Páginas vistas desde Diciembre de 2005

martes, 8 de enero de 2008

Contradicciones


Volvemos de vacaciones. Caras largas. Sniff. Segunda hora: lengua castellana. Llego con el aula de ordenadores portátiles. Tema del día para investigar: la revolución de 1968. ¡Casi cuarenta años hace ya que Daniel Cohn Bendit arengaba a los estudiantes franceses en Nanterre! Treinta días que estremecieron el mundo, emulando el libro de 1919 de John Reed. La juventud se echó a las calles gritando que debajo de los adoquines había playa, que estaba prohibido prohibir y que la imaginación debía ir al poder… Este año 2008 abundará en retrospectivas del mayo francés, de lo que supuso la ideología del placer inmediato aquí y ahora, sin espera. Quería saber qué sabían mis alumnos de aquel año. Para ello les he preparado una presentación en Power Point muy sencillita y un post en el blog de la clase. ¿Qué queda de la rebeldía del 68? ¿Qué queda de aquel estilo de vida que se difundió por todo el orbe occidental?

Mis alumnos no habían oído hablar de la guerra del Vietnam, ni de la Revolución cultural china, ni de la Primavera de Praga. Les sonaba algo eso de los hippies, la marihuana, el LSD… En parte son herederos de aquella revolución que condenaba el aburrimiento como contrarrevolucionario y también son en su mayoría adictos al consumo, al placer fácil, no fruto del esfuerzo. No son rebeldes frente a la sociedad de consumo. Sólo aspiran a integrarse en ella de la mejor forma posible.

Del 68 ha quedado esa reivindicación del sexo placentero, el uso de drogas para mantener una buena desconexión con la realidad, el alcohol, y muy poco rock and roll. No sé si hay que enterrar el mayo francés como dice Sarkozy o recordarlo como un hito en nuestra historia occidental. ¡Cuánto aprendieron los ideólogos de la publicidad para vendernos paraísos en la tierra! En buena parte todo lo que nos rodea, en cuanto a concepciones de las cosas tienen que ver con aquello. Nos gusta la aventura (sin riesgo), los mundo virtuales, los paraísos imposibles, El señor de los anillos (Había pintadas en París que rezaban “Gandalf al poder”), nos sigue seduciendo Carlos Castaneda y las leyendas de Jim Morrison, Jimmy Hendrix y Janis Joplin, todos muertos por causa de las drogas. Todavía no hemos olvidado a los Rollings ni a los Beatles, aunque a mis alumnos les cayeran un poco lejos. Somos herederos de la revolución del 68 viviendo sus consecuencias más devastadoramente conservadoras. Del "prohibido prohibir" se ha llegado a un mundo invadido de ordenanzas y reglamentos abracadabrantes, así como a una sociedad burocratizada y controlada por decenas de millones de cámaras de seguridad (para nuestra seguridad). Es una herencia contradictoria. El mundo no volverá a ser igual. Los jóvenes del 68 llevaron a las calles los sueños de los surrealistas y vanguardistas del primer tercio de siglo. Lo que entonces concibieron minorías exquisitas, se extendió entre las masas de clase media ¡Viva la juventud! ¡Viva la velocidad! James Dean dijo: “Vive deprisa, muere joven y dejarás un bonito cadáver”.

A mis alumnos les cae lejos ese espíritu de rebeldía pero el profesor todavía mira con fascinación aquella década prodigiosa en que todo era posible. Sólo bastaba imaginarlo. Aunque sabe de las terribles consecuencias que tuvo aquel conglomerado de deseos e ideas que han enriquecido a los que se declararon enemigos a muerte: a los capitalistas. Nunca los bancos han estado más cebados. Pero en cada anuncio televisivo vemos, creados por publicistas avisados, aquel recuerdo del mayo francés. Saben cuáles son nuestros sueños y nos los venden. Con perfumes, con coches, con hipotecas, con tecnología (el mundo de los videojuegos, Second Life…). El profesor concilia su devoción por los clásicos y el escepticismo, con una venada inconsciente que le pone contento cada vez que se acuerda de aquellos treinta días.

Hoy mis alumnos han estado trabajando sobre la revolución del 68. Las teclas de los ordenadores entraban en ebullición investigando y escribiendo sus comentarios. Entretanto el profesor releía el Primer manifiesto surrealista. Relee: “El hombre, soñador sin remedio, al sentirse de día en día más descontento de su sino, examina con dolor los objetos que le han enseñado a utilizar, y que ha obtenido al través de su indiferencia o de su interés, casi siempre al través de su interés, ya que ha consentido someterse al trabajo o, por lo menos no se ha negado a aprovechar las oportunidades... ¡Lo que él llama oportunidades! Cuando llega a este momento, el hombre es profundamente modesto: sabe cómo son las mujeres que ha poseído, sabe cómo fueron las risibles aventuras que emprendió, la riqueza y la pobreza nada le importan, y en este aspecto el hombre vuelve a ser como un niño recién nacido…”.

18 comentarios :

  1. Me gustan los adoquines ;)
    Idolatro aquel mayo del 68, aunque no fuese mío. Quizás sí es mío el mayo del 88 entonces cumplí los 13 escuchaba: Kortatu, Eskorbuto, RIP, MCD, Distorsion; Putakaska, Tijuana in Blue... Herencia punk de los Sex Pistols, degeneración y regradación de lo anterior... Ahora en mayo del 2008 cumpliré los 33, y mis alumnos 15. Para ellos su mayo aún no tiene sentido, no lo ven. Nosotros añoramos un pasado idealizado y estamos en un presente impresionante. Vivimos la revolución digital, junto a ellos.
    He vuelto a escuchar el corte 18 del CD Recuperando Memoria, se titula "Es Mayo" cantan Labordeta y Pastor. En homenaje a Imanol.
    Salud y a disfrutar los mayos que nos quedan por vivir!!!

    ResponderEliminar
  2. Joselu, he disfrutado mucho con tu post. Aún recuerdo cuando en 1993 con el 25 aniversario escribí un articulito en el periódico del colegio. Ahora está en casa de mis padres sino lo posteaba :D

    Por curiosidad me he ido a los enlaces y he quedad maravilada de ver como tus alumnos han ido dejando comentarios.

    Mi enhorabuena a tus alumnos por sus blogs. Me parece magnífico que escriban sobre sus experiencias, Les vendrá muy bien para aprender en el conociemiento y en la vida.

    ResponderEliminar
  3. El 68 es mi año, lo que me recuerda mi entrada en breve en la cuarentena. Mis recuerdos de esa época son visuales y a toro pasado, fotos de revistas, de periódicos. Y, al margen de toda esa nostalgia que rezuma tu magnífica entrada, a mí me ha quedado cierta decepción al ver que aquellos jóvenes rebeldes son hoy acomodados burgueses que no han sabido transmitir a las siguientes generaciones ese necesario espíritu de lucha. Creo que esa generación nos ha traicionado a todos un poco, nos ha dado la historia en papilla para que no tengamos que masticar y ahora se nos están cayendo los dientes.
    Y, como tú dices, de todo ello han quedado las modas pasajeras de pantalones de campana, eso sí, a precio de Corte Inglés.

    ResponderEliminar
  4. A ver... si hago memoria, en el año 68 yo tenía 22 años.

    ¿Qué barbaridad! Yo era de esa generación que se atrevió a dar una patada para que las cosas cambiaran algo.
    ;-)

    ¿Ha servido d algo esa "revolución"?

    Yo creo que sí aunque este mundo necesite de ellas (revoluciones) con más asiduidad.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  5. Me hubiera gustado nacer años antes... Vivir todo eso y no lo que me está tocando vivir ahora.

    Siendo un poco cabrona creo que mimas demasiado a los alumnos... La mayoría no merecen ni ordenadores portátiles ni pasarse una hora leyendo ni nada. Morfosintaxis hasta que se les caigan los dedos de analizar frases y literatura, que seguro que la odian. Hablo muy en serio (:

    ResponderEliminar
  6. En qué quedó aquel mayo: en desmayo.

    ResponderEliminar
  7. Ah, olvidaba aquel lema del 68:
    "Seamos realistas, pidamos lo imposible".

    ¿Y qué es lo imposible hoy? Para los jóvenes la revolución no, ni para los sindicatos: "Trabajador: Tienes 25 años, pero tu sindicato es del siglo pasado".

    Pienso que ni les vale aquel otro que decía: "Paren el mundo que me quiero bajar".

    ResponderEliminar
  8. Al hilo de las libertades y de los límites: http://blogs.periodistadigital.com/electroduende.php/2007/09/19/emiliocalatayud_menores8794

    ResponderEliminar
  9. Yo estoy aprendiendo a vivir y conociendo a gente magnífica y tú aprendes a usar emoticonos, jajajaja. Vi el comentario de aquella muchacha que te los iba explicando, estaba muy bien. Yo he visto además de iconos, siglas que expresan estados (lol, osea, laughing out loud, cuando te ríes mucho y cosas así) Recuerdo cuando una vez me preguntaste en clase qué querían decir esos circunflejos, y vértelos usar me ha hecho ilusión ^-^


    Esto del blog me está ayudando mucho, gracias por abrirme esta puerta.

    Muxu handi bat!

    ResponderEliminar
  10. Siempre debemos intentar mejorar todas las situaciones negativas de este mundo, es injusto que por el simple hecho de nacer en un lugar u otro, tu vida pueda ser un infierno. No es justo que unos lo tengan todo en demasía y otros carezcan de lo más imprescindible. Las revoluciones deben existir, hay muchas cosas todavía que cambiar, y tenemos que hacerlo nosotros. Espero y deseo que estas nuevas generaciones estén suficientemente concienciadas. Lo malo es que casi siempre las revoluciones son sangrientas. Creo que algo se ha avanzado, pero no hay que quedarse quieto.

    ResponderEliminar
  11. creo que la diferencia entre aquella generación del 68 ya fue patente con la mía, los nacidos en los 70, y es sangrante comparada con los nacidos en los 80. la utopía ha muerto, joselu. trato a diario con gente mucho más joven que yo y tengo yo más sueños que ellos de lejos... estamos haciendo algo mal, no cabe duda.

    ResponderEliminar
  12. Me llevo tu post para leerlo más tarde.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  13. Tuvo que ser un año mágico. Y me uno al lamento de desesperada, qué diferencia con nuestra generación y las que han venido luego.

    He tenido la suerte de tener unos padres comprometidos con la causa izquierdista desde muy jóvenes, y abiertamente antifranquistas durante la dictadura. Muchas veces he pensado que me gustaría haber conocido aquello, porque ese tipo de compromiso y de lucha siempre me han fascinado. Aunque por supuesto que agradezco el haber nacido ya al final de esa odiosa dictadura.

    Sigue habiendo muchas cosas por cambiar aún en el mundo, pero el grado de compromiso quizás no sea tan alto, o quizás sí pero se haga más en silencio (las ONG tienen miles de cooperantes que son herederos de ese espíritu de rebeldía). Lo que sí está claro es que nuestra sociedad se hace cada vez menos crítica y más aborregada. Y contra eso, amigo Joselu, los profesores tenemos la obligación de actuar, cada uno en nuestra medida. Hay que hacer a la gente pensar, hasta que las cabezas echen humo si es necesario.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  14. Me duele comentar este post porque hablé de rebeldía -ingenua o no- pero sí de rebeldía. Lo que encuentro cada día es gente apoltronada, alumnos pasivos, una sociedad seducida por los centros comerciales y el consumo. Yo viví otra juventud, que no sé si añoro, pero si que siento nostalgia por esa fiebre que teníamos de querer transformar el mundo. Todo esto ahora me causa dolor. Siento que envejezco cuando veo algo tan aposentado como es el sedentarismo, la apatía, la molicie, la rendición a lo que es. Enfermo cada día un poco más por esta ola tan profunda de conservadurismo. Un día hablando con el poeta catalán Joan Brossa -poco antes de morir- me dijo que esta sociedad pasaría. Él era un inconformista. Tenía sueños, pero ahora veo que pocos tenemos sueños y la mayoría se conforman con lo que hay. Esta es una crítica profundamente antipedagógica. No me conforma con lo que hay. Aún quiero soñar. Pero hacerlo, implica cada día un dolor intenso. Abundan los que se rinden a los impulsos mayoritarios de la época. Y además están satisfechos.

    ResponderEliminar
  15. Me ha encantado este post. De veras, es muy muy interesante.

    Aunque, del mayo del 68, y es una pena, apenas sepa nada.

    No sé cuando empezó ese pasotismo en los jóvenes (y ep! me incluyo, desde luego) pero sí sé, que no todo es culpa nuestra. Que ese espíritu, se ha perdido por algo. Que no es justo que nos quiten las ganas a base de protección. Que ahora lo tenemos todo. Y si no, está la "mama" ahí detrás, para meterse con quién intente complicarnos un pelín la vida.

    Y eso, tristemente, abarca a la mayoría.


    Y yo que tengo unas ganas de lanzarme a las calles, a gritar por mis derechos, a que me acompañen...

    Un abrazo enorme :)

    Una ex bachillerata, jeje.

    ResponderEliminar
  16. Amigo, ese mayo fue "nuestro mayo", cuando se pensaba en un mundo diferente y posible...
    Hoy la realidad desmyo los sueños, y omo siempre repetía el Gral.Perón "la única verdad es la realidad"-
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  17. Definición de capitalismo: "es un sistema basado en crear una necesidad de consumo a las personas, incluso de aquello que no pueden obtener"

    en esta definición se encuentra la nueva revolución. Ya lo hemos obtenido todo, ya no nos falta de nada. Sin embargo, aún queremos más, y más y eso es lo que le interesa al sistema. Que pidamos, que consumamos y así enriquecer al que ya tiene mucho más que nosotros. Que salen móbiles 3G, nosotros los queremos, si no tenemos dinero, pues hacemos un huelga y así nos podremos comprar el móbil, un coche nuevo y seguir viviendo en el consumo. En esto se basan los consumistas y sindicalistas, el poder de comprar, gracia me hace, el poder de poder consumir más cosas innecesarias, diría yo.

    Aquel mayo del 68 tuvo su objetivo, aunque no se consiguió nada. Por cierto, que quienes lo comenzaron fueron unos borrachos punkis que se pegaron con la policía de Paris porque detuvieron y dieron un guantazo a uno de los suyos. Allí está, pero hay que olvidarlo, además no sirvió de nada. Me imagino que no veo, como tú Joselu, donde estan los signos de aquella revolución, pues no la viví, pero para mi no ha servido de nada.

    Ahora nosotros queremos la nuestra, no seremos muchos, una minoría, pero respetable. Nuestra revolución no es el consumo, no son los aumentos salariales, ni gritar por el libertinaje, el no hacer nada, el tener más haciendo menos. No, nuestra revolución está en no trabajar y hacer actividades, aquello que nos apetezca, tener un huerto y algún animal para comer, no consumir, hacernos nuestra propia ropa y vasijas, adornos, etc. Vivir en paz, respetando la naturaleza... Somos una minoría, pero saldremos a delante.

    Los jovenes que se lamentan deseando vivir años mejores, os lo recomiendo, hacer lo que queráis, sacar vuestra imaginación, no miréis la televisión, no escuchéis las radios, pues os atontan. Conocer gente y cantar, reir, contaros historias juntos, tocando los instrumentos que os venga en ganas, trabajar lo mínimo, no hace falta el dinero (yo vivo con 100 euros al mes en Francia), pues el consumo innecesario es lo que se lleva mayor parte de vuestros sueldos. Okupar, no paguéis hipotecas, no utilizéis el móvil y liberar los productos de los supermercados sin complejos ¿Qué son delitos? ¿Quien lo decide? ¡Ellos, no nosotros! Qué llenen las cárceles de jóvenes, pero así destruiran el sistema.

    La revolución está en el decrecimiento. Si alguien se quiere apuntar, ya sabéis, no es tan dificil.

    ResponderEliminar
  18. Viendo que pone tanto de su parte por mejorar, que tus palabras tienen muchísima razón.

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...