Páginas vistas desde Diciembre de 2005

miércoles, 15 de abril de 2009

CHICOS Y CHICAS


Reconozco que hasta hace unos meses no había prestado atención al tema de las diferencias cognitivas entre chicos y chicas en primaria y secundaria. Es cierto que todos los que nos dedicamos a la educación sabemos que los resultados de las muchachas en el área de lengua son mucho mejores que el de los chicos, que el fracaso escolar es fundamentalmente masculino, que las mejores novelas que leí el curso pasado y de las que di cuenta en Profesor en la Secundaria eran las escritas por chicas con gran diferencia. Sabemos que el prototipo de estudiante exitoso es una chica y más raramente un chico. Todo esto lo sabía, pero desconocía que hay una tendencia cada vez más extendida (en Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, Australia...) a experimentar la llamada Educación Diferenciada que separa en centros diferentes, o por asignaturas a chicos y chicas intentando enfrentarse con mayor eficacia a sus diferencias en cuanto a funcionamiento del cerebro. Las chicas maduran antes y tienen una mayor habilidad en el uso del lenguaje y el pensamiento concreto, son más inductivas, se fijan en los detalles y llegan a una conclusión, asimismo tiene gran importancia el elemento emocional en su aprendizaje, son más adaptables para el trabajo colaborativo. En cambio, los chicos tienen a determinada edad mayor facilidad para las matemáticas y el pensamiento lógico-abstracto, son más deductivos y más competitivos, a la vez que tienen mayor propensión a la dislexia y tienen un nivel evolutivo más retrasado en cuanto al lenguaje.

Hace unos años se hubiera pensado que esto son estereotipos y que la mayor o menor habilidad para unas materias u otras dependía de la educación que se hubiera recibido y no a que el cerebro funcionara de modo diferente. Los estudios de los últimos veinte años muestran que efectivamente los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Nuestros cerebros funcionan de modo distinto, y el modelo que estamos experimentando está provocando el desistimiento y el desaprovechamiento de los chicos que pueden verse inhibidos por los éxitos de sus compañeras y terminan creyendo que el estudio y la lectura son esencialmente femeninas.

Las chicas son más maduras, más constantes, más responsables, y además tienden a ayudarse unas a otras. De igual forma estudian más horas a la semana, además de hacer actividades extraescolares y tienden a ayudar en casa. Los chicos estudian mucho menos y dedican muchas más horas a los videojuegos o al deporte, son más desorganizados. Académicamente son el sexo débil y el gran reto es atraerles hacia el mundo de los estudios que se ha feminizado.

En el informe Pisa, las chicas quedan muchos puntos por encima de los chicos en cuanto a comprensión lectora (35). Son resultados que comparten una tendencia general en los países de la OCDE. Los chicos sacan mejores resultados (11) en matemáticas.

Actualmente en España sólo centros conservadores, próximos a órdenes religiosas, experimentan la Educación diferenciada. En los países citados cada vez más centros, públicos y privados, tienden a experimentar este tipo de educación separada por sexos, sea en algunas asignaturas o en todo el proceso. No hay un modelo único. Las estadísticas muestran que este tipo de escuelas obtienen mejores resultados en ambos sexos. Los chicos progresan más sin competir con las chicas, y ellas tienden a no considerar las carreras de ciencias como propias de chicos, otra de las grandes paradojas que existen pues son escasas las chicas que optan a carreras como ingenierías o científicas, quizás porque las chicas tienden a tener en mente la formación de una familia y a limitar sus objetivos. Hay muchas menos mujeres en las cátedras de las universidades o en los puestos de responsabilidad de las empresas. Es el llamado “techo de cristal” que lleva a que las mujeres limiten sus expectativas.

La LOE consagra la coeducación como objetivo fundamental para la socialización de los estudiantes. El pensamiento progresista pedagógico ha hecho de la coeducación un valor esencial e irrenunciable. Si en la vida están juntos ¿por qué separarlos en la educación? Además esa separación tiene un cierto regusto al pasado franquista donde efectivamente había centros separados para chicas y para chicos.

Sin embargo, al profesor que esto suscribe, le quedan dudas y le gustaría que este modelo diferenciado pudiera ser experimentado y evaluado durante varios años en centros públicos. ¿Ayudaría a mejorar el rendimiento académico de unos y otras? ¿Qué efectos tendría sobre la disciplina de los centros? ¿Cabría una especialización de los profesores en las habilidades de los chicos y las chicas teniendo en cuenta que habría que explicar lo mismo pero de modo diferenciado? Que quede claro que el modelo no es labores para las chicas y matemáticas para los chicos, sino aprovechar sus inteligencias distintas de un modo más eficaz. ¿Es un anatema pensar que este modelo pudiera empezar a experimentarse en nuestro país como lo está haciendo en otros países que no tienen un pasado franquista?

Dejo aquí unos enlaces que pueden ayudar a enriquecer las reflexiones.  

EL FRACASO ESCOLAR ¿UNA CUESTIÓN DE SEXO? 

NIÑOS Y NIÑAS SEPARADOS CONTRA EL FRACASO ESCOLAR

MARIA CALVO CHARRO, PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN EUROPEA DE CENTROS CON EDUCACIÓN DIFERENCIADA

ASOCIACIÓN ARAGONESA DE PSICOPEDAGOGÍA

49 comentarios :

  1. Me parece que si no igual un debate bastante similar se abrió en este blog a raíz de la comparecencia, en la sesión ordinaria de la Comisión de Educación y Universidades del Parlament de Catalunya, de la profesora de Pedagogía de la universidad de Lund, Inger Enkvist, especialista en la comparación entre sistemas educativos como son el nórdico, el anglosajón, el propio de los países hispánicos, Francia... y donde se respondía a parte de estas interrogantes.

    ResponderEliminar
  2. Dicho de los chicos: a la vez que tienen mayor propensión a la dislexia y tienen un nivel evolutivo más retrasado en cuanto al lenguaje.
    Pues yo tiendo a eso. De siempre. Que me paso la vida peleándome con las palabras vamos.
    Supongo que depende de muchos factores, no únicamente de ser hombre o mujer, pero sí existe una tendencia, eso es cierto.
    Jo, que no tengo tiempo de analizarlo ahora detenidamente, pero sí existe dimorfismo sexual en el cerebro humano. Es algo que está demostrado. Exactamente hasta qué punto eso puede afectar al tema del aprendizaje de X o Z, o del gusto por una cosa u otra, ya no sé.
    En la clase a la que voy para las oposiciones, el único hombre es el profesor. Somos diez mujeres de diez alumnos. Tiene dos clases. En la otra sólo hay dos hombres (...).
    A mí personalmente no me parece mala idea separar por sexos para potenciar, pero alguien habló de la problemática que supondría para los personas homosexuales.
    En cualquier caso, también me da la sensación de que de ese modo se predispone a los alumnos de algún modo... mujer: desarrolla más tal, hombre, desaorrolla más cual. Las excepciones lo pagarían, como siempre supongo.

    Un beso.

    p.s. no sé si lo habrás leído, pero hay un libro escrito por un par de antropólogos (hombre y mujer) que se titula... "por qué los hombres no saben hablar, y las mujeres no saben aparcar". No está mal, debe ser similar al de Marte-Venus imagino (éste segundo que nombras no lo leí). Otro beso.

    ResponderEliminar
  3. Definitivimamente no, Joselu; como decía aquél y aquélla: en mi nombre, no. Conozco bastante bien colegios concertados con educación diferenciadora y, realmente, en mi opinión es anacrónica, retrógada y nada conciliadora con la verdadera realidad actual. Si hay dos sexos en los cines, en las playas, en los comercios, en los bares... ¿por qué no en las escuelas? ¿Que los pobres niños se acomplejan ante la superioridad de las niñas? ¡Que se jodan y espabilen! ¿Que las pobres niñas se sienten marginadas ante las burradas masculinas? ¡Que se jodan y espabilen!
    Así es la vida, amigos míos: mixta, plural, injusta, diferente, semejante, dura, invidualista, solidaria, femenina, masculina...
    Y, por supuesto, si quieren experimentar, que lo hagan, pero que no cuenten con dinero público. ¡Faltaría más!
    ¡Dios, qué a gusto se queda uno...!

    ResponderEliminar
  4. FMOP, tienes razón, este debate se abordó tangencialmente en aquel post. He querido ponerlo como centro de la cuestión teniendo en cuenta que la prensa en los últimos días ha hecho hincapié en ello. Este tema era tabú no hace muchos meses. Me sorprende el poder abordarlo ahora con tranquilidad, con sosiego para reflexionar sobre ello.

    Vero, este experimento propuesto -separación de chicos y chicas- tiene como eje otro que es el de la separación por niveles. Si hace diez años me hubieran hablado de esta idea me hubiera rebelado. Yo entendía que la verdadera segregación está entre los que quieren estudiar y los que no, y pienso que es así todavía, indistintamente de si son chicos o chicas, pero la extensión de la enseñanza obligatoria hasta los dieciséis años abre otros interrogantes como éste. Teniendo en cuenta los factores actuales yo sería partidario de experimentarlo y ver qué pasa. No se hunde el mundo.

    ResponderEliminar
  5. Marcos Cadenato, veo que tienes las ideas muy claras, y no pretendo convencerte de nada. Simplemente a mí me gustaría que esto pudiera ser experimentado sin prejuicios. Yo estudié en un colegio de curas, horrible por cierto, en que todos eran varones. Cuando llegué a COU y fui a una academia en que estábamos mezclados fue una bendición, pero lo cierto es que todos eran mayores que yo y había un clima de aprovechamiento importante. Para mí ese es el gran problema, el mezclar a alumnos con interés en el estudio y a alumnos que desisten totalmente y su actitud es completamente negativa. En igualdad de intereses, chicos y chicas, es indiferente. Sin embargo, esa selección se hace por carreras muy marcadamente ¿Por qué? Vero dice en el anterior comentario que todas son chicas en su clase de preparación de oposiciones. Hay estudios que son predominantemente masculinos y otros femeninos. ¿Quién pone ese techo, esa diferencia? Creo que hay más complejidades que las que aparentan en este tema y todas las posiciones son interesantes siempre y cuando todos nos pongamos en el terreno de la indagación y no de los principios, que son relativos. Un cordial saludo. Tu punto de vista ha sido muy interesante.

    ResponderEliminar
  6. Estoy con Marcos. Las estadísticas y sesudos estudios demuestran que los estudiantes procedentes de barrios marginales o familias desestructuradas obtienen peores resultados y son más problemáticos. Lo mismo sucede con las minorías étnicas. Y ¿qué decir de los autistas, los afectados por el síndrome de Down, etc? ¿Empezamos separando chicos y chicas y luego seguimos con el resto?
    Es evidente que existe esa diferencia, lo vemos a diario, pero precisamente la escuela pública debe asegurar una democracia de oportunidades. Está muy mal que esa democracia se esté dando mediante la rebaja de niveles, por falta de compromiso de todos y por carencia de recursos varios. Pero no creo que debamos renunciar a ello, a menos que queramos convertir definitivamente la escuela publica en un conjunto de guetos educativos que ni siquiera servirán para educar.

    ResponderEliminar
  7. Soy docente y vivo en Venezuela. Estudié en un colegio de niñas, desde los 7 años hasta los 16. Así que me interesa por partida doble este tema que has planteado.
    Concuerdo contigo en diversos aspectos. Por ejemplo, que las niñas desarrollan más habilidades para el lenguaje que los niños y que éstos son más lógico-abstractos. Yo dicto clases de Lenguaje y Literatura a adolescentes y me cuesta mucho enamorar a los chicos, al mismo tiempo que me da mucha enviadia la profe de matemática porque todos la adoran. Siempre trato de ingeniarmelas con estrategias para capatar la atención de ellos, a veces lo logro, la mayoría no.
    Mi experiencia en colegio de niñas fue buena. Incluso, eso que mencionas sobre la tendencia a escoger las ciencias cuando no hya varones de por medio, es verdad. La mayoría de las que estudiaron conmigo se fueron por ciencias. Lo cual podría significar que se sientieron libres de elegir.
    Sin embrago, creo que desde el punto de vista social me afectó un poco, puesto que me costó relacionarme naturalmente con los chicos. De hecho, nunca tuve amigos hombres, incluso hoy en día. Mi relación con ellos es amorosa- erótica. Y creo que esto puede deberse a que estuve sólo en contacto amistoso con las chicas, durante muchos años.
    En fi, este es un tema muy interesante y sería bueno abordarlo desde muchas aristas. Es de gran complejidad.
    Un gusto pasar por aqui.

    ResponderEliminar
  8. Quien esto escribe defiende la coeducación por encima de todo.
    Me parece inaceptable el concepto "discriminación positiva". Es un oxímoron y no se puede hacer poesía con estos temas.

    Yo asistí a un centro femenino y no volvería por nada del mundo a defender aquella república de féminas listas (sí), pero incapaces de relacionarse académicamente con nadie que no fuera de su misma acera.

    Años más tarde, he vivido la diferenciación de sexos casual en centros mixtos. ¿No has tenido grupos mayoritariamente femeninos o masculinos? ¿Qué ha ocurrido en esos casos? ¿Han mejorado los resultados? En mi experiencia, para nada.

    ResponderEliminar
  9. quien escribe, es significativo que saques a colación el concepto de "discriminación positiva". En alguno de los artículos enlazados se hace referencia a que alguna universidad la está aplicando a alumnos varones añadiéndoles medio punto para que puedan entrar. Puede ser que actualmente se esté aplicando consciente o inconscientemente a los muchachos. Sería una cuestión para reflexionar.
    He tenido grupos exclusivamente femeninos en literatura de bachillerato. Los resultados y la predisposición para la asignatura eran espléndidos. No siempre sucede lo mismo. No sé si pones en cuestión los mejores resultados de las chicas en general en grupos diferenciados por azar. Creo que "en conjunto" en innegable. Otra cuestión es si es bueno para la socialización y en tal caso entrarían en conflicto "socialización" y "eficacia". Yo tuve ocasión de dar clases, en mis primeros años en la privada, a chicas de un colegio exclusivamente femenino y en otro colegio masculino. He vivido la experiencia pero no sé si puedo extraer conclusiones definitivas. En todo caso, pienso que podría haber algunos centros piloto para experimentarlo.

    ResponderEliminar
  10. Flores de su pena, gracias por tu aportación basada en la experiencia personal. Yo que estudié en un colegio masculino sé que teníamos verdadera devoción por ir a la salida del colegio de las chicas. Era un universo misterioso al que no teníamos acceso. Mi primera relación con chicas en pie de igualdad fue a los dieciséis años cuando entré a un club juvenil y creo que lo agradecí profundamente. Creo que la sensibilidad femenina me aportó elementos muy importantes en aquel momento. El tema me interesa como elemento de reflexión. A veces reflexionar sobre lo obvio es una forma de saber por qué hacemos las cosas y qué aspectos positivos tienen, así como los negativos que pueden existir.

    ResponderEliminar
  11. Como producto, o fruto, de una enseñanza segregada me adhiero completamente a los partidarios del agrupamiento de desiguales; discriminación -ni positiva ni negativa-, ni por sexo, ni por raza, ni por religión, ni por clase social, ni por nivel de "inteligencia". Quizás suene muy radical, y como no experto -ni acostumbrado a pensar en esto- puede que hubiese que establecer algunas excepciones. No se me ocurre ninguna, salvo la edad?. El fin de una presunta mayor eficacia no justifica los medios de segregar, discriminar y agrupar.

    ResponderEliminar
  12. Antonio, aceptemos tu punto de vista favorable totalmente a la coeducación que estamos aplicando. Vale. Pero me pregunto ¿es cierto el fracaso muy significativo de los muchachos en los estudios? ¿Cómo atraer a los chicos hacia el estudio y hacia la lectura? Las chicas salen adelante, pero el pozo del fracaso se alimenta fundamentalmente de los varones. ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo encarar este fenómeno? ¿Nos lo tenemos que plantear de algún modo?

    ResponderEliminar
  13. Pantagruel, el objeto del post es precisamente el de plantear dudas para que vuestras reflexiones orienten el debate. El tema de la segregación o separación es harto complejo. Tiene sus partidarios y sus detractores. Toda la aplicación de la LOGSE vino a abonar la idea de la igualación. Ninguna separación de ningún tipo ni por nivel académico ni por ninguna otra cuestión. Vale. Pero la realidad nos muestra continuamente que llegan a la ESO chavales que apenas saben leer, que no tienen hábitos de ningún tipo, que su nivel es del primer ciclo de primaria, lo que quiere decir que tienen doce años pero su nivel es de siete u ocho. Es frecuente. Los institutos acuden a agrupaciones flexibles para adaptarse a sus necesidades, lo que significa que hay cursos de ritmo rápido y cursos de lo que llamamos de ritmo lento. La exigencia no es la misma claro está, pero pueden promocionar igualmente y obtener el título. Continuamente estamos adaptándonos a las diferencias y es un debate candente y abierto.
    En cuanto a la segregación social me temo que existe en cuanto al tipo de colegio que se escoge. La clase media ha huido de la enseñanza pública en general y ha optado por otros modelos, muchas veces religiosos, donde se opera una clara selección social.

    ResponderEliminar
  14. Pues estoy de acuerdo con casi todos los comentaristas, sobretodo Antonio y Marcos, así que no voy a añadir nada pues no diría nada nuevo.

    Ni siquiera la edad me parece una característica a tener en cuenta a la hora de hacer los cursos.

    saludos

    ResponderEliminar
  15. Seguro que el asunto exige más reflexión que la que le estoy dedicando. Sin embargo, a mí sí me vale el argumento de que la vida es mixta (y los trabajos, y la escalera de vecinos...). Yo me eduqué en la pública, que se hizo mixta a partir de 5º de EGB. Recuerdo que tanto con chicas como con chicos había buenos estudiantes, malos y regulares. No sé hasta qué punto los buenos resultados que se obtienen, según esos datos que mencionas, justificarían la segregación y todo lo que conlleva. Como dice Antonio, yo creo que son mucho más rlevantes las diferencias entre clases sociales: aún hoy, a pesar de esa democratización, tienen más expectivas de acceder a estudios superiores los hijos de padres con estudios universitarios y de familias de mejor nivel económico (en términos generales, evidentemente...).

    ResponderEliminar
  16. Todos tenemos conocidos que, trabajando en la enseñanza pública, llevan a sus hijos a la privada, y nunca he logrado entenderlo. No es por nada, es solo porque me parece una clara forma de desistencia. En mi pueblo, donde hay un poderoso colegio privado religioso, es un fenómeno muy común.

    ResponderEliminar
  17. Joselu, yo creo que una clave se encuentra en que el rendimiento puramente "académico" no representa la totalidad de lo abarcado en la escuela. Y es en esa pequeña parte de contenidos especiales, a mi juicio muy importantes para la vida real (un muchacho quizá no utilice los límites cuando n tiende al infinito en su vida adulta, pero probablemente sí muchas habilidades sociales adquiridas básicamente en sus relaciones escolares, por ejemplo), donde una escuela segregada podría hacer aguas.

    Yo no me resigno a considerar la escuela como una academia de entrenamiento para el rendimiento académico. Creo precisa y básicamente en todo lo demás. ¿Cabe en esa escuela de rendimiento y con sexos separados salir con tus alumnos a un paso de cebra y realizar una reivindicación poética en torno que pone patas arriba la ciudad en hora punta y altera sus adolescentes emociones?.

    Un saludo y encantado de poder leerte a ti y al resto de comentaristas.

    ResponderEliminar
  18. Lo que parece aceptado de forma unánime –tras el reciente editorial del mismísimo El País- es que el sistema educativo heredero de la Logse es una auténtica calamidad.
    La separación por géneros –aunque puede ser interesante en algunas etapas y como experimentación- no me parece muy relevante. Hay muchas otras cosas que sí lo son:
    valoración del conocimiento, distinción de itinerarios según talentos e intereses, restablecer valor real de las titulaciones, garantizar el respeto y la convivencia en centros y aulas, prestigio del profesorado. Cuya función –pese a quien pese- es trasmitir conocimientos, y no, como pretenden algunos, transformar la sociedad; ni educar a la humanidad según sus particulares intuiciones morales.

    ResponderEliminar
  19. Joselu, quien escribe era yo, Lu. Estaba en Google con otra cuenta.
    No era mi intención esconder mi identidad.

    ResponderEliminar
  20. Como se ha dicho el sistema educativo actual es un desastre, todo el mundo parece estar de acuerdo con ello. Admito que teóricamente, es posible que alguna mejora hubiera con la segregación pero no creo que explorar este camino sea conveniente en este momento de tan grave crísis educativa cuando lo que está fallando son las bases del sistema, y además esta segregación es una de las banderas de los grupos más reaccionarios.

    ResponderEliminar
  21. Serenus Zeitbloom, escribes "Cuya función –pese a quien pese- es trasmitir conocimientos, y no, como pretenden algunos, transformar la sociedad; ni educar a la humanidad según sus particulares intuiciones morales".

    Me alegra que tengas una idea tan clara de la escuela. Yo llevo trabajando en ella ya bastantes años y no he llegado a una percepción tan nítida ni de lejos.

    En todo caso, uno de los periodos más luminosos de los últimos siglos en cuanto a pedagogía española se refiere lo encontramos en la escuela de la segunda república, con una importantísima labor de transformación (positiva, creo) de la sociedad.

    Y por otra parte, pregunta a la escuela franquista si tuvo alguna labor transformadora de la sociedad.

    La escuela es la vida, y la vida es compleja y no reductible patrones sencillos.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  22. Marciano Ansonato,

    Tampoco yo empecé ayer en esto de la enseñanza. No en el franquismo, aunque si fui escolar en el final del régimen. Pero te confieso que lamento que los debates sobre educación no tengan más horizonte que la Logse y el franquismo, como si se hubiese de elegir entre uno y otro.. y un poco más allá la segunda república como “modelo virtuoso”. De ese enfoque no sale nada, salvo emporcarse en los propios prejuicios.

    No se puede negar que la escuela influye en la sociedad, y viceversa. Pero no era de eso de lo que yo hablaba, sino de cómo nos concebimos en tanto que docentes, personalmente concibo mi tarea tal como algunos la describen peyorativamente: “un mero trasmisor de conocimientos” (lo que para mí es una tarea muy valiosa) . Renuncio de antemano a redimir a la humanidad, a trasformar la sociedad... me basta con que la escuela enseñe a leer, a escribir, a calcular, a conocer y comprender la historia, la naturaleza, el arte etc.. si de ello se deriva una mejora en la sociedad pues bienvenida, pero no cifro mis objetivos (como profesor) en conseguir una sociedad más justa, más solidaria, más moral.... etc. De la misma manera que el médico tiene como fin remediar la enfermedad y buscar la salud –cosa que influye en la sociedad, pero no hace objetivo específico de la tarea médica la trasformación, ni la mejora de la sociedad, ni de la humanidad- de la misma manera los profesores tenemos como fin remediar la ignorancia y trasmitir ciertos campos “privilegiados” de la cultura.

    Creo que concebir la tarea del profesor de esta modesta manera (enseñar las declinaciones latinas por ejemplo) lleva a mayores logros –incluso morales- que las grandes palabras acerca de valores y desarrollos emocionales, sociales... que ya sabemos que en qué va quedando.

    Dices que mi posición es simplista.... no sé. Pero quien no es simplista ,y dice lo que a mí gustaría decir de manera precisa, es Borges en este poema que te cito

    Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
    El que agradece que en la tierra haya música.
    El que descubre con placer una etimología.
    Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
    El ceramista que premedita un color y una forma.
    El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
    Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
    El que acaricia a un animal dormido.
    El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
    El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
    El que prefiere que los otros tengan razón.
    Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

    Los Justos de Jorge Luis Borges.


    Por supuesto la escuela es vida... y la alfarería.

    ResponderEliminar
  23. Serenus, yo empecé mi andadura profesional con grandes proyecciones sobre lo que podría lograr la enseñanza de la literatura sobre mis alumnos. Pensaba que estimularía su imaginación, que les haría ser mejores, más libres, más profundos, más inquisitivos, más reflexivos. Pensaba que entrar en el corazón de los grandes clásicos, además de ser placentero, nos enseñaba modelos de vida que en dialéctica con los nuestros nos enriquecían. Siempre pensé que la literatura y la vida estaban íntimamente unidas y así la enseñaba. Las clases eran densas y en ellas se aprendía a pensar con método y con un trasfondo que yo calificaría como anarquista. Todo ello unido al esfuerzo personal que se añadía de forma natural.
    Es evidente que nada de esto sirve ahora en la secundaria. Los chavales están desnortados por un sistema educativo errático y complaciente, por una sociedad que se mueve entre el hedonismo y el consumismo, la sobresaturación de imágenes, la dejadez de los padres, etc, etc. Yo reconozco que en esta situación el maestro y el profesor se encuentra a alumnos muchas veces desafiantes y maleducados, que ponen en tensión todo el sistema con su actitud reacia al conocimiento, a la disciplina y al esfuerzo. Esto es lo que me encuentro todos los días, pero hay quien dice que estos chavales además se sienten desamparados, que están necesitados de que les marquemos los límites para ponerlos en cuestión de nuevo -pero los necesitan-. El nuevo profesor no puede ser como el que era antes que tranmitía conocimientos y con ellos transformaba el mundo y la vida. Hoy la escuela "pública" que se ha creado tiene una función asistencial, humanizadora, socializadora y en ella los conocimientos ocupan un lugar reducido. Así me lo recuerdan cada día mis superiores y mis alumnos cuando entro en clase. ¿Podría ser de otra manera con el segmento de población a que llegamos, con la sociedad que nos envuelve? El pensamiento progresista ha llegado aquí. A partir de aquí empiezan nuestras dudas sobre qué hacer, y yo no lo tengo claro. Y en consecuencia, lo paso mal porque por más que intente lo que tú sugieres, no funciona sin más. Un cordial saludo.

    ResponderEliminar
  24. Marciano Ansotano, es cierto que el periodo republicano es un momento extraordinario en cuanto a la extensión de la educación y la instrucción pública. Se crearon miles y miles de escuelas e incluso alguien ha llamado a la República, la república de los maestros frente al desinterés que había en el periodo anterior. De acuerdo, pero no olvidemos que en aquel periodo la figura del maestro y del profesor en los institutos de bachillerato era ampliamente respetada. Allí iba a estudiar el que quería y deseaba aumentar su cultura. El amor al conocimiento era básico en la escuela republicana. Hoy hablar de "conocimiento" y de "esfuerzo" resulta sospechoso de ser de derechas. No lo entiendo pero es así. Los movimientos por la renovación pedagógica que desembocan en la LOGSE han hecho de la escuela un lugar para el entretenimiento, para la molicie, para el ligoteo. No creo que a los magníficos maestros republicanos les gustara el panorama que se encuentra en los institutos de enseñanza secundaria. A mí tampoco. Por eso creo que Serenus habla de amor al conocimiento y la tarea bien hecha. Creo que en este sentido todos podemos encontrarnos cómodos en esta idea. Yo me maravillo con la figura del maestro de La lengua de las mariposas. Cómo logra transmitir amor al conocimiento, hacia la naturaleza, a sus alumnos. Pues hoy, en lo que yo conozco, esto no funciona. No sé, yo también tengo enormes dudas.

    ResponderEliminar
  25. Frikosal, no todo el mundo piensa que la crisis del sistema educativo es total. Hay profesionales que piensan que es todo un éxito, que se ha conseguido lo que ellos exactamente pensaban (¿crear generaciones de individuos aculturizados?), que la culpa es de los profesores que no saben aplicar -o sabotean- sus maravillosas teorías. La escuela diferenciada en países avanzados es una experiencia que no tiene nada que ver con grupos como el OPUS DEI, que lo hace por razones más morales. Pero lo cierto es que a los doce-dieciséis años con las hormonas desatadas un instituto es un horno en ebullición. Si yo te contara mis guardias de patio... Al desinterés que existe, a la dejadez, a la pasividad frente al conocimiento y la crisis de la autoridad le añades un montón de hormonas, y tienes una bomba que es la que explota diariamente en los centros de enseñanza. Son hilos para pensar sin prejuicios.

    ResponderEliminar
  26. Si pero mientras unos piensan sin prejuicios otros esperan ver cuales son los resultados. Y si les convienen desde luego que los van a utilizar para defender su visión del mundo.

    ResponderEliminar
  27. En este sistema educativo que tenemos en España hay una premisa que pasa por ser básica: que todos somos iguales y por eso no cabe la segregación/selección de ningún tipo. Pero esta premisa falla, porque no todos somos iguales. Más bien al revés. Es falso asimismo que poniendo juntos a los alumnos los hacemos iguales. Aquí hablo de intereses, capacidades, edad, sexo, no importa la diferencia, este sistema nuestro la elimina al juntarlos. Y tenemos unas clases homogéneas que sólo lo son en teoría, pues cuando entramos a cualquiera de las clases lo que se necuentra el profesor/a es una amalgama de alumnos que marea al más pintado. Claro, hay una solución (teórica) para eliminar estas diferencias en cuanto a conocimientos y capacidades, que es la elaboración de las ACIS, pero yo digo desde aquí que son imposibles de llevarlas a cabo. Y por lo que respecta al tema que nos ocupa (la coeducación), pues tengo también mis serias dudas. Yo he visto alumnos (chicos) que han tenido cierto reparo de mostrarse delante de sus amiguetes tan aplicados como las chicas (como si esta virtud fuera exclusiva de las chicas y esto les quitara hombría). Y he visto chicas amargadas por las barrabasadas y chulerías de los chicos. Por otra parte, recuerdo que cuando yo estudiaba, los chicos íbamos a un instituto y las chicas a otro. Pues a la hora de elegir ciencias o letras en quinto, había en el masculino un curso de letras y seis de ciencias. Y en el femenino, uno de letras y seis de ciencias¡IGUAL! No sé que lectura sacar de esto, lo único que saco en claro es que hoy en día esto no pasa. Los grupos de letras son, en mi instituto, casi exclusivos de las chicas.
    Total, que me quedo como al principio. Con la duda. Con la gran duda de si es mejor una cosa o la otra. De lo que no tengo duda es que este sistema educacivo hace aguas por muchos sitios.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  28. Espero que no se tome a mal mi planteamianto de una duda lingüística:

    He leído la expresión "hacer aguas" un par de veces en los comentarios; "el sistema hace aguas" y me pregunto si serán menores o mayores.. pero quizá los comentarista sólo se referían a cierta fragilidad o debilidad del sistema, en ese caso la expresión correcta creo que es "hacer agua", como el caso del casco perforado de un barco.

    Como el autor de este blog es especialista en la lengua castellana quizá pueda resolverme la duda.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  29. Serenus, efectivamente la expresión correcta para el caso que nos ocupa es "hacer agua" en el sentido de "permitir la entrada al agua una embarcación, por alguna grieta" o también "empezar alguna cosa a decaer, amenazando con arruinarse". Hacer aguas tiene el sentido de "orinar o hacer de vientre". María Moliner, dixit.

    ResponderEliminar
  30. Diferencias ha habido y las habrá siempre entre hombres y mujeres a todos los niveles. Cada uno tenemos unas habilidades y unas capacidades que son determinadas por las características que cada sexo trae de serie... Pero todo eso se sabe de siempre, no entiendo a que tanto estudio al respecto, la verdad.
    Lo de la separación por sexos me parece fatal. Igual serían más productivos y tendrían más rendimiento, pero se perdería la posibilidad de aprender del sexo opuesto que se tiene en los mixtos. No es algo académico, claro, pero se aprende a vivir, que al fin y al cabo es de lo que se trata.

    ResponderEliminar
  31. Estoy de acuerdo en que los cerebros de cada sexo tienen procedimientos distintos, pero eso no ha de ser óbice para perseguir la igualdad.Una mujer puede disponer de menos fuerza física, pero no por ello ha de tener vetada la profesión de albañil, por ejemplo.

    Creo que antes que una separación por sexos, hay asuntos más apremiantes, como una mayor formación pedagógica y psicológica del profesorado, una reducción en el número de alumnos, sanciones reales ante el "fracaso voluntario" (no supone ningún cargo el hecho de suspender 3 o 4, ¿cómo es posible haber llegado a ese concepto?)

    Y, repito, existen diferencias, desde mi humilde opinión, concibo el centro escolar como una conviencia social tutorada, por lo que han de convivir chicos con chicas, listos con torpes y remilgados con brutos.

    La inculta opinión de un mísero lanzador de botellas. Un saludo

    ResponderEliminar
  32. de que va el libro. si me interesa lo intentare terminar de leer.

    ResponderEliminar
  33. Nunca fui buen estudiante. Pero siempre me interesaron ¡sobre todas las cosas! las chicas. Viví muy mal la segregación escolar y esa segregación influyó en mis resultados, no porque fuera de pocas luces -¡en realidad estaba a oscuras y en grupos de refuerzo de los que se quedaban una hora más al mediodía y otra por la tarde- sino porque no hacía otra cosa que pensar en ellas. ¡en ellas! De entonces me ha quedado, supongo, mi rechazo a los grupos de hombres solos o mujeres solas. ¡Qué suerte tuve de librarme de la mili!

    ResponderEliminar
  34. Mañana me lo pillare de la Biblioteca de Barcelona que ya lo tengo reservado. el tema me interesa. muchas gracias. intentare leer lo que pueda xD

    ResponderEliminar
  35. No comparto los argumentos a favor de la separación chicos-chicas en las aulas. La educación no puede reducirse a la mera adquisición de conocimientos. Chicos y chicas son diferentes, pero por eso mismo han de convivir y conocerse desde pequeños. Pueden y deben aportar muchas cosas desde su diferencia sin necesidad de competir. En la vida cotidiana estan "condenados" a compartir espacios y vivencias. Del desconocimiento viene la injusticia, la intolerancia, la violencia. Si no desterramos de una vez el machismo de nuestra sociedad a base de educación, ¿qué nos queda? Yo viví durante años esa separación en las aulas y no me pareció nunca positiva. En el recreo (y era un Instituto público) no podíamos juntarnos hasta 4º de Bachillerato. ¿Eso era bueno? Creo que no. A las chicas nos llenaban la cabeza de ideas absurdas, qué os voy a contar de la educación franquista, nos pintaban al hombre como a un ser superior y frecuentemente enemigo, portador de los más bajos instintos y capaz de las mayors vilezas. Un cúmulo de contradicciones y despropósitos. Las chicas, para ellos, éramos la encarnación del pecado y debíamos limitarnos a "nuestras labores" con asignaturas distintas. Aislar a los "diferentes" supone crecer en una especie de burbuja engañosa y artificial. Cierto que chicos y chicas plantean problemas diferentes, distintos ritmos de maduración y de aprendizaje y formas a veces dispares de ver la vida, pero separarlos no es la solución. Tienen que conocerse, entenderse y tolerarse mutuamente. Buena parte de la labor de los maestros consiste en formar personas en el más amplio sentido de la palabra, y eso incluye suavizar tensiones, resolver conflictos y aclarar dudas. ¿Hay que ocultar la mitad de los alumnos a la otra mitad, esconderlos, ignorarlos? No, nunca.
    Un abrazo, colega.

    ResponderEliminar
  36. La mayor parte de los profesores son mujeres. Si hablamos de maestras, esta mayoría es patente. Si hablamos de infantil, me asusta pensar en la proporción. No discutiré que los cerebros funcionan de forma diferente en según el sexo y que ello conlleva a que tiendan a mostrar más habilidad en unas áreas que en otras. Pero el factor entorno es, a mi juicio, el que determina que estas tendencias fragüen de una forma u otra. La madurez, constancia, espíritu de cooperación, de participación en actividades extraescolares o su propensión a ayudar en las tareas del hogar que distinguen a las chicas no depende de un funcionamiento particular del cerebro. Depende del entorno en el que son educadas. Si se lleva a cabo una educación diferenciada y las maestras y profesoras de los chicos son mujeres, qué resultados obtendremos? La educación diferenciada, qué persigue? Que los chicos estudien como las chicas; que obtengan los mismos resultados académicos? O que las chicas se comporten como los chicos? La educación debe pasar por alto las tendencias cerebrales. A mi juicio, es como querer convertir al zurdo en diestro; al chico en chica. La educación debe de sacar lo mejor del chico y la chica al margen de que les vayan más las matemáticas o la lengua.Los chicos y las chicas pasan en la escuela seis horas al día unos 270 días al año y en ella, creo, son tratados con bastante igualdad. Es decir, unas 1620 de las 8760 horas que tiene el año. No concedamos tanta importancia a la escuela. Es muy fácil y cómodo mirar al colegio cuando se habla de fracaso escolar; con ello obviamos la importancia del entorno, de la familia, de los medios de comunicación, del peso social, de todo aquello que el chico y la chica mama, pero no estudia.
    Cuanto menos cuenta echemos a la diferencia sexual, cuanto más sea concebida como una mera diferencia accidental, más haremos por evitar la discriminación y los agravios comparativos. Dejemos los experimentos para los de la Casera y atendamos a lo esencial, no vaya a ser que empecemos a llegar a conclusiones extrañas. Un saludo.

    ResponderEliminar
  37. Señó Hoselu,
    Cuando yo doi una teórica sobre supervivensia, pol ehemplo, e notao que si ay una sordao eng el entonno, loh shavaleh notáng po la labó. Eh naturás que loh probes solo pienseng en peláhsela i ezah cozah.

    Uhté perdone si lé ofendío.

    Susórdeneh!

    ResponderEliminar
  38. Si se me permite, y al hilo del comentario del sargento,que siempre me inspira, no será que la educación se está amariconando? Igual, en vez de proner clases diferenciadas, deberíamos proponer que las oposiciones a profesor se tenga en cuenta el sexo y haya el mismo número de plazas para hombres que para mujeres. También garantizar que un alumno va a tener el mismo número de profesores que de profesoras. Sinceramente, creo que el problema lo tenemos más los profesores que los alumnos. Por eso, puestos a hacer experimientos, sería partidario de hacerlos con los primeros.

    ResponderEliminar
  39. Lázaro, Yolanda, Juan Poz, Novicia, El lanzador de botellas, os contesto esta noche. Ahora me voy al cine a pasar el día, nunca mejor dicho. Un cordial saludo.

    ResponderEliminar
  40. Hola Joselu:
    muy interesante el debate suscitado. No creo que tal separación sea la solución buscada, los problemas provienen de otros ámbitos. Te diré que yo fui a un colegio de chicas y cuando entré en el instituto me ponía colorada cuando veía a los compañero, ¿algo más enfermizo? Llevamos luchando años por la igualdad. ¿Retroceder? Ni para coger impulso. Como profesora no suscribo tal iniciativa.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  41. Un atrevido debate el que planteas. Esta línea de trabajo ya me llamó la atención en el post que publicaste sobre Inger Enkvist el mes de marzo en el que ya se hablaba de separar chicos y chicas en las clases. Precisamente hoy en las noticias del canal catalán se ha hablado de este tema, más que nada porque los pocos centros educativos de Barcelona que separan sexos en las aulas se corresponden casi siempre con centros de la zona alta, concertados. En algunas comunidades (han mencionado Andalucía y Santander) se están planteando retirar los conciertos a estos colegios, que suelen ser elitistas y de tendencia religiosas. Entiendo que este tema es delicado, sobretodo si metemos religión en el saco. No me acabo de creer ese éxito educativo que hoy mismo han mencionado algunos directores de colegios catalanes con esta tendencia educativa. Sé de alguno de estos centros, por cierto del Opus Dei, que tienen un estándar alto precisamente porque "invitan a marchar" a todo aquel que no cumple sus expectativas, lógicamente, así es fácil tener un nivel de éxito educativo alto.

    Sé que la perspectiva de Joselu no es ésta sino ofrecer el mejor enfoque educativo a chicos y chicas.

    Superados los prejuicios sexistas y del Antiguo Régimen... pues no sé yo si merecería la pena explorar cuando menos esta posibilidad. Muchos de nosotros (los que tenemos cierta edad) hemos ido a centros en donde separaban a chicos y chicas, sí, pero también nos pegaban, nos enseñaban costura y labores, ocurrían cosas que ahora no van a ocurrir... no sé, yo no soy muy tajante al respecto, claro que yo no tengo vuestra experiencia de docencia como muchos de los asiduos de este espacio tenéis. En cualquier caso, me parece enriquecedores todos vuestros puntos de vista.

    ResponderEliminar
  42. Novicia Dalila, es significativo que escribas algo que forma parte de los supuestos que han dado lugar a la escuela moderna que estamos experimentando: que de lo que se trata es de aprender a vivir más que de aprender o adquirir conocimientos, y en caso de contradicción entre ambos polos, debe primar el de aprender a vivir. Lo propondré como tema de reflexión en algún otro post.

    El lanzador de botellas, incides de nuevo en algo que se ha repetido en muchas intervenciones, la escuela como espacio de convivencia entre chicos y chicas, torpes y listos, brutos y remilgados. Es la idea de la escuela social frente a la escuela intelectual considerada como elitista, pero de la que la clase media ha desertado en buena parte prefiriendo para sus hijos una escuela donde se practique la selección de una u otra forma. Hemos intentado hacer una cazuela en que se pudiera contener toda la variedad social, pero ésta está llena de agujeros por la que se escapa dicha variedad.

    Juan Poz, tierna intervención la tuya, muy diferente de otras anteriores y con la que no puedo dejar de identificarme. Un mundo sin mujeres es un mundo sensiblemente más pobre de sentimientos y de inteligencia.

    Yolanda, está claro que la escuela diferenciada de que se habla no es como la escuela franquista a que haces alusión y sobre la que debemos echar un montón de tierra para olvidarla. Sin embargo, haciendo de abogado del diablo para promover el debate, he de hacer patente que a chicos y chicas se los separa en deporte sin que nadie haya hablado de segregación, y se considera algo natural porque sus características físicas son distintas. Incluso en ajedrez existen campeonatos distintos, y ahí no puede hablarse de una cuestión física. ¿Por qué existe esta separación?
    Además fuera de la escuela los mundo seguirían siendo comunes, o incluso se podría experimentar una diferenciación en algunas asignaturas dentro del mismo centro para las que tienen habilidades distintas.
    Veo, no obstante, que la inmensa mayoría de enseñantes que participáis veis la coeducación como un logro social al que no cabe renunciar "a pesar de que pudiera tener ventajas académicas la separación" porque la escuela no es una mera transmisión de conocimientos. Una idea interesante que retomaré.

    ResponderEliminar
  43. Lázaro, dices, concluyendo tu interesante comentario, que dejemos los experimentos para los de la Casera. Pero yo respondería que la educación ha sido objeto de los experimentos sociales más increíbles a tenor de las modas ideológicas imperantes. El resultado, a lo que veo, es desastroso, pero nadie asume las responsabilidades de haber utilizado la escuela como campo de experimentos que la han abocado al fracaso y a la mayor segregación existente entre escuela pública y concertada adonde han huido muchísimos de los que no están de acuerdo con esa forma de experimentar. También dices que hay que concentrarse en lo esencial para no llegar a conclusiones extrañas. ¿Qué conclusiones extrañas son esas? ¿Que chicos y chicas pueden funcionar pedagógicamente mejor separados unos de otros? Te juro que no tengo la cuestión clara, lo que proponía es que, como en otros países, se abriera una vía de experimentación sobre el tema.

    Sargento Sánchez, no sé si sus apreciaciones son exactas sobre lo que en realidad piensan los soldados, pero sí que puede ser exacto como proyección de lo que usted sí que está pensando, lo cual no es malo. Me ha hecho reír porque es un tema de los llamados "morales" y eso no es políticamente correcto abordarlo, no sé si para bien o para mal. Hubo en mi centro una intervención de una profesora admirable en su dedicación y compromiso en los temas de mediación y en las tutorías que propuso que controláramos la vestimenta de algunas alumnas que venían al instituto enseñando todo o casi todo mejor dicho. El silencio del claustro fue total, nadie le respondió y se pasó a otro tema tras un minuto de falta de respuestas. Es un buen tema de reflexión. Nadie quiere que le acusen de moralista. ¿Es un acierto? ¿Es un error?

    Elena clásica, gracias por tus palabras. Dices que "retroceder ni para coger impulso". ¿En todos los sentidos? Supongo que esto quiere decir que la escuela pública actual es un modelo de logros sociales irrenunciables en todos los sentidos, "aunque en la práctica sea un fracaso casi absoluto". Esto lo añado yo. ¿Habremos de retroceder algún día para tomar impulso cuando la moda del constructivismo sea arrinconada por la historia? Este es otro debate, me dirás. Yo no veo la mezcla de chicos y chicas como algo negativo. Sólo quería elucubrar sobre ello, abriéndolo al debate, pero sí que considero negativa la mezcla (otro logro social ¿irrenunciable?)de los que quieren estudiar con los que van a clase a pasárselo bien, a hacer lo que les apetece y a destrozar el clima de aprendizaje. Pero esto choca con otro mito que es el de la escuela inclusiva. Tengo la impresión de qu e algún día habremos de abrir de nuevo el debate que nunca ha existido. Al menos a mí como profesor nunca me han pedido mi opinión sobre el modelo pedagógico que se ha impuesto.

    ResponderEliminar
  44. Sarah, lo interesante del post es haber propuesto un tema que estos días ha adquirido un nuevo interés por las noticias y análisis que han ido apareciendo en la prensa. Lo bueno es reflexionar sin prejuicios para saber qué es lo que tiene de bueno nuestro modelo de coeducación frente al de educación diferenciada. No cabe duda que la inmensa mayoría, por no decir todos los que han intervenido se han mostrado reticentes o abiertamente contrarios a su incluso experimentación en algunos colegios públicos. Algunos de los que han participado han vivido en carne propia esta separación cuando estudiaban. Yo también, y sentí algo muy cálido cuando en COU participé de un ambiente mixto frente a mi bachillerato de sólo chicos. No sé si sería buena idea de practicar la escuela diferenciada en el momento más conflictivo de la adolescencia para invertirlo en el momento de llegar al bachillerato o a la escuela profesional, a los dieciséis o diecisiete años. No sé no tengo respuestas, me interesaba sobre todo el debate que ha habido y vuestras aportaciones altamente interesantes.

    ResponderEliminar
  45. Miguel, tu intervención ha sido una de las que ha puesto el hincapié en la duda sobre la cuestión y con la cual me identifico. Está claro que nuestros alumnos se mueven por modelos, y no priman los modelos positivos en los cursos que yo veo. Priman los desidiosos, los graciosos, los haraganes, los maleducados, mientras que los que no son así se mantienen en silencio discreto aguantando el temporal como pueden pues puede volverse contra ellos por ser estudiosos y trabajadores. Esta cuestión no suele ser puesta de relieve por nuestros expertos en educación que sólo hablan de la variedad en el aula como un reto y una riqueza y no como el clima de imposición violenta que marca una minoría desinteresada sobre el conocimiento sobre los demás que no tienen la fuerza de replicar. ¿Tendrían las chicas un clima más acorde con sus intereses con una eduación diferenciada? No sé tampoco. ¿Tendrían los chicos un clima más adecuado a sus problemas? Es curioso que la escuela diferenciada tome uno de los argumentos de la escuela progresista como eje de la defensa de su modelo: la adaptación a las necesidades diferentes.

    ResponderEliminar
  46. Carlota Bloom, es cierto que la selección social es tan poderosa o más que la diferenciación por sexos. Y si ambas se combinan, los resultados pueden ser espectaculares. Añoro el tiempo en que la escuela pública y los institutos de bachillerato eran entornos interclasistas que enriquecían poderosamente la convivencia académica. Al intentar integrarlo todo, el interclasismo se ha diluido, salvo en zonas no marcadas o conflictivas, hecho del que los padres suelen ser muy conscientes a la hora de escoger escuela. ¿Qué debemos hacer? Buena pregunta.

    ResponderEliminar
  47. Estimado amigo, no te olvido, pero otros menesteres y mandas me han tenido ocupado. Hoy en un pequeño receso laboral he releido lo visto a salto de mato. Precioso, hermoso, nostalgico y amoroso recuerdo galaico portugués de aquel Abril que tantos sueños deparó, aquí en la frontera, al este del oeste aún cantamos "Grandola villa mourena terra de fraternidade, a cada esquina un amigo, a cada esquina igualdade". El tiempo hace más hermosos esos gratos recuerdos.
    Estoy totalmente de acuerdo en tu apreciación del sincretismo politeista de la Semana Santa. De tu análisis de la República que decir... aquello de "Seremos valientes osados guerreros cantemos un himno un himno a lid..." y canturrear por lo bajini lo de " si los curas y monjas supieran la paliza que..." Entre todos la mataron y ella sola se murió.
    El nuevo tema es apasionante, la educación diferenciada, no se si en Suecia o Noruera lo estaban haciendo pero habían acertado en la diferenciación. Por lo que he leido, los problemas se presentan a partir de los aproximadamente 11 años hasta más menos los 19. La solución en bien sencilla. Hasta los 10/11 años todos juntos, a partir de ahí separados por sexos hasta la Universidad que vuelven a estar todos juntos. No es mal sistema. Eso si, Clases separadas, no colegios separados.

    ResponderEliminar
  48. És muy peligroso lo que se empieza a plantear des de la progresía. Hoy la separación de seos y mañana la de clases sociales, la de razas... Sí, algún sía, Joselu, te va a sorprender que se trate con sosiego la superioridad de una raza respecto a otra. Ahora, de hecho, ya está de moda decir que hay un sexos superior a otro: todo el mundo margina alos hombres presentandolos como menos formales, etc. mañana, lo diran de los negros... NO!!!!

    ResponderEliminar
  49. Si quieres pasar por mi blog http://boheme.zruspas.org, tengo un articulito sobre las diferencias entre hombres y mujeres.
    Estoy leyendo tu blog y me interesa. saludos lola

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...