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jueves, 14 de febrero de 2008

Rebelde sin causa

Soy instructor de un expediente disciplinario de un alumno de primero de la ESO. Vamos a llamarlo Diego Salgado como nombre ficticio. Un expediente es un procedimiento prolijo y burocrático que trata de calificar y enjuiciar el comportamiento de un alumno desconocido para el tutor del expediente.

Para mí, Diego Salgado es un absoluto enigma. Recibo su expediente en secretaría. En cuanto tengo un momento me dedico a leer sus dieciocho partes de expulsión y amonestación en clase desde el mes de setiembre. No lo conozco y leo como si asistiera a una narración en directo: el alumno se niega a sacar el material en clase, el alumno se enfrenta a la profesora de inglés y son necesarios tres profesores para aplacarlo, otro día se enfrenta agresivamente a alguno de sus compañeros, en otra ocasión se sube a una silla o golpea furiosamente la puerta. Lo que más abunda es su negativa en algunas asignaturas a hacer nada en toda la hora. Es selectivo con quien enfrentarse. Suele hacerlo con profesoras más que con profesores.

Pregunto en los pasillos acerca de su personalidad y comportamiento. Algunos profesores (hombres) me dicen que es un alumno límite al que hay que marcarle muy bien el territorio. Es inteligente. En esto coinciden todos los profesores. A pesar de su desastrosa conducta, sólo ha suspendido cuatro asignaturas en la primera evaluación. Es un muchacho ágil mentalmente.

Voy un día a buscarlo. Llego a su clase de primero y lo llamo por su nombre: Diego Salgado. Un muchacho menudo y rubio se incorpora y me mira. Soy yo, me dice. Ven conmigo. Le pido permiso al profesor y me lo llevo.

La entrevista dura quince minutos. Su aspecto es angelical. Su comportamiento, correcto y educado. Le leo sus partes de expulsión. No niega nada. ¿Por qué haces eso? –le pregunto-. En algunas asignaturas me aburro –me dice- y hago otras cosas. ¿Cómo agredir a tus compañeros o golpear la puerta o encararte con el profesor? No contesta. ¿Por qué no sacas el material en matemáticas? No contesta, pero tampoco lo niega.
¿Haces deporte? Hacía kárate. ¿Lo has dejado? . ¿Por qué? Porque me aburría. ¿Qué cinturón eras? Marrón. Practiqué kárate desde los cuatro años hasta octubre pasado. Ahora juego al fútbol.

Me quedo perplejo por la personalidad de este muchacho. Nadie que hablara con él sospecharía que se trata de un alumno conflictivo y disruptivo cuya principal base para actuar así es el aburrimiento y quizás el machismo. Estoy en contacto con el Jefe de Estudios y me dice que siguen llegando partes de amonestación de Diego. Cada día me da uno o dos nuevos.

Hablo con su madre. Está desbordada. Reconoce lo que hace su hijo. No lo disculpa. Sostiene que en la Primaria no era así, que ha pasado al llegar al instituto. Su hermana, que está en tercero, también está inmersa en un expediente disciplinario. No sabe qué hacer con él, con ellos. En casa es igual. No quiere límites. Todos los días el muchacho afirma que no tiene deberes. Sólo quiere estar en la calle. La madre procura tomárselo con filosofía. Me dice que su familia no es desestructurada, que lo que la está desestructurando es la actitud de sus dos hijos. Veo en ella a una persona centrada y paciente ante lo que se le viene encima. Me dice que ve el programa de la Cuatro SOS ADOLESCENTES para ver si le llega alguna idea. No sabe qué hacer ni con qué amenazarlo.

Reflexiono. Yo no doy clase a este muchacho. Veo en él el típico síndrome de rebeldía adolescente, que se suele pasar a los dieciséis años cuando se tranquilizan y empiezan a serenarse. He de sancionarle, pero tengo la conciencia de que poco podemos hacer, más allá de marcarle que su comportamiento no puede ser tolerado y expulsarlo unos días a su casa, lo que la madre considera más un castigo para los padres que para los muchachos. Estoy de acuerdo con ella, pero ¿qué hacer en este momento en que todo son hormonas desatadas? Hace falta tiempo. Los adultos somos frontones en los que estos chavales rebotan.

Lamento no haber leído Harry Potter. Su autora –Joanne K. Rowling- sostenía en una entrevista que en el Reino Unido, los adolescentes son considerados como una amenaza, cuando en realidad deberían ser protegidos. Tiendo a comprender a Diego, quizás porque no le tengo en clase. Si lo tuviera lo vería de otra forma. Veo en él al adolescente inteligente, desorientado y rebelde sin causa que ha entronizado la literatura en libros como El guardián entre el centeno en Holden. Es una rebeldía pura, sin objetivo, llena de rabia contra el mundo y contra la misma transformación que están experimentando en ellos mismos. Me gustaría seguir charlando con él, aunque no sé si nuestros mundos tendrían mucho que decirse. De momento he de imponerle una sanción ejemplar. ¡Qué responsabilidad!

30 comentarios :

  1. Menuda papeleta te ha tocado. Es una situación difícil que requiere altas dosis de paciencia qué no sé si la situación las permite.

    Me da que el chaval trata de llamar la atención, aunque desconozco los motivos y adoptar medidas represivas acentuarán más su 'pose'.

    Está en un momento crucial de su vida y como bien dices las hormonas también ayudan.

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  2. ¿Y no le preguntaste si enfrentarse con los profesores aliviaba su aburrimiento?
    Me temo que o no sabría contestarte o te diría directamente que no.
    Yo, ante un caso similar, apliqué el proyecto sombra, es decir, la amonestación fue que me acompañara a mis clases con alumnos de 4º y bachillerato.
    Si es listo, sabrá apreciar el cambio de actitudes y el nivel de discusión de las clases.
    Es difícil dar consejos en la distancia y sin conocer el contexto del muchacho y el centro, pero puedes probar.
    Mi "Diego Delgado", una vez acabada la sanción (dos días), explicó a sus compañeros de clase que ellos eran unos críos y que los mayores se comportaban y estudiaban. Sé que ha vuelto a acumular faltas, pero ahora muestra una actitud diferente cuando se le da una reprimenda. Va corrigiéndose poco a poco.

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  3. La palabra 'aburrimiento' solo me obliga a considerar si en esa familia hay anteedentes de depresion?

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  4. Tiene suerte Diego con que seas tú el instructor de su expediente... Y seguro que tiene más suertes, como su madre...
    Yo no lo veo rebelde sin causa... aunque sí, como también dices, sin objetivo...
    ¿Nos parece poco el aburrimiento? A mí me da pánico también que llegue un día y me aburra tanto (sobre todo de mí misma) que no quiera sacar el libro nunca más y me apetezca morderle al conserje... Bueno, creo que mis hormonas ya no dan para tanto...
    Paciencia, como también tienes tú... Esperar... Su madre verá cómo cambia... Nosotros confiamos en que cambie...
    ¡Qué bien que escribas los jueves!

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  5. Pues no me cuadra lo siguiente: Que la madre vea la tele para ver si allí aprende algo. Eso es síntoma de algo grave, me parece a mí.
    Que los dos hijos tengan problemas y quieran estar en la calle.
    Que la madre piense en cómo amenazarlo, porque evidentemente con amenazas solo conseguirá empeorar la situación.
    Que no sepamos nada del padre.
    Y digo yo, ¿Por qué, en vez de sancionarlo, no vuelves a hablar con él e intentas hacerte amigo suyo? Ya dices que es educado contigo y te da explicaciones. ¿Se podrá crear complicidad con él, será posible ponerse a su lado? Parece también indudable que está intentando llamar desesperadamente la atención. ¿No se podría decir te he oído, estoy aquí, qué necesitas para tener que gritarlo tan fuerte?
    Dices al final que te gustaría seguir hablando con él; tal vez a él también y sea eso lo que necesita; en todo caso, ¿para qué imponerle ya una sanción que no va a servir para nada, aparte de para tachar el problema de la agenda?
    ¿Y si es rebelde con causa? Seguro, tiene que tener un motivo, pero si le contestas a su respuesta "hago otras cosas" con "¿Como agredir...? ya no puede responder nada más.
    Un saludo cordial.

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  6. He trabajado con bastantes jóvenes con problemas parecidos. Creo que fmesmenota tiene bastante razón. Evidentemente falta información, para descartar si es un caso grave o no lo es.
    No sé si los profesores son los únicos que tienen que trabajar con este tipo de chavales. Por lo que explica Joselu es un problema de conducta bastante serio. Supongo que el EAP tiene mucho que decir: si se descarta algún problema neurológico o de salud mental, posiblemente requiera un abordaje más profundo (¿en que momento y porqué este joven empezó a actuar de esta manera?). No es una cuestión de culpabilizar a los padres, pero si de responsabilizarlos. Esta madre parece colaboradora y nos puede ayudar a saber en que momento se le "escaparon" sus hijos. También es importante saber si esa conducta se da sólo en el instituto (lo cual significaría una conducta transitoria y que sólo obedece a su aburrimiento), pero, por lo que dice la madre, parece que se repite también fuera, lo cual es más preocupante.
    Yo creo que sí que debe sancionarse, como cualquier alumno, aunque los institutos en general deberían aplicar, paralelamente, proyectos educativos más individualizados, que comprendieran otras alternativas como la mediación, etc. Y también una buena coordinación con los equipos de servicios sociales, salud mental, etc. para que estos casos no se "pierdan" al cumplir los 16 años.
    Hablo con conocimiento de causa. No sé cual es el caso del instituto de Joselu (tenerlo a él de profe ya es una garantía) pero a veces está coordinación y trabajo en común entre profesionales de diferentes ámbitos brilla por su ausencia. Y es una lástima, porque el papel de las escuelas e institutos para detectar casos graves, y/o para prevenirlos, es esencial.

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    Respuestas
    1. Completamente de acuerdo en todo. No se puede poner sanción y cerrar la carpeta como si nada. Eso no es actuar con responsabilidad, sabiendo además que esas sanciones pueden acabar con la pérdida de un año escolar para el alumno con lo que eso conlleva.
      El fracaso es del sistema educativo y no de los niños. Me encantaría que se pudiera volver en este país a la vocación y no el desastre de profesionalización.

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    2. Completamente de acuerdo en todo. No se puede poner sanción y cerrar la carpeta como si nada. Eso no es actuar con responsabilidad, sabiendo además que esas sanciones pueden acabar con la pérdida de un año escolar para el alumno con lo que eso conlleva.
      El fracaso es del sistema educativo y no de los niños. Me encantaría que se pudiera volver en este país a la vocación y no el desastre de profesionalización.

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  7. Hola hace tiempo que te leo y hoy me interesa el tema, yo soy educadora social y el tema me apasiona. Yo creo que el chaval no és rebelde sin causa, tiene su própio malestar, su situación personal que da como respuesta con las incidencias en las classes,y otras cosas que no se verán en las clases pero que hará en otros sitios.Por otro lado, la madre tiene su responsabilidad sobre la educación de sus hijos, que entre otras cosas también se trata de poner límites, y además me hace gracia eso que dice de la palabra desestructurada, su familia no el niño sí???no lo entiendo esta diferencia que ella misma ya hace.
    Bueno, concretando yo creo que el chaval tiene suerte de tenerte a ti como profe del expediente, yo te aconsejo que despiertes su deseo de motivación de hacer algo diferente en la sanción que tenga relación con sus intereses ( futbol, karate,...) Si puedes darle una mirada más educativa que sancionadora creo que será más gratificante para el chaval y para ti como profe.También creo que una expulsión en casa no sirve para nada, y tambíén es importante la implicación en este proceso y así el chaval puede ver que le ayuda más que otro desinterés por su parte.
    Es mi modesta opinión que me atrevo a escribirte y espero que te pueda ayudar, gracias y que te vaya bien. Felicidades por tu blog.
    Maria

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  8. Pues yo estoy bastante de acuerdo con los posts anteriores Joselu.

    Creo que te falta información y ponerle un castigo (tipo expulsión dos días) solo hará que al mes siguiente le llegue a otro profesor un expediente de expulsión y así creando un noria sin acabar.

    Te voy a poner un ejemplo. Es de nuevo mi hermano.

    El estaba en segundo de ESO y, para no alargarme mucho, era muy parecido a Diego. Rebelde sin causa (o con causa), se oponía a la autoridad de los profesores, no hacía los deberes y se aburría en clase, por lo que hacía ruido, se metía con los alumnos, no tanto por su condición física (como habitualmente) sino por us tonterías de adolescentes, etc. Sin embargo, no suspendía ni una. Total, que llegó un expediente de expulsión a un profesor, con varios partes de mal comportamiento, etc. Como tú has hecho, él entrevistó a mi hermano, a mis padres y... de nada sirvió, expulsado 3 días. Mi hermano puso recurso (o mis padres) no tengo ni idea. Total que mi hermano se presentó a clase, indignado por la decisión alegando que el instructor no había cumplimentado bien el parte.

    Ya me estoy alargando. Al final se demostró que mi hermano se aburría, el nivel era bajo en clase, lo metieron durante una semana en 4 d'ESO y vieron que le faltaban algunas cosas pero tenía más capacidad de pensamiento, inteligencia, no sé, como quieras llamarlo, que algunos alumnos. Lo que es pero, se vio, que mi hermano toreaba al profesor que le puso más partes. Incluso al final se demostró, que este le bajaba las notas hasta llegar a suspenderlo el segundo trimestre (se compararon examenes). Al final se le abrió el parte al profesor.

    Sinceramente Joselu, puede que tengáis un niño especial, alguien que no acepta autoridades, sino respeto, etc etc Si tienes tiempo, intenta indagar un poco, pero no le impongas el castigo de la expulsión.

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  9. Ánimo, Joselu, seguro que sabrás tomar la mejor decisión...
    Un saludo escarlata

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  10. Alguien ha citado el recurso a la mediación en el caso de Diego. He de decir que el curso al que pertenece Diego tiene como tutora magnífica a una especialista en Mediación, una profesora incombustible y profesional al límite. El curso al que pertenece Diego acumula más de ciento veinte amonestaciones en lo que va de cursro. Es un curso difícil, y todos los que le dan clase se sienten ante un problema complicado. En mi ronda de entrevistas he hablado con todos los ángulos posibles: desde el alumno (tres veces), la tutora, sus profesores, la profesora que le ha amonestado más veces (mates), la familia, el Jefe de Estudios... Coinciden en ver en el alumno un caso en que fuerza al límite la tensión en clase. Sin embargo en algunas asignaturas se porta normal. En otras es un alumno disruptivo. La profesora de mates ha firmado con él contratos de quince días en que él se comprometía a mejorar su comportamiento. Él no los ha cumplido y ha seguido acumulando expulsiones. La semana próxima seguiré con la ronda de entrevistas, especialmente con la tutora, especialista en el tema. Veremos si puede imponérsele una sanción constructiva (trabajos para la comunidad). Quiero dejar claro que cuando se instruye un expediente en mi centro, es síntoma de que se han acabado todas las vías constructivas (se ensayan todas)para reorientar la conducta del alumno. Entiendo vuestra argumentación, pero habéis de entender que los profesores también han de tener recursos administrativos para intentar hacer reflexionar a alumnos del perfil de Diego. Lo intentamos todo antes de llegar a la sanción de expulsión (que corre el peligro de convertirse en una "suerte" para los alumnos expulsados). Gracias por vuestros planteamientos. Los tendré en cuenta.

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  11. No conozco el caso, pero quizá encaje en este perfil del superdotado que no se adapta al grupo (si es así, lamentablemente, el sistema educativo tiene poco que ofrecerle):
    "Los profesores de este tipo de chicos se sienten amenazados porque poseen elevada observación crítica, una alta capacidad analítica y una marcada incredulidad que les obliga a cuestionar todo. Se suelen adelantar a las explicaciones del docente porque necesitan un ritmo de trabajo superior al que les marcan. Su hiperactividad es una molestia en el aula y el profesor no sabe cómo afrontar las inquietudes que estos chicos muestran.
    Su tiempo de atención es limitado y esto los hace inconstantes para terminar actividades. Sienten un aburrimiento permanente y necesitan ser incentivados en forma continua.
    Poseen una marcada capacidad de liderazgo y sus reacciones suelen ser muy enérgicas lo que en ocasiones provoca un efecto de dominio sobre los demás.
    Tienden hacia la búsqueda de la libertad y sienten gran tendencia hacia la individualidad. No les molesta la soledad y se muestran muy combativos ante cualquier situación que no aceptan.
    Todos estos problemas son fruto de una inadaptación entre la sociedad y la educación. Por tanto, un niño superdotado además de las dificultades de cualquier chico de su edad tienen que enfrentarse a los que se derivan de su excepcional dotación intelectual".
    Fuente

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  12. Y no puede tratarse de un exceso de agresividad. Quizás antes el kárate le sirviera para canalizar la energía de ese chiquilloa.

    Tal vez necesite refuerzos en su autodominio y comprender que por mucha que se aurra no debe emprender la violencia con objetos ni compañeros.

    Yo también seguiría dialogando pero hay casos en los que la expulsión es necesaria.

    Joselu, felicidades por el post, me ha gustado mucho cómo lo cuentas.

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  13. ¿Y no puede tratarse de un exceso de agresividad?. Quizás antes el kárate le sirviera para canalizar la energía de ese chiquilloa.

    Tal vez necesite refuerzos en su autodominio y comprender que por mucha que se aurra no debe emprender la violencia con objetos ni compañeros.

    Yo también seguiría dialogando pero hay casos en los que la expulsión es necesaria.

    Joselu, felicidades por el post, me ha gustado mucho cómo lo cuentas.

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  14. El año pasado hice uno a... llamémosla "Mari Peláez". Mari había robado dinero a sus compañeros en los vestuarios.
    Cuando la entrevisté le pregunté por qué lo hacía y su respuesta fue "para comprarme el almuerzo, que mi madre no me da, me dice que me traiga bocata de casa".
    Eran nimiedades de dinero pero tenía que poner una sanción ejemplar... Convine con su tutor que dos semanas de expulsión eran suficientes pero me quedó una pena tan grande...
    Redonna

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  15. La cuestión es: ¿La escuela ha de parecerse a la realidad en la que está inserta o no? ¿Ha de constituir, acaso, una especie de gueto con leyes diferentes de las que luego les aplicarán como ciudadanos? Los 16 años es ya una edad penal. Y no a los 12, como quiere el PP, pero sí a los 14 ya han de tener, forzosamente, una conciencia clara de determinados límites: precisamente esos que las familias se empeñan en no marcar "para tener la fiesta en paz". La infantilización de la sociedad, junto con la necesidad permanente del paternalismo benefactor del estado constituyen un cóctel explosivo que, como ahora Joselu con su expediente, nos acaba explotando a nosotros en las manos. ¿Podemos acaso nosotros enmendarle la plana a la sociedad? Lo dudo.

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  16. Me da pena de Diego, quizá porque no soy ni su profesora ni su madre. Hay bastantes adolescentes, con una inteligencia superior a la normal, que no encuentran sus sitio. Pienso que, en el fondo, son ellos los que más sufren.
    ¡Qué dificil educar!, a veces nos sentimos culpables de los fracasos de nuestros hijos, no sé qué parte de culpa tendremos.
    Sí que tienes una gran responsabilidad, sobre todo de ser justo.
    Un abrazo.

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  17. En África doce años es una edad importante. Generalmente se ha pasado el rito de la circuncisión que hace que el niño se convierta en adulto. No existe la adolescencia, ese periodo tenso de espera en que las hormonas y la potencia sexual están desbordadas. En Occidente les decimos: sois todavía niños, o peor, adolescentes. ¿Qué es ser adolescente? Un periodo estúpido de espera a ser mayor, pero hay toda una ideología centrada en la adolescencia. La energía estalla en estos niños-hombres pero la cuadrícula social les hace estar en programas infantiles. En la adolescencia el mundo va muy lento para lo que es su desarrollo. En otras culturas se sería guerrero, aquí no. Pasividad, negatividad, rechazo del hogar, rechazo de las normas de la familia y de la escuela. La adolescencia se pasa y no necesariamente hay culpables. Me opongo a culpabilizar sistemáticamente a los padres. Los hay y los he visto muy activos y responsables. En un error, un tremendo error ese periodo adolescente en que son potentes sexualmente y disminuidos socialmente. Tendrían que ser guerreros y los hacemos incapaces. La adolescencia es un periodo espiritual, contradictorio y difícil de digerir. Se necesitan prototipos, ejemplos, y como no se encuentran en casa ni en la escuela, se buscan en la calle. Es un periodo dramático.

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  18. ¡Ay, Joselu! Me has tocado la fibra sensible. Llevo tres años como jefa de estudios adjunta, y casos como el de Diego son más que abundantes. Es curioso como los mismos alumnos que en clase tienen conductas disruptivas y llegan incluso a ser violentos o insultar al profesor, luego, cuando se habla con ellos individualmente con tranquilidad, suelen ser chicos y chicas normales, con sus aspiraciones e inquietudes, y muchas veces educados como el que más. Muchas veces no comprendo como puede darse esta dualidad, y a veces cuesta creerlo hasta que no los ves "en acción" dentro de su grupo-clase. Se aburren, no quieren límites, no aceptan la autoridad... Pueden ser muchas las razones, pero normalmente vienen excesivamente protegidos desde casa o justo al contrario, sin normas ni límites. Nosotros intentamos tomar todo tipo de medidas también antes de la expulsión, pero en muchos casos es la única salida para que al menos los compañeros puedan dar clase de forma más o menos normal. La administración no ayuda demasiado -más bien nada- en este sentido. ¿Para cuándo un educador social en cada centro que sirva de enlace con las familias y las autoridades? Tal como estan las cosas, nuestras posibilidades de reeducar y corregir este tipo de conductas son más que limitadas.

    Un abrazo y ánimo con ese expediente.

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  19. Voy a opinar en situación de riesgo. Es decir, con muchas posibilidades de equivocarme. No soy especialista y además aquí nos ocupa una persona: el ser más complejo que nos podamos imaginar.
    Yo me quedo con lo siguiente: los adultos son frontones en los que estos chavales rebotan. Pues bien. O levantamos el frontón y queda acorralado por completo, o quitamos el frontón para que no tenga posibilidades de rebelarse. O bien, y ésta es mi propuesta: un poco de las dos cosas. Terreno delimitado y sanción correspondiente (porque es un niño y tiene que saber que hay cosas que no están bien). Y hacerse "invisible" cuando quiera tomar a un profe "vulnerable" como frontón (porque es un niño y todavia le falta mucho para medirse con los mayores). En esta dirección me parece muy buena la medida que apuntaba alguien más arriba, (siento no mencionar, pero son muchos los que han participado antes), el asistir a unas clases serias de los mayores, para que empiece a aprender (ojo, familia) que el mundo de los adultos se rige por otras normas.

    Bueno. Un saludo para todos.

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  20. Hola. Creo que el comentario de elena es acertadísimo. Hacen falta profesionales especializados en estos problemas que ayuden, no sólo a los jóvenes y a las familias, sino a los mismos profesores a abordar estos casos.(seguramente los educadores sociales, como apunta ella, son los más adecuados). Es importante discernir, por supuesto, entre una rebeldía más o menos "natural" y un caso grave de conducta.

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  21. Me gustaría aportar mi granito de arena.

    Dices que al recibir el expediente del chico, él era un enigma para tí. Pienso que seguramente lo será también para sus profesores y su madre.

    Un enigma es algo desconocido y generalmente temido. En la medida que desmantelamos el enigma, se acaba el misterio y sabemos como tratar el asunto.

    Los comportamientos indeseados se mantienen porque reforzamos (sin darnos cuenta) dichos comportamientos. Por lo general las conductas deseadas, cuando son emitidas, son ignoradas y por tanto se debilitan o desaparecen.

    El castigo es una forma de control inefectiva. Como ya se ha dicho, no resuelve el problema.

    El chico necesita a alguien en quien confiar y me parece que tú Joselu, eres el mejor candidato. Recomendaría diálogos de media hora dos veces por semana. No se si esto sea posible. En dichos diálogos vas a ir conociendo al chico y ayudándolo a conocerse a sí mismo. En la medida que el chico se vaya descubriendo a sí mismo, podrá canalizar sus energías. Recuerdo que a esa edad, yo me desconocía casi totalmente y alguien (que ya falleció) me enseñó cualidades que yo ignoraba en mí.

    Gracias Joselu por hacernos partícipes de este reto que la vida, no por casualidad, te presenta. Es admirable darnos cuenta que no estamos solos, siempre hay alguien dispuesto a ayudar y si tantas personas nos hemos aunado para expresar nuestro sentir... me parece que toda esta energía ha de contribuir para que tú tengas mejores instrumentos para actuar sabiamente y ayudar a este chico a conocer sus potencialidades.

    Un saludo cariñoso desde Miami.

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  22. yo cuando era adolescente era enormemente rebelde en mi casa. fuera, no tanto, aunque creo que bastante más madura de lo que correspondía a mis años. mis padres jamás entendieron que, a pesar de tener sólo 15 años, tenía las cosas muy claras, y trataron de reprimirme a toda costa. esto me ha pasado factura el resto de mi vida. quizá el caso que tú cuentas es justo el contrario, no lo sé.

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  23. Una vez tuve que asumir ese papel. También tuve que realizar entrevistaas a los profesores sobre el alumno, me sorprendieron. Con calma, en la conversación, se encontraban razones insospechadas e incluso alguna que otra justificación. No fue nada fácil. Se la expulsó.Había razones. Pero no me quedé tranquila.

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  24. En mi modesta opinión..¿a nadie se le ha ocurrido que el caso, o síntomas, de "Diego" es propio de un joven hiperactivo sin diagnosticar?-¿o incluso un niño prodigio que se aburre en clase y despotrica con todo y todos? A mí me pasó con mi prógenito y no supieron encauzarlo ya que por aquel entonces era casi desconocida la "enfermedad". PERO HOY POR HOY AUNQUE NO HAYA MEDIOS PSICOLÓGICOS NO DEBERÍA HABER DESINFORMACIÓN.
    Un saludo a todos y suerte para Diego.

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  25. He leido los comentarios, porque mi hijo se encuentra en una situación similar, es noble, buen amigo, su pasión es el fut-bol y principal objetivo., en clase es inquieto, no presta atención, platica mucho, no toma notas, si un maestro es agresivo con él, tambien el lo es, le aburre geografía, y cultura de la legalidad, dice que la maestra de español lo ignora, en cambio el maestro de matemáticas se expresa bien de el ya que nos lo ha dicho a nosotros sus padres,este ultimo biemestre se esforzo mucho en conseguir las notas faltantes de algunas materias se desvelo, tomo clases particulares para tratar de salvar el año, es solidario con sus compañeros los apoya y defiende en las buenas y en las malas, tiene mucho amigos, mas sin embargo recien nos dijo la directora que no obtendra su pase a segundo de secundaria por sus bajas notas y por su actitud.Como padres le hemos dado nuestro apoyo y tambien le marcamos limites, le asignamos tareas en casa, le manifestamos nuestro amor y le decimos que el puede que le heche ganas. El comenta que algunos maestros lo agreden por que no les cae bien, en fin visitamos un psicologo de momento funciono y cuando platico con el lo veo maduro y sensato y la verdad ya no se que hacer, por favor contestenme al correo patmr@hotmail.com. Me urge la opinión de personas dedicadas a estos problemas. Gracias.

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  26. He llegado aquí de casualidad y me impacta que la mayoría de los comentarios intenten ser "comprensivos" con el alumno pero sean poquísimo empáticos con los profesores que diariamente tenemos que padecer este tipo de alumnado (soy profesor de un PCPI en el que tengo una decena de "Diegos"). ¿Pensáis que la mayoría de los profesores antes de poner un parte no han intentado solucionar el problema de otros modos siendo, en algunos casos, frustante y casi imposible? Un saludo.

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    1. Ese es el problema de fondo... ineptos profesores, que no tienen empatía con algunos alumnos, la falta de vocación que no se resume en aprobar una carrera y sin olvidar que la gran mayoría hacen un aburrimiento las clases lo cuál aporta al alumno una inevitable falta de interés por la materia... no te impacte tanto cuando tu deber es aplicar un mínimo de psicología en los alumnos e individualizar cada personalidad en vez de englobarlos a todos en el mismo saco únicamente con la pretensión que te hagan llevarte el sueldo a fin de mes de la forma más cómoda... fustrante tiene que ser, el que como profesor no sea recordado con cariño por sus alumnos al cabo de los años y como tantos para mi como alumna han merecido ni existir en mi adolescencia...

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  27. Hola,
    Cuando ayer leía el post, creí que hablabas de mi hijo, porque la única diferencia era que somos padre y madre y que mi hijo es cinturón naranja. No sé cómo acabaría ese caso, pero en el mío mal.
    Quien no lo vive no sabe lo complejo que es todo

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