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lunes, 25 de agosto de 2008

Adolescencia dolorosa

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Una de los relatos más conmovedores que leí el curso pasado entre los presentados al ejercicio de narrativa fue el de una alumna llamada María titulado “Adolescencia dolorosa”. A lo largo de veinticinco páginas, María relataba con emoción y dolor la experiencia de vivir la vida y en especial su adolescencia en estos momentos aquejada de una terrible enfermedad diagnosticada como “osteogénesis imperfecta”, la popularmente conocida como la enfermedad de los huesos de cristal.

María va en silla de ruedas. Su cuerpo está desproporcionado respecto a sus pequeñas piernas, mínimamente desarrolladas respecto a sus musculosos brazos acostumbrados a impulsar su silla. María en su relato reflexiona acerca de su historia personal vertebrada por las veinticinco operaciones que ha tenido que sufrir en sus piernas, tan frágiles como el más delicado de los cristales. Cada vez que ha de entrar en el quirófano, no menos por frecuente, es una situación que la aflige y la atemoriza. Una de las operaciones se debió a los ejercicios a que la sometió una fisioterapeuta que, sin querer, le fracturó una de sus piernas. Por ello, desde entonces, siente pánico hacia la rehabilitación y hacia los fisioterapeutas.

En su relato detallaba sus recuerdos desde niñez, su historia familiar, haciendo un vívido retrato de sus relaciones familiares en las que destacaba la madre siempre positiva y animosa a pesar de vivir en circunstancias económicas muy delicadas y tener a otros hijos aquejados de esta enfermedad de origen genético; relataba también su experiencia escolar, sus miedos, sus relaciones de amistad, sus fracasos (el año pasado suspendió cuarto de la ESO y hubo de repetir por decisión de la Junta de Evaluación que estimó que un año de maduración sería positivo para ella); sus angustias en ese momento tan frágil como la adolescencia en que se viven unos cambios físicos y emocionales en los que se ansía con fuerza a la otra persona con la que compartir amistad y afectividad. María es consciente de sus circunstancias y en su pequeña novela analizó con extraordinaria minuciosidad psicológica su yo adolescente, inserto como su título expresaba, en una etapa dolorosa. Sin embargo, María, una excelente lectora –Fue la única que en segundo de la ESO se leyó El diario de Ana Frank- con magnífico aprovechamiento, de su complicada experiencia ha extraído oro. Quiere ayudar a los demás, quiere ayudar a aquellos que pueden vivir una historia como la suya. Quiere cursar bachillerato y estudiar Psicología. No quiere que sus circunstancias la limiten en sus aspiraciones a pesar de saber que cada vez que ella necesita trasladarse le es preciso que alguien la acompañe y disponer en muchas ocasiones de transporte adaptado para su movilidad. Esta fue la razón por la que no pudo de ir de viaje de estudios a Londres con sus compañeros la primera vez que cursó cuarto de la ESO. Fue un duro golpe para ella.

El proyecto de escribir una novela fue una de las propuestas más provechosas que he planteado en los últimos años, como pudieron seguir los lectores de mi blog. Eran muchachos de cuarto de la ESO. Este próximo curso imparto primeros y segundos de ESO y me pregunto si es posible una experiencia semejante con niños más pequeños. Nos nutrimos de historias, necesitamos intensamente de la ficción, o reflexionar sobre nuestra propia existencia. Necesitamos intentar comprender nuestra vida. Cada uno lo hace a su manera mediante este cerebro que se alimenta de cuentos desde su infancia, pasando por esa adolescencia vivida como un periodo extraordinariamente complejo y que María en un relato prodigioso, digno de publicarse si se cuidaran más los aspectos formales, retrató como “doloroso”. Yo añadiría también los calificativos para ella, para su relato, y para esos años, de apasionantes y luminosos.

9 comentarios :

  1. Si vivir el periodo adolescente ya es doloroso para muchos de los sujetos que lo viven, para María debe ser muy especial.

    Más allá de esas limitaciones y su peculiar forma de percibir el mundo está, sin duda, cómo se enfrente a él.

    Ella cita a su madre como figura positiva. También está la del profesor que la ha animado a contar su historia y a reflexionar sobre su mundo y sus circunstancias.

    Eso y su deseo de ayudar a quienes se encuentran en situaciones parecidas aliviarán, por momentos, su dolor.

    La crudeza del mundo tiene sus manifestaciones más significativas en casos como el de esta joven.

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  2. Si quieres recomendarle algún libro para leer, puedes probar con los de la saga Vorkosigan de Lois McMaster Bujold.
    El protagonista puede ser una inspiración para ella.
    Saludos.

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  3. Siempre me he preguntado si los profesores que tenemos, han percatado en nosotros, si no nos ven sólo como alumnos, si no, como personas, con sus ideas, sus miedos, sus frustraciones.

    A veces, este tipo de ejercicios són los que más te acercan a ellos.

    En cuanto a los alumnos del próximo curso, podrías intentar de nuevo la actividad, sólo que, en vez de ser una novela, que fuese un relato o un monólogo.

    :)



    Un abrazo enorme

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  4. Esto es maravilloso, José Luis; no por el sufrimiento de esta joven, sino por su espíritu humano: ese impulso de seguir adelante aunque los pies no sirvan para caminar. La escritura --hace mucho que así la comprendo-- es ante todo un ejercicio de meditación. Es una manera de conocernos y de compartir nuestra esencia con los demás. Haces bien en motivarlos a expresarse.

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  5. Que bueno amigo que volviste!!
    Buenas tus reflexiones...
    Como siempre, un gusto
    Un abrazo

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  6. Es curioso: los errores del fisioterapeuta se aprecian enseguida; los fallos (y aciertos) de un maestro necesitan años para salir a la luz. Quizá por eso, este oficio esté tan lleno de contradicciones.

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  7. Hola: me encantó la actividad de la creación literaria. Este año voy a intentar hacer algo así con los alumnos, aunque todavía no sé qué grupos tengo. A ver qué tal sale.
    Un saludo :)

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  8. Que importante es que en esa etapa, y en particular viviendo circunstancias tan adversas los adolescentes encuentren a alguien que les escuche. En mis años de profesor de jovenes y adolescentes, con frecuencia hacia ejercicios de "eco". Dejar hablar a los muchachos y muchachas, haciendo sólo de eco. Me sorprendía que a veces me dieran las gracias por lo que les había aconsejado y yo no había abierto la boca.

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  9. En primer lugar, bienvenido de nuevo a la blogosfera. Me ha encantado volver a verte por mi blog y por el tuyo, por supuesto. Empezaste otra vez justo cuando yo me marché de viaje. Pero ya estás de vuelta, eso es lo importante.

    Espero que hayas tenido tiempo para descansar y coger fuerzas para este curso que comienza. Otra vez la incertidumbre de conocer a nuevos alumnos, hacernos con las clases, los horarios... Yo empiezo el curso algo más relajada, pues después de tres años he dejado la jefatura de estudios, y estoy que aún no me lo creo. Ha sido una experiencia interesante, pero necesito tiempo para mí misma y para mi vida personal, que estaba sufriendo los estragos de un trabajo excesivo.

    La historia de María es terrible, pero a la vez es una muestra del poder que tiene la creación literaria para exorcizar esos demonios y esas inquietudes que llevamos dentro. A ella le ha servido para abrirse como quizás nunca lo había hecho antes. Y ha sido tu propuesta la que lo ha conseguido. Enhorabuena.

    Me encantaría conocer a esa chica. Debe ser una persona estupenda.

    Un saludo, Joselu

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