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martes, 13 de diciembre de 2005

La enseñanza de la literatura


La semana pasada hablábamos de la crisis del modelo de enseñanza de la Literatura a nuestros alumnos a propósito del escaso gusto por la lectura que existe en la adolescencia y el tipo de novelas que hoy día gustan a los jóvenes. Decíamos que debían ser obras fundamentalmente ligeras, de léxico llano y sintaxis sencilla, que combinaran la intriga y la aventura, así como algunos temas actuales.

¿Cómo habría ser de otra manera? En este país ha desaparecido la Literatura como objeto de la enseñanza. Se habla de la inminente desaparición de la Filosofía, pero no nos hemos dado cuenta de que ya no se enseña Literatura.

En los planes de estudio actuales la literatura es un subapartado mínimo en los temas, fundamentalmente de lengua, tanto en la ESO como en el Bachillerato. Se ha convertido en un apéndice prescindible, que no es exigida ya ni en las pruebas de acceso a la universidad (las PAAU). El único resto que queda es la Literatura de Modalidad que cursan un solo año (tres horas semanales) algunos alumnos del bachillerato Humanístico y Social, pero no los del Científico ni del Tecnológico ni del Científico y ni siquiera los del Artístico (¡).

¿Cómo se querrá que nuestros alumnos lean si no les enseñamos literatura? ¿Cómo se pretenderá -si es que se pretende- que se acostumbren a la complejidad cultural si les sumergimos en un mundo tecnológico sin modelos literarios llenos de densidad artística y humana?

En el anterior sistema educativo, la EGB y el BUP más el COU, los alumnos realizaban varios repasos generales de la historia literaria, en los cursos de 7º y 8º de Básica. Si cursaban el BUP, había una Lengua en primero en la que se avanzaban conocimientos lingüísticos y se desarrollaba la técnica del comentario de textos de fragmentos literarios de gran calidad.

En segundo de BUP la enseñanza de la literatura alcanzaba su mayor grado de autonomía. Se repasaba toda la historia de la literatura a razón de cuatro horas semanales. En tercero de BUP en la especialidad de Letras y Mixto, se profundizaba cuatro horas semanales en obras completas desde la Edad Media al siglo XIX. Se leían obras como El cantar de Mío Cid, las Coplas completas de Jorge Manrique, La Celestina, La vida es sueño, Macbeth o El rey Lear de Shakespeare, El Quijote, un drama romántico, y una novela de Galdós. En ocasiones se introducía también una de Dostoievski.

En COU también disponíamos de cuatro horas a la semana para centrarnos en la literatura del siglo XX: El árbol de la ciencia de Baroja era un clásico que despertaba las inquietudes existenciales de nuestros alumnos; alguna obra de Unamuno como San Manuel Bueno mártir presentaba la crisis de fe de un sacerdote de pueblo; se hacía un estudio general sobre la poesía de Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez; se introducían las literaturas de vanguardia, la generación del 27, la poesía de Miguel Hernández; estudiábamos la narrativa de posguerra con obras como La colmena de Cela, así como el teatro del mismo periodo. Se leía una novela experimental del tipo de Tiempo de silencio de Luis Martín Santos y se culminaba el repaso de la historia literaria con una novela de la literatura hispanoamericana como Pedro Páramo de Juan Rulfo o El coronel no tiene quien le escriba de García Márquez.

La enseñanza de la literatura gozaba de una autonomía didáctica que permitía la profundización en múltiples obras de grandes autores. Con ello, se introducía la complejidad artística y vital y se tendían puentes hacia el pasado haciéndolo permeable a nuestra comprensión y análisis. Y la cierto es que se notaba este baño de historia literaria en la comprensión de textos complejos y en la capacidad expresiva. Además los jóvenes eran más curiosos e imaginativos. Despertado el gusto por la literatura, no era difícil estimularles el deseo de descubrir nuevos modelos y géneros contemporáneos.

Hoy, nuestros alumnos son unos absolutos analfabetos en materia literaria. Pensemos que en épocas pasadas se consideró la Literatura como el alma de los pueblos y de las sociedades. Está claro que hoy queremos que todo sea líquido y fungible, flexible y "moderno". La literatura no está de moda, y en consonancia los planes de estudio la han arrinconado y suprimido casi totalmente. ¿Qué ciudadanos pueden esperarse de unos proyectos educativos que han prescindido de la enseñanza de la literatura? Nos hemos quedado sin modelos lingüísticos y humanos, aquellos que revelaban las grandes obras literarias. Todo es ya absoluto presente, siempre absorbente, pero efímero y esencialmente banal. Hoy el presente ha olvidado su componente humano y artístico para convertirse en meramente tecnológico: todo se basa en la ley del mercado y en ella no cotiza la Literatura.

Como consecuencia, también se produce el declive de la imaginación creadora y las terribles dificultades expresivas que tienen nuestros adolescentes.

20 comentarios :

  1. Una de las niñas que llevo creía que Einstein era el creador de Frankenstein.

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  2. Realmente muy bueno. Es de antología.

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  3. Este es un tema complicado pues se mueve entre el ideal que tenemos de lo que debe conocer una persona culta y los verdaderos intereses que tienen los estudiantes.

    Muchos libros imprescindibles resultan muy difíciles de digerir para los adolescentes. Pienso que lo ideal sería que se elijan los libros de acuerdo a la edad y que los más complicados empiecen a ser leídos a partir de los 20 años.

    Eso sí, tanto la literatura como la filosofía deben mantenerse en el currículo.

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  4. Mauricio, lo que pasa es que el propio concepto de adolescencia ha cambiado. ¿Por qué hace no muchos años estas obras complejas eran perfectamente asimilables y causaban una fuerte conmoción en muchos muchachos de dieciséis a dieciocho años? Es el modelo educativo el que crea adolescentes inmaduros. Hay colegios de "élite" en que El Quijote entero es obligatorio en cuarto de ESO. Y se entiende en líneas generales. Hemos optado por un modelo que perpetúa la inmadurez. Es la escuela comprensiva.

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  5. Creo que el criterio con el que se eligen obras 'cercanas al alumno' termina casi siempre siendo empobrecedor de la experiencia y la imaginación del mismo. En mis años (yo nací en el 70), los profesores más modernos nos animaban a leer a Michael Ende, Joan Manuel Gisbert, Lovecraft o Tolkien, autores que te abrían (salvando las distancias entre ellos) mundos nuevos, que no por distantes de lo cotidiano nos atraían menos. El equivalente actual podrían ser las obras de Harry Potter, que también ponen al lector joven en contacto con la simbología y pueden conducirle a interesarse por muchos elementos tradicionales. Por desgracia, lo realmente in ahora mismo entre los docentes concienciados es una (para)literatura de consumo, casi televisiva, que invita al adolescente a sondear indefinidamente su ombligo y mantenerse infinitamente preso de su anécdota. Hay colecciones enteras orientadas en este sentido. Ahí no hay puentes a ninguna tradición cultural: sólo una moral maniquea que se ceba en temas obvios, muchas veces morbosos (sexo, drogas, anorexia, violencia en los deportes, xenofobia). Personajes planos, sintaxis rudimentaria. Pan para hoy (es lectura fácil; por no decir lectura basura) pero paladar estragado para los restos.

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  6. Bueno, yo no estoy defendiendo la literatura ligera, pero tampoco creo que a un joven de 16 años deba obligársele a leer La Ilíada o La Odisea, como ocurría aquí en el Ecuador.

    A mí me gusta el Quijote, gracias a una versión resumida que leí cuando tenía 12 años. Ese buen recuerdo hace que no me parezca intimidante la versión original.

    La afirmación de José Luis de que "es el modelo educativo [actual] el que crea adolescentes inmaduros" me parece digna de una investigación de doctorado. Creo que hay algunas cosas que están cambiando para mal y veo en España, por ejemplo, problemas disciplinarios en las aulas que todavía son poco frecuentes en América Latina.

    Hay muchos problemas académicos, pero ante ellos no debemos caer ni en el facilismo ni en un retorno hacia el pasado. De ninguna manera digo que no debamos conocer a los clásicos, pero creo que necesitamos un itinerario de acercamiento distinto que incluya también a la universidad.

    Creo, además, que en este mundo cada vez más pequeño es necesario que se amplíe el espectro de lecturas para incluir obras de otros sitios del mundo. Muchas veces nos centramos sólo en lo local y olvidamos que son 21 los países que tienen al español como lengua oficial (sin contar, por tanto, a Estados Unidos y Filipinas) y que no sería mala idea conocer por lo menos una obra de cada uno de ellos.

    Nunca nadie me habló, por ejemplo, de la literatura hispanofilipina y considero que es un legado que no debería perderse.

    En todo caso, este es un tema muy amplio y gracias a Internet podemos discutirlo desde ambos lados del océano.

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  7. Recojo, Mauricio, tu propuesta de mayor conocimiento de las literaturas que tienen el español o castellano como lengua de expresión. Estoy de acuerdo. En España conocemos poco, salvo los profesionales o enamorados de la literatura universal, a los autores de habla hispana de al otro lado del Atlántico. En España, además, tenemos la complejidad de ser un país con cuatro lenguas oficiales en sus regiones autónomas y que están en plena ebullición de recuperación de su pasado y cultura. Esto hace que el castellano y todo lo que provenga de países de habla hispana sea mirado con cierta desconfianza. Desde Cataluña, donde yo resido, no se presta demasiada atención a lo que proviene del América Hispana. Hay cantautores catalanes como Serrat que han logrado hermanarnos por medio de su calidad humana y los vínculos que ha tejido con América Latina, pero no es lo habitual. Sí, hay un gran desconocimiento y eso es una equivocación, una pena. Ahora están llegando a España oleadas de inmigrantes sudamericanos, entre ellos muchos ecuatorianos, pero la impresión que tengo es que no vienen con demasiado conocimiento de su propia cultura. Los hay de muchos niveles diferentes. Los hay de nivel muy bajo y también alto. Tengo una alumna ecuatoriana en primero de bachillerato que es la mejor de la clase con diferencia. La más seria y tenaz. Ahora estamos leyendo y comentando algunos capítulos de El Quijote y es la que mejor lo está haciendo. No puedo estar más de acuerdo. Es necesario un mayor conocimiento de todo ese caudal extraordinario de veintiún países que citabas.

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  8. Al 59. No puedo estar más de acuerdo con tu comentario salvo en una cuestión: lo de Harry Potter. Harold Bloom, el crítico, opinó que estas novelas era poco factible que llevaran a la gran literatura. Decía que si tú creías en las hadas podías pensar que de leer a Harry Potter podías llegar a Shakespeare. No sé si esto es tan mecánico. En mi caso, mis alumnos leían a los existencialistas, a los autores del teatro del absurdo, a Simone de Beauvoir, a Lovecraft, a Bukowski, a London, a Margarite Duras... Nunca creí que si un libro era ameno un adolescente no pudiera leerlo. Así fue durante un tiempo. Ahora es lo que dices. Es difícil explicarlo mejor.

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  9. Es verdad que la literatura, como materia de enseñanza, se esta perdiendo y lo digo con criterio debido a que soy alumna de bachillerato.
    La mayoría de mis compañeros de clase me atrevería a asegurar que ni siquiera se leen los libros obligatorios para clase. Tienen miedo a que los libros les hagan algo… jeje. En cambio, no les da miedo estar todo el día viendo programas de interés cultural tan elevado como lo son los programas del corazón, Gran Hermano y sus derivados, telenovelas… Estos programas que les aportan tan vocabulario, sobretodo culto.
    Cuando yo elegí hacer mi trabajo sobre Fortunata y Jacinta, no faltaron comentarios de todos los tipos. Los de mis compañeros de clase los entendí, porque ellos son incapaces de leerse un libro de 100 páginas de letra grande y es normal que piensen que una persona que se lee un libro de 1600 páginas esta “loca”. Pero lo que me pareció aberrante es que también recibiera comentarios de este tipo de personas que se dedican a la enseñanza.
    Es verdad que ahora los libros que mandan leer en el instituto a los alumnos de la ESO son libros simples, fáciles de entender y de temas de actualidad. En mi caso me han hecho leer 2 libros de anorexia, 5 sobre temas relacionados con grupos de adolescentes, 2 del nazismo, 1 de terrorismo… Libros que cuando te has leído uno, ya sabes como acaban los otros. En cambio tuve que leerme por mi cuenta libros como El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, Macbeth de Shakespeare…
    Si mi generación no aprecia el talento de obras maestras, las generaciones posteriores tampoco lo harán y se perderán un mundo de conocimiento que los libros ofrecen y ellos no serán capaces de encontrar.

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  10. María José, admiro su devoción por la literatura y su personalidad, capaz de desafiar al amodorramiento general que nos rodea. Su intervención recuerda punto por punto la tesis de Farenheit 451, de Ray Bradbury. ¿La ha leído? Hágalo, se sentirá identificada con esa estupenda novela de anticipación: ahí sale todo: desde el poder omnímodo y degradante de la TV hasta la resistencia de quienes, como Vd., no quieren quelos mejores frutos que ha dado la especie humana desaparezcan. Gracias desde la emoción y la solidaridad.

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  11. Creo que no puede ser más reveladora la opinión de María José. Lo dice una adolescente que está viviendo el sistema educativo desde dentro. Ella misma nos muestra la realidad empobrecedora que existe en cuanto al panorama literario en el sistema educativo.
    Gracias por tus palabras, sobre todo viniendo de una alumna de bachillerato.

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  12. María José: qué razón tienes y, además, qué bien (y contenidamente) lo explicas. La próxima vez que me toque bregar con compañeros digamos logsófilos sobre este tema tendré muy presentes tus reveladoras palabras.

    http://todoal59.blogspot.com/

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  13. Interesantísima tu opinión María José. Me ha puesto a pensar mucho.

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  14. juanpoz. Gracias por su propuesta. No he leido el libro pero en cuanto pueda lo leere.

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  15. El gran problema es que esto afecta a en la Universidad. Estoy estudiando Filología Hispánica y los libros que aquí mencionas no son lecturas obligatorias hasta segundo.

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  16. Estoy completamente de acuerdo en tu reflexión. De hecho actualmente en la batalla lengua vs literatura, sale siempre invicta la lengua.
    Creo que el sistema de la LOGSE permitía un mayor aprendizaje de la literatura en todos los aspectos.
    Yo estudié en la ESO y las carencias al llegar a la facultad eran evidentes.
    Si entendemos que no todo el mundo va a estudiar filología, ¿Qué conocimiento literario va a tener entonces una persona que estudie ciencias?.
    Creo que has dado en la llaga de uno de los problemas más grandes en Castellano lengua y literatura. O quizás deberiamos llamarla Castellano, lengua y con suerte algo de literatura.

    Un saludo

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  17. Maggi García y Rojas4 de diciembre de 2010, 8:17

    Quizá estoy escribiendo fuera del tiempo del post de este blog. Sin embargo, el tema sigue tan actual como entonces. Para mis alumnos de Secundaria, la literatura es una especie de "Ropero de los viejos", en donde, de vez en cuando alguno que otro valiente se asoma a una de las obras clásicas. Este año, en que me animé a pedirles una cooperación económica para hacer la biblioteca del aula, me encontré con que los libros menos solicitados de la estantería son los clásicos. A veces, ni siquiera gustan en su versión ilustrada o en cómic. Lo curioso es que, si uno comienza a narrarles en clase algún adelanto de estas obras, se enganchan de inmediato. Pero en el momento en que observan el libro y comprueban que tiene más de 100 hojas -nunca entenderé el estigma de la cantidad de páginas- se desaniman y prefieren ver la película, si es que existe.
    El programa actual de Secundaria en México favorece las competencias, pero desde mi punto de vista, en decremento de la lectura de los clásicos y del análisis literario. No se trata de regresar a las viejas fórmulas memorísticas, sin criterio y anacrónicas que pedían al alumno aprenderse de memoria largas listas de obras de un autor, del cual sólo se conocían datos biográficos y una fotografía en blanco y negro al lado del texto.
    Retomar los clásicos para hacer el análisis del lenguaje, de los valores, la cultura, los puntos de vista, el manejo del argumento por parte del autor y poner en perspectiva sus obras comparándolas con las actuales es uno de los retos a los que nos enfrentamos como docentes de Lengua. Desechemos la vieja idea de aprender Literatura en pro de aquella que trabaja con los textos como reservorios de la conciencia y la memoria de la Humanidad.
    En fin,

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  18. Muy interesantes los comentarios, aunque hayan pasado varios años. Joselu me has recordado mis años de EGB BUP Y COU. Ahora soy una profe de Lengua y "algo de literatura".Gracias María Jose por tus comentarios, ojalá tuvieramos más alumnos como tú.

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  19. Buenas, Joselu.

    Acabo de descubrir tu blog y tengo que admitir que encuentro fascinantes muchos de tus artículos. Este es, por lejos, mi preferido. Soy una estudiante de 16 años, que cursa su último año de Bachillerato Literario –una orientación que existe en la educación Francesa-, y pretendo hacer una Licenciatura en Letras. Como ves, los libros son mi pasión.

    Quería preguntarte si podría citar este artículo en mi blog (http://causeeverybodyisafterlove.blogspot.com). Me limitaría a citar algunas líneas del artículo, aclarar que no es de mi autoría, sino de la tuya, y a poner un link hacia tu blog, recomendándolo. No te sientas presionado ni nada por el estilo, porque comprendo perfectamente que puedas preferir que tus escritos no salgan de esta página.

    Pero, si por el contrario no te molesta, sería un honor para mí promocionar tu artículo. Como tú quieras. Espero tu respuesta. Me despido felicitándote una vez más por un blog tan interesante.

    Stewee.

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    Respuestas
    1. Puedes utilizar como creas conveniente el contenido del post. He escrito otros artículos que tienen como eje el mismo tema. Tras treinta años de profesor de literatura, he dejado de serlo. En el contexto en que estoy, la literatura está definitivamente olvidada. Puede ser que en otros ambientes más de clase media todavía exista un gusto hacia lo literario. No lo sé. Voy a ver tu blog. Dispón como quieras del contenido de este post o de otros. Un cordial saludo.

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