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domingo, 14 de noviembre de 2010

Monólogo de Andrés (carpe diem).

                                                                             
Creo que no hay tópico latino que resuma mejor nuestra época y el modo de estar la juventud en el mundo que éste acuñado por Horacio en sus odas: Carpe diem quam minimum credula postrero (Aprovecha el día, no confíes en mañana).

Aprovecha la juventud, disfruta el instante, disfruta del placer del momento… son diferentes interpretaciones prácticas de la sentencia latina. ¿Quién no estaría dispuesto a firmar que todos los que leemos esto entenderíamos este principio? Disfrutar el momento. ¡Qué bello ideal! La vida se orienta a ese instante fugaz que constituye nuestro presente infinito.

Mi sobrino Andrés, del que he hablado en otros momentos, está en un momento decisivo de su vida. Ha acabado un módulo profesional de Mantenimiento e instalaciones electromecánicas, tras un pasado tormentoso en la ESO. Ahora tiene novia, vive con sus padres a sus diecinueve años y empieza a soñar en llevar una vida independiente con ella. No está acostumbrado a sacrificarse. Piensa que la vida debería ser cómoda con él que no ansía nada más que llevar a cabo el pensamiento de Horacio: disfruta el instante.

Sin embargo, él depende de sus padres con numerosos conflictos. ¿Cómo alcanzar la independencia?

El trabajo está mal aquí, estamos en plena crisis y la franja de edad más castigada por el paro es la de 18-34 años. Gente con carreras ha de esconder su currículum para intentar acceder a trabajos diferentes a su cualificación profesional y que no colman sus expectativas). Pero tampoco los consiguen.

¿Qué hacer? ¿Cómo afrontar una vida personal? Alguien sugiere a Andrés –quizás fui yo- que una posibilidad es emigrar a algún país europeo donde se valore su título. Alemania apareció como un país con posibilidades.

¿Alemania? –pensó Andrés-. No, esto tiene que cambiar, no puedo irme de aquí donde tengo la comodidad y a mi chica. La crisis no puede ser eterna. Todo tiene que ir a mejor, sobre todo si se van los socialistas. España es lo importante. Y además los inmigrantes se aprovechan y viven de los subsidios. Una, grande y libre. Franco no era tan malo. Con él había trabajo.

¿Qué hacer? ¿Convertirme en emigrante como estos? ¿Ir a otra sociedad donde no conozco el idioma y tener que luchar y abrirme camino para algún día tal vez regresar. No, no quiero. Quiero vivir bien, aprovechar el instante, hacer el amor, sólo quiero lo que quiere cualquiera: placer, estabilidad, evasiones, y además dinerillo para mis gastos. Pensar en el futuro cuesta y no me gusta. Mi tío dice que pueden pasar cinco años y seguir en las mismas circunstancias que ahora. No le creo. Esto ha de cambiar. No puede ser verdad eso de que habremos de sacrificarnos para conseguir mucho menos de lo que tenemos ahora. ¿Quién tiene la culpa? Nosotros, seguro que no. ¿En qué mundo vivimos en que no podemos vivir tranquilos según el modelo horaciano?

¿Yo en Alemania? Quia, a mí me gusta el chorizo y la tortilla de patata, jugar a la play, conducir el coche de mi padre, salir, y ahora que tengo novia, pues ya se sabe…
No, no y no.

Eso del sacrificio es de épocas pasadas. ¿Cómo va a tocarme a mí? 

25 comentarios :

  1. Los jóvenes se ven consumistas, egoístas y muy poco tolerantes

    http://www.20minutos.es/noticia/106520/0/consumistas/egoistas/tolerantes/

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  2. El mediocre
    El hombre mediocre es incapaz de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar. De ahí que se vuelva sumiso a toda rutina, a los prejuicios, a las domesticidades y así se vuelva parte de un rebaño o colectividad, cuyas acciones o motivos no cuestiona, sino que sigue ciegamente. El mediocre es dócil, maleable, ignorante, un ser vegetativo, carente de personalidad, contrario a la perfección, solidario y cómplice de los intereses creados que lo hacen borrego del rebaño social. Vive según las conveniencias y no logra aprender a amar. En su vida acomodaticia se vuelve vil y escéptico, cobarde. Los mediocres no son genios, ni héroes ni santos.
    Un hombre mediocre no acepta ideas distintas a las que ya ha recibido por tradición (aquí se ve en parte la idea positivista de la época, el hombre como receptor y continuador de la herencia biológica), sin darse cuenta de que justamente las creencias son relativas a quien las cree, pudiendo existir hombres con ideas totalmente contrarias al mismo tiempo. A su vez, el hombre mediocre entra en una lucha contra el idealismo por envidia, intenta opacar desesperadamente toda acción noble, porque sabe que su existencia depende de que el idealista nunca sea reconocido y de que no se ponga por encima de sí.

    El hombre mediocre es un libro del sociólogo y médico argentino José Ingenieros, publicado en el año 1913.

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  3. Buscador de Corazones14 de noviembre de 2010, 23:48

    Perdona que lo diga, pero ¡qué gran verdad! No la que se sitúa en el monólogo que no es realidad en ningún sentido, si no la que se deja entrever.

    Pobre de tu sobrino que no ansía y no ambiciona más allá de lo banal, pero el caso es que mucha gente comienza a hablar así. Que si el inmigrante me quita el trabajo, que si ¡ay qué ver! Que mi padre tenía razón con lo de Franco, ¡joder! Que han sido muchos años de penurias intelectuales para volver atrás, que aunque estemos mal ahora con respecto a la política esto tiene que mejorar en algún momento.

    Me niego a tirarme a esa desesperanza. ¡Me niego!

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  4. Más que por el 'Carpe diem' habría que apostar por el 'Carpe vitae' que nos enseñara a gozar de aquellas cosas menos publicitadas.

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  5. Joselu, es cierto que el panorama laboral pinta muy negro, tanto para jóvenes como para mayores. Es injusto generalizar, pero los jóvenes en general están poco acostumbrados a sacrificarse. Han nacido con todas sus necesidades cubiertas, y sus caprichos también. Al hacer la comunión todos tienen ya móvil, MP3, iPod, cámara digital, ordenador... amén de un montón de juguetes apenas estrenados. Les hemos hecho blanditos, antojadizos. Ahora ve y dile a un chaval como tu sobrino que tiene que trabajar y sudar como un negro durante ocho horas para cobrar un sueldo de 700 euros, con suerte... Mi hijo lo hizo durante años, en contra de mi opinión. Siguió trabajando de reponedor en Caprabo mientras estudiaba Magisterio, y aprobó sin repetir. No tuvo suerte en las oposiciones hace dos años, eso ya es harina de otro costal. Durante unos meses trabajó dos jornadas completas, en Caprabo y en Carrefour. Sabe lo que es sudar, tener buenos y malos compañeros y jefes y sufrir para comprarse un coche, que era una de sus metas. Lo consiguió, lo pagó a tocateja. Le echaron de Caprabo en febrero con una carta que nos sentó fatal porque ni siquiera se molestaron en decir la verdad. Entonces mi marido le propuso que se comprara un taxi para ser independiente y tener una alternativa, porque la enseñanza ya sabemos cómo va, la privada es una "explotación algodonera", como dice la hija de una colega, y la pública ya sabes, cada vez menos plazas y condiciones más duras. Así que se puso a ello y lo consiguió. Pasó el examen y compró una licencia con coche incluido, con un crédito, claro. Empezó a primeros de agosto y ya está hecho todo un profesional del volante. A sus 23 años es autónomo y gana un sueldo bastante razonable, echando muchas horas, eso sí. Este año vuelve a haber oposiciones y las está preparando, pero yo lo veo muy difícil. Él tiene claro que quiere ser maestro, ojalá lo consiga.
    Ya sé que no es cuestión de convertir a todos los jóvenes en taxistas, pero a veces hay más soluciones de las que parece. Lo que ocurre es que no siempre se puede empezar por la puerta grande, y menos en la situación actual.
    Lo de "carpe diem" está muy bien si se puede vivir al menos dignamente. Hay gente que lo está pasando muy mal y no tiene ni ganas de disfrutar. Un asunto complejo, sin duda.
    Feliz semana. Un fuerte abrazo, colega.

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  6. Se van a pegar la gran ostia, está todo muy complicado y cuando les fallen los padres el sistema se hundirá. Un amigo que toda la vida ha sido un tremendo currante, y cualificado, ahora tiene que hacer 12 horas al día para poder tener un sueldo decente. Pese a la ley, se sigue trabajando 12 horas diarias, 60 a la semana, como yo lo viví en el textil hace ya casi 20 años.

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  7. somos en mayoria una sociedad lactante, no son los jovenes son muchos y no tan jovenes.!! Se nos olvida que la vida es dar y recibir, y no sólo lo último.

    Y cuando somos padres y madres damos en demasia a veces sin exigir nada a cambio, quizas por tantas culpas, miedos o temores.

    DAR Y RECIBIR, Y EL DISFRUTE EN AMBAS ACCIONES ES MADUREZ.

    La cosa esta pesada en todas partes.

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  8. Perdón si hago la pascua esta mañana, pero me parece que no estoy tan viejo como para repetir contra Andrés lo que llevo escuchando a los ancianos desde que nací: que si la juventud ya no tal, que si en mis tiempos cual. Antes se llamaban batallitas.
    Andrés, por lo que nos cuentas, vive bien. Tiene a su novia y no necesita trabajar en "mantenimiento e instalaciones electromecánicas" ya que sus padres pertenecen a una sociedad todavía opulenta y pueden permitirse destinar a su hijo una cantidad mensual que ya soñaría para sí la tercera parte, al menos, de la humanidad. Así que me pàrece lógico que en este caso defienda su interpretación de Horacio, aunque yo le recomendaría pasarse al "Vivamus mea Lesbia, atque amemus, rumoresque senum severiorum
    omnes unius aestimemus assis!". Más adelante, ya veremos.
    Otra cosa sería buscar un trabajo con el que dar algo a los demás. Pero para sobrevivir, evidentemente, no lo necesita.
    Saludos cordiales a todos, incluso a los más ancianos. ;))))

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  9. Vivamos, Lesbia mía, y amémonos
    y las habladurías de los viejos más severos
    nos importen todas un bledo.
    El sol puede ponerse y salir;
    tan pronto como se nos haya muerto esta breve luz,
    tenemos que dormir una noche eterna.
    Dame mil besos y luego ciento,
    después otros mil, luego de nuevo cien,
    después otros mil todavía, luego cien.
    Después, cuando nos hayamos dado muchos miles,
    los embrollaremos para no saberlos
    y para que ningún malvado pueda aojarnos
    cuando sepa que fueron tantos nuestros besos.

    Cátulo

    (Administrador del blog)

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  10. Horacio:

    Carpe diem, quam minimum credula postero.

    (Aprovecha el día de hoy y fíate lo menos posible del mañana)

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  12. No creo en la crisis. Pasé la del 73 con 16 años y trabajé. Pasé la del 92 y trabajé.
    Estudié dos carreras y trabajé desde los 14 años hasta los 22.
    Hijo de padres obreros y viviendo en un barrio deprimido hasta los 27 años.
    Pero tras esta historia hay mucho sacrificio, mucho esfuerzo, mucha constancia y unos padres y abuelos pobres que POR SUERTE no pudieron ayudarme.
    Una gran parte de la juventud actual (no todos) son blanditos, viven entre algodones y no saben lo que es el esfuerzo, el sacrificio, la constancia, llevar una vida cutre de barrio durante años , no llevar un euro en el bolsillo durante años, estudiar por las noches después de descargar camiones, servir en un bar, recoger fruta en verano.
    Hoy vivo bastante bien, POR SUERTE mis padres y mis abuelos no pudieron ayudarme, me tuve que buscar la vida.
    Es muy feo ponerse como ejemplo así que pido disculpas por ello.
    (Se me olvidaba, aprobé las oposiciones a los 50 años en plena crisis año 2007)

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  13. En realidad, tu Andres, es el Andres de ahora mísmo en los jóvenes de España y puede que de toda Europa. Ellos son los que deberían empujar el mundo pero con tan poco futuro se les van las ganas y lo entiendo. Menos mal que existe una minoría creo que numerosa que si que va empujando aunque vea poco futuro a corto plazo. Un abrazo Lola

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  14. Joselu, espero que no te moleste que borre mi apresurada y torpe versión de Catulo. A cambio te copio la de Ernesto Cardenal, que sí vale la pena ser recordada:
    "Vivamos, Lesbia mía, y amémonos,
    sin importarnos la crítica de los viejos.
    El sol se pone cada tarde y sale al día siguiente,
    pero nosotros, cuando se nos apague la vela,
    dormiremos una noche sin fin.
    Dame mil besos y después dame cien más
    y después otros mil más y después otros cien más
    y después otros mil más y después otros cien más
    y muchos miles más hasta que enredemos la suma
    y ya no sepamos cuántos besos nos damos
    ni los envidiosos lo sepan."

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  15. Quiero vivir bien, aprovechar el instante, hacer el amor, sólo quiero lo que quiere cualquiera: placer, estabilidad, evasiones, y además dinerillo para mis gastos. Pensar en el futuro cuesta y no me gusta.

    Trabajar también es aprovechar el instante. Y esforzarse, y contenerse, y tantas cosas que se observan hoy día con connotaciones negativas por tantas personas. Es vivir también. No le encuentro sentido a que todo sea rosa, primero, porque la realidad no es así, y segundo, porque acabas hasta el gorro de que todo sea estupendo, pienso. No sé, es como si se perdiese en parte la perspectiva y llegase al fin el hastío y el aburrimiento. Cuando no cosas peores. Aprecias más las cosas buenas, cuando has conocido las malas, o esa es la impresión que yo tengo de la vida.

    Ayer un amigo me preguntaba, en una escala de 1 a 10, suponiendo como 10 el máximo de bienestar personal y el 1 el punto opuesto, ¿en qué situación dirías que te encuentras sin tener en cuenta al resto del mundo mundial, sólo a ti misma? y le dije... bueno, si no fuese por mi jefa y lo que me preocupa ella que es algo que no puedo quitarme de encima ni a la de tres, me pondría un 9 porque un diez me parece inalcanzable (cuestión personal igualmente). Y me dijo... caray, pues para "estar como estás", no está mal, no. Yo se supone que "estoy mejor" y al siete ni llego. Intenté ser lo más objetiva que pude, que todos subimos y bajamos, claro está.

    No sé, el otro día escuchaba hablar a mi madre con un conocido y le decía... es que esta situación era irreal. ¿Cuándo hemos tenido en una casa tres coches? ¿cuándo dos o más viviendas? ¿cuándo la última pijada que sale al mercado? ¿y para qué?

    Si tu sobrino espera que "esto pase" y la burbuja "vuelva", que espere sentado, porque se va a cansar de esperar de pie.

    Besos, Joselu.

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  16. ¡Cuánta crítica vertida sobre el pobre Andrés! Cuánta inmisericorde agitación y desasosiego. ¿Acaso es responsable de cómo piensa, de cómo actúa, de qué anhela...? ¿No le hemos dejado, nosotros, la generación perdida -aunque creo que hay unas cuantas más- una senda claramente marcada, un reguero de pistas apenas veladas sobre qué debe hacer? El mundo da una vuelta cada día, aunque quizá demasiado despacio... En todo caso, me abstengo de pronunciarme más, pero me acerco a Francisco para rememorar al maestro Ingenieros y aprender, si ello es aún posible, algo.

    Un abrazo.

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  17. Acabas de trazar el "retrato del autista adolescente", un prototipo de joven que cierra los ojos a la realidad y a fuerza de negarla pretende que cambie sin que él tenga nada que ver con ello.
    Los sobrinos Andrés son ya tantos que empieza a asustar, porque son los mismos que expulsaron a los judíos o a los moriscos en una España mísera que acabó aún más mísera. Los sobrinos Andrés piensan que es el trabajo el que ha de ir a buscarlos a su sillón, que son ellos quienes hace un favor al amo, al patrón, como se lo hacían al profe, aguantando sus rollos.
    Menos mal que no todos son así, aunque miedo da si la proporción sigue creciendo... pulvis sumus.

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  18. Creo que la juventud está como está y se plantea las cosas en los términos que se las plantea debido a la educación que les damos.
    Yo mismo tengo que sufrir en mis tutorías quejas de chicos malcriados que exigen o protestan con malas formas, pero que cuando les toca cumplir con sus deberes no cumplen y también son incapaces de hacerse cargo de la situación.
    La culpa es nuestra.
    Aunque de todos modos la realidad manda y a todos nos pondrá en nuestro sitio, incluido tu sobrino.

    Saludos.

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  19. Saludos Joselu,

    hacía tanto tiempo que no pasaba por tu blog, que leyendo tu último artículo me ha recordado como lo he echado de menos.

    me abstengo de comentar nada al concreto, pues tu ya conoces mis ideas y paso que tengamos otra vez problemas por las mismas causas (también es casualidad que decida entra en tu blog justo con un artículo parecido a los que creaban nuestras desavenencias)

    un abrazo y hasta pronto
    eloi

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  20. A esta generación (y algunas anteriores) se la ha hecho vivir en un mundo de felicidad absoluta, sin responsabilidad ni deberes, sólo derechos, y sobre todo, el derecho a conseguir todo aquello que desean (de eso trata la sociedad de consumo). A esta situación han contribuido todas las capas de la sociedad: desde aquellos que orquestan todo el cotarro desde arriba hasta las familias que, seguramente con la buena intención de que sus hijos no "sufrieran" las dificultades que ellos tuvieron que afrontar, han creído mejor evitarles la responsabilidad que hacerles enfrentarse a ella. Todos los Javier han crecido en ese carpe diem, fomentado también en un sistema educativo que no ha sido, sino un reflejo del mundo que se nos ha vendido: la felicidad absoluta, el todo lo consigo, sin condicionantes.
    Pero los responsables hemos sido también quienes nos hemos tapado los ojos ante esta situación y sólo la hemos criticado en corros de pasillo.
    Hasta aquí lo que no ha sido responsabilidad de Javier, pero ahora tampoco le vamos a arropar decirle "pobrecito, lo que han hecho contigo" porque de lástimas no vive el hombre, así que, Javier o espabilas o la vida se encargará de espabilarte. No queda otra.

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  21. Un retrato del joven español el que acabas de hacer. Ellos no conocen otra cosa que el disfrute y la vida fácil. Alguien o algo tendrá que decirles que la vida no es así. Quizás la misma vida se lo haga saber a fuerza de vivirla...

    Un abrazo.

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  22. Pues mira JOSELU, si yo fuera tu cuñado ( lo digo porque gracias a Dios ni lo soy, ni me he visto en una situación así) si llegara, te cuento:-)

    entiendo, a la vista de lo que cuentas, que lo único que va a mover a tu sobrino es la necesidad de subsistencia, que ahora mismo se la resuelven sus padres, son ellos quien deben decidir hasta donde están dispuestos a seguir asumiendo este papel, cuando lleguen a ese punto, le colocan la maleta en la puerta a Andrés y le recitan con todo el amor del mundo esto:

    ¡ AVANTI !

    Si te postran diez veces, te levantas
    otras diez, otras cien, otras quinientas;
    no han de ser tus caídas tan violentas
    ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
    Con el hambre genial con que las plantas
    asimilan el humus avarientas,
    deglutiendo el rencor de las afrentas
    se formaron los santos y las santas.
    Obcecación asnal, para ser fuerte,
    nada más necesita la criatura,
    y en cualquier infeliz se me figura
    que no mellan los garfios de la suerte ...
    ¡ Todos los incurables tienen cura
    cinco minutos antes de su muerte !

    .......................

    PEDRO BONIFACIO PALACIOS :-)



    Muchos besos JOSELU


    PD
    Es una broma o no tanto. En todo caso, deseo que tu sobrino encuentre trabajo antes de verse con la maleta en la puerta, de corazón.

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  23. Mi generación ha vivido mejor que la de sus padres y está viviendo mejor también que la de los hijos. Estos han paricipado de ese bienestar mientras han estado en casa de los padres, pero cuando tratan de independizarse y ser autónomos, se encuentran con una situación hostil y sin horizontes a corto plazo. Hay pocas cosas más dolorosas que ver a los hijos sin futuro, sin ideales, sin rebeldía, sin ambiciones y sólo obsesionados por el consumo.

    Saludos, Joselu

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  24. Querido Joselu:soy joven tengo 19 años,tengo una fp que tenia grandes expectativas de trabajo y al acabar mis practicas como no iba a ser de otra manera ingrese en las listas del paro,me apunte a cursos del INAEM para ampliar los conocimientos en mi profesión y no me cojieron,posteriormente me llamaron para entrevistas en las que como es normal luego no llaman esto es un país que no se fomenta las ayudas laborales y académicas a los jóvenes somos los ultimos de la fila y nadie piensa en lo mal que lo están pasando muchos jovenes que después de años de esfuerzo y luchar por un futuro digno todo se desvanece,pero es más facil meter a todos los jóvenes en el mismo saco y decir que somos unos egoistas y no estamos motivados por nada,la motivación es el fruto del esfuerzo y mi esfuerzo al igual que el de muchos jóvenes no dan ningún fruto.Respecto a tu sobrino Andrés proponerle viajar a Alemania me parece una decisión muy acertada,pero...¿que sera del futuro de nuestra querida España?estamos fomentando la fuga de talentos debido a la mala gestión de nuestros mandatarios,es un pais en una situación económica muy critica y mucha gente esta haciendo rentable la crisis,para desprestigiar la formación de los trabajadores y ponerlos en puestos muy inferiores a su cualificacíón profesional es realmente vergonzoso.Bueno como ultimo felicitarte sobre tu blog y aprovechar desde aqui a que todos los jovenes luchen por lo que quieran y que la crisis no impida nuestras ilusiones.Saludos desde Zaragoza

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  25. Me siento bastante ajena a este tipo de jóvenes. Y no son todos los jóvenes, sino un grupo, numeroso, eso sí, de una determinada clase y con una determinada educación. Los que yo eduqué en mi casa son de otra generación y salieron adelante, así que hoy son profesores y padres de familia. Los que educo diariamente en mi trabajo no han llegado aún a esa edad ni a esa situación, pero creo que todavía no se han dado cuenta de lo dura que se les va a poner la vida, con lo fácil que lo han tenido, incluso en clases no muy acomodadas. Pero pienso que esto es una lucha por la supervivencia y que los más despabilados salen adelante, o los mas integrados en el sistema, o los que tienen menos prejuicios. Lo peligroso de todo esto viene en las palabras -supuestas, digo yo- de tu sobrino en lo referente a política, porque una generación de mimados puede hundir una precaria democracia al ser campo fácil en el que sembrar el desconcierto, el descontento, la búsqueda de un chivo expiatorio y la añoranza de líderes dictatoriales que les manden hacer lo que no se les ha mandado en su vida. Se iban a enterar de lo que vale un peine, pobrecicos.
    Mis alumnos de Segundo de Bachillerato, y más aún las alumnas, se quedan a cuadros cuando, a propósito de Bernarda Alba, descubren lo que fueron las leyes franquistas sobre las mujeres, que no son más que la consagración del patriarcado más rudo de tiempos anteriores; casi no se lo pueden creer. Eso sí que es memoria histórica, de la cual les hacen falta unas cuantas capas, para que no se lancen a aventuras de ignorancia.
    Por otra parte, no culpo a Andrés, es su tiempo y es su educación -social- la que manda en él. El tiempo y la vida lo pondrán en su sitio. Que despabile o se queda en lo que se ve venir por sus palabras y sus opciones.

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