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sábado, 13 de mayo de 2006

Autoestima


Ya sabemos que desde el punto de vista freudiano y lacaniano el yo no existe como unidad. Es un conjunto de impulsos contradictorios que tienen como referente el proceso de adaptación a la realidad, una entidad si cabe más compleja todavía. El yo es complejo pero la realidad lo es también en un mundo en continua evolución y transformación. En nuestra época de cambios acelerados predomina el “yo débil” por ser el más adaptado al mundo que lo rodea y el que más representa el componente narcisista del yo inasible y múltiple.

Pienso en mis alumnos. Siempre son mi punto de referencia en estos post fruto de la reflexión educativa. Pienso en los programas que reciben que tienen como eje el fomento de la autoestima. Parecería que ese yo débil, tan hábil para adaptarse al mundo cambiante en que vivimos, padece una tara estructural. Nunca como en estos últimas dos décadas se ha hecho tanto hincapié en el fortalecimiento de la autoestima. Nuestros yoes fragmentados y contradictorios parecen padecer una falta de aprecio. No nos queremos lo suficiente. En nuestro conflicto con el mundo, nuestro pobre yo es un minusválido que necesita constantemente de vitaminas y tratamientos para poder resistir el estrés de la existencia con sus contradicciones inherentes.

Mis tutorandos han recibido este curso varias sesiones de fomento de la autoestima: conocimiento de ellos mismos como grupo y sus relaciones internas, la expresión de los sentimientos y enriquecimiento de las relaciones interpersonales mediante ejercicios de raíz guestáltica que buscaban promover el aprecio a ellos mismos.

Supongo que la intención era buena, pero la realidad conflictiva del grupo ha hecho que los frutos del programa hayan sido escasos y su influencia, superficial. Desde el punto de vista de los educadores y monitores que han desarrollado la experiencia, todo conflicto lleva en el fondo un déficit de autoestima. Agredimos porque tenemos miedo, atacamos porque, en el fondo, nos defendemos; en conclusión, no nos queremos lo suficiente. La agresión es una forma de defenderse el yo, que se siente acosado interna o externamente.

Mis lectores conocen ya algunos de los conflictos que se han vivido en el grupo del que soy tutor. Uno de mis puntos de referencia más apreciados es mi alumna bereber Hafida. Es un prodigio de sensibilidad y de inteligencia que ha sido acosada y maltratada por un grupo de alumnas autóctonas de la clase que no tienen ninguna conciencia de ser acosadoras. En Hafida encuentro una extraordinaria capacidad de comprensión humana, así como conocimiento de ella misma y de la realidad hostil en que tiene que desenvolverse. Sabe que es agredida, pero no pierde la fe y la confianza en ella misma y en la realidad. No veo que lo que se desprenda de su experiencia sea resentimiento. Más bien la veo consciente de las graves limitaciones intelectuales de sus compañeras.

En uno de los ejercicios finales del curso en relación a la autoestima, los alumnos tenía que dedicar elogios a un compañero que les había correspondido por azar. A Hafida le tocó una alumna harto difícil. Era complicado dedicarle algún elogio por su carácter espinoso y agresivo. Es una alumna que sufre trastornos emocionales que la llevan a ser muy desagradable. Ha sufrido el abandono del padre a una edad en que lo necesitaba. Ahora se encuentra desnortada y su comportamiento es enrevesado y desquiciado. Hafida tenía que dedicarle un piropo, unas palabras cálidas, pero ella no sabía los condicionamientos vitales de la alumna. Vamos a llamarla Sandra. Me pidió discretamente ayuda pues se vio en un brete. ¿Qué podía decir agradable de ella cuando Sandra ha sido una de las alumnas más ofensivas de la clase? Me acerqué a ella, vi su mirada anhelante de una respuesta. Sabía que tenía que escribir algo positivo pero no sabía qué. Le susurré tres palabras, justo las que necesitaba: “Abierta, sincera y emotiva”. Se las apuntó y me miró con agradecimiento. Cuando le tocó el turno, toda la clase esperó en silencio mirando a Hafida. ¿Qué diría de Sandra, la raspa de Sandra? Hafida dudó pero al final leyó los tres adjetivos sugeridos que fueron como flechas cordiales lanzadas al corazón de una muchacha necesitada de cariño pero agresiva en sus formas. “Abierta, sincera, emotiva”. La clase miró a Hafida con admiración, pero lo mejor fue que Sandra se levantó y le dijo a la muchacha bereber que la miraba sorprendida: ¡te voy a dar dos besos! Gracias. Dicho y hecho. Sandra le dio dos sonoros besos y abrazó a Hafida que se sintió azorada. Probablemente era el primer gesto de afecto explícito que había recibido en todo el año por parte de una de sus compañeras.

Fue un momento solemne y emocionante. También sorprendente. Tenía trampa porque yo había sido el inductor, pero el objetivo era bueno y dio resultado. Por otra parte, Hafida tuvo la suficiente inteligencia emocional para darse cuenta de que no podía quedarse callada o decir cualquier banalidad. Lo que dijera tenía que tener sustancia y me pidió ayuda. La vida está hecha de pequeños momentos que alcanzan a veces gran intensidad. Este fue uno de ellos. Probablemente no arregle nada en el problema de fondo de la clase, pero fueron unos instantes hermosos en este enrevesado drama de yoes débiles necesitados de autoestima y de afecto, a pesar de todo.

13 comentarios :

  1. Vaya. ¿Eso pasó el viernes? Estupendo.

    Evidentemente no es la solución del conflicto -como tú ya bien avisas-, pero es un pequeño paso en la dirección correcta. Me alegro Joselu. Ya tocaba...

    PS: Ah. Tu penúltimo post (fiat lux), buenísimo.

    Un saludo, compañero.

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  2. Saludos JL -- me haces pensar en la gente con que uno se encuentra en ambiente de trabajo que son difíciles de trato. Tal vez necesitan tres adjetivos como esos. Deberíamos ser más generosos con ellos. Gracias.

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  3. Mi querido amigo:
    Ya no se que mas elogiarte.Pero tenes la suerte de vivir esos momentos, inolvidables, los sabes inducir, y los sabes transmitir.
    Sabes lo mucho que le diste a esas niñas...
    Formas gente con alma, mas allá del yoismo.
    Un abrazo

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  4. Si me permites voy a ser sincero contigo, a riesgo que no te guste lo que escriba mi amigo Joselu, incluso dudo hacer este comentario.

    Dicen que el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones. De tu relato compruebo que jugaste a manejar los hilos porque no sugeriste sino que indicaste algo. Por eso me pregunto qué pasará cuando no estés tú para “indicar” a Hafida algo o si de tu indicación deduce que no se trata de ser sincera sino de inventarse una realidad que le agrade a los demás.

    ¿No hubiera sido mejor que Hafida le hubiera dicho realmente lo que pensaba? Ahora Sandra pensará que es así y seguirá comportándose como lo hace siempre –quizás no hacia Hafida-. Además de ser “abierta, sincera y emotiva” que lo puede ser, de Sandra destacan otros rasgos negativos que también debe saber.

    El comentario parece un emotivo cuento encapsulado en tu aula, pero me temo que aguante menos que una pompa de jabón en la realidad exterior.

    La autoestima es una trampa mortal y dañina inventada por los psicólogos para evitar que nos enfrentemos a nuestro verdadero Yo, que más que débil está agotado. Tanta autocomplacencia nos está matando porque no queremos descubrir aquello que no nos gusta, plantar cara al dolor o al absurdo de nuestra existencia. Preferimos el autoengaño y el hedonismo sin sopesar su contrapartida. Sólo queremos el lado amable de las cosas cuando en la vida todo tiene su contario. Y es necesario saber que está ahí.

    De todas formas no quiero que parezca que todo es negativo. La experiencia puede que hay valido la pena y que los chavales hayan aprendido a valorarse más en sus relaciones.

    Un saludo.


    http://elsexodelasmoscas.bitacoras.com

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  5. Lo que dice el del sexodelasmoscas, a las que sin duda se las ata por el rabo..., es cierto. De hecho, los terapeutas gestálticos deberían haber puesto el énfasis en la necesidad de afrontar el dolor, de reconocer lo peor de nosotros mismos para dominarlo, en vez de ser dominados por ello. Es cierto también que la ayuda directa es siempre un ejercicio de paternalismo, y lo que necesitamos las personas es coger las riendas de nuestra propia vida y dirigirla, sin dependencias externas.
    Dicho esto, no quiero dejar de decir que, en efecto, el post de hoy es un hermoso cuento de navidad a destiempo que ha sido capaz de emocionarme, porque el relato, con la reacción de la interpelada de por medio, nos sugiere no tanto una catarsis -¿por qué hemos de purificar las pasiones, se preguntaba Perls, el creador de la Gestalt, si son parte esencial de los seres humanos?-, cuanto una epifanía, una revelación. "La respuesta blanda apaga la ira", decía Salomón. Y, en este caso, ha encendido, sin duda, una luz que iluminará otras posibilidades de comportamiento.
    ¡Hay chivatazos que valen su peso en oro y, en según qué momentos de la vida de un adolescente, hasta pueden cambiar un destino!
    Mi enhorabuena y mi agradecimiento. El domingo ya iba bien, pero ahora va mucho mejor.

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  6. En principio, daros las gracias por vuestros lúcidos y estimulantes comentarios a mis cinco amigos que habéis contestado este post.
    Escipión, aprecio tu cercanía a este conflicto que nos ocupa, tu cercanía y tu dedicación directa. Por ello, tu testimonio tiene un valor añadido por ser uno de los testigos de los hechos que aquí se van narrando. Gracias por estar aquí y seguir estas pláticas amistosas.

    Víctor Manuel Ramos, tu corazón y tu sensibilidad siempre cálidos me estimulan desde la lejana América a seguir en la brecha. No sabes cómo aprecio tus comentarios hechos siempre con una profunda implicación vital, en la que coincidimos por hacer los dos de la búsqueda de significado el norte de nuestras reflexiones. Gracias.

    Rodolfo Natiello, no son necesarios entre nosotros los elogios. Desde el comienzo de Profesor en la Secundaria te tuve por visitante y compañero. Además en los momentos difíciles supiste estar allí. Gracias por seguir. Sí, es importante formar a muchachos con alma, al menos intentarlo lo que no es fácil.

    El señor de las moscas, siempre agudo y penetrante, teme que su comentario no me guste y no es así. No sé si actué bien, en todo caso la intención era buena. En cuanto a Sandra, de sobras sabe todo lo negativo que se dice de ella. Durante este curso su fotografía, expuesta con las demás en clase, fue repetidamente tachada con insultos soeces y dibujos difamatorios. No tiene muchos amigos y sí bastantes enemigos. El resultado de lo que yo induje: probablemente ninguno. Sólo quería haceros partícipes de un instante singular que tuvo una carga humana importante y que iba a desaparecer. Con mi post logré que lectores de varios países y culturas conocieran un momento de confraternización, de cercanía humana. Sólo pretendía esto. En cuanto al mito de la autoestima, estoy en completo acuerdo contigo, pero como comprenderás un simple profesor no puede cambiar toda la deriva de una época, de una forma de entender la psicología, de la ideología de las revistas, la televisión, de la propaganda institucional... Sí, el mensaje de la autoestima es una farsa, pero el otro, el que tú sugieres, nadie lo quiere escuchar y menos mis alumnos que en cuanto oyen algo semejante a lo que planteas se cierran en banda. No hay diálogo posible. Pero tienes razón. Que lo que sucedió no es más que una pompa de jabón, nada más cierto. Sólo fue un instante de maravilla. Nada más. Gracias por estar aquí y tus comentarios críticos. No espero que se me dé la razón. Prefiero la crítica cuando corresponde.

    Juan Poz, mi singular amigo y querido heterónimo, gracias por tus comentarios y tu ánimo. Creo que has captado perfectamente mi intención. Aquello fue menos una catarsis que una epifanía. Fue un instante de revelación que no pasaría a la historia ni siquiera con minúscula. Es un breve destello que espero que tenga una cadena de continuaciones. Ya sabe lo de la teoría de la mariposa que bate sus alas. Nunca sabemos con exactitud las consecuencias de nuestros actos. Esperemos que las de éste sean de densidad humana, de empatía, de compañerismo. En fin, qué narices, encantados de tenerle de nuevo por aquí. Un abrazo.

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  7. Con tu permiso te recibo entre mis pasadizos.
    Saludos

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  8. Hola Colega, dando un vistazo a links2blocks, me topé con tu blog, el cual no me arrepiento de haber visitado, debido a la calidad y profesionalislmo que he podido observar en tus apreciaciones y análisis.

    Soy docente en el área de Español y Literatura, quien ha venido trabajando desde hace ya 23 años con estudiantes de secundaria (actualmente: Noveno a Duodécimo grados) y muchos son los casos que he podido observar en mi quehacer, los cuales me han enseñado que frente a mí, no existe un grupo de seres humanos unicamente... sino un hermoso grupo, que ha dejado de ser, precisamente eso... seres humanos, para convertirse en PERSONAS, que poco a poco, en su individualidad,cada uno en su capacidad, van abonando el terreno para poder trascender como tales. Tú bien sabes la tarea no es fácil, pues muchos son los obstáculos que se presentan cuando queremos que ellos crezcan, para que sean personas valiosas a su comunidad, que puedan enfrentar esos cambios que la vida les ofrece a diario.

    En medio de todas las experiencias que he vivido a su lado, he aprendido, que si no existe AMOR para aplicar lo que aquellos teóricos de la educación nos enseñan, nada se puede hacer. Que no valen sicologos, ni los ejercicios gestálticos, ni Piaget, ni TRIBES, si no les brindamos e inculcamos el AMOR, a si mismos, primero, para que luego puedan brindarlo a los demás. Porque nadie puede brindar amor si no se ama a sí mismo. Y esto debe ser día tras día... cada mañana al iniciar el día, antes de comezar las clases - aquí juega un papel fundamental el director de grupo, apoyado por el equipo de profesores - en cada actividad, en cada salida de campo. Ser constantes en nuestro empeño, y por supuesto consecuentes, a la par que modelos para ellos.

    Lo que los jóvenes de hoy claman a gritos es Amor: en sus hogares especialmente; en el colegio, dentro de la sociedad en la que se mueven.

    La carencia de Amor, de sentir que son útiles, que lo que hacen no es valorado, que no son escuchados, es lo que los hace sentir pequeños. Y si a todo lo anterior se suma la presión de grupo, el cuerpo y el alma se les debilita, y he ahi los problemas que a diario como docentes vemos en nuestras aulas. Si un alma está fortalecida, la presiòn que un grupo pueda ejercer se derrumba.

    Una palabra positiva oportuna, una sonrisa en las mañanas ofrecida a ellos con sinceridad; el reconocimiento de sus fortalezas, así como de sus debilidades... Una mano en su cabeza, o en su hombro, para animarlos o hacerles ver que sí existen para nosotros como profesores, los hace crecer y darse cuenta que hermosa es la vida. Mostrarnos nosotros como profesores, como seres humildes, que a la par que les enseñamos, también podemos aprender de ellos - ¡Y cuánto nos enseñan carays!

    Amor, pero también responsabilidades es lo que les debemos ofrecer a esos jóvenes de autoestima baja, que sepan que son valorados, no por lo que son, sino por lo que hacen. Que se den cuenta por si mismos, de cuán capaces son de aceptar responsabilidades, las cuales poco a poco, se podrán ir convirtiendo en retos, a medida que se les aumente la dificultad de los mismos. Y el reto es de ellos, y las decisiones hay que permitir que broten de ellos mismos, de igual forma, tratando de no interferir imponiendo o sugiriendo demasiado, sino más bien sirviendo de guias, con preguntas que los ayudan a encauzar sus decisiones, ofreciéndoles tal vez alternativas, para que después él/ella, pueda encontrar las propias, sin afectar para nada con las nuestras. Y al final, vital es, permitirle autoevaluarse. Que el mismo sopese, y pueda listar las dificultades, los aciertos y las debilidades que observò en su proceso para alcanzar aquella responsabilidad/reto.

    Pero por otro lado, y algo con lo que debemos luchar es con el entorno en el que viven dichos jóvenes. Nada hacemos nosotros como docentes realizando mil ejercicios en las aulas, si al llegar a sus casas, esos jóvenes se topan con un padre o una madre, o tal vez ambos, que no quiere, o no saben cómo darles amor... con unos padres, quizá, que creen que dandoles dinero o complaciéndolos en todo, van a solucionar el problema de su hijo/a. Con unos padres que ni siquiera al ver el problema por el que atraviesa su hijo, acepta venir al colegio para hablar del mismo, porque sabio en su terquedad, no acepta la ayuda que se le quiere brindar. Y entonces... aquí sí, nos toca solitos... seguir adelante en nuestro empeño para hacer de aquel ser valioso que empieza la vida una persona que pueda trascender.

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  9. ¿Juan Poz, querido heterónimo?


    fmop

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  10. Querido heterónimo. No sé si me he explicado bien. Al menos es el heterónimo de un querido amigo con el que me honro en compartir aventuras vitales y literarias.

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  11. Buen Blog amigo mío.

    Un saludo.

    http://alighieri.bitacoras.com

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  12. Emoción, sinceridad, generosidad me han causado vuestras reflexiones, especialmente en lo relativo a la juventud, sus dificultades, su soledad y la necesidad de optimismo y ayuda en la grandiosa y hermosa tarea de la educación.
    Seguir así.

    Un abrazo.

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  13. JL, es la primera ocasión que entro al blog y me ha parecido muy interesante. Precisamente en la escuela debo dirigir una conversación sobre la autoestima y el adolescente, y el comentario de tu experiencia me ha parecido muy oportuno, sobre todo ahora que se habla,a colación de esto, también de los valores y su vivencia. Es complicado hablar de ambas cosas y pretender motivar en el alumno esa recuperación consciente de la defensa por la vida propia, cuando el docente mismo ha perdido la brújula en este mundo desordenado. Ánimo y muchas gracias por esto.

    Jaime. Profesor de literatura, México.

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