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viernes, 25 de septiembre de 2020

La mirada blanca hacia el hombre negro


¿Cómo miran los blancos a los negros? Tal vez no sea algo relevante en nuestra sociedad porque no hay muchos salvo en los invernaderos del sur o en otros tipos de recogida de cosechas, así que no es muy concluyente lo que se puede opinar desde la distancia. Sí que es significativo el momento en que se encuentran en el siglo XVIII y XIX el mundo del hombre negro y el hombre blanco en África, cuando el mundo racionalista y colonialista se encuentra un universo que funciona de modo diferente y al que considera atávico, primitivo y salvaje desde una posición de superioridad absoluta. 

 

Hay un libro maravilloso que habla de esto y que recomiendo vivamente. Es uno de los libros mejores que he leído en mi vida, y habla de la mirada del hombre blanco hacia el negro. Se trata de El ojo oscuro de África del escritor Laurens Van der Post. Sin duda es un tema de actualidad reciente en el movimiento Black Lives Matter a consecuencia de la violencia de la policía contra la población negra en Estados Unidos. 

 

Nuestro mundo racionalista basado en lo objetivo desdeña el mundo de lo invisible y lo espiritual que es esencial para el hombre negro cuya peor tragedia es la de perder su alma. Su concepción del tiempo, en el momento del encuentro trágico, es profundamente diferente. Para nosotros, desde el cristianismo, es lineal y no tiene contenido ni naturaleza propios. Para los negros tiene un qué y un cómo, y es una vía hacia la eternidad. Para ellos hay un mundo invisible que se revela a través del tiempo, pero nosotros lo vemos con desprecio como una mera ilusión. 

 

La destrucción del mundo espiritual e invisible en el colonialismo blanco en África o en Estados Unidos lleva aparejado un profundo malestar que despoja a los negros de su alma. El hombre negro ha vivido en armonía con la naturaleza que desarrolla un grandioso plan para el desarrollo del ser. Estaban colmados de espíritu y de alma y fueron aplastados y desarraigados con la destrucción de ese orden que se expresaba a través de ritos, estrictos códigos de comportamiento, ceremoniales de vida y de muerte. Eran infinitamente más ricos, pero la mirada despectiva del hombre blanco los quiso destruir, y lo hizo, ávidos de ganancias materiales ya que para eso habían ido a África, no a conocer otras culturas. Despreció al hombre negro, su organización social, sus bienes, su modo de agricultura, el modo de cuidar su ganado, y los jefes y curanderos, así como los antiguos rituales fueron abolidos y proscritos por decreto. Los misioneros llegaron para abolir la espiritualidad de los indígenas negros para inculcarles la noción de pecado y considerar sus prácticas religiosas como viles supersticiones para convertirlos a un dios blanco, nuevo y superior a todos los suyos. 

 

Esta destrucción de las culturas africanas abocó a la desesperación y a la violencia, despojados los africanos de su alma. Creció el nomadismo de muchos africanos que se desplazaron a las ciudades completamente desarraigados, creció el paro, y aparecieron los disturbios y las revueltas. Esa violencia que asola tantos barrios en Estados Unidos mezclado con las bandas y el mundo de la droga. 

 

Lo que más aterroriza al hombre negro no es el peligro físico sino el miedo a perder su alma. Nadie los tomó en consideración y se los sometió a la esclavitud y a la servidumbre que fue explotada tanto en África como en los países a los que fueron arrastrados para ser esclavos. 

 

¿Por qué el europeo se comporta así? El ojo europeo está tan oscurecido que ya no puede ver ni a sí mismo ni a las cosas que le circundan. La luz interior se ha ido apagando progresivamente y las tinieblas se hinchan como un mar interior. 

 

El hombre primitivo que llevamos dentro ha sido expulsado de los tribunales de la razón. Dentro de cada hombre hay dos mitades: hay algo que se puede describir como “un hijo de las tinieblas” que resulta complementario e igual en estatura al “hijo de la luz”. Todos llevamos un hombre natural e instintivo, un hermano oscuro al que estamos irrevocablemente unidos como si fuera nuestra propia sombra. Por más que nuestra razón lo rechace, ahí está para bien o para mal, exigiendo su reconocimiento. 

 

Si el hombre occidental considera dicha faceta como enemiga, esto podría explicar nuestros prejuicios respecto al color de la piel. El prejuicio contra la piel de color negro se ahonda y se erige en símbolo peligroso, pues el hombre blanco en África –o en América- ve hoy reflejarse en el hombre negro y natural, ese aspecto oscuro de sí mismo que ha rechazado por completo. En consecuencia, confunde el reflejo exterior con la oscura realidad interior y, sin dudar, se empeña en campañas contra él. 

20 comentarios :

  1. Releída la entrada inserto mi idea. Como bien dices estamos en el siglo XIX, la concepción es radicalmente diferente al momento actual. Cuando introduces la palabra "racionalista" no debemos olvidar que va de la mano de lo "positivista", pues el racionalismo al que te refieres es radical. Un blanco con armas, vestidos, alfabeto, normas, reglas, sistemas de medidas, religión de libro, industrias, trasportes y, que gracias a estos descubren otros "seres", se consideraban superiores, pero no porque fueran "negros", sino porque eran inferiores (desde su perspectiva) aunque hubieran sido blancos y de cabello rubio.

    Es importantísima la concepción filosófica que el "racionalismo" hace de "ese" encuentro, y en donde la religión juega también un papel básico. Como los comportamientos son diferentes, las comparaciones a favor de la inferioridad de los "descubiertos" son las que son.

    Aquí la religión actúa no empiricamente, sino positivamente. Se alia con el dominante porque sabe que va a sacar provecho de la inferioridad del débil. Y el cálculo es sencillo: yo domino espiritualmente al fuerte, el fuerte domina al débil, luego yo, domino a los dos.

    PD: Voy ha hacerme con el libro, me interesa, todo lo teológico me interesa, y por lo que veo este libro no promete aventuras, sino que da interpretacion a una situación (la colonial) de la que se aprovechó toda Europa, y el cristianismo que imperaba, desde Holanda pasando por Inglaterra, no dejando Alemania, revolcándose en Italia y pisando Francia para asentarse en España.

    Un abrazo.

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    1. El otro día dijiste que te preguntabas cómo era el sentido de la vida de un zulú. El autor Laurens van der Post tiene un libro sobre su experiencia con los bosquimanos que se titula El mundo perdido del Kalahari que sin duda también tiene que resultarte interesante y puede responder a tu pregunta.

      Los españoles solo vemos a los africanos como manteros y nuestra mirada oscila entre el paternalismo y la inconsciente superioridad. No nos hemos confrontado todavía con la cultura africana en plan directo. Están pero no están, no forman parte de nuestro hábitat natural de clase media aburguesada. En Estados Unidos la cuestión es sangrante. Hasta no hace muchas décadas había linchamientos de negros y su presencia segregada. Ese una realidad en carne viva. No es algo que esté cerrado y superado. La mirada occidental sigue considerándolos poco más que esclavos. La interpretación de Laurens van der Post es que su negritud nos evoca el lado oscuro de nuestra alma y que no queremos aceptar. Es una explicación plausible. El mundo negro tiene mucho más que ver con lo espiritual que el nuestro, aunque puede salir alguien para decir que esto es un estereotipo. Nuestra mirada está condicionada y reflexiono sobre ello porque no veo claros mis sentimientos.

      Saludos.

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  2. Creo que desde que se pisó la Luna y se fue la efervescencia de lo misterioso para convertirse en algo científico, el hombre ha perdido la fe en si mismo.
    Al zulú, sin embargo, presiento que no le ha pasado. Sigue comunicándose con el "Indicator Indicator" para que le enseñe donde está el panal; le deja su parte en el promontorio más cercano, y deja otra parte para las abejas, ya que ellas también necesitan que el panal no esté vacío del todo. El zulú jamás ha perdido el sentido de su vida.
    Su vida es "vivir aquello".
    Cuando un africano pisa España ya presiente lo que hay (las telecomunicaciones por video teléfono llegan a todas las aldeas del mundo), pero se arriesga a "buscar suerte", porque sabe que lo tiene difícil, y en ese difícil está perder su identidad.
    La cultura africana está innata en África, aquí sólo son manteros que trabajan para alguna mafia.
    Poco se de EEUU, si intuyo que no han superado el "apartheit", y que las resoluciones judiciales cambian de tiempo de prisión según color de piel.
    También tengo mis dudas sobre mis sentimientos, todos llevamos un policía dentro, y es algo que me hace pensar mucho antes que actuar, antes que darle al enter.

    Un placer charlar contigo.
    Siempre abres puertas para la conversación
    salut

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    1. Durante varios años leí muchos libros de literatura africana escrita por africanos para intentar comprender África. Es un vano intento porque la inmensa mayoría de los escritores africanos viven en occidente y escriben en las lenguas coloniales, el francés, el inglés, el español (en el caso de Guinea Ecuatorial). Su visión por honesta que sea está tamizada por Occidente. Hay prosperidad económica y libertades mientras que en sus países no. Además sus libros están dirigidos a los occidentales porque los africanos no leen libros ni ven cine africano. Si estos escritores o artistas vuelven a África les es muy difícil, si no imposible, volverse a adaptar a la cultura africana. No tenemos muchas voces que hablen desde África y que hablen a los africanos y no a nosotros. La occidentalización añade sesgos muy importantes por auténticos que sean los escritores. Supongo que es lo mismo que les termina pasando a los manteros. Su progresiva adaptación a occidente los transforma sin que se den cuenta. Ello no quiere decir que no haya fundamentos de base que sean genuinos como su percepción de un mundo espiritual, inmaterial e invisible, además de su sentido de "dunya" -el mundo y a la vez "ser en el mundo". El hombre siempre en relación como necesidad y el intercambio como resultado. Todo esto tan diferente de nuestra identidad individualista y egoísta. Salut.

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  3. A mi me da vergüenza -y a la vez me resulta inevitable- el que mi primera reacción sea de temor ante un negro. Y aquí son todos manteros, no hay casi negros. Escuche una vez que nuestra tez blanca y europea era la evidencia de nuestro fracaso como raza. Nuestros vecinos (bolivianos, peruanos, mexicanos, brasileros) conservan sus rasgos originarios. Saludos.

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    1. Cuando los veo como manteros no siento temor sino extrañeza y una condescendencia que no me acaba de convencer. Veo un mundo que está al otro lado al que no tengo acceso y con el que me gustaría dialogar pero hay una distancia insalvable porque no sabría cómo abordar dicho diálogo. Son lógicas distintas, la mía, la de un occidental en una cómoda situación social y ellos en una situación de supervivencia de la que no se quejan. Percibo una gran dignidad en la imagen del africano que se gana como puede la vida, la única forma posible en una ciudad. Intuyo que el diálogo contendría una buena dosis de resentimiento imposible de evitar. Saludos, JLO.

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  4. Dices tantas cosas que comparto Joselu, que no sé bien por dónde empezar. Muchos no conocemos casi nada de la cultura africana, en parte porque unos locos colonialistas de países varios la saquearon y denigraron brutalmente. Creo que la esencia de esa cultura no pudo recuperarse de semejante salvajismo porque se vieron en la tesitura de mantener sus convicciones y estilo de vida o integrarse en la visión del mundo blanco imperante, fría, sin alma, en donde a todo se le pone precio.
    Me da mucha pena lo que comentas sobre la pérdida de su armonía con la naturaleza y su sentido de la vida. La sociedad que conozco bien vive enferma de aspiraciones materiales, frustrantes, huecas, que la han desconectado de esa espiritualidad. Me parece entender por lo que he leído que el hombre africano estaba feliz por respirar, por tener lo necesario para vivir, por su familia, por su comunidad ... agradeciendo todo lo bueno que se le presentaba en la vida. Desde luego que no eran ricos en bienes materiales pero vivían con una libertad que hasta se me hace difícil imaginar. Para que los que hacen negocio de todo, esta forma de vida debía resultar muy molesta, tal vez por eso se ensañaron sin compasión.
    Es interesantísimo este tema que sacas, da mucho que pensar. Un abrazo.

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    1. Muy interesantes tus observaciones que son muy certeras. Hay una gran literatura africana que permite conocer el punto de vista del hombre negro ante la devastación que impuso la civilización occidental. Los europeos llegaron para extraer materias primas y metales preciosos, no percibieron la riqueza humana que tenían delante de ellos. El ojo europeo estaba ciego para la maravilla que era el hombre negro, pero en buena parte eso sigue siendo así entre nosotros y más en países donde fueron llevados como esclavos como Estados Unidos. Ahora estoy leyendo un libro formidable de un escritor negro nortemericano, Ralph Ellison, que plantea la realidad de un joven negro ante una sociedad de predominio blanco. Se llama El hombre invisible. El lector puede percibir con dolor el sometimiento y la humillación necesarios para sobrevivir. Sí, pienso que el mundo negro es mucho más espiritual que el blanco, mucho más atento a las realidades invisibles, pero he de reconocer que no tengo amigos negros, ni judíos, ni musulmanes, ni indios... Creo que vivimos una sociedad en que estamos totalmente escindidos. Me ha encantado tu comentario. Muchas gracias y un abrazo.

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    2. Joselu, hoy he visto un vídeo que me ha impactado mucho. Hay que tener una actitud bastante abierta para visionar a Emilio Carrillo y seguirle el hilo. Igual es demasiado atrevimiento, plantarte este enlace en el blog, pero me gusto mucho y quería compartírtelo. Si lo encuentras fantasioso o fuera de lugar lo entiendo.
      ¡Qué tengas un buen día, un abrazo!
      https://www.youtube.com/watch?time_continue=3949&v=EH2TAMwiF_U&feature=emb_logo

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    3. He visto una parte significativa del vídeo y puedo entender por qué te ha impactado. Gracias por compartirlo. Un abrazo.

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  5. Anoto el libro, Joselu, porque es un tema muy interesante. La escuadra y el cartabon que utilizaron en la famosa Conferencia de Berlín para repartirse el continente africano o el suponer que un mayor progreso tecnológico comporta una mayor civilización, es un error que cometieron nuestros anccestros. No en vano, T. S. Eliot en su famoso poema:'¿dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?
    ¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?' Estamos siendo bombardeados, en su tiempo ardían los teletipos, con información. Pero qué sabemos realmente en este mundo inmerso en un continuo progreso tecnológico. Sin embargo, yo también intuyo mucha condescendencia con el alma africana. Enseguida es esgrimido ese pasado colonial por dictadores para unir a su pueblo con el odio y aferrarse al poder o se invoca, cuando no se llegan a acuerdos entre clanes o tribus rivales, para recordarnos que los costurones de Berlín confinaron a enemigos irreconciliables; es verdad, que ha pasado mucho tiempo, y podrían reconciliarse. Hay intereses de por medio, pero creo sinceramente que África debe ser dueña de su destino. Ni chinos ni europpeos mediatizarlo. Se han hecho mayores para enfrentar su propio destimo.

    Y a titulo personal, yo viví una experiencia desagradable. No cuento el país. Una gasolinera y de pronto se para un vehículo de la policía:'qué haces, puto blanco' Ojos inyectados en ira, su compañero trataba de frenarlo. No se cómo salí de allí. Si era un papel para que aflojase dinero. Me dejó impactado durante un tiempo. Algún amigp ponía la excusa del pasado colonial. Yo le reponia que yo creo en las personas imdistintamente de su credo, ideas o cultura. Menos me importa su pasado. Por eso quizá sea un iluso. El racismo no depende del color de la piel. Y el racionalismo, el llamado darwinismo, o Francis Galton, padre de la estadística moderna, con sus malditas tablas, provocaron esas falsas ideas de superioridad. No olvidemos que la eugenesia se aplicaba en EEUU hasta los años cincuenta. Malthus, en el siglo anterior, había defendido la selección de la especie. Perdón por mi speech y narrar algo tan personal, que tampoco sirve para hacernos una idea de África.

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    1. Tú escuchaste con miedo lo de "puto blanco" y te puede revelar lo que ha sido durante siglos escuchar con miedo y profundo sentimiento de humillación lo de "puto negro" que aún todavía se grita el menos en Estados Unidos por lo que sabemos.

      Sin duda, el resentimiento es imposible de evitar. Ha sido tan monstruoso lo que se ha hecho con el hombre negro que la memoria colectiva, sea consciente o inconsciente, sigue funcionando.

      Los países africanos tienen un problema serio con la modernidad y en cuanto a la concepción del tiempo. La mayoría de africanos viven más el tiempo de los antepasados, sus espíritus, y el presente que el futuro. Hay algún libro excelente que habla de esta concepción temporal que excluye el futuro. Es muy difícil para un africano pensar dentro de tres meses, seis meses, dos años, diez años... Aquí estamos siempre haciendo prospecciones sobre lo que pasará en un futuro más o menos inmediato o lejano. Para un africano es muy difícil, casi imposible, así que la noción de progreso, planificación, crecimiento, cálculo es casi imposible. Sus sociedades no se adaptan ni a la modernidad ni al tiempo occidental como sí que han hecho los orientales. Su tiempo es más bien cíclico que lineal y siempre en el retorno al pasado que es fundamental para ellos.

      Leí un artículo de un gran enamorado de África, el corresponsal Ryszard Kapuscinski, que decía que o África se adhería a la modernidad o nunca saldría de su situación de postración. Hay algún gurú catalán como Ferrán Iniesta que celebra esta imposibilidad de adaptarse a la historia en su libro El planeta negro. De ahí su retraso, su dependencia, sus conflictos internos intertribales y su fracaso unido a una increíble corrupción. No obstante, en lo africano hay elementos tan importantes como la idea de relación e interdependencia del hombre respecto a la naturaleza y de unos hombres con otros -de la misma tribu-. África es esclava ahora de su modo de ser, condicionado por dos o tres siglos de esclavismo -se calcula que sesenta millones de africanos fueron capturados para ser llevados a América de los que muchos murieron en los viajes-.

      Cuando oigo en las noticias los disturbios en ciudades americanas, siento que el problema sigue en pie. No hace mucho se linchaba a los negros, es algo que no se puede olvidar. Si has nacido negro, generalmente tienes todos los números en contra respecto a si has nacido blanco. Es un azar terrible. Ahora leo un libro que me está conmocionando, El hombre invisible de Ralph Ellison, el único libro que escribió. Si algún día quieres sentir lo que es ver la negritud desde dentro en Estados Unidos, te lo recomiendo. Es una extraordinaria obra literaria.

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  6. Bueno esto da para mucho, vivir acorde con la Naturaleza lleva consigo bastante sufrimiento y una vida, en la mayoría de las ocasiones, más corta. A nivel medioambiental esta muy bien, pero luego esta nuestro ultradesarrollado instinto de supervivencia, que nos hace acaparar recursos y que una vez solucionado el tema de las necesidades básicas como alimento y temperatura nos lleva a lo que llamamos civilización, avances tecnológicos y Filosofía. Los romanos, Julio César, llevo la civilización a las Galias, para ello asesinó a miles de personas y arraso con la "cultura druida" que tambien adoraba los árboles, pero tenia en los druidas toda una clase social muy cerrada. Tenían estos "extrañables magos" la costumbre de meter a sus prisioneros en jaulas de mimbre y quemarlos vivos y de vez en cuando cuando necesitan predecir algo, cogian a un esclavo (que tambien los tenian los galos) le ataban a un altar de piedra y le daban un espadazo, según los estertores de la victima ellos leían el futuro. Es un tema complicado quizás hubiese que coger lo mejor de ambas civilizaciones, pero supongo que eso es difícil o imposible. La religión nunca ha sido el motivo de la ocupación, ha sido la disculpa con que se arrropaban los que la hacían, eso ha sido siempre así. Con eso se busca una justificación a las tropelías que siempre hacemos los humanos. Un saludo.

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    1. No sé cómo responder a tu comentario porque parece dar contestación a otro post anterior mío en que una cita de Michel Onfray sostenía que las civilizaciones estaban primero en manos de asesinos, torturadores y las gentes más despiadadas. No sé hasta que punto tu comentario -interesante por otra parte- se refiere a la mirada del hombre blanco hacia el negro. No sé si quieres decir que estuvieron justificados la esclavitud, los linchamientos y las humillaciones hacia unos seres de color de piel diferente y a los que se tomó por animales. Hoy queríamos abrir un camino de reflexión al modo en que miramos los supuestos blancos a los seres humanos de piel negra. Visto desde las alturas el problema se diluye en tres siglos de esclavitud, pero visto desde dentro es un motivo de dolor que no cesa. Cometemos tropelías pero está bien que seamos capaces de ponernos dentro de la piel de las personas que las han padecido con lo cual no quiero dar rienda suelta al victimismo pero sí al reconocimiento de una realidad sangrante. Yo, al menos, no lo tengo superado. Saludos, Daniel, muchas gracias por tu comentario que, aunque en otro sentido, alumbra parte del problema,

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    2. Tienes razón, me he desviado, la mirada de los hombres blancos a los negros para que cumplan estos su función, que en este caso es de depredador tiene que "cosificar" a las personas. Para que un soldado colonial no tenga reparos en matar con su rifle a otra persona, que no le cause pesar, para eso no debe verla como una persona, sino prácticamente como un animal. ESta estrategia es la que mandaba en la época colonial en las grandes metrópolis europeas, los negros no eran personas, por lo tanto se les puede matar, asesinar o esclavizar sin remordimiento de conciencia. Por eso países como el Reino Unido nunca vieron bien el mestizaje, porque eso hacía humanos a los que "para ellos" no lo eran. Pasa también en otros conflictos, los ricos contra los pobres o viceversa, los cristianos contra los islamistas etc, etc.. Se mete a las personas en colectivos que anulan cualquier virtud humana que pudieran tener y así se puede matar con menos reparos, incluso nos permitimos el lujo de "convertirlos" cuando nadie nos lo ha pedido.
      Un saludo,

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    3. Es así, Daniel, para lograr justificar la maldad y la barbarie desde el mundo supuestamente civilizado hay primero que deshumanizar a las víctimas. Eso se hizo con los africanos, con los judíos, con todo pueblo al que se masacra en nombre de la civilización, de la patria, o de cualquier causa sagrada. Lo has expresado muy bien. Gracias por tu aportación. Un saludo.

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  7. ¿Cómo miran los blancos a los negros?

    Una pregunta con enjundia.

    Hay una situación de cierta aceptación hacia el negro que vive entre los blancos… cuando ha conseguido un buen estatus económico, una familia negra próspera económicamente ya se parece mucho más al ideal de éxito que como tal entiende un blanco. Ese triunfo en lo material era una de las primeras cosas que muchos patriarcas negros restregaban… a sus propios vecinos negros en muchos barrios norteamericanos: mirad, puedo comprarme uno de esos coches caros de lo blancos, y vestir con sus ropas elegantes.
    Esto tal cual, lo refleja magistralmente Tony Morryson en “La canción de Salomon” un libro maravilloso e imprescindible, trata esta particularidad, como el negro renuncia a su mundo espiritual y concede la máxima importancia a la codicia y acumulación de bienes materiales.

    Este libro atraviesa la historia de una familia negra en esa tesitura… pero el hijo joven, renegará de esa claudicación que ve en su padre. Un patriarca con amaneramientos de blanco, que quiere ser como los blancos, adoptar sus modos, que mira a los negros, siéndolo él mismo, de igual manera que si fuera blanco, que restriega su dinero ante sus vecinos negros con la grosería de los blancos.

    Y el choque de pensamientos será una inevitable bomba de relojería en la familia, creándose un ambiente destructivo.

    Magnífico tu artículo, Joselu.

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    1. Ya tengo La canción de Salomon. De Morrison había leído el magistral Beloved.

      Es difícil contemplar la realidad norteamericana tomando solo como elemento de consideración la literatura. Me refería más a cómo contemplamos entre nosotros al africano que evidentemente no se ha integrado en la sociedad del bienestar por su reciente incorporación a nuestro país. Ahí tenemos al mantero, al trabajador de los invernaderos, al que trabaja en la vendimia... Tengo la impresión de que los africanos tienen un agudísimo sentido de la observación para detectar las mentiras o imposturas en la relación con ellos lo que quiere decir que detectan al condescendiente, al hipócrita, al que los mira con aire de superioridad o desprecio... No es una relación fácilmente accesible por siglos de opresión y que tienen interiorizada. En mi escasa relación con africanos, siento que poseen una sabiduría vital muy superior a la nuestra y que tienen muy adentro la idea de igualdad como grito que surge de su alma tras trescientos años de aplastamiento.

      En el libro que estoy leyendo, El hombre invisible, se expresa el sentimiento de hermandad entre los negros frente al dominio blanco. Hay negros cabrones pero entre los humildes encuentran esa solidaridad que los une frente a la dominación blanca. La lucha racial sigue vigente como podemos ver en las noticias. No es una página que se haya superado. Parece que el mundo contemporáneo agudiza y hace emerger con más fuerza los conflictos del pasado que no se han superado. Es un combate cada vez más agudo y peligroso.

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  8. Del racionalismo derivamos el pragmatismo, una desgracia. Esto tiene mucho que ver, creo, con lo que Byung-Chul Han ha expuesto en su libro "La desaparición de los rituales". Aunque Han no es creyente, afirma que el ritual es necesario para la referencialidad de las emociones y no caer en el narcisismo. Como nos creemos muy efectivos, desdeñamos todo lo no-útil. Luego de esta falsa superioridad se generan los prejuicios...

    Excelente entrada, muchas gracias por recomendar aquel libro, lo leeré dentro de poco (antes de despachar otras lecturas pendientes). ¡Saludos!

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    1. No he leído el libro que mencionas de Byung-Chul Han pero sí La agonía del eros. La desaparición de los rituales es un drama en nuestra cultura occidental. Todo lo que signifique ritualidad es sospechoso y se desvirtúa o satiriza o es objeto de abierta burla. Probablemente, los funerales sean los rituales únicos en que participamos y el que asiste se da cuenta de la impaciencia de los asistentes por acabar y que se transmite al oficiante que no quiere cansar y aburrir. No parecemos soportar la ritualidad en base a ese pragmatismo que nos ha dominado en nuestra era.

      Hay una película japonesa que te recomiendo -si no la has visto- que se titula Despedidas (Departures) sobre el ritual de la muerte: Despedidas

      En un tiempo praciqué zen y allí tuve ocasión de participar en magnéticos rituales en una sociedad totalmente desritualizada.

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