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lunes, 11 de octubre de 2010

Una experiencia mística

                                                     Sierra Guara                                                   
Déjadme hacer una entrada atípica. Soy un apasionado de la cocina, pero no siempre tengo el tiempo suficiente para dicha dedicación. Mi compañera, mi esposa, mi mujer, mi hembra… tiene un paladar fino y delicado. Yo no soy capaz de expresar mi opinión sobre los distintos sabores. Me gusta el aceite artesano extra virgen bañando las ensaladas o el pan tostado o el queso o los tomates cherry.

Este puente del Pilar nos hemos permitido escaparnos a pasar dos días y dos noches (con lo que eso significa) a un alojamiento rural en Adahuesca (Huesca). Se llama El Puntillo en plena sierra de Guara. Hemos cenado allí dos noches. En la comida nos conteníamos para cenar con más apetito. Habitaciones bellísimas con vigas de madera en una antigua casa de pueblo, trinos de los pajaritos en los árboles de alrededor, silencio, decoración esmerada, libros por todas partes, madera…

Y por la noche una cena regada con vino del Somontano joven. Detallo al final lo que cenamos las dos noches. Quizás no impresione mucho la lista de exquisiteces que comimos. Sólo apuntaría a la pequeña cantidad de cada elemento, su extraordinaria calidad, su producción artesana y su cocinado artístico. El resultado es un conjunto sinfónico de sabores que suponen una auténtica experiencia mística. Nunca había considerado tanto la cocina como un arte como hasta estas dos noches en que en pequeñas porciones y sin quedarme lleno he podido degustar el arte en estado puro. Cada plato suponía una combinación de notas que armonizaban las distintas expresiones de los sabores. Era tan escasa la cantidad que pocas veces he podido disfrutar tanto dos langostinos a la plancha, o unos ñoquis con una salsa realmente maravillosa de tomates cereza o un bacalao (pescado que me entusiasma) con una salsa de setas y trufas. Increíble.

Miguel, un hombre de sesenta y cinco años, andaluz, hippie, anarquista, músico, creador, es el autor de esta cocina mistérica. Le acompañan su mujer, Lupe, catalana, dulce, extraordinariamente amable y eficaz y un hijo de unos veinte años, excelente camarero que nos ponderaba las características de cada pequeña maravilla que nos servía.

Envidié a Miguel, un hombre en esencia libre, que proyecta con la cocina su espíritu creador y revolucionario. Quizás viva de alimentar a los burgueses más que a los obreros, que no sé si sabrían disfrutar de este tipo de cocina. Su vida es arte y su pequeño hotel de tres habitaciones es una verdadera proyección artística. Encontré en estos tres personajes que servían como máximo tres o cuatro mesas preparando cada plato como si fuera un tesoro, un mundo sorprendente. Nunca he sentido tan profundamente que cada plato puede llegar a ser un poema.

No me importó pagar la factura, que en el fondo no era tan elevada. En plena sierra Guara, en días de tormenta.

Dejo constancia del menú de las dos noches:

Primera noche:

Ñoquis con salsa de tomates cereza.
Langostinos a la plancha
Bacalao con salsa de setas.
Melocotón confitado con merengue recién hecho.

Segunda noche:

Crema de zanahorias con huevas de pescado.
Espárragos trigueros a la plancha con pimientos del piquillo rellenos de queso de Radiquero y membrillo, posteriormente rebozado con tempura.
Medallones de solomillo de cerdo con salsa de higos.
Pasteles de pollo de corral rebozados y fritos con mermelada casera de tomate.
Ensalada de lechuga, granada, remolacha, cebolla.
Helado de vainilla.

Para desayunar…

Zumo de naranja.
Virutas de queso parmesano con pan tostado bañado con aceite del somontano.
Croissancitos rellenos de confitura casera.
Jamón serrano.

¿Qué os voy a contar? Una experiencia mística. ¿Sabéis de algo parecido?

38 comentarios :

  1. Ayyy, acabas de dar con mi punto débil: la buena cocina. Conmigo bien vale eso de conquistar por el estómago (aunque no sea hombre) jajaja.
    Si algún día tienes previsto bajar a Murcia, te recomendaré algunos sitios como el que describes (de esos que todo se resume en la palabra "misticismo"). Abrazos.

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  2. Por la forma de escribir y por el olor que desprende cada palabra, te he podido sentir Joselu!

    Hace un par de años cuando acabé por fin el curso académico después de varios baches recuerdo el primer desayuno libre y sin prisas rutinarias.

    Una andaluza entera con aceite de oliva, ajo raspado, tomate y jamón de york. Acompañado de colacao más frío y refrescante que puedas imaginar en la Sevilla de junio de los 40 grados.

    Fue fabuloso!

    Un abrazo Joselu!

    PD: Ese suele ser mi desayuno todos los días, pero ese preciso desayuno lo disfruté como ninguno.

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  3. Caperucita azul, entiendo que la más sutil filosofía se creara después de banquetes de exquisiteces en estado poemático. Creo que comprendo a Platón.

    El Buscador de corazones, ¿qué es una andaluza? Me has dejado intrigado. Por lo que cuentas tiene que ser algo muy especial. Hay ocasiones que surgen nadie sabe por qué, que los sabores se apoderan de nosotros y disfrutamos como pequeños dioses. Un abrazo.

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  4. ..ganas tengo de dar mi vida al misticismo por estos caminos ascéticos que nos descubres, Joselu. Yo que leí el Canto espiritual en Segovia, ¡ y me fui sin probar el cochinillo!

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  5. Hola, Joselu.

    Yo, marciano rudo y de simples costumbres, no entiendo el arte en la cocina. Entiendo el tener hambre y poder satisfacer el apetito con una buena y abundante comida. Nada más. La satisfacción de una necesidad básica.

    Por eso mismo sigo bebiendo agua, zumo, mosto y horchata y no entiendo las muecas y contorsiones de los entendidos del vino.

    Un abrazo.

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  6. Serenus, no he comido el cochinillo tampoco. Lo imagino muy alto en colesterol y eso no me conviene. En todo caso, una buena lectura llena de resonancias.

    Marciano Ansotano, quizás una de las posibilidades de disfrutar de la buena mesa y de esas contorsiones es la de poder disfrutar con una mujer a tu lado que siente placer contigo. El ascetismo puede provenir de la alimentación básica como de la meditación mediante la comida exquisita. Un plato puede ser un poema como decía, pero cada uno tiene su vía. Nadie tiene nada que decir sobre ello. Un abrazo.

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  7. Oh, sí. El Castejón de Luzaga. En Luzaga, claro. Provincia de Guadalajara.

    Toma nota para la prochaine.

    Me lo has recordado, pero cómo... ayss...

    Besetes :-)

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  8. Con el andaluz no te comas mucho la cabeza, la respuesta mas evidente suele ser la correcta. Una andaluza es un tipo de pan, es blanco y muy pero que muy tierno. Yo doy gracias por haber nacido por aquí y probar tan buenas cosas.

    Un abrazo!

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  9. Qué bueno todo el menú! A mí también me encanta la cocina de este tipo.

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  10. Tengo una gripe que no me ha permitido disfrutar la comida. Eso no se vale!

    Vale la pena senalar que una de mis metas -si gano la loteria- es crear un negocio parecido, y darle un espacio a cada artesano para que venda sus creaciones.

    Sigue relatandonos historias escritas por una pareja de esposos que se escapan para disfrutar la vida.

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  11. Veo que le has tomado cariño a la Sierra de Guara, y no me extraña, vaya. Es un lugar precioso.

    Soy una buena cocinera, me gusta cocinar y me gusta comer, aunque en estos últimos años mi tendencia ha sido ser lo más frugal posible. Hay muchos tipos de comida y hay muchas maneras de prepararla, de disfrutarla. Es, básicamente, una necesidad a satisfacer, pero, sin exagerar, se puede llegar a una experiencia mística, del mismo modo que el trabajo, el descanso, la observación atenta del presente puede serlo.

    Creo que lo mejor de este viaje que nos narras ha sido compartirlo con una mujer fascinante, ¿no? seguro que con ella al lado, una hogaza de pan untada en tomates y un buen aceite sabe a lo que realmente es: a gloria.

    Un abrazo y disfruta de este ventoso y lluvioso puente, por algunas, que no podemos :)

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  12. Sarah, me acordé de ti y en tu descenso de los Oscuros del Balced que algún día no muy lejano me gustaría hacer. Y sí es cierto, ella es fascinante. Me lo parece cada día, y compartir con ella una cena como esta es un placer maravilloso. Pienso que experiencias místicas es todo lo que podemos emprender. El trabajo, mirar el cielo, dormir, hacer el amor, conversar, hacer una caminata, escribir un post. Quizás mi título era reduccionista y tu comentario me ha servido para reflexionar sobre ello. ¡Un buen aceite! ¡Qué maravilla!

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  13. Silvia Porras, cuando conocí el negocio de Miguel y Lupe, me sentí tentado de pensar que me encantaría esa posibilidad. Me gusta cocinar. Ellos lo hacen para muy pocos. Su restaurante es mínimo. Tu idea -si te tocara la lotería- sería espléndida. Yo también -si me tocara- tendría alguna vocación que intentaría llevar a cabo. Y sí, compartir una cena es también disfrutar de la vida.

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  14. Toro sentado, lo cierto es que como alguien dijo antes, un trozo de pan con buen tomate (¡¡) y un aceite extra virgen, es un regalo de los dioses. No me atrae la cocina de Ferran Adrià, pero reconozco que se puede hacer auténtica poesía con la preparación y calidad de los platos. Me gusta que compartamos este gusto por la cocina tradicional y a la vez experimental.

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  15. V., El Castejón de Luzaga, suena bien. No conozco Guadalajara y hace tiempo que me atrae la idea de visitarla. No dejaré de ir a ese castejón de Luzaga si voy por allí. Gracias por la información. Un beso.

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  16. Parecido sí, porque se trata de una casar rural (la del peculiar holandés Guts Muths)muy cuca en Santiago Millas (León). La cocina no es tan sofisticada como la que citas, pero el cocido maragato, el conejo a la canela, el queso, la cecina y el chorizo que sirven están de muerte. Las paredes de las habitaciones estaban llenas de versos de los Panero, cuya casa familiar estaba en Astorga. Hace años que no voy, pero como ves, el recuerdo es intenso. Un abrazo.

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  17. Carlota Bloom, anotada y registrada queda la casa de Guts Muths (¿holandés que hace comida maragata?)
    Creo que gustaría pedirme un año sabático para hacer un recorrido (¿a pie para bajar el colesterol?)por estas referencias culinarias. Ejercicio y buena gastronomía es un buen combinado. Recorrido literario por el paisaje interior de la cocina. Aunque a mí no me gusta leer demasiado sobre la comida, más probarla y sentirla en mi alma y estómago. Me gusta lo de los versos de Leopoldo Panero, un referente para los que somos entusiastas de esa película extraña que es El desencanto de Jaime Chavarri.

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  18. Hola JoseLu, totalmente convencida de la buena mesa como todo un placer de dioses, dioses que pisan tierra como tu yo y los blogueros... me gusta deleitarme desde hace poco en el arte de la cocina (aunque detesto lavar platos), pero cuando hay inspiración , la compañia de mi esposo me ayuda en ello y en acicalar la loza... no hay nada mas mistico que una buena mesa buen vino y buena musica... en mi Colombia que hoy recuerda su 12 de octubre de 1492 hay mucho que pueda deleitar tu paladar. Abrazos.

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  19. En Sena de Luna, tierra de Babia,existe un remanso de paz digno de preservar. Se llama "Días de Luna", el edificio son antiguas escuelas restauradas y la gente que lo lleva son personas majísimas. Cuando describías a ese matrimonio yo imaginaba a esta gente que en cooperativa y con mucha iniciativa sacaron adelante una forma de vida, no deja de ser un negocio pero creo que en ellos pesa más el servir con dignidad dejando la sombra propia como esencia del lugar que te acoge. Muy lejos les queda el servilismo o la hipocresía que muchas veces nos ganamos a pulso cuando ejercemos el castizo "Dónde pago cago" o el moderno "Porque yo lo valgo". Y la comida también es para descubrir, y yo soy de aldea y de contundencia en el plato, pero voy allí como si explorara el mantel con el mismo goce que las montañas y los valles de Babia. Sólo me queda una ligera duda al ver que recalcas con frecuencia lo parco de las raciones y el precio. De todas formas habrá que asumirlo como uno de los riesgos del "turisteo rural". Gracias por la crónica, si consigo convencer a mi pareja caeré por esos lares.
    Llozepomio Tengoke

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  20. Liliana, la celebración del doce de octubre no ha sido por aquí muy lucida. Este país no hay quien lo entienda. No sé cómo lo veréis desde la lejanía. Coincido contigo en esa combinación preciosa de la buena comida, un buen vino y una buena música. Todo aquello estaba allí presente. Todo lo sensual también conduce a lo divino. Un abrazo.

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  21. Lo más parecido que conozco es la cena o la comida que hago yo misma de vez en cuando para invitar a alguien especial. Me lleva un día elegir los platos, buscar los ingredientes, planificar el proceso, cocinarlo y poner la mesa. No pongo nombres a lo que cocino, pero sé describirlo si me preguntan. Mi gran placer, ver a los demás disfrutar, y antes de servir, mirar lo que he hecho con una copa de buen vino en la mano. En ese momento me parece que he creado un mundo.
    Lo material es lo más espiritual, cada vez estoy más segura.

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  22. Llozepomio Tengoke, es cierta la parquedad de las raciones. Nosotros habíamos comido muy poco, de modo que llegamos a la cena con apetito. Las raciones eran escasas, muy escasas, pero la sucesión de platos exquisitos iban llenando poco a poco nuestra capacidad de comer sin saturarnos. Es otra forma de comer poco apta para los que estamos acostumbrados a llenarnos. Cada plato dejaba una íntima satisfacción, pero también una profundo deseo de haberlo degustado más. Esperabas con ansia la siguiente sorpresa que, cuando llegaba, te volvía a dejar igualmente fascinado pero no lleno, de modo que necesitabas algo más. La acumulación de platos incluidos los postres suponían una cena exquisita pero ligera en que el resultado no era el hartazgo o la sensación de estar al límite. Quedaba espacio para lo que viniera después en todos los órdenes. Reconozco que es otra forma de comer, pero no dejo de seguir maravillado por esas pequeñas obras de arte que me deleitaron. El precio, algo elevado, pero no lo pagué con disgusto. Hubiera tenido cenas convencionales por doce o catorce euros que no me hubieran dejado un poso de leyenda. Esta costó sobre los 25 por cabeza. Pero me ha dado ideas para reconducir mi concepción de la cocina. No me cabe duda de que es otra cosa. Por eso lo recuerdo con íntima satisfacción. Había toda una filosofía en aquella comida, y un estilo de vida. Y eso es difícil de encontrar. Gracias por tu visita.

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  23. Clares, también me gusta la cocina y creo que no lo hago mal del todo, en especial cuando no son grandes cantidades. Pienso que mi filosofía es la imperfección, el que cada plato tenga un toque de lo inesperado. Me rebelo contra la tecnificación y el método. Sólo falta que me autoinvite a una de esas cenas espléndidas que comentas. Entretanto no dejaré de recordar como única estas cenas. He cenado en muchos sitios singulares en mi vida y en la mayorìa no ha estado nada mal, pero hay pocos lugares que recuerde como únicos y que a pesar del tiempo siga recordando. Esta será una de esas veces. No sé, es la magia que desprenden algunas concepciones culinarias. Recuerdo Como agua para chocolate. Y sí, lo material es lo más espiritual. Estoy contigo.

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  24. "Mi puente ha sido algo parecido pero en casa de unos amigos en Soria, en la zona del Pino Soria, concretamente en Vinuesa. Hemos estado estos cuatro días, la familia de mi pareja es de Molinos de Duero (a tres km de Vinuesa) y tenemos muchos amigos allí. Si no conoces la tierra, te la recomiendo. Parajes preciosos, pueblos encantadores, montes llenos de olor, de vida y de historias.Y ni qué contar de los manjares. Por supuesto en estos días: setas, de todas las variedades que puedas imaginar y cocinadas de tantas formas que cada vez saben diferente: molineras, hongos, níscalos, macrolepiotas... Y algunas más que ni recuerdo. Con pimientos, con ajo, con cebolla, con huevo, con gambas... Con qué? Con lo que quieras. Y lo mejor de todo. Recién cogidas y recogidas (valga la redundancia) por uno mismo... Ummmm!! Sabor a bosque, a musgo, a corteza, a frío, a leña... Y esos paseos con la cesta, la navaja y tú mismo. En silencio, ese silencio que sólo se encuentra en el monte. El crugir de la madera a tus pies, el olor a tierra mojada, la llovizna empapando tu cara... Inolvidable."

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  25. Eres cruel.

    Pero ya hubieses sido 'cruelérrimo' poniendo una foto de estos poemas nutricios XD

    Saludos

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  26. Wrailito, no llegué a tanto de fotografiar los distintos platos. Haciendo el camino de Santiago Primitivo un compañero fotografíaba con su móvil todas las comidas y enviaba la foto a su mujer. No me gustó la idea. Lo material adquiere categoría espiritual, pero mejor no agitarlo, mejor aludirlo y no fotografiarlo. Saludos.

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  27. Me encanta lo que cuentas. Verte feliz con "tu hembra" es lo que más me gusta. Comprendo lo de la experiencia mística. Las comidas degustación tienen su misterio y en el ambiente adecuado pueden resultar hasta mágicas.
    Las pelis como "como agua para chocolate", chocolat y todas las que se refieren a comidas me encantan. Siempre digo que "jalar" es una de las maravillas de la vida. Besos Lola

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  28. Lola, es un placer disfrutar juntos en todos los sentidos. Lo bueno es que hacíamos hambre todo el día para cenar con apetito porque sabíamos que aquello era pura poesía. Besos. Por el jalar, metafísico y poético, además de intensamente material.

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  29. Qué quieres jodío...que buen menú...pero hoy por ejemplo yo he comido en Évora (Portugal) un bacalau con natas...que el único defecto que tenía es que cuando se marchaba la nube...hacía calor.Y si lo hubiese sido en lascas asadas sobre un lecho de coles y la nata....de vino...Cualquiera de Reguengos...¡carajo, estoy portugués!...Así que...unas bogas del guadiana asadas y en escabeche acompañadas por un macabeo de Tierra de Barros, de segundo o pluma o secreto ibérico con un Habla nª5 o un Catalina Arroyo de reserva...de postre unos higos de Almoharín rebozados en cocholate...
    Dependiendo del lugar el precio varía y mucho pero por ejemplo el Habla nº 5 sale a 50 € botella, en bodega.

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  30. Joselu, me encanta cocinar y saborear buenos platos, pero no soporto las nuevas tendencias que se empeñan en retorcer los ingredientes de siempre y mezclarlos de modo absurdo con técnicas estrambóticas. Dicen los que han estado en Arzak, Subijana y similares que son una tomadura de pelo, mucho colorín y mucho cuento pero comida, poca, y la factura ni te cuento, tiembla el misterio. Por eso me gusta el desparpajo de Falsarius Chef, o el archiconocido Arguiñano (yo cené en su restaurante y no es para tanto, la verdad). Mi marido cocina de fábula y no necesita nada inusual, tiene mucha imaginación y con lo que hay en la despensa y en la nevera improvisa unos platos exquisitos.
    No nos gusta mucho comer fuera de casa, pero en San Sebastián los pinchos son otro mundo, un placer que no hay que perderse. Recuerdo, en el colmo de lo económico, que en nuestro viaje de novios cenamos en un hostal en Orihuela de Tremedal y fue exquisito.
    Hay tantos recuerdos asociados a la comida... Unos mejillones en Galicia el día de la Virgen, por ejemplo, inolvidables. Y eso que no me gusta el marisco, no le saco sabor, ya ves, y encima sus precios me parecen abusivos.
    Ahora mismo estoy haciendo unos garbanzos que nos encantan y ayer hice rosquillas para mis hermanos y cuñados, ya ves en qué entretengo mis horas de puente... Es que como mi hermana sigue su lenta convalecencia y mi cuñada empieza a sentir ascos por ciertas cosas tras la quimio pensé que la repostería casera les sentaría bien. Así concibo yo la comida, como una celebración diaria aunque no sea fiesta sin necesidad de gastarse un pastón. Cocinar para los que quieres es un acto de cariño y de generosidad pocas veces apreciado, por desgracia. Vivimos en un país de gastronomía privilegiada. Del aceite de oliva al jamón, pasando por las legumbres, las verduras, los embutidos, los pescados (me encanta el bacalao, como a ti)... tenemos un paraíso de sabores que no debemos perder.
    Me alegro de tu idílica experiencia en Guara. Es de las que no se olvidan.
    Un fuerte abrazo, colega.

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  31. Malo, me insinúas unas delicatessen que ya me atraen: bacalau con natas, bogas del Guadiana asadas y en escabeche... Vino macabeo, Habla nº 5, Catalina Arroyo, higos de Almoharín rebozados en chocolate... ¡Qué prodigio de gastronomía en España y Portugal! Bueno, en todos los países mediterráneos. Algún día me descuelgo por Extremadura para que me orientes. Veo que eres un consumado practicante. ¿Haremos, pues, algún día la revolución con estos placeres? ¿Te imaginas cómo comen los políticos a los que mantenemos? No comen en el MacDonalds, precisamente. Y todo a cargo del erario público. Seguro que ese Habla nº 5 es habitual en sus comidas. ¡Panda de ladrones!

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  32. Yolanda, nosotros nos regalamos casi cada día con algún plato exquisito, aunque sea una verdura cocida pero aliñada con buen aceite. Soy un entusiasta del buen aceite. Cualquier plato es bueno con un aceite Extra Virgen de calidad. El otro día compramos en Sierra Guara tres litros de Aceite Verderal, recogido con varas y métodos tradicionales. Tiene fuerza pero no es excesivo. Es una combinación afrutada que me encanta. Es denso y no transparente. Ayer rehidraté unos tomates cherry y los he puesto a macerar con aceite, orégano, sal y ajo. En unas semanas estarán listos. Un buen pan, aceite y tomates. No son necesarias grandes cosas para disfrutar de una buena cocina, sí tiempo, arte y amor. Los buenos ingredientes ayudan. Hay mucha producción en serie que ha perdido todo su sabor. Por eso en este restaurante, recuperé el sabor pleno y artístico de lo de siempre con un cierto toque experimental, no al estilo rocambolesco de los grandes chefs como Adrià, Arzak, Subijana, etc. No me gustan esas innovaciones, pero sí un cierto grado de innovación. La cocina también evoluciona (con imaginación). Un abrazo, colega. Espero que la recuperación de tu hermana siga adelante. Con tu repostería seguro que le levantas el ánimo. Un abrazo, colega.

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  33. Mmmmmmm JOSELU ¡¡Vaya envidia, qué delicia!!:-)

    Verás, a mi me encaaanta cocinar cuando tengo tiempo y así, como jugando y con regusto. Mi problema, es que al no tener olfato, he perdido muchísimo paladar, con lo que más que disfrutar los sabores, casi me los imagino y quizá por eso, me encanta esmerarme en la presentación de los platos, que los ojos también comen. Mis ensaladas, son una mezcla de colores tremenda, vamos que le pongo casi de todo... ellas, mi lubina al horno rellena de un montón de mar y una tarta de chocolate, crema y frambuesas, son mi especialidad y no es por nada, pero están jajajaja...de morirse. :-)

    He leído los comentarios y alguien te recomienda, en
    En Sena de Luna, "Días de Luna", yo también, es un lugar muuuuy especial. Babia es precioso, y este lugar también, decorado en tonos pastel, con muebles antiguos, con un trato y una cocina...
    ( mmmm ¡¡qué desayunos!!:-), que parece que estás en casa de una de esas abuelitas amorosas, la gente es, encantadora. Además queda cerca de un montón de lugares preciosos de mi Bierzo, por ejemplo Las Mádulas, que si no las conoces, no debes perdértelas.

    En fin, vaya martirio es esto, que aún queda mucho que currar y la comida... muuuuuy lejos.

    Me alegro que tu esposa y tú, hayáis disfrutado tanto.


    Muchos besos JOSELU y feliz día

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  34. María, he visitado las Médulas un par de veces, los Ancares leoneses, el valle del Silencio, he pernoctado en Ponferrada y Villafranca... y he atravesado el Bierzo haciendo el camino de Santiago. Es una de las regiones de España más pródigas en leyendas (templarias sobre todo). Me encanta. No conozco Babia, pero por lo que dices merece una visita. El hecho de que todos los veranos y semana santa vaya a Lugo, hace que esas tierras queden muy cerca y que suela visitarlas. Este verano, como sabes, fui al Caurel. Y pienso seguir recorriendo todas las posibilidades más o menos cercanas, como cuando fui a las islas Cíes, Ons, además de las rías Bajas, los cañones del Sil...

    Me he reído con tu afición a los colores en la comida. Tiene que estar estupenda tu lubina al horno. Me gusta mucho este pescado, bueno, en realidad todo el pescado. Leí el otro día que en veinte años el pescado será un artículo de lujo y sólo será de piscifactoría. Estamos esquilmando todos los mares de forma sistemática. Muchos pescados que nos son todavía familiares quedarán extinguidos o sólo para mesas aristocráticas. No sé qué será el mundo en veinte años. Temo más que por mí por mis hijas que han vivido en el mejor de los mundos posibles, pero esto tiene mala pinta. ¿O seremos demasiado pesimistas sobre el futuro del planeta? En todo caso, el fin de semana pilariano ha sido suculento. Besos y feliz día tú también.

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  35. Según iba leyendo se me iba haciendo la boca agua. Así como tú lo cuentas debía estar excelso. Me han entrado ganas de realizar una salida de ese tipo. A ver si tenemos la suerte de encontrarnos con algo igual.
    Me gusta tu manera de ver la vida. Eres capaz de encontrar literatura hasta en algo tan prosaico como es un matrimonio con su hijo. Una cocina y unos platos. Has envidiado al dueño porque le has sabido descubrir sus virtudes y sus excelencias. Porque estás lleno de buenas vibraciones y las detectas allí donde las hay.
    Un placer leerte Joselu.

    Un abrazo.

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  36. Joselu, me ha alegrado que escribiera sobre mística y paladar, pero tras leer los comentarios he de decirle que me he ido desencantando. Espero explicarme mejor con un poco de ironía:
    Se bien de lo útil que resulta la escritura, poner sobre el papel las cosas, y pude dar fe de ello el día que estuve en el notario comprando mi casa, o cuando firmé aquél contrato de trabajo, por no hablar de lo interesante que resulta ojear El Marca. Aunque los libros en sí, los que he visto, me han parecido una exageración. ¿Qué necesidad hay de escribir tantas cosas en vez de vivirlas?
    Pero lo que no esperaba es lo que me sucedió el otro día en el que vi uno de esos llamados libros, pero no uno de esos que llaman novelas sino uno que resultaba ser de lo que se dice "poesía". Me atrevo a decir que era caro, puesto que eran pocas las líneas por cada página, sin llenarlas ni a lo ancho siquiera. Muchas de las páginas tenían la mitad del espacio en blanco. Sin embargo, leyendo alguna de esas líneas, lo que comúnmente se llama versos, quedé gratamente sorprendido porque aquellas palabras no solo me decían cosas sino que me mostraban un pensamiento que me resulta difícil de describir ahora pero que reconocería de nuevo. Comprendí que soy sensible a esas palabras de una forma que excitante e insólita. Insólita porque aquellas palabras me dicen más de lo que parece a primera vista. Por ejemplo, "Caminante, son tus huellas / el camino y nada más; / Caminante, no hay camino, / se hace camino al andar". No sé si me explico bien, quiero decir que estas palabras me llegan muy adentro. Y tanto es así que finalmente pagué bien a gusto el libro, a pesar de que por el mismo dinero había otros con muchas más letras en cada página.

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  37. Alejo Urzass, probablemente tiene razón. Lo místico es inefable y no se puede hablar de ello sin metáforas, y cuando tratamos de llevarlo al terreno material, perdemos la esencia o el misterio. Quizás todo estribe en el aceite de oliva, pero mejor no mentarlo. Me alegro de su comentario lleno de ironía. Al final me he reído. Gracias.

    Miguel, hay que inventar ocasiones con nuestra compañera, idear imágenes, compartir cenas íntimas, escuchar música... imaginar escenarios. Es el arte de hacer nuevo lo que parece lo de siempre. Igual esto parece una perogrullada.
    Un abrazo.

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  38. JoseLu hice una entrada sobre el 12 de octubre, mirala y dame tu opinion valioso profesor. Abrazos.

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