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miércoles, 7 de octubre de 2009

Beatrice

Dar clase de literatura en bachillerato es una fuente de posibilidades pero también de desencantos. Hay pocos alumnos que estimen la literatura, que comprendan su alcance, que se den cuenta de su dimensión estética y humana. Creo que el pensamiento que domina nuestra civilización es demasiado pragmático (contra ello alertaba Cortázar), demasiado alicorto y poco ambicioso de grandes ideas o ideales. Los chavales suelen debatirse exclusivamente en torno a sus problemas inmediatos y apenas ven un ápice de poesía, un lenguaje extraño y anómalo. Esta constatación de la pasión por el presente que devora todo, que absorbe todo en un vórtice colosal, la he ido confirmando en las sucesivas generaciones de alumnos que han pasado por mí. Sé que para muchos partidarios de la nueva pedagogía, el pasado es un lastre insoportable y un ejercicio pueril de nostalgia. Nos debemos al tiempo que late aquí y ahora, patrón absoluto de nuestra vida, de nuestras expectativas y de nuestras ambiciones. Esto es lo que hay parece ser el eje de nuestro pensamiento contemporáneo. No importa lo que pudiera ser, lo que tal vez sea, lo que fue o lo que será, importa definitivamente lo que hay. Las utopías no son ya un código de nuestro tiempo, subsumidos en el devenir incesante de nuestros días y nuestras noches. Y con nuestras concepciones juzgamos todo el pasado.

El otro día una alumna de bachillerato, comentando el enamoramiento de Dante de la niña Beatriz Portinari, a la que vio por primera vez cuando aquella tenía ocho o nueve años, afirmó con contundencia que Dante era pederasta. No supe qué contestarle. Decirle tal vez que aquello fue un enamoramiento platónico, que un poeta puede enamorarse imaginativamente de una niña como realmente pasó, pero eso no significa que fuera un agresor sexual o un protodelincuente. Beatriz protagonizó la Vita nuova poco después de su muerte, y antes ella fue el eje de la nueva corriente literaria llamada dolce stil nuevo en que emerge Beatriz como dona angelicata, intermediaria entre dios y el hombre, mujer idealizada que promueve al hombre a la perfección espiritual. Es la superación de las concepciones cortesanas del amor. Dante amaba a Beatriz pero según nuestros criterios modernos era un pederasta. Así al menos lo pensaba la muchacha que he citado al principio de este párrafo. Supongo que el mismo problema encontraríamos en un escritor genial como Lewis Carroll y su pasión por las niñas que se proyecta en su extraordinario Alicia en el país de las maravillas. Del mismo modo Antonio Machado conoció a Leonor cuando ella tenía trece años y se enamoró de ella poco a poco. Se casaron cuando ella tenía dieciséis. Como Beatriz, Leonor moría poco después desvaneciéndose la historia de amor más auténtica de la vida de Antonio Machado. Dante hizo protagonista de su obra más emblemática, La divina comedia, a su amada Beatriz que simbolizaba a la fe, junto a Virgilio que era símbolo de la razón.

Aquel amor extraordinario para la historia de nuestra cultura fue maravillosamente provechoso y lleno de densidad poética y simbólica.

Es el problema de enjuiciar el pasado con criterios del presente de los mass media. Y la historia de la literatura es el recorrido por las más hermosas fábulas de todos los tiempos que se afincan en su momento, en las concepciones de su tiempo, con las limitaciones que esto supone y la maravilla que implica que veamos, en estas concepciones del pasado, cercanía a nuestro presente. Pero no podemos juzgarlo únicamente desde nuestro presente. En esto creo que reside buena parte del problema que da hoy consistencia al post. Hay dificultades enormes para acceder a la literatura del pasado, al sentido de sus mitos, a sus ideales, a sus búsquedas estéticas y humanas, porque somos prisioneros de nuestro tiempo, un tiempo como he dicho arriba absorbente y lleno de tecnología, pero que a la vez se cree que es el único tiempo que ha existido siempre. Por eso ya nuestros alumnos no buscan en el pasado referencias humanas o artísticas. El pasado se ve definitivamente muerto y el presente que existe es el de los cinco minutos en que estamos, y el tiempo pasa, a su juicio, terriblemente lento, y la sensación que surge continuamente es la de aburrimiento, necesitando continuamente estímulos que atenúen ese elan vital de sentir que precisamos de más velocidad, más efectos especiales, más acción, más entretenimiento. No soportamos el espacio vacío ni el vértigo del pensar que antes del nuestro hubo otro tiempo, otros tiempos tan cruciales como el que vivimos ahora y tal vez más densos.

Desplazar a un adolescente a otros tiempos es uno de los mayores desafíos que pueden encontrarse en la enseñanza. Es terriblemente difícil. Pero tengo la impresión de que los profesores, contagiados masivamente también de presente, tampoco ya son capaces de entrar en otros tiempos. El aquí y el ahora lo es todo, no sé si porque nuestra civilización se ha hecho budista en su totalidad o por otra razón, pero sólo existen los cinco minutos en que vivimos, y nuestros alumnos lo entienden así. De esta manera, la inmensa mayor parte del arte permanece opaco a la mirada contemporánea que no acaba de enfocar su lente sobre él, y la literatura es una rémora del pasado, como bien ha establecido el moderno tratamiento de las nuevas corrientes de pensamiento educativo.

37 comentarios :

  1. Hola Joselu.

    Interesantísimo post soberbiamente redactado.

    No puedo añadir demasiado, coincidimos plenamente. Me pregunto si esta posición de tomas será la contemplada dentro de unos años como la retrógrada que se oponía a lo moderno, o en ella se encontrarán claves de una situación caótica.

    Un abrazo.
    José Luis.

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  2. Era de esperar. Yo este tipo de situaciones las estoy temiendo desde que empezó el curso de Literatura Universal. Estoy a punto de llegar a Dante y ya me planteo aeriamente ahorrarme los detalles o, directamente, saltarme la "Vita Nuova". El panorama no puede ser más desolador.

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  4. Hola,

    en efecto, hoy serían impensables esos escritos de Dante. El Tadzio de Thomas Mann sería pasto de ese mass media ignaro (me ha salido un oxímoron). Mi profesora Pilar fue una de las dos personas que alimentaron la llama de mi amor por la LITERATURA.
    Jamás le dí las gracias. Por ella, por ello, gracias a todos los profesores de Literatura.

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  5. Decía Nietzsche que un filósofo es lo más alejado del hombre moderno, a saber, una vaca. Seguro que tenía razón, como seguramente la tienes tú en mucho de lo que dices, pero no acepto esa identificación de la pedagogía “moderna” con el pensamiento contemporáneo. Lo he dicho en otra parte, pero bueno..me repito: llevo varios días meditando acerca del manifiesto “No es verdad” y creo que se podría mejorar con una cita –falsa- de Confucio en el encabezado. Yo creo que es lo único que le falta para ser perfecto. O quizá, un poema de Neruda o Borges de esos que circulan por internet y que comienzan “si volviera a vivir comería más helados…
    Mi experiencia personal es que la buena literatura ha tenido siempre un público selecto, como ocurre en cualquier arte. La situación que vivimos en nuestra aulas no tiene nada que ver con eso, no es producto del pensamiento contemporáneo, es el producto de un sistema educativo profundamente viciado. Cuando los “nuevos” pedagogos declaran la literatura una rémora del pasado, lo único que están declarando es su propia y particular inopia. Pero el alumno siempre fue un bárbaro -en el buen sentido-, la diferencia es que hoy –aquí en las españas- se le refuerza la barbarie desde los despachos. Para la masa no se hizo la Divina Comedia sino el futbol. Y en las aulas nunca tuvimos delante más de media docena de ojos hermosos. El resto mantenía como podía las formas, aquí si hay una gran diferencia con el ahora.
    Por otra parte me ha gustado mucho todo lo que en tu post había de clase de literatura. Siempre fueron mis clases preferidas, las de literatura, incluso cuando no me gustó el profesor y me entretenía leyendo las últimas lecciones del libro.

    Saludos maestro.

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  6. Joselu, llevas unos días con unas entradas de quitarse el sombrero.

    No puedo más que suscribir lo que dices.

    Un saludo.

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  7. Fue un placer leer tu entrada, estoy de acuerdo contigo, sin embargo, creo que los niñ@s son los que menos culpa tienen, ellos sólo son el producto de una sociedad donde lo que importa es el presente y el llegar cuanto antes. Asignaturas como literatura, historia, latín... ya no importan, es el pasado...los padres, y toda la sociedad se encarga de repetir: "lo que importa son las matemáticas, física, informática..."
    ¿Cuántos niños de bachillerato son capaces de leer más libros que los que son obligatorios a las materias? e incluso los obligatorios, muchos de ellos compran los resúmenes, con complicidad de sus padres, "para no perder el tiempo y dedicarlo a asignaturas más importantes", esto fue lo que me dijo a mi un padre cuando le dije que su hijo había comprado los resúmenes para el examen.
    Bicos

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  8. Me parece que sobrevaloramos la capacidad de destrucción humana. En todos los tiempos se han alzado voces que denunciaban el deterioro de la cultura, del arte, de la tradición, de los valores eternos. Las generaciones que iban llegando se mofaban de ello: vanguardistas, románticos, stilnuovistas, etc. tuvieron que vencer la inercia de los que los precedían y que reclamaban para sí ser depositarios de la razón. Cada relevo generacional trae consigo destrucción y renovación (recuerda lo que decía Tristan Tzara: "Dadá es el diluvio tras el cual todo recomienza"); muchos de estos lodos acabarán diluidos como "lágrimas en la lluvia". Eso espero.

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  9. Es una entrada estupenda, de las que daría gusto leer en un periódico.

    La imagen del torbellino me parece muy adecuada. Yo lo imagino como un enorme vórtice de ketchup que vive dentro de la mente de consumidor, y que se va tragando todo lo que encuentra: los grandes hermanos, las montanas, los videojuegos y las demás inmundicias televisivas, que solamente son visibles un momento antes de perderse ojo adentro. Continuamente hay que ir tirando más cosas, y por desgracia tu Dante corre el mismo destino.

    Con nueve años ahora Beatrice estaría enganchada a la Montana.

    Pero todo esto por desgracia no tiene ninguna solución, aunque ayer un lector me escribió que ayer en su casa se apagó el Disney Chanel para resolver un inocente concurso de astronomía que propuse. Pequeños éxitos, irrelevantes. Todo va pendiente abajo y lo mejor para no sufrir es tirarse.

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  10. Estupendo artículo, Joselu.
    La verdad ¿cómo conseguir que los chicos encuentren en la literatura la belleza o lo que es común a los hombres si el árbol les impide ver el bosque? A veces tienen criterios muy pobres, que les hacen clasificar todo con etiquetas y clases que más bien parecen aprendidas de los titulares de las noticias, de las series o de los programas de la televisión. (Bueno, yo a la televisión no le veo apenas bondades, pero no quiero demonizarla, tampoco: lo que sí noto es que muchos chavales pasan horas delante de ella y, en concreto, delante de programas que alelan, ¿no?)
    Hay profesores que han tirado la toalla y mandan versiones adaptadas: al curso de mi hija mayor —4.º de la ESO: chicos de 15 años— les han dicho que como primer libro de lectura tienen que leer Drácula, pero en versión adaptada. Mi hija, que ya lo leyó, lo está releyendo, claro, en la versión completa; por supuesto le he dicho que si tiene algún problema, que estoy encantada de ir a hablar con la profesora. ¿Qué ocurre, que hay que darles libros asépticos, adaptados a qué?
    Dice Serenus «Pero el alumno siempre fue un bárbaro -en el buen sentido-, la diferencia es que hoy –aquí en las españas- se le refuerza la barbarie desde los despachos. Para la masa no se hizo la Divina Comedia sino el futbol. Y en las aulas nunca tuvimos delante más de media docena de ojos hermosos. El resto mantenía como podía las formas, aquí si hay una gran diferencia con el ahora.»
    Son muy interesantes esas dos diferencias que hay en la educación, Serenus.
    Un beso.

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  11. Gracias por esta entrada sublime. No puedo compartir más esta opinión contigo. Mientras no seamos capaces de volver a otros tiempos, empatizar con el contexto histórico y humano, seremos incapaces de ir hacia eso erróneamente llamado progreso que se sustenta ya no en mirar hacia el futuro, sino en un "carpe diem" mal entendido desprovisto de memoria. Creo que mirar constantemente el mundo con las gafas del siglo XXI, no sólo distorsiona la realidad actual, sino mucho más importante la pasada. Quizá tenemos una visión demasiado historicista positivas de la vida y de la realidad, pero hay algo que está claro, somos hijos del ayer y sólo entendiendo en toda su complejidad lo de entonces podremos afrontar lo de ahora, que en literatura es lo de siempre, lo humano, la esencia del ser. Esa es la auténtica desgracia que etiquetando el mundo literario con las consideraciones de hoy exclusivamente, se corre el riesgo de perder lo universal de la literatura, que a mí me ha hecho, con el paso de los años, ir entendiendo el proceso de la vida o al menos, enseñarme a convivir con él.
    La anécdota creo que está en la línea de la que tú mismo nos haces partícipes. Hace ya algo más de dos años estaba en una clase de narrativa del siglo XIX (4º año de licenciatura para casi todos los asistentes). Se analizaba la importancia del cura enamorado en algunas novelas del período. Una de las asistentes, tomando la palabra, confesó no entender por qué Ana Ozores no se había "líado" con Fermín de Pas. No entendía cuál era el problema, si el cura podía dejar sus hábitos y la protagonista podía separarse del marido. La respuesta de uno de mis compañeros fue: “es que no tenían Messenger y no pudieron intimar más allá del confesionario”.

    Un abrazo.

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  12. Yo creo que esto no es de ahora, Joselu -servidora como siempre dando un pelín por saco-. Cuando yo iba a la uni, en primer curso teníamos una asignatura llamada "Introducción a la historia del pensamiento biológico", que era la típica maría a la que nadie le prestaba atención, y la verdad es que era la mar de interesante. También cursé una asignatura que de optativa pasó a libre elección, y de ahí imagino que a la nada porque dudo mucho que exista ya, llamada "lecturas clásicas de biología". Éramos siete en la clase. Imagina una carrera en la que entran 300 personas cada año, con una asignatura para unos treinta alumnos repartidos en tres clases :/ De esto hace diez años ya, y una asignatura no desparece de la noche a la mañana porque sí, es algo que ya venía de antes. Por eso te digo que me da por pensar que no es nada nuevo en realidad. Que ahora es más acusado, pues probablemente -no puedo saberlo pero os leo, y por suerte ni sorda ni ciega-. En cualquier caso, también es verdad que con respecto a muchas materias -entre ellas la biología, por supuesto- se ha avanzado una verdadera barbaridad en los últimos siglos. Es difícil yo creo, asimilar todo lo nuevo simplemente por el volumen, y además, centrarse también en el pretérito y en cualquier materia. Ojo, que no te estoy quitando la razón, sino todo lo contrario. Pocos biólogos que yo haya conocido saben que en Valencia existe un instituto de historia de la medicina y la ciencia, precisamente porque el tema les ha interesado lo justo o menos. Y es algo que tampoco a mí, ningún profesor me dijo en el instituto. Ni los de historia ni el de filosofía de la ciencia -esa que apareció y desapareció por arte de magia pero que yo sí cursé- ni los de biología. Ninguno.
    Personalmente la literatura sí, pero si he de escoger, la científica, ¿por qué? pues porque yo entiendo mejor las cosas desde esa perspectiva y no puedo abarcarlo todo, ni aunque quiera. También es cierto que me estoy leyendo Rayuela por tu culpa -o gracias a ti- ;) pero vamos, que en principio si puedo escoger, escojo otras cosas, es así. ¿Cuántas personas -en proporción- habrán leído algún texto de Pasteur, de Claude Bernard o de Ernst Haeckel?
    No sé, no sé. Yo, que no soy "de leras" insisto y repito, que hay modos de entender lo mismo, escogiendo caminos distintos. La cuestión es ¿por qué no se quiere entender? porque para eso es imprescindible mirar atrás, sea del modo que sea que se haga, o no tienes perspectiva alguna. El presente es lo único que no te la da sin riesgo a caer en la misma piedra una y otra vez en un futuro. El problema es muy gordo y tiene unas raices muy profundas. Nosotros, los animales (ir)racionales. Y lo peor, es que creo que tiene solución -ahí la literatura, científica o de cualquier tipo-, pero no estamos dispuestos, por puro hedonismo al estilo Mc Donald´s.

    Yo y mi visión pesimista, ya sabes.

    Besos.

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  13. Es cierto, pero como dice V, no es nuevo: recuerdo en Filología a algún compañero que sacó la licenciatura sin leer jamás más libro que el de Petete...Y ahí están, dando clase y ejemplo...
    Un abrazo, un gusto leerte a ti y a tus comentaristas.

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  14. Discrepo en tu última observación, querido Joselu. Si nuestra sociedad tendiera más hacia el budismo, también veneraría el instante presente de un modo muy distinto al que nuestros cachorros y la sociedad entera lo hace actualmente. Y serían capaces de ver lo que pretendes hacer ver a tus alumnos pero que no pueden... faltan criterios, faltan persectivas, faltan ganas, curiosidad, pero de la buena, de aquella que no prejuzga ni clasifica de buenas a primeras...

    Lo tenemos crudo, profesores y padres, con nuestros cachorros, francamente. Y yo, cada vez voy más atrás en lo que a literatura y pensamiento se refiere. Será, pues, que me hago vieja...

    Mis saludos a todos.

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  15. No entiendo el asunto de la pederastia. si bien, las costumbres de aquellos años era casarse con mujeres de muy poca edad. Hasta de catorce años, como se nos cuenta en el Decameron. Tengo entendido que cuando Dante conoció a Beatriz "ella iba empezando su noveno año y yo la vi acabando mis nueve años" dice en su vida nueva. por lo que eran casi de la misma edad.

    saludos a todos.

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  16. Pedirles a los adolescendentes de
    hoy que se interesen por la
    literatura de otra época sin
    obligarles a ello, me parece una
    misión imposible.Con un vocabulario
    tan escaso la comprensión de la
    lectura les daría para poco.
    Además prefieren que un libro les
    atrape por su historia que por su
    vocabulario.Y aunque, sin
    literatura pueden vivir, todos
    mudan de piel y algunos habrá, como
    ha pasado siempre,que aunque tarde,
    se busquen en la buena lectura.

    Saludos

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  17. Me parece, Joselu, que estamos ya iniciando el camino a desbrozar. Déjame tener esperanzas de que obtengamos los frutos. Y para ello no tenemos más remedio que analizar todo esto; comprenderlo, ver las causas por las que se produce. Combatir después lo que nos parezca que debe combatirse. Primeramente en nosotros mismos. Pero me hace sentir muy optimista esta entrada; pensar que, si no nos apresuramos, tal vez saquemos conclusiones que nos sirvan y que sirvan a otros.
    Tenemos que analizar el por qué de esa sensación de vorágine que tan bien has descrito. ¿Por qué vamos corriendo a ninguna parte? Sabemos que nos basta con las cosas sencillas de la vida, con las valiosas, que siempre son sencillas: los bienes materiales estrictamente indispensables para la vida más la verdadera amistad, el verdadero amor, el reposo, la labor sobria y serena, el afecto entre nosotros. Afecto verdadero también, no afectos de película ni de serie: llanos, simples, desinteresados, sinceros. ¿Qué, quién nos impide conquistar lo que nos interesa? ¿Por qué no podemos decidir dedicar nuestra vida a la acción y a la contemplación de lo que vale la pena?
    Y el primer debate que tenemos que abrir pienso que es el de la libertad. Hay mucho que pensar sobre la falta de libertad que tenemos. Esta niña de la que hablas se cree libre tal vez porque piensa que puede descargarse una música, la que ella quiera. Y, si se pudiera tomar a broma su pregunta podríamos responderle que Beatriz, sin duda, estaba ya iniciada en los misterios porque ya tenía la hipoteca, la prueba de madurez que en nuestra sociedad indica que alguien está listo para casarse. Ya más en serio, creo que ella no se da cuenta de que carece de la libertad de comprender, si quiere, a Dante. Me parece que su cerebro, el nuestro, estará dividido en unidades gestálticas rotuladas con un nombre que es un estereotipo. Diga lo que diga el mundo entero, ser libre es ser capaz de plantearse o replantearse todo, lo convencional y lo no convencional, lo establecido y lo que se opone a ello. Ser libre es ser capaz de ver la verdad, independientemente de cómo nos la rotulen. Y se es libre, sobre todo, frente a uno mismo, porque es en nosotros mismos donde arrastramos aquello que nos puede esclavizar. Tenemos que desmontar el engaño de la "libertad de elección". Esa libertad es tan falsa como esos juegos trampa: elige entre tal o entre cual. Y tal y cual son dos desastres completos, abominables. Pues no. Libertad consiste en no elegir ninguna de las dos opciones obligatorias. Además de no participar en el juego.(continúa)

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  18. (Continuación)
    Me gustan y me dan ánimos también los comentarios de tus lectores. Para que puedan leerla ellos copiaré una respuesta que he dado a Yolanda y que tú ya conoces. Es que estamos ocupados en la misma ilusión y por eso creo que viene a cuento:
    "A veces me desesperan ciertas cosas de la escuela en España que Joselu menciona a menudo. Ayer estuve repasando una ficha de "deberes" con mi hijo pequeño, que tiene ahora seis años. Era sobre un poema de Gloria Fuertes, malo, muy malo, pésimo. Me parece que algunos educadores conocen a Gloria Fuertes porque salía por televisión y deben pensar que debe ser buena escritora por eso. Cuando yo tenía quince años me compré un libro de poesía escrito por ella. Y en cuanto lo hojeé decidí no leerlo hasta, por lo menos, los treinta años, porque no quería recibir influencias, en ningún sentido, de este tipo de escritores. ¡Y se les da a los niños de seis años! Después tuve ocasión de tratarla personalmente varias veces; era agradable tomar una copa en su casa, de madrugada. Pero a lo que voy es a que hoy en día en nuestros libros de texto se da a los niños a beber a Gloria Fuertes y se les veda a José Martí. Y luego se niegan a darles tabaco y ron sin querer reconocer que se sube antes a la cabeza la mala poesía y la mala literatura. No hablemos de los cuentos de iniciación a la lectura sobre lo que hace la rana Ana por la mañana o el pato que compra barato, como si los niños pequeños fueran simplemente adultos más retrasados; habría que recomendarles, puestos a ironizar, que se leyera a Montalbán, del que se reía Quevedo de la siguiente forma: cita Quevedo los versos de Pérez de Montalbán que hablan del trabajo de las abejas:
    "A las novicias muestra/ cómo han de hacer la carga,/ ya de la flor amarga,/ ya de la vid y ya de la lenteja/ fabrica los panales la más vieja"
    Y dice Quevedo así, lo que me hizo reír tanto que, como verás, no lo he olvidado:
    "¡La maldita "vieja" tuvo la culpa de una cosa tan infame como fabricar miel de la lenteja, que es miel triste y para la cuaresma!; que si es moza, escribe: Ya de la vid y ya de toda broza/ fabrica los panales la más moza."
    Bueno, pues si se leyera en las escuelas a este Pérez de Montalbán creo que los niños saldrían con un gusto mejor y con menos ripios que lo que se les da ahora. Afortunadamente para vosotros, por lo que yo sé, eso no pasa en Cuba."
    De las respuestas que has obtenido extraigo un ánimo grande acerca de que podamos cambiar algo, algunas cosas, principalmente en nosotros mismos. Y podemos hacerlo. En prueba de ello, para animarnos a ambos, he copiado un texto de Marco Aurelio que me gusta mucho:
    "No bien habrán pasado diez días, cuando ya te reputarán por un dios aquellos mismos que ahora te tienen por una bestia o por una mona, si te dieres a seguir y tener por sacrosantas las leyes de la razón." Soliloquios, libro IV, 16.
    Un abrazo.

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  19. Hola Joselu,

    Supongo que el pesimismo que trasciende una y otra vez en tus entradas, cada vez que tocas el tema de la literatura en las aulas, es más que justificado a la vista de lo que seguro te toca ver cada día en tus propias clases.

    Pero yo leyéndote, pienso muchas veces, que aunque tu no lo percibas, si eres capaz de no desanimarte y sigues intentando inyectarles tu pasión por la literatura, habrás sembrado una semilla en ellos, que quizá tu no veas germinar, pero la verán otros.

    Mira, recuerdo que con 7 años me inscribieron en el conservatorio y yo, poco menos que iba a regañadientes, ese año además de que no quería ir, no daba ni pie con bola , y me desesperaba.
    Aquella profesora Dª Luisa, no se me olvidará jamás, me decía llena de paciencia -María, no te estoy enseñando, sólo estamos acostumbrando a tu oído para que aprendas en el futuro- Gracias a ella, es verdad que aprendí algo de piano, pero sobre todo me enseño a apreciar la belleza de la música.

    Pues yo creo que con la literatura pasa un poco eso,
    al principio y más en los tiempos que corren, los chicos reniegan y les parece todo un rollo, parece que el ambiente encima les apoya.

    Pero...
    Si se persevera, a fuerza de leer y escuchar, eso que al principio no les era nada familiar e incluso les resulta hasta desagradable, va cambiando porque su oído y su sensibilidad, empieza a apreciar lo que al principio no eran capaces de apreciar.

    Claro, seguramente este proceso no se producirá en todos pero estate seguro, que en alguno sucederá esto, aun cuando tú no lo veas.

    Y si te lo pones a pensar, sucede con todas las artes e incluso, cualquier placer de la vida, hasta el vino requiere que ese tiempo en el que debe acostumbrarse el paladar y el olfato para finalmente llegar a apreciar su sabor.

    Así es que no te desanimes, segurísimo que entre tus alumnos, habrá verdaderos enamorados de la literatura en el futuro.

    Un abrazo.

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  20. Me faltó ponerte...

    "Mal que les pese a algunos y a pesar de todo, lo que parece que está en contra de que eso suceda".

    Gracias.

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  21. Necesito una inyección de optimismo...

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  22. Estoy con Rubén. Y añadiría aun más: es esa noñez de que la literatura tiene que gustar por narices lo que está acabando con ella en los institutos. No sólo los planes de animación a la lectura se basan en esto, sino que la mismísima asignatura de Lengua y Literatura se ha convertido en un burdo boceto de filosofía sociocultural. Bibliotecas itinerantes, proyectos de biblioteca, horas dedicadas a la lectura en clase, lecturas obligatorias con protagonistas bulímicas... Nada de ello puede hacer que los niños lean porque la lectura ha dejado de ser un medio en el aula y se ha convertido en un fin en sí misma. ¿Por qué diantres el acto de leer tiene que ser agradable para todos? ¿Por qué tiene que gustar? Mucho me temo que estamos los profesores demasiados intoxicados por esa idea de que, hasta los dieciséis años, todos han de ir por el mismo camino.

    El renacer de la lectura en las Secundaria y el Bachillerato sólo será posible cuando nos despojemos de esos complejos "comprehensivos", cuando el profesor llegue a clase y obligue a sus alumnos -con la amenaza de un suspenso en la asignatura- a leer el Lazarillo, La Celestina o el Quijote de cabo a rabo.

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  23. Hay campañas (que no campiñas) que van dando su fruto. Hoy, por ejemplo, hemos estado escuchando en clase de Literatura Universal varias canciones que desarrollan el tema del Jardín maravilloso, con ecos del Edén. Una de ellas era Strawberry Fields, de los Beatles. Mis alumnas, harto inteligentes por lo demás, habían leído el libro homónimo del inefable Jordi Sierra i Fabra (Campos de fresa) y para ellas la canción será siempre la ilustración de esa historia sobre adolescentes confusos que se pillan un pedo del quince con unas pastis. No sé si una cosa así puede llegar uno a superarla o perdonarla. Yo me he acordado hoy lo mío del buen Jordi.

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  24. Es cierto que la Literatura se ha reducido y amalgamado con la Lengua, que ningún profesor sensible puede estar de acuerdo con este derrotero, todo eso es cierto. Pero, yo siempre pongo un pero, podríamos hacer algo. Ese algo sería aceptar las circunstancias e irnos a la raíz del problema. En primer lugar, saber que toda literatura es palabra, y que la palabra es dicha, es decir, que el amor por la Literatura pasa en sus orígenes por la oralidad. El comienzo de todo está en los relatos familiares y los cuentos tradicionales orales, y en las canciones infantiles, retahílas, romances, etc. ¿Dónde ha quedado eso, que es el humus en el que crece luego la gran Literatura escrita? Bueno, una vez más la escuela y la secundaria tiene que suplir la falta de la sociedad. ¿Por qué no cambiamos nuestros planteamientos acerca de la enseñanza de la literatura desde los cursos más pequeños? ¿Cómo van a entender la Divina Comedia de golpe, a los diesiséis años sin haber oído antes cuentos de labios de su abuela? ¿Cómo van a entender la delicadeza de una metáfora porque el profesor les diga profesoralmente que es una delicadeza, si antes no han jugado a hacer comparaciones ni han cantado una canción de corro?
    Respecto a lo de Beatrice, sus nueve años, o los dieciséis de Leonor, o la infancia de Alicia, sólo hay que explicar dos cosas: el retraso de la vida adulta en nuestra época, y, por otra parte, la absoluta separación entre el mundo real y el mundo creado.

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  25. Es cierto, demoladoramente cierto, que a nuestro alumnado le interesa el presente. Nada más. Yo doy clases de historia y tengo que hacer esfuerzos sobrehumanos para que los alumnos se abstraigan de la realidad y se metan en la mente y en el cuerpo de aquellas gentes que en la noche de los tiempos vivían en este planeta.
    Para ellos aquella gente era poco menos que tonta e inútil. No alcanzan a comprender otros parámetros que no sean los actuales. Ni otros valores que no sean los actuales. Ellos y ellas viven el presente de tal forma, que no les importa nada, pero nada, ni la literatura que se escribía tiempo ha, ni de las andanzas de hombres y mujeres de otros tiempos. Unos y otros no son más que unos pobres desfasados.

    Un abrazo.

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  26. hola me pasé dando vueltas por acá y me parece muy bueno el blog

    te cuento me llamo Marcelo, creamos hace poco tiempo una pagina en el facebook dedicada al secundario
    EL SECUNDARIO ES UNA DE LAS MEJORES ETAPAS DE LA VIDA

    te dejo enlace por si tenés facebook y querés sumarte

    http://www.facebook.com/wall.php?id=276477075155#/pages/El-secundario-es-una-de-las-mejores-etapas-de-la-vida/255297275703?ref=nf

    además porque siempre está muy bueno sumar nuevas ideas y opiniones, por si querés poner algo de tu blog en la página

    buen finde!

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  27. Andrés, exhala el vaho de la desesperación... Y es una reacción humanoprofesional bien comprensible. Yo zanjo la cuestión en tres afirmaciones: La literatura no es la clase de literatura. La literatura no es el profesor de literatura. La historia de la literatura es una asignatura, no la literatura. Y después les inicio en el comentario de textos literario que requiere "conocimientos de dominio común" y cierta información que está al alcance de todos. Eso sí, planteo el comentario como un proceso de desencriptación. Y en ello estamos, hipótesis viene hipótesis va y la clase hecha un Jardín en el que aún no se ha instalado el epicureísmo indispensable para tal actividad, pero todo se andará. En cualquier caso, a los del labio arregazado, emblema de la estulticia, ¡allá que se le constipen los dientes...!

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  28. Desde luego, Joselu, que el espíritu de que "el pasado no existe y el futuro está por llegar o sea que todo lo que existe es el presente con el aquí y ahora", ha calado muy hondo en nuestra sociedad.
    Quizás esto sea porque el futuro que ven delante de ellos no es nada prometedor.
    Pero esto lleva a lo terrible de que estudiar el pasado sea una carga que no vale y la pena y.... ¡lo que se pierden al no tener imaginación de ponerse en mentalidades pasadas que no tienen nada que ver con el ahora.!
    Yo, en mi juventud, hice el esfuerzo de pensar si hubiera podido soportar ser Doña Gimena, siempre esperando a tu hombre y a lo mejor con el cinturón de castidad puesto. Es muy difícil meterse en mentalidades anteriores pero yo creo que los chicos que llegan a la Universidad para estudiar letras, por vocación, sobre todo los que estudian literatura, si han tenido profesores cómo tu, sabrán apreciar los textos en su verdadero contexto de sociedad de la época.
    Un abrazo Lola

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  29. precisamente ahora estoy leyendo el capítulo "Beatriz" del Inferno de Strindberg.

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  30. Vivir el aquí y ahora no tiene elección.

    Si de verdad esta generación estuviese viviendo el presente, entonces en el caso de tus estudiantes, se enfocarían en lo que estás enseñando.

    Esta generación vive el "escapo aqui y ahora" y para escaparse usan lo que mas les atraiga. Esto no sucede solamente con los estudiantes, lo observo a nivel general.

    -¿Estás deprimido?
    - Mira una comedia
    -¿Te sientes solo?
    - vete a bailar
    -¿Estas aburrido?
    - chatea en el internet
    - ¿No sabes como resolver algo?
    - ponte a rezar

    Todos estos ejemplos son escapes del "aquí y ahora" pero aparentan estar viviendo el presente.

    Por otra parte las cosas que realmente tienen valor no son para las masas, siempre han sido y serán para un grupo selecto.

    Para finalizar, es una delicia venir a tu blog, no solamente por todo lo que planteas, sino tambien por todos tus selectos participantes.

    ¿Ves? este blog no es de masas ;-))... como todo lo bueno es para un grupo selecto.

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  31. Joselu, el comentario de tu alumna no es más que un ejemplo de simplificación. No es nuevo. Nuestros alumnos analizan las obras literarias desde el filtro de su realidad más inmediata y el resultado son analogías disparatadas como la de esta muchacha.
    No hace mucho comentábamos con cierta nostalgia que hoy sería imposible pasar los textos que años atrás comentábamos. Es cierto. Sería imposible porque entre otras muchas razones la literatura y la lengua, al menos en Cataluña, han quedado relegadas en el horario lectivo y no queda tiempo para la conversación distendida, ni para el comentario crítico de las obras y mucho menos para combatir con la palabra la influencia que ejercen los medios en jóvenes con un poso cultural bastante precario.

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  32. Estupendo post, Joselu, eres magistral. Te imagino ilusionado con tu asignatura porque amas la palabra, ese don específicamente humano tan mal utilizado algunas veces (demasiadas) pero que ha dado a cambio páginas maravillosas, inolvidables e intemporales. Si de algo sirven la Historia y la Literatura es precisamente para ayudar a comprender al ser humano en todas sus facetas a través de los tiempos, con sus crueldades y sus aciertos, sus hallazgos y sus equivocaciones. No se puede mirar con ojos actuales hechos de hace siglos, pero sí entenderlos. El carpe diem no está reñido con el ayer, al contrario: la experiencia afina el paladar, ayuda a elegir y marca la senda que nos gustaría seguir porque enseña, sobre todo, lo que no queremos. En tiempos pasados el amor y sus manifestaciones eran diferentes, pero el sentimiento era el mismo. No hay que abandonar la literatura ni darse por vencidos a la hora de enseñarla. Hoy es más difícil, de acuerdo, porque los alumnos actuales cuestionan todo y no tienen paciencia para aprender a saborear obras a veces difíciles. No creo que haya que darles sólo aquello que les gusta, deben conocerlo todo para poder elegir. La absurda lucha entre tradición y modernidad no conduce a nada positivo. Los que hablan con menosprecio de la "enseñanza tradicional" no saben lo que dicen, no tienen ni idea. No hay que abandonar la calidad, esté donde esté y sea de la época que sea.
    ¡Ánimo, colega! Un abrazo.

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  33. Incluso creo que habría que matizar qué apartado, subapartado, sección y subsección del presente les interesa a nuestros alumnos. Sin profundizar ni matizar demasiado: ¿música?, sí; ¿literatura?, no; ¿cine?, sí; ¿teatro?, no; ¿televisón?, sí; ¿radio?, no...
    Sí, lo sé, he dicho sin profundizar ni matizar demasiado...

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  34. Hola Joselu.

    Creo que la falta de educacion empuja a muchos a no valorar la literatura.

    En Canada sabemos el nivel de alfabetismo o analfabetismo de la persona, cuando le vemos comprar periodicos, revistas, etc Existen periodicos y revistas para personas que leen nivel IV, VI, IX o XII.

    Creo que nuestro trabajo como educadores llega a un nivel de sacrificio enorme...cuando dejamos el libro de texto a un lado y procedemos a ensenarles a leer!

    ... al menos hacemos historia!

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  35. Sobre el comentario de tu alumna...

    Creo que la literatura, sobretodo, permite ese juego. Permite jugar con los personajes, con sus pasiones, con su ideología.

    Todo el mundo puede tener musa, sea de la edad que sea. Y enamorarse, sin duda.

    Creo que sería genial hacerles entender eso. Poder compararlo con vivencias de los alumnos. Más de uno se sorprendería, apuesto.

    :) Un abrazo Joselu, me quedo sin palabras con tus post.

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  36. He visto en tu perfil que pones que eres profesor de secundaria y bachillerato. El bachillerato es una parte de la secundaria. Todos los profesores de secundaria somos profesores de secundaria y vale.

    Mejor aún somos profesores y punto. Sin complejos.

    En Finlandia la profesión más prestigiosa dentro de la educación es ser profesor de infantil y primaria y cobran más que los catedráticos de universidad. Por eso en Finlandia tienen el mejor sistema educativo del mundo, claro.

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