Páginas vistas desde Diciembre de 2005

miércoles, 15 de octubre de 2008

Artistas africanos


Hace unos días escribía algunas notas críticas con el arte contemporáneo. La mayoría de los comentarios mostraban su incomprensión acerca de obras catalogadas bajo esta etiqueta. Banalidad, agotamiento de formas, cansancio, idioteces, bostezo, provocación, mercado del arte, reivindicación de la emoción, falta de comprensión, indiferencia, vacío conceptual, avaricia comercial... eran algunas de las reflexiones que suscitaban este tipo de obras.
Hoy, sin embargo, quiero iniciar un recorrido fascinante a través de algunos artistas africanos que pintan en la actualidad. Desde muchos de estos artistas se rechaza el concepto occidental de “contemporaneidad”, que pretende universalizar un proceso creativo. No existe universalidad de lo contemporáneo. Esta es una categoría caduca. África crea desde otros parámetros, Occidente vive cegado por la sagrada alucinación que domina por doquier su arte, encerrado en el narcisismo.
Para los africanos el hombre de sus creaciones está ligado a los otros y a las fuerzas invisibles. No existen los hombres en soledad en la cultura africana. El ser humano está íntimamente relacionado en todas las etapas de la vida a los otros. Históricamente se ha venido juzgando el arte tradicional africano con el arte de los niños, de los locos o de los hombres prehistóricos. De ahí la fascinación que ha suscitado en occidente y la influencia que ejerció sobre las vanguardias (cubismo, surrealismo). Era un arte ligado a lo sagrado que fue considerado como “inocente”, “espontáneo” y fue rápidamente llevado a países occidentales para preservarlo que lo tomaron como recuerdos o testimonios de creencias primitivas. La voracidad o la condescendencia se apoderó de lo africano y se creó la etiqueta de “arte negro”, que no deja de ser una creación occidental.
Por eso no quiero teorizar más, sólo quiero dejar constancia del proceso creativo de algunos artistas africanos cuyo arte no está alejado de la emoción, ni es fruto del cansancio cultural, ni se basa en el relativismo de la experiencia artística. En algunos casos es arte social como crítica de la sociedad y la política como el de Shula -Jean Bosco Monsengo- (Zaire, 1959); otras veces tiende a la abstracción como Esther Mahlangu (Sudáfrica, 1935); pintura naïf como la de Moke (República Democrática del Congo, 1950); las esculturas de Agbagli Cossi ligadas a lo sagrado; el cubismo colorista de Florence Béal-Nenakwé (camerunesa); las espléndidas acuarelas de Mireille Dubois Vanhove (Congo) llenas de sentimiento y que hablan de la esperanza; las figuras de animales o guerreros masai de Tinga Tinga (Tanzania); Alex Mbugua (Kenia, 1958) y sus óleos multicolores de figuras difuminadas que me maravillan; el pintor enigmático Gico (Hosea Muchugo) y sus figuras humanas plenas de emoción; las figuras emotivas de rostros redondos de David Jaa Munyua; Andrew Kamondia (Kenya, 1956) y sus figuras ligadas a fuerzas telúricas; las escenas de la cotidianidad de Martin Kamuyu (Kenya, 1972); Masila (Kenia) y sus cuadros llenos de fuerza en los que aparecen el mundo de los antepasados y las fuerzas invisibles; el también misterioso Peter Mbugua y sus composiciones de cuerpos humanos, colorido y emoción. Una de sus composiciones ilustra el blog; Jared Kihiu Njuguna (Kenya, 1977) y sus cuadros de naturalezas muertas o seres humanos ataviados tradicionalmente; la inocencia y el humor de los cuadros de Njogu (Kenya); la alegría de vivir en los cuadros de Njuguna en composiciones corales; el estudio Banana Hill Artists en Kenya; Joseph Juma (Kenya, 1958) y sus aglomeraciones humanas....
Podríamos seguir durante mucho más tiempo. Esto sólo ha sido una selección apresurada de algunos artistas con claves de creación heterogénea pero que rechazan la idea de exotismo y de lo etnológico, así como la arrogancia cultural occidental. El problema es que la totalidad de estos artistas dependen de las colecciones occidentales. La noción de arte no es africana. En África nadie compra arte puesto que es considerado como algo inútil. Éste ha perdido sus antiguos poderes mágicos. Así, pues, este arte se reserva para los extranjeros que son quienes lo compran. En África no hay museos. Todo el arte africano marcha de África (clima, termitas). Las galerías europeas se han centrado en la búsqueda de artistas populares, aquellos que no han tenido educación formal y que son autodidactas.
La mentalidad africana vive ligada a la comunidad, al sentido del humor y a la vinculación con el país de sus antepasados. Una lección para nuestros museos de arte contemporáneo. También cabría hablar del supuesto retraso de África respecto a los dictámenes del ya caduco Fondo Monetario Internacional. África puede exportar humanismo, sentido pleno de la existencia, optimismo (sin acidez ni amargura), concepto del grupo como cohesión e integración de la diversidad, armonía. y mucho arte plástico y musical.  
No dejéis de clicar en los cuadros enlazados que pueden ser vistos en mayores dimensiones.  

20 comentarios :

  1. Pues gracias a ti por presentarnos esa cultura.

    Recuerdo que hablaste de un proyecto frustrado en el instituto, pero las inquietudes, la afinidad que sientes están ahí y logras contagiar el entusiasmo que sientes.

    Una sugerencia, incorpora más ilustraciones en este post o en otro fotográfico, para que se puedan ver directamente. Así llegará a todos mejor.

    Un saludo!

    ResponderEliminar
  2. No sé, parece que tienen todos algo en común: mucho colorido, ingenuismo, naif,... No me seduce. He visto alguna exposición de pintores africanos, quizás en el Guggenheim de Bilbao, y todo me parecía demasiado chillón, aunque algunos temas eran provocadores o impactantes, pero no sé, nuestro colmillo quizás está demasiado retorcido para esto...

    ResponderEliminar
  3. Gracias por esta oportunidad. Cuando hablamos de arte contemporáneo, con lo egocéntricos que somos por estos lares, nos olvidamos de que hay un continente (bueno, olvidamos que existe prácticamente para todo excepto por Navidad)y de que en ese continente hay grandes artistas. Si no midiéramos las tendencias artísticas únicamente por lo que hacemos "el primer mundo", seguramente descubriríamos sorpresas como los artistas africanos.
    Saludos ;)

    ResponderEliminar
  4. Zinquirilla, la parte central del post está llena de hipervínculos que llevan a las webs de los mencionados artistas con bastantes de sus obras reproducidas.

    Pantagruel, eres un encanto como comentarista. Siempre pones el punto de polémica necesario para abrir el debate. Lástima que lo mío no sea el ingenio para darte en la cocorota. Debo tener el colmillo poco retorcido y ser un poco naïf.

    Caperucita azul. Tendemos a pensar que el único mundo existente es el nuestro y que todo gira alrededor de él, pero no es así. Hay muchas percepciones diferentes de la realidad. Y las africanas aportan matices muy interesantes.

    ResponderEliminar
  5. Es sugestivo el arte africano, espontáneo y fresco, pero carece de toda una evolución de la historia del arte que se ha dado en Occidente, algo que termina por influenciar la obra y el estilo de algunos de estos artistas.

    ResponderEliminar
  6. Fmop, parece que el proceso de la relación entre el arte africano y el occidental es asÍ:
    1. El arte africano influye en las vanguardias occidentales.
    2. Los cuadros europeos motivados por África han influido en los africanos.
    3. La nueva síntesis africana influye en el arte occidental. Es una influencia refrescante.

    El problema es que en África el arte no tiene ningún valor, de modo que se produce para los extranjeros. De hecho los artistas africanos se han dado a conocer en occidente gracias a grandes exposiciones como Les magiciens de la terre en el centro Pompidou.

    ResponderEliminar
  7. Este post se me antoja una galería de artistas desconocidos. No todo lo expuesto (en los hipervínculos) es de mi agrado. Admito mi desconocimiento hacia el arte de un continente tan rico.

    Una invitación a la observación

    ResponderEliminar
  8. Gracias por abrirnos a algunos esta puerta a lo desconocido, a África, sin ir más lejos. Me gusta el colorido, la ingenuidad, lo infantil, lo naif de las pinturas que nos muestras. ¡Sí, me gustan! Gracias.

    ResponderEliminar
  9. Suscribo la opinión de Pantagruel en este post y el anterior.Y también la de Sonia en el anterior.

    En la planta superior del Guggenheim de Bilbao fue donde descubrí este tipo de arte africano,me llamó la antención ,pero poca cosa más.

    ResponderEliminar
  10. Hoy sólo me paso, aunque sé que no tiene nada que ver con este post, para decirte que por fín he visto la exposición de Ballard.

    Encontré bastantes cosas que me sorprendieron, pero creo, podría haberme quedado un par de horas escuchando esto:

    http://aportes.educ.ar/literatura/popup/en_que_creo.php

    :)


    Un abrazo enorme

    ResponderEliminar
  11. Lu, mi descubrimiento de África comenzó por sus formas tradicionales, sobre todo máscaras, fetiches y estatuas. No tenían una finalidad artística sino mágica. Eran producto de un "proceso mental" y no sólo del instinto. Toda esta producción (no sé si llamarla arte -eso ha sido cosa de los etnógrafos y antropólogos) tenía un valor funcional. Estaba creado para atrapar la fuerza vital de los muertos, propiciar buenas cosechas, la fertilidad de las mujeres, alejar a los malos espíritus. No se pueden juzgar estas máscaras y fetiches solamente en el plano estético. Es imprescindible la "intención". Sin embargo, los artistas vanguardistas vieron un enorme potencial artístico en estos objetos y los introdujeron en sus creaciones (Picasso, los surrealistas...)África ha asumido en cierta manera la influencia europea pero sigue manteniendo una autonomía en sus obras de arte. Contrasta su mundo dramático, emocional y colorista con el agotamiento del arte occidental. Ese creo que es su valor. Por supuesto que no todos los artistas son iguales. No es fácil obtener información de muchos artistas africanos, pues no disponen de páginas web. Sólo las tienen los que están ya en manos de galeristas europeos. Gracias por tus palabras.

    ResponderEliminar
  12. Marcos, además de lo que has dicho, estas pinturas tienen dramatismo, emoción, fuerza, magia... Toda la energía de un continente menospreciado y que tiene en sus hombres y en sus culturas un enorme potencial humano y creativo. Pero implica una cosmovisión diferente, aunque no haya nada más que les disguste que la expresión "ir haciendo el negro" a muchos artistas que quieren ser juzgados por sus resultados y no por su procedencia. Es la polémica entre los partidarios de la "negritud" (reivindicación y orgullo del universo y cosmología negra) como Leopold Senghor (senegalés) y los anglófonos que hablaban de la "tigritud". Un tigre no va diciendo por la selva "soy un tigre", con lo que se oponían a la exaltación de lo negro como categoría estética y existencial. Son dos formas de ver el mundo africano. Pero en todo caso, puedo decir que el arte y la literatura africanas guardan extraordinarias obras sin descubrir. Gracias por tus palabras.

    ResponderEliminar
  13. Meike, me alegro de tu visita a la exposición de Ballard. El enlace a la página del autor que citas es alucinante. Yo tengo el catálogo de la exposición y me he quedado embobado leyendo En qué creo. Yo también creo en la imaginación de los surrealistas y en la pintura africana.

    ResponderEliminar
  14. Joselu, estoy descubriendo un sistema educativo que da asco donde el alumno no cuenta para nada.
    Ya sé que no tiene nada que ver con el post y perdona la contundencia.

    ResponderEliminar
  15. http://psicoletra.blogspot.com/2008/10/duelo-y-melancola-sigmund-freud.html

    ResponderEliminar
  16. Sí, quizá sea una forma de llamarlo. Las personas que todo nos afecta, que nos duele el respirar... Y tampoco sé si se definiría así. Pero sí, sé que hay personas que no logramos mentirnos acerca de qué es esto.
    Las pinturas africanas son preciosas. Me gusta su naturalidad, sus colores,su vitalidad incluso diría. Pero sé tan poco sobre ellas que no me siento muy calificada para evaluarlas.

    ResponderEliminar
  17. HOla: de Reinaldo Arenas yo ahora estoy leyendo "Antes que anochezca" su autobiografía y me está encantando ;)

    ResponderEliminar
  18. Quizá hace falta pasar por lo que pasan en África para tener la perspectiva correcta para ver la vida. En barrios de chabolas y en los poblados africanos se ven muchas risas. Habrá que aprender a no pensar tanto sobre la vida y vivirla. Sólo te puedo decir que no estás solo en esto. Un abrazo

    ResponderEliminar
  19. Amigo, este ha sido un paseo por la belleza,el encanto, la originalidad y la alegría que brota muchas veces de algunas pobrezas.
    Este continente agraviado y diezmado, supo mantener su chispa y alegría. Es mas, la distribuyó por todo el mundo y fundammentalmente en América donde es envidiable rescatar la sonrisa limpia y clara y el ritmo de los brasileños.O la profunda melancolía con su disfraz de alegría del canbombe uruguayo.
    En fin como siempre nos hiciste reflexionar y disfrutar a la vez.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  20. Querido Joselu:

    Como casi siempre, llego tarde… ¡pero llego!

    Me ha entusiasmado esta entrada y he disfrutado mucho con las obras de todos estos artistas africanos. Te confieso mis favoritos: Tinga Tinga (¡es un auténtico ilustrador!), Alex Mbgubua y David Jaa Munyua… ¡Qué ternura esos rostros tan redondos con esos ojos inmensos! ¿Alguna vez has comprado un cuadro de estos por Internet?

    Y aquí va la propuesta: nuestro común amigo Franciso (¡ese animal de fondo que anda suelto por la obra de su casa!) me ha intentado instruir en el arte abstracto. Es cierto que algún progreso he hecho; sin embargo, me sigue tirando más lo figurativo y disfruto más viendo pintura africana que observando (y pensando y sintiendo… :)) los cuadros del Museo de Arte Abstracto de Cuenca. Pero para que su “esfuerzo” no se quede a mitad del camino, lanzo el pañuelo: ¡propongo una excursión a Cuenca para que Animal de Fondo continúe su tarea de “docere et delectare”! Tú puedes ser la voz de África y de la sensatez (¡vaya papelón!), y yo pues… se-se-se-guro que no-no-no sa-sa-sa-bré qué decir porque sigo siendo ¡tartamuda! Bu-bu-bueno… ¡escucharé!
    No sabes cuánto me gustaría… Como hoy no he podido ir a trabajar (sigo con la espalda changuilla) tengo tiempo para los sueños… Podríamos ir a comer a un sitio bonito y ¡dormir en la Posada San José! ¿Quién más se apunta?

    Abrazos, amigo. Gracias siempre…

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...