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viernes, 1 de septiembre de 2006

Rumbo a lo desconocido


Crónica en caliente. Acabo de volver de mi instituto donde he vivido “la vuelta de las vacaciones”. Uno de setiembre. Los motores herrumbrosos han de ser engrasados. Todos somos extremadamente amables. ¿Qué tal las vacaciones? Respuestas estereotipadas. Muy bien. Demasiado cortas. Ya estamos aquí. Todos estamos desconcertados. Besos, efusivos apretones de manos. El Jefe de Estudios, que hace colección de camisetas estratosféricas (reaccionarias y revolucionarias) y de las que tiene una buena cantidad en su armario, nos cuenta en la intimidad que este verano ha participado en Londres en un campeonato de Streap-Poker. Nos enseña fotos vestido, al empezar, y luego, ataviado púdicamente con una toalla, al finalizar la partida. También fotos de bellezas rubias y senos esplendorosos cuando la suerte les había sido adversa. Al poker por internet, une su afición por la magia y los cócteles que endulzan la garganta. La pedagoga del centro me habla, en cambio, de su viaje por Uzbekistán, en plena ruta de la seda. Ciudades: Samarkanda, Bukhara, Tashkent, Fergana… Un país que perteneció a la URSS y que hoy en día busca su identidad (como todos, me digo yo). La mayoría son uzbekos y el idioma internacional es el ruso, luego el tayico. Casi nadie habla inglés. Es un país poco tocado por el turismo y sus gentes son amables y encantadoras. Sus ciudades son feas y deslavazadas pero su arquitectura histórica es admirable. Promete traerme otro día fotografías del viaje. Un compañero de seminario me habla de su viaje a Calabria, en el empeine de Italia, una región de bosques y lagos en que en pleno verano habían de ir con jersey, tan alejados de los calores que hemos padecido en España.

Cada cual tiene su historia que contar. Un profesor me habla de un verano angustioso por la tensión de que su hija pequeña pudiera padecer un tumor tiroidal. Me siento identificado con él y le cuento mis preocupaciones y ansiedades como padre. Nos damos cordialmente la mano. Entre tanto una profesora viene a manifestarme su afecto en un saludo tan parco como cálido. Los dos sabemos que nos apreciamos y no hace falta nada más. Ninguno ha hecho nada especial este verano.

El director te habla de un amigo común al que vio en sus vacaciones en un pueblo castellano. Otro profesor te hace la reflexión fatalista de somos más viejos. Otra compañera te habla del estrés que arrastra del curso anterior. Somatiza las tensiones y el curso pasado lo vivió como un náufrago a la deriva en alta mar, algo así como el protagonista del Relato de un náufrago. Estos días, por la vuelta, ha padecido dolores de estómago y ansiedad. Nos esperan nuestros alumnos en pocos días. Un comienzo de curso tiene algo de violencia. Dos ejércitos enemigos aguardan para devorarse y ninguno tiene la más mínima intención de comenzar. Sólo las fechas inexorables del calendario marcan nuestra dinámica. Todos lo vivimos con un sordo malestar interior que nos acompaña estos días.

Recuerdo una serie televisiva de hace unas décadas. Era una serie de intriga científica llamada Rumbo a lo desconocido. Era niño y yo la vivía con angustia. Algo parecido a lo que vivimos estos días cada uno a su manera. Existe en la conciencia popular la convicción de que los profesores vivimos muy bien, pero la gente no conoce nuestros temores, nuestra inseguridad, nuestra frustración de enfrentarnos a alumnos, hijos de nuestro siglo XXI, que no se sienten nada atraídos por lo que nosotros podemos ofrecerles. Somos un resabio del pasado. Los profesores somos algo con cierto sabor romántico y nuestros alumnos son todo menos románticos. Luchamos contra modernos molinos de viento que en pleno parque eólico nos derriban una y otra vez. Nuestra autoridad y nuestro prestigio es sólo ficticio. Representamos lo que Kundera tituló pomposamente como La insoportable levedad del ser, pero sustituyendo “ser” por “profesor”. Probablemente en pocas generaciones los profesores hayamos desaparecido o sólo seremos un lujo al alcance de las clases más acomodadas.

Este año impartiré asignaturas de lengua castellana a cuarto de ESO, y un lujo maravilloso: Literatura Universal a alumnos de Primero de bachillerato. Hoy decido finalmente las lecturas para este curso. Quiero que sean cortas para que no se agobien, pero también intensas y representativas de algunas corrientes fundamentales de la literatura. He elegido: Lisístrata de Aristófanes, Tartufo de Molière, Narraciones extraordinarias de Edgar Alan Poe y La metamorfosis de Kafka.

Nos adentramos en un curso que aparece delante de nosotros como una incógnita, una equis en campo de gules, llegamos a territorio enemigo con nuestras armas aguzadas por la ironía y el afecto, más allá de nuestros temores y nuestras ansiedades. Ser profesor tiene algo de misterioso. (Joselu, baja de tu nube. Te has pasado el verano leyendo, como te pasas la vida, en un correlato de existencia. No puedes vivir ya aventuras en el espacio, pero sí en el tiempo, sí con tus alumnos cuya respuesta no puedes vaticinar). Entramos en un tiempo mágico cargado de tensiones, de miedos, de incertidumbre, de desesperanza, pero también de desafíos, de energía vital puesta al límite, de amor, humor y de muerte: inevitable contradicción que es la vida y la enseñanza. Alia iacta est.

10 comentarios :

  1. ¡Qué derroche de energía, Joselu! Está bien. Eso promete una dedicación blogera intensa que nos hará salir ganando, a tus fieles seguidores. Le has hincado el diente a un pedazo de vida nada dulce y sabes describir a la perfección las mil sensaciones que depara el bocado: ¡enhorabuena! La selección para la Literatura Universal es muy buena. Yo creo que se divertirían mucho con Anfitrión, de Plauto, porque el juego con el doble siempre da mucho de sí, pero no se puede abarcar tanto. ¿Llegarán a recibir los alumnos La transformación -que es el nuevo título con que ahora se publica La metamorfosis- como la obra cómica que le parecía a Kafka, quien se reía cuando se la leía a sus amistades? En fin, seguiré con impaciencia tus reflexiones, descripciones y narraciones de un mundo que, siéndome cercano, no considero propio, aunque viva de él. Un abrazo. ¡Y escápate de las fotos y demás souvenirs con los que te han amenazado! ¡Preserva tu sensibilidad exquisita!

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  2. Extraordinario mosaico. Qué bien retratas las impresiones, Joselu. Y qué suerte van a tener tus alumnos de Literatura Universal. Yo espero, también, impartirla este año (cruzo los dedos). No sé qué leeremos, pero repaso la lista del año pasado:

    Edipo Rey
    Las aventuras del rey Arturo, de Steinbeck

    Manuscrito encontrado en Zaragoza, de Jan Potocki
    Demian, de Herman Hesse

    Un mundo feliz, de Huxley
    Rebelión en la Granja, de Orwell

    Otros años el menú incluía La Odisea, 1984, El diablo en el cuerpo, Fahrenheit 451, Nadja, Hamlet...

    No podemos negar que es un privilegio vivir instalado, aunque sea precariamente, en esas obras, y compartir con nuestros alumnos su descubrimiento de las mismas. Quien lo probó, lo sabe.

    Un gran abrazo

    Al

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  3. ¿Tu vida es literatura o tú literaturizas tu vida? A veces parece como si los marcos hipertextuales no estuvieran definidos, como si fueran fronteras movibles.
    Eso está bien o ¿acaso no somos el narrador que nos narra?

    Y como título alternativo: 'Destino a las estrellas'.

    Pdt.-Sólo faltaba que tus amigos 'blogueros' te contáramos también nuestras vacaciones.

    http://elsexodelasmoscas.bitacoras.com

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  4. Hola, amigos. No sabéis el lujazo que es teneros a vosotros como lectores y compañeros de camino. Vuestros comentarios me estimulan a seguir dando la vara.
    Juan Poz, sé que Kafka era un personaje menos oscuro y tétrico como alguna lectura superficial de sus nos puede hacer creer. Es difícil extraer de La metamorfosis, sin embargo, una lectura tan cómica como a la que haces referencia. El sentido del humor es tan variado, tan íntimo, tan personal... Una vez alguien muy cercano a mí se tronchaba de risa a cuenta de las cenizas de su reciente fallecido esposo. Imaginaba que las echaba por el váter pero que al tirar de la cadena algo quedaba y cuando se sentaba una mano la atrapaba. El mundo de Kafka no me resulta a mí tan divertido, pero todo es cuestión de perspectiva. Gracias por estar aquí.

    Al 59 (Alejandro), hola, de nuevo por aquí. He tenido una inmensa alegría al ver tu comentario. Veo que las lecturas que citas son admirables. Tengo una importante limitación a mis propuestas. La asignatura de literatura universal sólo tendrá dos horas semanales y no sé si se podrá volver a impartir. Este año se han quitado de encima la literatura española y me han dado esta consolación pero reduciéndola en una hora. A ver qué podemos hacer. Quería proponerles Edipo rey, pero no he encontrado una editorial en que se pueda localizar la obra con facilidad. Si sabes de alguna, dímelo. Una maravilla reencontrarme contigo.

    Francisco, me encanta lo que dices sobre que literaturizo mi vida. Tienes razón. A veces me encuentro con mas sustancia literaria que real. Muchos personajes de novelas me parecen tan reales o más que los del mundo real, y por ende, muchos personajes del mundo real me parecen realmente malos personajes literario. No me desagrada la idea de literaturizar. Es mi vocación más íntima. Si hubiera tenido facultades me hubiera gustado ser escritor. De momento soy lector apasionado. Y vivo, tienes razón, la vida como literatura. Gracias por tus palabras.

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  5. Joselu:

    Hay una maravillosa traducción de Edipo Rey en Lucina, la editorial de García Calvo. Difícil (si no imposible) de encontrar en librería, pero se puede encargar directamente a Lucina (amables y muy competentes —e idiosincrásicos: te envían los libros y la factura y luego tú te acercas cuando puedas a pagar al banco). Yo pedí quince ejemplares y en la misma semana los tenía ya en casa.

    Telf. y Fax : 980 53 09 10

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  6. Gracias, Alejandro. Había visto esta edición y la había buscado en librería pero, efectivamente, me habían dicho que no estaba disponible.

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  7. ¡Bravo Joselu de vuelta al cole!. Hay una angustia vital por conectar y ser escuchado en el aula. La dignidad de ser profesor/a se ha perdido para convertirnos en algo parecido a cuidadores de guardería. Los alumnos están ahí, pero no querrían estar. Has relatado muy bien las variadas sensaciones cuando regresamos al trabajo: el aventurero, la deprimida, la selección de lecturas, etc. Espero que nos sigas relatando más avatares de la vida cotidiana Un saludo.

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  8. La verdad es que el tiempo es un factor muy importante de nuestras vidas. Suerte este próximo curso.

    PD: Muchas gracias por haber pasado por mi blog y por tu comentario.

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  9. Es cierto que el tiempo pertenece a uno mismo, y que si se va, es sólo porque uno quiere o no sabe acogerlo.
    Pero cuando sientes que ese tiempo sólo quieres pasarlo con alguien, y ese alguien se encuentra en una irremediable ausencia, demasiado prolongada, es inevitable sentir la partida de las horas, lejos, tan lejos como se encuentra ese alguien. Y la esperanza de que a su regreso, traerá las horas en su regazo para que juntos, esta vez sí, las disfrutemos.

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  10. ¡Hola! Es estupendo ver que vuelves a la carga. Me pareció entender que, acabada la pasada temporada, abandonabas este blog.
    Me alegro de que no sea así.

    Me parece muy divertido que mis camisetas te parezcan revolucionarias y reaccionarias. Bueno, el otro día Díaz Yañes decía en El País que Alatriste era un anarquista de derechas... así que me lo tomaré a buenas ;-)

    Como cada curso, volvemos a empezar una hoja en blanco. A ver qué tal se nos da esta vez.

    E insisto: Me alegro de que retomes el blog después del parón estival.

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