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jueves, 5 de junio de 2014

¿Hacia una tercera república?



La segunda república según Miguel de Unamuno

“Fue un disparate mandar quitar los crucifijos de las escuelas pues con ello les dieron un sentido que no tenían, y otro disparate cambiar la bandera pues le dieron a la bicolor un sentido que no tenía. El crucifijo es símbolo de una religión inconsciente popular = laica, pagana, y no ortodoxa y la bandera era nacional y no monárquica”.

El resentimiento tragico de la vida. Notas sobre la revolución y guerra civil españolas.

Salen multitudes a las plazas enarbolando la bandera tricolor, alzando el puño tal vez, evocando la bandera de la segunda república y las actitudes de la izquierda revolucionaria en aquel tiempo. Volvemos a las andadas intentando rehacer de nuevo la historia que acabó trágicamente y aún no nos hemos repuesto. Se dice que la república es de sentido común, que nadie debe estar en la jefatura del estado por ser engendrado, que es lo contrario de la democracia, que debe existir un referéndum para decidir la forma de estado, que la monarquía ha auspiciado la corrupción... Temo los estados eufóricos, temo las utopías, temo a los que exhiben ideales puros e incontaminados. La guerra civil fue terrible. Me avergüenzo de los dos bandos. Ambos tuvieron abyección en sus filas, ambos trabajaron conscientemente e inconscientemente para provocar un baño de sangre. Me pregunto si volviera a suceder la historia sabiendo lo que ahora sabemos cómo cambiaría la actitud de los que participaron en aquella barbarie y ordalía de sangre. Eran dos Españas enfrentadas. Los Hunos y los Hotros como decía Unamuno. Se esperaba de la República que transformara el país dándole la vuelta como un calcetín. La República sería el amanecer de una nueva era de España. Hubo demasiadas esperanzas. No podía cambiarse todo de golpe en una España apenas industrializada. Estaba pendiente la revolución agraria, dar la tierra a los campesinos y a los jornaleros. Estaba la cuestión de quitar el poder a la iglesia, los crucifijos de las escuelas, hacer laicos los cementerios. Todo sería distinto con la bandera tricolor. El choque de trenes era inevitable. Los anarquistas se pusieron al margen del sistema puesto que la república burguesa era tan odiosa como la monarquía. Hitler llegaba al poder en Alemania y por otro lado se mitificaba la revolución soviética. Pobreza generalizada, crisis internacional. Los obreros y sus sindicatos proclamaban huelgas sin fin contra la burguesía. Inestabilidad. Gobiernos que se suceden rápidamente.  La república creó miles de escuelas  en una España casi analfabeta. Los partidos estaban divididos y enfrentados. No había un poder fuerte. No había senado que amortiguara la polaridad de la política. No había listas mayoritarias, todo era dispersión y llamaradas de indignación que subía y subía. Las derechas vieron el odio que había hacia el hecho religioso, se quemaban conventos. La religión se convirtió en un símbolo en una España que era en buena parte católica. Los terratenientes se organizaron contra las ocupaciones de tierras, el ejército de Marruecos urdía en la sombra planes contra la república. Los socialistas se radicalizaron queriendo imitar a Lenin. Ganan las derechas en 1934 las elecciones ante la división entre los republicanos y socialistas, así como por la abstención suicida de los anarquistas. Surge Falange Española a imitación de los movimientos fascistas italianos y alemán. Asume la bandera española bicolor, desprecia la tricolor. Hace de ella un símbolo. Se declara el Estat Català, detención de los líderes independentistas. Huelga revolucionaria en Asturias, violencia, centenares de muertos. Intervención del ejército al mando de Franco. Represión. Stalin decide el Frente Popular entre la izquierda que vence por poco en febrero del 36. El odio crece, mareas de odio larvado entre Hunos y Hotros. España se despeña al abismo. Asesinatos políticos, tensión, amenazas de muerte en las Cortes, intuición de que algo va a pasar, crecen los movimientos revolucionarios de izquierda y derecha. La república es incapaz de gobernar por su propia inestabilidad política, por su sectarismo, por sus enfrentamientos internos. Lorca escribe que se anuncia un baño de sangre. Se espera que todo estalle por los aires, todos parecen saber que va a ocurrir, estamos en una pendiente inexorable. La Europa de los fascismos y la Tercera Internacional van a tomar a España como banco de pruebas del choque total. Los españoles ven cómo sube la tensión, el parlamento es ineficaz y los gobiernos inestables se suceden, los conventos arden, muchos odian la república. Ya Ortega y Gasset había dicho a los dos años de república No era esto, no. La euforia del catorce de abril que ahora queremos volver a sentir se ha convertido en una cacería, en un baño atroz de odio entre Hunos y Hotros. Y todos condujeron el país al desenlace por más que un Franco conspirara contra el gobierno desde Canarias y Juan March financiara el golpe de estado. Fue un fracaso colectivo y si yo hubiera estado allí, habría huido al extranjero como hicieron muchos. La inteligencia española no brilló demasiado alta. Se dejaron llevar por las pasiones, por los símbolos. Se enfrentaron como dos toros con sus cuernos embistiéndose. José María Hinojosa, poeta del 27 fue fusilado en el estallido de la guerra civil en una saca organizada por los republicanos. Sin embargo fue mucho más impactante el asesinato de García Lorca en agosto del 36. Antonio Machado se mantiene fiel a la república pero no puede ignorar lo que está pasando en la zona republicana, todos asesinan y torturan, el odio ha estallado desatado. Esta es la historia de España y el resultado fueron más de doscientos mil exiliados, unos setecientos mil  muertos y decenas de miles de represaliados y fusilados tras la victoria de los franquistas, todo seguido por cuarenta años de dictadura.

Hubo tantas cosas que se hicieron mal, tantas que angustia pensar que se quiera volver de alguna manera a lo que significó aquella aventura malhadada. No podemos eliminar a la mitad de España que no nos gusta. Pensemos esto ante esta encrucijada política en que parecemos estar. Las tragedias empiezan siempre con euforia y éxtasis colectivo, y este país no parece ser el más sabio en cuanto a sistemas políticos con que dotarse. El siglo XIX y el XX hasta la Transición han sido una sucesión de fracasos en una lista interminable. Tal vez el periodo más interesante han sido estos treinta y nueve años en que España se ha convertido en una monarquía federal con sus problemas y su necesidad de regeneración evidente. Pero es bueno recordar la historia de la segunda república para no repetir los mismos errores o parecidos.



31 comentarios :

  1. Por mucho ruido que hagan algunos extremos de uno u otro lado, ya no estamos en aquella España. Yo, que soy republicano, sé que no veré la III República a no ser que Felipe VI haga honor a lo antiguo de su nombre y quiera ser Rey de verdad o que no controle a su familia... pero está bien el debate. Debatir ideas siempre es bueno. Ojalá se propugnara más la confrontación de opiniones en este país.

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    1. ¿Debatir ideas? Si algo he visto en este país es que nadie escucha a nadie, nadie modifica sus puntos de vista aunque el otro le argumente acertadamente. Todo son apriorismos, convicciones inamovibles, puntos de vista monolíticos, ideologías cerradas. Solo hay que ver eso que llaman debates en televisión o leer las cartas de los lectores en los periódicos digitales. Puede haber mucha confrontación de opiniones, que la haya, pero si nadie escucha a nadie es inútil, si yo soy rechazado simplemente porque soy quien soy, porque se me pone en un paquete ideológico contrario al que no hay que escuchar todo es totalmente ineficaz. El parlamento es una sucesión de discursos mal hilvanados que no buscan persuadir sino enardecer a los propios. Permíteme que dude de nuestra capacidad de debatir. Lo veo cada día en clase con mis alumnos.

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  2. Desde luego, por mis principios no soy monárquico. Coincido con tu exposición sobre nuestra II República y su trágico final. Fue una guerra donde ganó el que más mato -como todas las guerras-. El vencedor no tuvo vergüenza en oficializar su versión y los revanchistas vencidos tampoco tienen vergüenza en su revisión histórica. Aquella fue un baño de sangre, en efecto, pero me atenaza e inmoviliza ver cómo se está respondiendo en esta España del s. XXI pues aquella guerra también fue un baño de multitudes, con gente agolpándose en plazas y calles, con banderas de todo tipo. Primero saludaban con el puño en alto, después con el brazo extendido. Y en medio casi un millón de muertos. Me transmite inquietud y temor ver tanta manifestación en las calles, tantas banderas. De verdad, preferiría que hablasen las urnas. Hacen menos ruido y aparentemente son más pacíficas.

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    1. En España hay pocos monárquicos, pero hay mucha gente prudente. Es posible que sin conocer el pasado se pueda elegir libremente el futuro y el sistema político en que se quiere vivir. Yo personalmente no soy capaz de hacerlo. Pocas banderas he estimado tanto como la de la segunda república (la de la primera era bicolor) pero ahora prefiero ser cauto porque temo las mareas del pueblo en que se oculta no poco fundamentalismo, no poca intolerancia, no poca demagogia. Gracias por tu aportación. Un saludo.

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  3. No me siento monárquico - como sabes- pero eso no quiere decir que tenga que ser republicano sin más y mucho menos que ahora la segunda República, llena de errores.
    lo importante es que el sistema este basado en la honradez y la transparencia, que la política se entienda como servicio.
    Pero tengo poca fe en la especialidad a la que pertenezco y no creo que vea un sistema político con esos principios
    un abrazo

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    1. Desafortunadamente, el cambio de sistema político (una república) no nos haría más honrados, menos tramposos, más trabajadores, menos juerguistas, menos envidiosos, más eficaces, menos corruptos. Hay algo previo al sistema político y es el carácter de una sociedad como la nuestra en que el chanchullo es rey, en que la corruptela es ley, en que el desprecio al trabajo (en tantos y tantos) es casi norma, en que la envidia es una constante. Y esto se muestra en las élites y en la clase llana. No nos gusta cumplir las normas. Nosotros somos quien somos decía el poeta, idealistas como don Quijote, histriónicos, apasionados, contradictorios, anarquistas natos, desestructurados y faltos de cohesión. No creo que una república cambiara eso. Lo mío es fatalismo puro. Pero personalmente me siento más republicano que monárquico sistema que detesto. Pero...

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    2. Total y tristemente de acuerdo
      Si lo tuyo es fatalismo... ya somos dos
      Buen fin de semana
      y un abrazo
      j

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  4. Gracias por esta entrada. Debería repartirse como octavilla por todos los hogares españoles para que todo el mundo alfabetizado la leyera. Por que parece que muchos o ignoran la historia por completo o la conocen de forma muy parcial.

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    1. Yo necesité responderme preguntas en cuanto tuve uso de la razón intelectual. He meditado mucho sobre ello y creo que lo más ecuánime que se puede decir es que la década de los treinta, la más esperanzada y más terrible de nuestra historia, fue un fracaso colectivo, una suma terrible de errores que no tuvieron en cuenta nuestro carácter y nuestra tradición. Una pandilla de orates en un coso torero no sería más cuerda que nosotros en el solar patrio. Fue una guerra con mucho romanticismo republicano, pero el manicomio de Mondragón sería más sensato que lo que fuimos nosotros, nuestros antepasados.

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  5. Goya pinto un magnifico cuadro que describe bien este pais, dos españoles hundidos en mierda hasta la rodilla y dandose garrotazos.
    Estas nueve personas, maestros de una escuela en el valle minero de Turon, fueron asesinados a sangre fria el día 9 de octubre de 1934.¿Su culpa? Ser religiosos y encima profesores de escuela.



    H. Cirilo Bertrán , nacido en Lerma (Burgos) en 1888.

    H. Marciano José , nacido en El Pedregal (Sigüenza-Guadalajara) en 1900.

    H. Victoriano Pío , nacido en San Millán de Lara (Burgos) en 1905.

    H. Julián Alfredo , nacido en Cifuentes de Rueda (León) en 1903.

    H. Benjamín Julián , nacido en Jaramillo de la Fuente (Burgos) en 1908.

    H. Augusto Andrés , nacido en Santander en 1910.

    H. Benito de Jesús, nacido en Buenos Aires en 1910.

    H. Aniceto Adolfo , nacido en Celada Marlantes (Santander) en 1912; y el

    P. Inocencio de la Inmaculada (Manuel Canoura Arnau), nacido en el Valle de Oro, Mondoñedo (Lugo) en 1887. Estaba con los Hermanos porque le habían llamado para preparar a los niños a celebrar el primer viernes de mes, que coincidía el 5 de octubre.


    Ellos daban enseñanza a los hijos de los mineros y suplian una enseñanza que no recibian del estado. Nadie quiso, en el pueblo, fusilarlos, porque gran parte de los habitantes del mismo llevaban a sus hijos a ese centro y los asesinos debieron ser buscados en otras zonas.
    Según palabras del jefe del pelotón de fusilamiento:

    "Los hermanos y el padre oyeron tranquilamente la sentencia y fueron con paso firme y sereno hasta el cementerio. Sabiendo a dónde iban, fueron como ovejas al matadero; tanto que yo que soy hombre de temple, me emocioné por su actitud... Me pareció que por el camino, y cuando estaban esperando ante la huerta, rezaban en voz baja..."

    -En las casas del valle comenzó a correr la noticia de que todos los profesores de la Escuela habían sido fusilados por la noche en el cementerio. La repulsa fue general, incluso en aquellos que simpatizaban con la revolución. Era un acto de crueldad repugnante e inútil.
    La Guerra no había comenzado y la persecución de religiosos y la quema de iglesias era continua. Asesinos disfrazados de "revolucionarios" perseguían y violaban a monjas, con el beneplácito del Gobierno.
    Hay que recordar que proclamada la II República, la Iglesia Catolica, en voz del cardenal Segura, primado de Toledo, siguiendo instrucciones de Roma pidió expresamente a los católicos españoles el acatamiento al nuevo régimen político. No olvidemos que el Vaticano mantuvo relaciones diplomáticas con el nuevo Gobierno español y recomendó a los obispos y a los católicos una actitud de acatamiento, sumisión y colaboración.
    Por un decreto del Ministerio de Justicia, de 11 de agosto de 1936, firmado por el presidente de la República, Manuel Azaña, se disponen medidas contra la Iglesia Catolica. Se cerraron todas las iglesias y todas las casas religiosas y se interrumpió el culto. Los sacerdotes, religiosos, seminaristas y seglares católicos fueron buscados y perseguidos como alimañas, y en muchos casos vejados, martirizados y ejecutados sin piedad.

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  6. Los sucesos antes de la guerra:

    Asturias

    El 5 de octubre de 1934 en Rebollada durante las revueltas muere asesinado a culetazos de un arma el parroco Luciano Fernández Martínez. En Valdecuna se asesina al ecónomo parroco Manuel Muñiz Lobato y se quema la iglesia, el retablo, imágenes y archivos parroquiales. En Oviedo los revolucionarios queman el convento de las benedictinas de San Pelayo. El mismo día en Mieres son asesinados y arrojados al río los novicios pasionistas Baudilio Alonso Tejedo (Salvador María de la Virgen) y Amadeo Andrés Celada (Alberto de la Inmaculada). En Sama de Langreo, el parroco regente Venancio Prada Morán, es asesinado de un tiro después de colocarle una bomba en la iglesia. En Moreda es asesinado su párroco ecónomo Tomás Suero Covielles.

    El 6 de octubre, en Mieres, se incendió la residencia de los Padres Pasionistas.

    El 7 de octubre los "revolucionarios socialistas" incendian el convento de Santo Domingo y el Palacio Arzobispal de Oviedo, quedando ambos destruidos. En la carretera se fusila a los seminaristas que habían conseguido huir del convento: César Gonzalo Zurro (21 años, 2º de Teología), Ángel Cuartas Cristobal (Subdiácono, 24 años), Mariano Suárez Fernández (24 años, ordenado de menores), José María Fernández Martínez (19 años, 1º de Teología), Juan José Castaño Fernández (18 años, 3º de Teología) y Jesús Prieto López (22 años; 2º de Teología). En la localidad de San Esteban de Cruces es asesinado el ecónomo don Graciliano González Blanco. En Santullano son asesinados los jesuitas Emilio Álvarez y Martínez y Juan Bautista Arconada.

    El 8 de octubre es asesinado el padre paúl Vicente Pastor Vicente en el matadero de San Lázaro. También es asesinado en Oviedo su vicario general Juan Puertes Ramón y Aurelio Gago, secretario del Obispado.

    El 9 de octubre son fusilados varios sacerdotes de La Salle junto al cementerio. Los llamados Mártires de Turón: José Sanz Tejedor, Filomeno López López , Claudio Bernabé Cano, Vilfrido Fernández Zapico, Vicente Alonso Andrés , Román Martínez Fernández , Manuel Seco Gutiérrez y Manuel Barbal Cosín. También son asesinados el sacerdote argentino Héctor Valdivieso Sáez y el pasionista de Mieres Manuel Canoura Arnau (San Inocencio de la Inmaculada).(antes mencionados)

    El 10 de octubre en Olloniego es asesinado el párroco Joaquín del Valle Villa.

    El 11 de octubre los revolucionarios socialistas colocan una bomba y la explosionan en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo. En este atentado se destruyen numerosas obras de arte y reliquias del cristianismo, también sufre daños la catedral.

    El 12 de octubre es asesinado en Oviedo el carmelita Eufrasio Barredo Fernández, superior del convento carmelita.

    El 13 de octubre los revolucionarios incendian el colegio religioso de las Recoletas de Oviedo. En la misma ciudad dinamitan el antiguo edificio de la antigua Universidad de Oviedo perdiéndose importantes obras de gran valor y quemándose toda su biblioteca, inaugurada en el año 1765 y cuyos orígenes remontaban al 1608. Esta biblioteca de la universidad se había convertido en uno de los primeros centros bibliográficos universitarios de la nación. También fue destruida la pinacoteca de la universidad. El mismo día son asesinados y martirizados los padres paules Tomás Pallarés Ibáñez y el hermano coadjutor Salustiano González Crespo, anteriormente apresados. En Santa María la Real de la Corte es asesinado su parroco Román Cossío Gómez.

    Palencia

    El 6 de octubre de 1934 es asesinado, en Barruelo de Santullán, el marista Plácido Fábrega Juliá (hermano Bernardo).

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  7. -Según la mayoría de autores en la Revolución de Asturias fueron incendiados un total de 58 edificios religiosos y asesinados 34 religiosos. Según algunos autores pudo haber también religiosos asesinados en Cataluña, concretamente dos franciscanos en Lérida y el parroco de Solsona.
    -¿Alguien recuerda a algún religioso armado?; ¡¡¡Que valientes los "revolucionarios" acosando a curas!!!.
    -Estos hechos ocurrieron antes de la Guerra Civil, detalle importante. Porque algunos acusan a la Iglesia de aliarse con el Franquismo. No me extraña que se aliase con Franco, ya que la República la sometió a acoso y elimino la LIBERTAD DE CULTO.
    No me gusta la Iglesia y no soy practicante, no he bautizado a mis hijos, pero tampoco me gustan las verdades a medias y la postura de la Iglesia ante la Guerra me parece normal viendo los hechos antes acontecidos.
    La República perdió la guerra por su desorganizacion, por su falta de disciplina en el combate y por que muchos españoles cristianos, (lo queramos o no, reconocer), no la apoyaron.
    La visión del tiempo de la República como un tiempo feliz y de armonía entre los españoles es una falacia. Fue un tiempo convulso, la izquierda no supo aceptar los resultados de unas elecciones que perdió (1934) y de aquellos barros, los siguientes lodos.

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    1. Temujin, todo lo que escribes me parece sensato y acertado. Esto fue así, tienes una visión bastante clara de lo que pasó. Concuerdo contigo en todo. La persecución religiosa en un país de hondas raíces católicas fue demoledora para la república y en buena parte perdió la guerra por ello. Nada justificaba tal cantidad de crímenes y salvajadas contra religiosos y religiosas. La visión progresista que ha puesto al santo laico Antonio Machado como símbolo oculta este aspecto terrible y macabro. Yo tuve una tía monja que, muy joven, durante la guerra, fue llevada a una cheka y allí fue violada y asesinada. Creo que está en proceso de beatificación si no ha sido beatificada ya. Esto fue en Madrid. Nunca me ha influido este hecho que para mí es algo muy lejano, pero existió. Los republicanos hicieron grandes cosas y hubo gente muy digna y limpia entre ellos, pero en su bando hubo también ratas asesinas que utilizaban la ideología para sus crímenes y su bestialidad. De esto los de este lado han hablado muy poco y lo han silenciado en la versión políticamente correcta de la izquierda en la que según se cuenta se enfrentaban el pensamiento democrático y el fascismo asesino. Lo que pasó fue bastante más complejo que eso y nadie salió con las manos limpias. Me gustaría pensar que la república fue más digna, pero no puedo decirlo aunque me pese.

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  8. Perdon Joselu por la extension, pero me ha parecido oportuno, poner una vision diferente con nombres y apellidos. NO soy cristiano, mis hijos no han sido bautizados y no me gusta la Iglesia.

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    1. La histroria la escriben los vencedores. Aquí hemos tenido la posibilidad de tener dos vencedores, unos antes y otro cuarenta años después de la guerra y de sentido contrario. Desgraciadamente las versiones que nos han contado eran demasiado idealistas para cada bando.
      Lo que siento es que no haya interés en profundizar en la historia con ánimo objetivo en vez de hacerlo con ánimo de querer justificar nuestra ideología ( intereses)
      Gracias por la información

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  9. Mis conocimientos de historia son muy limitados, y de teoría política más aun, y a lo mejor no se que significa claramente una República, o a lo mejor sois lo que si que sabéis lo que significa República lo que estáis un tanto anticuados en este sentido. Yo he salido el lunes a las plazas, no he llevado ninguna bandera, por supuesto, odio las banderas. Es contradictorio lo se, en mi Blog ahora hay una bandera republicana enorme con un elefante que te recibe nada más llegar. Pero creo que mi ejemplo es bueno porque mucha gente de la que sale a la calle piensa exactamente lo mismo que yo.

    No saben lo que ha significado históricamente una república. Todo es más simple. República es ausencia de rey, y punto, ya hay un jefe de estado al que se paga. Ese es el que manda y se elige, no hace falta tener nada más. Ni presidente de la república ni ostias en vinagre. Y eso si se vota, y sale así, no tiene que implicar nada más. Lo de que hacemos con el clero es otra cosa, los temas adyacentes son otra cosa y también se vota para ello si es necesario. Lo de que haya gente que vaya con banderas republicanas, en serio, me parece que es anecdótico. Ellos si que sabrán lo que significa, formarán parte partidos republicanos que quieren cosas muy concretas, pero no creo que representen la mayoría de los que salen. El otro día me manifestaba junto a la gente de ERC con las que no comparto para nada visión en el tema independentista. Per hablaba con ellos y me decían que no querían otro rey en España. Es solo eso. Los simples como yo solo queremos que no este tan claro lo de que el Rey deja su hijo y pase así sin más. Mi visión es muy pueril lo se. Pero creo que puede ser la visión de muchos de los que salen en la calle y es inofensiva. Ahora me diréis que no todo es tan sencillo, y que si se quita el Rey quien mantiene la estabilidad, bla, bla, bla. Y no lo voy a entender. Porque no entiendo un señor como el Rey saliente, el campechano, sea garantía o motivo de estabilidad para nada, no lo puedo entender, algo se me debe de estar escapando. Lo siento pero en este caso no coincido con la opinión general de esta entrada.

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    1. Tu comentario es expresión de la buena gente que sencillamente piensa que una república es mejor que una monarquía. Yo también lo pienso en abstracto. No me gusta la idea de tener un rey. Tengo una bandera tricolor que he utilizado en algunas ocasiones. Sin embargo, otra cosa es cuando pienso en cómo somos, nuestro carácter como sociedad, nuestros demonios históricos, nuestro pasado con dos repúblicas que terminaron como terminaron, entonces es cuando matizo y pienso buscando claves para orientarme. Tal vez, como en tu caso, mucha gente desconoce qué paso entre 1931 y 1939. Yo en cuanto tuve dieciocho años necesité responderme qué había pasado, por qué la dictadura de Franco durante cuatro décadas. Leí mucho, devoré libros de historia generalmente de marcado acento republicano, he leído literatura de la época, he recordado con mis alumnos la literatura del exilio, he ido a Collioure a visitar varias veces la tumba de Antonio Machado con mis hijas y con mis alumnos. Quiero decir que es un tema que para mí es importante. ¿Se puede elegir algo sin saber demasiado o casi nada? Pues claro, mucha gente lo hace simplemente pensando que no le gusta la idea de un rey. Pero yo pienso que existen los demonios históricos y que las sociedades son como son. Nosotros no somos como los nórdicos (que por cierto, Suecia y Noruega son monarquías), nosotros no somos alemanes, nosotros no somos británicos, nosotros somos españoles, un pueblo capaz de grandes cosas y a la vez chapucero, individualista, anárquico, idealista, tramposo, desorganizado, hedonista, envidioso, centrífugo, desestructurado, etc. No confío demasiado en nosotros como sujeto político dejados a nuestra propia inercia. Es una lástima pero a esa conclusión he llegado.Tú eres más joven y no crees en los demonios históricos. Vale. Tienes toda la historia por delante, el futuro es más tuyo que mío. Lo mío es simplemente una reflexión que puede valer algo o no valer nada. Solo escribí para desahogarme.

      Un cordial saludo.

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    2. Todo eso que dices lo entiendo, veo que al rededor hay países casi que más "chapucero, individualista, anárquico, idealista, tramposo, desorganizado, hedonista, envidioso, centrífugo, desestructurado" que España, como Italia, Grecia, Portugal, todos ellos sin reyes, pero vaya lo puedo entender. Pero lo que nadie me podrá explicar es lo de "dejados a nuestra propia inercia". Tanto peso tiene un rey como don Juan Carlos, tanto equibrio da, que pasa que el ejercito sin su figura sería peligroso, montaría un golpe de estado, saldría un nuevo Franco y nos montaría una dictadura en pleno siglo XXI en una Europa más o menos unida y pacífica. No lo se, lo vuestro me parece más bien miedo histórico, poca esperanza en el presente. Yo no es que sea optimista, pero no acabo de entender como la figura de una monarquía, de un campechano y su trole de despropósitos, tienen fuerza para retener todas esas amenazas que veis. Precisamente ahora acabo de poner la tele y sale un reportaje del Golpe de estado, y el "magnífico papel del rey" en el mismo. Que quereis que os diga, dudo muchísimo papel en el golpe, la única cosa importante que se le atribuye. No es que diga que la verdad absoluta sea lo que ha contado recientemente Pilar Urbano, pero no se porque tendría que considerar esa opinión como falsa y creerme la versión oficial. El que no desclasifiquen los papeles sobre el tema me hace pensar que hay algo que ocultar. Y si el golpe realmente fuese algo orquestado por el propio rey. Ya se que es una visión muy simplista la mía. Pero insisto, ¿Tan importante a sido la figura del rey conteniendo todas esas amenazas que ahora creéis que podrían volver?. Lo siento pero no me lo puedo creer.

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    3. Por cierto, si a todo ese poder equilibrante que no le veo al rey, le añadimos toda la serio de escándolos que se la atribuye a los diferentes miembros de la casa real, y toda la serie de cosas relacionadas con la misma, que todo el mundo sabe pero de lo que no se puede hablar, cosas miles que no vienen a cuento ni voy a enumerar, entonces la balanza se me va claramente con la opción de prescindir de el. Pero es que además no perdamos de vista el tema de que lo que pide la mayoría no es quitar el rey a secas con las consecuentes reacciones que podría provocar (aunque yo no las vea), estamos hablando de hacer un referendum y que se vote cual es el camino. Tan cerca del franquismo estamos hasta el punto de que no nos atrevamos a preguntarnos estas cosas. Creeis que es mejor perdonarle todos los mamoneos, todos los escandolos y dejarlo ahi para que haga de figurante que mantiene la estabilidad. No se, creo que cuando madure tampoco nadie me va a convencer de eso. Me parece un poco el argumento de virgencita, virgencita que me quede como estoy, un poco una actitud de no avance, en esa vía del miedo desde luego España no va a ningún sitio y seguirá con el binomio PP / PSOE por el resto de los siglos, porque es un pack, estos días esta claro que la monarquía y esos dos partidos es un pack que en estos días estan intentando salvarse el culo unos a otros. Perdonarme, pero hay que dejar paso a la juventud y desearles a nuestros hijos una sociedad mejor, y dejarles de nuevo un rey inútil para evitar yo que se que miedos del pasado, aunque realmente sean una amenaza real, no me parece una actitud del siglo XXI. Con esos mismos argumentos en Alemanía se tendría que ir con pies de plomo para que no resucitase Hitler y los suyos. No toquemos lo establecido no vaya a ser que la cosa se tuerza, mas vale malo conocido que bueno por conocer. No lo se, desde luego eso no va conmigo. Joselu, me encantaría saber si ante tus alumnos, el futuro, que postura adoptarías sobre este tema. Les recomendarías mantener el rey por lo que pudiese pasar??. No lo creo. No te conozco, pero por el respeto que noto que tienes a tus alumnos no les contarías eso, no sería coherente con hacerlos crecer. Pues a nivel de adultos no se porque tendríamos que hablar en otros términos. Un abrazo.

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    4. Recibo varios comentarios sobre mi post sobre la tercera república. Intento contestarlos con amabilidad y tacto, buscando la empatía. Un comentarista joven, José Antonio, me replica a mi comentario interrogándose que por qué hay que considerar a la monarquía fac-tor de estabilidad, que lo que predomina en muchos de nosotros es el miedo a los cambios, la acechanza de la memoria histórica, que los jóvenes, muchos de ellos, no saben nada de lo que fue la república, solo que es la ausencia de rey, que es muy simple lo que piden, que no interrogan a la historia sobre qué pasó en otro tiempo, que es una nueva etapa que no debe ser condicionado por los miedos de la transición.

      No sé qué contestarle porque efectiva-mente es el miedo lo que me domina, miedo al cambio y un escepticismo total sobre la capacidad de los españoles para entenderse y organizarse dejados a su inercia. No puedo más que ofrecer mi miedo, no me siento arrastrado por la aparente marea republicana que recorre las redes y las plazas de este país. Y ciertamente entiendo que hay muy po-cos que sean abiertamente monárquicos en España. Ni siquiera yo lo soy, mi alma es republicana, o lo era hasta no hace mucho. Sin embargo, ahora veo con temor este jalear de voces a favor de la república. A Juanjo le contaba en una respuesta a un comentario suyo que durante mucho tiempo la historia fluye pausada y, de pronto, se agita por la confluencia de múltiples factores, y se acelera como si fueran los rápidos de un río en los que la almadía parece como un pelele agitado por las olas. Esta im-presión tengo ahora. La abdicación del rey ha supuesto una especie de cita para todos los que son contrarios a la monar-quía pidiendo un referéndum sobre la forma de estado, algo que nunca se ha hecho en este país, puesto que la Consti-tución de 1978 fue un paquete cerrado que tuvimos que tragar para salir de la dictadura. Es cierto que no hemos podi-do definirnos sobre ello y la reivindica-ción es plenamente democrática y fun-damentada. Pero yo no me veo en una nueva refundación de España, país en que no creo porque no confío en el ca-rácter nuestro. Un país que tiende a la desestructuración, a las envidias y al enfrentamiento interterritorial.

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    5. Todas las bilis y hieles saldrían en un debate so-bre la nueva constitución en que se de-batiría el carácter confederal de España para acoger a Cataluña y Euskadi. Pero esto no sería tan sencillo. Estas regiones no se contentarían ya con una confederación que no podría funcionar de paso. Cataluña está desconectando de España. Ya actúa como si esta no existiera. ¿Existiría España sin Cata-luña y sin el País Vasco? ¿Qué sentido tendría ese país? ¿Sería España? Ese síndrome de humillación sería brutal, de humillación y de amputación. Y no me extrañaría que se produjeran conflictos violentos y que de nuevo se abriera una etapa de profunda crisis de identidad en lo que quedara de España. La pobreza y la falta de crecimiento y de parálisis sería total. Una España amputada y humillada sería muy peligrosa. Todos los odios resurgirían de forma abierta y peligrosa. El solar de España volvería a ser noticia internacional si su unidad saltara por los aires. Si esto se produce en un contexto republicano, no nos sería lejana la situación de Ucrania en que se están matando abiertamente los partida-rios de la unión y los prorrusos. Todos estamos jugando con fuego, y un siste-ma inestable que recogiera un reparto de escaños proporcional con múltiples par-tidos y la ausencia de partidos institu-cionales sólidos como el PSOE y el PP, crearían un país sin vertebración inter-na. Ya Ortega escribió un lúcido ensayo titulado España invertebrada.

      En fin, meditaciones de un descreído y de un escéptico que sabe que lo va a pasar muy mal en su edad provecta pues se habrá convertido en extranjero y enemigo en su país de residencia, un expatriado al que no sé quién pagaría su pensión ni cómo habría de pagar los ambiciosos estudios de Clara y Lucía que siguen viviendo sin la más mínima percepción del abismo a que nos esta-mos acercando y no es de extrañar: han vivido en un universo estable e idílico durante toda su infancia y piensan que lo que sigue será igualmente fiable y sólido.

      (Fragmentos de mi diario personal).

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  10. No tengo ninguna duda que es mejor una República que una Monarquía. No tengo ninguna duda de que la mejor manera de defender tus ideas es la confrontación dialéctica.
    Qué pasó en la 2ª República....Tantas respuestas como actores o intervinientes, a gusto de cada cual. pero tengo una cosa meridianamente clara. Si le pisas la cabeza al vecino llegará un momento que se revolverá contra tí. Aquella España era retrógrada, caciquil, vengativa...y sucedió lo que tenía que suceder y ganó quien tenía que ganar y ganó por disponer de más medios y por ser los que más perderían si no ganaban. Perdió como siempre el desarrapado, el pobre, el desgraciado, el que vió en la República una ilusión de vida. ¿Qué haríamos ahora si los ánimos de calentasen de nuevo? Curiosamente hasta la ley hipotecaria es la misma "practicamente" que la de entonces y las nuevas leyes restrictivas de libertades del PP se parecen mucho a otras leyes de la época. Los independentismos...3/4 de lo mismo...¿Qué haria? No lo se pero seguramente me pondría del lado del más desgraciado.

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    1. ¿El más desgraciado? ¿Acaso no hay desgraciados en todos los bandos? ¿En los dos bandos? ¿Acaso no hubo víctimas inocentes en los dos bandos? ¿Acaso no hubo vividores y asesinos en los dos bandos? ¿Acaso no hubo personas dignas en los dos bandos? Se pudo demasiada gasolina, se echó en grandes cantidades gasolina, y solo tuvo que esperarse que prendiera la mecha y estallara todo. España no necesitaba una revolución aunque muchos la quisieran hacer en doble sentido. España necesitaba evolucionar, crecer, extender la educación, pactar, ganarse a los católicos para el cambio, unirse y no enfrentarse. Ya sabemos ahora cómo acabó todo. ¿Cómo lo haríamos de nuevo? Buena pregunta, pero yo me temo que lo haríamos casi igual.

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    2. Esa es la cuestión. ¿Cómo hacerlo? Y Joselu, los desgracidos son siempre los mismos y están siempre en el bando perdedor sean del bando que sean

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  11. Voy a decir lo que pienso con toda sinceridad y sin ánimo de polémica. Es un período que por circunstancias profesionales he estudiado bastante a fondo y creo puedo decir algo al respecto:
    Me parece simplificador y erróneo asociar la idea republicana con lo sucedido entre 1931 y 1936 en unas circunstancias determinadas que tan siquiera se limitaban a lo que sucedía en España.
    Olvidamos que toda Europa era un volcán a punto de estallar, que crímenes y atentados se producían en Alemania, Polonia, Hungría, Italia o en Francia. Que el totalitarismo y la radicalización del fascismo o del comunismo recorría Europa y la URSS era un matadero.
    Me parece injusto asociar eso a la República y olvidarnos de los crímenes producidos en la Restauración. Olvidarnos de la Semana Trágica, los fusilamientos en Montjuich o las barbaridades de Primo de Rivera.
    Me parece antihistórico olvidarse de cuando nació el republicanismo español en el siglo XIX tras los desmanes de Fernando VII y el período de pronunciamientos en los gobiernos de Cristina e Isabel II. Me parece que deberíamos saber un poco más sobre aquellos demócratas que se entregaron al republicanismo tras demostrarse una y otra vez la necedad borbónica para implantar un régimen democrático en España. Republicanos que no tuvieron reparos en buscar un monarca de la casa Saboya que había traído la unidad y la democracia al país trasalpino. Cuando Amadeo dimitió, tomaron el poder y en el año y pico que gobernaron en una situación de máximo conflicto abrieron proyectos que se convertirían en estandartes para la población durante los siguientes 50 años. Bajo la Restauración la población urbana era básicamente republicana y ganaban todas las elecciones municipales en las capitales de provincia y grandes ciudades pero el alcalde, en cambio, por decreto real era elegido por el propio monarca. Fueron ellos los que impulsaron la modernización de España con el Instituto Libre de Enseñanza, el krausismo o el regeneracionismo del 98 o de Costa o Ganivet.
    El republicanismo español que llevó a la Segunda República era un movimiento de derecha, centro y centro izquierda. Alcalá Zamora era un conservador, Lerroux un populista virado a la derecha, Azaña un centrista reformador. Decir otra cosa sería faltar a la verdad y si las circunstancias fueron las que fueron no es un problema del republicanismo o de la propia república si no de que el propio régimen, el más democrático de la historia, permitió sacar a la luz de la libertad los males enquistados en la sociedad y nunca resueltos antes.
    La Alemania de Merkel no es la Alemania de Hitler. La Italia monárquica, no hay que olvidar que había un rey, del fascismo no es la la república de hoy. Ni siquiera la monarquía griega que apoyó a los coroneles en el 67 tiene que ver con la república griega de hoy. Y la España republicana tampoco, es obvio.
    Conclusión: nos merecemos otra oportunidad
    Un abrazo

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    1. Estimado Krapp, y digo estimado porque sé que representamos modos de ver la realidad que muchas veces no son coincidentes. Es por eso que estimo tus aportaciones que siempre llegan con argumentos de interés. Gracias.

      No me cabe duda de que lo más relevante de todo tu comentario es la parte conclusiva: nos merecemos otra oportunidad y que toda la argumentación anterior prepara este desenlace en una suerte de optimismo histórico en la obviedad de que la España del siglo XXI no es la de 1931 a merced de circunstancias internacionales e internas totalmente diferentes.

      Querría estar de acuerdo contigo pero no puedo. Es cierto lo que afirmas pero entiendo que los conflictos interiores de la España actual son en esencia parecidos a los de 1931, al menos a lo que se refiere a su invertebración territorial y a la falta de un algo común con el que sentirnos identificados sea históricamente, sea ideológicamente. Esa España republicana que puede que llegue a existir será una república más bien de lo que quede de España pues no es difícil imaginar que tanto Cataluña como el País Vasco no formarán parte de ella ni siquiera en una opción confederal que pudiera formularse. Al menos veo esto por aquí. Serían necesarios diversos referendos organizados por el estado. El de la independencia de Cataluña (que por aquí se da por hecha) y el de la independencia de Euskadi igualmente inexorable. Dudo que España, sea republicana o no, logre tener un magnetismo suficiente para retener a estas dos regiones que reclaman su total independencia. A estos referendos habrá que unir el de la elección entre monarquía y república, totalmente legítimo. Y España, o lo que quede de ella, de nuevo buscando su identidad, algo con lo que sentirse de una vez a gusto, como llevamos más de dos siglos desde las cortes de Cádiz. Supongamos que saliera la opción republicana para articular ese resto de España. La mayoría de este país es de centro izquierda, pero tiene una derecha férrea centralista, nostálgicos del franquismo (hay muchos más de los que se piensa) que sería totalmente hostil a la república. Vale, es cuestión de votos y de tiempo me podrás decir. Nacería una España escindida, enfrentada, que de nuevo no estaría reconciliada con su realidad ni su historia, unidos al sentido de amputación de su territorio que llevaría a que España basculara hacia la ultraderecha y el ánimo de enfrentamiento con las partes escindidas, es decir, Cataluña (o Països Catalans, que seguirán) y Euskadi (y Navarra que seguirá).

      No considero que el amanecer tricolor hará de los españoles un pueblo reconciliado consigo mismo y menos corrupto en sus élites y administradores.

      Eso sí, estos días nos estamos dando cuenta del agotamiento de la fórmula de la Transición, incluida la monarquía, el PPSOE, la vertebración del territorio, etc. Es cierto que estamos en una crisis profunda en que la república ahora aparece como una perspectiva por primera vez posible.

      Tú miras eso desde tu esperanza: nos merecemos otra oportunidad y yo lo veo desde un inevitable temor de que de nuevo volvemos a nuestra pasión favorita de echarnos al monte y reivindicar las utopías, lo llevamos en nuestros genes, es nuestro ADN.


      ¡Qué feliz hubiera sido siendo suizo y no español! Ellos sí que tienen claro quiénes son y no se pasan siglos y siglos buscándose a sí mismos, odiando su historia e inventando algo que les dé por fin sentido.

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  12. Joselu, no tengo ni pizca de esperanza en el buen hacer del futuro rey. Puedo parecer inconsciente, pero ahora mismo me da igual quién sea o cómo se llame, lo que vale es la institución en sí, los tremendos defectos, abusos y privilegios que acarrea, los gastos que nos ocasiona a TODOS los españoles (unos más que otros, que ésa es otra cuestión bien candente), las patochadas que sueltan a diestro y siniestro quienes se posicionan a un lado u otro... Todo está orquestado y consensuado, nadie quiere líos ni revoluciones. Nos guste o no, es lo que tenemos y no veo a corto ni a medio plazo posibilidad de cambio. ¿Eliminar la monarquía? ¡Ja! No creo que lo veamos. Me saca de quicio que sólo hablen de la futura reina como portadora de tal o cual modelito, de su estilo, de quién diseña sus vestidos. ¿Eso es lo que nos importa? Pues vaya mierda... El fondo de la cuestión no es ése, pero parece que a nadie le interesa qué hay detrás realmente: qué idología tiene el futuro rey, aparte de querer antener a toda costa la paz y la unidad de España, faltaría más. ¿Y si tiene que decidir sobre el independentismo catalán? Y no digamos si tiene que meter mano en los asuntos de corrupción y choriceo de su hermana... Todos tienen patente de corso para hacer y deshacer a su antojo, digan lo que digan. La monarquía no debería existir en ningún país actualmente. Cierto es que que nuestra última República no fue precisamente modélica, pero pasaron muchos años y muchos acontecimientos que explican aquella época y nadie quiere volver a vivirlo. El problema es que no hay un líder que nos aclare hacia dónde vamos y el agujero económico y social es cada día mayor, digan lo que digan. ¿Un nuevo rey lo va a solucionar? Permíteme que lo dude. Pero, al menos, alguien debería plantear seriamente la posibilidad del cambio, ¿o no?
    Ahora mismo mis preocupaciones son mucho más modestas, pero muy importantes para mí. Solucionado el problema médico de mi hijo, mi más inmediata inquietud es que el viaje a Asturias que iniciamos pasado mañana con 58 criaturas durante cinco días salga bien y sin tropiezos de consideración. A la vuelta me espera rematar el curso, dar las notas, la graduación... En fin, un no parar hasta finales de mes. ¿Qué tal lo llevas tú?
    Un fuerte abrazo, colega.

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  13. Si no le interpretado mal. Vd. viene a decir que una republica seria volver a los errores de la anterior.
    Ante esa tesitura nada que añadir

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    1. Pienso que la monarquía constitucional de carácter federal en que estamos en buena medida dio forma a las reivindicaciones republicanas de autonomía territorial, lo que al parecer no ha sido suficiente y estamos en otro proceso. No sería exactamente reproducir los mismos errores, no, porque el contexto sería diferente totalmente, pero sí considerar lo que tuvo aquella de bueno y lo mucho que tuvo de negativo. No creo que la estructura de una república supusiera un cambio en el capitalismo español, ni en el sistema bancario. Seguirían mandando los mismos. No sería una república socialista afortunadamente. Sin embargo, lo que parece evidente es que consagraría la desaparición de la España que ahora conocemos con la desagregación de Cataluña y el País Vasco. Esto supondrá un trauma histórico muy profundo que no sé si llegará a la violencia de algún modo. Pensemos que no, pero lo que es cierto que será una humillación muy honda para lo que quede de España. No creo que la solución confederal a que se alude sea practicable. Dicho sistema es para países que tienen una fuerte cohesión interna como Suiza o Estados Unidos por ejemplo.

      Podría ser un peligro la creación de un sistema proporcional puro en que aparezcan muy distintos partidos diferentes a PP y PSOE, lo que haría muy difícil la gobernabilidad del estado y la sucesión de gobiernos inestables al estilo italiano.

      La desagregación de Cataluña y el País Vasco puede escorar la política española hacia la derecha extrema.

      La hostilidad hacia la república sería otra realidad por parte de muchos españoles que no se sentirían representados por ella.

      Desde luego la segunda república de la que ya se toma su bandera por sistema, no sería un modelo en ningún caso. Fue un régimen que no contó con la parte de España que era no republicana y que era católica.

      Un cordial saludo.

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  14. Tradicionalistas y reaccionarios los hay por igual en la derecha y en la izquierda. Unos miran más cerca, hacia atrás, otros más lejos, pero ni unos ni otros lo hacen hacia adelante, ni mucho menos hacia el presente, que tanto se nos desfigura en aras de esas miradas al retrovisor. La idealización del tiempo pasado es una constante en ambos: unos idealizan la paz del Régimen; otros, el entusiasmo de la República: ambos, el afán de destruir al contrario, como muy bien has expuesto, Joselu, en un impecable retrato de lo que fue el caldo de cultivo de nuestra última guerra civil. La derecha mira a veces tan atrás como a D. Pelayo; del mismo modo que los nacionalistas catalanes miran a Guifré el Pilós o a un día antes de 1714, o a los mil años de historia que los contemplan. Digo la última guerra civil, porque hemos tenido muchas, y las carlistas están entre ellas, eran civiles de tomo y lomo. Cabrera, por ejemplo, era un “señor de la guerra”, como esos de los que hablan ahora las noticias, que tienen sus tropas y controlan un territorio, en su caso, el maestrazgo. ¡Y que de toda esa violenta historia de enfrentamiento a muerte no se saque ninguna enseñanza! Se dice que somos un pueblo, el español, refractario al aprendizaje de otras lenguas; y no debe de andar lejos el tópico de la realidad, a la vista del basic english con que hacemos el ridículo por el mundo (Aznar y señora sobresalientemente); pero me inclino a pensar que somos refractarios a algo peor: al razonamiento, a la dialéctica. Quizás por ello la “política” da tanto juego popular y emocional, porque lo que requiere, ante todo, es dejar en suspenso el espíritu crítico y sacar de nuestro atávico fondo de armario el de secuaz incondicional, variante, acaso, del adherente incondicional. Siempre se decía, durante el inicio de la Transición, que el pueblo era muy sabio y que sabía lo que votaba para evitar que todo saltara por los aires. No sé si ahora los mimos que lo decían dirán lo mismo. Y eso que hemos pasado por crisis de una magnitud acaso equivalente a la que ahora padecemos. En aquellos jóvenes de Hermosa juventud que se reunían en el parque para no hablar de nada, porque sólo utilizaban el lenguaje para repetir, no para crear, advertí, y me corrieron escalofríos por el cuerpo, el terreno abonado para los fascismos, de izquierda y de derecha, porque, y eso es sintomático, que desde Podemos nos digan, a día de hoy, que Cuba no es una dictadura fascista es como para desearles que intentaran hacer allí su labor de oposición popular, a ver qué nos contaban a su vuelta…, si volvían, claro; o que tantos nos nieguen que Stalin no fuera un asesino fascista de la exacta calaña de Hitler, que hay diferencias entre ellos, son señales de alarma. La acción social en los barrios marginados de Amanecer Dorado, equivalente a la penetración de Le Pen en los feudos obreros nos retrotrae a la gran crisis de los años 30 en cuyas aguas más que revueltas se gestaron los fascismos. Esos, como el alemán, exaltador de la patria y celebrador de las tradiciones y los cánticos populares y la “germanor dels que som com som”, que tan cerca tenemos, aquí en Cataluña…
    La ceguera respecto del presente es el gran problema de nuestro tiempo. Porque las miradas por el retrovisor saltan desde la tragedia del pasado hacia el baño de sangre del futuro. ¿O lo de Ucrania es un tebeo, que leemos como ficción? ¿O los asesinados por ETA son una descolorida página de hemeroteca y ahí se acaba la historia?
    Y la adulación interesada de la masa acrítica, va de la mano.
    No sé si serán malos tiempos para la lírica, pero parece que se avecinan los buenos de la épica, la barata, claro, como nos lo demuestran a diario.

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    1. Todo lo institucional y establecido (monarquía, partidos mayoritarios, iglesia, bancos, sindicatos, parlamento, senado, autonomías, y en general todo lo que represente la política) está en profunda crisis. Nadie supo prever la magnitud de esta crisis ni reconocer el camino especulativo que nos llevaba a la nada aunque era evidente mirando solo la prensa como se dedicó a posteriori Antonio Muñoz Molina para escribir Todo lo que era sólido. Efectivamente todo parecía sólido y no se cuestionaba. Ahora se ha desvanecido la confianza en el entramado institucional. El clima emocional de la gente necesita de nuevas emociones y rebeldías y lo entiendo. Puedo entender los orígenes del populismo viéndolo ahora en este conglomerado ideológico que es Podemos que nadie sabe muy bien que significa ya que está en la mente exclusiva de su líder que niega que sea un partido al uso. Hay rabia, incluido en gente que vive como dios y al que la crisis no le ha afectado para nada. Hay ganas de épica como bien dices. El otro día decía que la historia fluye aparentemente mansa durante décadas para desbocarse y acelerarse en un momento determinado. Hay mucha confusión, lo noto en los comentaristas del blog entre los cuales hay bastante discrepancia. Hay argumentos simples pero contundentes, diáfanos pero que no tienen como referente nuestra historia real, nuestra idiosincrasia y que creen que todo puede nacer de nuevo sin pasado, pero somos hijos de nuestro pasado. Supongo que esta visión la da el tiempo a algunos, o tal vez nos hacemos conservadores. El tema me preocupa. Y la mitificación de la segunda república es un tema extremadamente peligroso y acrítico. Y lo dice uno que tiene una bandera tricolor en el armario que ha sacado en los últimos veinte años cuando nadie la mostraba. Pero ahora no lo tengo claro. Yo siempre he soñado con un catorce de abril pero cuando parece calar entre la gente, siento una profunda desconfianza porque no se reflexiona en absoluto, solo se argumenta sesgadamente con las conclusiones sacadas de antemano.

      Si el futuro de este país es una confederación de repúblicas autónomas, creo que estamos perdidos si llega a materializarse.

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