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jueves, 9 de marzo de 2006

Mundos corporales


Mis alumnos de primero de bachillerato de literatura se han reducido en un cincuenta por ciento desde que comenzó el curso. En efecto, empezaron 18 y, por distintos motivos, ahora me asisten a clase unos nueve. La mayoría han sido bajas por desistimiento ante la exigencia del nivel de bachillerato. Son alumnos acostumbrados a la ESO y el nuevo ciclo les supone un cambio de cultura en cuanto al trabajo diario y al nivel de madurez necesario para afrontar los estudios. Muchos optan por rendirse y pensar en otras posibilidades. Esto hay que decirlo en demérito de la ESO que más bien deforma a los alumnos, que se acostumbran –en general- a ir pasando sin ningún esfuerzo ni especial dedicación o centramiento.

Sin embargo, he observado que en el grupo que me queda – que aún puede reducirse más- se ha experimentado un cambio de actitud: el ambiente de ligereza y frivolidad que dominaba a principio de curso ha ido evolucionando hacia una mayor implicación de los alumnos en las actividades académicas y en las discusiones de clase. En un principio la clase continuaba siendo un juego, una suerte de prolongación de la ESO. Varios meses después y tras tantas deserciones parecen haber cobrado algún interés por lo que estamos haciendo, incluso yo diría que le están tomando un cierto gusto a la tarea intelectual.

Por un lado están las clases cotidianas y el programa obligatorio. Por otro lado, intento que tengan alguna conexión con la cultura contemporánea. Este curso les he hecho investigar sobre el Premio Nobel de Literatura Harold Pinter y sobre la artista norteamericana -la fotógrafa de mundos excéntricos- Diane Arbus. La asignatura de Literatura no debe cerrarse al lenguaje más reciente. Calderón de la Barca está bien, siempre que logremos conectar su debate de ideas con el mundo que nos ha correspondido vivir. El último tema abordado ha sido el del Realismo, el intento ambicioso de captar la realidad total, de describir la sociedad y el comportamiento humano. Hemos hablado de las polémicas que suscitó el Realismo en su tiempo, de las objeciones, desde el punto de vista conservador, que merecieron los intentos de representar la realidad, especialmente en lo que tenía de oscura y tenebrosa –ambientes y tipos degradados, taras psicológicas y hereditarias-. El Naturalismo determinista de Emile Zola se llevó en España una buena parte de estas críticas feroces en el último tercio del XIX.

Sin embargo, el arte ha ido ampliando su campo de representación de la realidad y poniendo en cuestión la misma noción de realidad que alentaba y describía el Realismo. La realidad es mucho más extensa y conflictiva. Se han puesto asimismo en solfa los mismos métodos de representación de la realidad y hemos ironizado sobre el arte mismo en su incapacidad de captar el latido íntimo de una realidad compleja. Ello nos ha llevado a hablar de Marcel Duchamp y su obra Fontana, un urinario marca Mutt que muchos críticos han considerado la obra de arte más representativa del siglo XX. ¿Qué es artístico? ¿Qué es el arte? ¿Qué es la literatura? Tenemos múltiples respuestas en cuanto a los métodos a representar o evocar la realidad con minúscula porque con mayúscula ya no nos atrevemos.

Les he hablado de Gunther Von Haggens, el artista alemán que lleva por el mundo una muestra de cadáveres plastificados (actualmente está en los Estados Unidos) llamada Mundos corporales. En ella, mediante la plastination –una técnica inventada por él- ha conseguido preservar cadáveres enteros y fragmentos de ellos para ser exhibidos colorísticamente en una exposición que recorre el mundo entero. Para Von Haggens, se trata de mostrar la belleza interna del cuerpo humano. Ha recibido críticas afiladas desde distintos puntos de vista, incluido Günter Grass que lo ha comparado con los experimentos nazis del doctor Joseph Mengele. No obstante estas críticas, la muestra ha conseguido millones de visitantes en Europa y América, no sabemos si por morbo o por real interés por el experimento. Supongo que ambos aspectos se superponen.

Continúa el debate eterno sobre lo que puede ser mostrado y lo que no. Cada época ha respondido de modo diferente y los artistas han tenido que luchar contra los prejuicios y valores conservadores. ¿Dónde están los límites éticos y estéticos? Es un debate complejo y lleva a múltiples valoraciones en las que en estos días gozosamente han intervenido mis alumnos.

Han opinado casi todos. Escuchaba con placer. Me paraba a comprender sus argumentos, tantos los que valoraban la obra de Marcel Duchamp, o la obra de Diane Arbus, o la de Von Haggens. En realidad no quería imponer una respuesta definitiva, -que no la hay- sino promover el debate intelectual sobre nuestros sistemas de representar la realidad y la ampliación de la misma en las distintas épocas. Mis alumnos, al margen de sus resultados académicos, parecen haber entrado en el juego y los veo interesados en sus intervenciones. Esto es esencial para promover el debate, el juego de ideas y la reflexión sobre el tiempo actual, que sólo podemos realizar si lo comparamos con el pasado del que provenimos. No son épocas históricas tan distanciadas. Seguimos teniendo debates parecidos a lo largo de toda la historia. Recordemos que no estaba permitido diseccionar cadáveres humanos en las escuelas de Medicina incluso en tiempos como el Renacimiento. Siempre hemos ido avanzado derribando muros y ampliando nuestro círculo de conocimiento. Ahí quiero ver a mis alumnos, pero esto ha llegado tras una dura adaptación al bachillerato y una fuerte criba que todavía no ha terminado.

3 comentarios :

  1. Mi querido amigo:
    Excelente tu tarea, la comparto: motivar, inducir, acompañar, promover, investigar, abrir caminos,vincular etapas, atrapar a los alumnos en el perfeccionamiento, brindándose integramente en el camino del saber.Esa es la huella a transitar.
    Un abrazo

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  2. COMO ECHO DE MENOS ESAS CLASES!!!!!
    Todos los días era un conocimiento nuevo, algo de lo que hablabamos al salir de clase, en el patio o los fines de semana. Ibamos al teatro por las tardes-noches, veiamos exposiciones de pintura... Ojala todos los profesores hicieran eso. Ahora no hay ni tiempo ni porfesores que hagan eso, ya no podemos salir a aprender y a la vez relajarnos un poco del extrés. José Luis como te echo de menos tanto en las clases como cuando eras mi tutor con el que siempre podía contar y desconectar hablando de literatura. Ay que tiempos aquellos!! jejeje

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  3. María José, pero puedes seguir por tu cuenta. Hay exposiciones interesantes que ver, libros que descubrir, conversaciones que continuar. Es una maravilla poder encontrar al alguien que entiende el juego. No es fácil. De todas maneras aquí seguiremos dando guerra y procuraremos que no nos falte el ánimo. No te pierdas la exposición de Diane Arbus en el CaixaForum. Es gratuita. No sabes lo que me llegan a animar vuestros comentarios...

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