

    Aún así, ningún método es milagroso. Todo requiere ir probando, ensayo y error. Pero que no quede intentarlo. Estoy convencido de que ayudar a generar experiencias creativas en el aula desempolva en el alumno la curiosidad mejor que un examen de corta y pega. Y si es en un entorno colaborativo, mejor.

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    1. No trabajo como tú describes, Ramón, no sé si se corresponde a la metodología de los "proyectos" que ahora está siendo experimentada por profesores innovadores. Yo suelo realizar una metodología mixta. Los debates son difíciles o imposibles porque en todo curso hay una serie de alumnos que los bloquean, que no se los toman en serio o que fomentan enfrentamientos personales que desarman la libertad de expresión. Y no sé cómo impedir esto, porque nadie hay más interesado que yo en el desarrollo de los debates. Mi metodología y la tuya son muy distintas. No creoque ellos sean creadores de contenidos ni trabajo demasiado el aprendizaje colaborativo. Sin embargo, me considero innovador por muchas experiencias que llevo a cabo con ellos. Me he quedado lejos de los parámetros de aprendizaje que sugieres. Creo que fomento la creatividad. Pero nunca sabe uno si hace bien las cosas.

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  12. Estoy de acuerdo con el comentario de Rubén. El sistema educativo, tal como está planteado, no contempla todas las capacidades que las personas pueden desarrollar. Ya se explayó sobre esto Howard Gardner con su teoría de las inteligencias múltiples.
    Hay una historia que he escuchado alguna vez acerca de una niña que no se quedaba quieta en su silla de la escuela, no podía de dejar de mover los pies. El director del colegio envió una carta a su madre muy preocupado por creer que este rasgo era un factor de desconcentración. De hecho, la pequeña de ocho años entregaba tareas escolares atrasadas que resultaban desastrosas, su caligrafía era horrorosa y se movía constantemente causando ruido y molestias en el deseado silencio de la clase. Su madre la hizo ver por un psicólogo y éste la examinó. Hoy esa niña sería diagnosticada como un caso de TDAH y sería medicada con Ritalin por hiperactividad. El psicólogo le aconsejó a la madre que la cambiara a una escuela de danza, ya que observó al encender la radio en su oficina que la niña no podía evitar bailar al son de la música. Ese fracaso escolar terminó siendo Gillian Lynne, una de las coreógrafas de mayor éxito de nuestro tiempo, alguien que ha hecho disfrutar a millones de personas y que ha ganado millones de dólares. Y eso ocurrió porque hubo una persona que la miró profundamente a los ojos, alguien que ya había visto antes a niños como ella, catalogados como "anormales", y que sabía interpretar los síntomas. Eso es tal vez lo que yo llamaría imaginación: la capacidad de envisionar y proyectar el futuro, de ver lo que aún no existe pero soñar con hacerlo realidad. Solo necesitaba que la dejaran ser quien ella era realmente. Tal vez se trate del desafío más grande que nos plantea la escolaridad de hoy.

    Un fuerte abrazo.

    Fer

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    1. En mi mirada a mis alumnos procuro que vaya más allá de lo académico. El otro día un amigo del blog interpretó esto como un intento de escarbar en la conciencia para juzgar si en los muchachos hay pepitas de oro para apreciar a unos y depreciar a otros. Es un tema complicado pero no puedo dejar de mirarlos más allá, al margen de sus resultados que, efectivamente, también tengo en cuenta. ¿Qué hay dentro de ellos? Evalúo sus actitudes, sus miradas, sus relaciones entre ellos, su carácter, sus imágenes, su forma de estar en el mundo. No puedo evitarlo. Veo más allá. Hoy los he llevado de excursión a una muestra de fotografía muy interesante y les he hecho muchas fotos en blanco y negro. En la relación del fotógrafo y el fotografiado hay todo un tratado de confianza. Para dejarse fotografiar en solitario hay que confiar en el fotógrafo. Y la cámara y la mirada se adentra en ellos. Hay fotógrafos que retratan la dimensión social de las personas. Yo busco más hondo y retrato su forma de estar en el mundo: su fragilidad, sus valores, su música interior, su decisión, su voluntad, su generosidad, su apertura, su alegría de vivir o lo contrario. No sé si ello es una intromisión inaceptable pero busco darles valor a lo que son ellos intentándolos conocer interiormente, para lo que la fotografía es un medio formidable. Y aspiro a que las fotografías de ellos tengan misterio, porque creo que el misterio es una cualidad de los seres humanos. Eso es lo que pretendo fotografiar y ver: el misterio. No para resolverlo, sino para saber que está allí.

      Un fuerte abrazo, Fer.

      Joselu.

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  13. Es muy complicado, Joselu, porque detrás de cada persona hay un mundo que nosotros, como profesores no somos capaces de ver en tres horas de clase semanales con una media de 30 alumnos por clase. Es realmente frustrante, para ellos y para nosotros. No debe de haber nada más tedioso para una persona que permanecer seis horas realizando tareas o escuchando charlas que no les interesan. Y hay casos realmente de escándalo. Tengo un alumno que no hace nada en mi materia, pero si ves su cuaderno alucinas con sus dibujos. El día que miré su cuaderno, se justificaba diciendo que dibujaba "solo" en los recreos. No le interesa ninguna otra cosa, solo dibujar pero será un fracaso escolar porque la escuela no le va a permitir que dibuje.
    El otro día vinieron los padres de un alumno. Lo estaba pasando mal con las matemáticas. El padre decía que él, que había estudiado exactas, lo ayudaría, pero temía liarlo porque no sabía explicárselo por el método que le habían enseñado en clase. Le dije que me parecía bien que se lo explicara a su manera porque ayudaría a su hijo a comprender que no solo hay una vía para llegar a una solución. Pero al final tuve que recular, me acordé de un sobrino, que no estudiaba pero era muy bueno en matemáticas. Suspendía porque no hacía los problemas como le habían enseñado, pese a que llegaba al mismo resultado, así que al final le remití a la profesora.

    Por otra parte cada vez vemos con mayor claridad cómo las herramientas fundamentales como son la comprensión y expresión son más deficientes. Las carencias son tremendas y para colmo ahora hay que prepararles para las dichosas pruebas CDI, los centros no quieren que les tiren de las orejas y centran la enseñanza en la prueba, en simulacros de la prueba y en mil otras historias que van introduciendo y condicionan cada vez más lo que se puede hacer en el aula.

    En fin, que la creatividad y la imaginación quedan para cuando son capaces de sobrevivir, primero a la familia, y luego a la escuela. Y eso que algunos, si no pasaran por la escuela...

    Y mientras tanto, hasta arriba de burocracia, que todo quede atado y bien atado. Eso lo primero.

    Un beso.

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    1. Cuesta, Angie, fomentar la imaginación y el pensamiento libre. Creo que creamos muchachos que se dedican a reproducir o a trampear sobre aquello que nosotros les pedimos. En segundo de ESO hay tres profesores diferentes de Lengua. Sus metodologías son totalmente distintas. Y los chavales han de adaptarse a la idiosincrasia del profesor, intentando sobrevivir. Sin embargo, lo cierto es que, utilicemos la metodología que utilicemos, suelen ser los mismos chicos los que pasan el umbral y tienen éxito. Yo fomento la imaginación pero otros profesores no creo que lo hagan del mismo modo. Por parte de los alumnos su nivel máximo es su capacidad de mimesis ante el profesional que tienen enfrente. Raramente se les pide otra cosa.

      Y si, también es correcto que si preparamos a los chavales solamente para pasar unas pruebas, perdemos buena parte de la libertad que tenemos en el aula, de esa que podemos utilizar para desarrollar la imaginación y la creatividad, así como el conocimiento de las emociones, un aspecto muy relevante en su educación.

      Un beso, Angie.

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  14. Creo que hay que diferenciar dos tipos de imaginacion, una la mecanica (por llamarla de alguna manera) la que desarrollamos en trabajos manuales o tecnicos, donde la simiente plantada en multiples variedades es mejor que el monocultivo y hace que esta se desarrolle de mejor forma creando alternativas nuevas a partir de soluciones anteriores y otra la eterea como el concepto del universo o del espiritu donde la forma de evolucionar no esta condicionada pues somos teoricamente unicos y no hay libros sobre el espiritu con fotos. Es una opinion.
    Un saludo

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    1. Fíjate que en el mayo francés proclamaron aquello de "la imaginación al poder". Supongo que se referían a la segunda que señalas, la del espíritu y no la mecánica. No acabó bien la cosa, y no sé ahora cómo anda la situación si en favor de la imaginación o en su contrario. Yo no sé muy bien dónde estoy. ¿Y tú, te consideras imaginativo?

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    2. Joselu fallo porque la imaginacion, con perdon, es como los culos, cada uno tenemos el nuestro.. y querer unir imaginaciones...
      No se si soy imaginativo, soy resolutivo, eso si...

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