Páginas vistas desde Diciembre de 2005

jueves, 6 de marzo de 2008

Delicadeza


Hoy he asistido a un acto político-pedagógico en la sede de un colegio de élite de Barcelona. Los papás participaban con su presencia y los hijos se sentaban en la sala central del vestíbulo del colegio X. Ha hablado la directora, exalumna del colegio hace ya largos años. Luego han hablado los papás que habían acompañado a los alumnos en una convivencia de ocho días en la alta montaña. Allí los niños de diez y once años se habían encontrado con la naturaleza, con las montañas, las casas del pueblo, con la Cataluña profunda en un paraje excepcional. Habían convivido ocho días trabajando intensamente. Por el día se iban a las pistas de esquí de Llesuí y por la tarde y por la noche desarrollaban el programa pedagógico de la escuela en una casita austera que no carece de nada, pero que no tiene nada en exceso. La austeridad es uno de los valores de la escuela.

Miraba a los padres, que asistían entusiasmados, a la manifestación más ideológica de la escuela privada. Los alumnos participaban asimismo de esa concepción del mundo ordenada, abierta al cambio y al tanto de las novedades últimas en educación científica y humanística. No hay que decir que entre los padres asistentes abundaban los bien situados y los que disfrutan de una estabilidad económica a prueba de crisis. El mundo está bien hecho, he extraído como mensaje. Brillaban entre la dirección, los padres y los alumnos caras de satisfacción. ¡Qué lustre da el dinero! me decía yo. ¡Qué percepción del mundo tan –me cuesta encontrar el adjetivo- sofisticada! Algunos eran progresistas y algunos de sus hijos llevan nombres de ríos de África porque en su juventud viajaron por el río Níger. Otros son conservadores y admiraron a Rajoy en el debate de TV. Algunos son creyentes y otros son agnósticos. Pero casi todos lucen un moreno excepcional, y un sentido de bienestar con la vida. Son sonrisas inequívocas. Es la clase la que allí se manifiesta. Y cuando acabe el colegio empezaran las actividades de verano en campamentos internacionales para que los niños consoliden idiomas. Es posible que de allí surja algún lider de ONG humanitaria, es posible que desde allí se origine la reproducción de las élites de la sociedad catalana, las política o las económicas o las intelectuales. De todo hay.

No hay que aclarar que en toda la escuela no había un papel tirado en el suelo, que las clases estaban impolutas y ordenadas. Había diccionarios y material de consulta en abundancia. En el horizonte se veía Barcelona a los pies en un día especialmente hermoso. La escuela está rodeada por la naturaleza en una sierra que es un paraje protegido.

En la escuela no hay ningún inmigrante. Ni ningún niño que no alcance niveles aceptables intelectualmente.

Vuelvo a mi escuela. Las clases están destrozadas y cuando acaba el día el aspecto es terrible. Papeles tirados por el suelo, mesas desordenadas y llena de grafitis… Las palabrotas son el lenguaje normal en los pasillos así como los gritos. Abundan los inmigrantes latinos o magrebíes lo que le da un aire internacional al centro. El nivel intelectual del centro es muy bajo. Los alumnos viven más en la calle que en la cultura. Este es un concepto ajeno a las aulas que son verdaderos hervideros de conflictos pero también de encuentros estimulantes.

En mi centro todo es inestable y altamente volátil. Los rostros que veo de los padres son de personas golpeadas por la vida, y los alumnos reflejan diferentes estados de desestructuración. La convivencia es difícil aunque abundan también experiencias en este sentido muy interesantes. Aquí no están las élites del futuro, pienso yo. Pero qué vivo me parece este centro y qué falso me parece el que he descrito en primer lugar. En uno sobresalen las sonrisas profidén y en otro los rostros marcados por las circunstancias adversas. Si viniera un realizador cinematográfico, sin duda, que encontraría historias más relevantes aquí que en el colegio X en que todo es exquisito y delicado. La vida en estado puro es extremadamente imperfecta y se percibe más sufrimiento que autosatisfacción, más gritos que susurros, más grosería que refinamiento. Hay, pienso yo, otras formas de delicadeza, que no se expresan de forma tan maravillosa y distinguida.

Me he sentido tremendamente incómodo durante todo el acto recordando las aulas que transito día a día. ¿Cuál es la realidad?

44 comentarios :

  1. ¡Cómo te entiendo! Y no hace falta ir a colegios de élite, hablas con profesores de otros centros y ves que están en planetas diferentes, que tu realidad no es la suya. Sus quejas te suenan a broma, cuando tienes problemas reales con los alumnos no entiendes según qué protestas. Pero yo no cambiaría mi centro por ninguno de sus privilegiadas zonas, como tú dices aquí está la vida de verdad

    ResponderEliminar
  2. Pues yo tengo muy clara cuál es la vida real, Joselu. La de las dificultades y los obstáculos. La de amigos fieles y enemigos despiadados. La que reúne a gentes de distinto color y creencias religiosas. La de los besos, pero también las peleas. En definitiva, la de la inmensa mayoría de los centros públicos, donde puede que no estudien futuros presidentes o banqueros, pero donde se respira un aire de autenticidad que yo, personalmente, no cambio por nada. A mí también me encanta mi centro. Y aunque está algo lejos de mi casa, por ahora no lo cambio por nada.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. En mi centro, los alumnos, a falta de cantina, tienen una máquina dispensadora alrededor de la cual se forjan amistades duraderas; no hay punto de comparación con esas frías y aburridas cafeterías de los centros privados en las que los pijos de rancio abolengo zancadillean al nuevo rico advenedizo...

    ResponderEliminar
  4. La realidad solo es una... hacer nuestro trabajo con un heroismo que nos permita entender esa otra realidad cruda por la que atraviezan esas familias, para encontrar soluciones que les permita quebrar el ciclo de la pobreza. Ellos son solo un resultado de sus circunstancias... y como tu dices: "ahi esta la vida de verdad"

    ResponderEliminar
  5. No hay una realidad única sino poliédrica. Y hay caras feísimas y otras relucientes pero según qué observador, adjudicará a unas o a otras estos adjetivos. Lo que sí falta, entre algunas clases sociales, es una conciencia de defensa de la escuela pública.

    ResponderEliminar
  6. Pues eso, que son tan reales unos como otros... ¿Solo es una la realidad, la de los centros públicos en los que estamos trabajando? No, no... Yo también he trabajado unos cuantos años en un centro "reluciente", de niños con uniforme y con lazos... Y os aseguro que eran ¡reales!
    Qué le voy a hacer, siento aún cierto "rencor social": no me gustan los descapotables ni los rubios/as que los conducen, no soporto la gente que exhibe marcas caras en su ropa, detesto las joyas, los clubes privados, los pijos que practican vela o equitación... No, no me gustan ni un pelo... al menos cuando los veo de lejos, el primer día...
    Pero existen, vaya que sí existen...
    Eso sí, su brillante existencia y su presencia tan satisfactoria (aunque sea en paraísos casi artificiales) no justifica que se les aplauda, que se les alabe, que se les reconozca su absoluta verdad: los bueno y la gente de orden somos rubios (algunos morenos, pero pocos), estamos bronceados y nos reunimos en este salón de actos... Pues no, señores estupendos, no me gustáis nadita.
    Vuestra posición implica que en la otra cara (un tanto cochambrosa, y con papelujos en el patio...)tengamos todos el pelo más negro y vayamos al instituto en chándal (¡otro uniforme!). Que seáis lo mejor refleja la imagen de otros que son considerados lo peor... y que no se encuentran en vuestro sofisticado polígono (seguro que habitan en algo más exótico que un círculo, digo yo...).
    No me gusta la gente con dinero... Estoy casi convencida de que no pueden ser buenas personas... Tampoco me gustan los que se quieren parecer a los ricos...
    Mis sentidos me dicen que existen; mi corazón desearía que se fueran a coger piedra...
    Y pasado mañana, ¡elecciones! Me gustaría pensar que el nuevo gobierno nos va a traer la oportunidad de construir centros educativos mucho más interesantes que los de los niños pijos: igual de limpios, pero más divertidos... Y que en ellos la riqueza se llame conocimiento, ciudadanía, equidad, inclusión, entusiasmo, esfuerzo, comprensión, empatía, comunidad, diálogo...
    Estoy de baja, así es que me he despertado desordenada y de mal genio...
    Y perdonen los adinerados cuyos hijos asisten a coles de uniforme y lazo. Seguro que en cuanto intimáramos nos podríamos hacer amigos y hasta podríamos quedar en vuestra casa-ático-chalet o en mi piso para ver un partido de fútbol, la final de Eurivisión o el próximo debate entre Rajoy y ZP. Que solo os tengo rabia el primer día... siempre que los siguientes paguéis vosotros las cañas o el caviar. Son también "personas humanas"... (?)

    ResponderEliminar
  7. buenas joselu

    hace tiempo que no te suelto una buena en tu blog, así que me animo con este tema.

    ya conoces más o menos mis ideales y, bueno, no creo que te sorprenda si te digo que no creo que mis hijos vayan a un colegio público, como tampoco a un privado de los que cuentas, por ideología, porque creo que son productos que se deben sacar al mercado, porque no funciona. Aunque todo esto ya te lo he dicho varias veces.

    Así que por curiosidad, para ir informandome, me puse a mirar una guía de colegios de Francia, muy buena por cierto y creo que sincera, donde también informaba de los colegios "alternativos"... pues bueno, serán alternativos, pero la guía ya informaba que precisamente los valores que intentaban defender lo metían en práctica pero no enteramente, pues los precios que los padres deben pagar son tan altos que solo podrían ir gente que tenga un capital muy importante (los ecoricos como yo los llamo), presidentes de ONGs, etc. ¿Y por qué? Pues para pagar un buen sueldo a los profesores, ya que aunque hablen de decrecimiento y todo eso, pues tienen derecho a consumir claro...

    Así que nada, será difícil encontrar algo o, sino, a educarlo uno, aunque en esto llegan otras dudas como la vida social del hijo/hija, etc.

    ResponderEliminar
  8. Hay demasiada subjetividad.
    Realidades hay a miles.
    La vida de verdad está en todas partes.
    La pobreza obliga a superarse.
    En Anantapur(India),los intocables lo están haciendo y algunos ya están llegando a la Universidad.
    Están siendo ayudados con el dinero de muchas familias catalanas.
    Y lo están aprovechando.No se duermen.
    La naturaleza es sabia y premia a quién lucha por conseguir un objetivo en la vida.
    La culpa no es solamente de la gente que tiene dinero.
    Hay personas con dinero de excelente calidad humana.
    Hay pobres que son malísimas personas.
    Los prejuicios siempre han sido y serán negativos para la convivencia.
    Todo el mundo es libre de vivir su vida a su manera.

    Creo que faltaba un poco de objetividad.

    ResponderEliminar
  9. Y por supuesto solidaridad para todos, más para los más necesitados.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  10. A mí, por supuesto, me falta objtevidad. Digo qeu no me gustan los ricos en un mundo en el que sigue habiendo pobres... No me gustan los papás que envían a sus hijos a colegios exclusivos y excluyentes para evitar que se mezclen con la chusma... (y les ponen un lazo, un escudo o una corbata para marcar distancia... ¡distinguida!).
    Y qué voy a decir, tampoco creas que me gusto mucho yo. Ea...
    (Sigo estando de baja... ¡Tengo mucho tiempo!...)

    ResponderEliminar
  11. Maravillosa reflexión Joselu, como siempre. Lo que no debemos perder de vista en ese mundo real de sufrimientos y vida de nuestras aulas, es la permanencia del arte y la cultura. Aquí en México es muy difícil ahora que nuestros adolescentes aprecien esas maravillas,por desgracia puedo contar con los dedos de mis manos a mis alumnos con esa "clase" de gustos. Quizá si hubiera grupos menos numerosos sería más fácil inculcarles el gusto por el arte.
    Y hablando de las clases élite, a veces su apreciación del arte es bastante superficial.

    Te mando un abrazo Joselu, sabes que para mí siempre es un verdadero placer leerte.

    ResponderEliminar
  12. Conozco a docentes que trabajan en centros privados que darían lo que fuera por mostrar a sus alumnos otras aulas, otros mundos.

    La escuela pública es un reflejo de la variedad social; no así, la concertada o privada que muestra sólo el lado amable de la cultura. Digo muestra, porque estoy convencida de que bajo esa pátina de educación, belleza y dinero hay otro mundo oculto en el que cohabitan la infelicidad, la soledad... Sentimientos que en otras capas sociales se avistan sin filtros.

    ResponderEliminar
  13. Veo un pelín de envidia en el post de Joselu y también bastante de prejuicios.
    Yo le daría la vuelta a toda su reflexión. ¿No sería deseable que los centros públicos contaran con todos esos recursos y que pudieran ser, un poco, como este que él nos cuenta?
    Una cosa es la defensa de la escuela pública y la defensa de más recursos, a la que me sumo encantada, y otra el elogio de la pobreza. Yo no quiero que mi centro sea ni sucio, ni pobre, al contrario, a pesar de que mis alumnos si lo son (pobres), quiero ofrecerles una educación lo más elitista que pueda. No sé si me explico.

    Silvia

    ResponderEliminar
  14. ¿Sentimientos sin filtros?
    ¿Sentimientos con filtros?
    ¿Esto también va ligado a las clases sociales?
    ¿Al tipo de escuelas que quieren para sus hijos?
    Lu, ¿no lo estás mezclando todo?
    ¿No conoces gente con filtros en sus sentimientos y que llevan a sus hijos a la pública?

    Sigo viendo prejuicios.

    Silvia ,te explicas de maravilla.

    ResponderEliminar
  15. La situación recuerda Blue Velvet de David Lynch. Al final, todo se mezcla. Sí, sí, se mezcla. Y todos acabamos cambiando. La realidad es algo más que la suma de las partes.

    ResponderEliminar
  16. Coincido con Silvia. Aunque pueda darnos algo de "grima" la apariencia de felicidad enlatada que desprenden ciertas atmósferas pijas, lo cierto es que están diseñadas a base de ingredientes que a todos nos son caros (y que la publicidad explota para seducirnos): belleza, limpieza, orden, cordialidad, etc...

    Lo de "mi escuela depauperada but real" no la cambio por nada del mundo me suena a racionalización para autoconsolarnos.

    Los adolescentes de los centros pijos también son reales: se enamoran, odian, acosan, amenazan, establecen lealtades, crean amistades, se sacan mocos y tienen el periodo.

    Coincido con Joselu: hay que buscar la perla, el diamante en bruto de nuestro querido centro público suburbano, entre tanta hojarasca o detritus.

    Pero no hasta el punto de acomodarnos en la autocomplacencia y no exigir cambios políticos que frenen la creciente degradación de la escuela pública.

    Hace dos años o tres fui a la presentación del libro de Vincenç Navarro "Bienestar insuficiente, democracia incompleta". El autor insistió en lo siguiente: "Si España sigue estando en la cola frente al resto de países europeos en cuanto a inversión pública en servicios sociales y Estado de Bienestar, ello se debe a que las élites políticas (que se llenan la boca con el "Estado de Bienestar") siguen mandando a sus hijos a la escuela privada o concertada y siguen utilizando seguros médicos privados".

    Seguramente, en el hall de aquel instituto X del que habla Joselu había algunos de estos políticos bronceados que en campaña nos han estado diciendo que la educación pública va a ser una de las prioridades de su partido.

    Para terminar: ¿en qué tipo de centro ven ustedes a la niña de Rajoy?

    ResponderEliminar
  17. Del primer colegio, probablemente saldrá gente "importante": banqueros, empresarios, algún político?...
    Del tuyo seguro que habrá alguien que lo sea más: escritores, poetas, artistas, personas con sensibilidad...
    A veces, cuanto más dura es la vida, mejores y más cosas se logran.
    Sin generalizar y sin ofender a nadie, que conste.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  18. Coincido con Silvia. Aunque pueda darnos algo de "grima" la apariencia de felicidad enlatada que desprenden ciertas atmósferas pijas, lo cierto es que están diseñadas a base de ingredientes que a todos nos son caros (y que la publicidad explota para seducirnos): belleza, limpieza, orden, cordialidad, etc...

    Lo de "mi escuela depauperada but real" no la cambio por nada del mundo me suena a racionalización para autoconsolarnos.

    Los adolescentes de los centros pijos también son reales: se enamoran, odian, acosan, amenazan, establecen lealtades, crean amistades, se sacan mocos y tienen el periodo.

    Coincido con Joselu: hay que buscar la perla, el diamante en bruto de nuestro querido centro público suburbano, entre tanta hojarasca o detritus.

    Pero no hasta el punto de acomodarnos en la autocomplacencia y no exigir cambios políticos que frenen la creciente degradación de la escuela pública.

    Hace dos años o tres fui a la presentación del libro de Vincenç Navarro "Bienestar insuficiente, democracia incompleta". El autor insistió en lo siguiente: "Si España sigue estando en la cola frente al resto de países europeos en cuanto a inversión pública en servicios sociales y Estado de Bienestar, ello se debe a que las élites políticas (que se llenan la boca con el "Estado de Bienestar") siguen mandando a sus hijos a la escuela privada o concertada y siguen utilizando seguros médicos privados".

    Seguramente, en el hall de aquel instituto X del que habla Joselu había algunos de estos políticos bronceados que en campaña nos han estado diciendo que la educación pública va a ser una de las prioridades de su partido.

    Para terminar: ¿en qué tipo de centro ven ustedes a la niña de Rajoy?

    ResponderEliminar
  19. Uff, qué desaguisado.

    Me levanté cabreado del ordenador porque pensé que se me había borrado el comentario y ahora lo veo duplicado.

    Sorry.

    ResponderEliminar
  20. Si.. no sé... mmmmm Sabes Joselu? Cuando yo llegué a Barcelona me sentí maravillada. A pesar de vivir cómodamente en mi país, no pude evitar asombrarme por las comodidades con las que contaba Cataluña, después conocí el resto de España y pasó lo mismo.

    Los envidio? si... Te envidio a tí, si... Me gustaría que mis alumnos tuvieran las mismas oportunidades? si... Pero yo no puedo hacer nada... el mundo es así... Sólo puedo intentar educar, sólo puedo alentar, pretender abrir mentes que saben que nada va a pasar...

    Ojo querido amigo, no me malinterpretes... es simplemente un comentario escrito muy temprano por la mañana... Buen día Joselu... y cualquiera que sea nuestra realidad: Vuela bajo, porque abajo, esta la verdad...

    Lucero*

    ResponderEliminar
  21. Me gustan los post provocadores.

    Las élites económicas han de formarse para lograr su perpetuidad, no pueden pisar la escuela pública (¡arggggg!), y la escuela pública está degradándose cada curso más aún porque a ver quién es el político guapo que le da a la educación el presupuesto que necesita, sin decirle a los ciudadanos que NO VA A BAJAR LOS IMPUESTOS.
    Quizá si ZP, en lugar de prometer lo de los 400 euros, hubiera dicho que los añadiría a los presupuestos de Educación...
    Quizá si la niña de Rajoy tuviera que ir a la escuela pública por decreto ley...
    A los únicos que les he oído decir que no bajarán los impuestos porque todavía hay mucho que hacer en Politicas Sociales es a la gente de Izquierda Unida.
    Así que ya sabéis a quien voy a votar mañana, sin miedo.

    ResponderEliminar
  22. Yo vengo de un colegio privado, y os aseguro que SOY REAL, de carne y huesos, mi corazón late igual que el de todos...la vida también me ha golpeado, nunca me ha faltado de nada, pero me han enseñado ( ¡¡¡y muy bien!!!) a vivir con lo justo. He estudiado LETRAS porque tuve una profesora de literatura maravillosa, así que es poco probable que salga banquera o presidenta.
    ¡Ah! no soy una "señora estupenda" ni rubia, ni tengo descapotable, ni practico vela, ni equitación... pero puedo decir que SOY FELIZ y me basta con esto

    Si Jueves; soy - somos - personas HUMANAS.

    Un abrazo!


    Anna

    ResponderEliminar
  23. yo, como casi todos, pienso que la vida real es la de los obstáculos. y en coles como el tuyo se aprende a sortearlos. en los otros, por desgracia, se enseña a pensar que no existen, o que se solucionan con dinero o determinado status social.

    ResponderEliminar
  24. La mujer justa...¿es una broma no?

    ResponderEliminar
  25. Caer en reducciones simplistas no demuestra mucha inteligencia...

    Anna

    ResponderEliminar
  26. Anna, yo también estudié en un colegio concertado, con uniforme y sin un papel en el patio... ¡También estoy feliz y también soy humana! No soy rubia, no tengo descapotable y no soy presidenta de ningún banco...
    Pero permíteme que exprese mis simpatías y empatías: no me gustan los ricos, chica, qué le voy a hacer... Y en los colegios privados y concertados (no en todísimos, pero sí en muchos...) las familias tienen problemas que a mí me tocan menos que las situaciones de los alumnos con los que yo convivo...
    ¡Somos todos tan reales!... ¡Y el blog de Joselu es tan pequeño que cualquier intervención puede pecar de simplista!...
    Y termino (creo): ¡lo que sí me gustan son las migas manchegas con uvas!. Básica que es una.

    Un saludo... ¡y sin acritud!

    ResponderEliminar
  27. Anna, yo también estudié en un colegio concertado, con uniforme y sin un papel en el patio... ¡También estoy feliz y también soy humana! No soy rubia, no tengo descapotable y no soy presidenta de ningún banco...
    Pero permíteme que exprese mis simpatías y empatías: no me gustan los ricos, chica, qué le voy a hacer... Y en los colegios privados y concertados (no en todísimos, pero sí en muchos...) las familias tienen problemas que a mí me tocan menos que las situaciones de los alumnos con los que yo convivo...
    ¡Somos todos tan reales!... ¡Y el blog de Joselu es tan pequeño que cualquier intervención puede pecar de simplista!...
    Y termino (creo): ¡lo que sí me gustan son las migas manchegas con uvas!. Básica que es una.

    Un saludo... ¡y sin acritud!

    ResponderEliminar
  28. Pues a mí lo que no me gusta es la pobreza (no los pobres, eh? sino la pobreza).
    Como una vez leí en algún sitio, prefiero siempre la envidia a la compasión, para mí y para los otros.

    (Sé lo que es ser pobre de verdad, mis padres lo eran y no llegaban a fin de mes ni viviamos en una vivienda digna y no le veo a la pobreza ni poesía, ni ventaja alguna, ni maldita la gracia).

    Silvia

    ResponderEliminar
  29. A mí tampoco me gusta la pobreza, ni tampoco algunos "pobres"...
    Pero me preocupa la situación de las personas que tienen que vivir en los bordes, o de los que creen que algunos no tienen más remedio que quedarse ahí... Insisto: es un tema personal... Me siento más cerca de los que lo pasan mal porque no llegan a fin de mes que de los qeu también lo pasan mal porque la bolsa se ha ido al carajo (otra vez peco de "simple"... ¡Así es la emoción... ;))

    A este mundo le hace falta un "meneíto" (algo más fuerte que "el chiqui-chiqui", por supuesto...)...

    ResponderEliminar
  30. Jueves ,

    ¿Estás segura que, por las mañanas, lo primero que haces es mirarte al espejo?

    ResponderEliminar
  31. Fina, cómo me gustaría comprender tu pregunta... Estos días, por las mañanas, lo primero que hago es desayunarme mis pastillas para la ciática...
    ¿Me preguntas por mi narcisismo? No lo sé...
    Venga, me comprometo a escribir lo último de lo último (lo siento, Joselu, es lo que tiene el no ir a trabajar...): no me gustan los ricos en un mundo en el que siguen existiendo ricos y en el que los ricos siguen pensando que la raíz de todos los males reside en el culo de los demás... (perdón por lo de "culo"... Será que como a mí me duele...).
    Saludos y buena semana.

    ResponderEliminar
  32. Por cierto Benjuí y Andriu, que Llamazares dijo que con dos votos no tenia suficiente y que ni Políticas Sociales ni nada de nada, hizo las maletas y se fue y¡Sin miedo!.

    ResponderEliminar
  33. Jueves,

    Primero de todo: cuídate tu culo que lo de la ciática duele mucho y por nada del mundo te deseo ningún mal.Que te recuperes pronto.

    Y segundo: dado que tienes tiempo y capacidad para comprender mi pregunta, te doy una segunda oportunidad:

    ¿Estás segura que, por las mañanas y después de tomarte la pastilla para la ciática, lo primero que haces es mirarte al espejo?

    Un saludo y buena semana.

    ResponderEliminar
  34. sinceramente lo flipo

    desde Francia veo este post de Joselu, por cierto, que no se lo merece, como los comentarios de El País.es o Público.es sobre una noticia.

    De primeras tendriáis que tener un respeto por la persona que escribe en este blog, lo váis a asquear si no lo habéis hecho ya

    De segundas, podriáis dejar de insultaros, pues no demuestra mucha inteligencia, ni las simpleces, ni las disputas que lleváis a temas personales.

    sinceramente y leyendo entre líneas (lo que no significa que entendamos al quien escribe, sino lo que nosotros sacamos de lo escrito). No encuentro ni envidias, ni prejuicios ni nada de lo que se ha dicho. Yo creo que simplemente se criticaba la injusticia de que unos tanto y otros tampoco, de que el colegio público necesita más dinero y menos el ministerio de defensa por ejemplo. Yo creo que Joselu critica más a los que van de ecosocialistas y después llevan a sus hijos a un colegio de pago (de los muy muy caros, pues si el colegio X no es ficticio, yo lo conozco muy bien por la situación que describe Joselu).

    Directamente habéis pasado de una crítica social, a pobres y ricos, a diferencias sociales. ni todos los pobres están en la escuela pública, ni todos los ricos en la privada. Sin embargo, es verdad que los que estudian en la privada puede que no se den cuenta de muchas cosas, igual que los que estudian en la pública. Hay muchas realidades y muchos mundos. Nuestro mundo es aquello que nos rodea y, la persona más inteligente es aquella capaz de pasar del uno al otro sin prejuicios, simplemente sintiendose orgulloso de lo que es y respetando a los demás.

    Otro problema es cuando los que tienen menos quieren tener más... jajaja, yo me meo de la risa. Como dicen aquí en Francia, poder de compra, trabajar más para tener más y los comunistas, trabajar menos ganando más y así poder consumir igual que un rico.

    Unos seguir con vuestras ideas, con vuestras ilusiones, educando a gente con dificultades y viviendo en este mundo. Los otros con vuestro consumo y vuestros gastos, siguiendo viviendo bien y pensando en los demás o no. Pero ante todo, respetaros y no desprestigies con insultos y personalidades un debate, que según mi punto de vista, era muy bonito e intenso al principio.

    saludos a todos

    ResponderEliminar
  35. Chico, creo que debes repasar antes de escribir qué significa "insulto" y qué "desprestigio"...
    Y, de todos modos, dejemos a Joselu que borre los mensaejs que le parezcan impertinentes, ¿no te parece? Haz tú lo mismo en tu espacio...
    Así ocurre con las conversaciones: lo de tema y rema... A lo sabido se añade algo nuevo y así sucesivamente.
    Salud y que te vaya bien.

    ResponderEliminar
  36. Fina, dices que Llamazares "hizo las maletas y se fue".

    Pues sí, y ello le honra. Reconoció lo catastróficos que fueron los resultados para IU, con objetividad y honradez.

    Reconocer un fracaso y asumir la propia responsabilidad no suele ser muy habitual en política.

    Máxime cuando otros factores, como una ley electoral absolutamente injusta (2 escaños con más de 900.000 votos) y una campaña electoral mediática basada en torno al bipartidismo, deberían exonerarle de parte de esa culpa que él mismo se endosa.

    Joselu, perdona por este comentario que no tiene nada (o casi nada) que ver con tu post.

    ResponderEliminar
  37. Por no callarme:

    Mientras haya pobres y pobreza, la riqueza es inmoral.

    ResponderEliminar
  38. Suscribo el último comentario de Jueves, Andriu y fmop.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  39. He estado unos días desconectado después de publicar el post titulado Delicadeza. Hoy me he quedado asombrado por la abundancia de comentarios que había suscitado y las discusiones que había originado en algunos momentos con cierta acidez. Quiero hacerme ahora presente precisando qué quise expresar en el post. Cuando asistí al acto inaugural de la exposición sobre trabajos realizados en la convivencia de los alumnos de quinto de primaria, me quedé realmente perplejo por las posibilidades educativas que existen cuando hay dinero y un proyecto pedagógico. En aquella escuela lo había. Se veía un general bienestar y un lustre espléndido tanto en los padres como en los hijos. No dudé que aquellos niños tuvieran sentimientos o fueran humanos. Claro que lo eran. Pero gozaban de unas posibilidades, gracias a su economía desahogada (y algo más)que hacían de aquella experiencia algo realmente privilegiado, no al alcance de todos, por ejemplo de mis alumnos. No quise hacer un elogio de la pobreza, y desde luego me sumo a la reivindicación aquí expuesta de hacer de nuestros centros públicos también centros privilegiados aumentando la dotación. Tengo la impresión, al menos por lo que veo, que en la escuela pública hay variedad de oferta y a veces también existen estas posibilidades de élite. Estoy de acuerdo con Silvia en que no hay que hacer una estética de la pobreza. No era mi intención. Quizás no fui hábil al plantearlo así. Es cierto que en aquel colegio, como apuntaba algún comentarista, abundaban los políticos socialistas y convergentes, incluido algún concejal socialista de Educación. Sé que en Finlandia el 99 por ciento de la oferta educativa es pública. La existencia de la escuela concertada, que no existe en otros países, resta una cantidad ingente de alumnado de clases medias que servirían para equilibrar el origen social de nuestros institutos. Hay una huida bastante masiva de clases medias hacia la enseñanza concertada, que ofrece como reclamo la selección social del alumnado. Claro que hay concertadas y concertadas, pero éste es su mayor atractivo: la selección del personal. El colegio del que hablaba era un privado-privado, no concertado. La totalidad del coste de la escuela recae en los padres lo que me parece razonable y no que recaiga en el estado y lo paguemos todos. En todo caso, quiero reivindicar también esa delicadeza a la que hacía referencia entre mis alumnos con mayores dificultades. Sé que la vida les es adversa, pero muchos de ellos remando contra corriente lograrán resultados aceptables.
    No entiendo por otra parte dónde estaban los prejuicios a que se hacían referencia.¿Acaso en que yo pensara que los alumnos de colegios privados no fueran reales y humanos? Lo son, pero en la carrera de partida de la vida, digamos que tienen unas cartas que les favorece. Lo que hagan con ellas unos y otros, esa es otra cuestión.
    Por otro lado, he sentido el descalabro de IU y considero la dimisión de Llamazares honesta. Los votos en todo caso que ha obtenido IU en el conjunto de España a otros partidos les ha dado siete diputados. Cada diputado de IU cuesta cuatrocientos mil votos. Al PP y al PSOE, les basta con setenta mil votos. Es injusto.
    Para finalizar, os pediría que no os enfadéis cuando entréis en mi blog. Criticad eso sí con amabilidad y participad en los debates sin acritud. Tampoco utilicéis la ironía de forma que pueda molestar. Recibid todos un saludo y gracias por vuestra presencia.

    ResponderEliminar
  40. La realidad tiene muchas caras. Pero es cierto: el caos tiene un orden que muchas veces es superior.

    ResponderEliminar
  41. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  42. Enriquecedora experiencia de polos opuestos. Tanto que aprender de ambas. Cabe postular una pregunta: ¿Cuál de los dos ambientes educativos producirá mejores hombres y mujeres? La contestación es nada difícil.
    Excelente blog.

    Te seguiré visitando y leyendo.

    ResponderEliminar
  43. Así que nada, será difícil encontrar algo o, sino, a educarlo uno, aunque en esto llegan otras dudas hookah como la vida social del hijo/hija, etc.

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...