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sábado, 26 de marzo de 2011

Una pedagogía incierta


Suelo mantener comunicación frecuente con exalumnos a través del Facebook en el que tengo enlazados a muchos de ellos, e incluso, mediante el correo electrónico, intercambiamos textos más complejos y densos, que me llenan de satisfacción, a la vez que me estimulan y me hacen seguir progresando. No son relaciones jerárquicas en las que un profesor con experiencia se comunica con personas que necesitan orientación. No, yo aprendo tanto como espero que aprendan ellos mediante esta relación que yo estimo y aprecio como totalmente horizontal.

A propósito de mi post de hace unos días titulado “Cara al sol” recibí en el Facebook el siguiente mensaje de un exalumno que concluyó el bachillerato hace un par de años. Lo transcribo para que podamos evaluarlo. Entresaco un fragmento de un comentario más extenso. Kike habla de lo que considera esencial en el proceso de aprendizaje:

“Es una muestra más de que el sistema educativo fracasa estrepitosamente desde la base. Cada vez nos empeñamos más en que los alumnos adquieran una infinidad de conocimientos, muchos de los cuales, dicho sea de paso, olvidarán en pocos días, y vamos dejando de lado lo que es realmente importante y en lo que, en mi humilde opinión, debería centrarse la educación y es en lo siguiente: deberiamos dar herramientas para aprender a pensar por uno mismo, para poder elegir entre lo importante y lo trivial, entre lo justo y lo injusto, en definitiva para poder adquirir un sistema de valores propio”.

¿Es este el objetivo de la educación? ¿Tiene razón Kike? Plantea que lo que deberíamos fomentar es enseñar a pensar por uno mismo para distinguir entre lo importante y lo trivial, entre lo justo y lo injusto con el objetivo de adquirir un sistema propio de valores. Lo he repetido porque quiero pensarlo y comentarlo con vosotros. No veo que esto sea lo que se fomenta en la educación que yo tengo en mi entorno y que está cargada de moralina en el mejor de los casos –con toda la buena intención supongo-, que no estimula la autonomía del pensamiento cuyo componente básico sería la libertad. Si se trata a los alumnos como impedidos intelectuales, reaccionarán como tales por la ley del espejo. Los sometemos a un sistema de reclusión en el que raramente pueden experimentar el gozo de la creación y el sentimiento de libertad. Para que haya placer en el aprendizaje deben comunicarse valores profundos de manera explícita y subliminal. El problema surge –a mi modo de ver- cuando se han de impartir –como dice Kike- multitud de datos que no son significativos porque no forman parte de un sistema coherente sino que son meros bits de información vacía. El conocimiento habría de encarnarse en algo físico, en algo necesario, en algo que hablara directamente al corazón y a la mente de estos muchachos que en esencia reclaman como resultado del sistema educativo la posibilidad de adquirir un sistema de valores propio.

Hay demasiados fragmentos que no forman parte de ningún sistema. Me angustia cuando me  veo como profesor representando esa función que me aburre profundamente. La represora y la que embute información que para mí no tiene ningún sentido ni fundamento para el tipo de muchachos a los que me dirijo. Y si yo me aburro, no quiero pensar lo que deben sentir ellos. Sin embargo, siento profundo deleite cuando puedo fomentar la dicha de aprender libremente, sin coacción, sintiendo la libertad de ser, y desarrollando secretamente la que considero la base de toda pedagogía con densidad: la autoconciencia. Cuando se llega a este nivel, el aprendizaje fluye porque se experimenta la libertad. El profesor disfruta y ellos se sumergen llenos de gozo inconsciente aprendiendo significativamente, y si se les pone ópera de fondo con María Callas mejor que mejor.

Decía Einstein «La escuela debe tener siempre como objetivo que el joven salga de ella con una personalidad armoniosa, no como un especialista». Ello implicaría que el alumno no sólo debe buscar conocimientos sobre las cosas, sino que debe conocerse fundamentalmente a sí mismo, y para ello debe ser consciente del mundo de su interioridad moral, emocional y existencial abriéndose a ello, paulatinamente, desapasionadamente, sin juzgar, sin comparar... sólo siendo capaz de mirar serenamente el fluir caótico de su mente y después aprender a mirar el mundo críticamente. 

No sé qué nombre debería recibir la que considero Pedagogía de la autoconciencia, pero mi historia como profesor, plagada de fracasos y desesperanzas, me ha mostrado que es la única que enseña algo, pero para ello el profesor ha de aprender a ser autoconsciente y a transmitirlo. No es algo que se improvise y difícilmente se podrá volver a ser moralizador ni a gustar de un recinto cerrado por rejas. No sé si he llegado a explicarme… 

31 comentarios :

  1. Joselu, una vez más,...

    ...muchas gracias.




    No sabes el respeto y la admiración que profeso a la figura.- y realidad,.- del profesor,...del maestro.


    ...He sido tan afortunada, que ahora está provocando una incertidumbre egoísta con respecto a lo que exijo, o más bien espero para mi hijo.




    (siempre te digo lo mismo, verdad?,...:)





    Muchos besos.
    B.D.C.J.

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  2. He visto profesores convertidos en actores y otros, los menos, personas. Ellos mismos. Importa asombrar. Hacer no ya pedagogia sino vida. Dentro del aula, vida.

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  3. Creo que es mas fácil aprender a hacer una redacción que aprender a vivir.Y nunca se aprende a vivir si no se piensa, si no sabes lo que quieres.
    La cultura es necesaria para la vida también. Que puedas responder a preguntas como las que le hicieron en la Noria a la ganadora de gran hermano. No sabía que era la península Ibérica ni como se llamaban los reyes Católicos. Yo me hago la pregunta de si una chica así está preparada para pensar o son dos cosas aparte.
    Un abrazo Lola

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  4. Hay un pedagogo, Ken Robinson, (supongo que lo conoces) que va por ahí diciendo que la escuela mata la creatividad y que la mayoría de las cosas que se enseñan no son válidas ya para formar ciudadanos en el mundo en el que nos movemos. Lo he visto en el programa REDES de la 2 y, aunque no estoy de acuerdo en todo lo que se dijo en ese programa, me ha dado que pensar y, cuando tenga tiempo, me gustaría escribir un post sobre eso: ¿lo que enseñamos ahoga los talentos?, ¿Por qué matemáticas y no ajedrez?, ¿Por qué priorizar unas enseñanzas sobre otras?,¿Es tan importante que sepan quién fue y qué escribió Garcilaso? Hace unos días hablaba yo de la poesía petrarquista en un 1º de Bachillerato muy bueno y oí (le salió del alma a la chiquilla):"¡Qué rollo!". Después me confesaron que no es mi forma de dar clase, es que la poesía del Renacimiento no les dice absolutamente nada.
    No tengo aún respuestas, pero creo que hay que cambiar y esa Pedagogía de la Autoconciencia de la que hablas puede ser un principio.
    Feliz día, Joselu.

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  5. Parece que este sábado nos ocupaban pensamiento similares... que tú has expresado con maestría. Libertinos que somos joselu :)

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  6. Bueno, creo que los problemas que hay están señalizados, creo que hay pedagogías alternativas, métodos diferentes y ¿ganas? de cambiar.

    ahora solo hay que dar el paso.

    yo de mi paso por la educación pública, no recuerdo nada bueno que no sea algunas relaciones humanas y un gran parte de autodidacta que por desgracia no me sirvió para defender mis deseos, pero si para ser una persona mejor (eso creo).


    espero que la falta de financiación no malogre los pasos dados.

    ilusión

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  7. MartinAngelair, seguro que tu hijo encontrará esa voz, a ese maestro necesario y luminoso. Pero si no lo tiene, tendrá la tarea de constituirse él mismo en su maestro. Y quizás no sea la peor opción.

    Emilio Calvo de Mora, vida dentro del aula. Cuando se alcanza, un temblor nos conmueve. Lo reconocemos intuitivamente.

    Lola, lo hermoso es que redactar también sea un elemento esencial en la vida. La realidad es que a nuestros jóvenes no les gusta redactar. No sé cómo fomentar ese deleite de la palabra escrita.

    Hortensia Lago, el caso es que mis alumnos de bachillerato tampoco se sienten atraídos por Cinco horas con Mario ni con los años sesenta, la década prodigiosa. Me temo que el presente vertiginoso es un vórtice que absorbe todo el pasado. De ahí nuestro desafío intelectual: hacer necesarios tanto la poesía del Renacimiento como a Miguel Delibes. No es fácil. Y en cuanto a lo que enseñamos no es válido o que la escuela mata la creatividad, no me cabe duda. En nuestra mayoría somos mentes estrechas, pero las de nuestros alumnos también lo son. No saben abrirse al placer del conocimiento y al fascinante hecho de aprender. Quizás porque no sabemos enfocarlo. El hecho de plantear estas dudas ya es estimulante.

    Serenus Zeitbloom, me gusta lo de libertinos, en relación a libertarios y libérrimos y liberales.

    Eloi, espero que la escuela digital siga en pie aquí en Cataluña. Yo ya no sabría volver al libro de texto que es una rémora.

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  8. Kike tiene razón y creo que el mundo de la docencia lo tenemos muy claro: mejor saber pensar y razonar que acumular datos. Pero enseñar a pensar y a razonar es harto difícil – mucho más que impartir datos - y ahí estamos...

    Un cordial saludo

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  9. Me cuesta mucho teorizar sobre ello, pero lo cierto es que 'percibo' cuándo mis alumnos están aprendiendo algo útil, sin saber por qué ni cómo. En ocasiones se produce en un intercambio trivial de información, otras cuando nos sumimos en una actividad que les ilusiona, otras simplemente leyendo... No tengo claro si el trasvase de información es relevante en nuestros días -una compañera, formada ya en la LOGSE, se quejaba precisamente de lo poco que había aprendido de cultura general-, ni tampoco me convence únicamente el 'aprender a aprender' sin contenidos. Sin embargo, hay cosas por las que no quiero pasar: dictar apuntes, memorizar lecturas, reproducir biografías de escritores... todo eso me parece inútil.

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  10. Joselu, me encantan estas reflexiones tuyas sobre educación. Creo que muchos pensamos lo mismo, que nuestro sistema educativo hace aguas por todas partes pero especialmente en el aspecto emocional. Apenas le prestamos atención. Como mucho, nos limitamos a solucionar conflictos cuando surgen, pero muchos huyen de la impicación afectiva. Dar Matemáticas no supone ningún conflicto, lo malo es entrar en la situación personal del alumno, la que puede levantar ampollas. Sin embargo, muchos hemos abordado cuestiones peliagudas a partir de un texto literario o de una situación surgida en clase. No podemos olvidarnos que tratamos con personas y que el conocimiento sin más está vacío. Lo que nos da vida son las emociones, los pensamientos, pero aprendemos a base de experiencias no siempre agradables. ¿Por qué los maestros no podemos ayudar a nuestros alumnos en esa parte de su formación? Yo quisiera guiar a los míos por otros caminos no incluidos en el currículo y no me dejan, me obligan a seguir unos programas anacrónicos y absurdos. ¿Para qué necesita un niño de diez años diferenciar entre poemas estróficos y no estróficos? ¿No es mejor enseñarles a disfrutar de la poesía sin necesidad de recurrir a esa teoría? Hya que hacer encaje de bolillos para armonizar el querer con el poder, el deseo con la obligación.
    Siempre es un placer leerte. Un fuerte abrazo, colega.

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  11. Luis Antonio, no es fácil ciertamente. Más cuando estamos presionados por la angustia del nivel que se ha de alcanzar, de los temas que se han de ver, del recorrido que hay que trazar. ¿Qué es lo importante? Entreveo un campo inmenso con las nuevas tecnologías que permiten el acceso a la información de manera creativa. La humanidad está en un momento decisivo para su futuro, y nada de esto se proyecta en las aulas que parecen aisladas de la realidad. Esto es lo que más me inquieta, unido a la dispersión de atención que provoca la sociedad discontinua, la tecnología, los medios de comunicación. Se requerirían enfoques humanistas de nuestra función utilizando posibilidades de relajación y atención mental. El problema es la falta de autoconciencia personal y planetaria. Creo yo. Un cordial saludo.

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  12. Antonio, estamos experimentando, buscando nuevos modelos, lo que puede exponernos a la incertidumbre. El profesor que piensa que los conocimientos es lo único importante puede tener menos contradicciones si consigue hacerse con el control de la clase. Yo apostaría por el aprendizaje significativo pero ello implica una forma de trabajar que sigue otros rumbos distintos y para algunos puede significar "dar poca caña". Yo procuro dar caña, y a la vez fomentar la reflexión. Cuando esta surge, el aula se ilumina. Son momentos irrepetibles. Este año estoy teniendo algunos con los que menos cabría esperar, pero de esto ya hablé en otro post. Antonio, tú has sido referente en estos años de ilusión, de innovación. He discrepado de tus ideas en ocasiones, pero pensadas luego, veo en ellas todo un sistema extraordinariamente sugerente, aunque ello no significa que todo me sea aplicable. Este diálogo es fecundo y me enorgullece. La mente siempre abierta.

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  13. Yolanda, lo curioso es que una compañera que se está preparando las oposiciones y está trabajando la legislación educativa asegura que en los modelos competenciales hay un campo inmenso para la innovación y la búsqueda de nuevos modelos de enfocar la enseñanza y este aspecto emocional, al que yo añadiría, el espiritual no entendido en el sentido religioso sino anímico (de animus), están muy descuidados, pero a mí personalmente es lo único que me interesa. Se pueden empollar las estrofas pero no adquirir una escala de valores, una capacidad crítica, el discernimiento de lo importante de lo trivial (como decía Kike), un reconocimiento de la realidad del mundo. Creo que tenemos más campo del que pensamos pero lo desconocemos (yo el primero). Pero tengo la impresión de que no voy tan desencaminado cuando me lanzo a crear y veo a mis alumnos disfrutar y aprender cuestiones difíciles de evaluar sino es en el proceso de maduración emocional e intelectual. Un abrazo, colega. Es un lujo tenerte como comentarista.

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  14. Muy buen post, como siempre. Ya que tocas por encima el tema de las opsiciones.Que sentido tiene que en las oposiciones se exija memorizar un temario en vez de realizar otro tipo de pruebas que demuestren la capacidad de enseñar, educar, pensar... (incluso cuando la enseñanza es tú verdadera vocación).Nunca lo he entendido ni lo entenderé.

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  15. Joselu : Estuve leyendo tu entrada y los intercambios. Profundizar un poco en lo que sucede en la escolarización de otro país - tan lejano y a su vez tan cercano a nosotros – me viene muy bien y se agradece.
    Muy develador el texto de Kike. Soy madre de tres alumnos y fui alumna a mi vez - en primario, secundario, terciario y postgrado - esa es toda la experiencia en pedagogía que tengo y muchos de los buenos maestros que tuve ni siquiera conocían de pedagogía, pero me espanta - literalmente - lo que veo y vivo, acompañando a mis hijos. Siento que tengo que hacer - como madre - el trabajo inverso para intentar equilibrar los efectos que produce la escolarización en el sentido del alejamiento de la realidad en las aulas o mejor dicho, del modo como se "construye" una realidad dentro de ellas.
    Pensaba en Ivan Illich y sus textos y si bien no acuerdo absolutamente en todo, por supuesto, no puedo menos que pensar que se está matando la creatividad y la libertad de pensamiento, también quiero creer que es sin intención, pero no puedo alejar totalmente de mi pensamiento el cuestionamiento de qué sucedería en nuestra civilización si todos los individuos pudieran pensar por sí mismos. No puedo dejar de pensar a quiénes les interesa (o no) que cada individuo decida por sí, es decir, que ejerza su libertad. De qué modo se sostendrían los ejércitos, las guerras y la sociedad de consumo desenfrenada si cada uno decidiera...Cuando me meto en esos túneles ya no estoy tan segura de que la escolarización tal y como está en nuestros días sea una sólo una deformación que encontrará su cauce. Escribe Yolanda: "Yo quisiera guiar a los míos por otros caminos no incluidos en el currículo y no me dejan, me obligan a seguir unos programas anacrónicos y absurdos. ¿Para qué necesita un niño de diez años diferenciar entre poemas estróficos y no estróficos? ¿No es mejor enseñarles a disfrutar de la poesía sin necesidad de recurrir a esa teoría? Hya que hacer encaje de bolillos para armonizar el querer con el poder, el deseo con la obligación." He escuchado a varios docentes un discurso similar, esa falta de libertad de los docentes ceñidos a cronificaciones institucionales me parece muy riesgoso en esta coyuntura...
    Tu blog es un muy buen sitio para pensar en estas cosas. Gracias.

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  16. Es difícil explicar (resumir) en un comentario lo que uno entiende por una recta acción pedagógica. Yo, por mi parte, siempre tiendo a buscar el biestar emocional y personal del alumno como fin último. Luego, como asunto secundario, está el hecho de si ha aprendido conceptos o no. Me gusta penetrar en su terreno, ser cómplice de sus comportamientos y en esa complicidad dirigir su actitud. Quiero alumnos felices y alumnos que confíen en mí. Si consigo esto último me es más fácil entrar en su terreno. Y por fin diré que busco contar cosas que les puedan interesar (ya sé que esto es la parte más difícil de la labor). Lo que pasa es que muchas veces todo este castillo de naipes se viene abajo por conductas disruptivas de algunos alumnos. Por eso la educación es una labor tan ardua, porque no siempre el barco navega hacia donde el timonel dirige el buque, si surgen tempestades llega la zozobra...

    Un abrazo.

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  17. Pensar, siempre debió ser pioridad. Ahora, y también antes (que no sé si lo fue en algún momento, pero visto el panorama, permíteme que lo dude). Estaríamos todos mucho mejor, estoy convencida. Precisamente ahí el -difícil,dificilísimo- reto, supongo ¿dónde si no?

    Besos, Joselu.

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  18. Me parece muy cierto lo que dice el correo de tu alumno, JOSELU

    Es más, debería ser la verdadera forma de enseñar, ahora bien no deja de ser una utopía, por muchos motivos.

    Uno, el corsé al que profesores y alumnos estáis sometidos, ya sabes programa, programa y programa... una selectividad por pasar, un mundo competitivo en el que los valores importan poco siempre que consigas el brillo de éxito.

    Dos, educar en conceptos tan abstractos y complejos como lo justo e injusto, prioritario y secundario, siempre es más que discutible, según la interpretación de cada uno e incluso, no sé si todo el profesorado está preparado a ese nivel ¿dudo que a un profesor de matemáticas se le instruya para impartir su asignatura en ese tipo de valores, ni si los tiene en cuenta si quiera.

    Tercero ¿cómo se enseña a pensar? a mi me parece sin duda lo más importante, pero para ello hay que tener voluntad y querer...por parte del alumno y por parte del profesor que debe potenciarlo. Desgraciadamente, tengo la sensación que se sigue primando al papagayo más que al que de verdad aporta ideas, sé que tú no.

    Yo creo que conciencia la tiene todo el mundo, lo que hay es que enseñar a reconocerla y saber usarla. Y sin embargo cada vez se tiende a anestesiarla más y más.

    Siempre he criticado la uniformidad del sistema educativo actual, su poca flexibilidad en métodos y en contenidos. La respuesta siempre ha sido la misma, no hay medios, no hay voluntad ni política, ni institucional. Vivimos en un mundo pragmático, en el que todo se reduce a coste beneficio, triste pero real.

    Tu visión de la educación es el verdadero, ahondar dentro, para que aflore lo que haya ahí, si a caso para darle forma pero respetando el fondo, en un ambiente propicio en el que se estimule las ganas de aprender, se prime y potencie el esfuerzo personal y la evolución de la persona y como tú dices si de fondo se la tiene a ELLA

    ¡¡ El cielo!! :-)


    Muchos besos y muchas sonrisas, gracias:-)

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  19. Interina, sé por compañeras de seminario la sobrecarga de legislación que suponen una oposiciones, legislación que luego en la práctica diaria es orillada, no oficialmente, claro, pero sí en el ejercicio del aula y funcionamiento del centro. Ello me agrada porque tengo una vena ácrata que me hace detestar la enorme burocracia legislativa que existe. Dicho esto, pienso que para ser un buen profesor es necesario ser notable profesional en la materia correspondiente y una buena disposición para la comunicación. Comunicación es la esencia de la relación entre profesores y alumnos. Y no es fácil. Es importante que hagáis prácticas durante meses en un centro con alumnos reales y que llevéis una clase por vosotros mismos, aunque acompañados de un tutor. Deberíais llegar a las aulas con un conocimiento de la realidad con el que comprobaríais si realmente os gusta la docencia. Y sí el componente de práctica comunicativa debería tener un mayor peso, aunque el examen tampoco puede ser orillado. No deja de ser un proceso selectivo. Pero sí la práctica pedagógica tendría que tener un mayor valor.

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  20. Con todos mis respetos hacia tu exalumno, no me gustan demasiado las críticas que vienen de fuera. Mucha gente cree que tiene la clave de la educación y abundan las recetas para hacerlo mejor. Pero hay que bajar a la cocina para saber lo que se cuece.
    Yo diría que los objetivos de la enseñanza van más allá de la transmisión de conocimientos. También se trata de enseñar habilidades y capacidades, así como de adquirir hábitos y costumbres, y también cualidades y valores como honestidad y responsabilidad.
    Los contenidos de las asignaturas son la excusa que se utiliza para conseguir estas metas, muchas veces más importantes que el conocimiento en sí.
    Tamoco coincido en lo de olvidar las cosas aprendidas, a veces creemos que hay cosas que hemos olvidado pero están ahí y han salido a flote cuando las hemos necesitado. En mi caso creo que me resultaron más fáciles los estudios superiores gracias a la base que llevaba desde el colegio, aunque no recuerdo nada en concreto de aquella etapa.
    Dicho esto coincido con él en que deberían reducirse los contenidos a lo más importante y menos especializado posible.
    En cuanto a los valores creo que deberían trabajarse valores lo más universales posible, no sólo mirando por el bien del alumno sino también pensando en el bien común.
    Cada uno en la vida ya se irá formando sus propios valores no veo que eso sea terreno de la escuela o el instituto.

    Un saludo.

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  21. Gracias Joselu, como siempre muy acertado en tus comentarios, estoy practicamente de acuerdo con lo que dices. Respecto a los contenidos, que tienes que demostrar que sabes en el examen teórico de tu especialidad, es más de lo mismo, una simple reproducción mecánica de los mismos y eso ya lo hemos hecho en la carrera. De ahí que muchas veces estoy de acuerdo con los alumnos que hacen estos planteamientos. Memorizar está hasta un punto justificado, pero sigo pensando que lo que hay que aprender es a pensar, que es lo que realmente vale para la vida, los contenidos siempre están ahí accesibles para cualquiera, y más ahora con las nuevas tecnologías. De nuevo muchas gracias por este debate y por lo que aprendo con tus entradas y los comentarios de todos tus lectores.

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  22. Ana, te había escrito un largo comentario que se me ha borrado. En él te decía entre otras cosas, que la labor de los padres es esencial para estimular el aprendizaje del respeto y de la cultura. Sin los padres la escuela se limita a poner parches sociales en muchachos desorientados y muchas veces engreídos que se creen que lo saben todo y pretenden desafiar a los profesores. La labor fundamental, la que tú haces, es en casa. La creatividad es algo añadido. Necesita un marco donde encarnarse, un amor al arte, a las formas expresivas que no vienen de la nada. Antes los padres podían ser ignorantes pero respetaban a los que tenían conocimiento y lo transmitían a sus hijos este respeto. Hoy vemos que los profesores son los más denostados, los menos estimados... Si esto lo oyen los hijos en casa no es de extrañar que valoren poco nuestra función. Sigue trabajando con tus hijos. La función de la escuela no debería ser educar, eso ya deberían traerlo puesto desde casa. Nosotros hacemos muchas veces lo que podemos, aunque es cierto que, a veces, se hace de forma rutinaria lo que a mí no me gusta. Pienso que la enseñanza tiene una dimensión estética y artística.

    Cordiales saludos.

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  23. Miguel, creo que has hecho una hermosa descripción del acto educativo. No puedo añadir nada más a tu sensata interpretación que es solidaria de tu mundo de buenas vibraciones. Y sí la nave tiene cada día una singladura incierta y no siempre va adonde pretendía el capitán o timonel. Es la pura realidad.

    Un abrazo.

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  24. Miguel, creo que has hecho una hermosa descripción del acto educativo. No puedo añadir nada más a tu sensata interpretación que es solidaria de tu mundo de buenas vibraciones. Y sí la nave tiene cada día una singladura incierta y no siempre va adonde pretendía el capitán o timonel. Es la pura realidad.

    Un abrazo.

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  25. V. he encontrado más eco en mis cursos con marroquíes para el acto de pensar que en señores alumnos de segundo de bachillerato humanístico. No sé si el engreimiento, la saciedad, la incultura de nuevo rico (es un decir lo de rico pero sí de creerse mejor que otros) llevan a esa petulancia en que se cree que se sabe todo. El primer acto de creación de un pensamiento libre -la primera pieza- es la de desconfiar de nosotros mismos y de todo lo que hemos aprendido. Aquí se inicia un proceso que incluso puede llegar a ser doloroso. Pensar no está exento de riesgos y está claro que en nuestra sociedad de la comodidad no está muy de moda. Pues en los adolescentes tampoco. Besos.

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  26. María, hoy en clase de segundo de eso, hemos estado haciendo ejercicios de lengua sobre el uso de la b y la v. Ha salido el prefijo bio- y la palabra biosfera. He dibujado el planeta y me he puesto a hablar de la fragilidad de la biosfera y toda la agresión que está recibiendo. Habían oído hablar del calentamiento global y hemos añadido todo lo que sabían sobre ello y que yo completaba. En mi curso de inmigrantes, una alumna árabe (que no aprueba pero siempre hace unas intervenciones geniales -al final la aprobaré por ello, creo yo) ha puesto el colofón a todo lo que hemos estado hablando. Ha preguntado: "Y nosotros ¿qué podemos hacer?" Pero no lo decía en el sentido de que todo lo que hiciéramos sería inútil sino con el tono de alguien que quería saber realmente qué podíamos hacer. Creo que en esa pregunta se cifra toda una actitud ante el conocimiento que es muy superior a la que encuentro en otros niveles posteriores. Es una pregunta que implica seriedad y humildad, esa que está tan alejada de las actitudes de tantos que pasan por las aulas (y de sus padres). Para saber hay que reconocer la propia ignorancia y atreverse a preguntar eso tan simple. "Y nosotros ¿qué podemos hacer?"

    Eso es pensamiento libre.

    Besos.

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  27. Toro sentado, tu intervención puede propiciar un buen debate sobre si es bueno que la educación ayude a generar una escala de valores. Ciertamente esta debería venir en buena parte ya formada de casa. La escuela clásica era complementaria de la familia con la que en resumidas cuentas compartía la ideología social y moral. Me pregunto si empresas como la Institución Libre de la Enseñanza con su apuesta por el respeto, la tolerancia, la apertura de mentes, los métodos no represivos, el fomento del pensamiento libre, etc son de tu agrado y si eso supone también una injerencia en lo que no se debía entrar por parte de la escuela.

    Creo, a mi juicio, que el mayor valor que puede fomentar la escuela es el pensamiento libre, no dogmático, que desconfíe de sí mismo, que no tenga mitos que no se puedan derribar, y volver a elevar si es necesario.

    Pero no todos están preparados para ello. Un pensador libre es un revolucionario.

    Un abrazo.

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  28. Lo de la escuela alejada de los valores es simplemente imposible, pus en toda relación humana están presente. Y creo que de estas relaciones en la escuela hay unas cuantas.

    Hoy tengo el día flojo y observo con fatiga y cierta desesperanza esta confusión que siempre rodea la escuela. Otros días me siento dispuesto a caulquier cosa, pero hoy agradecería que la escuela tuviera claros sus objetivos, tuviera claro qué quiere conseguir con sus alumnos, y yo como maestro tuviera claro cómo hacer mi trabajo. Hoy envidio profundamente al obrero que entra a trabajar, sabe perfectamente su cometido, lo hace, se va a casa. En principio y fundamentalmente, mis jefes me pagan por transmitir los saberes recogidos en el currículo oficial. ¿Es lícito que los maestros tomemos decisiones sobre si es más importante ese currículum o los valores, las emociones, las relaciones sociales...? Quizá sean asuntos que el sentido común indique, pero no son nuestra función principal, por la que estamos contratados, y, cuando abordo esos contenidos difusos, siempre acabo con la sensación desagradable de si estoy haciendo lo que debo o no, y si estoy inclumpliendo mi obligación.

    Y aprender a aprender, ser creativo, ..., eso está muy bien, pero ¿cómo se hace? La mayor parte de las experiencias mundiales en pedagogía constructivista (que fomenta tales ideas) han sido estrepitosos fracasos. Yo creo que nadie sabe muy bien para qué sirve hoy la escuela. De qué trabajarán los alumnos dentro de quince años. ¿Debemos formar personas críticas o sumisos trabajadores que contribuyan al sistema económico inmoral en el que vivimos? Precisamente creo que de ningún modo la administración desea ciudadanos críticos. Sería un desastre para el sistema. ¿por qué lo plantean en los preámbulos curriculares o en áreas como lengua y conocimiento del medio entonces? Todo ello mezclado con decisiones políticas arbitrarias hacen una combinación extraña.

    Disculpad la poca claridad. He de dormir.

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  29. Joselu, contestando a tu pregunta.
    Estoy intentando leer un poco sobre temas de pedagogía. No conozco bien la Nueva Escuela. ¿Alguna recomendación para leer?
    Opino según lo que me encuentro en el día a día, y lo que hablo con compañeros.
    De todos modos todo suena bien, todo son palabras bonitas. Claro que estoy a favor del respeto y de formar espíritus críticos.
    No creo que en la escuela actual lo estemos consiguiendo.
    Lo de los métodos no represivos lo comparto si se trata de rechazar la violencia, pero creo que deberíamos poder expulsar de una forma más directa a los alumnos que perturban la convivencia.
    Un saludo.

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    Respuestas
    1. Hola, eso quería preguntarle Joselu. Soy tallerista en una casa de cultura y tengo a mi cargo jóvenes de nivel secundaria. Son trementos e irrespetuosos la mayoría de las veces, así que les he pedido que salgan de la clase, pero me piden una segunda oportunidad, y se las doy.La vez pasada bajo, a petición mía, el director de la institución para hablar con ellos,y les recalcó que serían expulsados si no cambian su actitud. Yo seré honesta, hemos trabajo muy bien en ocaciones, pero creo que ya me tomaron la medida y se desatan. No quiero expulsarlos pero tampoco encuentro un método que me ayude a crear un ambiente creativo y respetuoso.En este caso qué puedo hacer.

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