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sábado, 3 de noviembre de 2007

Conversando

Me gustan las visitas de mi sobrino Andrés. Tiene casi diecisiete años y vive en Zaragoza. Solemos encontrarnos cada cierto tiempo según las circunstancias familiares. Nuestros encuentros son fecundos en comunicación entre generaciones. Él ha superado una historia de fracaso académico en la ESO que le llevó a repetir primero y segundo. Un acertado tutor aconsejó a sus padres derivarlo a los PGS, es decir, a los Programas de Garantía Social donde estudió un curso de Hostelería con buenos resultados, tanto es así que aprobar el módulo de PGS le ha permitido trabajar varios meses este verano ganando sus buenos dinerillos. Además realizó la prueba de acceso a Ciclos Formativos, en la que obtuvo la mejor calificación de los presentados, y este año está cursando un ciclo de Equipos e Instalaciones Electrotécnicas con magníficas perspectivas profesionales.

Nos gusta hablar de lo divino y lo humano. No es raro que surja la política en nuestras conversaciones. Andrés la deplora y está convencido de que él no votará a ningún partido. Detesta a Zapatero y se siente atraído hacia posiciones ultraderechistas –sin conciencia de ello- en temas como el de la inmigración. Según él, España se está cayendo a pedazos y llenándose de inmigrantes que vienen algunos a trabajar y otros a delinquir. Le intento hacer reflexionar que lo que se está cayendo a pedazos es el resto del mundo; que nuestros problemas son comunes a todos los países europeos; que España no es una excepción; que buenas zonas del mundo subdesarrollado están hundiéndose en la desesperación y que es ésta la que les lleva a emigrar al mundo desarrollado. Mis explicaciones introducen nuevos elementos de reflexión en su discurso, que nos llevan a otros intercambios de puntos de vista.

Quise aprovechar la mañana del puente de Todos los Santos y llevarle a Barcelona al lugar menos apropiado a sus presuntos gustos. Es fanático del juego World of Warcraft y le cuesta estar dos días alejado de la Play. Fuimos a Barcelona sin un itinerario demasiado definido. Bajamos en el metro en plaza de Universidad y me encaminé con él al Casco Antiguo, concretamente a la zona del CCCB y el MACBA. Entramos en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Sabía que había una exposición sobre el Apartheid: el espejo sudafricano. El comisario de la muestra es Pep Subirós. Me adentré en el patio del CCCB para observar la instalación allí montada, una especie de jaula gigante con personajes parecidos a los de la mitología egipcia. Andrés la vio con curiosidad y me animó a entrar hacia donde iba la gente. Bajamos la rampa y pagamos las dos entradas. Seguramente era la primera exposición que veía en su vida lo que no dejó de suscitarle interés.

La muestra es una aproximación conceptual y visual a las viejas y nuevas formas de prejuicio y discriminación racial. Analiza las ideologías racistas a través de textos y material documental como vídeos en los que pudimos ver imágenes de Hitler arengando a las masas o el comienzo del famoso discurso de Martin Luther King, “He tenido un sueño”; una película donde un profesor nazi mide los rasgos de un estudiante para demostrar que los arios tienen unos parámetros físicos diferentes de los judíos. Fuimos deambulando por la exposición parándonos a ver imágenes o leer carteles en el ambiente de penumbra que dominaba el recorrido que resaltaba un contenido claro contra la deshumanización a que llevan los prejuicios raciales.

Vi, con cierta sorpresa, que la exposición le había gustado. Una mañana de contenido cultural no hace daño a nadie. La cultura no debe asustar y si se la frecuenta, hasta es divertida.

Salimos de la exposición y fuimos callejeando hablando de libros, que le suelo recomendar. Esta vez le sugerí El juego de Ender de Orson Card. Estábamos hablando de libros, cuando llegamos a la calle Sant Pau. El ambiente interracial era evidente. Musulmanes, latinoamericanos y multitud de nacionalidades se mezclaban en una atmósfera densa y compleja. Colmados afros, carnicerías Halal, peluquerías dominicanas… eran el espectáculo que nos rodeaba hasta que llegamos a la calle de San Ramón que atravesamos entre docenas y docenas de prostitutas que esperaban la llegada de algún cliente. Andrés apresuró el paso entre aquella atmósfera lúbrica. Las chicas le miraban a los ojos esperando algún mensaje de confirmación o de respuesta a sus requisitorias. Andrés estaba tan asustado como fascinado y no respiró tranquilo hasta que llegamos a la calle Nou de la Rambla donde las escenas de búsqueda de clientes se esfumaron. “Pondría una bomba para acabar con todo eso” –me dijo-. “No me extraña que salgan grupos con bates de béisbol a limpiar las calles”.

Llegamos hasta el London, un pub popular en la zona. Entramos y seguimos hablando sobre la vida y las cosas en un diálogo vivo en el que se evidencia su alma adolescente, confusa y contradictoria, pero llena de elementos interesantes por la pureza de algunas de sus posiciones que le llevan a intensas fobias y filias. Es un intercambio rico y sugerente en el que no paramos de hablar intentando comprender el mundo, esas conversaciones que son tan extrañas con los adultos que se cierran en unas posiciones fijas sobre todas las cosas. Me gustaría tanto poder hablar con mis alumnos con la misma libertad y confianza con que puedo hacerlo con mi sobrino Andrés…

14 comentarios :

  1. Sin duda, un intercambio de opiniones fructíferas que os enriquecen a ambos. Desgraciadamente esas opiniones radicales en cuanto a temas como la inmigración son más que comunes entre nuestros adolescentes, y surgen precisamente de una falta general de información ante lo que acontece lejos de nuestras fronteras. Espero que poco a poco consigas introducir más luz en esa mente algo infantil todavía. Tu sobrino tiene en ti un mentor extraordinario.

    Un abrazo

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  2. Joselu: ojo con ese *vate* del béisbol (así dicho, habría que pensar en un moderno Píndaro). La xenofobia juvenil es un fenómeno muy preocupante. Se ve que la insistencia desde la escuela no ha sido del todo fructífera: lo que les contamos les suena a doctrina, que hay que conocer y soltar en el examen, si toca, pero no necesariamente creer. Las soluciones simples a problemas complejos siempre tienen éxito de público. Nos pasaremos la vida luchando contra ellas, me temo.

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  3. tienes razón con explicarle a tu sobrino que el tema de la inmigración no es exclusiva de Espanya.

    Como sabes, ahora vivo en Francia y en una ciudad multiracial, donde a veces, según que barrios, hay más gente de origen árabe que francés, pero no solo eso, también comunidades italianas, portugues y españolas que salimos de nuestro país para vivir mejor.

    La proxima vez también podrías hablarle de los españoles que robamos el trabajo a los franceses porque allí abajo no encontramos nada... aunque si que es verdad que nosotros lo tenemos más fácil

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  4. Los chavales conocen desde temprana edad (12 años) consignas que han debido de oír en casa. No creo yo que un chico de primero de la ESO esté preocupado por que le vayan a quitar el trabajo los inmigrantes.
    Si bien asusta oír esos tópicos salir de sus labios, creo que no hay que darles doctrina, sino hablar y razonar, lo que desde mi opinión es una solución compleja.(complejísima si muchos profesores pienan de forma no muy diferente a la del sobrino de Joselu).

    saludos

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  5. Hola Joselu, no pude evitar sentirme "tocada" por este post, como mexicana, también llegué a sentir la xenofobia de la que hablas, sin embargo era una minoría...

    Te cuento que para sostener mis estudios en Barcelona, fuí canguro e impartí clases de repaso con varios adolescentes, muchos de ellos se sorprendían que una "sudaca" tuviera educación...

    Con el tiempo y a fuerza del vínculo que crea el tiempo, la opinión de los adolescentes fué cambiando un poco con respecto a la migración...

    Si, yo no fuí a España a ganarme la vida, pero tuve que buscar alternativas para poder sostener mi estadía en aquel maravilloso lugar...

    Debo decirte, que no es un problema exclusivo de España, aquí en Argentina también existe la descriminación hacia el inmigrante, en México lo mismo...

    Es un fenómeno de los tiempos, como tú bien lo expusiste, es el resultado de este mundo tan desigual, producto del capitalismo despiadado...

    En fin... por otro lado... ¡Gracias por el recorrido!
    Lucero*

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  6. Creo que esas manifestaciones de los jóvenes forman parte de su necesario proceso de madurez. En generaciones anteriores, las pandillas siempre encontraban sus propios enemigos, los de otro barrio, los de otro equipo, los pijos, los rockers, los heavys. Ahora, con la llegada de jóvenes foráneos, esa rivalidad se ha focalizado en ellos. No niego que sea racismo, sino que pienso que es más producto de la ignorancia y la osadía de los adolescentes (mezclado con consignas que oyen en casa, en el barrio o en la tele). La educación no debe olvidar ese aspecto orientador, aunque es difícil para el profesor erigirse en modelo frente a una sociedad acostumbrada a resolver los problemas a golpes.

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  7. Pero no puedes, porque tus alumnos no son tu familia.
    Lo bueno es la confianza que Andrés deposita en ti, seguramente exagera su discurso para provocar en ti esa moralina que otros adultos tratan de inyectarle. Con tu actitud tu sobrino se siente cómodo,porque sabe que le entiendes y aunque no compartas sus ideas, respetas que las tenga; aunque estas sean dificil de respetar.
    Los PGS sirven de colchón, de periodo transitorio de búsqueda junto a los "suyos" a los "fracasados", se sienten menos raros, más normales y eso les permite avanzar. Aunque a veces ideas machistas, homofobas, xenofobas o sobre drogas se fijen más, por pura cuestión identitaria. Lo ultra triunfa en ellos para difirenciarse.
    Qué interesantes son las relaciones tío-sobrino. Yo tengo uno con el que me encanta conversar.
    Salud compañero

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  8. ¿Y por qué no puedes hablar con tus alumnos como con tu sobrino? Sencillamente, porque en la escuela estamos sujetos al corsé de la educación formal. Porque nos falta el tiempo suficiente y el ambiente favorable para conversar.

    Tu sobrino no es una excepción entre los adolescentes. Desde hace tiempo que vengo observando cómo los ideales de nuestros jóvenes son puramente materiales: el trabajo, el coche y la novia. Ese es el trinomio al que aspiran muchos de ellos.

    Además, son consumidores de productos poco culturales(TV, Play...). Si no organizamos salidas al teatro, muchos de ellos no los pisarían nunca.
    Tampoco asisten a exposiciones si no es porque se programan desde la escuela.
    Si no les damos de leer, no leen.

    Entre tantos compromisos, queda poco tiempo para hablar, conversar, discernir posiciones...

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  9. Es una aventura hermosa compartir y vivir ese encuentro generacional, entre una persona sólida en sus conceptos y otra que esboza sus rebeldías de crecimiento.
    A mi me ha encantado el relato y el encuentro.
    En cuanto al tema de la inmigración siempre ha ocurrido y ocurrirá .Hoy le toca a España, ayer a Argentina .
    Un abrazo, amigo

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  10. Hermosa estampa, Joselu, la de Virgilio llevando de la mano al infante que recién está saliendo del cascarón donde la ignorancia le ha servido de placenta.
    He leído el post como un capítulo de los posibles "Encuentros con mi sobrino Andrés", algo así como las "Cartas a un joven poeta" de Rilke.
    El psiquiatra con quien me psicoanalicé durante una temporada, me dijo que yo no necesitaba alumnos, sino discípulos. A mí me sonó excesivamente clerical para mis agnósticos oídos y lo rechacé de plano. Ahora sé, después de leer este post, que sí, que quizás tuviera razón.
    Te me has aparecido como un ser "venerable", al mezclar el afecto con la dulzura a la hora de abrirle los ojos a tu sobrino. Sin énfasis ninguno lo has ido llevando por donde mejor puede,después, obrar el poso su función desasosegadora.
    ¡Qué lección, la de hoy!
    Nunca se cansa uno de aprender de ti, ni de tus creativas "artimañas", pues mucho arte es el que hay que tener para guiar a los descarriados y esquilar a los deheseños...
    ¡Enhorabuena!

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  11. Pues empiezo mi post como el de Lu: ¿y por qué no puedes hablar con tus alumnos como con tu sobrino?
    A lo mejor también debería incluirse esta actividad en el currículo, por qué no... Pues la incluimos: mañana paseo por el barrio o por la sierra... Sin prisas... No dará tiempo para hablar con todos, pero seguro que sí con unos cuantos. Porque quizá si no les hablamos nosotros y si no les escuchamos es posible que no escuchen nada parecido a lo que nosotros hemos vivido y pensamos y que, además, nadie intente comprenderlos. No sé.
    Yo lo he probado... ¡y se me parece mucho a lo de tu sobrino!
    Saludos...

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  12. ¿Y tu sobrino que piensa sobre lo que tú piensas?

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  13. Don Francisco, siempre tan locuaz sintético, mordaz y reflexivo.
    Por cierto te premié y somos varios los que lo hicimos. Aproveché lo del premio del blogsolidario para actualizar mi blogroll. En el centro aún nadie ha visto mi post. Me divierto, aunque sé que lo que les contaré les sonará a chino, como cuando a mis alumnos les explico la forma de resolver una ecuación de segundo grado. Con lo fácil que es... En fin estoy acostumbrado a hablar y que nadie me entienda.
    Tengo intención de grabar la charla y abrir cuenta Youtebe u GoogleVideo, así por lo menos aprendré algo más de la web2.0.
    Salud

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  14. No sé si tienes hijos, pero ya sabes que el diablo va por ahí regalando sobrinos.
    Las conversaciones que mantengo con mis sobrinas me enseñan a hablar con mis alunmnos pero no es lo mismo, obviamente no es lo mismo...y menos mal.

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