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jueves, 23 de febrero de 2012

Rousseau en el aula



El otro día en una reunión de coordinación de nivel hubo una interesante discusión sobre el tipo de prueba que tendrían que realizar los alumnos en grupo e individualmente para el Crédito de Síntesis que tiene como eje la ciudad de Barcelona explicada por una agencia de viajes inglesa. Los chavales deberían realizar una web en google sites mostrando los lugares de referencia y explicando su interés artístico, deportivo, cultural, gastronómico... La idea parecía interesante, pero sabemos que cuando los chavales trabajan en grupo, la realidad es que uno o dos suelen realizar el noventa por ciento del trabajo y siempre hay alguno que no hace nada. No es una invención. Los alumnos temen por eso las agrupaciones que se hacen en las que se mezclan alumnos de toda tipología y nivel.

Se enfrentaron dos concepciones del trabajo: una ingenua tal vez que pensaba que esa web elaborada colectivamente sería suficiente para evaluar el trabajo, y los profesores que pensaban que debían realizar además complementariamente un trabajo específico cada uno de los miembros para ser evaluado individualmente.

¿Se puede confiar en los alumnos, en su seriedad, en su honradez, en su compromiso? Una profesora sostenía que si no lo intentábamos nunca lo sabríamos. Otra opinaba todo lo contrario: que no confiaba en los alumnos por sistema, que ella había sido alumna y sabía que no era de fiar. Que si podían, algunos harían trampas para evitar el trabajo y cargarían sobre los demás el peso del crédito sobre Barcelona. El debate fue interesante, pero se resolvió con la tesis más pesimista, la que considera que la condición humana es frágil. Los alumnos deberán resolver diferentes partes de un dossier digital de modo individual además de la web.

El otro día recibí por correo electrónico diferentes redacciones sobre un tema que les había planteado. Una de ellas era remitida por la alumna más ejemplar y seria que tengo, y sobre la cual he escrito en alguna ocasión. Su texto era singularmente bueno. Tenía un lenguaje imposible e inalcanzable para esta alumna magrebí que comete errores graves en el uso del idioma. Me temí lo peor. Busqué en google y no me costó encontrar donde había copiado el texto. Sentí algo próximo al desasosiego. Supongo que la obligación de un estudiante es intentar engañar al profesor, pero en aquella alumna ejemplar me parecía sorprendente y en alguna manera me resultaba doloroso. Se lo comenté por correo electrónico y recibí una respuesta acorde a la mía en la que se reconocía la impostura y se me pedía disculpas.

Hoy he pillado a un alumno magrebí muy problemático navegando con el ordenador en páginas pornográficas. El curso en que está no es un modelo de trabajo, y he estallado afeándole su conducta y lo he echado de clase poniéndole una amonestación. Luego, al final de la clase ha venido pidiendo disculpas y casi llorando. Temía que si lo sabía su padre lo enviaría a Marruecos. Le he dicho que no revelaría a su padre la verdad íntegra (que navegaba en páginas obscenas) pero sí que le explicaría su conducta contraria a la seriedad y el funcionamiento de la clase. Ignoro en qué habrá acabado la conversación entre padre e hijo, pero yo he hablado con el padre como era mi obligación.

En otro curso, unas muchachas me han llamado discretamente para decirme que una compañera suya se dedicaba a navegar en facebook durante la clase, y que incluso utilizaba la webcam del ordenador para grabar a los profesores en el aula. Me han explicado después que utilizaban generalizadamente un programa para burlar el bloqueo por parte del instituto de determinadas páginas consideradas inapropiadas. Me ha parecido feo todo. Me ha parecido feo que dos alumnas delataran a una compañera, pero me ha sido revelador lo que me han dicho sobre dicha alumna que se hace pasar por borderline, y que resulta que es más espabilada de lo que parece, y sobre la que he de aplicar un control más severo en lo que hace en el aula, por más que lo que sé es fruto de una delación.

¿Podemos fiarnos de los alumnos? ¿Es simplemente picaresca normal y lógica todo aquello que sucede en el aula? ¿Podemos establecer sistema basados en la confianza o debemos precavernos sobre lo que es la condición humana, lo que es decir poco fiable, poco sólida, y más en una etapa singularmente inestable? A veces entre los profesores que visitan el blog se intuye un roussonianismo muy marcado entendiendo que los alumnos son buenos por naturaleza y es el sistema el que los pervierte, el sistema que encarnamos, lógicamente, nosotros. Otra perspectiva es la de Dunia, una profesora joven que opinaba que ella, como decía antes, no era nada de fiar en sus tiempos de alumna, y que ello le iluminaba en la consideración que tenía acerca de sus alumnos, a los que, no obstante, quería, pero sabiendo que en el fondo, en el fondo, no son muy de fiar.

En el día que he tenido hoy tiendo a pensar que no podemos esperar una conducta irreprochable y recta ni siquiera en aquellos en los que más confiamos. Es posible incluso que engañen por miedo a defraudar al profesor. No sé.


39 comentarios :

  1. Los alumnos no quieren engañar al profesor. No es eso lo que les mueve. Los alumnos simplemente quieren estar todo el tiempo posible con sus amigos o sin hacer nada. O, si son buenos estudiantes, pueden tener un día agobiante y deciden copiar. Los alumnos son adolescentes o niños, quieren pasárselo bien el mayor tiempi posible. No piensan aún en la validez de lo que estudian. Por eso nuestro trabajo es establecerles normas y vigilar que las cumplan. Sabemos que es bueno para su futyro aunque ellos aún no lo sepan. Y, por supuesto, saber que en la mayoría de los casos, si pueden evitar el trabajo, lo van a hacer.Nio es por desconsideración hacia nosotros , es que son adolescentes. Un saludo. Caperucitazul.

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  2. Perdona por las faltas y la expresión pero escribo desde el móvil :-D

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  3. Aunque no acostumbro a generalizar, pienso que los alumnos engañan porque su prioridad no es aprender sino aprobar, aun aquellos que destacan por ser buenos alumnos.Lo más importante es la calificación para complacer a los demás, a los padres, a los maestros y a los compañeros. Por suerte, también hay estudiantes conscientes de la necesidad de estudiar. A los que se sienten menos presionados les da igual. Por eso se habla tanto de que el maestro debe motivarlos a aprender.
    En cuanto al trabajo en equipo, la responsabilidad individual es una de las cosas que se debe evaluar desde un enfoque cualitativo. Los teóricos insisten en la necesidad de involucrar a los alumnos en la evaluación y darles herramientas para que aprendan a trabajar de manera colaborativa. Claro, aquí se aplica aquello de que del dicho al hecho hay un buen trecho, sobre todo en las condiciones que trabajan las escuelas públicas. Mucho se habla del aprendizaje por competencias, las cuales se ponen de manifiesto en procesos prácticos, la cuestión está en poder evaluar el avance competitivo de los estudiantes de manera individualizada.
    Desde el punto de vista ético, la honestidad es un valor que los alumnos deben desarrollar también en la escuela, sin embargo, no siempre los estudiantes más honestos llegan a ser los más exitosos en la vida profesional.

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  4. Esto de usar la tecnología que se les pone a disposición en la escuela para filmarse en clase o filmar a sus compañeros y luego subirlo a la red ha pasado en el aula de mi hijo de trece. Hemos ido indignados a hablar con los directivos y nuestro hijo terminó pagando el precio de tener padres "buchones" (=soplones)...

    Cuando me viene con la historia de que un profesor le ha asignado un trabajo para investigar en internet, lo resuelve simplemente así: copy and paste. No sé si tiene bien en claro la idea de que eso constituye un plagio, aunque te aseguro que me tomo el trabajo de explicárselo. En definitiva, está siendo incentivado a usar la web sin pautas claras de cómo hacerlo.

    Distinto es si tú como profesor solicitas un trabajo de elaboración personal basado en una búsqueda pautada y te vienen con uno copiado. Para eso aquí tenemos un sitio muy popular: el rincón del vago, orgullo de alumnos a nivel nacional...

    Se propone el uso de las tecnologías nuevas como la gran innovación y al final pocos alumnos demuestran saber darles buen uso.

    Crear con internet suena fantástico en teoría pero estos chicos no usan internet para crear. Por lo tanto, es de esperar que caigan en el uso que le dan normalmente en sus propias casas.

    Es lamentablemente cierto lo que apunta Alberto: la honestidad ya no es un valor que garantice éxito en la vida profesional. El mejor ejemplo para los jóvenes es el creador de Facebook, Mark Elliot Zuckerberg. ¿Acaso no se basó en un plagio intelectual para su creación? ¡Y mira cómo le ha ido!

    Yo cierro mi comentario como tú tu reflexión: no sé.

    Un saludo, Joselu.

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  5. Últimamente no dejo de pensar en aquello que explica Ken Robinson en el vídeo de "Cambiando los paradigmas de la educación" (http://www.youtube.com/watch?v=E4KxFcvjyto) cuando dice éso de "Nuestros niños estan viviendo en el periodo de estímulos más intenso. Están asediados por información que llama su atención: Iphones, consolas, ordenadores,publicidad, TV...Y por éso son penalizados, porque se distraen. - ¿De qué? - De cosas aburridas. "

    No creo que sea justo que les pidamos que valoren todo aquello que les aporta la escuela, más que nada, porque aún no han podido ser conscientes de ello.

    Aún así, tienen que llevar el peso y la responsabilidad de un futuro más que difícil. ¿Cómo no van a copiar? ¡Menudas espectativas tenemos en ellos! Las veces que he copiado a lo largo de mi vida, ha sido por el miedo a romper ésas "esperanzas en mí" o éso, o por prisa. Estoy seguro que más de unx, al ver la nota, pensaría..."Vaya, podría haberlo hecho mejor.."

    En cualquier caso, no es que los "alumnos tengan su prioridad en aprobar en vez de aprender" tal y como dice Alberto. Es que el propio sistema educativo, les conduce a éso. La fatídica LOGSE (y ahora la LOE), Plan Bolonya... Siempre me he sentido como si estuviera en una fábrica de títulos donde sólo les interesa mi nota, no mis aprendizajes. Cuando llegas a ésta reflexión, ¿para qué vas a esforzarte por algo que ni siquiera te interesa? Aprendes a responder más o menos lo que quieren de ti y ya está.

    Entiendo tu desolación, Joselu.
    Pero estoy segura que muchxs de ellxs, valorarán más de lo que crees todo lo que haces...

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  6. ¿Podemos fiarnos de los alumnos?

    Mi respuesta es: no. En mi opinión podrías hacerlo si fuesen hojas en blanco que llegan a tus manos. En supuesto podría dudar de mi respuesta. Pero no lo son. Observan muchas conductas de otros fuera del aula, en su casa, entre sus amigos, en la tele, en todas partes. Tú desconoces esa información. Y esas otras conductas, no son siempre honestas y pueden sembrar la duda. Esa de... y si yo lo hago... a lo mejor tengo suerte y también gano. Puede que no ocurra, pero puede ser que sí, así que en realidad me da que no hay otra opción que desconfiar. Y lo malo, es que si haces lo contrario, confías, y resultan ser deshonestos y aún con esas, se libran pueden actuar del mismo modo de ahí en adelante. Si una vez salió bien, ¿quién dice que no pueden ser dos?

    ¿Es simplemente picaresca normal y lógica todo aquello que sucede en el aula?

    No, porque muchas veces fuera del aula nada es normal ni lógico, y eso se traslada. No hay sistemas aislados, y el aula no es excepción -o así lo pienso yo-.

    ¿Podemos establecer sistema basados en la confianza o debemos precavernos sobre lo que es la condición humana, lo que es decir poco fiable, poco sólida, y más en una etapa singularmente inestable?

    La condición humana... No puedes tratarla como si fuese algo aislado ya te digo.


    No sé, es mi opinión. Nada más. Al menos de momento.

    Un besete, Joselu.

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  7. Aclaro: esto sólo lo pienso al respecto de chavales en concreto. Por cuanto se refiere a personas adultas es algo distinto, pienso. Pero no estamos en esto ahora.

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  8. Con muy poco recorrido como maestro en las aulas creo que las raíces del problema son más profundas de lo que estas ramificaciones exponen.
    En primer plano se asoma el genoma de una nueva cepa humana totalmente distinta, plenamente individual.
    Pero no es culpa de la ciencia que los jóvenes repliquen conductas de sus padres, así como nuestras sociedades lo hacen según dictan las nuevas instituciones.
    Un gran maestro argentino, del que poco hemos aprendido, dijo: "sólo se enseña con el ejemplo".

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  9. Felicito por este espacio. Estaré atento a nuevas publicaciones y agrego un enlace a mi blog donde muestro a mis alumnos y al público en general el trabajo que desarrollo después de clase para mi comunidad.

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  10. Excelente debate. No debemos dar por hecho nada, pero debemos marcales las pautas necesarias para saber que no somos los profesores los engañados sino ellos mismos. Por eso me parece adecuado que escribieras a esa alumna o que hablaras con el padre del otro alumno. Esta parte de nuestro trabajo puede resultar ingrata pero es esencial porque es parte de la educación.

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  11. La disciplina , bien entendida, hace tiempo que abandonó los institutos, por desidia d elos padres, miedo de los equipos directivos y comodiad de los profesores.
    Que no se ofenda nadie.

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  12. Y poca implicación de los inspectores y esceso de precacución de los "serveis jurídics" del Departament.

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    1. El conglomerado que has enumerado es tan largo y complejo que es difícil desentrañarlo. Padres, equipos directivos, profesores, inspección, servicios jurídicos… No me extraña que el profesor se sienta sin apoyo y abandonado a su suerte ante los difíciles problemas de disciplina. Hubo un tiempo en que yo como profesor me sentía respaldado por las anchas espaldas de un jefe de estudios competente. Eso pasó a la historia. Ahora el profesor está solo, con el único resultado de sanciones ridículas o derivaciones a servicios de mediación en que su punto de vista es uno más frente al del alumno. La última novedad en el caso de medidas disciplinarias es que un alumno no podrá ser expulsado del centro escolar sin mediación de un expediente. Ello supondrá que si un alumno la hace gorda, habrá de realizar en el centro servicios a la comunidad y habrá que estarlo conteniendo y manteniendo durante toda la jornada escolar. Puede que haya comodidad por parte de los profesores, pero me temo que todo lleva a una situación de soledad del docente en este tema. No me extraña que el resultado sea el que es.

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    2. No sé si es corporativismo por mi parte pero ,tienes razón, el profesor en última instancia es el que menos culpa tiene. No se puede arreglar el motor de un coche si sólo te dan esparadrapo y alambre.

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  13. No, Joselu, los alumnos no son de fiar. Nunca lo han /hemos sido. El alumno, por decirlo en positivo, pasa por ser avispado, que es un escalón más benévolo que decir espabilado. Y que sabe sacar tajada de todo con el mínimo esfuerzo. Y no solo eso, sino que en general, ni siquiera los padres/madres se pueden fiar de sus propios hijos. Yo esto se lo suelo recalcar a los padres/madres que vienen a hablar conmigo. Les digo que ellos mienten por naturaleza. Sí, por naturaleza. Rousseau no tenía razón. Los niños tienden desde su más tierna infancia a sobrevivir, y esto se hace utilizando tretas. Con la verdad por delante (¡qué pena!) no se llega a ningún lado. Luego está aquello de la ingenuidad. Pero eso es otra historia...

    Un abrazo.

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  14. Considero que, efectivamente, los alumnos no son de fiar, y como bien dice Caperucitazul en su comentario, no es por desconsideración sino porque son adolescentes... Pero vale la pena hacer una aclaración: su condición de adolescentes explica el tipo de cosas que hacen, pero no les da derecho a hacerlas impunemente. Históricamente existió este juego del gato y el ratón, donde los alumnos intentaban esquivar sus responsabilidades, pero también cargaban, de ser descubiertos, con las consecuencias. El juego era, por lo menos, justo.
    El panorama actual, sin embargo, nos muestra una diferencia: los adolescentes actuales son conscientes de su condición de adolescentes, y de que los adultos lo consideramos un atenuante para sus faltas. De hecho, en conversaciones con mis alumnos me lo han dejado bien en claro: "somos rebeldes porque somos adolescentes", "hacemos esto o aquello porque somos adolescentes", es decir, han tomado la adolescencia como un rasgo identitario (cuando justamente ésta se caracteriza por la crisis y la duda en la formación de la propia identidad), y han construido un "deber ser" en torno a ella. No se trata de que hacen ciertas cosas como consecuencia del período complejo que atraviesan, sino que las hacen como si existiera un mandato social que los lleva a hacerlas y los legitima. Y aquí es donde se rompe el equilibrio del juego, aquí es donde se torna injusto: mientras que están bien dispuestos a esquivar las reglas, no están igualmente dispuestos a enfrentar las consecuencias. Los jóvenes se consideran a sí mismos "inimputables por adolescencia", y más de una vez sus padres opinan de igual manera.
    Por supuesto, esto es una generalización, y como toda generalización es injusta. Hay jóvenes que se caracterizan por una conducta irreprochable, y coincido en que vale la pena preguntarnos qué estamos haciendo mal si ni siquiera en ellos podemos depositar nuestra confianza...

    Saludos,

    Pablo.

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    1. Estos días en Valencia (España) se ha vivido unas jornadas de protesta por parte de alumnos de un centro escolar que clamaban por que no tenían calefacción en las aulas y otros recortes educativos. Se manifestaron en la calle y cortaron algunas vías. Los antidisturbios intervinieron con excesivo celo y hubo detenciones, altercados, más manifestaciones, porrazos… A esto se unieron jóvenes que ya no eran del centro y se enfrentaron a la policía. Mi punto de vista está al lado de los escolares del centro y critico la falta de eficacia y profesionalidad de la policía. Sin embargo, yo entiendo que la policía dé algunos porrazos. Pueden ser terapéuticos. Todos hemos recibido porrazos en manifestaciones. Ahora bien, se argumentaba que cómo iban a recibir porrazos si solo eran unos adolescentes… Que era una salvajada que adolescentes (¡) recibieran cargas por parte de la policía. No sé si se entiende mi punto de vista. Esto abona tu opinión de que parece que socialmente se releva a los adolescentes de las consecuencias de sus actos por el hecho de ser adolescentes.

      Pero un joven de diecisiete años puede estar haciendo la guerra en algún país y participando en una intifada en Palestina. Es una edad en que ya habían crecido en la tribu y eran de la casta de los hombres adultos.

      Me parece mal que les den porrazos por ese motivo, pero si se los dan que no se argumente que no deberían dárselo porque son adolescentes. Estoy de acuerdo contigo.

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  15. Lo que yo no creo es que Rousseau -por lo poco que le conozco- fuese nada roussoniano. Me lo imagino muy parecido a tu Dunia -pero más, mucho más, desconfiado.

    Saludos

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  16. Cómo van a aprender a trabajar en equipo si no se les dan una y mil oportunidades. Pensar mal de los alumnos me parece muy injusto.

    Un abrazo

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  17. Yo creo que la confianza es algo muy elástico, por eso es fácil pecar de ingenuos o de injustos. No creo que sea justo desconfiar por norma, ni de los alumnos ni de nadie, otra cosa es ser bobos rematados. Creo que depende de cada caso y cada persona.

    Hay situaciones en las que objetivamente es casi imposible evitar la tentación. En un examen por ejemplo, suponer que por muy honesto que sea un alumno, si le dejan el libro en frente y se va el profesor, no va a sentir la imperiosa necesidad de usarlo, si no es para copiar, para comprobar que lo hecho es correcto, es ser no sólo iluso, si no hasta pedir al alumno casi una heroicidad.

    Que le pongan a un muerto de hambre una docena de pasteles delante y suponer que no va a comérselos es de bobos, es más, si el muerto de hambre no se los come, no es normal:-)

    Siempre digo que nadie está libre de ser un delincuente, ocurre que no a todos se nos presenta la oportunidad de serlo. Mil veces escucho a gente que dice que jamás haría tal o cual cosa, o critica comportamientos ajenos con saña y siempre me pregunto ¿qué haría toda esta gente de dársele la oportunidad? a lo mejor muchos de los que se llenan la boca con su inquebrantable honestidad, se quedaban pasmados de sí mismos.

    Pero dicho todo esto, suponer que en toda situación hay que dudar del comportamiento de los alumnos, como de cualquier otra persona, me parece injustísimo. La desconfianza hay que ganársela, igual que la confianza y hay que dar oportunidades para ambas cosas. En el instituto y fuera de él.

    Uno no aprenderá jamás a ser responsable, si no se le da un voto de confianza y se le enseña a serlo, aun cometiendo errores, aun abusando de la confianza, mejor eso, que saberse sujeto de permanente duda o sospecha.

    Creo que el proceso de ensayo, error es la mejor escuela a la larga... costoso, pero infalible. Te dan confianza, defraudas, ves lo que ocurre. No te la dan nunca, te convierten en un inseguro inmaduro por no haber tenido nunca la responsabilidad y posibilidad de decidir lo que es o no correcto.


    Habláis de la impunidad de los adolescentes y es cierto que escudarse en la minoría de edad para actuar irresponsablemente no es razonable, pero precisamente porque su inmadurez intelectual por mucho que haya excepciones, no es la optima para discernir comportamientos, aplicarle el criterio y las sanciones de los adultos, tampoco es justo.

    Así que no, para mi no es lo mismo pegarle con una porra a un crío de 17 que a un tipo de 25, no es lo mismo. Una porque su complexión física no es la misma y otra, porque su asunción del riesgo, tampoco lo es. La inconsciencia de la minoría de edad, no es excusa, pero sí eximente. Hasta en derecho penal.


    Muchos besos JOSELU y buen finde.

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    1. Con permiso, María.
      En general estoy de acuerdo con lo que dices, pero no tanto al final. Si no tienen edad de sufrir porrazos es que no tienen edad de manifestarse, cortar el tráfico, tirar botellas a los policías, etc.
      Por otro lado, creo que hay que darles un voto de confianza y mil oportunidades para demostrarlo -no hay cadena perpetua-, pero antes debemos ganarnos nosotros la suya. Es un trabajo de corredor de fondo.
      Yo soy una ingenua y me gusta ser así.

      Un saludo.

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    2. Verás LOLY FEB, una cosa es actuar como una gamberro y un gamberro, se puede ser con 17 y con 40. Quien actúe como un gamberro merece ser castigado por ello.

      Otra cosa es el derecho a protestar y manifestarte, que lo tienen... hasta los bebés y aun bebé nadie le zurra por llorar, incluso si en la perreta rompe un baso, porque no es consciente de ello. A esto me refiero. Dentro de unos límites, la edad, sí que marca diferencias...si se traspasan los límites, ni la edad, ni nada es una disculpa.

      ¿Me comprendes? gracias, un abrazo.


      PD
      Yo soy otra ingenua ¡¡hola compi!! :-)

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    3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    4. (Me faltó una puntualización y por eso lo eliminé).
      Sí, María, tienes razón, tienen derecho a manifestarse, pero no a hacer gamberradas que son las que provocan los porrazos, para las que no hay edad que dé derecho y dar porrazos tampoco debería ser la solución. Quizás con más educación cívica... Creo.
      Me expresé mal en el anterior comentario.

      ¡Hola, compi! jejeje

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  18. Idónea y compartida reflexión, Joselu. Son preguntas que nos hacemos a diario los docentes de Secundaria.

    Respecto al supuesto roussonianismo del profesor según el cual los alumnos son buenos por naturaleza y es el sistema el que los pervierte, decir que quizá sea un mecanismo de defensa contra la realidad; es necesario pensar que las cosas mejorarán, que merece la pena intentarlo, que si claudicamos, entonces no merece la pena esta profesión y que mejor hacer lo que muchos compañeros, colgar la toalla y dedicarse a hacer lo mínimo.

    Si con roussonianismo te refieres, sin embargo, a ingenuidad, a una actitud naïf frente a los alumnos, entonces sí, esto no ayuda mucho a los alumnos. Los extremos son desaconsejables en todas las actividades de la vida: ni caer en el altruismo pusilánime, ni en la actitud hobbesiana que -como ese Jefe de Policía valenciano- cree que los alumnos son el enemigo.

    La educación es un trabajo de pulido de diamantes. La joya se resiste y el orfebre debe ser hábil y paciente.

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  19. Yo no sé hasta que punto sería honrada en mi vida si supiera que no me van a pillar. Las normas y el miedo me frenan pero creo sinceramente que sería mejor no encontrarme en una situación en que lo pudiera hacer sin problemas.
    Es por eso que como no creo que yo sea un unico especímen en el mundo que sea así, no me fiaría nada de mis alumnos. Otra historia sería que el dejarlos a su libre albedrío fuera una estrategia pedagógica para evaluar su honradez.

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  20. He hecho cosas y he hecho cosas, y sigo si haciendo sin sentidos de vez en cuando. Pero bueno, ¿hemos de fiarnos de los alumnos? Primero antes que eso, están sus respectivas personas, el término alumno no es si no un rol que interpretamos cuando entramos en el aula, al igual que el profesor hace el suyo.

    Recuerdo una vez que le pregunté a un profesor que por qué no quedábamos después de clase un grupo y él, nos dijo algo así como: Una vez que he probado salirme a tomar una cerveza con un grupo de alumnos que después se ha burlado de esa confianza prefiero mantenerme como profesor y mantenerlos a ellos como alumnos, no podemos ser amigos.

    Esos términos nos dolían a los que se lo propusimos, pues esa extensión se marcaba en nosotros también, y que yo sepa no íbamos con dobles intenciones ninguno de nosotros.

    A veces prefiero ser un ingenuo ingenioso que se las apaña para parecer menos de lo que sabe, por el mero placer de sorprenderme y sorprender de vez en cuando.

    La confianza se tiene que proponer entre personas, no entre alumno y profesor. Sin embargo pienso que yo me fiaría de mis alumnos pero desconfiaría de las personas que sostienen la mácara.

    Un abrazo Joselu

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  21. Copiar un texto para después criticarlo, reflexionarlo, transformarlo, manipularlo, vaciarlo, sacarle todo su jugo, transformarlo en imágenes o liberarlo del lastre que oculta toda su belleza es un un buen hábito. Incluso enseñar a copiar, podría servir como recurso para mejorar la producción escrita al funcionar como una plantilla que luego el alumno puede personalizar para convertirlo en su texto. De hecho cuando descubro a un bribón o "bribonzuela" que ha copiado, le perdono si me pasa a mano el mismo texto en Din A4 con pilot 0.5, letra cursiva, impecable formato y todas las palabras no conocidas buscadas en diccionario...Jeje Saludos ;))

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  22. Voy a realizar un ejercicio al uso, copio y pego de tu propio texto.

    1- “¿Se puede confiar en los alumnos, en su seriedad, en su honradez, en su compromiso? Los alumnos temen por eso las agrupaciones que se hacen en las que se mezclan alumnos de toda tipología y nivel.”

    2- “Me ha parecido feo que dos alumnas delataran a una compañera. (...) Ignoro en qué habrá acabado la conversación entre padre e hijo, pero yo he hablado con el padre como era mi obligación.”

    3- “¿Podemos establecer sistema basados en la confianza? (...) es el sistema el que los pervierte, el sistema que encarnamos, lógicamente, nosotros.”

    Vale, lo reconozco, he reordenado un poco tus líneas, según me convenía, para exponer mis ideas.

    En el supuesto 1: ¿Podemos confiar en los alumnos? Respondo con otro pregunta, ¿Acaso los propios alumnos se fían de sus compañeros?.
    La confianza no es una cualidad innata e immutable, sino un valor que se gana, se pierde y se recupera día tras día. Uno lo gana y otro lo concede.
    Como alumno aprendí que uno podía trabajar en equipo si sabía elegir –o ser elegido- por los compañeros adecuados, si no era mejor trabajar solo. Incluso a veces dependía también del contexto, el trabajo o actividad a realizar.
    Como norma general, me considero confiado –que no ingénuo- hasta que se me demuestra lo contrario. Hay otros que prefieren desconfiar hasta que se les demuestra lo contrario. Allá cada cual, aun así me complace pensar que para mí la confianza suele ser un complemento circunstancial. La confianza ciega es para los enamorados. La respuesta más acertada ni siquiera es “de unos sí y de otros no” la respuesta es “a veces sí, a veces no”.

    En el supuesto 2: El punto de vista es esencial.
    Una escuela establece una relación desigual entre dos partes, profesor y alumno, que se rigen por directrices diferentes. Esto debe ser así siempre. Me explico, la empatía, el acercamiento y la personalización que propone la pedagogía actual son factores muy importantes, pero deben ser entendidos como medio, no como eje de esa relación, que es de superioridad de uno –el profesor- sobre el otro –el alumno- y no estoy hablando solamente ya de disciplina o confianza... sino de conocimiento, que es el pilar básico de la educación.

    En el supuesto 3: No, no nacemos corrompidos o egoístas, nacemos neutros. Son nuestros actos, día tras día, los que hacen que la balanza de nuestro carácter se decante hacia uno u otro lado.
    Qué grande Rosseau, ¿eh? El sistema corrompe al individuo y nosotros somos ese mismo sistema. Me remito a tus propias palabras de nuevo: “Me ha parecido feo que dos alumnas delataran a una compañera... pero yo he hablado con el padre como era mi obligación.” ¿Perpetuando la vieja moral del patio de colegio?
    El problema aquí, es que tratas con adolescentes, Joselu y que de alguna manera ellos ya están demasiado “viciados” por su entorno. La ciencia de hoy nos dice que la etapa elemental de formación del carácter se da del primer al tercer año de edad y que los siguientes cinco, hasta los ocho, son de vital importancia. El resto, como alguien decía más arriba. Es “pulir diamantes”.

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  23. Nadie nace malo o bueno, la humanidad en sus actos e ideas está compuesta de seres profundamente maleables –incluso la morfología de nuestro cerebro es así, cambiante- pero a la vez sujeta a nuestra voluntad. Una escuela, un microcosmos humano, debe ser precisamente un espacio donde se dé estabilidad a través de una normativa clara, sin olvidar cierta flexibilidad, en tanto que entorno y sujetos son cambiantes. ¡Pero cuidado! Si se premia la flexibilidad por encima de la norma, se corre el riesgo de perder la forma y el sentido. Equilibrio. Y en eso estamos.

    “Pulir diamantes” decía(mos)... sólo una cosa más, una para la esperanza. Es sobre tu mejor alumna, esa que ingenuamente ha pensado que podía colarte un Copiar-pegar al uso (es decir, directo de wikipedia o vagos). No entro en sus motivos (que seguro los tiene). Pero no puedo quitarme mi propia imagen de la cabeza, hace años sentado en una biblioteca copiando frases de un libro, una enciclopedia o un periódico para un trabajo de tu clase de literatura o... ahora mismo, copiando y pegando el texto de esta entrada. Y me pregunto ¿dónde está la diferencia? En el uso. Supongo que tuve la suerte de tener a gente que me ensañara a comprender y sacar mis propias conclusiones de lo que leía... pero sobretodo, de lo que copiaba.

    Yo si que no sé...

    P.d.: perdón por lo extenso de la respuesta, pero me has pillado con ganas de escribir. Saludos!

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  24. Como siempre un buen tema para discutir. Podemos confiar en los alumnos, puede ser en mi opinión un "Tal vez sea posible" Nuestros canones de moral actualmente están sub-valorados y las conductas de los adultos repercuten en los jóvenes. ¿Es posible confiar en los adultos? se preguntaran ellos a menudo.

    Queremos que trabajen en grupo pero en el hogar están solos y se les pide que realicen tareas solos, no se les integra dentro de las actividades familiares dándole un rol responsable de cooperación. Los "dejamos ser" y les damos una obligación para mantenerlos ocupados, un ejemplo es que no los integramos en las decisiones de los platos que se piensan preparar para la cena, intentando que dé su opinión sobre la elaboración o incentivando a que redescubra otra forma de preparar un plato en específico.

    Si solo le decimos al joven, haga esto, haga esto otro, el joven solo tratara de ser practico, buscando la solución mas sencilla para terminar con lo que se le ha pedido que haga, de aquí deriva la copia bajada de internet. ¿Que tanto involucramos al alumno en su propia formación? ¿Es valedero decir hoy en día que lo que les enseñamos es lo mejor para ellos? Pienso que hay que confiar en las propias dudas, formas y experiencias de los jovenes, que ellos mismos reflexionen sobre sus propias dudas antes de ponerlos a reflexionar sobre las dudas elaboradas por el docente que sabe de antemano la respuesta. La escuela sigue siendo el espacio de la respuesta correcta antes que la de la reflexión concertada.

    ¿Cómo podemos fortalecer una actitud mas cooperativa en los jóvenes?, podríamos aplicar tantas de las nuevas metodologías y siempre tendremos chicos que preferirán hacerse solos. El ser humano siempre tiende a ser practico antes que ético, lo que debemos pensar es como convertir esa practicidad inherente en el espíritu juvenil en una herramienta para trabajar en equipo.

    Para cerrar mi comentario cito "todos mienten" de DC House el famoso drama medico estadounidense, me parece la sentencia mas verdadera que puede imputarse a cualquier ser humano. Es cierto, todos mentimos de una u otra forma, por sobrevivir, por quedar bien, por protegernos, por inventarnos a nosotros mismo, es un proceso tan natural como respirar y no tiene nada de bueno o de malo. No es la mentira lo que debemos atacar, es la razón detrás de la mentira, es así como mejoraremos, al fin y al cabo mentir es solo una forma de ficcionar nuestra propia vida.

    PD:Abrazos para ti y estas reflexiones que siempre mantienen mis noches movidas.

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  25. Hola de nuevo Joselu, leyendo otros comentarios me fijo en que los nombres tienen justamente al lado Feb, no estaba muy atento y he visto varios (en realidad todos) nombres con esto.

    He pensado que eran todos hermanos, y digo: ¡vaya familia grande que le comenta a Joselu!

    Después me he dado cuenta de lo que era... jajajaja lo siento quería comentartelo porque estoy encorvao de la risa en mi casa, yo solo. Jajajajaja

    Un abrazo

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    1. Sí, debe ser la abreviatura del mes que aparece así no sé por qué. Sí, es una buena situación para reír un rato, ja, ja, ja...

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  26. Como la página Deseducativos anda "out of order" desde hace tiempo, me he quedado con las ganas de mostrar un estudio superficial que he hecho de una novela española llamada Eusebio obra de Pedro Montengón, autor del XVIII, jesuita que se salió de la orden y que fue perseguido tanto por la inquisición como por quienes no se fiaban de su primitiva orientación. El Eusebio se entendió en su época como una réplica al Emilio de Rousseau, pero es algo más, y acaso tal vez menos. Lo importante, desde mi punto de vista docente es que el protagonista es sometido a un proceso de aprendizaje en el que no se comienza por la alfabetización, sino por el aprendizaje de un oficio, en el caso del protagonista, el de la cestería. Después ya se pasa a Epícteto y después a lo que ordinariamente entendemos por "asignaturas", no olvidando nunca que el objetivo de ese aprendizaje es conseguir la virtud mediante la austeridad y la humildad. Es decir, hoy por hoy, objetivos que podríamos calificar casi de "revolucionarios".
    Quien ha sido un alumno deplorable, con suspensos anuales, repeticiones, relegado a cursos de recuperación, etc., no duda a la hora de saber a quiénes se enfrenta y no puede olvidarse de sí mismo viéndose (¡a la actualísima manera de la policía de Valencia!) como un enemigo de quienes, hora tras hora todas interminables, se aupaban a la tarima para ejercer la dictadura del pseudoconocimiento y del capricho. Siempre he tratado a los alumnos de Vd. y ese respeto me ha permitido mantener una distancia imprescindible para el buen desarrollo acto académico. Confianzas, ninguna. Afecto, el que se merezcan. Justicia, siempre.

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  27. Con permiso, los chivatos (antes les llamábamos así) en mi colegio estaban muy, pero muy mal vistos y me parece una conducta muy discutible, pues algunos quieren ganar puntos, no por sus méritos, sino mediante la critica a otros y la denuncia. Aspecto este de la sociedad, que trae, normalmente, perniciosas consecuencias. Mala es la sociedad donde todos quieren ser policías.
    El de la pagina porno, me parece lo normal en una persona joven con el instinto sexual al 100%, peor seria que viese "El Observattore Vaticano" que puede tener efectos secundarios muy peligrosos...
    Respecto a la que es hábil con el ordenador, yo la apoyaba para que diese clases extras de informática y enseñase al resto de clase sus habilidades, puedes tener una "Bill Gates" en clase y obstaculizar su desarrollo...
    Respecto a el trabajo en grupo, cada uno somos personas diferentes, siempre hay alguien que trabaja más, alguien más imaginativo e incluso tiene que haber alguien que haga los bocadillos (que tambien son importantes), suponer que todos van a trabajar igual, el mismo tiempo y la misma forma, me parece que no es muy apropiado; pues, si todos fuésemos iguales, trabajásemos lo mismo y pensásemos similar ¿para que juntar grupos?

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  28. Joselu, planteas una pregunta delicada. ¿Debemos fiarnos de los alumnos? Pues... unas veces sí y otras no. Lo que sí sé es que a más presión, más reacción por su parte, y todos salimos perdiendo. Algunos engañan si pueden, sin duda, pero todos lo hemos intentado alguna vez. ¿O no? Los profesores debemos vigilar para que todo sea limpio y honrado, y esa es la parte que menos me gusta de mi trabajo, la de policía. El padre de un alumno mío es periodista y le ayuda a hacer las redacciones, por lo que siempre le mando repetirlas. No entiende que lo que pretendo con estos ejercicios es que practique su expresión.
    A veces les veo copiar apresuradamente algo de un compañero para que no les ponga un negativo, no entienden que con salvar ese cero no solucionan nada porque no han aprendido lo que debían trabajar. Una vez un alumno me enseñó los ejercicios hechos por su madre sin ningún disimulo, de su puño y letra, y no veas cómo se puso cuando le dije que eso no valía de nada, que tenía un cero.
    Si consideramos que la adquisición de hábitos y valores es la base de la educación, deberíamos dedicar más tiempo a la formación que a la evaluación. Odio los exámenes, pero los padres los reclaman y para muchos adultos es la única manera de acceder a un puesto de trabajo. Muchos compañeros míos copiaban descaradamente en los exámenes de la facultad sin ningún rubor, pero no pasaban una a sus alumnos. ¿Cabe mayor cinismo?
    Hace poco leí algo chusco sobre esto. Decía más o menos que si copias de un solo autor es plagio, pero si copias de varios es investigación. No deja de ser una interpretación curiosa...
    Un abrazo, colega.

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  29. Los alumnos de hoy -por lo menos los que he conocido- traen muchos problemas sobre sus espaldas. No hablo de las responsabilidades que deberían cumplir de acuerdo con sus edades, porque cada vez tienen menos. Hablo de la soledad, de las horas que pasan lejos de sus padres, del resentimiento que guardan. Le dije a una estudiante que conversaría con sus padres y su respuesta no me causó sorpresa. Si los quería ver, yo tendría que hacerlo después de las diez de la noche. Tal vez exageró un poco, pero esa es la realidad de muchos adolescentes. Una maestra con mucha más experiencia que yo en el magisterio, me decía que a los jóvenes hay que entenderlos. Y eso trato de hacer todos los días; sin embargo, resulta difícil asumir el rol de padre de 43 alumnos de Secundaria en un sólo grupo. Todo el enojo que acumulan en sus casas lo reflejan en el aula. Pero yo no puedo pagar la culpa ajena. Tal vez si fueran veinte mis estudiantes, otro gallo cantaría.

    Copiar de los compañeros también puede ser una habilidad, pero si lo hicieran bien, por lo menos pensando. Hay quien repite de memoria la respuesta correcta y no significa que haya aprendido. La información a fin de cuentas está ahí, por todas partes. El problema está en encontrar la adecuada. A estas alturas del partido, lo importante es aprender los procesos que permitan resolver los problemas y hasta conviene de vez en vez equivocarse.
    Estoy de acuerdo con Meike en cuanto a que el propio sistema los lleva a preocuparse más por aprobar que por aprender, pero es un hecho. Así llegan a la Secundaria, claro no todos. Los maestros también tenemos lo nuestro. La calificación se convierte en un instrumento de presión disciplinaria. También los alumnos abusan si les das demasiada confianza y te conviertes en el amigo adulto o en el padre sustituto. Como están las cosas, pueden surgir malentendidos. Estoy consciente de que los estudiantes siempre van a jugar su papel; los maestros podemos cambiar el nuestro si se nos ayuda.

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  30. Gracias a todos por vuestros comentarios, son días de correcciones de exámenes y no he podido contestar, como me hubiera gustado, a cada una de vuestras intervenciones a cada cual más interesante y que revelan distintos ángulos, a veces muy sorprendentes, con que es evaluada la propuesta que he realizado. Quizás me quedo con la interpretación de Ramón Besonías en que establece una metáfora bella y eficaz sobre el proceso educativo semejante al pulido de un diamante, y que no hay una respuesta única sino múltiple y matizada. El post ha dado lugar a juicios más pesimistas (antirroussonianos) y más optimistas acercándose a la perspectiva del alumno y la complejidad del problema. Temujin ha ejercido de debelador de mitos y ha dado la vuelta a la cuestión. Gracias de nuevo. Ha sido un placer debatir con vosotros.

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