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jueves, 11 de febrero de 2010

Historia de un bufón

Reconozco que Albert Boadella (Barcelona, 1943) es uno de mis héroes. Para los que no lo conozcan diremos que es un hombre de teatro provocador y polémico que fundó en 1962 con otros compañeros (Carlota Soldevila y Antoni Font) el grupo Els Joglars en que ha participado como director, actor y dramaturgo a lo largo de más de cuatro décadas. Esta compañía siempre ha tenido una relación crítica y satírica con el poder establecido. Su obra La torna (1977) le supuso un encarcelamiento, tras un consejo de guerra, por injurias al ejército. Se fugó de la cárcel y huyó a Francia donde se refugió durante un tiempo.

Fue especialmente crítico con el nacionalismo catalán que empezó a imponerse tras la victoria de Jordi Pujol al que satirizó genialmente -levantando ampollas- en sus montajes Operació Ubú y Ubú President. El nacionalismo se convirtió en el régimen dominante y toda la sociedad catalana tuvo que irse mimetizando sobre los mitos constituyentes de lo específicamente propio. Y Boadella tuvo la osadía de parodiar los símbolos nacionales de su país que forman lo que el llamó el nacionalismo montserratino: la senyera, la Moreneta, el Barça y Jordi Pujol… Sus programas para TVE en 1988 Som una meravella! enervaron a buena parte de la sociedad catalana de la época. Recuerdo la indignación de mis alumnos de BUP en un instituto del Maresme cuando emitieron alguno de estos programas. Les hice escribir su opinión sobre la producción de Boadella y pude constatar que su ácida parodia hería en lo más hondo el sentimiento del nacionalismo catalán, más viniendo de uno de ellos de cuyo pedigrí no cabía duda.

Me interesa su figura porque somete a crítica implacable los fundamentos de una ideología nacionalista y lo hace enfrentándose a lo que pudiéramos llamar su propia tribu de la que será expulsado siendo considerado un renegado y un traidor. Y yo me pregunto que por qué corrió el riesgo de ser excluido, aborrecido y expulsado de su tierra pudiendo haber vivido cómodamente, como tantos, de las subvenciones oficiales, haciendo teatro más conforme con el régimen dominante o simplemente callando. Nadie hubiera puesto en cuestión su figura y hubiera podido llegar a ser director del Teatre Nacional de Catalunya. Hay que saber adaptarse convenientemente a las circunstancias. Lo han sabido hacer muchos que tuvieron habilidad para conseguir pingües subvenciones. Pero Boadella –ácrata conservador- eligió ser crítico demoledor con el poder y ello le llevó progresivamente al ostracismo en su tierra, mientras que sus montajes triunfaban en el resto de España levantando enorme entusiasmo.

Me seduce esta figura del renegado y traidor. Yo no dudo que Boadella se sienta profundamente catalán, como lo fueron también otros disidentes como Eugeni D’Ors, Salvador Dalí o más discretamente Josep Pla, el mejor prosista en lengua catalana, pero que fue duramente criticado por su falta de convicción nacionalista. Para formar parte de la tribu hay que participar de ciertos mitos fundacionales, cierta concepción de la historia concebida en clave victimista, y unas emociones compartidas que te hacen formar parte de la gran familia. Se llega a ser entonces “uno de los nuestros”. Y ello implica considerar siempre lo español enemigo de lo catalán.

Pero, ojo, no pienso que este mal nacionalista sea una enfermedad sólo propia de Cataluña. Pienso que si hubiera surgido –que no ha surgido- un Boadella andaluz que hubiera parodiado a la virgen de la Macarena o la del Rocío, se hubiera reído sarcásticamente del Betis, y de la figura de Blas Infante, o burlado de la feria de Abril y la Semana Santa sevillana, también hubiera sido odiado y desterrado de Andalucía. Y lo mismo pasaría con un aragonés que parodiara a la Pilarica, la fabla, y el Zaragoza F.C… Hacen falta arrestos para arremeter paródicamente contra las ideologías oficiales y los mitos o leyendas nacionales, más en un país en que nos fascinan las banderas, el sentimiento nacional y patriótico por el cual algunos llegan a perpetrar matanzas arropados por la seguridad de pertenecer a la tribu elegida.

Pienso que el nacionalismo se ha extendido a todas las autonomías, que hablan de su historia con arrobo, de su literatura, de su lengua propia (si la tienen), su cultura, sus valores, sus tradiciones, su bandera… y no admiten que nadie ose disentir de esas convicciones y sentimientos que se consideran esenciales. Y nacionalistas hay tanto en Andalucía como en Aragón, en Asturias y en Navarra o en Valencia o Madrid.

Nunca me ha emocionado una bandera, aunque reconozco que siento alguna predisposición a ello ante la bandera republicana. Cuando me encuentro con un patriota -también los españoles- , tengo la impresión de que no tenemos mucho de qué hablar. No me interesan sus emociones ni su cosmovisión ni su apego a las raíces. No tengo patria sentimental y la que me vio nacer en algún sentido puede considerarme también un renegado. No me siento de ningún lugar. Ello es una carencia, puede ser, por mi falta de raíces y señas de identidad, pero me permite considerar como míos la mayoría de los espacios geográficos por que paso. No siento orgullo nacional ni me emociona ninguna historia ni me enardece ningún himno que establece quiénes son de los nuestros y los otros, los de fuera. Pienso que hay que reírse de los valores solemnes especialmente los patrióticos. Por eso admiro a Boadella porque pudiendo haberse convertido en el dramaturgo oficial de Cataluña, eligió la disidencia vitriólica que le ha llevado a exiliarse en Madrid donde espero que no sucumba ante los halagos que recibe, y siga siendo crítico con el poder que ahora le sostiene. Tiene que seguir siendo el bufón, nuestro bufón, y los bufones están junto al poder pero lo atacan ferozmente. Espero que siga siendo así. Que Boadella no se resigne al aplauso tan interesado como circunstancial que recibe de Esperanza Aguirre.

31 comentarios :

  1. No entiendo mucho de nacionalismos ni cosas de esas, la verdad, pero intuyo que lo que hay ahora no es nada bueno, pero nada bueno. Alguien dijo que ser patriota es amar a tu pais y ser nacionalista es odiar el pais que no es como el tuyo.En cuanto a lo que comentas de Andalucía, aquí también hay nacionalistas pero aquí la cosa es distinta,o eso creo, aquí por ahora, si saben reirse de uno mismo todavía, y si quieres comprobarlo quedas invitado (lo digo en serio) a venirte a estos carnavales de Cádiz, disfrutarás de la sátira, el ingenio, la guasa y el arte de la calle como nunca. Saludos.
    PD; la entrada me ha encantado, he visto obras de Boadella y quedé fascinado.Gracias

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  2. Albert! Me encantó su libro: "Adiós Cataluña: crónica de amor y de guerra". Menuda vida la suya ;)

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  3. Yo me reí mucho con Ubú.

    Pero Boadella (por lo menos en los últimos 20 años) no ha sido un crítico del poder, si no un crítico de un poder, la Generalitat y de un nacionalismo, el catalán.

    Si ahora hiciera en Madrid una obra del estilo de Ubú, y con Esperanza Aguirre, y con otros más, entonces si que sería un personaje admirable, capaz de reirse de los defectos de todos en sus propias casas.

    Me sorprendería mucho que lo hiciera.

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  4. Por cierto, una vez oí a un amigo decir algo que luego he adoptado. Era algo así como "las banderas me importan un pimiento". Pues lo dicho.
    Me gustó mucho esta entrada.
    Saludos.

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  5. "No tengo patria sentimental y la que me vio nacer en algún sentido puede considerarme también un renegado. No me siento de ningún lugar. Ello es una carencia, puede ser, por mi falta de raíces y señas de identidad, pero me permite considerar como míos la mayoría de los espacios geográficos por que paso. No siento orgullo nacional ni me emociona ninguna historia ni me enardece ningún himno"

    Podría haberlo escrito yo (si supiera hacerlo como tú), porque eso es precisamente lo que siento. No entiendo (y cada vez menos) este afán por la diferencia y la exclusión que embarga a todos los pueblos.

    Reirnos más de la solemnidad, sí, eso es lo que procede.
    Saludos, Joselu.

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  6. Vaya con las casualidades, chico. Lo digo porque justo el viernes pasado estuve en un concierto que me resultó muy curioso. De este conjunto. Interpretaban exactamente el concierto que se anuncia en la web ahora mismo, claro. Me resultó curioso por la forma de contar (cantar) la conquista de Valencia por el Rey Jaume I. Una puesta en escena muy chula y unas canciones muy bien hechas -sobre todo la música y en especial el que tocaba la dolçaina y distintas flautas, que era un portento el hombre-.
    Bueno, observé que la mayoría del público asistente estaba la mar de pagado escuchando sobre todo las letras, pero a mí... no sé, no me convencieron. Demasiado valencianistas -ojo, que mi árbol genealógico al completo es valenciano- en plan: vosotros! que venís de fuera a robarnos lo que es nuestro! :/ Y el caso es que el otro día andaba buscando una canción tradicional valenciana que cantaron y que mi padre siempre canturreaba, y andaba pensando en el tema este de los nacionalismos. Personalmente no me desagrada el valenciano, ni todo lo que representa a Valencia -obviemos los políticos y a Calatrava City, así, por ejemplo-. Para mí, esas -otras- cosas, representan el sitio en el que yo pienso cuando digo: mi casa. De ahí en adelante, ni fu ni fa. Así que no termino yo de entender -otra vez- ése sentido de la propiedad tan profundo que albergan en sus mentes algunas personas. No sé, yo veo una Señera y pienso en la paella de mi madre, en mi abuela y sus caragols -no sabía hablar castellano la pobre :S- y en las huertas de alcachofas de mi pueblo. Hasta ahí llega mi nacionalismo. Non plus ultra. Así que me parece muy heavy lo que cuentas del señor Boadella, y me da por pensar en el sin sentido -otro más- al que podemos llegar los supuestos animales pensantes.

    Suma y sigue.

    Besos, Joselu.

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  7. *de Valencia no, de Mallorca. Joé cómo estoy últimamente con el tema de las erratas en los datos, ays...

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  8. Os leo y releo cuidadosamente a todos, y con todos me gustaría pegar la hebra, pero tengo la impresión de que el debate queda más abierto si no lo voy reconduciendo. Creo que es un tema que no se suele hablar, y si se hace es con muy mala leche. Me gustaría que este espacio fuera, como hasta ahora, de reflexión y entendimiento. Todas vuestras opiniones reflejan las diferentes perspectivas de un prisma, y me interesan cuanto más variadas mejor, y si se disiente, bienvenida sea la disensión y la polémica educada.

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  9. No se si es que no me había fijado en el subtítulo de tu blog o es que lo has cambiado recientemente. El pesimista que baila por las noches. Me parece un hallazgo. Me ha hecho sonreir. Tiene gracia.

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  10. Realmente a veces pienso que no ha habido concepto más dañino para el ser humano que el de nación.

    Hace tiempo que sabemos que somos iguales, pero seguimos manteniendo fronteras y seguimos mirando al extranjero como una amenaza.

    ¿De donde han salido las delimitaciones y el sentimiento de pertenencia o de posesión de la tierra? ¿A quien interesa mantener estas diferencias?

    La política debería despojarse de emociones y dedicarse a ser un mecanismo de reparto justo de la riqueza.

    Eso no quiere decir que debiera haber uniformidad cultural, más bien es al contrario, pero sí que no deberían haber países.

    Yo tampoco me siento de ninguna parte y de todos los sitios a la vez.

    Por otra parte, mala señal es cuando en un país no aparece nadie que critique lo establecido. Programas como Polonia y gente como Boadella demuestran que Cataluña goza de buena salud política.

    Bien por Boadella.

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  11. Yo creo que hay que distinguir entre sentimientos patrióticos y leyes nacionales. Quiero decir que lo de los sentimientos cosmopolitas está muy bien siempre que me conserven los derechos que tengo como español.

    Quiero decir que una cosa es lo que te sientes y otra cosa lo que eres.
    Puedes sentirte como quieras pero ERES UN ESPAÑOL CON UNOS DERECHOS PROTEGIDOS POR LEYES ESPAÑOLAS, derechos de los que no gozan otros pueblos donde no hay estado de Derecho. Esa patria es la que cuenta. La patria de las leyes. A veces hablar de sentimientos (nacionalista, cosmopolita) oculta lo auténticamente decisivo.

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  12. Admiro a este hombre desde sus inicios. No sé si recuerdas que le hicieron en tiempos de Franco, un consejo de guerra por una obra sobre la pena de muerte. Luego, en la transición, con Els Joglars, hizo unos espectáculos magníficos, como Olimpic Man o Teledeum. No había asunto que él no pusiera a caldo. Lo último que vi fue Ubu president, en el teatro Apolo de Madrid, hace ya unos años, bastantes, y me divertí como una cría. Fíjate que me daba igual que fuera Pujol u otro el parodiado, porque más bien hay un proceso de universalización en todo lo que hace. Los bufones han sido siempre necesarios en este mundo, aunque a veces salgan mal parados. Ahora funciona como bufón Bassi, entre otros, y cada bufón sale como los tiempos en los que le toca hacer sus bufonadas, que son denuncia y llamada a la ironía, a la distancia, a la risa, que es tan terapéutica. Mi admiración siempre por los bufones, y por este en particular.

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  13. Estoy totalmente de acuerdo con Vd. respecto de los nacionalismos. Y tambíén me ha caído siempre muy bien Boadella.
    Un andaluz (no nacionalista).
    Saludos.

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  14. Si no fuera porque el nacionalismo implica un desprecio, una estupidez semejante a "estoy dos peldaños por encima de usted gracias a que nací donde nací, y somos lo mejores", los catalanes serían los más admirados por toda España. Aún así, en pequeñas tertulias madrileñas, a deshoras, se puede oír un murmullo en las noches más claras que dice "es que los catalanes siempre han ido por delante". Pero el nacionalismo les supone un lastre que les escora, y no les deja seguir el mejor camino. Boadella quería que lo siguieran, y por eso criticaba, esperando que alguno le escuchara. Es admirable un catalán como él, desde luego.

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  15. Pues yo, no puedo disentir, JOSELU.

    Por el contrario, estoy más que harta de la historia esta de los nacionalismos, más cuando en el lugar donde vivo, lejos de serenarse el ambiente, cada vez, se vuelven las cabezas más cuadradas con el tema.

    En mi opinión, además, es que es curioso, que los que en tiempos renegaron de lo propio por no estar en boga y por el contrario su uso, denotaba cierto síntoma de poco nivel (uso del idioma, sobre todo).
    Resulta que de unos años a esta parte, son los que más enarbolan la bandera en defensa de no sé que cultura autóctona y no sé que raíces, que cuando de verdad estaban en peligro, no les importaban en absoluto.

    Ahora, son estos nuevos ricos de los nacionalismos, los que pretenden imponer a los que por ejemplo, en su día y hoy mismo respetamos de verdad esa cultura que supuestamente ahora defienden, pero que ahora no nos da la gana de que nos la impongan por la fuerza, prescindiendo de todo derecho de elección, que en todo caso, es justamente lo que en tiempos hicieron a quienes ellos mismos critican a hora.

    Respecto de Boadella, pienso que todo rebelde "con causa" es digno de amiración, por la dificultad que ello entraña en todos los ámbitos de la vida. Lo fácil es dejarte llevar por la corriente del oportunismo, o en el mejor de los casos lo políticamente correcto. A veces, el precio que pagan estos personajes es el desprecio más absoluto de los suyos, porque lo más cómodo es criticar al vecino, y desde fuera, sin mojarte.

    La crítica que surge en marcos tan cerrados como estos, en los que a veces parece más que prima el fanatismo que la cordura, jamás son entendidos y mucho menos tolerados o admitidos por los criticados.

    No conozco demasiado bien la figura de Boadella, sólo de oídas. Desde luego, no me pega nada un rebelde al lado de Esperanza Aguirre, no sé lo que durará si la hace objeto de sus críticas...

    Sin embargo sí que conozco los teatros del Canal de la comunidad de Madrid, de la que creo es el director artístico, donde sé que tiene en cartel una obra en la que critica la mundo financiero, creo que se llama "Los Brokers" o algo así.

    Y lo que sí puedo constatar es que en mi vida he visto una mega construcción, tan absurda y mal planteada como esta, en la que si quieres ir de una sala a la cafetería, tienes que salir a la calle y lo pero, una de sus salas, creo que la más grande, hay zonas en las que la actuación la ves de espaldas...

    Así es que dicho esto, espero que la gestión de Boadella aquí, sea bastante mejor, que la construcción y planteamiento de la edificación.
    Y por descontado, no deje nunca de reírse y criticar todo aquello que deba, sea del color que sea y duela a quien le duela.

    Muchos besos, JOSELU.

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  16. Estoy con Frikosal. Yo no me pierdo un estreno de "Els Joglars" cuando vienen a Madrid, ciudad en la que siempre hay mucha expectación con sus montajes. Es cierto que, en los últimos años, unos mejor que otros: el que hicieron con motivo del centenario del Quijote (encargo de Esperanza Aguirre, por cierto) no creo que sea, por ejemplo de los más recordados. ( "Ubú president", sin embargo, me pareció sencillamente genial) Por otro lado, tampoco creo que se atreva a criticar de verdad el gobierno Aguirre, desde mi punto de vista. Digo de verdad porque la última obra que vi en el Teatro del Canal (que dirige Boadella y es de titularidad pública, del gobierno autónomo) nada menos que "La ópera de lostres peniques", del gran Brecht, dirigido por Marina Bollaín,y de la que prefiero no hacer ningún comentario, en el escenario, aprovechando una escena "ad hoc" aparecían pancartas que rezaban algo así como "No desmanteles la sanidad", haciendo referencia clara a la política de Esperanza Aguirre. Algunos pensarán: ¡Fíjate, en su teatro y deja que le hagan críticas! Pues precisamente: a los que sufrimos la deficiente calidad de la sanidad pública madrileña (claramente devaluada desde que Aguirre sustituye a Gallardón en el gobierno regional, y no me voy a poner a enumerar agravios: quien lo probó lo sabe) no nos hizo - a mí por lo menos- ninguna gracia: el tema es demasiado serio para que se recurra a ingenios de función escolar...

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  17. Hola Joselu..soy "catalana" de nacimiento, de madre gallega y padre andaluz..Nunca he sentido ese hecho como único, todo lo contrario, me siento de todo el mundo. Pero sí digo, soy catalana y si digo soy española. Como signo de identidad en el globo terrestre.Es importante respetar las tradiciones y las lenguas sin obsesiónya que limita nuestra apertura hacia el resto de la hmanidad. hasta se puede crear cierto "racismo" en ello.
    Albert Boadella, siempre ha sido para mí un revolucionario y crítico de la sociedad de forma inteligente y magistral. Siempre me ha gustado. No creo que cambie.

    Un abrazo sereno
    Naia

    ¡Feliz fin de semana!, tanto en Carnaval como en el Día de los Enamorados.

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  18. No has tocado un tema, Joselu, sino "el" tema. Cualquiera podemos echar nuestro cuarto a espadas o llevar la vela en el entierro, pero el nacionalismo, el tribalismo, tiene una fuerza emocional contra la que no se puede luchar. Alguien lo dijo ya: es el llamado "patriotismo constitucional" el único aceptable, aquel conjunto de leyes del que se deriva mi seguridad jurídica. Que la instancia que garantiza eso se llame España, Europa o República Mundial me es indiferente. Lo que no cambio por ninguna sentimiento de pertenencia a tierra alguna son esos derechos.
    Esto es precisamente lo que más me gusta de Internet, que ha abolido las viejas fronteras geográficas y va poco a poco, con tan fluidos intercambios intercontinentales, desacreditando las "viejas creencias", los "apegos al mito".
    De Boadella me quedo con El retablo de las maravillas y, sobre todo, con El Nacional, la primera obra suya "de texto" cuya reflexión sobre el teatro alcanza muchos quilates de verdad y lucidez.
    El instinto grupal forma parte de nuestro cerebro reptilíneo, ¡y va a costar horrores extirparlo de ahí! Pero muchos de nosotros somos ejemplo de que es posible, y de que un verdadero humanismo, el del "nadie es más que nadie" machadiano, puede conseguir un mundo nuevo.

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  19. Quiero decir que una cosa es lo que te sientes y otra cosa lo que eres.

    Elquebusca... ¿lo que eres?

    Supón una persona que ha nacido en un país que carece de estado de derecho, y emigra a uno en el que sí existen ¿han de ampararle las leyes del país de acogida o debe seguir pululando por ahí sin esos derechos que en su país de origen sencillamente no se le otorgan? ¿o es que no debe moverse de donde está aunque esté de pena? De ser no la respuesta a esta última pregunta, ¿durane cuánto tiempo debe permanecer en el país de acogida para que sus leyes le amparen? ¿se le expulsa porque no cabe o vaya ud. a saber por qué? ¿no los merece porque no le han "tocado"? No sé no sé, no tengo esto tan claro esto, yo. Dicho así, parece que los derechos te tengan que venir dados pues, según el país en el que naces o vives durante el tiempo suficiente ¿? como para que así sea, y esto no me convence en absoluto. Desgraciadamente, ahí la triste realidad, sí. Tal vez sólo sea que existe esa diferencia que no debiera -porque en última instancia no le veo el sentido-, y lo que me da por pensar, es que apoyando esa idea se reafirma de algún modo ese mismo sinsentido. O seré yo, que lo veo así.

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  20. Lo más absurdo del nacionalismo es no darse cuenta de que los del otro bando esgrimen las mismas razones que sustentan tu identidad. Me siento, como tú, un bicho raro al que no se le eriza el vello con ninguna manifestación patriótica, sea musical, culinaria o de trapos de colores. Tengo serios problemas para decir de dónde soy, por esas mismas razones. Y si, como decía Max Aub, uno es de donde hace el bachillerato, ni eso me vale porque lo repartí en tres ciudades. En fin, que no sé cómo le irá a Boadella, pero imagino que no será nada fácil de soportar.

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  21. "mientras que sus montajes triunfaban en el resto de España levantando enorme entusiasmo."

    entre el otro nacionalismo, el español.

    Me declaro antinacionalista confeso. Los nacionalismos exacerbados son todos iguales, excluyentes.

    Cuanto más mundo conozco, más cosmopolita me siento.

    Un cordial saludo

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  22. Me ha encantado el texto, lo he leído porque me preguntaba a mí misma si tenía verdaderas razones para tener "medio escondido" el libro de la biografía de este señor al que admiré durante años. Y fue porque oí rumores de que estaba en una especie de plataforma para normalizar el castellano. Pero no contrasté la información, y me enfadé. Pero gracias a ti, profe, enmendaré el entuerto. Gracias por hacernos reflexionar. Espero que haya muchos profes de secundaria con tu lucidez, y espero convertirme poco a poco yo también en una buena influencia para aquellos que quieran crecer. (llevo poco en el gremio, y me parece maravilloso, a pesar de todo, jejeje)
    Un abrazo

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  23. Sin tu permiso, Joselu, te enlazo en algunos blogs de la stellada. Algunos le critican a Boadella no su "anticatalanismo" -muchos catalanes no están con el trinomio "Convergencia- Moreneta-Barça-Estatut", es algo más complejo e "independiente"-, sino su ambición, sobre todo crematística. Coincido contigo en que los Boadellas, los bufones, son esenciales en cualquier cultura, sobre todo en las que adoran su ombligo, como la andaluza. La extremeña apenas tiene ombligo.

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  24. Me gustan los personajes subversivos que arremeten contra lo establecido, que son arriesgados y que se mueven por convicciones propias. Boadella encaja en este perfil, pero no creo que por mucho tiempo. Tus últimas palabras son un augurio. Boadella se ha hecho mayor y veo peligrar ese ejercicio de libertad que ha practicado toda su vida. A mi parecer, actualmente busca el arrimo que siempre criticó y detestó. Suenan las primeras notas de su réquiem como agitador cultural.

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  25. Yo también odio los patriotismos y los nacionalismos. Más que nada porque son excluyentes. Y yo pienso que las sociedades tienen que tener las puertas siempre abiertas para recibir a quien venga, sea étnicamente perteneciente a la tribu, o no. Pero estamos metidos en una sociedad donde tenemos que tener claros y diferenciados nuestros signos de identidad, para luchar contra los otros. Es una pena, pero es así.

    Un abrazo.

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  26. Tanto los nacionalismos periféricos como el españolista tienden a hacer creer a la gente que es incompatible ser vasco y español, o catalán y español, porque lo ven todo desde una perspectiva tribalista: Para ser como yo tienes que hablar la misma lengua que yo, incluso cuando hables en tu entorno más cercano. Hay que apostar por las identidades concéntricas y que un catalán pueda decir con naturalidad que culturalmente es catalanoparlante y jurídica y políticamente es español. España, nación de naciones. ¿Cuándo nos vamos a transformar en la Suiza mediterránea?
    Saludos

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  27. @elquebusca:

    Lo que somos está claro.

    Los nacionalistas no hablan de lo que son, sino de lo que quieren ser. Alguien tendría que decir cuando éso vale o no vale.

    Y los que tenemos ideas cosmopolitas no hablamos de lo que somos, sino de lo que deberíamos ser.

    Y naturalmente lo que deberíamos ser no implica perder derechos, sino que todo el mundo los tuviera.

    Saludos

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  28. Joselu, sólo he visto algo de Boadella en la televisión, alguna entrevista o fragmento de una obra, pero nunca en directo. Me parece un hombre muy inteligente y sincero, crítico con cualquier poder y burlón de esos nacionalismos exacerbados que fomentan el odio más que favorecer la solidaridad. Amar la patria chica es loable, no lo es tanto despreciar al resto y tratar como enemigo al que no grite viva tal o cual. Los nacionalismos han desencadenado grandes conflictos y no pocas guerras, y parece que no hemos aprendido gran cosa de tanto desastre. Seguimos peleándonos por banderas y símbolos como la patria o el himno. Me parece un sentimiento muy pobre, la verdad. Yo quiero mucho a mi ciudad natal, Burgos, pero no aprecio menos San Sebatián, La Coruña, Madrid o Santander, por citar sólo algunos lugares, incluso del extranjero, ¿por qué no? Con fronteras tan desdibujadas como casi exige el mundo actual, sentirse el ombligo del mundo por ser catalán, vasco o francés no tiene mucho sentido.
    Nos traes, como siempre, temas de gran interés que suscitan muchos comentarios. Enhorabuena por el post.
    Un fuerte abrazo, colega.

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  29. Creeré que Boadella sigue siendo un bufón cuando haga un montaje sobre Esperanza Aguirre (estaría bien una especie de "UBU presidenta")y se ría públicamente de los tics más famosos de esta señora, ridiculizando y desmontando sus mecanismos de poder; creeré que Boadella sigue siendo un bufón cuando utilice el mismo vitriolo que utilizó en Cataluña para reírse de los que mandaban y de los símbolos (me encantó y me pareció siempre saludabilísimo) para cachondearse de la bandera española,de la virgen de la almudena, de la del pilar, del rey, de la reina, de Rouco Varela y de todos los poderosos.
    Mientras no lo haga, pensaré que el bufón de antaño ha cambiado su gorro de cascabeles y su sátira por una especie de funcionariado y un buen fajo de euros.

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  30. Los nacionalismos son anacrónicos y están fuera de lugar, más en un mundo como el actual. Una idea que casa mal con un pensamiento crítico. Había una letra de un grupo punk que rezaba algo así como: "un idiota, un patriota".

    Respecto a la bandera republicana, lo entiendo más como la conexión con un proyecto truncado y con todas aquellas personas que defendieron esa idea de una sociedad más próspera y justa.

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  31. La referencia punk que apunta F.M. Ortega Palomares: Cara al culo de La Polla Records (minuto 1,28).
    Saludos.

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