Páginas vistas desde Diciembre de 2005

jueves, 25 de marzo de 2010

Israel y Palestina






Hace algunos años yo era profesor de lengua de primero de bachillerato. Tuve ocasión de abordar algunos temas que creí que podían llevar a un debate interesante como es la comunicación. Les hice leer el libro de Flora Davis, La comunicación no verbal y les propuse un texto extraído de la trilogía de Primo Levi, concretamente del tercer libro, Los hundidos y los salvados, el capitulo titulado precisamente La comunicación. En él se abordaba el proceso de comunicación en el lager, el lenguaje utilizado, la necesidad de entender alemán para intentar sobrevivir, los términos y lenguas utilizadas entre los prisioneros. Era un material magnífico para reflexionar sobre la comunicación en las más extremas circunstancias.

Posteriormente les fotocopié un artículo de David Grossman titulado Carta a un amigo palestino en la que se planteaba la necesidad de comunicación en las más difíciles coordenadas entre la inteligencia de los dos pueblos, el judío y el palestino. Reconocía el sufrimiento del enemigo (el pueblo palestino) y a la vez pedía que se tuvieran en cuenta la lucha por la supervivencia del pueblo judío. Son dos lógicas que llevan a un conflicto envenenado sin solución. El artículo era de 1996 o 1997. Isaac Rabin, el último primer ministro que había intentado la paz con los palestinos, había sido asesinado por un iluminado judío el 4 de noviembre de 1995. La posible paz estalló en pedazos por obra de fanáticos como Ariel Sharon o Benjamín Netanyahu en el lado judío. Se construyeron muros ominosos y se incrementaron los asentamientos en Cisjordania y Jerusalem, los fanáticos palestinos utilizaron los hombres bomba, se lanzaron cohetes sobre Israel, e Israel respondió con campañas terroríficas como la del Líbano o la invasión de Gaza.

Nada parece conducir a la paz.

En aquel 1997, para mi sorpresa, recibí tras haberles entregado el texto de Primo Levi y el de David Grossman (dos intelectuales judíos, ninguno creyente), una nota correctamente redactada de un padre de una alumna en que se me reconvenía por la propaganda sionista que dirigía a mis alumnos. La reiteración de textos de escritores judíos me hacía sospechoso de sionista.

Aquello me dio ocasión para debatir el asunto entre mis compañeros en los que encontré opiniones totalmente dispares. Había quienes condenaban sin paliativos la política de Israel y extendían su opinión negativa sobre el lobby judío, y los judíos en general. Estos eran mayoría. Advertí, sin lugar a dudas, la simpatía que suscitaba la causa palestina, la historia de un pueblo que había sido despojado de su tierra por una conspiración sionista y su influencia en los Estados Unidos. Creí detectar mezclado con este argumento un larvado antisemitismo.

Hubo, en cambio quien me confesó su admiración por el pensamiento judío, por la cultura judía y el estado de Israel inmerso en una lucha agónica por su supervivencia enfrentada a un mar de árabes que desean su aniquilación.

El compañero que me habló admirado de la cultura judía me citó hombres destacados pertenecientes al mundo judío: Marx, Einstein, Freud, Sara Bernhardt, Hannah Arendt, los hermanos Marx, Franz Kafka, Gertrude Stein, George Gershwin, Primo Levi, Woody Allen, y me explicó que el cine de Hollywood en su mayor parte, en sus años dorados, estuvo financiado y dirigido por judíos que tenían proscrita su participación en otros negocios en Estados Unidos. Entre las sociedades fundadas estarían la Paramount Pictures, Metro Goldwyn Mayer, Fox Film Corporation, Warner Bross… todas tienen en su origen a judíos askenazies que emigraron de Europa a los Estados Unidos. Se puede decir que el American Way ol life que conformaron nuestras retinas tiene su origen en la imaginación judía, como buena parte de nuestra forma de entender el mundo y nuestro sentido de la cultura.

Siempre que deseo algo de orientación en este conflicto entre israelíes y palestinos me gusta oír la voz de Amos Oz, de David Grossman, recordar a Hannah Arendt. Me gusta la iniciativa de la orquesta de música compuesta por palestinos y judíos que viaja por todo el mundo llevando un mensaje de convivencia. Me cuesta encontrar intelectuales palestinos que tengan una voz reconocible. Entre ellos destaca la voz de Mahmud Darwish el poeta palestino más destacado y muerto recientemente. Quiero traer su voz a este blog, esperando que este conflicto envenenado y doloroso que condena al horror a los dos pueblos, pueda tener fin. Los israelíes, porque viven fundamentados en el miedo, el miedo y la prepotentecia, pues temen que algún día puedan ser exterminados como pasó en la Shoah y eso determina sus reacciones, su agresión, su forma cerrada de entender el mundo y su relación con los árabes y los palestinos en particular. Y los palestinos, que sobreviven sin tener tierra, sin tener estado, sin tener patria, hacinados en campos de refugiados indignos, y sometidos a los fanáticos y al miedo de Israel.

Para que ambos pueblos puedan reconocerse y entender sus miedos respectivos:

Vengo de allí y tengo recuerdos
Nací como nacen los mortales, tengo una madre
Y una casa con muchas ventanas,
Tengo hermanos, amigos,
Y una celda de prisión con una ventana abierta hacia el frío.
Mía es la ola, acarreada por las gaviotas,
mi visión es el horizonte
con una simple brizna de hierba.


Mía es la luna en los confines de las palabras,
Y la munificencia de los pájaros,
Y el olivo inmortal.
Caminé por esta tierra antes de que las espadas
Convirtieran su vivo cuerpo en una piedra desnuda.

Vengo de allí. Para mi madre, soy el cielo,

Cuando el cielo llora por su madre.
Y lloro para que me escuche

Una nube que regresa.
Aprendí todas las palabras dignas del tribunal de sangre
Para así romper las reglas.

Aprendí todas las palabras y las descompuse
Para componer una sola palabra: Patria.

(Yo soy de allí, Mahmud Darwish, traducción del francés de Ani Granson).

35 comentarios :

  1. Ah, interesante cambio de aspecto del blog. Novedoso. ¡Me gusta!
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Claro que todos los judíos no son iguales y que detrás de un pueblo como el Israelí hay una cultura milenaria, y que existen intelectuales del alto nivel como los que citas y gente que quiere la paz entre los dos pueblos.

    Ocurre que ante un conflicto se toma partido y se analizan las causas, desde su origen, que han llevado a la actual situación. Se cuentan las víctimas inocentes, se observa el dolor. Y entonces se percibe un brutal desequilibrio. Es el momento entonces de cuestionar a quien utiliza la prepotencia que siembra de cadáveres el camino.

    ResponderEliminar
  3. Hola JOSELU,

    pienso como Francisco.

    Detrás del pueblo judío hay demasiado de todo, como para despreciarlo y que decir tiene, que en el mundo científico y artístico son incontables los genios que ha dado. Por cierto que se te olvidó nombrar a mi adorado Gustav Malher y a Thomas Mann ( al menos su esposa lo era) .
    Eso, desde luego.

    A pesar de su bagaje cultural y lobby económico, ganado a pulso, con el tiempo, el pueblo judío, en su lucha por la supervivencia, en medio de una tierra inhóspita y rodeados de enemigos que los odian, han cometido tamañas atrocidades, que toda la lástima y apoyo, que despertaron tras destaparse el genocidio al que les sometió el nazismo, se ha vuelto animadversión ante los métodos tan desproporcionados que utilizan contra los palestinos.

    Es más, yo creo que existe una doble percepción de la realidad judía desde fuera de sus fronteras. La comunidad y organismos internacional toleran sus incursiones belicista en uso del derecho de auto defensa, olvidando y obviando lo desproporcionado de los mismos. Y de otro, la sociedad en general, y ciudadanos de a pié, que precisamente es esto lo que no toleran, la desigualdad de la lucha...

    De pronto el pequeño David judío, es el pueblo palestino y Goliat, el actual pueblo judío.
    Ahí yo creo, que es donde radica la simpatía que despierta el pueblo palestino.

    Desgraciadamente, ambos países, actualmente están dirigidos por gobernantes intolerantes y extremistas, que en el caso de los palestinos, además son, fanáticos iluminados..¿Qué cesto va a salir con estos mimbres?

    Pues una pena, la verdad. Pero el futuro a corto plazo, no augura nada bueno.

    Ojalá, algún día la preciosa foto que ilustra tu entrada, fuera algo común entre esos dos pueblos.

    Por cierto, te ha quedado muy chulo el blog, pero a mi, me has debido tirar a la basura, al hacer limpieza. ;-)


    Muchos besos y feliz tarde, JOSELU.

    ResponderEliminar
  4. Me temo que la o de patria o muerte no es disyuntiva, sino aleixandrina (como aquello de 'la destrucción o el amor').

    ResponderEliminar
  5. Hola JoseLu, el cambio es fantástico, negro , rojo y blanco, inspiran y dan confianza; tanto que en este tema tan polémico de tomar partido, yo no miraría patrias sino seres humanos con sus miedos, ansiedades y reacciones por supuesto! sin justificarlas abogo como tu a la paz entre los pueblos. Que confuso es todo cuando iluminado por fanatismo y religión se movilizan los hombres. Olvidando que Dios, si existe, no es lo uno ni lo otro. Es simplemente AMOR. un abrazo desde Colombia.

    ResponderEliminar
  6. No soy capaz de pronunciarme, tengo tantas dudas, y es tanto el sufrimiento humano.

    ResponderEliminar
  7. Negrevernis, me alegro de que te guste. La verdad es que con el tiempo es necesaria alguna novedad de diseño. Y esta ha sido hecha con profesionalidad. Un abrazo.

    Francisco, sin duda tienes razón en la percepción del desequilibrio de fuerzas. Israel tiene un problema de supervivencia y de diván. No es fácil escapar a su instinto defensivo/agresivo frente a 250 millones de árabes que los rodean.
    Son objeto de odio y ellos con su prepotencia generan más si cabe. Piensan que los palestinos tienen una fortísima capacidad de sufrimiento y que para doblegarlos hay que darles duro y hacerles mucho daño. ¿Se podrá alguna vez escapar a esta dialéctica? Hubo una ocasión muy buena con el tratado de Oslo de 1993, pero todo se derrumbó con la muerte de Rabin. Luego ha ido a peor.

    ResponderEliminar
  8. María, ya estás presente en el blogroll. Estaba rehaciéndolo pues hubo que borrar todo para aplicar la nueva plantilla.

    Cuando era adolescente estaba en un club juvenil de la parroquia del Carmen en Zaragoza. Entre los miembros había un palestino que se llamaba -lo recuerdo- Fayez Zaki. Fue la primera vez que oí hablar de la cuestión palestina. Era pocos años después de la guerra de los Seis días. Fayez nos hablaba del pueblo palestino aunque no éramos demasiado conscientes de la dimensión de lo que nos contaba. Treinta y cinco años después, la cosa está peor que entonces. El odio que hay acumulado es gigantesco e Israel practica -por instinto de supervivencia- la política de arrasar. He escrito este post porque últimamente hay una especie de calma en el conflicto pero David Grossman piensa que está a punto de estallar de nuevo. El mundo gira en torno a ese núcleo de Oriente Medio. Besos.

    ResponderEliminar
  9. Alejandro, es una matización interesante sobre esta aparente disyunción.

    Liliana, me llena de satisfacción recibir una visita desde Colombia. Los colores fueron sugeridos por mí. Negro, blanco y rojo. Son los colores tradicionales africanos. Me temo que no somos capaces de ponernos muy de acuerdo sobre lo que significa la idea de Dios. Los hombres proyectan sobre él sus delirios, sus esperanzas, su locura, su rabia... Pero él no contesta. Un abrazo, Liliana, gracias por tu visita.

    ResponderEliminar
  10. Es cierto que el débil suele ganarse las simpatías, pero parte de la culpa la tienen los palestinos. Ni que decir tienen que también, mayor aún, la tienen los israelíes. Aunque para culpabilidad supina, la del necio tiralíneas occidental.

    Y en el origen de todo: Abraham y la incontinencia de su pito. Si, en vez de tener dos hijos, uno de bendición y otro bastardo, se hubiese limitado a ser fiel a su esposa (o a su esclava)...

    Por cierto, yo jamás uso neumáticos Firestone, que la resolución 181 de la ONU fue "sobre ruedas" en gran parte por su presión económica a Liberia.

    Me encanta el nuevo diseño de tu bitácora (pese a que mi obsoleto navegador no me permite apreciarlo en condiciones).

    Salu2. Y ojalá llegue un día la paz.

    ResponderEliminar
  11. ... reconocerse y entenderse? no creo que se pueda, mientras haya quien odie, de modo justificado, o no. Ni mientras haya quien haga por ser odiado, y le compense, si es que eso compensa a alguien. Es lo que tiene el odio, sea lo que sea, que produce ceguera cerebral profunda.

    Patria..., complicada la cosa. Y mucho, pienso. Quizás demasiado, quien sabe... :(



    Muy chula la estética nueva, chulísima :)

    Besos.

    ResponderEliminar
  12. Cierto es que la idea de Dios en algunos parece obsoleta, de hecho mas que Dios mismo,fuera de religiones se apela al amor por el ser y la humanidad misma en todas las patrias y dentro de ellas. Veo que han escrito que Dios no escucha, mas bien hemos sido los hombres quienes nos alejamos de ese gran poder de amor.

    ResponderEliminar
  13. "Israel ha refinado el arte de la explotación del antisemitismo y el holocausto, presentándose ante el mundo como víctima", dice el profesor emérito de la UGR José Ortega en su libro "El genocidio Palestino"



    Editado por Ada Book, este libro supone una reflexión sobre el efecto que el holocausto nazi ejerce en el pueblo judío y se traduce en una suerte de “enajenación que conduce a tratar a los no judíos, especialmente palestinos, como infrahumanos”





    “Israel ha refinado el arte de la explotación del antisemitismo y el holocausto, presentándose ante el mundo como víctima y negándose a aceptar el hecho de que los palestinos, dentro y fuera de Israel, tienen los mismos derechos que ellos”. Este es uno de los alegatos del libro que con el título “El genocidio palestino” ha publicado el profesor emérito de la UGR José Ortega en la editorial Ada Book.

    El libro supone una reflexión sobre el efecto que el holocausto nazi ejerce en el pueblo judío y se traduce en una suerte de “enajenación que conduce a tratar a los no judíos, especialmente palestinos, como infrahumanos”.

    El autor mantiene en este libro la tesis de que Israel constituye una anomalía histórica y no podrá llegar a ser una nación-estado democrático mientras mantenga una estructura colonialista.

    Según José Ortega, sin embargo, Israel y Palestina están condenados a entenderse, a encontrar un espacio mutuo de coexistencia entre dos naciones-estados seculares. Pero la sociedad israelí sigue negando su propio pasado y el de los palestinos. No habrá paz sin una ética de la reconciliación por ambas partes. “Para ser un estado democrático de hecho --señala-- Israel no puede seguir siendo un estado judío, sino un estado de sus ciudadanos. Sin un acuerdo territorial, el conflicto continuará indefinidamente. Toda negociación será inviable mientras siga la creación y expansión de los asentamientos, la desarabización de Jerusalén y la oposición del retorno de los refugiados. Palestina, como pretende Tel Aviv, no puede ser reducida a la franja de Gaza y trozos de Cisjordania. Israel ha intentado muchas fórmulas para terminar el conflicto, excepto la más obvia: poner fin a la ocupación que obstaculiza cualquier proceso de negociación”.

    ResponderEliminar
  14. ¿De quién será la culpa? No podemos buscar culpables a un conflicto que dura tres mil años. El pueblo judío buscando siempre un hueco donde meterse, y cuando lo encuentran resulta que está ocupado. EL Estado de Israel sobrevive hoy como una isla en medio del océano musulmán, dígase lo que se diga y por más que se apele a su fuerza interior -es verdad que esa fuerza los mantuvo unidos como pueblo y como entidad religiosa a través de mil diásporas, mas no como Estado-, gracias al apoyo, connivencia y dinero de los Estados Unidos, o de los judíos estadounidenses, tanto da.

    ¿Quién es culpable, pues? Nosotros, ellos, qué más da... En todo caso, probablemente los palestinos serán los "judíos" dentro de un centenar de años... Las sociedades, los pueblos que hoy dominan mañana serán pisados. Así somos.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  15. Un tema difícil. No me gustaría estar en ninguno de los dos bandos.

    Yo creo, como a veces dicen los americanos en sus películas, que el poder es responsabilidad, y que el que más poder tiene de los dos bandos debe tomar la iniciativa, hacer gestos de buena voluntad y tender la mano al otro. No veo otra forma de acabar (bien) un conflicto así.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  16. Recuerdos perdidos, es difícil pronunciarse en un terreno tan complejo, en que hay tantas circunstancias, tantos matices, tanta historia, sobre todo. No es fácil. Un cordial saludo.

    ResponderEliminar
  17. También creo que un conflicto así podría resolverse con una fuerza multinacional fuerte de verdad, con unas Naciones Unidas que cortaran el bacalao y no estuvieran bajo la tutela de los países con derecho a veto y del G8.

    Pero eso es mucho pedir... quizás en otro planeta.

    ResponderEliminar
  18. V., tu comentario está lleno de dudas, que pienso saludables en este terreno. Y esa ceguera cerebral profunda que es el odio impide caminos de encuentro. Evidentemente no tengo soluciones, si las tuviera sería dios y secretario general de las Naciones Unidas, y no es que éste sirva de mucho. Feliz Semana Santa.

    ResponderEliminar
  19. Silencio, no creo en Dios. Pienso que si existiera se haría notar de alguna manera. Esto no quiere decir que yo no piense que haya una dimensión espiritual, pero la figura de Dios me es molesta, extraña, profundamente irracional. Creo, no obstante, que los ateos también podemos rezar.

    ResponderEliminar
  20. Francisco, nada más lejos de mi intención en esta divagación el hecho de exponer certezas. No tengo ninguna. Pero lo cierto es que admiro al estado de Israel por muchos motivos y por otros muchos lo censuro. No puedo estar a favor del ejercicio prepotente y brutal de la fuerza como han ejercido históricamente. Y en nuestra retina están las imágenes y datos del uso del fósforo blanco en Gaza.

    Sin embargo, es un enigma histórico la fuerza de este pueblo, siempre perseguido, siempre objeto de prógromos en todas las latitudes donde se han afincado. Había judíos españoles que fueron masacrados y expulsados de la península. Fueron humillados, quemados vivos en autos de fe sus conversos. Fueron perseguidos en todos los países siendo objeto de leyendas ominosas. La penúltima de las persecuciones fue la que todos conocemos y no hace falta recordarla. ¿Quién si fuera parte de esa cultura no se sentiría profundamente afectado y traumatizado? De hecho su existencia es siempre en riesgo de su supervivencia. En la Europa nazi se les acusó a veces de entregarse sumisamente sin luchar obviando intentos de rebelión como fue la del gueto de Varsovia. Si los andaluces en su historia hubieran sufrido una centésima parte que el pueblo judío probablemente lo tendrían marcado en sus genes.

    El estado de Israel es una anomalía histórica, pero en él están dispuestos a resistir nuevamente hasta el final sin dejarse exterminar de nuevo. Nunca más, parecen decir.

    El problema es que esa tierra también tenía pobladores y hay otro pueblo que también sufre y vive hacinado en campos de refugiados sin posibilidad de volver a su tierra, mientras emigrantes argentinos o rusos o etiopes se establecen allí con muchos más derechos que ellos porque son judíos.

    El estado de Israel, no me cabe duda de que es una anomalía histórica como dices, pero es una anomalía fascinante. Es una democracia en un área en que no abundan las democracias. Son seis millones rodeados de más de doscientos millones de potenciales enemigos. Han revivido el hebreo tras 18 siglos de desaparición. Han sufrido lo indecible para lograr sobrevivir, pero ahora son ciegos para percibir el sufrimiento del otro que tienen a su lado. Le tienen profundo miedo. No creen en la buena voluntad de los países áraabes que en el fondo y en la forma desean su desaparición. Sólo les queda, según su lógica, la fuerza. En el mundo en definitiva sólo se respeta la fuerza, y quien tiene la fuerza, sobrevive.

    ¿Sería posible un estado interétnico, pluricultural, no confesional? Me gustaría pensar que sí, pero considero el ejemplo de Líbano y también veo la lucha a muerte entres las diversas facciones en un estado que a duras penas subsiste.

    Israel sabe o piensa que la única fuerza de sobrevivir es la fuerza. Pero a la larga llevan las de perder. No se puede vivir eternamente así, en pie de guerra con todos y contra todos, sin tener en cuenta el sufrimiento de los demás. La historia está contra ellos. Y ellos lo saben.

    ResponderEliminar
  21. Si miramos por separado cada uno de los dos bandos (dos bandos es lo primero que hace falta para una guerra) veremos que ambos bandos tienen razones para levantarse contra lo establecido. Ver cuáles de las razones son más fuertes para decantar mi opinión sobre determinado bando, se me hace imposible. Es un callejón sin salida. Ningún mediador puede llegar allí y decir, miren ustedes, estoy es lo que hay, unos se ponen aquí y otros allí, y todo el mundo se está quietecito y a vivir en paz. La convivencia humana es más mucho más compleja que unas razones. En ella hay siempre, o casi siempre, un atisbo de odio hacia el que no piensa o no es como él, y una vez interiorizado este odio, no valen razones. Manda el corazón y no la mente.
    Se me antoja, pues, un conflicto que, por desgracia, como todos, sólo se podrá resolver por la fuerza de las armas. La historia me cuenta que siempre ha sido así. Nunca han valido las razones, sino las armas. Es triste, pero así es.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  22. Javier, gracias por tu aportación en un tema que no es nada fácil. Lo fascinante del caso es que la solución final pretendía el exterminio de los judíos en Europa. Y no sólo no lo lograron sino que salieron fortalecidos de aquella espantosa matanza y tuvo su origen el estado de Israel. Puede que tengas razón en que los palestinos algún día serán los que ocupen su lugar. El sufrimiento hace más fuerte a los pueblos. Es una ley terrible y dolorosa, pero suele cumplirse.

    ResponderEliminar
  23. Toro sentado, las fuerzas multinacionales han demostrado escasa eficacia y las Naciones Unidas no determinan claramente su función, así que no saben si deben intervenir o quedarse pasivas. No veo que sean una solución. Las ONU vive días bajos y se mantiene pese a su ineficacia porque no hay alternativa. Que tengas una buena semana santa.

    ResponderEliminar
  24. Miguel, Israel sabe que la fuerza es la única razón que es eficaz. Y no confían en absoluto en los países árabes y se entiende en consecuencia que estos tampoco confíen en Israel. No tiene solución, al menos que se alcance a ver desde nuestra perspectiva.

    ResponderEliminar
  25. Israel, Joselu, es ya un estado plurilingüe, multicultural, multiétnico y todo lo que tú quieras, pues en pocos sitios tienen divisiones internas tan radicales y difíciles de sobrellevar como las que en ese país hay. ¿Sabías que hay fundamentalistas judíos que están de acuerdo con Ahmadineyad? La lucha entre la intransigencia y los valores democráticos también se ventila cada día en Israel.
    Dejo de lado la cuestión del tomart partido, porque es muy difícil escoger entre quienes desean únicamente la desaparición del adversario.
    Lo que quiero aportar es un título cinematográfico que me impresionó, "El limonero" (Etz Limon) de Eran Riklis, en el que se reparte estopa a diestro y siniestro, porque se desnudan las raíces de la intolerancia que desgobiernan aquellas tierras castigadas.

    P.S. Foto muy unamuniana la qe preside el blog, ciertamente. Y un acierto de diseño. ¡Qué envidia! Pero de los cibertorpes será el reino de la admiración...

    ResponderEliminar
  26. No es fácil abordar este tema tan complejo, pero tú lo has hecho muy bien. Te felicito

    ResponderEliminar
  27. Admiro al pueblo israelí y lo que han hecho allí de un erial que les dieron. Tienen mucha fuerza y son como ave fenix. Si no hubiera habido Holocausto seguramente no habría estado de Israel.
    Después de dicho esto afirmo que los palestinos tienen el mísmo derecho que ellos a tener su patria y creo que por mucho que se odien ahora llegará el dia que por lo menos se toleren y puedan vivir los dos estados en paz. Lola

    ResponderEliminar
  28. La solución sería la creación de un solo Estado que incorpore la idea de los derechos humanos universales y la democracia en los cimientos, sin embargo, requiere la transformación de Israel en un estado que no es de y por el pueblo judío, sino de todos sus ciudadanos. Creo que es lo mejor para el pueblo judío, que en realidad ha estado dañado por los años de triunfo sionista, que los convirtieron en conquistadores brutales que han perdido gran parte de los valores de civilización que adquirieron durante los siglos como minoría oprimida en Europa.

    ResponderEliminar
  29. Joselu, me encanta el nuevo diseño de tu página. Es preciosa, original, elegante.
    Israel y Palestina son el ejemplo por anotonomasia de lo que es el odio enconado sin posibilidades de solución. Ambos tienen sus razones para defenderse y atacar al otro, los dos han cometido crímenes y barbaridades. No creo que hoy haya nadie capaz de poner paz en ese caos bañado en sangre. Israel ha dado más muestras de crueldad, Palestina ha utilizado el terrorismo de manera brutal. Las voces que han querido solucionar el conflicto han sido acalladas o asesinadas. Un odio que dura miles de años no tiene apenas posibilidades de arreglarse. Yo ahora estoy viviendo un nuevo capítulo de un viejo odio en mi familia y no sé qué va a pasar, por eso sé lo complicado que resulta ese otro que afecta a millones de personas con muchos muertos por las dos partes. Es el sello de los humanos: odiar aunque sea sin razones, buscar justificación a lo que no la tiene, empecinarse en la propia idea. En fin...
    Un fuerte abrazo, colega.

    ResponderEliminar
  30. te puedes enterar por algun compañero/a tuyo que tal es el instituto "El Cabo" de Alicante. Puede que sea Cabo de las Huertas. Me han dicho que hay mucha droga y es para un chico que me interesa mucho. Espero noticias Lola
    Se que estas de vacaciones pero es muy importante para mi.

    ResponderEliminar
  31. En El País de hoy, dice el escritor húngaro György Dragomán: "El resultado del poder es la violencia, y de la violencia, la maldad. El poder es algo que casi todo el mundo quiere tener. Pero hay sociedades en que esto se convierte en algo más importante, como las dictaduras. El poder siempre apunta hacia la violencia".
    Lamentablemente, seguiremos viendo la violencia que engendran no los pueblos, sino quienes ansían el poder.

    ResponderEliminar
  32. Israel y Palestina, el vecino y tu, la madre y el hijo, el hermano y la hermana, la mujer y su hombre, en fin.. estoy de acuerdo con Antonio, el poder.. de riquezas, de dominio, de pensamiento, de lo que sea!! mira en Colombia amanecimos con la noticia de la FARC que utilizo a un niño inocente que transitaba en la via, para enviar un "paquete" que era una bomba, lo asesinaron vilmente estos terroristas. Por el poder se pasan todos los criterios sensatos de respeto y valor de la vida.. sera que Israel y Palestina solo se queda en aquel territorio??? Ese conflicto esta por todo lado, por lo menos aca, lo está!! Abrazos desde Colombia.

    ResponderEliminar
  33. Hola, amigos, disculpadme que no hay contestado a algunos de vosotros. He estado de viaje y asentándome en Galicia. Espero poder reincorporarme a la vida del blog poco a poco.

    En el post no citaba incomprensiblemente al filósofo palestino Edward Sayd (muerto en 2003) y que recibió el premio Príncipe de Asturias junto al músico argentino (nacionalizado israelí y español) Daniel Barenboim por haber creado una orquesta en la que participan músicos palestinos e israelíes para llevar un mensaje de concordia y fomentar el mutuo reconocimiento de los dos pueblos. En los últimos días he sabido que Daniel Barenboim quiere que la orquesta actúe en la franja de Gaza ante la oposición del gobierno israelí que pretende convertir Gaza en una jaula sin ninguna ventana para respirar. Esperemos que esta iniciativa llegue a buen término. Representa mejor que nada el ánimo de este post.

    Saludos desde Galicia.

    ResponderEliminar
  34. Que asi sea JoseLu. De todas maneras y no por ser pesimista, los pueblos y su deseo es lo que deberian tener en cuenta los gobernantes pero en ocasiones no se da asi... los gobernantes hoy "gobiernan" bajos sus propias motivaciones e intereses,,quizas lejano de los deseos de un pueblo que se cree hermano. Esto pasa aca entre colombianos y venezolanos, el comun de la gente No desea guerra ni siquiera piensa en ella, pero sus gobernantes se atacan cual mujeres de plaza, Uribe en mejor tono.

    Juanes, cantante pop, realizo con muchos artistas latinos u n concierto de gran exito para el pueblo pero sus gobernantes siguieron y empeoraron su tono..

    Ojala en buen termino gobernantes y pueblo en general comprendieran el mensaje que pretende dar Daniel Barenboim.. ASI SEA!!

    ResponderEliminar
  35. Me he acordado de la película "Oh Jerusalen", me impacto todo el desarrollo de la guerra de los 6 días. Igual que tú, coincido en que los dos pueblos les gobierna el poder del miedo. Mientras "habiten en el miedo" la situación no se resolverá. El orgullo, la venganza, la culpa...demasiadas cosas que duran muchos años. Voto por la paz entre ellos, se respeten y apoyen, muchas familias... niños han sido asesinados por esta rivalidad eterna.

    Te dejo un abrazo muy sereno,
    Naia

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...