Páginas vistas desde Diciembre de 2005

martes, 29 de noviembre de 2011

Ambigüedad moral y expresión escrita

                                                  Dibujo de Alexander Jansson
Hace unos días realicé un examen tipo test a mis alumnos de tercero de ESO en que preguntaba, a modo de cuestionario, con varias respuestas posibles, sobre algunas vicisitudes del libro que habían leído. Para terminar, había una pregunta abierta en que debían escribir sobre su opinión sobre la obra.

El resultado del test no fue óptimo. Sólo cuatro alumnos de 22 lograron obtener la cifra del 80% de aciertos necesario para aprobar. El examen era on line, ellos con su ordenador y respondiendo a un cuestionario diseñado en formularios de Google Docs en forma de preguntas y múltiples respuestas de las que solo una era la correcta. El problema estuvo en la respuesta de contestación libre y que debía resumir su opinión personal sobre el libro.

Procesando sus respuestas de desarrollo, vi que eran de una calidad mínima, pero además constaté que todas eran iguales en su mayor parte. Reproducían una serie de frases mal escritas y mal argumentadas que carecían de sentido. Se cometían además errores ortográficos que se repetían sospechosamente en la mayoría de los que contestaban. Sólo había una explicación -pensaba yo-: alguien había contestado y había pasado la respuesta a los demás por correo electrónico. Les había advertido que el uso del correo electrónico era motivo para suspender el examen durante su realización.

La situación, aparte del resultado, era decepcionante, puesto que me hacía dudar de que la mayoría se hubiera leído el libro. Además me mostraba la incapacidad de plasmar una opinión personal ya que el ochenta por ciento habían recurrido a las trampas para intentar aprobar. Resumí las respuestas de desarrollo que habían dado y se las remití ordenadas por email mostrándoles la evidencia de que habían copiado. Les pedía a los implicados que me dieran una explicación o una disculpa.

Ese fin de semana recibí dos correos: el de un alumno cuyo resultado había sido mínimo pero no había copiado, y el de una alumna que reconocía haber copiado y sentirse avergonzada por haberlo hecho, y prometía no volver a hacerlo más. No recibí mas respuestas.

Ayer lunes, les proyecté en clase sus respuestas y les mostré la evidencia. No lo negaron. Lo reconocieron, pero no había sido como yo había supuesto. No era un alumno que había contestado y había pasado la respuesta, nefasta, a los demás. No, habían obtenido la respuesta de El rincón del vago, la habían copiado y simplemente pegado. Esto me hundió más porque ponía en cuestión el sistema de realizar exámenes on line que les devuelvo corregidos en pocos minutos con las respuestas adecuadas mostrándoles donde están los errores.

La situación sirvió para que yo mostrara mi malestar y decepción por lo que había pasado. Les pregunté si pensaban que en la vida merecía la pena hacer trampas para obtener un objetivo, si estas trampas las consideraban legítimas en su práctica habitual, les interrogué sobre si aceptarían que sus padres fueran personas que practicaran trampas o engaños para obtener ganancias, les pregunté que qué pensaban sobre el hecho de engañar al profesor que confiaba en ellos, y si el sistema era adecuado para realizar exámenes o pruebas. A esto último, parecían inclinarse más por la inadecuación puesto que la tentación de hacer trampa era demasiado fuerte para ser reprimida.

Yo les contesté que como profesor podía ayudarles (como así hice) a mostrarles cómo desarrollar una opinión personal que al parecer les cuesta tanto. Este es un hecho general que afecta desde primero de la ESO a segundo de Bachillerato. No saben expresar ni desarrollar una opinión personal que vaya más allá del me ha gustado o no me ha gustado.

Les dije que yo podía intentar mostrarles ejemplos sobre cómo desarrollarla pero no podía hacer nada si ellos no leían el libro por pereza, si no escribían por desidia, si ellos tendían, por ley del mínimo esfuerzo, a copiar intentando engañar al profesor.

A la vez me daba cuenta de la complejidad de mis preguntas que añadí a las competencias de comprensión de un discurso oral o una argumentación. ¿Es legítimo hacer trampas al sistema para obtener beneficios? Yo era el sistema en este caso. ¿Qué opinarían sus padres? La mayoría son marroquíes. Me pregunto si no actuarán con la conciencia de que engañar al estado es perfectamente legítimo de mil y una forma diferentes, puesto que el estado es el que tiene el poder, el dinero y las claves para la supervivencia. Es tan difícil enjuiciar (y más en un país del sur) lo que es la honradez, la necesidad de honradez cuando el que más y el que menos busca situaciones que lo pongan en mejor situación de un modo u otro.

El discurso que les hice en pro de la honradez personal pienso que no fue tiempo perdido. Otra alumna me envió un mensaje mostrando su desolación. Les volví a hacer repetir, tras los modelos mostrados, un intento de opinión personal auténticamente suya, y constaté abrumadoramente sus apuros que engloban diversos problemas: falta de cultura general, incapacidad para reconocer qué hay de valioso en lo que sí saben (su experiencia personal), sus dificultades lingüísticas muy acentuadas, su falta de capacidad para conectar ideas (esto es general incluido bachillerato), su falta de ganas a la hora de escribir y desarrollar un tema con alguna coherencia, su escaso léxico...

Realmente un tema complejo en que se unen a la ambigüedad moral, los terribles problemas que van ligados a la expresión escrita.

Ambas son dos tareas esenciales en el sistema educativo.  

50 comentarios :

  1. ¿Cómo defender las dos posturas que siento, aparentemente contradictorias?
    Por un lado, estoy comprometido con la verdad. Con orgullo digo que jamás he expresado a mis hijos otra cosa que la verdad pura y dura, con respecto a todo, vida y muerte; por no condescender con las mentiras, ni siquiera han tenido jamás "Reyes Magos", no digamos ya "Ratón Pérez" y otras hierbas.
    Sin embargo, yo probablemente habría recurrido también al rincón del vago, no por ignorar la respuesta, sino en solidaridad con tus alumnos. Me pregunto a mí mismo que cómo se casan estas dos posturas.
    Probablemente la segunda nace de mi convicción de la misión castradora de nuestra escuela. En un sistema desleal, en el que el propósito de la estructura social es explotar a los trabajadores, es preciso convertirlos primero en ciudadanos sumisos. Seguramente será una idea fantástica innovar en la corrección de exámenes. Pero si miramos la realidad desde el otro lado, yo, como alumno, me veo sometido al capricho de unos y otros profesores, que intentan someterme a sus "genialidades" sin admitir una mínimas reglas del juego. ¿Somos los alumnos simples conejillos de indias para que los maestros experimenten con nosotros el mejor modo de hacer catarsis de sus frustraciones? Es que unos profesores quieren que investiguemos por internet, otros que escribamos con pluma, otros que no tengamos libros y sí solamente apuntes, otros que nos aprendamos de memoria el dictado de las editoriales. Repito: ¿por qué no hay reglas de juego? Para unos la literatura ha muerto, otros cumplen el currículo, otros lo desprecian, aunque sea obligatorio... ¿qué camino nos queda para seguir la corriente sin que nos sancionen? Pues seguramente el rincón del vago. Eso deben pensar también algunos de los profesores de mis hijos, que en alguna ocasión les han repartido contenidos sacados de ese mismo rincón del vago, siempre que el rincón del vago fuera la primera salida que da Google acerca del tema en cuestión. Comprobado.
    Lo que me da pena en esta entrada es esta pobre niña que ahora se siente culpable por haber hecho "trampa". Habría que explicarle que algunas veces hacer trampa es el único compromiso con la verdad aceptable. ¿No hacía trampa Castaños en Bailén? Y que lo más importante que se puede aprender es a ser crítico con quien está puesto por la sociedad en una posición de supremacía y desigualdad frente a nosotros. Y que a veces finge ser un "compi" sin que nos demos cuenta de que está en su mano y solamente en la suya dejar de pronto de serlo y convertirse en parte del aparato sancionador.
    Un día la escuela fue simplemente una conversación entre un hombre que era sabio y otros que se daban cuenta de esa sabiduría y querían escucharlo.
    Aparte de todo esto, no se puede negar que eres un profesor magnífico, como tantas veces te hemos repetido. No te tomes la crítica, por favor, como una crítica a ti, sino al puesto que representas, al papel genérico que ocupas en la representación.
    Y entre otras cosas, me parecería un poco aburrido incidir en que los alumnos no deben copiar, etc., etc.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Desde luego no solo eres un buen profesor, también una excelente persona, con unos valores morales muy altos.

    ¡Te deseo suerte y mucho ánimo en tu aventura de aula diaria!

    ResponderEliminar
  3. Interesante el post, y más aún iluminado por el comentario de Animal de Fondo. Ciertamente, ¿cuál es el objetivo, el aprendizaje o la evaluación? Entiendo sobre todo los sentimientos que describes, Joselu, de decepción, de confianza traicionada, pero míralo de esta forma:

    1. Un gran número de adultos parten de una traducción automática de Google (o de otros traductores on line) para realizar su trabajo original de traducción; son buenas herramientas de partida que eliminan el factor "folio en blanco". ¿Qué pasa si se trabaja sobre ese texto del Rincón del vago, si se torna en oportunidad lo que inicialmente nos parece una ofensa, una broma triste?

    2. Quieres saber si se han leído el libro, y bajo esa pregunta hay un juicio. Por lo que transmites en tus artículos, tienes otras formas, otras herramientas para conseguir el objetivo; no creo que se resistan a aprender las cosas que les resulten útiles, pero intentarán zafarse de cualquier intento de juicio en la medida en que puedan. ¿Qué te estoy contando que no sepas?

    3. Hay otros condicionantes, lo sé, pero hay muchas maneras de esquivarlos, o de utilizarlos a nuestro favor. La idea de trampa es muy relativa. La trampa de verdad es la que señala Animal de Fondo. Sus pequeñas trampas no son más que patéticos intentos para sobrevivir en el sistema. No hay honradez objetiva en esto, y sin embargo entiendo y comparto tu decepción. Los adolescentes (hijos o alumnado) nos decepcionan, pero el camino hacia la madurez es por "prueba y error", aunque nos duela a los que somos, sobre todo, espectadores de SU proceso de crecimiento.

    Gracias por brindarme esta oportunidad para reflexionar, una vez más. Porque mis comentarios no son otra cosa sino reflexiones en voz alta. Me pregunto cómo y dónde aprendí a emitir opiniones personales... supongo que (como hago en tu blog) solo soy capaz de hacerlo cuando he sentido la necesidad de expresarla para combatir mi propia confusión, mi incertidumbre... Este ejercicio es mucho más emocional que técnico, ¿no? ;)

    ResponderEliminar
  4. Este tipo de problemas no son específicos de la escuela tIC. Son generales de la escuela en la que la nota es lo que obtienen de nosotros. El alumnado reacciona ante el estímulo. Si dan apariencia de aprendizaje, sus familias y nosotros estamos contentos. Y ellos, en el fondo, tratan de tenernos contentos. Quieren aceptación por parte de sus adultos. Yo también haría trampas para evitar una bronca u obtener cariño...

    La clave está en practicar otro tipo de enfoque y usar las tIC para empoderar. Es decir, usarlas para ellos, no para nosotros. O bueno... usar cualquier metodología tIC o no tIC. Pero para ellos. Creo que la pregunta que siempre debemos hacernos es: ¿es empoderadora? Y si lo es: ¿en qué les mejora?

    Y atravesar un desierto...

    Lo bueno, lo puedo decir por mi experiencia, es que después del desierto hay un lugar estupendo, en el que el alumnado descubre que tiene que pensar y comunicarse. No es rosa, pero es mejor que el lugar del que se partió. Merece la pena aunque el esfuerzo es mucho, la verdad...

    Ahora comprenderéis por qué me enfado cuando me dicen que las tIC son un juguete, o todo es de guay... Son un trabajo agotador con muchos sinsabores por el camino. Con mucho estrés.

    Lo que tú cuentas no es una desviación o un lugar que hay que evitar. Es parte del camino. Es parte del crecimiento. Es parte del desaprender necesario que tienen que hacer para llegar a un lugar mejor, en el que sucede aprendizaje verdadero.

    Y que conste que a mí me apena tanto (y me parece tanta trampa) cuando un alumno estudia de memoria y luego olvida como cuando copia. No veo la diferencia entre copiar y estudiar de memoria. Bueno, sí la hay... La memoria sin comprensión tiene premio, cariño y reconocimiento.

    Porque, otra cosa no tendrán las tIC, pero te muestran la verdad. Desnuda y descarnada. Otra cosa es que no queramos mirarla o que tengamos la tentación de volver a lugares cómodos, donde, aunque no exista aprendizaje sí aparente haberlo.

    ResponderEliminar
  5. Para Animal de Fondo:

    No puedo estar más de acuerdo. Hemos creado escenarios esquizofrénicos, en los que hacer trampa tiene premio si no te pillan. Y el coste de que te pillen es pequeño en comparación con el premio. Estamos enseñando que los atajos merecen la pena. Pero a la vez castigamos al que los toma.

    Deberíamos cambiarlos por escenarios más pensados, en los que no fuera necesario hacer trampa. Escenarios nuevos, porque los viejos están muy contaminados por esa esquizofrenia.

    A esos escenarios no se llega sin pensar mucho y sin arriesgar.

    ResponderEliminar
  6. Estimado profesor de Literatura,
    soy seguidora de su blog y de Twitter. El curso pasado hice el máster para Secundaria en Lengua y Literatura y las prácticas en Bachillerato. Mi experiencia no fue buena quizá porque era el grupo de nocturno y los alumnos estudian para tener un acceso a la Universidad: un título. Pero a pesar de que eran bastante mayores que sus alumnos también hicieron lo mismo: comentarios copiados literalmente de Internet, sin ni siquiera pasarles el corrector ortográfico. Triste.
    Desolador, también.
    Sin generalizar, creo que a nuestros alumnos les hace falta aprender tipología textual y a plasmar ideas para comunicarse en situaciones concretas. Efectivamente, se pierden. Pero algo se puede hacer ¿no cree?
    Gracias por su blog y compartir su trabajo de aula. Me interesa mucho.

    ResponderEliminar
  7. yo no veo mal copiar en un examen... siempre y cuando se copie con criterio. Es decir, yo estudié en la universidad y estudiaba, pero también copiaba cuando consideraba que memorizar algo (una lista de palabras, por ejemplo, de memoria) era inservible y que ese profesor/a ea malo y no se merecía que yo hicier aun esfuerzo por él, ya que si lo hubiera hecho por mí habría sido igual.
    Pero es que los niveles a los que estamos llegando son alarmantes; lo malo se está convirtiendo en lo normal y lo bueno ya no existe. Ek panorama es desolador. De todos modos, por lo que observo, unprofesor, hoy día, tiene que estar armado de realismo y no ser un idealista... porque entonces su trabajo se convertirá en un infierno...más aún.
    un saludo y fuerza

    ResponderEliminar
  8. Mi opinión coincide con el de la mayoría y en especial con Animal de Fondo y con Nicolasa así que no voy ahondar más en ese punto.
    SI quiero comentarte que de tus palabras se desprenden dos ideas:
    Una en la que percibo un cierto rechazo al uso de las TIC,(ya que da la sensación de que la culpa de que copieran fuera por haberlo hecho a través de un Doc online) y otra que deja claro que no leyeron el libro sencillamente porque no lo entienden. Para ellos es como cruzar un río sin puente.
    ¿Por qué no mejor leer con ellos?Creo que a veces damos por supuesto que entienden lo que les decimos pero la mayoría veces ocurre lo contrario: creemos que saben leer, que son competentes escribiendo, hablando etc y resulta que no. Más si el alumnado es extranjero y en sus casas probablemente ni hablen nuestra lengua ni sepan prácticamente nada de nuestra cultura.
    YO suelo leer con ellos. Antes de empezar la literatura trabajaremos durante unos meses la comprensión lectora con diversos tipos de textos: recetas, facturas, la información que aparece en las latas o botellas etc. Porque me doy cuenta que su nivel de comprensión es bajísimo. Mi alumnado de este año es como tú describes.
    Todo debe ser gradual.Así te frustrarás menos y ellos también. No lo han hecho para reirse de ti, simplemente no les ha quedado otra: la humillación de sentir que no sabes nada y que no eres capaz de interpretar un texto es mayor que la de ser consciente de que estás mitiendo. Puro instinto de supervivencia y como han idcho por allí, ¿quién no ha copiado alguna vez?

    ResponderEliminar
  9. Hola, Joselu. A mí, para serte sincero, más que el relativismo moral de tus alumnos adolescentes, me apena sobremanera el de los adultos, como el que me parece encontrar descarnadamente en los comentarios de esta entrada.

    ¿Quién no ha intentado engañar a sus padres o sus profesores a los 15 años para intententar salirse con la suya? Yo sí. Hubiese mentido como un bellaco para poder llegar más tarde el sábado o escapar a mis responsabilidades escolares. Alguien estaba allí para no tolerarme mis muy interesadas ambigüedades morales.

    No entiendo que nadie se pueda considerar educador cuando en su fuero interno no hay ninguna certeza ética y todo es flexible y apropiado al sofisma. Podemos darle todas las vueltas que queramos al concepto de engaño, pero será una vez más un intento de eludir el problema fingiendo que no existe o que no existe en los términos en que se plantea, que viene a ser lo mismo.

    En el actual estado de descomposición de la enseñanza es fácil dejarse llevar por la tentación de relativizar al máximo estas situaciones, pero me temo que sólo es una respuesta acomodaticia ante nuestra impotencia para enmendarlas.

    Por último, muchas veces, cuando pretendemos ver grandes complejidades en problemas que son duros, pero simples, no lo hacemos más rico en matices, sino más banal.

    ResponderEliminar
  10. Yo también, Joselu, tengo la sana costumbre de dar argumentos y explicaciones a mis alumnos. Algunos compañeros me miran entre perplejos y recelosos. Para ellos, a los adolescentes no hay que darles cancha ni discursos. ¡Qué se jodan y espabilen! Sin embargo, en mi opinión dar explicaciones es necesario, no solo como ayuda para la reflexión y aprendizaje de sus errores; también establece una relación honesta con el profesor y pone en aprieto moral al alumno, le hace preguntarse sobre sus acciones.

    A esto hay que sumar que en la adolescencia se valora mucho la comunicación, la escucha activa. Siendo asertivo y ejerciendo las habilidades básicas de relación social, podemos ganar mucho con nuestros alumnos. No es un desperdicio.

    ResponderEliminar
  11. Tal vez no he entendido lo que planteas, Jorge Muruais, pero si hay una certeza ética es que el bien absoluto, como el mal absoluto, no están presentes en la vida diaria, y que no soy ninguna autoridad moral para juzgar a mis alumnos; el juicio moral no es objetivo, sino que tiene dos partes, la moralidad del que juzga, y la del que es juzgado. ¿O solo hay una moral posible?

    Por otra parte hablamos de adolescentes, no necesitan juicios, necesitan guía, luz, ideas, propuestas que activen su pensamiento. Puertas abiertas, no habitaciones oscuras. No es lo mismo educar que aleccionar. Educar para darles alas, no para mantenerlos anclados a la vía férrea.

    Pero, como digo, tal vez entendí mal...

    ResponderEliminar
  12. Triste panorama el que describes. Entiendo tu preocupación, incluso tu desolación, por ver que tus esfuerzos, la manera en que planteas la actividad de evaluación, cae en saco roto. Es que... se copian la opinión personal, caramba, la parte en que pueden expresar su postura ante la lectura; incluso pueden "darte caña" y poner el libro a caer de un burro, si les apetece. Eso sí, razonando sus afirmaciones.
    Planteas una cuestión que no es metodológica; el hecho de utilizar las TIC, en este caso, les puede facilitar la información a copiar, pero no es ese el problema. Tampoco veo en tus palabras desconfianza ante el uso de las TIC, como alguien comentaba. Es que no entienden la actividad como algo propio, algo que se les plantea para incrementar su nivel de lectura, abrirles campos de conocimiento... Ante esta falta de implicación, cualquier táctica, cualquier recurso les parecerá adecuado. No creo que hayan llegado a la reflexión moral: se completa el examen del libro con el Rincón del Vago y a otra cosa. Me parece oportuna tu reacción, llevando el tema a la parte ética, de visión de sí mismos y de sus actos, incluyendo aquí la confianza que han defraudado con esta actitud, la tuya. Probablemente algunos recapaciten, y esto les sirva más allá de una anécdota en un control de lectura. Para mí, lo que han hecho está mal; querer justificar su actuación por los males endémicos de la escolarización masiva de origen nacional-industrial que aún padecemos no me parece lo más adecuado. Aunque, en estos tiempos líquidos, tampoco me sorprende demasiado.
    Por cierto, contrariamente a Animaldefondo, yo sí celebro los reyes magos y me encanta esta tradición: espero no ser un mentiroso por ello. Decir la verdad a los niños no significa quitarles ilusiones antes de tiempo: tiempo tendrán de perderlas.

    ResponderEliminar
  13. Creo con Jorge Muruais que son necesarios criterios éticos claros. Lo que hicieron no estuvo bien. Yo soy honesto con ellos y ellos no lo fueron consigo mismos ni conmigo. Hubo diversos casos reveladores: una muchacha en su comentario reveló que no se lo había leído, otra (con enormes dificultades lingüísticas) se lo había leído e hizo un comentario sencillo: es genial y me ha gustado un montón. Fue suficiente. No llegó a un ochenta por ciento pero casi lo alcanzó. Si esta muchacha bereber pudo leer el libro, todos los demás pudieron hacerlo. Y fue honesta en su respuesta concreta. Como la conozco, sé que es una muchacha noble que sería incapaz de mentir. Si no hubiera leído el libro, me lo habría dicho y hubiera arrostrado con las consecuencias. Los que copiaron se sintieron mal, y me parece bien que se sintieran mal. Dos me han reconocido que se sienten avergonzadas por ello. Y es sincera su confesión. Cuando jugamos un juego noble, cuando el profesor juega un juego noble, debe jugarse en correspondencia. Creo que fue una clase productiva y ellos son justos y saben reclamar sus derechos (no son pobres niños sumisos indefensos ante el profesor). Son muchachos que han llevado una vida dura y que se sienten respetados. Ellos en consecuencia deben actuar con lealtad, no veo claroscuros morales o éticos. No es una cuestión de cuarto oscuro, pero sí de reflexión que pienso continuar en los próximos días. Entre ellos hubo algunos que actuaron con honestidad y otros que no. Es bueno que se sepa y que todos, incluido yo, aprendamos algo, unido a sus dificultades que yo tengo la obligación de intentar paliar. Vayamos al ritmo que vayamos. Esta es una ocasión magnífica para reflexionar sobre nosotros mismos. El debate es profundamente revelador.

    ResponderEliminar
  14. Después de todo lo expuesto tengo poco que añadir... Pero me gustaría contar una anécdota que consigue hacerme sonreir cada vez que la recuerdo.

    Estábamos en 4º de ESO y teníamos que leer "Les noces barbares" de Yann Queffélec. El día del examen espérabamos las típicas preguntas para comprobar si has leído el libro... ¡Y nuestro gozo en un pozo! La profesora nos pidió que eligiéramos a uno de los personajes y lo describiéramos!! Quien leyó el libro pudo escribir más de 5 líneas y quien no, no tuvo de dónde copiarse...
    ¡Me pareció el examen más original de mi vida!

    ResponderEliminar
  15. Que los alumnos engañen o traten de engañar a los profesores (o a sus padres) es un hecho cierto. Y que los adultos traten de engañar (o estafar) a sus semejantes es un hecho cotidiano. Por desgracia, pero así es. ¿Qué pretendemos conseguir desde la escuela o el instituto? ¿Acaso un ramillete de individuos jóvenes sin mácula, éticamente perfectos, y moralmente aleccionados que están preparados para vivir en una sociedad perfecta? O acaso lo que estamos haciendo los profesores es darnos con la cabeza contra la pared al ver que nuestros consejos ¡y casi diría que plegarias! se las lleva el viento que ruge entre las cuatro paredes del aula.
    No te desanimes Joselu. A mí también me ha pasado y me pasa. No te puedes fiar de ellos. Nos mienten. Nos engañan. Y a sus padres también. Y cuando sean mayores también lo harán, pero con más clase, porque llevarán más años haciéndolo.
    Siempre nos quedará el alumno (o el adulto) honesto que nos sorprende con su acción. Y entonces diremos. Todos no somos iguales. Y es verdad.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  16. Me he encontrado muchas veces con este panorama, sobre todo en las redacciones de inglés de bachillerato. Si al menos modificaran la información incluso lo daría por válido, el problema es que te entregan una copia literal sin mover una coma, muy fácil, por cierto, de localizar en Internet y que les entrego como prueba de su mentira.

    Creo que lo valioso de todo esto es el debate que se crea al respecto, a mí también me gusta hablrlo. Dialogar con ellos sirve para que no se repita, al menos esa es mi experiencia. No me gusta nada perder el tiempo.

    La mentira y el engaño no se limita a lo académico, falsifican notas en la agenda, en los partes de amonestación, borran los sms de las faltas e incluso falsifican los boletines de notas. Todo esto tiene un trasfondo que se nos escapa. Yo no digo que se deba acatar siempre la norma, pero no se puede vivir en la mentira permanente.

    ResponderEliminar
  17. ¿Por qué no leyeron el libro? ¿No lo entienden? ¿Les aburre? ¿No les motiva lo más mínimo?

    En mi posición de alumna yo tampoco leí algunos de los libros que nos mandaron leer. Para el examen buscaba un resumen, los personajes principales, su descripción y poco más, es lo que los profesores suelen preguntar… en mi caso no los leí porque no me llamaron la atención. De hecho creo que no empezaron a gustarme los libros de lectura obligatoria hasta 4ºESO…
    En ese sentido como alguien comentaba más arriba, leer con ellos puede ser una buena iniciativa. Recuerdo que en 4º ESO teníamos como lectura obligatoria Josafat, era un libro con un lenguaje complicado y culto que si hubiéramos tenido que leerlo solos nos hubiera aburrido y no hubiéramos captado ni la mitad de la obra. Sin embargo, lo leímos en clase, la profesora explicaba todas las palabras y expresiones que no entendíamos, además la novela tenía un componente sexual y la profesora supo dinamizar muy bien la actividad y gracias a eso la entendimos y nos gustó. Recuerdo que más tarde los chicos de clase hacían bromas con los personajes del libro…
    En cuanto a su incapacidad para desarrollar una opinión…si no habían leído el libro, poco tenían para opinar. Aunque como ya nos has comentado la redacción es un problema que tienen tus alumnos. Supongo que aparte de las deficiencias que hay en general en las aulas de secundaria, tú además tienes alumnos con circunstancias especiales que te dificultan mucho más la tarea de enseñar.
    No defiendo el hecho de copiar, aunque confieso que yo lo hice más de una vez. Me aburrían y me parecían sumamente tediosas las clases de catalán e inglés durante el bachillerato así que intentaba dedicarles el menor tiempo posible. Si podía copiar en un examen lo hacía. Y lo cierto es que no me sentía culpable, eran clases pésimas y a menudo los profesores exigían cosas que ni ellos mismos cumplían.

    ResponderEliminar
  18. Pues nada. Me ha vuelto hacer el jueguecito de dejarme escribir el comentario y luego enviármelo al limbo. Así que sintetizo al máximo: no tengo tiempo para matizar dos veces. Los chavales entienden muy bien qué acciones salen gratis (o casi) y cuáles no. Si el mensaje que queremos trasmitirles es que no pasa nada, que se puede traicionar impunemente la confianza que se deposita en ellos y tomar al profesor por idiota, nosotros mismos.

    ResponderEliminar
  19. Mis últimos años en 3º y 4º de la ESO sí que fueron desoladores: ni siquiera se tomaban la molestia de copiar o hacer trampa. La asignatura o yo mismo no nos merecíamos ni eso… ¿Para qué? Como tú señalas, mis alumnos eran como los tuyos y los de Maru, en su mayoría inmigrantes y en su mayoría con graves problemas sociales, económicos y culturales, pero 4º de la ESO no es una ONG, lo siento. El esfuerzo, el trabajo, el interés, el respeto, el juego limpio son valores que nada tienen que ver ni con las TIC ni con la inmigración. Son adolescentes que tratan de buscar su camino, que se enfrentan con muchos muros y que a veces tratan de saltarlos como pueden y tratan de trampear en la Escuela, como en la Vida. Solo veo una diferencia: en clase siempre hay un maestro para indicarle lo que es correcto e incorrecto, lo que está bien o mal visto, lo que es y lo que no es… Aunque la palabra me parece un palabro, quizá una solución esté –como dice José Luis- en empoderar o apoderar, o sea, en “poner algo en poder de alguien o darle la posesión de ello” (RAE dixit) y sustituir la vieja concepción de la Evaluación por otra más participativa, más creativa, más personal, menos punible, menos restrictiva… Y leer con ellos, como dice Maru; y escribir con ellos; y hablar con ellos; y escucharles, y…

    ResponderEliminar
  20. Para quitar un poco de hierro diré lo siguiente:
    Si decir "es genial y me ha gustado un montón" "no llegó a un ochenta por ciento pero casi lo alcanzó", dile a tus alumnos que no se preocupen, que yo, con una sola clase particular y por teléfono, los pongo al menos en el 81%, jajajaja.
    Y yo me pregunto: ¿cuál es el problema de ponerles a todos un cero en literatura? ¿es más deseable convencerlos de que ellos no tienen ética y tú sí? ¿Quién enseña esa ética, Weiss? ¿Marat? ¿Sade? ¿Coulmier?
    Espero que nadie se moleste por esta muestra de mi negro humor.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  21. Por otro lado, reconozco que la argumentación expuesta, además de cabrearme, me ha obligado a darle vueltas al asunto. Es cierto que casi todo lo que hacemos en clase (tanto profesores como alumnos) tiene el tono inequívoco de un simulacro: se percibe que no se trata de the real thing, sino de un aparentar: ellos, que aprenden; nosotros, que nos lo creemos. Y peor: nosotros, que tenemos algo valioso que enseñarles; ellos, que les interesa siquiera un poquito.

    El camino de salida lo marcó Nietzsche hace algún milenio que otro en El ocaso de los ídolos. Merece la pena citarlo, pienso:

    Expongámonos sólo a aquellas situaciones en las que no vale tener virtudes aparentes, en las que, como el volatinero sobre la cuerda, o nos caemos o nos mantenemos y salimos ilesos.

    Varias veces he llegado a la misma conclusión: la única salida a este laberinto en que nosotros les mandamos trabajos y ellos nos traen fragmentos selectos (o ni siquiera selectos) de la Wikipedia o el Rincón de las Vaguedades es plantearles un trabajo que no se pueda copiar, que uno no pueda fingir que hace. Quizá es tan sencillo como obligarles a un análisis sintáctico de una página del Lazarillo, o a agrupar los sustantivos que allí aparezcan en campos semánticos, o... etc. Cierto que trabajos así pueden pecar de fríos o técnicos; pero al menos uno tendría el consuelo de no estar contribuyendo con ellos a sostener la impostura.

    ResponderEliminar
  22. No te abrumes. Tú método es muy bueno. Hay que ser fiel a lo que uno cree y si tú crees en este método sigue intentándolo.

    ¡Ánimo! :-)

    ResponderEliminar
  23. A mí en este debate me sigue faltando algo que Marcos ha puesto en el menú: la visión del alumnado. El por qué creen conveniente hacer trampas para mejorar su calificación.

    Mientras llega esa visión, diré la mía. Yo hago trampas cuando me siento amenazado. Y me quedo tan pancho. Procuro no hacerlas cuando eso quebranta la convivencia salvo que sea vital para mí y el perjuicio que cause sea mínimo. Pero si no hago daño a nadie, muchas veces me pregunto quién es el que ha puesto una norma, qué sentido de la responsabilidad tenía poniéndola, por qué se mantiene. Y me dan ganas de decirle cuatro cosas...

    No vayamos a caer en la historia de los monos que le pegaban a los monos nuevos que querían subir a la escalera...

    Si el alumnado tiene una motivación para hacer trampas, mi deber como técnico de la educación es investigar esas causas y cambiar el escenario. Y, en ese cambio de escenario, yo opto por una modificación no punitiva, no represora, sino empoderadora (y Marcos, desde que Freire adoptó el palabro, que sí que lo es, me lo he quedado, jejeje...). Insisto. Mi deber. El mío. No digo lo que deben hacer otros.

    Ni puedo ni quiero enjuiciar lo que hacen otros. Vengo a este blog porque me invitan muy amablemente y ante una invitación me siento inclinado a contar mi experiencia por si es útil. Porque estoy teniendo un éxito que considero algo más que notable. Miento. Lo está teniendo mi alumnado. Y por si puedo ayudar. Y en ese éxito aparecen a partes iguales las tIC, los entornos colaborativos, los entornos competenciales, la apertura a las familias, la formación con mis compañeros en twitter, la búsqueda de la autonomía del alumnado, la evaluación empoderadora desconectada de la calificación...

    Es un cambio de paradigma. No son las tIC. Es reinventar la educación. Pero comprendo que ese cambio de paradigma no sea compartido.

    Eso sí... Estoy empezando a ver el riesgo de que caigamos en la fábula del padre, el hijo y el asno que contaba el Infante Don Juan Manuel poniéndola en labios de Patronio. No podemos juzgar lo que hacen otros con nuestros principios. Sí podemos, en cambio, juzgar la coherencia entre lo hecho y lo dicho.

    Percibo que estamos en dos paradigmas distintos. Y eso nos lleva a comprendernos con dificultad. Y que si hay enjuiciamiento de lo que se hace por parte de unos y de otros podemos ahondar esa incomprensión aún más.

    Eso no sería un debate, sería un diálogo de besugos.... Y sería una pena, porque el tema de la evaluación no lo merece y los que estamos participando, todos y todas, somos gente muy comprometida con la educación...

    ResponderEliminar
  24. José Luis: te leo con interés, y me pregunto ¿realmente es concebible un escenario en que, por decirlo con palabras deliberadamente gruesas, no se peque porque el pecado resulte imposible o al menos poco gratificador? En la biblioteca de mi centro, los libros no están protegidos electrónicamente; es fácil robarlos. Se roban algunos, más o menos la misma cantidad todos los años, y nunca se ha sorprendido a nadie con las manos en la masa, ni se ha investigado denodadamente hasta hallarlo. ¿En qué paradigma andarán los muchos (la mayoría) que pudiendo robarlos renuncia a hacerlo? ¿No sería lo que buscamos que cada cual llegara por sí mismo a la conclusión de que no merece la pena hacer trampas, no porque sea imposible ni porque se deje de sacar una ventaja importante con ello, sino a pesar de que es posible (y la impunidad, probable)? Considerar que la opción de hacer trampas de un modo u otro jamás desaparecerá; peor aún, que hacerla desaparecer (si fuera técnicamente posible) nos deshumanizaría, ¿nos sitúa de veras entre los ingenuos, desinformados o (horror de horrores) arcaicos?

    ResponderEliminar
  25. AI95: Seguimos hablando de cosas distintas. Tendríamos que definir qué es hacer trampas en un examen para poder comunicarnos. Y tendríamos que definir cuáles son los daños que causo si las hago. Sin poner antes las bases comunes para el diálogo no veo posible llegar a comprender los juicios que haces y por qué crees que copiar en un examen es comparable a robar o a pecar. Aún nos queda mucho antes de comprendernos mutuamente, aunque yo sí quiero. :)

    Por otro lado, no termino de comprender cuál es el objetivo de los exámenes al final de un proceso. No son evaluación formativa, orientadora. Son evaluación exclusivamente calificadora. ¿Qué motivos tendría una persona para ser honesto ante un examinador cuando tiene tantas presiones -familiares, sociales, de expectativas vitales...- que le exigen lograr metas para las que, es posible que no se sienta capaz de lograr?

    Yo puedo contar cómo he cambiado un escenario en el que he procurado variar esa situación. Porque mi opción ha sido investigarlo. Durante años. Hasta que he dado con un enfoque que me funciona. Y que no tengo claro que sea exportable, la verdad... Pero no me apetece contarlo para ser enjuiciado por valores de otros, ajenos a mí (los de otro paradigma educativo, en los que copiar es algo que hay que aprender a hacer). Solo entendería valorar la coherencia entre lo que digo y lo que hago.

    ResponderEliminar
  26. "¿Y si yo te dijera que lo "irresistible" no es más que una superstición, inventada por los que le tienen miedo a la libertad? ¿Qué todas las instituciones y teorías que nos ofrecen disculpas para la responsabilidad no nos quieren ver más contentos sino sabernos más esclavos? ¿Que quien espera a que todo en el mundo sea como es debido para empezar a portarse él mismo como es debido ha nacido para mentecato, para bribón o para las dos cosas, que también suele pasar? ¿Que por muchas prohibiciones que se nos impongan y muchos policías que nos vigilen siempre podremos obrar mal -es decir, contra nosotros mismos- si queremos? (…) Un gran poeta y narrador argentino, Jorge Luis Borges, hace al principio de uno de sus cuentos la siguiente reflexión sobre cierto antepasado suyo: "Le tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos en que vivir". En efecto, nadie ha vivido nunca en tiempos completamente favorables, en los que resulte sencillo ser hombre y llevar una buena vida. Siempre ha habido violencia, rapiña, cobardía, imbecilidad (moral y de la otra), mentiras aceptadas como verdades porque son agradables de oír… A nadie se le regala la buena vida humana ni nadie consigue lo conveniente para él sin coraje y sin esfuerzo: por eso virtud deriva etimológicamente de vir, la fuera viril del guerrero que se impone en el combate contra la mayoría"

    Fernando SAVATER, Ética para Amador.

    ResponderEliminar
  27. Hoy ha vuuelto a suceder: pregunto a una alumna el significado de una palabra que, no habiéndola marcado como desconocida, debería de saber, y duda, pero enseguida, antes de haber tenido tiempo para pensárselo, una "compañera" le susurra al oído la posible solución. Entra en escena el Gran Moralizador y le dice a la susurradora: ¿Sabe Vd, lo que está haciendo? Pues convirtiendo a su amiga en una subordinada, negándole la posibilidad de que ella reconozca que ha de aprender por sí misma. Le ha echado las manos al cuello y la asfixia para que no responda, enseñándole en la vida que su puesto será siempre el de la subordinación, el papagayo que repite lo que Vd. le susurre... ¿Sabe que le digo?, pues que es Vd. su peor enemiga...
    "No, no, si es mi prima", le contesta al Gran Moralizador la chiquilla, indiferente al discurso del pedagogo. Pues eso.
    La idea de que la escuela está a favor de las criaturas sólo la tiienen algunos adultos y algunos, pocos, críos. La mayoría la ve como la cárcel cómoda donde son pocas las exigencias y muchas las trampas que se pueden hacer. ¡Incluso sin trampas te aprueban y te pasan de curso!
    Los socialistas ven como una conquista social la educación obligatoria hasta los 16; los comunistas la quieren ampliar hasta los 18... Es insportable el patán paternalismo religioso de esta gente.
    Como nunca me han gustado los examenes, ni como estudiante ni coo profesor, no suelo "vigilar" en ellos. Una alumna de 1º de bachillerato me dio el cambiazo con las respuestas traídas de casa (el temario que se puede dar en dos horas a la semana es tan escaso que se ha de ser muy zote para no prever las preguntas). Solución: al siguiente trimestre puse el sello del seminario en los folios. Me entregó el examen en blanco.

    ResponderEliminar
  28. Uf! No me gustan los argumentos "Ad verecundiam", no puedo evitarlo...

    Cuando Savater escribió ese fragmento no creo que estuviera pensando en alumnado que copia porque se siente presionado. Creo que la trampa del argumento ad verecundiam es que traemos la "autoridad" a un problema que no conoce. Y sustituimos a la autoridad por la interpretación que nosotros hacemos de la autoridad (que tiene mucho menos valor).

    No creo que ese fragmento de Savater tenga valor argumentativo aquí tal y como se ha traído.

    A no ser...

    A no ser que se justifique por qué se trae. Pero solo se ha citado, no se ha justificado.

    ResponderEliminar
  29. Y ya que vamos profundizando el debate ético...

    ¿Es ético evaluar al alumnado y calificarlo comparándolo con un estándar igual para todos? La ley solo dice que la evaluación ha de ser lo más objetiva posible, que no es lo mismo que comparable...

    Si eso no fuera ético, copiar resultaría que sí lo sería porque se convertiría en resistirse a una norma injusta, diseñada para clasificar a la población (para el resto de su vida, además...).

    Y no me refiero al caso concreto que era el tema del blog. Me refiero a un debate en abstracto, en general. ¿Os apetece entrar en este territorio, el de la ética del profesorado a la hora de evaluar y calificar?

    ResponderEliminar
  30. Yo, lo siento JOSELU,

    pero me voy a ir por los cerros de Úbeda ¿puedo? ;-)


    Es incuestionable y obvio a nivel moral, que no es lícito hacer trampas, ni copiar, ni mentir, todo eso sobre el papel es claro y meridiano, más en un aula... porque el objetivo último debe ser aprender, todo lo que no sea eso, no vale porque no cumple el fin para el que se está en un centro educativo.

    Pero... ¿es tan clara esta postura y el límite de lo lícito y no lícito fuera de ellas? porque debo confesar que a mi a veces, se me plantean guerras internas que me han hecho sufrir enormemente. No siempre la vida te permite jugar limpio, es más, te obliga a no hacerlo por más que hipócritamente lo neguemos.

    ¿Donde empieza a ser lícito, lo ilícito por cuestión de supervivencia?

    ¿No es cierto que al final es el resultado lo único que se valora en la vida?

    ¿No es cierto que una persona de recursos y resolutiva, al final es muchísimo más valorada socialmente que una honesta y honrada?

    ¿Qué tipo de valores se les debe trasmitir a los alumnos? ¿los que les hagan ser buenas personas a las que en en cuanto salgan al mundo se las van a comer con patatas o los que les hagan alcanzar el éxito en lo que sea que emprendan?

    Ya, ya sé que la respuesta políticamente correcta y éticamente perfecta es decir que mejor ser una buena persona, honesta, íntegra, impoluta e inmaculada ¿de verdad nos lo podemos permitir siempre? ¿ se puede sobrevivir así en según en que ambientes?

    Porque si tu vida va a desarrollarse entre las paredes de un aula o tras un mostrador cubriendo impresos, vendiendo calcetines o poniendo inyecciones, quizá sea fácil, si como a mi me ocurre te mueves en los juzgados donde el que mejor miente y el más hábil haciendo trampas gana, te preguntas cien veces si merece la pena ir de honrado e íntegro sabiendo que salvo milagro vas a perder seguro en según que asuntos o jugar sucio como todos lo hacen y ganar.

    Lo siento, pero no es nada sencillo en la vida este tema, de hecho hace mucho que me he dado cuenta que lo que sobre el papel nadie duda, en la práctica, pocos son capaces de cumplir.

    Y no hablo en absoluto de supuestos extraños de delitos graves o asuntos complejos, no.

    Os pongo un ejemplo sencillísimo y muy habitual por cierto, un asunto de tráfico... a la pregunta ¿llevaba usted puesto el cinturón de seguridad? si de contestar la verdad a falta de prueba en contrario, depende que te indemnicen en varios cientos de miles de euros las lesiones sufridas o salir sin un euro ¿cuantos de aquí seríamos capaces de ser honrados y contestar? NO.

    Vuelvo a mi primera pregunta...

    ¿Debemos educar a nuestros chicos para ser buena gente o para ser gente de recursos que sobreviva en cualquier medio, sin volverse un asco de persona? ¿cómo se concilia todo? ¿difícil verdad?


    Muchos besos JOSELU, bien hecho...
    Si además les enseñas que hay parte oscura... a mi no me lo enseñaron y lo he echado en falta... a veces:-)



    Feliz noche para todos

    ResponderEliminar
  31. En cualquier juego, José Luis (y la enseñanza sin duda lo es —lo que no significa que sea solo eso), hacer trampas supone aceptar nominalmente las reglas para luego romperlas unilateral y subrepticiamente en tu beneficio. En el caso del alumno que copia lo que se supone debería haber interiorizado o casca como suyo un texto ajeno, es evidente que está jugando con ventaja respecto al compañero que no se permite esas facilidades. (Ventaja, claro, a la hora de lograr puntos: pues así entiende él el juego, con exclusión de otras interpretaciones posibles.) Por otra parte, y en eso quizá estemos de acuerdo, si el primer fraude (copiar en un examen) es posible se debe, sin duda, a que hacemos las preguntas equivocadas. Todos hemos tenido alguna vez (o hemos conocido a alguien que lo tuvo) al profesor que anuncia el primer día de clase que a sus exámenes se puede traer el libro de texto, los apuntes, las chuletas y el mismísimo libro de Petete, si es preciso —y sabemos que sus alumnos aprendieron algo distinto y mejor que los de los demás profesores, aunque probablemente el porcentaje de aprobados fuera (aún) menor.

    El segundo fraude, el que se da con los trabajos, es más complejo en todos los sentidos. Nos sentimos más defraudados porque en este caso sí estábamos invitando al alumno a actuar como algo diferente a un papagayo, relacionando contenidos y, por así decir, fabricando sentido, haciendo algo que hasta entonces no había. También en este caso la salida pasa por variar el planteamiento: no debería ser tan difícil pedir a nuestros alumnos que hagan con los textos algo digno de hacerse y que no esté ya hecho infinitas veces.

    ResponderEliminar
  32. Momento en que, ya que se ha citado con acierto a Savater, quizá me perdonen que traiga estas otras palabras de Ezra Pound:

    Toda la enseñanza literaria debería realizarse mediante la presentación y la yuxtaposición de trozos literarios y NO por la discusión de lo que algún otro discutidor dijo sobre la importancia de un poeta o autor. Cualquier profesor de biología dirá que el conocimiento NO puede transmitirse mediante declaraciones generales sin el conocimiento de los casos particulares. Usando el método de presentación y yuxtaposición hasta un profesor medianamente ignorante puede transmitir la mayor parte de lo que sabe sin llenar la cabeza del alumno con grandes cantidades de prejuicios y errores. La enseñanza puede ser incompleta, pero no será viciosa o idiota. Los prejuicios ridículos en favor de los autores conocidos, o en favor de los modernos contra los antiguos o de los antiguos contra los modernos, desaparecerían necesariamente.

    (Ezra Pound, La misión del maestro.)

    ResponderEliminar
  33. Si, no. ¿Quien no hizo trampas alguna vez? Al menos tienes 3 o 4 que te responden y son honrados.

    ¿No podrían los informáticos limitar los accesos a internet, al menos a algunas páginas? También les puedes decir que si van a copiar y pegar tiren de Wikipedia... bastante mejor que el rincón

    ResponderEliminar
  34. ¿Por qué no leyeron el libro? Tal vez porque no supieron hacerlo suyo. O porque no se sentían identificados. A mí siempre me ha costado muchísimo leer los libros obligatorios de la escuela. Me parecían aburridos. No entendía porqué teníamos que leernos justo ésos. Ni entendía porqué los habían elegido. ¡Me parecía una locura que alguien hubiera elegido ésos libros entre todos los que hay!

    Recuerdo que lejos de fomentar el aprendizaje, sólo hacían que preocuparnos por una nota. Se reducía a la nota. Supongo que lo he notado el doble cuando mis padres me preguntaban qué tal el colegio. No me preguntaban si había aprendido algo o no. Sólo querían saber las notas. Idem con mis hermanos, que ahora están en bachillerato... Así que en cierta manera entiendo que hayan buscado la solución fácil, aunque éso suponga no ser muy honestos con ellos mismos. ¿Para qué implicarme, para qué pensar, si sólo quieren una nota y con éste texto (que se supone que está correcto, ya que está en Internet...) me irá bien?

    ¿Sabes, Joselu? Todo en lo que fallan tus alumnos, también fallan mis compañerxs en la Universidad. Hace un par de semanas nos lo recriminaron. Que no sabíamos relacionar ideas, que ni siquiera sabíamos poner una coma en su sitio... ¿En qué nos hemos equivocado? No estoy segura, pero aquí no está el camino...

    Me encantan tus ganas, tu vocación. Me encanta sobre todo cuando echo la vista atrás y pienso que a mí me desencantó la escuela. Siempre que pienso en mis años de estudiante, tanto en la ESO, como bachiller, no paro de preguntarme qué aprendí. No recuerdo nada de nada...

    A veces parece que es más útil aprender de memoria y soltarlo sin importar si has hecho la reflexión y el aprendizaje (volvemos a la importancia que te marcan sobre obtener una nota, un número...que al fin y al cabo tampoco te condiciona tanto cuando descubres que puedes acceder a lo que quieras por otros medios...) ¿Sabes lo que echaba yo de menos? Bueno, y que sigo echando de menos incluso en la Universidad, si te soy sincera...

    ...clases que me hicieran pensar. PENSAR. Y ser crítica. Y no sentirme un objeto productivo para el Estado.

    Un abrazo gigante, Joselu.

    Me ha encantado el post, maravillosos los comentarios...

    PD: ¡Que alguien le diga a ésxs niñxs, que la información de El rincón del Vago y de la Wikipedia es más que dudable! ¡Aiii!

    ResponderEliminar
  35. Suscribo a Carmen Iglesias, y me pregunto algo leyendo a Miguel. Él dice que se es honesto, o lo contrario -de joven y de adulto-. Me cuestiono si esto se enseña, o viene de serie. Y por supuesto me respondo que se aprende, porque alguien te lo enseña. Tanto lo que está bien, como lo que no. Yo copié descaradamente cuando estaba en el instituto. No era cuestión de supervivencia, podía no haber copiado, como todos. La cuestión es ¿por qué se opta por una cosa u otra? ¿cuáles son los motivos últimos? Yo sé por qué copié, en según qué caso recuerdo el motivo con precisión meridiana, pero también me faltan aquí, los motivos por los que ellos copiaron. Sin entenderlos no pienso que se les pueda poner remedio en realidad. Y entiendo que es por lo que te preguntas, si no entiendo mal.
    Después he tenido más ocasiones de hacer trampas, y no las he hecho. Tampoco me iba la vida en ello. Ojo, mi vida entera podría ser diferente de haber hecho trampas, de haber copiado de un modo brutal. No exagero y sé por qué lo digo. Pero no las he hecho, porque tampoco me iba la vida en ello. ¿Me hubiese beneficiado?, para muchos, sí, bajo mi punto de vista, no. No a mí. No a otros. Hubiese sido injusto. No habría estado bien. Pero lo sé porque alguien me lo dejó claro. Eso, y unas cuantas cosas más, de paso.
    Así que eso. Me alegro por tus alumnos, por la parte de ti que les toca. Por la que nos toca a todos.
    Nada más, que para querer seguir de paso, ya me ha salido otro de mis ladrillos.
    Sigo leyendo sin más, que para no variar, esto es la mar de interesante.
    Besos.

    ResponderEliminar
  36. lgo huele a podrido en Dinamarca y el tufillo ya hace tiempo que llega hasta aquí!
    ¿Por qué está tan generalizado este tipo de comportamientos?
    ¿Por qué los alumnos aprenden miles de cosas de memoria que al día siguiente del examen han olvidado completamente? Y lo que es más sangrante: Ni tan sólo recuerdan trazos generales, ni aplicaciones, ni les es familiar cuando se les pregunta.
    A veces me pregunto cómo puedo hacer saltar la chispa de la curiosidad en mis alumnos, por suerte con los de bachillerato estoy empezando a notar que rompemos cadenas que llevan años sujetando la creatividad, que empiezan a darse cuenta de que pueden relacionar cosas que YA saben para llegar a lo que pone en el libro, pero SIN mirar en el libro.
    Hemos hecho varios exámenes, con trampas para despertar su atención y motivarles a razonar por sí mismos, con definiciones de libro y preguntas puestas por ellos mismos. Alguno lo hemos hecho con todo tipo de materiales, libro, apuntes, smartphone, Internet.
    Les choca, al principio no saben cómo reaccionar y se dedican a lo de siempre: identificar lo que está en negrita y copiarlo. Encontrar definiciones en wikipedia y copiarlo. Pero yo no les pido definiciones, les pido cómo lo aplicarían en casos particulares y ahí les cojo en un requiebro de libre.
    He visto, en lo poco que llevamos de curso, varias cosas, los alumnos brillantes lo son con o sin estas herramientas. Los que tienen dificultades para aprender cosas nuevas y poco motivadoras para ellos, lo siguen siendo, pero los alumnos Pinto-Valdemoro pasan a ser brillantes.

    ¿Copiar? Todos copiamos, o ¿a caso no es la intención última? Que los alumnos aprendan y que luego nos lo expliquen, tal y como viene en el libro (o qualquier otro soporte) o con sus palabras, da igual. Lo que queremos es que interioricen unas ideas y luego nos den SU copia de ellas. Así nosotros las comparamos con las "originales" y damos el apto o no apto.

    Pero todo esto tropieza con varios inconvenientes.
    -A los estudiantes no se les enseña a estudiar.
    -A veces esperamos de ellos cosas para las que no están preparados.
    -No nos damos cuenta de que su bagage cultural es mucho menor al nuestro y que sus razonamientos están faltos de referentes que nosotros hemos ido acumulando a lo largo de años.
    -No empatizamos con ellos.
    -No nos damos cuenta de que la nuestra es sólo una asignatura más de la decena larga que tienen.
    -Les pedimos que hagan algo a lo que nosotros, hoy por hoy, no estaríamos dispuestos a hacer, que es "aprender" lo que nos gusta y lo que no.
    -Los equipos docentes no somos coherentes, no funcionamos como un equipo en casi ningún aspecto.
    -La educación emocional, como los culos, cada uno tiene la suya.
    -Valores? Ya se encarga la TV de ellos.

    Algo está podrido y no es en Dinamarca.

    (Un abrazo, Joselu)

    ResponderEliminar
  37. Una pregunta... ¿Por qué es más trampa que el alumnado copie que que profesorado que está obligado por ley a enfocar su materia por competencias no lo haga?

    ¿Nos pedimos a nosotros mismos lo que pedimos a otros?

    Y yo sé que la gente que anda por aquí es gente preocupada por la educación y que toma las competencias, incluida la digital, como un referente esencial en su labor docente. Que quede claro.

    ResponderEliminar
  38. A pesar de que el autor de este blog me ha invitado insistentemente a participar, cuando los argumentos no han sido de su agrado deja de hablar conmigo y me dice esto:

    https://twitter.com/#!/olahjl/status/141863979650785280

    No entiendo para qué te llaman a participar si luego no quieren hablar contigo. Por tanto, dejo de sentirme invitado. Hasta otra...

    ResponderEliminar
  39. Pues debo decir que a mí el debate me ha resultado muy enriquecedor. Además, ha coincidido con el final de la primera evaluación, con lo que todos los temas álgidos estaban sobre la mesa (y ahí siguen). He recordado también lo que dice Robert Fripp, el guitarrista de King Crimson: You do shitty things as long as you do shitty things. El fatalismo es una trampa. Tenemos la suerte de poder intentar en las aulas lo que creemos mejor, aunque no haya garantías de acierto. En mi caso, salgo convencido de que, en el aula como en la vida, salvo leer o escuchar (bien despacio y con todas las neuronas encendidas), masticar lo que se lee o escucha y saber decir algo apropiado y sensato al respecto, todo lo demás es vanidad. (E incluyo, por cierto, el lanzarse a hablar sin bagaje previo. De donde no hay agua, imposible sacarla.)

    ResponderEliminar
  40. En esto de las argucias para tratar de conseguir el ansiado aprobado -pobres, no saben que el sistema les va a dar el visto bueno sin exigirles a cambio más que su cansina presencia en el aula de 9 a 2- vale todo, o casi. Como a Juan Poz, y me imagino que otros muchos profesores también, me desagradan profundamente los exámenes, hasta el punto de que les propuse a mis alumnos -universitarios, eh, no de secundaria ni bachillerato- poder llevar sus apuntes y libros al examen a cambio de subir hasta el 7 el listón del aprobado. Accedieron entusiasmados, pero la debacle fue tal -apenas un 10% superó la prueba- que no me quedó más remedio que repetir el examen al cabo de unos días a la manera tradicional. Conclusión: no es lo más grave que exista falta de conocimientos en el alumnado, porque hay millones de libros repletos de él; lo verdaderamente doloso es que no sepan ni siquiera dónde deben buscar ese conocimiento.

    Así que, Joselu, las trampas de tus alumnos son humo comparadas con las del sistema, incapaz de atender la diversidad, mejor dicho, tenaz forjador de desigualdades diferenciadoras que pongan a cada uno en su sitio, unos trampeando y otros gozando no de mejores docentes pero sí de entornos protegidos.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  41. Soy docente y discente.Maestra y Psicopedagoga.

    Como alumnos somos acribillados a exámenes y sobre todo de tipo test ( están obsoletos como sistema de evaluación). La evaluación debe servir para formar y no para acreditar.

    Un buen texto sobre la evaluación de un experto JUAN MANUEL ÁLVAREZ MÉNDEZ :http://creciendoenlaentrega.blogspot.com/2010/08/juan-manuel-alvarez-mendez-evaluacion.html.

    Mientras exista esta cultura de examen en lugar de autoevaluaciones o coevaluaciones,trabajos por proyectos, carpetas de aprendizaje...etc el plagio esta asegurado y las trampas también.

    Por otro lado se nos enseña a reproducir, a memorizar y no la competencia de la escritura. Así que no se sabe escribir...

    Pasen programas informáticos para evitar el plagio y mensajes así ante él :

    " Adjunto su trabajo donde aparecen tres o más párrafos que coinciden literalmente cada uno con varios textos distintos publicados en Internet.

    Esto se considera plagio y es motivo suficiente para anular el derecho de evaluación continua la primera vez y pérdida de la asignatura donde se produzca la segunda vez que lo haga un mismo alumno.

    Ignoraré el caso. Haga el trabajo de nuevo y queda conocedor de la cuestión ".

    Es humillante la cultura de examen ( tengo tres carreras con 8:30/ 8:50 de media en cada una) se convierte en algo traumático y doloroso que no ayuda a amar el co nocimiento.

    Los exámenes ( com apuntes y sin ellos) reproducen el estado penitenciario como la obra de Miguel Foucault " vigilar y castigar".

    Perdón por la catarsis, pero llevo demasiado dolor dentro ante numerosas e injustas calificaciones ante exámenes ( previamente muy trabajados y estudiados).

    Como dice juan Manuel Álvarez Mémdez y me reitero " NADIE SE CURA DE UNA MALA EVALUACIÓN "...( la herida es demasiado honda, una herida que no cicatriza..y a veces hasta cierra la puerta de acceder a becas que otros logran a base de copiar siempre en los exámenes ( expertos en chuletas)

    Un saludo cordial

    ResponderEliminar
  42. Por desgracia, la gnoseología de la moral, la coevaluación empoderadora o el metadiscurso autoconsciente, independientemente de si uno los considera asuntos de interés o completas pérdidas de tiempo, no resultan de utilidad en las aulas de la ESO.

    La realidad del aula no invita a retorcer la realidad. De eso ya se encargan los alumnos con el indudable objetivo de escaquearse -disculpen que me exprese en castellano común-. Es humano, es comprensible, todos los hemos hecho, pero está mal.

    Habrá quien piense que toda cultura y el conjunto de valores morales que lleva asociados es una cárcel ideológica y un instrumento de control y represión. Pero, francamente, creo que es un punto de vista que no necesitamos en los IES. En ellos, el embrutecimiento de la personalidad y la convivencia a la que lleva la ausencia de límites y la doblez ética es una realidad tan insoslayable que permite pocas finuras intelectuales.

    Hicieron trampas y está mal. Una persona a quien le importan se lo hizo saber. A veces es así de simple.

    ResponderEliminar
  43. Me temo que estos muchachos son el perfecto resultado de una sociedad sin valores: lo han visto en la televisión, en sus casas, en todos los lugares. Qué difícil la labor de un profesor implicado en la educación verdadera.

    ResponderEliminar
  44. De verdad, ¿alguien piensa que todos esos jóvenes de los que habla Joselu han sido educados en casa para valorar la formación, para respetar a sus compañeros, para no hacer trampas al profesor...? ¿Alguien cree que reciben alguna reprimenda seria -con efectos duraderos más allá de cinco minutos- por cada llamada amonestadora del instituto? ¿Alguien piensa que en sus casas se habla bien de los profesores o de los funcionarios del estado en general?
    Para mí está muy claro: tengo muchos alumnos y alumnas que juegan limpio porque vienen con la cartilla leída de casa. Con el resto tengo que negociar, hacer trampas, echarme faroles, etc. porque los efectos que puedan tener mis charlas o mis "empoderamientos" serán arrasados por la ausencia de educación en familia. Y no tengo dudas porque en la mayor parte de los casos, cuando intento mediar con las familias, veo repetido el mismo comportamiento banal y tramposo: "copiar no es tan grave", "todos nos hemos peleado alguna vez", "ese libro en verdad es aburrido", "tampoco hay que ponerse así porque no tenga libreta"...
    Y antes de que me fusilen, diré que todo esto, lejos de llevarme a la renuncia o la disidencia educativa, me anima a ser más tahúr que ellos y a conseguir engañarlos para que aprendan algo en sus vidas. A pesar de sus familias, a pesar de su barrios, a pesar de ellos mismos.

    ResponderEliminar
  45. Qué bueno Antonio. Gracias! Ya tenía ganas de que alguién lo dijera. Y con esa fuerza.

    ResponderEliminar
  46. A ver, Joselu. Igual lo que te voy a contar en una melonada, pero comenzaré.

    Tengo un hijo en Bachillerato. Hasta este año, jamás había empollado. Y no lo había hecho, porque el sistema no se lo había exigido. Él pertenece a uno de esos grupos de enseñanza bilingüe, que con tres folios por examen ya lo tenía todo visto. Mil películas, mil vídeos y asignatura vista. En fin, prefiero no recordar este tema porque se me pone muy mala leche. Jamás ha estudiado historia, ni biología, nada que supusiese empolle, codos.

    Así que este año me toca estar a su lado, enseñándole a estudiar, ¡manda huevos! Haré un inciso para contarte que en la Enseñanaza Primaria era el niño más brillante de su clase. En fin.

    Este año estoy haciendo 2º de bachillerato por segunda vez en mi vida. Me sé sus asignaturas como él (me atrevería a decir, mucho mejor, pues mi bagage cultural es mucho más amplio que el suyo y entiendo mucho mejor las entrelíneas de sus materias).

    Y te contaba todo esto porque, excepto en la asignatura de Arte, las demás son de puro empolle.
    Por ejemplo, ¿de qué le sirve a nadie aprenderse de memoria las fechas en que se escribió cada una de las obras poéticas de Lorca? ¿o el año de nacimiento de un escritor u otro?

    ¿Alguna vez se han reunido el profesor de Historia con el de Literatura y con el de Filosofía para ver un enfoque general de su materias, para tratar las épocas y sus consecuencias de forma global?

    Mi hijo estudia como estudiábamos hace treinta años, de memoria, una serie de contenidos para escupir en un examen y olvidarlos a las dos horas.

    En Arte estudian por medio de imágenes, tienen material por un tubo, trabajan de lo lindo, hacen unos trabajos preciosos que tienen que hacer ellos porque no están en internet.

    Hablando de internet, no veo mal que los alumnos que no leen un libro, miren en el rincón del vago o páginas similares, pues de alguna manera, ya están leyendo algo. En mi época, le pedías el trabajo a alguien del curso anterior y no leías nada en absoluto, así que por lo menos, algo han avanzado. Ahora leen unos cuantos trabajos antes de hacer el suyo, con lo que se enteran de algo, que es más que nada. Hay que ser optimistas, jopetas!

    Caundo ETA anunció el abandono de las armas, no hubo ni un comentario en sus clases, por parte de ningún profesor. Y una de ssu asignaturas es Historia de España, joder, no puedo entnder nada de nada. Qué mejor excusa para poder hablarles de una época de la hsitoria nuestra, trazar una línea en le tiempo, tratar de enseñarles qué significa la literatura de vanguardia. Mi hijo no para de decirme: mamá, esta gente (poetas) estaban como cabras, colgaos, estaban muy pasaos, pero es que nadie les explica por qué escribián de esa manera, por qué se manifestaban así con sus poemas, qué es l oque vivieron para porducir corrientes literarias diferentes...

    No sé, Joselu, la literatura y la historia deben ir de la mano. Si no conocemos de donde venimos, nunca sabremos lo que somos, ni lo que fue nadie, ni por qué actuamos y actuaron de una determinada manera en un época determinada de la historia del mundo, aunque saquemos dieces en la selectividad y pasado el verano hayamos olvidado hasta quien es nuestro padre.

    Un beso y perdona por el tochazo,

    ResponderEliminar
  47. Qué buena entrada Joselu! y los comentarios también. Por aquí(Argentina) también se huele a podrido.
    El modo descarnado y falto de filigranas que tienen tus entradas y sus comentarios, para describir una realidad que nos fisura cada vez más y a la que no le "encontramos la vuelta", me ayuda muchísimo a pensar la "escolaridad" desde otros lugares.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  48. Yo no creo que el camino a seguir sea el que marca Antonio. No lo veo ejemplar ni educativo. El profesor ha de ser auténtico y no ha de perder nunca la confianza en la tarea educativa. Se recogerá o no cosecha de la siembra, pero hay que seguir en la brecha...a pesar de los pesares. No creer en lo que se hace es caminar hacia el fracaso. Creo.

    ResponderEliminar
  49. Bueno, bueno, no veo nada grave. Ayer, sin ir más lejos, pillé una chuleta y estoy contenta, el alumno se quedó el resto del tiempo cabizbajo, sin mediar palabras ni sermones, más que la petición de entrega de examen por mi parte. Esto quiere decir que le importaba haber sido descubierto, ya veremos cuando lleguen las notas, y le importaba aprobar, por eso intentó copiar. Hoy ya estaba tan fresco, como si tal cosa, está en 2º ESO, rezuma infantilidad.
    Quizá no se entienda mi relativa alegría si omito que he tenido alumnos a los que no les importaba ni lo más mínimo aprobar o suspender y alumnos que ante la pillada han montado un cirio.
    He pensado ponerle "penitencia", la chuleta era penosa y por tanto posiblemente le pediré que haga una completa, en limpio, a modo de librillo, minúscula, una chuleta artística, ¡qué menos!
    El trasunto de la honradez, yo sí creo que hay que transmitir valores, más teniendo en cuenta que muchos personajes públicos son ejemplos modélicos de corrupción y egoísmo; pero no creo que el copiar deba percibirse y entenderse como una falta total de los mismos, aunque pueda ser indicio; sino más bien como una salida al paso.

    Un abrazo a todos, menudo foro.

    ResponderEliminar
  50. Estoy con Loly. !Qué talante (talento) más positivo y entusiasta. Me transmite energía. Gracias también a Juanlu por compartir este foro. Muy bueno.

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...