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miércoles, 15 de marzo de 2006

Incertidumbre


Ayer tuve conocimiento de que el año que viene es posible que se incorporen al centro en el nivel de bachillerato alumnos de origen chino sin ningún conocimiento de las lenguas castellana o catalana. Se trata de introducirles en el manejo de las lenguas instrumentales de la comunidad donde resido. Nunca he tratado con alumnos chinos. Sé que son extraordinariamente disciplinados y tenaces, además de trabajadores. Por otro lado, es proverbial su discreción y su comportamiento tan educado como enigmático. Seguro que será un encuentro complejo y rico en matices, no exento de dificultades idiomáticas y de adaptación cultural. Quizás haya que empezar a informarse de las circunstancias de la llegada del nuevo año chino y otras peculiaridades del modo de sentir la vida de estos nuevos alumnos.

Me encuentro en múltiples ocasiones con alumnos magrebíes que acaban de llegar hace unos meses y desconocen por completo el castellano. Me es casi imposible comunicarme con ellos ni tengo material adecuado para su nivel de aprendizaje porque, por muy sencillo que sea, requiere la atención del profesor que, por otra parte, está atendiendo al grueso de los alumnos de la clase que bastantes y diversos problemas de aprendizaje tienen. No puedes dedicarte a controlar la evolución de los muchachos que desconocen la lengua. Los ves perdidos con la sensación de estar perdiendo el tiempo y sin que nadie se ocupe de ellos. Los que llevan un tiempo, lo que puede ser hasta siete u ocho años, no han asimilado determinadas características de la lengua de acogida y su sintaxis u ortografía suelen ser bastante enrevesadas. Es un problema que reside en el uso de las vocales, el de las mayúsculas, de organización del discurso, de modo de pensar. Hay que tener en cuenta que estos muchachos siguen hablando árabe en casa y probablemente los programas de televisión que ven son también en árabe.

Cuando llega el Ramadam o la fiesta del Cordero, el instituto ha de habituarse a estas celebraciones como cuando llegan festividades cristianas. Durante el tiempo que duran estos días has de saber que tus alumnos no pueden comer durante las horas de luz o que han de faltar para determinada fiesta. No puedes poner obstáculos.

Los alumnos hispanoamericanos tienen otro tipo de problemas como he señalado en algunos de mis posts. Véase Jóvenes latinos. Conocen la lengua castellana en su variedad ecuatoriana, boliviana, chilena, dominicana… Pero si acaban de llegar sienten un choque cultural muy fuerte en cuanto a las costumbres y modo de vivir. No acaban de hacerse aquí. Encuentran nuestras relaciones muy frías y nuestro modo de ser profesores muy poco revestido de autoridad. Es fácil que se descentren. Su modo de trabajar y de estar en sociedad es muy diferente.

Mi instituto cuenta minoritariamente con alumnos rumanos, rusos o ucranianos, pero no tiene pakistaníes o indios, ni africanos, lo que dotaría al centro de una mayor amplitud cultural. En otros centros se acentúa la riqueza de culturas con la presencia de numerosos alumnos gitanos con sus características y peculiaridades.

La labor de profesor en la educación pública se ha convertido en pocos años en una labor casi antropológica, de integración cultural y de desarrollo de la inteligencia a pesar de las enormes distancias culturales. Ello supone cambios en la tarea docente. La misma autoridad del profesor depende de la adaptación a nuevos modelos que están en permanente cambio. Nuestros mismos muchachos, los que han nacido aquí, son cada vez más complicados y difíciles de encauzar. Sus coordenadas son muy distantes a las nuestras, sus valores se hayan en las antípodas de los que nos formamos nosotros.

Todo se resume en una idea que podemos denominar como desorientación. Un centro educativo pretende dar consistencia, sentido, algún símil de estructura ideológica a lo que es radicalmente diverso y contradictorio. Es necesaria una gran apertura a modelos distintos. Hay que saber adaptarnos a la complejidad cultural y en constante transformación. Los modelos educativos que nos llegan, por otra parte, están cambiando cada año desde que se aplicó la LOGSE. No hay dos años seguidos que el esquema sea el mismo. La lucha política entre los partidos mayoritarios impide una mínima paz en cuanto a los modelos de enseñanza a aplicar. ¿Es posible la asimilación de tanto cambio en un tiempo tan breve? ¿No es razonable que de esta incertidumbre emerjan como corolarios lógicos la ansiedad y la angustia en los docentes?

Nos enfrentamos a situaciones en permanente mutación que cuando llegamos a empezar a comprender ya han mutado y se han convertido en diferentes. Hay que tener muy afianzados los pies en la tierra para saber dónde se ubica uno, pero aún así no se acaba de entender. Para ello es imprescindible una extraordinaria dosis de optimismo, de fe en la naturaleza humana, de adaptación y de esperanza en que de lo diverso surja una nueva síntesis más creadora.

Se han acabado las fórmulas sencillas o las soluciones definitivas. Alvin Toffler, hace años habló del shock de futuro en el sentido de una aceleración estremecedora de la historia y de la evolución de los modelos culturales. Estamos en él. Y acaba de empezar. La educación es un buen laboratorio de pruebas de lo que será la sociedad del futuro. Según actuemos en ella, podrá tener una dirección adecuada o no.

Quizás me pase de optimista y la propia escuela sea un eslabón menos decisivo de lo que pudiera parecer en la conformación de los ciudadanos de la sociedad del futuro. Francamente no lo sé. Sólo sé que hay que intentar poner todas las piezas para que podamos construir juntos una sociedad variada y múltiple pero armoniosa; contradictoria pero no violenta ni destructora.

Sí, la escuela debe ser el territorio de la esperanza. Sin ella estamos abocados al fracaso. A pesar de nuestra incertidumbre.

11 comentarios :

  1. ¡Y yo que he visto siempre la escuela como una institución carcelaria!
    De pequeño me echaron de ella por agredir a un profesor que, a su vez, había levantado la mano para arrearme un bofetón porque me había descubierto un dibujo (¡garabato, antes bien!) en el que lo ridiculizaba por sus amores con una "giganta" de nuestro pueblo: él era dimuinuto. De poco no le partí el peroné de la patada que le di. Después me llovieron las hostias paternas y la humillación de la disculpa pública.
    Pasados los tres primeros años de profesión docente, y habiendo constatado el fracaso de mi opción profesional, volví a ver la escuela como la penitenciaría en la que aún ando metido. De pequeño odiaba estar en la escuela. Ahora, de mayor, también. ¡Qué sorprendente bucle temporal de congruencia!
    Mi consuelo es que los que fueron alumnos de Machado decían de él que era un profesor mediocre... ¡Y cómo no, si tenía que dedicarse a escribir esa maravilla que es su Juan de Mairena!
    La escuela es lugar de paso y convendría que también lo fuera para los profesores: ¡no es una profesión en la que se deba perseverar!

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  2. ¡Vas tan rápido, Joselu, que pierdo el aliento! Tenía yo ganas de haberte comentado algo acerca del post de la nevada y mis alienantes ocupaciones me ha impedido hacerlo. Aunque sea volver al pasado, no me resisto a expresarte la profunda conmoción que me supuso leer una experiencia tan hermosa. ¡Qué vivencia sagrada tienes tú de la soledad y de la naturaleza! ¡Qué envidia en vida! A los que apenas vivimos, son las palabras lo único que nos queda, pero a veces también sirven para agradecer, como en este caso, la bendición -bendito es bien dicho- de tu nevado relato alpujarreño. Gracias.
    Por cierto, ¿leíste la vida de San Juan de la Cruz narrada por Brenan? ¡Eso sí que es también una buena experiencia!

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  3. Me encanta usted, Juan Poz. Este blog está en listas de los blogs de orientación pedagógica. Figúrese que yo, profesor de secundaria, profeso y confeso, me atreviera a decir lo que ha dicho usted. Razón no le falta, pero aquí estamos metidos hasta los tuétanos, sin posibilidad de huir a ninguna parte. ¿Qué haría yo sin aguantar a mis pupilos? Imagino cien cosas pero ninguna realizable. O sea que hagamos de la enseñanza un territorio de esperanza. A veces sale algo bien, a veces.

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  5. La diversidad indudablemente nos enriquece y el descubrir que todos los seres humanos somos parecidos, también.

    Creo que uno de los más importantes desafíos interculturales es el de la comprensión mutua. A propósito de tu referencia a los alumnos latinoamericanos, he visto que los españoles (no digo que sea tu caso) olvidan, a veces, que el castellano es la lengua oficial de 21 países y que deberíamos enriquecernos entre todos los que hablamos dicho idioma, no limitándonos a nuestro vocabulario local sino enriqueciéndonos también con el de los demás.

    Existen, por ejemplo, muchas palabras del idioma castellano que son propias de ciertos países y que traducen palabras del inglés que no siempre han tenido un claro equivalente en nuestro idioma, como por ejemplo:

    sandwich - sánduche (Ecuador)
    jeep - campero (Colombia)
    hot dog - pancho (Argentina)
    American - usense (Filipinas)
    beeper - busca (España)

    Es indudable que si compartiéramos palabras, no sólo las que no tienen equivalente local sino también otras, todos saldríamos ganando.

    En cuanto al resto de lenguas, resulta algo similar. Todos ganamos conociendo el idioma de los otros. Qué bueno sería que un alumno ecuatoriano en Barcelona domine su propio idioma (castellano), el de su entorno (catalán) y, además, una tercera lengua. Que el estudiante chino en Madrid sepa su idioma (mandarín, cantonés, etc.), el local (castellano) y otro más. Que el español sepa su propio idioma (castellano, catalán, gallego o vasco) y otros dos idiomas. Es decir, en pocas palabras, que todos dominemos por lo menos tres idiomas, preferiblemente aquellos de la gente que se encuentra más cerca de nuestro entorno.

    Obviamente, esto implica flexibilizar la escuela y tener una política lingüística adecuada.

    Me parece terrible que un estudiante magrebí luego de siete años en España no domine la lengua local. Este no es un problema del alumno sino un fracaso estrepitoso de su centro de estudios. Para un niño o un joven, un año de estudio intensivo de un idioma es suficiente para que su comprensión sea de por lo menos el 80%. En dos años, ya debería entender todo. El problema es que en los países hispanohablantes no tenemos una buena tradición de aprendizaje de las lenguas locales y extranjeras, pero ya es hora de que cambiemos de perspectiva para no cometer injusticias con los demás, tanto cercanos como lejanos.

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  6. En la variedad esta el gusto. Nunca dejaremos de aprender de otras culturas igual de decentes que las nuestras aunque la mayoría de la población las margine. No es mejor ser cristiano que musulmán o judío. No es mejor vestir con faldas cortas y el pelo descubierto que con vestimentas largas y el cabello ocultado bajo un velo. Simplemente es diferente. Porque no todos los españoles son dignos ciudadanos que cumplen con sus derechos y deberes y tampoco todos los extranjeros son integrantes de bandas. Y es que en definitiva no todo es blanco o negro siempre tendremos los demás colores que es lo que hace a la vida tan atractiva y las personas que los vemos no tenemos prejuicios, ni rechazo hacia las demás culturas. Porque yo cuando veo una persona veo sus sentimientos, su forma de ser... no veo ni su color, ni su raza ni su cultura. Porque yo veo lo importante lo secundario carece de interés.

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  7. No cuenta sólo una cosa, en nada. Cuentan muchas. Pero siempre hay algunas más definitivas, que desequilibran la balanza. Y a veces, puede ser la escuela la encargada de ello. Depende del resto de circuanstancias, servirá lo que se haga, o no. Pero si no se hace, no servirá nunca ni a nadie. Y creo que todos los medios que tengamos para echar una mano son posibles soluciones. Un abrazo, Joselu. Muchas veces ser optimista es el mejor medio para conseguir lo que queremos.

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  8. Mauricio, estoy de acuerdo contigo en que en los países hispanohablantes no hay demasiada tradición de aprendizaje de lenguas extranjeras. Veo aquí en España lo que cuesta que adquieran unas mínimas destrezas. Parece que sólo las clases medias y altas son las que añaden horas extras a su aprendizaje de lenguas extranjeras. En los institutos públicos es pobrísima la competencia que tienen nuestros alumnos. Las razones muchas, pero hay una fundamental que es la falta de interés y otra es la deficiente docencia.
    En cuanto a las lenguas de España, ya sabrás que hay tres regiones autónomas con lengua particular que comparte su dominio lingüístico con el castellano. Aquí, amigo, topamos con problemas políticos de primer orden que llevan a tremendas suspicacias y malentendidos. Se valoran más cuestiones políticas que cuestiones lingüísticas y los chavales que llegan a Cataluña se encuentran en las zonas que les acogen con una lengua que se les enseña en la escuela obligatoriamente (el catalán) y otra que es la que se habla en la calle mayoritariamente (el castellano). No hay forma de poner de acuerdo la lógica lingüística con la política. Así los chavales no aprenden ni una ni otra. Con el agravante de que son tan próximas que inducen continuamente a errores. Pero eso es un problema pólítico y en él no impera la lógica. Es un territorio minado por la falta de entendimiento. Recibe un cordial saludo.

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  9. María José, me congratulo de tu lógica generosa y abierta. No es corriente verla expresada así. Muchas veces se margina o desacredita a personas por su origen o su aspecto físico. Hay mucho camino que recorrer. Poco a poco nos vamos abriendo a un paisaje más rico y diverso humanamente. Lo difícil es pasar de esa contemplación a una relación con las personas que llegan de otras culturas. ¿Cuántas personas marroquíes conocemos? ¿Cuántas latinoamericanas? ¿Paquistaníes? ¿Chinas? No es tan fácil porque los que llegan viven en ghettos y nosotros tampoco hacemos demasiado para acercarnos a ellos. Es el llamado multiculturalismo, convivir diversas culturas cada una a su aire. Es lo que pasa en el Reino Unido y no parece que vaya mal aunque los atentados de Londres son un mal augurio. Otros países optan por la asimilación del que llega, véase Francia, pero sus resultados tras los disturbios de noviembre pasado no anuncian buenas noticias. Es complejo. Hace falta gente que tenga menos prejuicios como los que tú muestras. Un cordial saludo.

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  10. Simalme, gracias por tu apoyo a este optimismo de la razón que es tan necesario porque a veces lo que te salen son el pesimismo y la desesperanza. La tarea del profesor está entre estos dos polos. Yo, al menos, no soy un optimista nato, sino que mi razón me lleva a decidir ser optimista a pesar de lo que está lloviendo. Un cordial saludo. Gracias por estar ahí.

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  11. Un artículo muy interesante. Yo acabo de llegar a este apasionante mundo de la enseñanza, es mi segundo año como profe de ciencias y de momento creo que, a pesar de las dificultades y la incertidumbre, soy optimista. Tengo un 2º ESO en el que el 50% del alumnado es marroquí, y con niveles de conocimiento del idioma muy diferentes. Es francamente difícil atenderles a todos, yo lo veo imposible y a veces me siento muy perdida, pero bueno.. vamos saliendo adelante y estoy aprendiendo mucho. En mi IES, alrededor del 10% del alumnado es marroquí, también hay sudamericanos y rumanos fundamentalmente. Hace unos días se celebró la jornada cultural dedicada a la Multiculturalidad. Fue bonito ver cómo todo el mundo se implicó, alumnos, padres y profesores, las madres marroquíes estuvieron cocinando platos típicos, hubo bailes tradicionales de diversas culturas, etc.. Por un momento creí que en aquel pequeño lugar del mundo, la convivencia sin prejuicios era posible.

    Saludos :o).

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