Páginas vistas desde Diciembre de 2005

viernes, 5 de junio de 2009

Adiós, pequeño saltamontes

Ha muerto David Carradine en Bangkok a los setenta y dos años. Las circunstancias de su muerte no están claras pero todo apunta a un suicidio. David Carradine, hijo y hermano de actores destacados, puede que sea un desconocido para algunos de los lectores de este blog, pero para ciertas generaciones interpretó a un personaje que a algunos nos marcó poderosamente: Kwai Chang Caine, el monje pacifista que deambulaba por el oeste americano. La serie era Kung Fu, y para mí singularizó un momento de mi vida. Caine era un monje budista del templo de Shaolin. Su maestro le llamaba “pequeño saltamontes”, calificativo que se hizo popular en todo el mundo. En un momento de su trayectoria mata al hombre que ha asesinado a su maestro ciego y ha de ponerse a viajar y llega a Estados Unidos donde tienen lugar sus andanzas. Kung Fu es una larga serie de aventuras en que se superponen las enseñanzas de su maestro (en flash-back) que lo instruía en el taoísmo y el budismo y las circunstancias que se va encontrado. Es un experto en artes marciales pero sólo ha de hacer uso de ellas en caso de defensa propia. Era un aventurero con formación filosófica.

Este personaje le hizo popular en los años setenta y ochenta, y a pesar del tiempo pasado y su participación en más de un centenar de películas, los que lo conocimos, lo seguimos recordando por el papel del pequeño saltamontes. Su carrera fue extraña y excéntrica. Vivió en comunas hippies, probó las drogas como el peyote y no acabó de ser un actor convencional marcado por su aura de extraño. Trabajó para Martin Scorsese en Boxcar Bertha y para Ingmar Bergman en El huevo de la serpiente, así como para Quentin Tarantino en las dos entregas de Kill Bill pero nunca logró desprenderse del papel representado como monje de Shao Lin y lo vemos en todas las noticias que han aparecido en la prensa ayer y hoy en que se destaca este trabajo.

A mí personalmente me abrió el camino del taoísmo y del zen que años después practiqué. En seguida me di cuenta que en las conversaciones de Chang y su maestro había algo esencial que me interesaba y de hecho era lo que más me gustaba de la serie. El maestro era ciego y aparecía entre numerosas velas enseñando al pequeño saltamontes. Estos momentos me fascinaban mucho más que cuando Chang se veía obligado a ponerse a luchar en contra de sus inclinaciones pacifistas.

Años después compré el libro de Eugen Herrigel, El zen y el arte del tiro con arco y me lo recordó. En realidad para tensar el arco no es necesaria una gran fuerza, y el maestro ciego acierta en la diana sin ningún esfuerzo porque el arquero es simultáneamente el arco, el arquero, la flecha y la diana. Todo es uno. Cuando se entiende esto, ya no es ningún misterio el arte del tiro con arco. 

Ignoro cuál ha sido la causa de la muerte de David Carradine. La policía habla de suicidio o de accidente sexual como primeras hipótesis. Pienso que el actor encarna las contradicciones de un modo de ver el mundo entre el zen, el taoísmo, la psicodelia, el cine de culto y las series B, los hippies... No sé, me gustaría que en su vida haya habido intensos momentos de serenidad como los que me procuraba aquella serie y las conversaciones con el maestro aunque el actor quisiera desprenderse de una vez de aquel personaje que lo encasilló para siempre.

"Conocer y no saberlo, ésta es la perfección.

No conocer y estimarse sabio, éste es el mal.

Conocer el propio mal es liberarse del mal.

El sabio no tiene mal, porque lo reconoce, no lo padece"

(LaoTsé)

24 comentarios :

  1. Hoy soy la primera en llegar y encima he venido a verte dos veces...para que veas.
    ¿Pero hay algo que no hayas hecho, leido o visto?
    La serie de Kung Fu, yo la pillé al final...era realmente exótico ver caminar a un monje Shaolin por el Oeste, y es verdad, cada vez que lo veías en otras películas, al menos yo, seguía viendo a Kung Fu.
    De hecho,en las de Tarantino, Kill Bill, es como si fuera kung Fu, pero versión malo y perverso.

    ¿Qué te parece si le preparas otro homenaje a lo de Benedetti, pero haciendo katas y posturitas tipo la grulla, el dragón...te imaginas a todos desfilando y haciendo el ganso? je,je,je...

    ( por lo menos no habría que pasarlo a mp3)

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Esta serie la seguiamos todos por su novedad y también porque sólo había una televisión y cualquier programa con un mínimo de calidad tenía éxito.Prolongaron demasiado la serie.Abusaron de la cámara lenta para recrearnos en la habilidades de un protagonista y de un maestro , que acabaron ridiculizados en imnumerables chistes que aún, alguien, hoy día, suelta.Lo breve si bueno...

    ResponderEliminar
  3. Yo me aprendí la melodía con la flauta y me gustaba mucho el pequeño bicho, aunque me ponía nerviosísima viendo los ojos ciegos del maestro....
    Pero estoy de acuerdo con Rubén en que tampoco teníamos muchas más opciones y nos tenía que encantar lo que había por narices... Y también en que en este pais (no sé si en los demás tb) cuando algo funciona medianamente bien, lo explotan y lo extienden hasta que se desgasta y satura...

    A mi toda la saga Kill Bill me gustó mucho... Es diferente. Violenta, sí, pero diferente... Me encanta el papel de la tía, que ahora no me acuerdo de como se llama... Uma Thurman o algo así, verdad??? No tengo tiempo de buscarlo ahora.. Pues me encanta el papel que hace.

    En fin. Otro que se va... pero hay algo claro, todos vamos a morir, así que, al fin y al cabo, este hombre seguramente llevó una vida mucho mejor que la de cualquier desgraciao que no tenga donde caerse muerto.

    Besos y buen finde, Joselu

    ResponderEliminar
  4. Me he enterado de su muerte por tu blog.

    Yo era cría cuando se proyectaba esa serie de la que hablas, tenía 8, 9 10 años... no recuerdo bien. Pero sí recuerdo la impresión que me causaba aquella serie del Oeste con aquel maestro ciego rodeado de velas que lo veía todo, me perdía en los incomprensibles mensajes de maestro, me fascinaba la música de la serie y su empeño pacifista en un mundo y en un momento en que nadie me hablaba de paz ni de pacifismo. Esa serie marcó mi vida en un momento en que yo lo pasaba francamente mal, acababa de morir un familiar muy próximo y yo desarrollé unos terrores nocturnos que me hacían estar colgada de la tele hasta que mis padres me obligaban a ir a la cama o sonaba el himno nacional (si les convencía de que me dejaran quedarme)... tenía miedo de la oscuridad, me asustaba la noche. Aquella música se entremezcla con mis sentimientos de cría y nunca me han abandonado del todo.

    Fue también, como en tu caso, mi primer contacto con las filosofías orientales.

    El actor... nunca fue un hombre corriente, él sabría sus motivos para poner fin a su vida, si es cierta la hipótesis del suicidio... la vida es un misterio.

    Un abrazo,

    ResponderEliminar
  5. Soy taoista y lo llevo escrito en mi...¿alma?. Creo que sentirte que estas en el todo, que eres el todo y que todos somos uno junto con la materia, es lo mas bonito que puedes sentir. Y acoplarte al yin y el yang y ser como el agua por el cauce del rio que sabe seguir la corriente y su meta no es llegar al mar sino fluir..... Todo eso es lo que he aprendido de Laozi del que tu pones unas palabras preciosas al final de tu post. ¿Has leido mi post "El Tao"
    besos Lola

    ResponderEliminar
  6. Fui tambien espectador de Kung Fu, aunque no fui permeable a filosofias orientales, lógico cuando tenemos aquí la filosofía judeo-cristiana, tan verdadera. A los saltamontes en algunos sitios se les llama langosta, cuando vienen en forma de plaga, y en mi pueblo se les llamaba langostos; a una pretendiente que tuve por la época que prendada de mí y de mis conocimientos me dijo un dia que quería ser "mi pequeño langostino"; como suele ocurrir en estos casos, la maestra fue ella.

    ResponderEliminar
  7. Es bueno eso de "mi pequeño langostino". ¿Te enseñó bien? Tú eras el culto e ilustrado que hablaba rebién y ella puso el lado más sensual, quizás, Panta? Yo siempre fui un tanto místico y el orientalismo siempre me ha atraído. Cuando sea mayor y no tenga obligaciones me encantaría recluirme en un monasterio budista. Pero ya ves, dicen que Carradine estaba practicando alguna especialidad sexual atándose los genitales con una cuerda y cortándose la respiración, pero le salió mal. ¿Adónde van a parar los pequeños saltamontes?

    ResponderEliminar
  8. Yo era muy pequeño (tenía como 5 años) cuando en México retransmitían los capítulos de la serie KF, pero recuerdo muy bien que me maravillaba la serie por ver los templos y a los monjes budistas, fue por esta época que también vi películas relacionadas con el budismo y el oriente como El Último Emperador y El Pequeño Buda de Bertolucci.




    Ah, qué tiempos aquellos =)

    ResponderEliminar
  9. Una época, mil historias y un mensaje de búsqueda de la espiritualidad.
    Inolvidable maestro.
    Un abrazo, amigo

    ResponderEliminar
  10. Con su permiso, Sr. Profesor, Me he colado aquí desde la casa de Novicia. Kung fu, fue una serie que marcó a muchos chavales. Nos informo de otro tipo de Cultura y nos hizo aprender a dar patadas en alto. Guardo un buen recuerdo, de esa persona que me hizo sentirme bien y me ayudo a diferenciar el Bien del Mal. Las circunstancias de su muerte me dan igual, me quedo con la imagen del Vagabundo Bueno que iba resolviendo los problemas de la gente a su camino, armado con un palo al hombro y una bolsa con sus escasas pertenencias. Esa es la buena imagen segun mi punto de vista.Perdone mi intromision,mi sintaxis y mi ortografia. Un saludo.

    ResponderEliminar
  11. Joselu, solo diré que aprendimos juntos. Éramos muy jóvenes y casi todo estaba por aprender.

    ResponderEliminar
  12. Joer Temu, que trascendental y que profundo :P:P:P... De verdad que Kung Fu te ayudó, os ayudó, a distinguir el bien del mal??? Debió ser en capítulos que me perdí yo, porque vamos....
    MI-RE-MIIIIIIIIIII, LA-SOL-MI-RE-SOL-SI-LAAAAAAAAA (esa era la melodía con la flauta)

    ResponderEliminar
  13. Atendiendo a las causas de su muerte, se ve que Carradine era un adicto a El imperio de los sentidos, cuyo gusto alabo. Su muerte lo habrá convertido en una especie de mártir venerado para Woody Allen...

    ResponderEliminar
  14. Hombre Juan Poz, alabarle el gusto... No sé yo como de gustoso debe ser atarte un nylon al pescuezo y a las partes, meterte en el armario, y... tirar parriba? Tirar pabajo? Estrangular suavemente la cabeza de arriba? La cabeza de abajo? No parece como para morirse de gusto. Yo tenía un colega más refinado. Se metía en la bañera con la punta fuera, y sobre ella ponía a una mosca a la que le había cortado las alas; decía que era superdelicada la experiencia. Claro que éste no sabía distinguir el bien del mal.

    ResponderEliminar
  15. La serie. Ver una serie de hace cuarenta años con los ojos de ahora me parece un desatino. Se emitió en su momento con los medios y el oficio de entonces. Todo el mundo veía un canal pero no todo lo que se emitía en ese canal gustaba por igual y creo recordar que la cita del sábado noche con ‘Kung Fu’ era un asunto familiar.
    El contenido. La admiración hacia la serie que sentí fue la de un adolescente que veía cómo un personaje se defendía de la violencia con la reflexión y el conocimiento en primer término y, después, con la destreza de su cuerpo. Cada capítulo contenía no sólo una aventura, también exponía una visión moral del asunto pero desde la óptica ‘oriental’ que era muy estimulante frente a los mensajes del catecismo católico.
    El actor. Marcado siempre por el personaje del monje budista, me ha parecido un actor singular quizás por no ser uno de esos de relumbrón.

    ResponderEliminar
  16. Pantagruel, le alabo el gusto cinematográfico, claro está...
    En cuanto a las artimañas, porque tienen mucho de mañas artísticas, sin duda, cada cual hace lo que puede y hasta donde puede... Parece ser que él, como se dice coloquialmente, "se hizo la picha un lío", pero es la mar de comprensible..., a tenor del riesgo implícito en la artimaña.

    ResponderEliminar
  17. Iba a llorar de emoción... cuando se me han escapado una carcajada al leer alguno de los comentarios que han finalizado en una mueca de horror al leer lo de la mosa (poz loz diozes, ¿cortar las alas a una mosca para darse un gusto? vamos, que el marqués de Sade se pasó "un pelín" más extrapolando)...

    De lo divino a lo profano, de la carcajada al horror... la serie fue en su momento lo que fue, a algunos nos fascinó, a otros los dejó igual, todos hemos crecido, hemos aprendido, desaprendido tras los pasos de aquel personaje, al que nadie negará que fue un islote peculiar en una época agridulce... el resto, es puro zen, es lo que es.

    Entre muerte por suicidio y muerte por exceso... ¿qué nos pedimos? ¿susto o muerte? como dice el chiste...

    ResponderEliminar
  18. Como siempre, tu blog nos informa de efemérides y noticias de figuras interesantes. ¿Quién no conoce al pequeño saltamontes? Ahora habrá alcanzado la paz

    ResponderEliminar
  19. Desde luego, fue una serie emblemática y famosa. David Carradine fue para siempre esclavo de su personaje, es lo que tiene la televisión,hace popular pero te ancla irremisiblemente a la imagen que te da fama y dinero. Da igual los trabajos posteriores, mejores o peores. Bueno, si encima son peores la caída es aún mayor. ¿Filosofía oriental de todo a cien? Es posible. En aquella época Oriente era aún un misterio para nosotros y sus religiones eran unas perfectas desconocidas por estos pagos. Un personaje diferente que sólo lucha en defensa de la justicia resultaba atrayente, porque además empleaba métodos que nos parecían exóticos. Las conversaciones con el maestro eran lo más curioso. Las películas que hacen ahora con artes marciales son totalmente diferentes. No suelen gustarme. Algunas son realmente vergonzosas. Creo que una filosofía tan importante se merece otro trato, aunque soy una perfecta ignorante sobre el tema.
    Un abrazo, colega.

    ResponderEliminar
  20. ¡¡Qué buenos recuerdos me ha traído tu entrada!! El pequeño saltamontes me trae a la mente toda mi infancia :-)

    ResponderEliminar
  21. Yo era un adolescente cunado se emitía la serie los sábados por la noche. Pero recuerdo que me impactaba aquello de luchar con la mente, con las rzaones. Aquella filosofía...

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  22. Oh, tempora...!, recuerdo perfectamente la serie y, aunque tampoco me caló demasiado, sí que conservo un sincero cariño por el personaje del pequeño saltamontes... ¡RIP, David!

    ResponderEliminar
  23. No me había enterado. Que la tierra le sea leve. Por aquella época yo practicaba Judo, Karate y Aikido y seguía con fervor la serie, más que por ver las bofetadas, pocas, por intentar entender lo poco que algún profesor de estas disciplinas, intentaba transmitirnos. Algo aprendimos. Al menos nos enseñó a ser junco y doblegarnos al viento, a que cualquiera puede quebrar una fecha, nunca un manojo de ellas.

    Buena semana a todos.

    ResponderEliminar
  24. Hola, Joselu:

    Muchas gracias por tu blog.

    Comparto con Ustedes el siguiente link acerca de la visión de Osho:

    http://osho-maestro.blogspot.com/

    Reciban un afectuoso abrazo,

    Gonzalo

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...