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domingo, 10 de febrero de 2008

Escuchando...


Acabo de leer un libro lleno de ideas y planteamientos sugerentes: Como una novela y su autor es Daniel Pennac. Es un libro conocido del que me han llegado ecos desde la blogosfera. Su tema es la incitación a la lectura, teniendo en cuenta que, según el autor, en su primer capítulo: El verbo “leer” no soporta el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: el verbo “amar”…, el verbo “soñar”… Esto me ha hecho reflexionar. La lectura es un regalo gratuito al que se llega por placer, por curiosidad, por sugerencias… pero no por mandatos imperativos.

A mi curso de tercero de ESO no le gusta leer. Fracasé con la primera lectura obligatoria del primer trimestre. La novela impuesta suele ser del gusto de los adolescentes: Rebeldes de Susan Hinton. Se la impuse como lectura, pero el resultado fue un fiasco. Sólo tres alumnos de 22 la habían leído total o parcialmente. Les pedí explicaciones y no salieron de ese generalizado “no nos gusta leer”. Son buenos muchachos que constituyen un Grupo de Adaptación Curricular. Nosotros lo llamamos “Ritmo Lento”, aunque esta poética denominación me recuerda la novela de Carmen Martín Gaite.

¿Qué hacer? No les gusta leer. Leo a Pennac y asisto fascinado a sus reflexiones. Es posible que no les guste leer, pero ¿y escuchar?. ¿Hay algo que les impida disfrutar oyendo cómo el profesor les lee una novela? La clase es conjunto de chavales marroquíes, latinoamericanos y españoles bastante bien avenidos, aunque darles clase a última hora de la mañana es una prueba difícil como contaba en un post anterior.

Recibí una sugerencia a través de un comentario de Juan Poz. ¿Qué tal Ibrahim y las flores del Corán de Erich Enmanuel Schmitt? Es un libro corto que cuenta la historia de un muchacho judío que se va a los trece años de putas. La obra discurre en un barrio de París donde hay una tienda de un musulmán –que no árabe- al que cada día Momó –el protagonista- le roba algún producto. Se hacen amigos y…

Era la peor hora. Estaban alborotados y sin ganas de hacer nada. Les propuse leerles una historia. Sólo tenían que escuchar. Empezaron a callar. Eso se salía de los cauces normales de la clase. ¿Qué clase de historia? –me preguntaron-. Escuchad y luego hablaremos –les dije-.

Comencé a leerles y pronto el murmullo inicial comenzó a disolverse y aparecieron las risas. Momó se iba de putas y les hacía regalos. Un día apareció Brigitte Bardot en el barrio porque estaba rodando una película. Silencio total. Aquellos alumnos proclives al desorden y la falta de atención, aguzaban sus orejas para seguir la historia. Si alguien hablaba, ellos rápidamente le hacían shhhhhhhhhhhhh para que se callara. Alguno se recostó sobre la mesa y siguió escuchando.

Recordé las palabras de Daniel Pennac en su capítulo 51:

Basta una condición para esta reconciliación con la lectura: no pedir nada a cambio. Absolutamente nada. No alzar ninguna muralla de conocimientos preliminares. No plantear la más mínima pregunta. No encargar el más mínimo trabajo. No añadir ni una palabra a las de las páginas leídas. Ni juicio de valor, ni explicación de vocabulario, ni análisis de texto, ni indicación biográfica… Prohibido por completo “hablar de”.
Lectura regalo.
Leer y esperar.
Una curiosidad no se fuerza, se despierta.
Leer, leer, y confiar en los ojos que se abren, en las caras que se alegran, en la pregunta que nacerá, y que arrastrará otra pregunta.
Si el pedagogo que llevo dentro se ofusca por no “presentar la obra en su contexto”, persuadir a dicho pedagogo de que el único contexto que interesa, de momento, es el de esta clase.
Los caminos del conocimiento no confluyen en esta clase: ¡deben partir de ella!
De momento, leo unas novelas a un auditorio que cree que no le gusta leer. No podré enseñar nada serio mientras que no haya disipado esta ilusión, realizado mi trabajo de celestina.

Leí cuarenta y cinco minutos en un silencio casi completo porque ellos también vivían las emociones de la obra y se sorprendían escuchándolas. Reían o se asombraban. Me maravillaba lo atentos que estaban. Por primera vez en todo el curso profesor y alumnos estábamos en la misma nave, tras tantos motines a bordo. Es como si nos hubiéramos reconciliado. ¿A quién no le gusta escuchar una hermosa historia?

Continuaremos.

21 comentarios :

  1. Creo, por lo que sé de ti, que eres muy capaz de transmitir tu sabiduría a tus alumnos.

    No decaigas jamás porque ellos, aunque ahora algunos no sean conscientes, se darán cuenta en muy poco tiempo con quien han tenido el honor de convivir.

    Ánimo.

    Un abrazo.

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  2. Joselú,
    eres un sembrador y aunque la mayoría de las veces no verás los frutos, la semilla que ha de germinar lo hará.

    Un saludo cariñoso!

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  3. Yo creo que la lectura es interiorización de la palabra. Me da la sensación que los jóvenes de ahora, en una sociedad tan marcada por lo visual y por la dispersión, lo que están demandando es lo más sencillo. Y creo que no hay nada como una palabra viva, que les diga algo verdadero, que sea real, que conmueva, que interpele, que exprese sentimientos. Me estoy imaginado sus miradas. Igual que cuando yo era un niño. Recuerdo que lo que más me gustaba eran las historias que me contaban los mayores.

    Un saludo para todos

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  4. Bonita lección para acabar el fin de semana.

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  5. Compartimos experiencias, Joselu. El viernes acabamos de leer el libro El medallón perdido en 1º de ESO. Leí el epílogo en voz alta, como había hecho antes con los capíutlos clave. Hemos pactado: unos capítulos los he leído yo (me encanta) y otros los han leído ellos. Lo mejor han sido las reflexiones finales.
    Algunos manifiestan repulsión a la lectura porque no son capaces de encontrarse consigo mismos en silencio. Huyen de eso. Leer en voz alta aglutina.

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  6. Joselu, me lo creo, me lo creo... El otro día les anuncié que íbamos a leer un libro (adaptado, claro) de un niño muy pobre que su madre tiene que entregar a un ciego para que pueda sobrevivir, que nunca tiene dinero y sí mucha hambre, pero... un día gana algo de dinero y se compra un traje... Quién sabe lo que pensaron pero... ¡Quería leerlo y pronto! Querían saber, saber más. "Profe, es que nos pones la intriga y luego..." Ah, ah!!! Entonces les dije: "Como no leísteis el libro de la primera evaluación: castigo. Ahora sólo se podrá leer una página por día. Y LA REVOLUCIÓN. No se conformaban con la idea... Poner las cosas en su sitio... o del revés. Eso es la revolución.

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  7. Gracias, Joselu, por la mención. En el fondo era una devolución del favor que me hiciste hablándome del libro en una de tus excelentes entradas a este diccionario del buen hacer pedagógico que es tu blog. Se lo leí, en tres sesiones de media hora, y ha tenido un éxito tremendo. La bibliotecaria me vino, asustada, "pero ¿qué has hecho con el libro ese, que vienen todos los días a pedírmelo como si no pudiesen pasar ni un minuto más sin tenerlo entre sus manos?"
    Pues sí, leerles es una bendición. Vale decir, también, que yo dramatizaba la lectura e "histrioneaba" cuanto la historia me permitía; pero eran agradecidos y reían sinceramente.
    Anécdota. A los dos días de la última sesión de lectura, llegó a clase un nuevo niño, cuyo nombre es ¡Moisés! Como comencé a oír varios "Momó" por aquí y por allá, en plan provocación, tuve que explicarle a Moisés el origen de aquel jueguecito del que no cazaba nada de nada. Se rió y ha encajado bien en la clase, de momento.

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  8. Como ha dicho Maritza, eres un sembrador. Los frutos que cosechas, probablemente harán su efecto 10 o 15 años después. Las personas se forman poco a poco, y aunque están en constante aprendizaje, siempre hay quien puede llegar a marcarte. Quien puede llegar a sostenerte, o quien puede conseguir que pienses : Ei, aquí empecé a pensar, a valerme por mi mismo, a luchar por lo que creo y no por lo que los demás piensan.

    3º de ESO, es un curso difícil, además, siendo tan heterogéneo [ahí está la magia]Pero realmente, y te lo agradezco de corazón, estás haciendo un gran trabajo.

    Una pena que Rebeldes (que ami también me tocó leerlo por esa época, no les calase) siempre hay que buscar algo con lo que puedan identificarse, personajes, si cabe, más reales. Rebeldes, queda lejos de la juventud de hoy en día.

    Un abrazo enorme Joselu!

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  9. Como dicen por aquí, bonita historia para acabar el fin de semana, ay! Me has hecho recordar cuando mi profe de Lengua nos leía en clase y todos nos quedábamos embobados escuchando. Está claro que tener profesores como tú es garantía de que algún alumno, dentro de algún tiempo eso si, pueda cambiar de opinión con respecto a la lectura. Debe ser que hoy me siento optimista.
    Un saludo para todos y sobre todo para el autor de este rincón donde se aprende tanto

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  10. Joselu, me alegra sentir ese tono en la entrada del domingo...
    ¿Lectura gratis? Eso también se parece a la "revolución" de la que hablaba en el blog de Antonio...
    Este niño no lee, pues que lea dos veces más en casa y haga siete resúmenes; este niño llega tarde, pues lo castigamos a que llegue todos los días una hora antes... ¿¿¿???
    En fin, que si por un sitio no funciona, habrá que buscar la salida...
    Pennac es una maravilla... Soy una de sus alumnas más entusiasmadas y hasta un poco pelotilla. ¡Bien, maestros!

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  11. además, la historia que les leiste, es muy muy hermosa

    felicidades

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  12. Mire que resulta intersante su post. En definitiva será un libro que tendré que leer, creo que si método sirve hasta vía internet.
    Yo soy de México y es algo preocupante el nivel de lectura 2.8 libros al año per capita.

    Creo que en ese sentido de extensión el cuento sirve para lograr ese cometido. Además nos hace recordar cuando eramos niños, bueno en definitiva conmigo pasa, mi abuela siempre me contaba historias para conciliar el sueño.

    Saludos desde la tierra del nopal.

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  13. Daniel Pennac no es el mismo de "El Hada Carabina"?

    Si es así, ese libro debe ser buenísimo.

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  14. Es increíble lo que se consigue con una buena idea, Joselu. Te he visto leyendo, apoyado en la mesa, con tus alumnos escuchándote en un silencio cada vez más profundo... Está claro que muy pocos pueden escapar al poder hipnótico de una buena narrativa. Si no hacen el esfuerzo de leer, escuchar es otra cosa, y puede que así consigas atraerles. Cualquier camino es bueno para que lleguen a aficionarse a la lectura.

    Gran libro este que comentas. Voy a apuntarlo ahora mismo.

    Saludos

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  15. Como señala Fernández Christlieb,
    "Cuando se pregunta un significado, se pide una historia: contar una historia es proponer un significado: el pensamiento es la historia y la Historia es el pensamiento de la sociedad. La historia es la narración que parte de una memoria y se desarrolla a una velocidad específica; cuando se rebasa esta velocidad, sobreviene el olvido".

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  16. Hermosa anécdota y hermosa historia. Para mí Daniel Pennac es ya todo un clásico. Recuerdo que por los 90 fue una auténtica revolución una fotocopia ampliada del Decálogo del Lector, que extraje de su obra. Es arriesgado asumirlo, pero puedes obtener más de una satisfacción, como la que nos cuentas que has cosechado con esa historia escuchada. Merece la pena el riesgo, seguro.

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  17. El señor Ibrahim funciona bien con los chavales. En el club de lectura de mi instituto es una de las obras que más les gusta. Otra que me está yendo bien este año es Eros y Psique de Apuleyo en la editorial Atalanta, sacada de El asno de oro.
    Un saludo.

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  18. ¡Qué maravilla!
    ¡Y qué satisfacción le da a uno cuando ve el fruto del esfuerzo, en unos momentos de magia compartida (y literaria)!
    Me apunto ese libro, que no he leído ni vi la película.

    A mí me funcionó con una "aula oberta" terrible leerles en voz alta "Manolito Gafotas". También poniéndole algo de histrionismo conseguí despertar la atención de unos chavales que sólo venían a clase para rebelarse...Supongo que también depende de los chavales qué historias les llegan; esos eran muy de barrio y se identificaban con las andanzas de Manolito.
    En el mismo centro leíamos "Rebeldes" con tercero de ESO y es un libro que siempre triunfaba...El centro está en el barrio de la Trinitat Nova, donde hoy en día también hay bandas y diferencias de clase. Todo depende del contexto y de poder conectar sensibilidades.
    Bravo, compañero.

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  19. Y eso que pensaba que con todo el rollo Harry Potter la cosa se había vuelto a animar.. me alegra ver que hay gente como usted que no pierde la esperanza.

    saludos!

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  20. Una brillante idea, no puedo más que tomar nota para aprovecharlo en mis clases. Si Mahoma no va a la montaña, nosotros se la llevaremos.

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